No es cosa menor ni una situación para el olvido lo obtenido por nuestra Selección Nacional de futbol durante este Mundial, es decir, tristemente y a pesar de la ilusión, euforia y cohesión colectiva que nos generó la participación de México en esta Copa del Mundo, hay muchas voces críticas dentro y fuera de la esfera del soccer que ningunean o menosprecian lo que sucedió, que si bien también es cierto que no se logró avanzar a los octavos de final como suele pasar, la realidad y los hechos son obligatorios de revisarse para poner en una perspectiva adecuada y en su justa dimensión lo logrado más allá de lo cuantitativo, donde insisto, los números en esta ocasión también juegan a favor.
Sin embargo, quiero situar esta reflexión en lo que sigue, puesto que, más allá del debate en el análisis de la participación de la Selección, se deben examinar otros aspectos importantes de revisarse a detalle, como por ejemplo, ¿qué sigue para México? Porque en esa situación nos encontramos cada cuatro años y parece ser que los proyectos que se emprenden por la Federación Mexicana de Futbol cada final de copa están destinados al fracaso, y en ese mismo orden de ideas nos obliga a plantearnos otras preguntas, como: ¿si ya saben que los planes que han efectuado no son exitosos, por qué chingados los siguen haciendo de la misma forma? ¿O acaso deliberadamente los proyectan para que su irremediable destino sea el fiasco?
Si México pretende hacer más para la siguiente World Cup, debe trazar una ruta distinta a lo que están acostumbrados a hacer, como es la imposición de directores técnicos ajenos a la realidad de nuestro balompié o designar a personajes que no han logrado mucho, pero tienen el cobijo de las y los poderosos que mueven los hilos del soccer nacional, donde solo representan intereses económicos. Además de eso, deberán concentrarse en mejorar la liga nacional, ya que mientras la Liga MX siga en picada y llegando cada vez más a un nivel mediocre en lo que respecta a lo deportivo, los jugadores no podrán ser competitivos, aunado a que es altamente necesario el regreso del descenso y ascenso, porque esa medida fue durante la pandemia del Covid-19, así que ya no es necesario que se le siga manteniendo porque solo es en detrimento de nuestro futbol.
Lo que enuncié es lo mínimo que debe ponerse sobre la mesa de la Federación (además de analizar muchas cosas más como jugadores intocables, cuotas de futbolistas de “equipos grandes nacionales” o europeos que no cascarean nada, entre otros), si es que se pretende construir una selección de soccer competitiva. Ejemplos de éxito en los que pueden verse reflejados hay muchos; ni siquiera es que se pretenda que encuentren el hilo negro o que la diosa fortuna haga que descubramos al siguiente Hugo Sánchez, solo que la planeación estratégica de lo que se decida emprender se haga con eficacia y eficiencia pensando en lo deportivo antes que en lo económico, porque una afición como la nuestra, que ha demostrado ser poderosa y unida, merece mucho más. ¡Nos leemos pronto!

















