La información está disponible para quién quiera buscarla. Los fanáticos internacionales del futbol están evitando abiertamente los partidos de la Copa del Mundo 2026 que se llevarán a cabo en territorio estadounidense, es decir, la mayoría.
Para la maltrecha economía estadounidense este sería un desastre más para este 2026, aunado al conflicto con Irán y el subsecuente aumento en el precio de las combustibles e inflación, ya que se esperaban al menos 30 mil millones de dólares (30 “billones”, cómo les llaman en aquel país) por turismo y servicios en este verano.
La demanda de hoteles (a precios carísimos, por cierto) en 9 de las 11 ciudades sede está muy por debajo de lo esperado a estas alturas, e incluso se ha denominado a este como un “no evento”, debido al poco interés en el ramo hotelero por parte de los fanáticos.
En redes sociales ya se habla con insistencia en que se comenzarán a vender boletos, principalmente para la primera ronda de juegos, con fuertes descuentos, todo con tal de que las tribunas no luzcan vacías en los partidos de menor interés. Un desastre total.
¿Y cómo no comprender a la afición? Ante la falta total de garantías de seguridad y un trato digno del régimen de Trump y sus tropas de ICE, quienes sin ninguna garantía podrían “levantar” a cualquier turista con todo y comprobante de su estancia legal y mandarlo a un campo de concentración para migrantes, cómo ya ha ocurrido antes. La gente disfrutará del Mundial en casa o, los más afortunados, en México y Canadá. Otro fracaso más en la larga lista de desastres de la segunda administración de Trump.
















