Ayer escribíamos que México tiene talento, pero el alto rendimiento no admite improvisaciones. El caso de Nabyenka García Bareño confirma precisamente esa idea.

Desde julio de 2025, cuando apenas tenía 16 años y todavía era prejuvenil, Naby ya mostraba condiciones extraordinarias. En pruebas contrarreloj superaba registros de ciclistas mexicanas de categorías superiores y sus mediciones de potencia —alrededor de 4.4 watts por kilogramo— advertían que estábamos frente a un talento diferente.

Pero el talento por sí solo no basta.

Con el respaldo absoluto de su familia, Naby ha construido un proceso que incluye competencias de MTB, pista y ruta en México, Países Bajos, Colombia, Brasil y Estados Unidos. Su padre, el doctor Jorge García, y toda su familia han sostenido económica y moralmente ese proyecto, incluyendo el trabajo con su entrenador colombiano Diego Becerra.

Montreal confirmó que el camino era el correcto.

En la contrarreloj mundialista terminó 13.ª y como la mejor latinoamericana. Después, en la prueba de ruta, peleó frente a frente con algunas de las mejores juveniles del planeta. No conquistó el arcoíris, pero dejó claro que quiere regresar por él.

Y aquí está la reflexión.

México necesita un verdadero Programa Nacional de Desarrollo Juvenil. No podemos esperar que sean únicamente las familias quienes financien, organicen y sostengan el camino de nuestros talentos hacia el alto rendimiento.

Naby demuestra lo que puede suceder cuando talento, disciplina, competencia internacional, entrenamiento y continuidad caminan en la misma dirección.

Ahora viene Dakar 2026 y los Juegos Olímpicos de la Juventud. Nadie puede garantizar una medalla, pero Montreal dejó una certeza mucho más importante:

Naby ya demostró que puede competir contra las mejores del mundo.

Quizá el arcoíris no llegó esta vez.

Pero su historia apenas comienza.

Lo de Naby no es casualidad. Es talento respaldado por un proceso.

Y ahora dejo la pregunta sobre la mesa:

¿Cuántas Nabyenkas puede haber en México que nunca conoceremos porque sus familias no tienen los recursos para construir por su cuenta un proyecto de alto rendimiento?

¿Debemos seguir dependiendo del esfuerzo familiar para desarrollar nuestros talentos o llegó el momento de construir un verdadero Programa Nacional de Desarrollo Juvenil?

Los leo. Porque este debate no es solamente sobre Naby; es sobre el futuro del ciclismo mexicano.