Isaac del Toro recuperó el liderato del Tour de Alemania con una demostración de fuerza, valentía y lectura de carrera. Pero lo visto hoy puede tener una dimensión todavía mayor: Montreal y el Campeonato Mundial del 27 de septiembre aparecen ya en el horizonte.

El Torito dio cátedra.

En los 170.8 kilómetros entre Herxheim bei Landau/Pfalz y Bad Dürkheim, Isaac del Toro volvió a mostrar por qué México puede ilusionarse con verlo pelear contra los mejores del mundo.

No fue solamente fuerza. Fue pundonor, clase, ambición y estrategia.

A 35 kilómetros de la meta, en el Rotsteig, el UAE Team Emirates-XRG decidió mover la carrera y lanzó al mexicano al ataque. Del Toro respondió con una aceleración contundente que terminó por quebrar al líder de la clasificación general, Louis Barré.

El movimiento tenía mucho más significado que unos cuantos segundos.

Cuando el italiano Giulio Pellizzari consiguió alcanzar al mexicano, ambos entendieron perfectamente la situación: colaborar para mantener la diferencia, alejar al pelotón y convertir los kilómetros finales en una auténtica contrarreloj por parejas.

Del Toro había encontrado el escenario que buscaba.

Un ataque con lectura de Mundial

Técnicamente, lo más interesante fue la distancia desde la que se produjo el movimiento: 35 kilómetros de meta.

Atacar desde tan lejos exige potencia, pero sobre todo capacidad para sostener un esfuerzo prolongado después de varias horas de competencia. Hay que saber regular, alimentarse correctamente, leer al rival y mantener la concentración cuando las piernas comienzan a reclamar.

Ese tipo de ciclismo puede resultar determinante en un Campeonato Mundial.

Por eso el Tour de Alemania debe observarse más allá de su clasificación general. Para Del Toro también representa un magnífico laboratorio competitivo rumbo al gran objetivo del 27 de septiembre en Montreal.

Las condiciones pueden ayudar. Septiembre en Montreal suele presentar temperaturas frescas, posibilidades de lluvia y viento, factores que obligan a competir con una gestión térmica y técnica muy diferente a la del verano europeo.

Y Alemania ya le está ofreciendo kilómetros de lluvia, carreteras exigentes y jornadas donde la colocación y el manejo de la bicicleta tienen tanta importancia como los vatios.

Del Toro ya puede ser considerado candidato

Falta más de un mes y un Campeonato Mundial es una carrera completamente distinta: no existen los intereses de los equipos comerciales, aparecen las selecciones nacionales y controlar una prueba de un día resulta mucho más complicado.

Pero lo mostrado por Isaac permite incluirlo entre los hombres a seguir.

Tiene resistencia, explosividad para atacar en ascensos cortos, capacidad para rodar después del ataque y, quizá lo más importante, cada vez demuestra mayor inteligencia para elegir cuándo gastar sus fuerzas.

Montreal premiará precisamente a un corredor completo y resistente.

Por eso lo sucedido hoy en Alemania entusiasma.

El ataque sirvió para romper la carrera, recuperar diferencias y volver a vestir a Isaac del Toro con el jersey azul de líder general. Además, el mexicano Édgar Cadena continúa realizando una actuación sobresaliente y ascendió hasta la posición 11 de la clasificación general.

El Tour de Alemania todavía no termina y primero habrá que defender el liderato.

Pero México puede comenzar a mirar un poco más lejos.

Hoy el Torito atacó para conquistar Alemania. Quizá, en el fondo, también comenzó a ensayar el ataque con el que sueña conquistar el mundo.