Hay historias que no se narran: se cantan. Así empieza también esta, con polvo en el horizonte y un sol que no perdona, como si el desierto mismo afinara guitarras invisibles para anunciar que el UAE Tour 2026 no es carrera… es corrido.
El que se puso el traje de protagonista fue Antonio Tiberi, que sin estruendo ni aspavientos se enfundó el rojo de líder demostrando que en el ciclismo nadie gana antes de pedalear. Detrás quedó el campeón del mundo Remco Evenepoel, el hombre al que todos miraban, el favorito que parecía tener el destino ya firmado.
Pero los desiertos tienen su propia lógica: ahí el viento decide quién sufre, quién resiste… y quién se revela.
El silencio donde nacen los valientes
Desde temprano, cuando el sol apenas empezaba a incendiar el horizonte de Abu Dhabi, el pelotón rodó como caravana antigua. Nadie habla mucho en esas horas. El aire corta, la garganta se seca y cada pedalazo suena más fuerte dentro de la cabeza que en la carretera.
Ahí, entre favoritos y estrategas, avanzaba un joven mexicano sin hacer ruido: Isaac del Toro.
No atacaba.
No presumía.
No desesperaba.
Pedaleaba como el caballo del corrido: constante, terco, sabiendo que la gloria no se alcanza de un salto, sino a base de kilómetros que duelen.
La montaña dicta sentencia
El desierto primero prueba el alma; luego llega la montaña para probar las piernas. El ascenso hacia Jebel Mobrah no es paisaje: es juicio final. Rampas al 12%, picos al 17%. Ahí no hay estrategia que salve ni fama que empuje. Sólo respiran los que saben sufrir.
En ese terreno, los grandes nombres buscan confirmar su dominio. Evenepoel mide vatios. Tiberi arrebata el rojo. Pero Del Toro aprende, y aprender en estas montañas es otra forma de ganar.
Porque hay corredores que corren para vencer.
Y otros que corren para convertirse.
El caballo blanco del desierto
El mexicano no persigue desde la soberbia; observa desde la inteligencia. Lee la carrera como quien descifra un corrido verso a verso. Sabe que los días grandes no se anuncian: llegan.
Puede que termine exhausto.
Puede que termine golpeado.
Pero termina y con grandes posibilidades de alcanzar la victoria, el domingo en la clasificación general.
















