Erik Lira estuvo literalmente a una decisión de convertirse en jugador del Mónaco. Cruz Azul había aceptado la operación, el mexicano estaba preparado para viajar y el club francés quería ficharlo. Faltaba solamente liberar una plaza extracomunitaria.
Para conseguirla, Folarin Balogun debía marcharse al Everton. El estadounidense viajó a Inglaterra con acuerdo entre clubes y comenzó los exámenes médicos. Entonces arrancó uno de los efectos dominó más absurdos del mercado.
El examen de Balogun cambió el fichaje de Erik Lira
Alrededor de las 19:00 horas de Francia, Everton comunicó dudas sobre los estudios médicos de Balogun. Mientras consultaba especialistas, Chelsea —que acababa de vender a Enzo Fernández al Manchester City— aprovechó para negociar por Lamine Camara, a quien Mónaco inicialmente no quería vender.
Aproximadamente tres horas después, Everton dio nuevamente luz verde. Mónaco frenó entonces la salida de Camara porque volvía a contar con los ingresos de Balogun.
Parecía resuelto.
Balogun dijo no y Mónaco perdió a Erik Lira
La Premier League concedió tiempo adicional. Mónaco firmó. Everton firmó. Balogun no.
Scuro explicó que el delantero quedó incómodo después de las dudas planteadas sobre su estado físico y decidió rechazar el contrato. Mónaco respetó su decisión.
La consecuencia llegó hasta México: Balogun permaneció, la plaza extranjera nunca se liberó y Mónaco no pudo registrar a Lira antes del cierre francés. El propio Scuro confirmó que la transferencia estaba preparada y que esa plaza era condición obligatoria.
Enzo salió del Chelsea, Camara estuvo cerca de reemplazarlo, Everton dudó de Balogun y una firma ausente terminó destruyendo el sueño europeo de Erik Lira.
















