Viajé a Ensenada motivado por ver a Isaac del Toro, y con el propósito de seguir el Campeonato Nacional de Ruta Femenil Élite. Pero antes de llegar a la línea de meta, ya me había topado con algo más grande: el eco del nombre de Isaac del Toro.
Le pregunté a tres personas si lo conocían. Una respondió sin dudar: “Claro que sí, es el ciclista mundial.” Las otras dos, casi al unísono, agregaron: “Sí, es el de las bicis, el que anda en Europa.”
Ninguno de ellos pertenece al mundo del ciclismo, y sin embargo, el nombre ya les suena, ya les dice algo. Eso, en un país donde el deporte del pedal y fibra rara vez ocupa portadas, ya es un cambio profundo.
Isaac del Toro, con apenas 21 años, ha logrado lo que pocos: despertar curiosidad, emoción y orgullo en un público que empieza a mirar las bicicletas con otros ojos. Y eso se siente también en las rutas y en los campeonatos nacionales.
En Ensenada me encontré con dos aficionados que habían viajado desde Chihuahua. Uno de ellos portaba la camiseta con la figura del ensenadense. “Cuando supimos que venía Isaac, compramos el boleto de inmediato”, me dijeron. “Preferimos venir a verlo aquí, en su tierra, que tener que ir a Europa.” Esa frase lo resume todo: Isaac está moviendo algo más que el ciclismo. Está moviendo el alma de la afición.
Porque si esto fuera un programa de espectáculos, todos sabrían su nombre. Pero aquí, en el pueblo bicicletero, el compromiso es otro: hacer que su hazaña —la de un mexicano que ya compite y gana al más alto nivel mundial— se difunda, se entienda y se celebre como lo que es: un hecho histórico.
Acevedo 5to lugar en la prueba de mnium en Santiago de Chile, empezó con un scratch en la posición 16, luego en en la segunda prueba del omnium llamada Tempo fue 5to lugar mejorando significativamente y prediciendo lo que sería su resultado genial, luego siguió la prueba en la que le va mejor, la eliminación y fue segundo lugar, por detrás de la neerlandesa Lorena Wiebes, quien a la postre resultó ser la campeona del evento y remataron con la carrera a los puntos cuarta y última prueba del omnium que es un símil de el pentatlón del atletismo y ahí la mexicana defendió su quinta posición hasta el final, mostrando por qué es la que se perfila para cosas grandes en la pista
La ruta femenil del nacional de Ensenada:
Y en ese mismo espíritu, el Nacional de Ruta Femenil Élite nos recordó que el talento mexicano no conoce límites.
La jalisciense Andrea Ramírez, del equipo Pato Bike, se consagró campeona con una actuación sólida y valiente, mientras que su paisana Carolina Flores completó el podio.
Pero vale una mención especial para Romina, quien conquistó la medalla de plata apenas unos días después de volver de China. A pesar del jet lag y las piernas pesadas, mostró ese coraje competitivo que la ha llevado a formar parte del equipo italiano Lotto.
El ciclismo mexicano está viviendo un renacer. Isaac del Toro lo encendió con su pedal, y Andrea, Romina y Carolina lo están empujando con la misma pasión.
Lo que empezó como una conversación casual en Tijuana hoy se siente como un movimiento: el de un país que empieza a reconocerse en sus ciclistas.
















