Surreal, pero en México hubo un caso en los últimos años donde entes privados (FIFA, fundamentalmente) pretendieron atentar contra la propiedad privada en México. Si, y esto se dio en el marco de los preparativos del próximo Mundial de futbol a celebrarse en México en sede compartida con Estados Unidos y Canadá. El organismo rector del futbol mundial exigía en el famoso cuaderno de cargos “estadios limpios”, lo que fundamentalmente se trataba de que FIFA tomara todos los palcos y plateas en los partidos a celebrarse en el Estadio Azteca (“Ciudad de México” durante la justa, y “Banorte” después de esta).

Una aberración jurídica a todas luces, pero que si no es por la asociación de palcos y plateas del coloso de Santa Úrsula, encabezada por el exfubolista y servidor público Manuel Negrete y el empresario Roberto Ruano dieron la pelea, aun cuando hubo días en los que eran algo pesimistas, a la postre la justicia mexicana les dio la razón, y podrán disfrutar de sus palcos, que son propiedad privada, en un esquema de concesión a 99 años.

En los estadios de Guadalajara y Monterrey no hubo qué hacer, dado que en esos estadios los palcohabientes no tienen un título de concesión parecido al del Azteca, sino que ahí son una suerte de renta, por ejemplo, en el de Guadalajara por cinco años.

En fin, que salvo algunos puntos que se están negociando ya con la empresa propiedad del Azteca, que no son del todo del agrado de los propietarios, pero ya son asuntos menores, de menos en comparación con el pretendido atropello de FIFA, libraron el pretendido abuso. Negrete y Ruano pues, fueron más que dignos representantes de todos los palcohabientes, ganando en tribunales y con la ley en la mano a un gigante con enorme poder corruptor internacional, como lo es la FIFA.