Los atletas del Ejercito Mexicano arrasaron como campeones en los Juegos Centroamericanos y del Caribe Santo Domingo 2026.

Con 407 medallas totales, divididas en 167 medallas de oro, 125 de plata y 115 de bronce, México concretó su tercer liderato consecutivo en el evento regional.

Un alto porcentaje de estos premios pertenece a los atletas del ejercito mexicano: 114 medallas, 67 oros, 30 platas y 17 bronces.

Los militares representaron aproximadamente el 11% de los atletas participantes en el evento, pero el 40% de las medallas de oro. Los jinetes del Ejército Mexicano alcanzaron la plata en la prueba por equipos y el oro en la prueba individual en las pruebas de salto ecuestre. El desempeño de los deportistas del ejercito jugó un papel clave para otorgar a México el campeón medallero de este año.

Nuestro ejercito, a cargo de el secretario de la Defensa Nacional, el general Ricardo Trevilla Trejo, defiende y protege nuestra soberanía, así como a nuestro patrimonio natural, cultural y económico incansablemente.

Adicionalmente, el Ejército Mexicano es ampliamente reconocido por su eficiencia en el auxilio en desastres y la seguridad pública dentro del país depende de el en gran parte. Sin embargo, hay un aspecto de nuestro ejercito que es menos conocido pero merece también gran reconocimiento: su apoyo al deporte de alto rendimiento. Rommel Pacheco, actual director de la CONADE, formó parte del equipo de clavadistas del ejército mexicano durante 11 años y alcanzó el grado de teniente. Sin el apoyo de las fuerzas armadas, Rommel no habría sido el gran deportista que fue.

Es imposible no mencionar que en mi deporte, el salto ecuestre, es en el que históricamente más ha brillado el ejercito de Mexico. Y es esta disciplina y un militar, Humberto Mariles, quienes más medallas de oro olímpicas han dado al país.

La primera medalla de oro olímpica en la historia de nuestro país la ganó este jinete en los juegos Olímpicos de Londres en 1948. El teniente coronel Mariles y su caballo “Arete” ganaron la prueba de salto individual. En esta misma Olimpiada, México conquistó la prueba de salto por equipos. Representaron a nuestro país el mismo teniente coronel, así como los militares Rubén Uriza y Alberto Valdés.

La historia del deporte en México no se puede contar sin incluir a nuestro ejercito. Durante la revolución mexicana, y con la firma del Plan de Guadalupe, se formó el Ejercito Constitucionalista en 1913. Desde su inicio, el ejercito ha ejecutado un papel fundamental en la participación y la evolución del deporte mexicano. En 1926 se fundó la Escuela de Educación Física y Deportes del Colegio Militar, con el objetivo de profesionalizar a las tropas del ejercito en diferentes disciplinas. Desde entonces, aproximadamente un cuarto de las medallas olímpicas que ha ganado nuestro país son aportación de deportistas del ejercito.

Hay un vinculo histórico particularmente fuerte entre el ejercito y los deportes ecuestres. La Revolución mexicana se dio en tren y a caballo. Según la revista arqueología mexicana, “los caballos fueron el motor de la guerra… y el alma del combate”. Permitieron la movilidad de las tropas, y se volvieron así apreciados compañeros de vida de los heroes legendarios en nuestro país.

Existe un famoso mito popular que cuenta que Pancho Villa ordenó que sus caballos viajaran en los vagones de primera clase en los trenes, mientras que los soldados y sus familias viajaban en los carros de carga. Con este lazo tan estrecho entre el ejercito y los caballos no nos puede sorprender que la gran mayoría de las medallas olímpicas que ha ganado nuestro país en deportes ecuestres las han ganado militares. A partir de la Revolución mexicana y hasta mediados del siglo XX, los mejores jinetes mexicanos eran los jinetes militares.

El ejercito continua contribuyendo hoy en día con el progreso de la equitación en México. Hace diez años, la primera Longines Global Champions Tour, o LGCT, en México, empujó el nivel de la equitación nacional de manera drástica. La LGCT es el circuito de salto ecuestre más prestigioso y exclusivo a nivel mundial. Este evento se celebró en México por primera vez en abril del 2016, trayendo a jinetes de primer nivel a competir en nuestra capital.

La LGCT llega a nuestro país gracias al empresario Francisco Pasquel. Una vez al año, la parada de la LGCT en México ocurre en nuestro icónico Campo Marte.

Los mejores jinetes del mundo llegan a competir contra los mexicanos, impulsando un aumento en nuestro nivel. Adicionalmente, este gran evento ha incrementado la popularidad de la equitación, ya que invita a la gente a disfrutar una disciplina que había sido siempre desconocida, o algo exclusiva, en nuestro país.

El Campo Marte se encuentra en el centro de cultura, entretenimiento y negocios de la Ciudad de México: en el Paseo de la Reforma, frente a Polanco y junto al Auditorio Nacional. Esta zona está repleta de hoteles, restaurantes y multiples rutas de Metrobús que facilitan el flujo de miles de personas al día. En México, este es el primer evento de este tipo en una ubicación tan importante. La sede de la LGCT en Campo Marte es una de las más destacadas y más icónicas en el mundo. Es un orgullo para México tener a algunos de los mejores atletas ecuestres del mundo compitiendo con la emblemática bandera gigante de nuestro país al fondo de la pista, adornando cada salto que dan.

Un evento tan importante solo se podría hacer en un lugar tan bien ubicado e icónico. El Campo Marte rinde homenaje a Marte, el dios romano de la guerra. Este recinto militar se diseñó como un espacio para prácticas, maniobras militares y deportes ecuestres. Se consolidó como la sede oficial de las competiciones de equitación durante los Juegos Olímpicos de México en 1968. Al entrar a Campo Marte por la entrada principal, los competidores y los espectadores se asombran con el enorme Monumento a la Lealtad; diseñado por el arquitecto y escultor Agustín Hernández Navarro para conmemorar los 100 años del Ejercito Mexicano. Los jinetes que compiten en este campo militar han comentado frecuentemente que las instalaciones deportivas son de primer nivel y el evento supera a muchas de las mejores competencias internacionales.

El 29 de mayo de este año, el equipo mexicano de equitación triunfó en la Copa de Naciones en Piazza di Siena, Roma. Este triunfo se debe en gran parte a la participación del ejercito en el equipo. El subteniente Andrés Azcárraga desempeñó un papel crucial en su pista como primer competidor. No es la primera vez que el Ejercito Mexicano resalta en el deporte ecuestre.

Han pasado 78 años desde la última vez que México ganó esta Copa de Naciones. En 1948, el equipo estaba conformado por los militares Humberto Mariles, Rubén Uriza y Alberto Ramos, quienes pusieron el nombre de nuestro país en alto con su victoria. La Copa de Naciones es un evento CSIO5* internacional de muy alta dificultad y prestigio mundial, donde equipos de diversos países compiten entre sí. El equipo integrado por Andrés Azcárraga, Patricio Pasquel, Fernando Martínez y Carlos Hank venció a Alemania, consiguiendo la victoria para Mexico después de un emocionante desempate. Patricio Pasquel cerró la participación mexicana con una ronda sin errores. El jinete mexicano superó en la final al alemán Richard Vogel, quien actualmente está clasificado como numero tres en el mundo.

El ejercito mexicano y la Secretaría de la Defensa Nacional (SEDENA) respalda a más de 100 atletas de alto rendimiento. Estos atletas, conocidos como “atleta-soldados”, ascienden en su grado militar conforme a sus logros deportivos. Estos deportistas reciben un sueldo, servicio médico y apoyo financiero. Algunos de los atletas-soldados más destacados incluyen al sargento segundo José Pedraza Zúñiga, quien ganó una medalla de plata en de los 20 km de marcha en los juegos olímpicos de 1968; al doble medallista de plata sargento segundo Germán Sánchez (2012 y 2016); y a las arqueras del equipo mexicano que ganaron la medalla de bronze por equipos en el 2024, la subteniente auxiliar Alejandra Valencia y las soldadas Ana Paula Vázquez y Ángela Ruiz.

El ejercito es, y ha sido desde su creación, un pilar para los deportes en nuestro país. Proporciona un sustento económico, así como instalaciones e instrumentos para la preparación deportiva de nuestros atletas. Al terminar su etapa competitiva, los deportistas pueden incorporarse como instructores, entrenadores o asesores físicos dentro de las fuerzas armadas, lo cual permite que los deportistas se puedan enfocar en su entrenamientos con la seguridad de un futuro garantizado. Este apoyo ha sido crucial en una gran parte de los logros deportivos de México. El ejercito ha sido particularmente relevante para la equitación, un deporte donde nuestro país ahora destaca entre los mejores del mundo.

Copa de Naciones en Roma