El Mundial de futbol soccer de este año en México, Canadá y Estados Unidos es un gran negocio para la FIFA, así como para los ricos y poderosos; en pocas palabras, un negociazo para las y los de siempre, como los organizadores, televisoras, plataformas de streaming, patrocinadores, refresqueras, hoteles, entre otros. Eso parece no ser sorpresa para (casi) nadie; además, así está diseñada la World Cup, para ser un buen business y no lo que debiera ser, la justa deportiva más vista del globo donde se enfrentan los mejores selectivos del planeta que patean bien la bola.

En ese mismo sentido, solamente la FIFA espera generar unos diez mil millones de dólares, es decir, si convertimos esta cantidad a pesos mexicanos (al valor de cambio de hoy), estaríamos hablando aproximadamente de unos $172,270,000,000.00 de pesitos que se embolsarán, para que dimensionemos la exorbitante cantidad que es. Sin embargo, ¿por qué si la Federación Internacional de Futbol Asociación (FIFA) espera recibir tal cantidad de lana, tendrá que depender de casi 65,000 voluntarias y voluntarios para la organización del evento?

La FIFA encontró en el voluntariado una megaoportunidad de negocio, puesto que la autoexplotación por medio del voluntariado (o esclavitud voluntaria) les permite maximizar sus ganancias de forma exponencial, ya que, con las y los voluntarios, omiten el pago salarial de los mismos, así como todas las prestaciones y seguridades laborales que deberían tener al estar realizando tal empleo, porque la actividad desempeñada implica horarios y un desgaste físico y emocional no remunerado, además de un riesgo durante su trabajo no pagado, que en caso de que llegue a pasar cualquier situación que les afecte, la Federación no se hará responsable de ellas y ellos.

En ese contexto, todavía sale muy desfachatado a declarar en recientes días Gianni Infantino, presidente de la FIFA, que: “Los voluntarios son realmente el corazón de la Copa del Mundo”, y tiene toda la razón, son realmente el corazón porque sin ellos y su —esclavitud voluntaria— no se movería el Mundial como se espera (o cuando menos no para sus bolsillos), ya que tendrán participación en diferentes puntos clave de la Copa, como en hoteles, estadios, zonas de entrenamiento, aeropuertos, así como apoyo logístico en muchas de las ciudades sede, y en otras casi 20 actividades más sin cobrar un solo peso o dólar por ello, solamente bajo la ilusión de la experiencia de ser parte de un momento histórico irrepetible.

No debemos seguir romantizando la precariedad laboral por medio del voluntariado. Con esto no quiero quitarle la ilusión a las miles de voluntarias y voluntarios que estarán participando. Pero no es lo mismo ser voluntario en una actividad sin fines lucrativos que busque la justicia social, un mundo más verde, erradicar la pobreza, ayudar a las infancias o cualquier otra acción noble que nadie explote para beneficio personal o de unos cuantos a ser tratado como un esclavo porque la FIFA quiere evadir bajo ese esquema su responsabilidad como patrón. ¡Nos leemos pronto!