De escándalo toda la forma en la que se está manejando el futbol a nivel mundial, cada día se va perdiendo la capacidad de asombro: se jugó un mundial en Qatar (2022) a sabiendas de cientos de muertes de obreros nepaleses contratados como mano de obra esclava, mundiales en los que se obliga a botar miles de millones de dólares en estadios nuevos para que luego pasen al abandono (Sudáfrica, Brasil, Rusia y Qatar), copas del mundo confeccionadas (de menos, desde Brasil 2014) para que, de acuerdo al guion, la ganara “el niño bonito de FIFA” (Lionel Messi), que dado su condición de deficiente mental hace desde ya las veces de un títere grotesco, que sólo se limita a obedecer, así como lo vimos reír con Donald Trump justo al tiempo de que su ejército asesinaba a mujeres, niños y hombres inocentes en el Medio Oriente, lo vemos pues a diario, y los jerarcas de FIFA tienen como algo ya dado el que todos le obedecerán.
Ya han hecho al futbol un deporte asquerosamente elitista, más aún que el golf, el polo o la F1; se castiga por hechos políticos a contentillo: a Rusia se le echó de toda competición; a Israel y a los Estados Unidos, se les premia, incluso con el premio más burdo que ha visto la humanidad en muchas décadas, el “Premio mundial de la paz” otorgado a Donald Trump. Hoy otro escándalo, resulta que la confederación africana le ha retirado su Copa África de naciones a Senegal, ganada en suelo marroquí en la cancha y con todas las de la ley, otorgándosela a Marruecos a pesar de todas las porquerías antideportivas que mostraron en vivo y a todo color al resto del planeta, esto (obvio) por los afanes del Sr. Infantino por quedar bien con la familia real marroquí, dado que son la sede, junto con España y Portugal de la Copa del Mundo 2030.
Infantino se baja los pantalones frente a los poderosos, no importándole la mayoría de los demás países, ¿Senegal?, quítenle todo lo que sea posible, que es un país pobre; a Marruecos en cambio todo lo que pida, porque el oropel hace a un puñado de países sean a sus ojos más iguales que otros. Otra es la situación de celebrar un mundial en medio de una guerra brutal, y además justo en el país agresor, ¿qué puede importar, si el grueso de la afición en el mundo es tonta y vive en la inopia, la insolencia y la ignorancia?“, piensan claramente los dueños del balón.
Es un momento clave, con varios frentes abiertos, como el de Senegal / Marruecos, el país anfitrión cometiendo crímenes de guerra, al tiempo que su presidente es galardonado por FIFA como el “Hombre paz” en lo que va del siglo, Rusia aún castigada, el impedimento (de una lógica humana básica) en cuanto que el golpeado Irán sea obligado a disputar la copa justo en el país de sus verdugos, a pesar de la petición de mover sus partidos a México.
Si fuera el ser humano una especie pensante, simplemente el mundial no se disputaría en su suelo, luego de la primera renuncia (que todo pinta a que sea la de Irán) le seguirán como cascada una serie de selecciones que renunciarán a disputar la justa mundialista a manera de más que merecido boicot. No creo que eso suceda, pero la afición es la dueña de ese hermoso deporte, no un señor sin pelo que se mueve por el mundo con una rapacidad obscena, en detrimento del deporte alrededor del mundo y los que (se supone) son sus valores. “I have a dream” pienso y lo hacen al tiempo millones, que el futbol sea un factor de paz y unidad para el mundo, y se le arrancará de las manos a ese puñado de criminales de cuello blanco que hoy lo mantienen ya secuestrado.
















