Jasper Philipsen se impuso en la etapa 17 gracias al extraordinario trabajo del Alpecin-Deceuninck y a una impecable conducción de Mathieu van der Poel. El belga demostró que, incluso en la tercera semana del Tour de Francia, todavía hay espacio para que los velocistas brillen.
Sin embargo, el panorama cambia a partir de ahora. Lo que resta del Tour pertenece a los escaladores. Los Alpes serán el escenario donde se definirá el podio y cualquier crisis, caída o error táctico puede cambiar el destino de la carrera.
Tadej Pogacar sigue siendo el gran favorito para vestir de amarillo en París. Su fortaleza, el dominio colectivo del UAE Team Emirates XRG y su inteligencia para administrar cada etapa lo mantienen un escalón por encima de sus rivales.
La verdadera batalla estará por los lugares de honor. Remco Evenepoel defenderá el segundo puesto, mientras Isaac del Toro y el joven francés Paul Seixas buscarán aprovechar la alta montaña para acercarse al podio y disputar el maillot blanco. Seixas ha demostrado una calidad extraordinaria, pero el mexicano también ha dejado claro que posee el talento y el carácter para competir de tú a tú con los mejores del mundo.
Mi pronóstico es que Pogacar conquistará el Tour de Francia. Evenepoel parte con ventaja para terminar segundo, pero la pelea por el tercer escalón del podio sigue completamente abierta. Si Isaac del Toro recupera las sensaciones que mostró en la primera mitad de la carrera y el UAE plantea una estrategia ofensiva, México aún puede soñar con una actuación histórica.
El Tour entra en su momento decisivo. Ya no basta con resistir; ha llegado la hora de atacar. Y mientras exista una montaña por subir, el sueño de ver al Torito en el podio de París seguirá completamente vivo.















