Durante buena parte de la temporada una de las grandes preguntas alrededor de Yankees fue cómo sobrevivir sin Aaron Judge. El equipo resistió, encontró producción en otros lugares, sostuvo el paso y consiguió mantenerse firmemente en zona de postemporada mientras esperaba el regreso de su gran figura. Judge volvió y, aunque todavía está recuperando ritmo después de una ausencia prolongada, su sola presencia modifica una alineación. Pero precisamente cuando Nueva York recupera al monstruo ofensivo que tanto extrañó aparece otra preocupación bastante menos cómoda: Gerrit Cole no está lanzando como el pitcher que Yankees necesita para octubre. Mets acaba de castigarlo con cinco carreras limpias y tres jonrones en poco más de cuatro entradas, después de otra apertura problemática, y ya recibió siete cuadrangulares en sus últimas dos salidas. Cole asegura estar sano y atribuye buena parte de sus dificultades a cuestiones mecánicas; puede ser cierto, pero a estas alturas del calendario cualquier problema mecánico empieza a convertirse en un asunto urgente.

Ahí está el contraste que puede terminar definiendo hasta dónde llegue Yankees. Durante meses la preocupación fue Judge y ahora Judge está de vuelta. Puede tardar algunos juegos en recuperar sincronía —su producción desde el regreso todavía es modesta—, pero nadie duda de que pertenece a esa categoría de bateadores capaces de cambiar un partido con un solo swing. Con Cole el asunto es diferente. Un bateador puede salir de un slump en un turno; un abridor que pierde comando, deja demasiadas pelotas en zona o comienza a permitir cuadrangulares necesita recuperar mecanismos mucho más complejos. Y en octubre una mala apertura no se corrige cinco días después sin consecuencias: puede poner inmediatamente al equipo contra la pared, desgastar al bullpen y alterar toda una serie.

Eso tampoco significa que Cole esté acabado. Sería absurdo afirmarlo. Sigue siendo Gerrit Cole, tiene repertorio, experiencia y jerarquía suficientes para encontrar una corrección rápidamente. Los grandes pitchers también atraviesan malos momentos y muchas veces despiertan precisamente cuando empieza a parecer que todo se complica. Pero octubre no se juega con currículums. Si la postemporada comenzara mañana, la pregunta sería inevitable: ¿Cole seguiría siendo automáticamente el brazo al que Aaron Boone entregaría la pelota en el partido más importante? Yankees tiene alternativas demasiado buenas como para responder únicamente por jerarquía. Carlos Rodón puede dominar, Max Fried sabe trabajar juegos grandes y Cam Schlittler se ha convertido en uno de los brazos más interesantes de la temporada; recientemente volvió a ofrecer siete entradas de una carrera y diez ponches. Nueva York tiene profundidad suficiente para que una eventual debilidad de Cole no destruya necesariamente su postemporada.

Y justamente ahí aparece la pregunta mayor: ¿hasta dónde puede llegar Yankees? Bastante lejos. No estamos hablando solamente de un equipo que parece destinado a disputar un comodín. Estamos hablando de uno de los clubes que legítimamente pueden ganar la Liga Americana. Tampa ha sido más consistente y merece hoy la ventaja en el Este, pero Yankees presenta argumentos que en una serie corta pueden resultar todavía más intimidantes: Judge nuevamente en medio de la alineación, poder alrededor suyo, una rotación profunda, experiencia de octubre y un diferencial de carreras que refleja que durante buena parte de la temporada ha ganado con autoridad. Incluso sobrevivió de manera bastante digna los 85 juegos sin Judge, con marca ganadora y un pitcheo que sostuvo al equipo durante su ausencia. Esa es probablemente la mejor prueba de que ya no depende exclusivamente de su capitán.

La ofensiva tampoco es solamente Judge. Cody Bellinger puede producir un batazo grande, Ben Rice ha añadido poder, Anthony Volpe ofrece velocidad y versatilidad y hay suficiente profundidad para que el regreso del capitán agregue una pieza extraordinaria en lugar de convertirse en el único plan. Eso es importante, porque los Yankees que realmente pueden llegar a la Serie Mundial no son aquellos que esperan que Judge pegue dos jonrones todos los días, sino los que consiguen que Judge sea el gran diferenciador dentro de una maquinaria que ya funciona. El problema es que esa misma lógica necesita aplicarse al pitcheo: Cole no tiene que ser el salvador absoluto, pero sí debe convertirse nuevamente en un abridor confiable.

Hoy pondría a Yankees en el grupo muy reducido de candidatos reales a representar a la Americana junto con Tampa Bay, y quizá ligeramente por encima de Boston si Judge recupera ritmo y la rotación llega sana. ¿Puede llegar a la Serie Mundial? Sí. ¿Es favorito indiscutible? No. Rays ha demostrado mayor constancia y otros equipos pueden calentarse en el momento justo. Pero Yankees posee algo que en octubre vale muchísimo: varias maneras de ganar. Puede hacerlo con poder, puede hacerlo con una gran apertura, puede ganar un juego cerrado y puede sobrevivir cuando una figura falta. Ya lo demostró durante meses sin Judge.

Por eso Cole importa tanto. Nueva York puede sobrevivir una mala salida suya en septiembre; probablemente también podría sobrevivir una en octubre. Lo que difícilmente puede permitirse es que su supuesto as llegue a una serie decisiva sin comando y permitiendo cuadrangulares con esta frecuencia. No porque carezca de alternativas, sino porque un Yankees con Cole recuperado se transforma de candidato peligroso en verdadero aspirante a ganar la Americana. Un Yankees con Cole vulnerable sigue siendo bueno, pero pierde una de las armas que podrían separarlo de Tampa, Boston o cualquier rival que aparezca del otro lado.

Judge ya regresó. Ahora falta que Cole también lo haga. No físicamente, porque está ahí. Falta que regrese el pitcher capaz de tomar la pelota en octubre y hacer sentir al rival que esa noche será muy difícil anotar. Si eso ocurre, Yankees tiene material para llegar hasta la Serie Mundial. Si no ocurre, todavía puede avanzar, porque posee profundidad suficiente para sobrevivir, pero el camino será bastante más estrecho.

Durante meses Nueva York esperó a Judge. Ahora que el monstruo está de vuelta, empieza otra espera.

Y si Gerrit Cole vuelve a ser Gerrit Cole antes de octubre, Yankees no solamente estará en la postemporada: tendrá argumentos muy serios para quedarse hasta el final.

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