Terminó la primera fase del Campeonato Mundial de Ciclismo de Ruta Montreal 2026 y las pruebas contrarreloj dejaron un mensaje claro: México tiene talento para competir con los mejores, pero en el alto rendimiento los detalles y la planificación marcan diferencias.

Isaac del Toro, sexto en la contrarreloj élite, y Nabyenka García Bareño, 13.ª en la junior femenil, encabezaron una actuación mexicana digna. Dos ciclistas de la península de Baja California demostraron que existe calidad para medirse en el máximo escenario internacional.

Sebastián Ruiz y José “Choce” Rodríguez también dejaron buenas referencias en la llamada “Prueba de la Verdad”, una especialidad donde no hay dónde esconderse: potencia, aerodinámica, técnica y capacidad para administrar el esfuerzo determinan el resultado.

El prietito en el arroz fue el relevo mixto por equipos.

México hizo historia con su participación mundialista, pero llegó condicionado desde antes de tomar la salida. La ausencia de Edgar “Chucky” Cadena obligó a incorporar de último momento a Ignacio Prado, en una modalidad donde el acoplamiento y la sincronización necesitan horas de entrenamiento conjunto.

Después apareció la mala fortuna: Prado sufrió un problema con la cadena y Tomás Aguirre una ponchadura. Sin embargo, sería un error explicar todo por las fallas mecánicas.

Una contrarreloj por equipos no se improvisa. Hay que entrenar relevos, ritmo, trazado de curvas, comunicación y formación; cada segundo perdido rompe la sincronización del conjunto.

México tiene ciclistas capaces de dar la pelea. Lo demostraron Del Toro, Nabyenka y nuestros jóvenes en Montreal. El siguiente paso es brindarles una preparación acorde con el nivel al que queremos competir.

El talento mexicano está ahí. Ahora hay que acompañarlo con planificación, trabajo específico y tiempo. Porque en un Campeonato Mundial, el alto rendimiento no admite improvisaciones.