Circulan en redes sociales cómo X antes Twitter, compilados con decenas de faltas y agresiones de los jugadores de Argentina, incluyendo al ídolo de barro de Infantino y la FIFA, Messi, con plena impunidad.

Ante una Inglaterra cobarde y que murió de nada sin hacer uso de sus principales armas, Jude Bellingham y Kane en nivel top, la narrativa de la “gesta heroíca” de la selección consentida de la FIFA-agringada desde hace una década sigue vendiéndose al populacho mientras que crecen las suspicacias entre aficionados casuales y veteranos de varios mundiales.

En redes sociales llama la atención una foto inocente de Messi con un Lamine Yamal recién nacido, parte de una campaña de cercanía del Barcelona, cuyo eslogan es “Más que un club” y que gusta de apoyar ciertas causas sociales.

Esta imagen, junto con las habituales portadas de revistas económicas de siempre, o capturas de pantalla de personajes sumamente populares en el ámbito del streaming cómo “Speed”, que muestran a España y a Argentina de finalistas, da pie a toda clase de teorías desquiciadas, que no dejan de ser interesantes de cierta manera.

Las risas socarronas de Gianni Infantino y su total sumisión a los gringos y a su bastardizado “soccer” poco abonan a contradecir la sensación de que estamos viendo un gran giñol con un resultado predeterminado. Tampoco abona el apoyo grotesco y empantanado de sionistas y criminales de guerra cómo Netanyahu y Ben Gvir a la selección argentina, mismo que no ha sido rechazada por la AFA o los mismos seleccionados.

En fin. Si algo puede detener a la selección consentida de Infantino y los jeques árabes es el tiki-taka que exaspera hasta a los mejores jugadores de esta generación. Suerte para todos.