El italiano Jonathan Milan volvió a imponer su potencia en la quinta etapa tras dominar el embalaje final en Dubái, confirmando su condición de velocista más sólido de la semana. Los 166 kilómetros completamente planos, trazados sobre carreteras anchas, rectas interminables y rotondas amplias perfectamente asfaltadas, ofrecieron el guion ideal para un desenlace masivo.
La recta final una avenida abierta de 700 metros fue territorio de control absoluto para Milan, quien lanzó su sprint con precisión y sin dar margen a reacción. Su triunfo no solo reafirma su superioridad en llegadas rápidas, también evidencia el impecable trabajo de su tren de lanzamiento, que lo dejó colocado en posición perfecta en el momento decisivo.
Mientras tanto, el grupo de favoritos a la general rodó sin sobresaltos. El líder Antonio Tiberi, el mexicano Isaac del Toro y el colombiano Harold Tejada se mantuvieron siempre bien resguardados por sus equipos, más enfocados en conservar fuerzas y ultimar detalles tácticos que en disputar la etapa.
La sexta etapa será el juicio final. El pelotón afrontará la tradicional jornada reina que atraviesa el desierto antes de regresar a Green Mubazzarah, punto donde inicia la ascensión definitiva a Jebel Hafeet.
El ascenso, de 10 kilómetros, presenta un perfil exigente y constante, con pendientes sostenidas del 8-9% y rampas que alcanzan el 11% a falta de tres kilómetros. Un breve descenso dentro del último kilómetro rompe el ritmo antes del golpe final: una rampa de cierre que suele decidir diferencias y sentenciar la clasificación general.
Escenario listo para el duelo
Todo apunta a un enfrentamiento directo entre escaladores puros. La etapa no admite escondites: quien tenga piernas, atacará; quien no, pagará cada metro. Con diferencias todavía manejables en la general, la montaña no será solo un final de etapa, será un tribunal.
El desierto ha sido territorio de velocistas hasta ahora. Mañana será el reino de los escaladores… y del nuevo campeón.
















