La segunda etapa del UAE Tour volvió a confirmar lo que el pelotón conoce bien: cuando la carrera se transforma en una contrarreloj pura, el rival a vencer sigue siendo Evenepoel. En el circuito plano y vertiginoso de Al Hudayriyat Island, diseñado para especialistas, rectas largas, pocas curvas y dos giros en U donde la aerodinámica y la cadencia mandan, el campeón mundial de la disciplina ofreció una clase magistral.

Su registro de 13’03” no fue solo una victoria; fue una demostración de control absoluto. Reguló su pedaleo entre 105 y 110 rpm para sostener un promedio cercano a 56 km/h, números reservados para quienes convierten la contrarreloj en un ejercicio de precisión científica. Detrás quedaron Joshua Tarling a 6 segundos y Rémi Cavagna a 12, diferencias que parecen mínimas pero que en esta especialidad equivalen a una brecha contundente.

Evenepoel no solo ganó: reafirmó su jerarquía. Hoy por hoy, el mejor contrarrelojista del mundo sigue siendo él, y mientras el recorrido sea llano y veloz, el maillot rojo parece tener dueño natural.

El mexicano Isaac del Toro cedió 32 segundos respecto al nuevo líder y cayó al décimo puesto de la general tras una crono que no reflejó su verdadera dimensión competitiva. No encontró el ritmo de pedaleo ideal ni la fluidez necesaria para sostener la velocidad que exige esta disciplina. Sin embargo, interpretar ese resultado como una señal definitiva sería un error táctico.

Las grandes vueltas, y las carreras por etapas como esta, no se ganan en un solo esfuerzo: se construyen por fases. Y las próximas jornadas incluyen alta montaña, el terreno donde las diferencias dejan de depender de la aerodinámica y pasan a definirse por resistencia, inteligencia y valentía.

Ahí es donde Del Toro puede cambiar la narrativa.

La contrarreloj colocó al favorito lógico al frente, pero las etapas montañosas de mañana y del sábado serán el verdadero tribunal de la clasificación general. Si Evenepoel gobierna cuando el terreno es plano, Del Toro tiene las armas para cuestionarlo cuando la carretera se empina.

El ciclismo tiene una verdad que nunca cambia: ningún liderato es definitivo mientras queden montañas por escalar. Hoy el belga impuso su ley contra el cronómetro. Mañana, la altitud puede abrir paso a la ofensiva mexicana.

Porque si algo ha demostrado Isaac del Toro, es que cuando la ruta se inclina… también lo hace la balanza.