Pumas comenzó a escribir su historia profesional el 12 de septiembre de 1954, perdiendo 3-1 ante Monterrey. Nadie podía saber entonces que aquel representante universitario terminaría convirtiéndose en una de las instituciones más reconocibles del futbol mexicano.

El primer gran salto llegó en 1962. Después de ocho años en Segunda División, Universidad goleó 5-1 al Cataluña de Torreón y consiguió un ascenso del que nunca volvió a despedirse. Desde entonces, Pumas construyó algo más importante que simplemente permanecer: desarrolló una identidad alrededor de CU y la formación de futbolistas.

Pumas pasó de ascendido a campeón internacional

La primera Liga llegó en 1977, con una generación encabezada por nombres como Cabinho, Hugo Sánchez y Juan José Muñante. Después vendría una etapa todavía mayor: Concacaf y la Copa Interamericana de 1981, derrotando al Nacional de Uruguay, campeón de Libertadores.

Pero quizá ningún año concentre mejor la dimensión de Pumas que 2004. Terminó una sequía de 13 años, venció a Chivas en la Final, conquistó el Santiago Bernabéu derrotando 1-0 al Real Madrid y cerró el año convirtiéndose en el primer bicampeón de los torneos cortos.

La importancia de Pumas va más allá de siete Ligas

La séptima estrella llegó en 2011 ante Morelia y continúa siendo, hasta hoy, su último campeonato liguero.

Pero reducir 72 años a trofeos sería quedarse corto. De Pumas surgieron figuras como Hugo Sánchez, Luis García, Jorge Campos, Claudio Suárez y Héctor Moreno, consolidando a la cantera como parte de su aportación histórica al futbol mexicano.

Pumas no sólo representa a una universidad: durante 72 años ayudó a construir una manera distinta de entender el futbol mexicano, basada en identidad, formación y pertenencia.