Esta temporada, Rayados acabó en el lugar 13 de la tabla general y muchos de sus aficionados, así como la mayoría de los comentaristas cazalikes, despotricaron contra el resultado, pues después de más de 10 años, Rayados no logró estar en las fases finales.

Los triunfalistas antirregios se vanaglorian diciendo que ya era momento de que alguno de los dos equipos regios no estuviera en la liguilla, y se les cumplió. Entró el insípido Atlas, los Pumas del milagro y las Chivas, que han sido la salvación de Aguirre, quien sin ellos hubiera tenido que recurrir a los jugadores que llevan años en la selección y no han logrado nada.

Este semestre, en Rayados hubo una falta de liderazgo tanto en la banca como en el campo. No me dejarán mentir: desde que llegó Sergio Ramos, él tomó el rol protagónico de liderazgo y los jugadores se perdieron en un papel que nadie quiso asumir.

Ramos, seleccionado español y capitán del Real Madrid, pudo haber tenido fallas y ciertas complacencias en el club, pero en cuestiones de profesionalismo nunca falló. Ramos es un hombre de familia, dedicado al futbol y al acondicionamiento físico. No se le conoce alguna falla de rendimiento por su condición física o por algún vicio. Dedicado y aplicado, seguramente fue ejemplo para todo el equipo.

La persona a la que le tocaba llenar su lugar iba a tenerla complicada, y así fue. Después de la partida del sevillano, se sintió un gran hueco en la parte motivacional del equipo y se puede decir que el conjunto se caía por cualquier cosa.

¿Cómo le hacía Rayados en la parte de liderazgo antes de Ramos? Aunque ya estaba Sergio Canales, detrás de él estaba quien lo convenció de venir. Pocos se acuerdan del liderazgo de un gran jugador como lo fue Héctor Moreno. Se puede decir que Moreno era la amalgama entre los mexicanos y los extranjeros. Héctor le daba ese balance psicológico al equipo y no se sentía lo que hizo mucha falta este semestre: que lo que transmitía el cuerpo técnico llegara a la cancha.

A Moreno, como a otros, les faltó la cereza en el pastel para ser recordados como campeones, pero serán recordados como grandes líderes y como los diferentes dentro de la cancha. No se tiene que ser campeón para ser alguien recordado o ídolo de la afición.

Volviendo al liderazgo, a Canales le cayó una combinación de la edad, la baja de juego de sus compañeros y el valemadrismo del DT, lo que hacía que la parte del liderazgo en la cancha fuera difícil y hasta deprimente.

¿Recuerda todas las veces que Canales bajó hasta la central para tomar el balón? Imagine cómo estaba la situación en el equipo para que el jugador con más talento tuviera que bajar antes de la media cancha para tomar el balón e intentar hacer algo.

La salida de Ramos de Rayados dejó una especie de “cruda” de liderazgo que se tradujo en un mal desempeño del equipo, a pesar de contar con una plantilla superior a la de varios equipos clasificados.

El nuevo DT tendrá que elegir muy bien, entre los jugadores que se quedan, los que lleguen y los que regresen, a la persona que será su representante en la cancha y el representante de los jugadores ante el DT.

¿Quién de los que se quedan tendrá el perfil para ser el nuevo capitán de Rayados? ¿Tendrá que ser alguien que venga de fuera? Sea quien sea, el DT tendrá que pensarlo bien, pues definitivamente esa figura faltó para que muchos de los jugadores dieran ese extra que todos sabemos que tienen, ¿no cree?

¡Ánimo!