Ya era hora. Por primera vez en más de 13 años, existirá la posibilidad de ver a dos directores técnicos mexicanos disputando una final de Liga MX. Trece años han pasado. Trece años de dominio de mucho vendedor de humo extranjero, de paciencia agotada con los entrenadores de casa, de mirar hacia Argentina, Uruguay o España en busca del “proyecto salvador”. Pero el Clausura 2026 llegó para recordarnos que el joven talento nacional también sabe leer partidos, manejar vestidores y, sobre todo, ganar.
Efraín Juárez y Joel Huiqui se enfrentarán en la gran final. El primero, de corte más polémico, al mando de unos Pumas que fueron superlíderes y que eliminaron nada menos que al América en cuartos de final. El segundo, tomando las riendas de una maquina de Cruz Azul herida tras la salida atropellada de Nicolás Larcamón y llevándola, con categoría y conocimiento enciclopédico, hasta la última instancia del campeonato.
Juárez le devolvió la jerarquía a la UNAM. No sólo por los resultados: por la forma. Presión constante, solidez defensiva, confianza contagiosa. Su equipo logró detener el vendaval de Pachuca en semifinales y avanzó gracias a la posición en la tabla, esa regla que tantas veces se critica, pero que esta vez premió la consistencia de un proyecto liderado por un mexicano. Enfrente estará Joel Huiqui, cuya historia parece escrita para el drama: llegó desde divisiones inferiores de emergencia, con el equipo tambaleando, y lo metió a una final después de superar a Chivas con un global de 3-4. Futbol que parece fácil, con inteligencia táctica y manejo de presión. Así se construye un casi milagro.
La última vez que dos técnicos mexicanos se vieron las caras en una final fue en el Clausura 2013. Miguel Herrera (América) y Guillermo “Memo” Vázquez Jr. (Cruz Azul) protagonizaron una de las series más memorables del futbol mexicano: gol de Moisés Muñoz en el último suspiro, tiempos extras, penales y coronación azulcrema que llevó al “Piojo” a la Selección Nacional. Aquella final fue un parteaguas. Y también, paradójicamente, un cierre. Porque desde entonces, los entrenadores extranjeros dominaron las finales. Hasta hoy.
Hay un dato que no puede omitirse: el último técnico mexicano en ganar un título de Liga MX fue Nacho Ambriz, con León en el Guardianes 2020, venciendo precisamente a Pumas y al argentino Andrés Lillini. Esa sequía de campeones nacionales también se romperá en esta final. Y también será una final de “memes”. Ya que el duelo entre estos personajazos está causando de antemano un gran revuelo en redes sociales.
















