Los Yankees llevan casi tres meses jugando sin Aaron Judge y, para un equipo construido alrededor de uno de los bateadores más dominantes del beisbol, sobrevivir a semejante ausencia ya constituye por sí mismo una prueba de carácter.
Judge no juega desde el 31 de mayo. Una fractura por estrés en la primera costilla derecha lo sacó de circulación cuando tenía 17 cuadrangulares, 38 carreras producidas y un OPS de .907 en apenas 34 juegos. El golpe no fue menor: Nueva York perdió de un día para otro a su capitán, a su principal productor y al hombre alrededor del cual gira buena parte de su ofensiva. (Reuters)
Desde entonces, el camino ha sido accidentado. Los Yankees han tenido lapsos de mucha inconsistencia ofensiva y han debido encontrar producción donde antes bastaba con mirar hacia el centro del orden al bat y esperar que Judge resolviera. En su ausencia, el equipo ha sufrido, pero no se ha derrumbado. De hecho, llega al tramo final de agosto todavía plenamente metido en la pelea y mostrando señales de recuperación.
Eso tiene un mérito especial porque Judge no ha sido la única baja importante. Giancarlo Stanton ha vivido otra temporada marcada por lesiones y ahora enfrenta una nueva distensión en la pantorrilla izquierda que incluso podría dejarlo fuera por el resto de 2026. Cody Bellinger también ha pasado por rehabilitación por una lesión en el tendón de la corva, Max Fried está fuera por una contusión en el codo y Ryan McMahon acaba de sumarse a una lista de lesionados cada vez más concurrida. (MLB.com)
Y, sin embargo, Yankees sigue ahí.
Parte de la explicación está en que el equipo ha encontrado respuestas en otros sitios. Gerrit Cole vuelve a ser ese abridor capaz de marcar la diferencia en una serie corta; Cam Schlittler ha emergido como uno de los brazos más importantes del club y candidato serio al Cy Young; Spencer Jones ha aportado poder y juventud; y distintas piezas han ido apareciendo para mantener vivo a un conjunto que durante buena parte del verano tuvo que aprender a jugar sin su gran figura.
Eso no significa que la ausencia de Judge haya sido absorbida sin consecuencias. Sería absurdo afirmarlo.
Un equipo puede reemplazar turnos, posiciones y hasta producción parcial, pero no puede sustituir fácilmente a un pelotero de esta dimensión. Judge cambia la forma en que el rival lanza, modifica la estructura completa del lineup y obliga al pitcher contrario a trabajar con una tensión distinta desde que aparece en el círculo de espera.
Por eso resulta tan importante lo que está ocurriendo ahora.
Judge comenzó ya a golpear desde un tee y ha retomado gradualmente actividades de beisbol. El proceso sigue siendo cauteloso y todavía no existe una fecha definitiva de regreso, aunque los Yankees esperan recuperarlo durante septiembre. Lo importante es que, después de semanas en las que apenas podía hablarse de recuperación médica, finalmente ha vuelto a hacer movimientos de bateo. (MLB.com)
Y eso cambia por completo la perspectiva.
Hasta ahora la pregunta era si Yankees podría mantenerse con vida sin Judge.
A partir de este momento comienza otra:
¿qué tan peligroso puede convertirse este equipo si Judge regresa a tiempo y en condiciones razonables?
Porque una cosa es el conjunto que ha tenido que sobrevivir durante junio, julio y agosto sin su capitán, y otra muy diferente puede ser un Yankees que llegue a septiembre con su pitcheo estabilizado, algunos jóvenes consolidados y Aaron Judge nuevamente instalado en el corazón del orden ofensivo.
No se trata de esperar milagros.
Después de una ausencia tan larga sería poco realista imaginar que Judge aparecerá un día, tomará tres turnos y automáticamente volverá a ser el mismo bateador que salió lesionado. Necesitará recuperar timing, enfrentar pitcheo de Grandes Ligas, volver a acostumbrar el cuerpo a la exigencia diaria y, sobre todo, mantenerse saludable.
Pero incluso un Judge que regrese paulatinamente representa algo que ningún rival querrá encontrarse en octubre.
El beisbol de postemporada se decide con márgenes muy pequeños. Un lanzamiento mal colocado, una base por bolas, un batazo con corredores en circulación puede transformar un juego y después una serie completa. Tener en el lineup a un bateador capaz de resolver con un solo swing cambia muchas cosas.
Y ahí es donde Yankees puede convertirse en un adversario particularmente incómodo.
Durante su ausencia, el resto del roster se ha visto obligado a asumir responsabilidades que quizá en condiciones normales recaían demasiado frecuentemente en su gran estrella. Eso puede terminar resultando beneficioso si Judge vuelve: el equipo ya habrá aprendido a ganar sin depender enteramente de él.
El escenario ideal para Nueva York sería precisamente ése.
No recuperar a Judge para que vuelva a cargar solo con los Yankees, sino recuperarlo para incorporarlo a un equipo que haya aprendido a sostenerse por sí mismo.
Ahí estaría la verdadera diferencia.
Los Yankees llevan meses intentando sobrevivir sin su mejor jugador. Han pasado por lesiones, altibajos ofensivos y periodos en los que parecía que podían alejarse de la pelea. Pero han logrado mantenerse con vida.
Ahora el calendario empieza a apretar.
Septiembre está cerca.
Y octubre comienza a asomarse.
Judge todavía tiene mucho camino por recorrer antes de volver a ocupar su lugar en el lineup, y nadie puede asegurar en qué condiciones regresará.
Pero si Yankees consigue llegar entero al tramo decisivo y su capitán vuelve a tiempo, entonces habrá que revisar nuevamente todas las cuentas de la Liga Americana.
Porque quizá el rival que durante buena parte del verano parecía incompleto termine llegando a octubre con su pieza más poderosa de regreso.
Los Yankees han demostrado que pueden sobrevivir sin Aaron Judge.
Ahora falta saber qué pueden hacer cuando vuelva Aaron Judge.
@salvadorcosio1
opinionsalcosga23@gmail.com
















