Entre los viñedos alemanes, Isaac del Toro Romero parecía pedalear por el Valle de Guadalupe de su natal Ensenada. El paisaje era europeo, pero la bravura llevaba sello mexicano.
A 12.4 kilómetros de la meta, el Torito volvió a embestir. Tenía la clasificación general bajo control y podía administrar su ventaja, pero eligió atacar en solitario. No le alcanzó para ganar la última etapa, pero sí para confirmar lo verdaderamente importante: Isaac del Toro conquistó el Tour de Alemania.
Ese ataque retrata al ciclista que es. Del Toro no solamente quiere ganar; quiere hacerlo siendo protagonista. Corre con humildad fuera de la bicicleta y con enorme ambición cuando comienza la batalla.
Apenas atraviesa su tercera temporada en el WorldTour y sus resultados ya permiten colocarlo en la conversación sobre el mejor ciclista mexicano de todos los tiempos. Y quizá lo más emocionante sea pensar en todo lo que todavía le falta por recorrer. Para el Torito, el cielo parece ser apenas otro puerto por escalar.
Alemania también dejó otra gran actuación mexicana. Edgar Cadena terminó décimo de la clasificación general, demostrando que México tiene más talento capaz de competir en este nivel. Como dicen por ahí: “de Iztapalapa para el mundo”.
Mientras tanto, comenzó la Vuelta a España bajo el dominio de Tadej Pogacar y con un UAE dispuesto a ofrecer espectáculo. Allí también aparece México con el jalisciense César Macías, del Burgos Burpellet BH.
A Macías le tocó bailar con la más fea: siendo velocista deberá enfrentarse a una Vuelta cargada de montaña. Su reto será sobrevivir los grandes puertos, administrar fuerzas y esperar sus oportunidades en las metas volantes y las escasas llegadas favorables para los hombres rápidos.
Fue un domingo de ciclismo con sabor mexicano: Del Toro ganando, Cadena confirmando su calidad y Macías comenzando el desafío de una Gran Vuelta.
Durante muchos años México miró las grandes carreteras europeas desde lejos.
Hoy las recorre, las ataca y también las conquista.
















