Durante los últimos años hubo nombres que parecían haberse apropiado de los grandes premios individuales de Grandes Ligas. Aaron Judge y Shohei Ohtani convirtieron la discusión por el MVP en una especie de conversación casi privada; Tarik Skubal y Paul Skenes hicieron algo parecido con los Cy Young. Parecía lógico pensar que 2026 volvería a girar alrededor de ellos. Pero septiembre está contando otra historia. Judge apenas está regresando después de perder una enorme cantidad de juegos por lesión, Ohtani ha visto disminuir su candidatura después de dejar de lanzar y atravesar problemas físicos, y tanto Skubal como Skenes han dejado de proyectar aquella sensación de dominio casi inevitable. Ninguno dejó de ser extraordinario. Simplemente, este año aparecieron otros que están haciendo más méritos. (mlb.com⁠)

En la Liga Americana el cambio parece particularmente claro. Yordan Álvarez ha tomado el control de la carrera por el MVP. La última encuesta de especialistas de MLB.com le concedió 34 de 37 votos de primer lugar, una diferencia contundente que refleja la dimensión de su temporada. No se trata sólo del poder que conocemos desde hace años: está combinando promedio, porcentaje de embasado, slugging y producción a un nivel que lo coloca por encima de casi todos sus competidores. Y además lo está haciendo mientras Houston, sin parecer ya aquel súper equipo que dominaba la Americana, vuelve a colocarse en posición de jugar octubre. Álvarez no necesita que Astros tenga cien victorias para demostrar su valor; una parte importante de que Houston siga respirando se explica precisamente porque él continúa siendo uno de los bateadores más peligrosos del mundo. (mlb.com⁠)

Detrás aparece una discusión interesante. Bobby Witt Jr. posee herramientas para argumentar que es quizá un jugador más completo: defensa, velocidad, corrido de bases y capacidad ofensiva. Junior Caminero también ha desarrollado una temporada formidable con Tampa Bay. Pero la palabra “valioso” siempre genera debate. ¿Premiamos al mejor bateador? ¿Al jugador más completo? ¿Al que más contribuye a que su equipo gane? ¿Al que acumula mayor WAR? No existe una respuesta absolutamente objetiva. Lo que sí parece bastante claro es que Judge, ganador recurrente y durante varios años referencia inevitable de la Americana, difícilmente puede compensar los 84 juegos que estuvo fuera. Su regreso puede transformar a Yankees en septiembre y octubre, pero el MVP se decide por una temporada completa, no por la reputación construida anteriormente.

La Liga Nacional ofrece una historia todavía más llamativa.

Durante buena parte de la campaña parecía que Ohtani caminaba hacia otro MVP. ¿Cómo competir contra alguien que además de ser uno de los mejores bateadores del planeta estaba lanzando a nivel de as? Pero su cuerpo modificó el escenario. Los problemas físicos lo apartaron de la lomita desde julio, redujeron su influencia como jugador de dos vías y permitieron que Pete Crow-Armstrong construyera una candidatura extraordinaria. Al entrar septiembre, PCA acumulaba 38 cuadrangulares y 32 bases robadas, estaba en ruta hacia otro 40-40 y se acercaba a una temporada de 10 WAR, territorio reservado para muy pocos peloteros. A eso añade una defensa de élite en el jardín central y una capacidad para cambiar un partido prácticamente de cualquier manera. (mlb.com⁠)

No significa que Ohtani haya dejado de ser Ohtani. Su campaña sigue siendo extraordinaria y cualquier regreso ofensivo espectacular durante estas últimas semanas podría estrechar nuevamente la carrera. Pero hoy Crow-Armstrong parece haberle arrebatado el sitio de favorito. Y eso sería algo importante: por primera vez desde 2022, Ohtani podría terminar una temporada completa sin recibir el MVP. No porque haya dejado de ser el pelotero más singular del mundo, sino porque el premio no se entrega al jugador más famoso ni al más extraordinario en términos abstractos. Se entrega por lo realizado durante ese año. (mlb.com⁠)

Los Cy Young presentan una renovación todavía más evidente. Tarik Skubal, después de ganar consecutivamente en la Americana, ya no aparece como dueño indiscutible. La carrera está encabezada por Cam Schlittler, con Dylan Cease muy cerca y otros brazos manteniéndose dentro de la discusión. Eso por sí solo muestra hasta qué punto cambió el paisaje. Repetir un Cy Young es extraordinariamente difícil; ganar tres consecutivos requiere una combinación casi absurda de dominio, salud y continuidad. Skubal sigue siendo un gran pitcher, pero 2026 parece dispuesto a entregar la estafeta. (mlb.com⁠)

En la Nacional, la irrupción de Jacob Misiorowski ha sido todavía más espectacular. El joven de Milwaukee ha lanzado con una combinación de velocidad, dominio y capacidad de ponchar que lo convirtió en el favorito actual. Detrás vienen Chris Sale, Cristopher Sánchez, Yoshinobu Yamamoto y otros capaces de alterar la conversación con tres o cuatro grandes aperturas. Y ahora Jesús Luzardo, precisamente después de su extraordinario juego completo frente a Atlanta, está obligando también a mirar hacia Philadelphia. No necesariamente alcanzará el premio porque Misiorowski y Sale llevan una ventaja importante en la carrera, pero sí se ha metido en la discusión sobre cuáles son los pitchers que llegan mejor al tramo verdaderamente decisivo. (mlb.com⁠)

¿Y Paul Skenes? Sigue teniendo un arsenal extraordinario y seguramente volverá a competir muchas veces por el premio, pero tampoco ha repetido exactamente el dominio que lo llevó al Cy Young anterior. Ésa es una de las lecciones más interesantes de los reconocimientos individuales: la grandeza no garantiza repetición. Cada temporada vuelve a empezar desde cero. Lo realizado el año pasado construye reputación, pero no agrega un solo voto al siguiente premio.

Eso es sano para el beisbol.

Judge no necesita otro MVP para demostrar quién es. Ohtani ya ha cambiado la manera en que entendemos lo que puede hacer un pelotero. Skubal y Skenes ya demostraron que pertenecen a la élite. Precisamente por eso resulta estimulante que aparezcan Álvarez, Crow-Armstrong, Misiorowski, Schlittler, Cease, Sánchez, Sale y otros para recordar que las jerarquías nunca son permanentes.

Además, todavía quedan semanas suficientes para que algo cambie. Una mala racha puede costar un premio. Una lesión puede terminar una candidatura. Un septiembre extraordinario puede convertir una ventaja cómoda en una votación apretada. Y ese componente de incertidumbre es justamente lo que hace interesante llegar al último mes sin que los nombres estén grabados desde abril.

Hoy, si tuviera que apostar, diría Yordan Álvarez en la Americana y Pete Crow-Armstrong en la Nacional para los MVP; Cam Schlittler en la Americana y Jacob Misiorowski en la Nacional para los Cy Young. No son sentencias. Son la fotografía actual de una temporada que todavía tiene páginas por escribir.

Pero hay algo que sí parece cada vez más probable.

2026 puede ser el año en que Judge, Ohtani, Skubal y Skenes dejen sus coronas en otras manos.

Y eso no disminuye a ninguno.

Simplemente confirma una de las reglas más duras y hermosas del bcisbol:

Cada temporada obliga incluso a los gigantes a volver a ganarse el trono.

X: @salvadorcosio1 | Correo: Opinión.salcosga23@gmail.com