No hay equipo en todo el futbol mexicano, ni siquiera en la liga de expansión, segunda, tercera o futbol femenil que no tengan un estadio dónde jugar. Es complicada la vida del Cruz Azul que se supone que es grande pero no tiene un estadio oficial para jugar.

Una de las restricciones que se han manejado durante años para evitar que se reactive el ascenso y descenso es lo de los estadios. Si un equipo no tiene un estadio con un número de asientos y con ciertas instalaciones, el equipo no podía ascender porque no tenía un estadio certificado. Que alguien me explique por qué el Cruz Azul, sin estadio, se le permite hacer este tipo de cosas.

Toda la gloria del Cruz Azul, donde el dueño es una cementera, se desaparece en andar buscando asilo para poder jugar. Se acabo la gracia en Ciudad Universitaria; no lo dejan jugar en el estadio de Ciudad de los Deportes, y no hay ningún otro lado donde quieren que juegue el supuesto popular Cruz Azul. Se supone que este equipo es de los que vende en la televisión y no tiene dónde jugar... eso es algo de no creer.

Que tan permisiva es la Liga MX que dejó que el Cruz Azul encontrara dónde jugar hasta el cuarto para las doce, donde se pudo negociar con la administración del estadio Cuauhtémoc, donde también juega un equipo medio insípido.

Los que están más ansiosos para que pase el 11 de abril son los del Cruz Azul, que ya quieren que se abran las puertas de nuevo estadio Banorte, Azteca, o como se llame.

Grandeza sin estadio, está muy barata la grandeza.

¡Ánimo!