Muchos aficionados “ultras”, (“hinchas”, les llaman) de la selección argentina de futbol han digerido la amarga y bien merecida derrota de hace una semana ante España, cayendo en toda clase de justificaciones y teorías de la conspiración que poco tienen que ver con la realidad y mucho tienen que ver con una parte bastante tóxica de la afición de dicho país.
Lo hablo como espectador que no tiene vela en el entierro en polémicas como “Messi vs Cristiano Ronaldo” ni cosas por el estilo, pero la realidad es que más allá de las hordas de bots y trolls presumiblemente provenientes de los trollcenters libertarios dedicados a defender al cada vez más impopular monigote sionista Javier Milei, la peor campaña anti Argentina son sus propios aficionados.
A estas alturas ya rebasa lo anecdótico y se perfila como un rasgo definitorio de la afición argentina la actitud de personajes como el grupo de racistas que lanzaron insultos discriminatorios al streamer afroamericano Speed en un juego del equipo “liderado” por Messi, al compararlo con un mono. O los golpes e insultos en un establecimiento de la unión americana contra una persona afroamericana cuyo único pecado, según ellos, era llevar una playera de la Selección Mexicana.
También terminó siendo reprobable los gritos e insultos que lanzaron migrantes argentinos en España contra el equipo ibérico en la víspera de la humillante derrota que sufrieron, así como la actitud grosera y marrullera de jugadores inflados como el tal Enzo, cuya actitud sobrada y ensoberbecida le valió la justa expulsión en el partido de la final.
De lo que inculcan los ultras argentinos a la siguiente generación, ni hablemos. En redes circula, por ejemplo, un video en donde los padres celebran a un niño argentino que compara al jugador brasileño Vinicius con un mono y para terminar de recalcar lo podrido de este sector fanatizado, la famosa “Ley Prestianni”, misma que prohíbe a los jugadores taparse la boca en pleno juego, surgió por los insultos discriminatorios que el diminuto y mediocre jugador argentino Gianluca Prestianni Gross lanzó contra el propio Vínicius Junior, llamándolo “mono” y un epíteto discriminatorio que se refiere a una persona gay.
La principal campaña “anti argentina” son amplios sectores de sus propios aficionados. Háganse cargos o lidien, sin llorar, con las consecuencias.
Nos vemos el próximo Mundial...














