Recuerdo en las épocas en las que no había redes sociales, no había tanta toxicidad en las aficiones de todos los equipos de cualquier deporte. Basta ver cómo este tipo de comportamientos se empiezan a ver reflejadas en las tribunas donde antes la campaña venía de algún programa de radio o de televisión.
Hoy, realmente me sorprende el odio que emana de las redes. Tipos dando opiniones personales con el afán de volverlas virales y con el ánimo que estas manifestaciones de odio se reflejen en un clamor público reflejado en la violencia que se puede manifestar en los estadios.
No soy boomer, pero sí generación X, que somos la generación que pasamos de tomar agua de la manguera a agua purificada traída desde no se que glaciar en Alaska. Me ha tocado ver cosas fantásticas e increíbles. La caída del Muro de Berlín, la desaparición de la Unión Soviética, la transición del 8 track a la música digital con codecs que te hacen sentir que estabas en el concierto. Del pioneer “de bola” a la pantalla con carplay. Después de haber visto todo esto lo que no había visto es a tanto imbécil manifestarse en las redes sociales y lo peor a la gente seguir “trends” tóxicos que hacen que la falta de criterio y la crítica fácil aparezca en algo que muchos disfrutamos como en futbol.
Antes el único que hacía campañas contra clubes, al menos en Monterrey, era Roberto Hernández Junior, que en paz descanse. La maquiavélica cana macabra soltaba una frase que se iba replicando como chisme. Para recordar un par le dejo dos frases que seguro retumbaran en las cabezas de varios viejones de mi edad: “tirenle al piso a Tirzo Carpizo” y “no le pegues al Careca”. La primera por que al entonces portero de Rayados le metieron goles en tiros rasos que no pudo detener y la otra porque un día le reportaron que el entonces delantero de Rayados estaba jugando golf cuando el pensaba que debería de estar jugando. Más recientes, con las redes sociales le pegaron también a Miguel Layún, porque según algún comentarista no era digno de portar la camiseta del América , sobre todo porque tuvo algunas fallas en su accionar en la cancha. El “todo es culpa de Layún” se convirtió en su lema y eso lo ha llevado a dar conferencias motivacionales.
Lo que pasa ahora en redes es más fuerte que el bullying que podía hacer la Cana Macabra. Solo observe, hay algunas personas que por alguna razón desconocida creen que el culpable que el Monterrey no logre sus objetivos es el mejor jugador de la institución, Sergio Canales. ¿A quién chihuahuas se le ocurres decir tal estupidez? Solo hay que ver los números de rendimiento del cántabro para entender que lo que él hace es el corazón de Rayados. ¿Campaña contra Sergio? Pues si no hay lo parece porque hasta una señora salió con una camiseta afuera de las instalaciones del club llamándolos “pechos fríos” donde Sergio Canales pregunto: “¿Cómo le hacemos para calentarnos el pecho?” Hasta parece que en Monterrey queremos jugadores que corran todo el tiempo y no hagan nada.
En esos tiempos de Careca y de Tirzo, la raza no sufría tanto y se hablaba de futbol, pero no de una manera tan tóxica. Esa toxicidad que han logrado que tenga la gente es la misma que les da de comer. Esas interacciones son las que “monetizan” y convierten el odio de la raza por un tema superfluo en billetes. Muchos no leen para informarse sino para encontrar a un compañero para odiar algo que no tiene sentido odiar y esto ha traspasado las fronteras de las pantallas. Mire que abuchear a jugadores del equipo al que le vas y aplaudir a los del otro equipo ya tiene un desbalance serio.
“Las redes sociales dan el derecho de hablar a legiones de idiotas antes hablaban sólo en el bar después de un vaso de vino sin dañar la comunidad. Ellos eran silenciados rápidamente, pero ahora tienen el mismo derecho a hablar que un Premio Nobel. Es la invasión de los imbéciles”. Esto dijo el escritor Umberto Eco donde atacó el Internet en el corto encuentro con periodistas en el Aula Magna de la Cavallerizza Reale de Turín allá por el 2016.
No contaminemos al futbol con opiniones de estas personas que sabemos que ganan con el odio y no con el análisis. Prefiero que alguien me diga “Sergio Canales ha bajado de rendimiento en este, aquel y tal rubro”, al que me diga “Buuu Canales, español que es pecho frío, no ha ganado nada y solo quiere que le den el balón”. Al menos el primero me habrá puesto a pensar, el segundo solo quiere que genere odio y busque manifestarlo en donde pueda.
Si no lo cree, observe el número de interacciones que tienen estos tipos contra las que tienen los que hacen un verdadero análisis.
Y esto no pasa solamente con el futbol, observe a los políticos que suben y suben encuestas donde resultan ganadores, insultan a los que no son de su partido y después salen ayudando a un niño, a un perrito o dándole de comer a un bebé. Esos son los mismos que quieren que alimentes odio a los demás y amor hacia ellos y no los evalúes por las dos horas que tienes que esperar el camión o la destrucción de la ciudad por una megaobra. Pero bueno, estamos para hablar de futbol.
Abuchee, grite, diga, pero solo si es lo que usted piense y siente, no porque una señora se fue a plantar frente a los jugadores para decirles que juegan mal o porque un pseudoanalista le dice que “el ya sabía que el problema era Canales” o tal o cual jugador o director técnico.
Ojalá, volvamos a ser la afición que apoya y critica pero sobre todo la que disfruta el futbol.
¡Ánimo!
















