Yareli Acevedo sacó la cara por México en el Campeonato Mundial de Ciclismo de Pista en Shanghái, China, demostrando carácter, inteligencia táctica y capacidad de recuperación en una de las pruebas más exigentes del programa olímpico.
Su participación comenzó cuesta arriba. En el scratch terminó en la posición 22 entre 24 competidoras. Sin embargo, en el tempo reaccionó ganando tres sprints y finalizando octava. Posteriormente, una confusión táctica en la eliminación la relegó al lugar 13, ubicándose en la posición 14 de la clasificación general.
Lo mejor estaba por venir.
En la carrera por puntos, cuarta y definitiva prueba, Yareli corrió con inteligencia, administró sus esfuerzos y ganó los últimos dos sprints, sumando 15 puntos que le permitieron remontar hasta el duodécimo lugar del Campeonato Mundial.
Una actuación que confirma su calidad internacional y representa un paso alentador en sus aspiraciones de clasificación hacia Los Ángeles 2028.
Sin embargo, Shanghái también deja una reflexión importante: el ciclismo mexicano tiene talento, pero necesita mayor consistencia competitiva, planificación y preparación para enfrentar a las potencias mundiales.
Queda pendiente la participación de Ricardo Peña Salas en el omnium masculino, con la esperanza de otra buena actuación mexicana.
Yareli cumplió. Supo levantarse de un mal comienzo y terminó entre las doce mejores del mundo.
Porque en el alto rendimiento no basta con tener buenas piernas: también hay que saber correr con inteligencia.
México tiene talento para soñar con Los Ángeles 2028, pero el camino olímpico no admite improvisaciones.
















