Viendo la lista de jugadores de esta temporada de los Rayados, pensé que al menos lograrían lo que lograron en los dos últimos torneos, pues no ha cambiado muchísimo. Es más, pensé que con la incursión de los nuevos jugadores se podría lograr algo mejor, pero creo que me equivoqué enormemente.
Antes, mis Rayados daban algo de preocupación, ahora dan hasta lástima. Por cuestiones familiares no pude ver completo el partido de los Rayados contra el Atlas, por lo que no me deprimí tanto como si los hubiera visto los 90 minutos. Vi los últimos 15 minutos del primer tiempo y los últimos 15 del segundo más el agregado.
En el primer tiempo parecía que podrían hacer algo más contra un Atlas que no trae absolutamente nada. Y los últimos minutos del segundo fueron realmente ridículos. No pensé que pudieran jugar tan desangelados y sin ganas. El ejemplo fue el tiro libre donde Oliver Torres y Sergio Canales se pusieron frente al balón. En una jugada digna de película de Chespirito uno no supo a donde pateo el balón y el otro no supo qué hacer con él.
Rayados está con el ánimo abajo en la tribuna, en la cancha y seguramente hasta en las oficinas donde ya ni a dar declaraciones. Esperan, con indiferencia, que los últimos juegos de esta temporada pasen buscando que algo mágico suceda en la que sigue.
Esta directiva corrió al entrenador que los tuvo en el liderato, trajo al entrenador de moda en el mundillo de los entrenadores chilangos. Después, trajeron a uno que venía de un gran fracaso en Argentina y, por último, otra vez al entrenador de moda que hasta las mismas Chivas lo querían. Esos cambios fueron destruyendo cada día más la psique del jugador rayado y de la misma afición. Unos se convirtieron en los más deprimidos de Nuevo León, la afición en la más tóxica del país, nada nos gusta.
Se perdió el liderazgo en la cancha y por mucho. La temporada pasada al menos se morían de algo. Sergio Ramos entraba y realmente con solo tenerlo en la cancha los jugadores tenían otra actitud. Qué pena que ahora no lo tienen pues al menos con él le echaban algo de ganas por pena, coraje o el impulso que les daba.
Ahora tenemos un equipo comodino donde se siente que el capitán Canales perdió la pasión y no hay organización. ¿Se tiene que renovar el equipo? ¿Se tiene que encontrar alguien con el liderazgo de Ramos? ¿Se tiene que encontrar para la dirección técnica a alguien que tenga más idea que el desorientado de Nico Sánchez?
Todas estas preguntas se tendrían que estar resolviendo ahora si tienen un buen equipo administrativo que es de lo que presumen. Si yo fuera ellos, al menos le haría la pregunta a los jugadores que se quedan que a quién recomiendan, pues parece que nadie los hace funcionar.
¡Ánimo!















