Los luchadores mexicanos que perdieron la máscara y se hicieron todavía más famosos
Perder la máscara terminó convirtiéndose en un nuevo comienzo para varias figuras históricas de la lucha libre mexicana.
Perder la máscara suele presentarse como uno de los golpes más duros para un luchador mexicano. Sin embargo, existen casos en los que el destape terminó abriendo una etapa todavía más importante de sus carreras.
Quizá el mejor ejemplo sea Shocker. Mr. Niebla lo desenmascaró durante el 66 Aniversario del CMLL en 1999. Después de mostrar su rostro apareció el personaje que terminaría definiéndolo: el “1000% Guapo”.
Shocker convirtió aquella derrota en parte de su identidad, creó Los Guapos y alcanzó algunos de sus años de mayor popularidad ya sin máscara.
Luchadores mexicanos que crecieron después de perder la máscara
Otro caso importante es La Sombra. Atlantis le quitó la máscara en septiembre de 2015 y apenas meses después Manuel Andrade comenzó su camino rumbo a WWE.
Como Andrade, conquistó el Campeonato de NXT y posteriormente el Campeonato de Estados Unidos, convirtiéndose en una figura internacional.
Algo similar ocurrió con Hijo del Fantasma. LA Park lo desenmascaró en Triplemanía XXVI de 2018. Dos años después apareció en WWE, se convirtió en campeón crucero de NXT y posteriormente desarrolló la identidad de Santos Escobar.
Perder la máscara también creó nuevas identidades
Cibernético perdió su máscara ante La Parka en Triplemanía XII de 2004, pero posteriormente encabezó La Secta Cibernética y los Hell Brothers, además de conquistar el Megacampeonato de AAA.
Blue Panther ya era una leyenda cuando Villano V lo desenmascaró en 2008, aunque él mismo reconocería posteriormente que el destape le dio más proyección y oportunidades.
También existen casos diferentes. Cyclope perdió su máscara y terminó consolidándose como Halloween, mientras Kempo Kid dejó aquella identidad para convertirse posteriormente en Texano Jr.
La máscara puede construir una estrella, pero perderla no siempre significa perder al personaje.
Para algunos, el verdadero despegue comenzó precisamente cuando tuvieron que mostrar el rostro.
















