El martes pasado, cerca de 70 congresistas de Estados Unidos enviaron una carta a la FIFA, pidiendo que bajen los precios de los boletos de los juegos, pues ante esos costos, las ciudades sedes no están recibiendo el número de personas esperado para esta justa.

De acuerdo con la misiva, todas las ciudades que son sedes están incurriendo en costos que afectan sus finanzas. (Basta ver lo que se está invirtiendo en Monterrey que solo tendrá 4 partidos, y están gastando como si fueran la sede de 20 partidos.)

La carta, organizada por el representante Sydney Kamlager-Dove de California, y firmada por 68 representantes demócratas, viene después de meses en los que las ciudades ha batallado para conseguir fondos, o han cortado eventos como los “Fan Fest”.

Todos están molestos, comenta Kamlager-Dove, en entrevista al diario The Athletic, porque no ven claro cómo pueden recuperar lo invertido al tener los boletos del evento en un costo ridículamente alto.

Es curioso que en un país con un ingreso per capita mucho mayor que el que tenemos en México se estén quejando de los precios y de como las ciudades sede se les ha complicado todo lo que tiene que ver con recibir visitantes de cada país en las sedes propuestas.

FIFA planea tener ganancias superiores a los 11 mil millones de dólares con gastos de apenas 4 mil millones de dólares. Esto solo puede ser cierto si las ciudades sede cubren las necesidades operativas y de seguridad necesarias en un evento de esta magnitud y con la cantidad de invitados que habrá en el Mundial de Futbol más grande de la historia.

Apostar en ser una ciudad sede, al menos para las ciudades estadounidenses donde no es un deseo imposible de cumplir, suele ser complicado. Las ciudades no pueden firmar acuerdos con patrocinadores cuando la FIFA ya tiene alguien que está cubriendo ese segmento. Como ejemplo, en Monterrey no pueden decir, “Pollo Loco, patrocinador mundialista de la sede de Monterrey”, cuando FIFA ya tiene un acuerdo con Mc Donalds. Eso pasa hasta con los taxis de plataforma como Uber que tiene un acuerdo con FIFA pero, al menos en México, no pueden entrar a recoger pasajeros en los aeropuertos.

Se puede decir que FIFA acapara todo lo que tenga que ver con patrocinadores y no deja que nadie fuera de ellos pueda ofrecer un patrocino aunque sea local, pues ellos no tendrían manera de contabilizar la ganancia y de cierta manera afectarían a los patrocinadores que le deben de estar pagando a FIFA cantidades exorbitantes de dinero.

Al parecer la FIFA establecerá un sistema de precios dinámicos para los juegos del Mundial, cosa que haría que los precios de los boletos de ciertos juegos se conviertan en una locura, sobre todo por la posibilidad de la venta de boletos por medio de revendedores.

Los congresistas estadounidenses están abogando por los ciudadanos que representan para que este gran evento le traiga beneficios a todos los de las ciudades sedes. Es curioso que en México ninguna senadora o senador, diputada o diputado local o federal se ha manifestado en contra de los precios de los boletos o del gasto excesivo en obras que se han hecho en ciertas sedes. Ni en Nueva York han gastado tanto como en algunas ciudades de México.

La única política que se ha manifestado en contra de los precios de los boletos y no asistirá al partido inaugural ha sido la presidenta Claudia Sheinbaum... ¿Harán los mismo los demás?

¡Ánimo!