Qué mal les hace a las personas que sufren cuestiones de racismo, como lo que acaba de hacer el exjugador del América, ahora jugador del Lens, Allan Saint-Maximin (pronunciado en francés Maximan, pronunciado en español HDP).
Se ha trabajado un montón sobre expresiones de racismo y fobia contra preferencias de género. El gran problema es cuando se toma ventaja de manera desleal sobre esto. En México y en lugares donde ha jugado a Selección Mexicana se detienen los partidos cuando algún sector del público empieza a gritar la palabra que todos ya sabemos. No he visto que se detenga el partido cuando hay expresiones racistas como las que he visto en España cuando insultan por el color de piel o por el país de origen. Energúmenos haciendo sonidos como mono y con plátanos es algo que esta muchos niveles arriba que alguien que grita “puto” a un jugador que no lo es y que seguramente no se ofende con el grito.
Tan delgadita esta la línea entre el racismo y el gandallismo, que el francés Allan Saint Maximin se aprovechó del América, rescindir su contrato y tener en menos de 48 horas un lugar en un equipo de la Ligue 1 en Francia.
Decía mi profesor de física, Ladislao Jiménez (porque el Jiménez en México va con J y no con G), que lo que no es plano es chipotudo y esta gandallez se la han hecho al mismísimo equipo que conjunta a los niños bien y los ñeros, las Águilas del América.
El Lens se ha convertido en el equipo más odiado en la Ciudad de México por la contratación que acaban de hacer. Y no tanto por eso, sino por las formas en las que se dio el acuerdo.
En contexto, Saint-Maximin dijo que sus hijos habían sufrido actos racistas, algo que no estaba dispuesto a tolerar. Situación complicada, pues cuando se meten con los hijos es cuando se toman decisiones. En mi familia hemos tomado decisiones de ese tipo por un tema de bullying, no veo porque no lo puede hacer el jugador francés. El gran problema es que no se sabe qué tipo de actos racistas sufrieron sus hijos y dónde.
La Ciudad de México es muy grande y no creo que por la calle le anduvieran gritando de cosas a los hijos de Maximin. También existen un montón de colegios que cuidan mucho ese tema. En un colegio es más fácil que te hagan bullying por gordo que por el color de piel. Además, hay colegios donde el 80% de los alumnos son hijos de expatriados (extranjeros que trabajan en México temporalmente) por lo que la excusa del racismo sin alguna razón concreta cae un poco en la duda.
Si Saint-Maximin estaba a disgusto en el América, ¿por qué no pidió su salida en diciembre? ¿Por qué hacerlo ya empezado el torneo y con un contrato en otro equipo?
Esto no huele mal... apesta. Y si en alguna columna anterior pensé que lo que estaba haciendo Maximin estaba justificado por lo que comentó que dijeron de sus hijos, ahora lo pongo en tela de duda.
Hace bien el América en agotar todos los recursos en la FIFA para que se inhabilite al jugador mientras se aclara todo este tema. Al que deberían de inhabilitar es al Lens por dar aval a esta contratación donde se ahorraron un buen billete por como Saint-Maximin buscó su salida del América.
Usar el racismo como arma para agallandallar al América o a cualquier otro equipo es algo que se debe de castigar para sentar precedente. Qué pena que este jugador haya hecho esto, pues seguramente hará que las sanciones por racismo sean más complicadas de sancionar.
Esperemos a ver qué pasa.
¡Ánimo!
















