A la Selección Mexicana le tocó una generación de aficionados cansada y sobreestimulada por lo que ve en redes sociales; cree dos cosas cuando compra un boleto de futbol. La primera es que va a tener un espectáculo increíble donde todos los jugadores de ambas escuadras van a jugar buscando meter la mayor cantidad de goles, cuando no es así.
México está en su tercer proceso mundialista con Javier Aguirre, que es mega alabado por muchos medios de la televisión nacional, pero que en ningún momento es cercano a ser el mejor director técnico mexicano de todos los tiempos. Campeonatos con clubes recuerdo un par: uno con Pachuca y otro en la Concachampions con Monterrey. Solo basta recordar cuando dijo que no esperaba mucho de la actuación de Monterrey contra otros cuadros, pues los otros eran superiores, muy sincero pero muy pendejo, ¿no cree? ¿Por qué no dice lo mismo de México? Quizá porque ya lo dijo y no lo transmitieron o quizá porque acá sí se le van encima todos los medios.
Con la vergonzosa eliminación de México en el mundial pasado y la desastrosa actuación del técnico preferido de Messi, el Tata Martino, la gente ha perdido mucho la esperanza. La primera vez desde el 86 que bajaban a México en la fase eliminatoria y, lo peor, fue cuando Martino entregó el juego a Argentina y casi se fue a celebrar con ellos.
¿Los que manejan la selección buscaron reconciliarse con la afición mexicana después de este gran fracaso? No. Buscaron a técnicos por todos lados, hasta el Jimmy Lozano quedó al frente de los verdes y no hubo resultados y mucho menos conexión. Se llevaron al tricolor a Estados Unidos por el negocio y poniéndoles un velo protector contra las críticas y reclamos de la afición del país. Trajeron a un DT que les parece insignia, pero que al final no deja de ser un DT de equipos medianitos de Europa que no ha ganado nada. Su cúspide la tuvo como DT del Atlético de Madrid, al que metió después de añales a la Champions, pero no más.
Aguirre juega feo, lo vimos en Monterrey, y la gente está ilusionada con lo que ve. Sin tanta parafernalia, yo creo que técnicos como Miguel Herrera o Ricardo Antonio Lavolpe hubieran hecho que el juego de la Selección fuera más divertido.
Los jugadores no se explican los abucheos porque creen que la gente debe apoyarlos solo por la camiseta. Pareciera que los jugadores han olvidado cómo han jugado los últimos años y por qué la gente está molesta con ellos. También tienen que ver los constantes bombardeos de los medios que hacen que la gente piense en su equipo antes que en los seleccionados. Haga un pequeño sobrevuelo de las redes sociales y vea todo el odio que transmiten personajes como Enrique Beas, Álvaro Morales o David Faitelson. La Selección se convirtió en: por qué no llamas al jugador de mi equipo favorito o por qué llamas a un nacionalizado sobre un extranjero.
¿A qué viene que ponga a Willy González en el título de la columna? Hace poco vi un podcast donde habla con Adrián Marcelo sobre un tema que le debería servir a los seleccionados. Habló de cómo de estudiar en una escuela privada pasó a estudiar en una escuela pública donde lo agredieron (bullearon) desde el día uno. Imagine a alguien que viene de un ambiente donde todo eran porras a uno donde tenía que hacer estrategias casi casi para sobrevivir. Willy habla de cómo le hizo para salir adelante en diversos sucesos de su vida. Pongo el ejemplo de Willy González porque es reciente y tiene que ver de alguna manera con la crítica deportiva del país. Willy aguantó crítica y siguió. Si tiene oportunidad, véalo, es una interesante historia de vida.
Imagínese a Hugo Sánchez en el Sánchez Pizjuán con los gritos de los mismos aficionados del Atleti diciéndole indio y Hugo aguantando. A los jugadores de la Selección les falta un poco más de sangre, piel gruesa y pasión por la camiseta. Aguantar crítica y, aunque se molesten, dar todavía más.
Así como los medios de comunicación dicen que el aficionado mexicano no tiene conocimiento como el de otras aficiones, creo que los jugadores que tienen las características técnicas como para dar un buen partido se están reservando para algo que no sabemos, en lugar de jugar con los tamaños que tienen otros jugadores a nivel mundial. Por el nivel de los jugadores de México, el equipo no está para jugar técnico sino aguerrido. Créame que si la tribuna ve entrega e intención, los aplausos llegarán. La raza no quiere un Piojo Alvarado cubriendo, quiere a alguien que haga algo en el último cuarto de la cancha. Si México se ha convertido en un equipo timorato no tiene que ver tanto con los jugadores, sino con la dirección técnica que prefiere perder por poquito a luchar.
Pónganse un poco el jersey de Willy y que la misma presión del rival los haga dar lo mejor de sí, ya sea negociando o peleando, pero siempre buscando el cómo sí.
¡Ánimo!















