En un país donde llevamos ya varios años de confrontamientos y diferencias es un gran descanso físico, mental y emocional lo que está pasando con la fiesta del Mundial de Futbol.
Olvidamos un poco todas las promesas de campaña o precampaña de los políticos que argumentaron gastos enormes con la excusa de ser el mejor anfitrión. También olvidamos un poco las diferencias entre clases sociales y la crítica enardecida de partidos y movimientos.
Los influencers, ya sean políticos o no, se quedan borrados entre las jugadas de gol y las alineaciones del último Mundial de grandes estrellas.
Somos generaciones afortunadas en ver a grandes ídolos que dicen adiós a las canchas. Nos tocará ver los últimos minutos mundialistas de Messi, Cristiano Ronaldo, Modric y de nuestro portero nacional Memo Ochoa. Dejamos atrás la carga que nos dejó el director técnico más mediocre que ha dirigido a la selección nacional, gracias por nada Tata Martino.
Después de tantas telarañas que nos dejó el pasado, estamos viendo actuaciones satisfactorias que, aunque no están llenas de un despliegue futbolístico increíble, con el resultado nos dan la ilusión de que se puede llegar más lejos del Quinto Partido.
El martes se despedirá el Mundial de nuestras tierras para seguir en los Estados Unidos donde se espera que el apoyo mexicano continúe hasta donde lleguemos. Grandes los debuts mundialistas de Mora y Chávez, grandes los mexicanos que decidieron jugar en México por identidad como Quiñones y Fidalgo. Estupendos los tiempos para la despedida de Memo Ochoa. El guion de este mundial esta increíble.
Recuerdo a mi papá en 1986 cuando me decía: “Esto es algo que difícilmente vamos a volver a vivir porque difícilmente habrá otro Mundial en México”. Y ahora que lo estoy viviendo con mis hijos lo entiendo a la perfección.
¿Qué estás haciendo México que nos has borrado momentáneamente las diferencias? ¿Qué estás haciendo México que ayer reuniste a la familia frente a los televisores viendo el partido? ¿Qué estás haciendo México que has movido corazones de nuestros visitantes?
Y sí, hay esperanza, pero también hay realidad. Esperemos que sigamos disfrutando del Mundial y que el equipo siga avanzando. Yo, ayer lo gocé y dejando al lado lo puramente futbolístico, el resultado es lo que importa.
Hablando por muchos de mis paisanos, no crean que a los regiomontanos no nos importa la Selección Nacional. Sí nos importa y sí nos vestimos de verde. Lo que quieren vender muchos medios son solo las ganas de no estar participando.
Lo que sí le diría a los encargados de la Selección Nacional, es momento de voltear un poco más a muchos de los grandes estadios y grandes aficiones que tiene México. ¿Como pintarían las eliminatorias en Monterrey, Guadalajara, Torreón o Puebla ahora que la Selección ha reconectado con todos?
¡Ánimo! Y... ¡vamos México!














