Gran revuelo ha causado el tema de que la CONCACAF le vendió los derechos de televisión de la Liga de Naciones y de la Copa de Oro de 2027, por lo que no se verán por televisión abierta como tradicionalmente se hacía.

La gente de la capital del país no está acostumbrada a pagar por el futbol, tanto que pegaron un grito en el cielo con los nuevos precios del Estadio Azteca después de su remodelación.

Me sorprendió que hasta el columnista político Nacho Rodríguez, “El Chapucero”, tachó de corrupta a la FIFA, a la CONCACAF y a todo el mundo que le puso precio de suscripción por ver a los antes odiados y ahora anhelados jugadores de la Selección Nacional. Dice Chapucero que solamente en México se cobraría por ver los partidos, que fuera de nuestro país todo iría por televisión abierta. Además, Rodríguez dice que es un escándalo mayúsculo porque es la primera vez en la historia que sucede algo así.

Otro columnista o entrevistador, o sea lo que sea, René Franco dice que pasar los partidos de la Selección Nacional por Netflix atenta contra el derecho de los mexicanos. Habla de la brecha digital y de un atentado contra un cachito de las tradiciones de los mexicanos.

Al parecer, los chilangos no conocen más allá de Huixquilucan, Ecatepec, Neza o cualquier otro lugar como esos, así como dicen que lo del futbol regio no se ve más allá de Gonzalitos.

Queridos chilangos, les cuento la versión 2027 del pago por evento, remontándonos a cómo veíamos a los equipos locales en Monterrey hace 8 años.

En Monterrey, por cuestiones comerciales (como las de Netflix), no se podían ver los partidos de local de Rayados y Tigres en televisión abierta. Las directivas de los equipos argumentaban en esos tiempos que si los partidos se transmitían en televisión abierta no iban a llenarse los estadios, cosa que pudo haber sido cierta hace 20 años, cuando la cantidad de abonados no era tan grande como ahora.

Los precios históricos de un partido de Rayados andaban entre 150 a 250 pesos, según el partido. Estos precios aumentaban cuando los partidos eran de liguilla o el Clásico Regio, que estaban entre $350 a $450 pesos. Sky ofrecía un paquete de temporada donde se podían comprar todos los juegos de local por un precio de entre $1,200 a $1,500 pesos por el torneo completo, sin incluir la liguilla, obviamente.

Los pagos por evento, al menos para Rayados, acabaron cuando el equipo se fue a Fox Sports en mayo de 2018, donde los partidos no se veían en TV abierta, pero sí en TV de paga. En julio de 2023, Rayados volvió a Televisa y ahora ciertos juegos van por TV abierta y otros en exclusiva por Vix Premium, servicio de streaming de la televisora de Chapultepec.

El punto es que en Monterrey no entendemos el escándalo que se está haciendo por este tipo de contratos: si se quiere ver, se paga y ya.

Ahora es mucho más barato ver el futbol que antes. Una suscripción estándar de Netflix tiene un costo mensual de $139 pesos, la más barata, y la premium de $369 pesos por mes. El paquete básico de internet en México ronda los $350 pesos. Imagine que solo quiere estos servicios para ver el futbol: combinado, pagaría más o menos $500 pesos. Para ver la temporada de los Rayados en valor presente pagaríamos $2,271 pesos. El trato para ver a la Selección está fenomenal.

¿Se volvió clasista el futbol de la Selección Nacional al cobrar por verlo? Creo que cuando a nadie le cuesta, nadie lo valora. Seguramente habrá algún loco que le pedirá a la presidenta que busque la manera de que al menos los juegos de la Selección Mexicana se vean por televisión abierta en estos torneos. Eso ya lo hicimos en Monterrey: cuando era un juego de liguilla o un clásico, garantía de lleno en el estadio, el gobernador hacía “un acuerdo con los clubes” para que la televisora lo transmitiera y toda la ciudad pudiera verlo sin problema.

¿Qué hacíamos los regios cuando no se veían los juegos de los equipos locales en TV abierta? Les pongo a manera de lista a mis amigos chilangos con las vestiduras rasgadas lo que hacíamos:

  1. Llenábamos el estadio. No hay nada como un espectáculo en vivo. Antes de pensar en verlo por TV, la primera opción era verlo en el estadio. Lo malo es que en el Azteca ya no se puede entrar con boletos comprados con un kilo de arroz, frijol o un juguete en buen estado.
  2. Vaya a un bar de deportes. En los bares siempre hay un televisor donde están pasando deportes; conviva, consuma y júntese con sus amigos en un bar o cantina. La excusa perfecta para salir de casa y convivir.
  3. Vaya a casa del pariente que tiene internet y Netflix; fomente la unión familiar. Con unas botanitas, claro que se ve mejor el juego.
  4. Invierta, si es que no lo tiene, en una suscripción de Netflix y el pago de internet. Conviértase en el pariente que tiene cómo ver los juegos.
  5. Proteste en todos lados: en redes sociales, en reuniones familiares, en bautizos y Bar Mitzvah; seguramente no logrará nada, pero sí va a mostrar su desacuerdo.
  6. Pídaselo al político de su preferencia como promesa de campaña; quién quita y lo pone en su lista, aunque difícilmente lo pueda cumplir.

Nos podemos poner dramáticos, como muchos columnistas y comentaristas deportivos, o nos podemos poner felices porque seguramente en las transmisiones por Netflix no habrá un millón de menciones comerciales por parte de los narradores y no pondrán el partido en un recuadro pequeño mientras anuncian una pomada para los golpes con cannabis como ingrediente (usted sabe a cuál me refiero).

Fíjese toda la actividad económica que generará un partido de la selección: un estadio que debería estar lleno; consumos en bares, restaurantes, entre otros lugares; activación económica con las suscripciones al servicio de streaming (acuérdese que trae IVA); convivencia familiar forzada con los tíos que tienen internet y Netflix.

El contrato que hizo CONCACAF con Netflix seguramente se dio sabiendo que en México hay un gran potencial de nuevas suscripciones, como lo hubo cuando VIX puso ciertos partidos en exclusiva por su plataforma. Si no lo hizo en otros países, pudo haber tenido que ver con que allá les valen los partidos de la Selección Mexicana.

Recuerdo que el corte de transmisiones para los juegos de local de Rayados empezaba a la hora del partido, 5 o 7 pm, y se podía ver lo que se transmitía a nivel nacional. Muchas veces parecía que iban a pasar el partido porque se veía toda la previa, pero a la hora del juego se cortaba la transmisión y ponían una película de Juliancito Bravo o Titanic o algo raro. Si salías a unos 30 o 40 kilómetros de la zona metropolitana, podías ver los partidos sin problema, pues ahí no había el candado que le ponían a la ciudad. Esa es la solución bonus: si quiere ver los juegos sin pagar, consígase un pariente en Brownsville o McAllen, donde seguramente lo podrá ver con la transmisión de los narradores tradicionales y el millón de cortes a publicidad.

¿Se mantendrá firme la CONCACAF y su contrato con Netflix? Será un experimento social bastante interesante.

¡Ánimo!