Hay un dicho muy mexicano que dice: “Hay que saber perder”. Pero en el deporte de alto rendimiento la pregunta más importante es otra: ¿por qué perdí? Encontrar la respuesta permite corregir y volver más fuerte. Eso es exactamente lo que vale la pena analizar tras la actuación de Isaac del Toro en la primera etapa después del día de descanso del Tour de Francia.
El mexicano ha demostrado durante esta primera mitad del Tour que tiene la calidad para pelear con los mejores del mundo. Aunque él mismo ha reiterado que vino a aprender y a trabajar para Tadej Pogacar, su nivel invita a pensar que también puede luchar por el podio y defender el maillot blanco. No es casualidad: Isaac ya es el mexicano con más triunfos en carreras por etapas del WorldTour, producto de una disciplina y una mentalidad ganadora poco comunes.
Los días de descanso, sin embargo, son un arma de dos filos. Hay corredores que regresan más fuertes y otros que tardan una etapa en reencontrar el ritmo competitivo. El organismo pasa de un estrés extremo a una recuperación parcial, y no todos responden igual. A Isaac ya le ocurrió en el Giro de Italia: sufrió justo después del descanso, pero recuperó rápidamente sus sensaciones y terminó firmando un extraordinario segundo lugar.
Por eso no veo lo sucedido como una señal de alarma, sino como una situación fisiológica que ya ha superado antes. Con diez etapas todavía por disputarse, especialmente las grandes jornadas de montaña, el “Torito” tiene argumentos suficientes para volver a la pelea por el podio y seguir siendo una pieza clave para el UAE Team Emirates XRG.
El Tour de Francia rara vez lo gana quien nunca tiene un mal día. Lo conquista quien sabe entenderlo, aprender de él y responder cuando la carrera vuelve a ponerlo al límite. Estoy convencido de que Isaac del Toro aún tiene mucho que decir en este Tour 2026.

















