Nabyenka García Bareño no solamente tiene talento sobre la bicicleta. También demuestra una madurez deportiva poco común para su edad. En entrevista, la joven ciclista mexicana dejó reflexiones interesantes sobre su preparación, sus aspiraciones olímpicas y las dificultades que enfrentan nuestros deportistas para consolidarse internacionalmente.
En Monterrey, donde cerró su preparación rumbo a Dakar 2026, la joven ciclista mexicana habló de sus aspiraciones olímpicas, de la importancia de la disciplina y de los desafíos que enfrenta el talento nacional para alcanzar la élite mundial.
Su decimotercer lugar en la contrarreloj del Campeonato Mundial de Montreal, donde fue la mejor latinoamericana, representó mucho más que un resultado.
“Fue el momento en el que realmente confirmé que tenía las condiciones para competir contra las mejores ciclistas juveniles del mundo”, reconoció.
Pero Naby tiene muy claro que el talento por sí solo no garantiza resultados.
“Cuando estás en la línea de salida de un Campeonato Mundial, el talento ya no es algo extraordinario, sino prácticamente un requisito. La verdadera diferencia está en la disciplina, los sacrificios, la constancia y la calidad del entrenamiento”.
Una reflexión que adquiere mayor valor cuando proviene de una joven que ha experimentado las exigencias del ciclismo europeo y conoce las diferencias con nuestro sistema competitivo.
Para Naby, México cuenta con excelentes prospectos, pero carece de una estructura sólida que permita desarrollarlos adecuadamente.
“Necesitamos calendarios competitivos, programas de desarrollo, recursos económicos, preparación física y acompañamiento psicológico. El talento existe, pero necesitamos construir un entorno que permita convertirlo en resultados sostenibles a nivel mundial.”
En el aspecto técnico, reconoce que su mayor fortaleza es la potencia, mientras que la distribución del esfuerzo representa una de sus principales áreas de oportunidad.
“La contrarreloj es una disciplina en la que prácticamente no hay espacio para la improvisación. Cada detalle cuenta: la preparación, la aerodinámica, el material y la manera de administrar el esfuerzo.”
También reconoce el papel fundamental de su familia, cuyos sacrificios económicos, personales y emocionales han sido determinantes en su trayectoria.
De cara a los Juegos Olímpicos de la Juventud, considera que la contrarreloj es la especialidad donde tiene mayores posibilidades de conseguir un resultado importante.
Y cuando le preguntamos si se atreve a soñar con una medalla olímpica, su respuesta fue contundente:
“Por supuesto que me atrevo a soñar con una medalla olímpica. Es uno de mis grandes objetivos y es precisamente para lo que me estoy preparando.”
Mi reflexión
Después de escuchar a Nabyenka, me queda claro que estamos frente a una ciclista que entiende perfectamente las exigencias del alto rendimiento.
Su fortaleza no está solamente en los vatios que desarrolla, sino en su capacidad para analizar sus resultados, reconocer sus debilidades y comprender que el éxito internacional exige procesos bien estructurados.
Naby representa a una generación de jóvenes mexicanos que ya no se conforman con participar: quieren competir contra los mejores y luchar por las medallas.
Pero también nos deja una advertencia que debería escucharse en las instituciones deportivas: el talento mexicano existe; lo que necesitamos es dejar de improvisar en su desarrollo.
Porque los sueños olímpicos se construyen mucho antes de llegar a la línea de salida.
Y como bien lo expresó Naby, cuando faltan diez segundos para arrancar una contrarreloj, el trabajo ya está hecho.
Entonces solamente queda confiar en la preparación y pedalear por México.
















