No le queda otra cosa a los Rayados que convertirse en el club de los humildes y rescatar esos puntos que tiraron por no jugar.

Cuatro juegos donde se tendrían que ganar todos los puntos y que lo que hacen los de Monterrey no se convierta en cheque al portador como lo que ha pasado últimamente. Desde que llegó Nico Sánchez no se ha jugado para lograr los resultados y se ha perdido por juegos en la rayita. Contra Tigres, contra Cruz Azul, contra Chivas, contra San Luis, por una falla en una falta, en el cobro de un penalti o en una jugada donde la condición física desapareció.

En las noticias se habla más de renovaciones, correr directivos o jugadores que de los resultados o la táctica que debe usarse para lograr los resultados que debería conseguir una de las plantillas más caras del futbol mexicano. táctica

Con una afición que tampoco es del club de los humildes y que olvida el pasado y todo lo que se ha logrado en los últimos años. La época dorada, el mejor estadio del futbol mexicano (que ya lo quisiera el Cruz Azul) y ser representante de la Concacaf en el primer Mundial de Clubes, cosa que no hizo el América, las Chivas, el Cruz Azul o los Pumas.

Nos hemos convertido en una afición tóxica que nada nos gusta, abucheamos a los locales, aplaudimos a los rivales. ¿Dónde quedó la mejor afición de la nación? Los resultados de esta temporada son paupérrimos y se tiene razón cuando se abuchea al final del partido, pero eso de hacerlo todo el tiempo hace que al equipo le dé igual. Oír a los protagonistas de la cancha decir que la afición tiene razón en abuchear minimiza el impacto del abucheo.

Seamos realistas, la afición del estadio de Rayados no pesa y no presiona desde aquel partido contra el Inter de Miami donde la hinchada se unió presionando a Messi, eso nos hizo diferentes a todos los estadios donde le hubieran puesto casa y hasta un supercito de la esquina.

Ojalá se dé un resultado positivo contra el Atlas y que también se busque lo mismo en los dos juegos de local. Todos los juegos que vienen son ganables y sería extraordinario que en el próximo juego de local, en lugar de abuchear a los jugadores, la gente busque apoyarlos e impulsarlos. Si no hay pasión en la cancha, que al menos la haya en la tribuna y se transmita hacia los que juegan.

Abuchear es fácil, todo mundo lo hace. Mire que varios comentaristas deportivos viven de que al equipo le vaya mal y de los chismes de bajas, altas y cambios. Estaba peor el equipo cuando llegó el Turco Mohamed y los sacó campeones. ¿Podrán los Rayados? Yo espero que sí.

¡Ánimo!