Qué lamentable seguir creyendo que los Pumas de la UNAM son un equipo grande del futbol mexicano, solo porque juegan en la Ciudad de México. Hagamos un poco de retrospectiva de la historia reciente de los Pumas.
El último campeonato de Pumas fue en el 2011, exactamente en mayo de ese año. Su adversario, el glorioso Monarcas Morelia, fue despojado por uno de los magnates de la comunicación al mandarlo a la playa en lugar de respetar su lugar de origen.
El director técnico campeón en esa ocasión fue Guillermo Vázquez y se ganó 2 a 1 con goles de Francisco Palencia y Javier Cortés. El global fue 3 a 2. Este año se cumplen 15 años desde la última vez que fue campeón y creo que eso ha hecho el los Pumas arrastren lo poco de la grandeza que les quedaba.
Para que se de una idea de tiempo que ha pasado:
-Barack Obama era el presidente de los Estados Unidos.
-El iPhone de ese tiempo era el iPhone 4 y ya vamos en el 17.
-La aplicación del Instagram todavía no estaba disponible para los teléfonos Android.
El equipo sí ha llegado a finales: La del Apertura 2015, la de Guardianes 2020 y la de la Concachampions en 2022 siendo el único equipo mexicano que ha perdido una final de esta copa contra un equipo de Estados Unidos. Pumas tiene el triste récord de haber sido único equipo mexicano que ha perdido la final después de 16 años seguidos de victorias aztecas.
El martes, Pumas le ganó 1 a 0 al equipo de San Diego, pero no se pudo recuperar de la exhibidota que le dio el equipo de la MLS, metiéndole 4 goles en la fronteriza ciudad gringa. Al final, Efraín Juárez y su cuerpo técnico le hicieron pasillo a los jugadores como cuando las mamás y los papás hacen eso cuando pierde un partido un equipo infantil.
Después del paso de Juárez en Colombia, siendo campeón con el Atlético Nacional, se pensó que podría hacer más en el equipo universitario, pero no ha logrado absolutamente nada y perder contra San Diego podría afectarle anímicamente. Imagino que por eso les hicieron pasillo.
La arrastrada que les dio San Diego FC fue coronada con la declaración de Uriel Antuna cuando le preguntaron si había presión en Pumas por los resultados y respondió: “Presión la gente que no puede llevar comida a su casa”. Sabrá Antuna que comparar eso contra lo lamentable de los jugadores de Pumas es una salida bastante tonta.
La grandeza volverá cuando no se hable de ella y cuando los Pumas se pongan realmente las pilas. La grandeza, si alguna vez la tuvo, volverá cuando se pongan a jalar. Basta ver la asistencia promedio a los juegos de la temporada pasada que estuvo en los 23 mil aficionados, solo superó el promedio por 300 aficionados la del Cruz Azul en el mismo estadio donde el otro pseudogrande llevó a 22,700 aficionados promedio por juego.
Lo más lamentable es que el último campeón que se coronó en CU fue el Cruz Azul, jugando de local contra el Whitecaps de Vancouver. Ahora entiendo por qué los corrieron del estadio, no fuera a ser que quedaran campeones de nuevo antes que ellos.
Ojalá, los medios chilangos reevalúen la “grandeza” de los equipos de los 70s y dejen de hablar de eso. Ayer en Monterrey, la entrada fue de 16,448 contra el Xelaju y fue de las más bajas de la historia del estadio de Rayados, pero comparada con la asistencia que tuvo ayer Pumas hubiera parecido un lleno.
Dejémosle de decir grandes a los que no son.
Como estadística, ni el Turco Mohammed los sacó campeones y eso que sacó campeones a los Xolos de Tijuana.
¡Ánimo!
















