Mientras los New England Patriots y los Seattle Seahawks se preparan para chocar en el Levi’s Stadium por el trofeo Vince Lombardi, hay otra batalla que ya se decidió en las oficinas de los rascacielos de Nueva York: la de los anuncios. En este 2026, el Super Bowl LX no solo marca seis décadas de historia deportiva, sino que establece un nuevo y escalofriante récord financiero.
Anunciarse hoy durante el “Gran Juego” cuesta, en promedio, 8 millones de dólares por 30 segundos. Para ponerlo en perspectiva: cada segundo que usted parpadea frente a la pantalla le cuesta a una marca aproximadamente 266,666 dólares.
De los miles a los millones
La evolución de estos costos es, quizás, el mejor termómetro de la inflación y del poder de la televisión en vivo como el último refugio de la audiencia masiva.
En el primer Super Bowl en 1967 el costo por 30 segundos de comercial era de $37,500 en esa ocasión el juego se transmitió en dos cadenas simultáneamente (NBC y CBS).
En el Super Bowl X en1976 costo $110,000, fue la primera vez que se superarónn los 100 mil dólares.
En el Super Bowl XXIX en 1995 el costo fue de $1,150,000, ahí se rompió la barrera del millón de dólares.
En el Super Bowl XXXIV en el 2000 el costo fue de $2,200,000. Iniciaba el auge de las “.com” donde se inflaron los precios antes del estallido de la burbuja.
En el Super Bowl LI en el 2017 el costo fue de $5,000,000 fue cuando las redes sociales comezaron a amplificar el valor del anuncio.
En el Super Bowl LVIII en 2024 el costo fue de $7,000,000 ahí el “Efecto Taylor Swift” lleva la audiencia a niveles históricos.
En el Super Bowl LX de este año el costo será de $8,000,000 estableciendo un precio base récord; los espacios estelares llegan a costar $10 millones de dólares.
¿Por qué pagar tanto en 2026?
A pesar de la fragmentación de las audiencias en plataformas de streaming y redes sociales, el Super Bowl sigue siendo el único momento del año en que 128 millones de personas (cifra récord del año pasado) miran lo mismo al mismo tiempo.
“No estás comprando 30 segundos de aire; estás comprando la relevancia cultural inmediata”, afirma Mark Marshall, director de publicidad de NBC Universal.
Este año, la tendencia ha dado un giro fascinante. Casi el 40% de los anunciantes son marcas nuevas o que no estuvieron el año pasado, con un fuerte dominio de los sectores:
Inteligencia artificial: OpenAI y Google dominan la narrativa técnica.
Bienestar y farmacéutica: un sector que ha desplazado a las tradicionales marcas de automóviles.
Entretenimiento: Bad Bunny, protagonista del medio tiempo, es también el gancho para que marcas de consumo masivo inviertan fortunas en producciones cinematográficas.
El costo real: más allá del aire
Los 8 millones de dólares son solo la “entrada al club”. Si sumamos la producción (que suele incluir estrellas de Hollywood), los honorarios de agencias y la campaña en redes sociales, el costo total de una campaña de Super Bowl en 2026 oscila entre los 15 y 23 millones de dólares.
Mientras el balón vuela el domingo en Santa Clara, las marcas rezan para que sus millones se traduzcan en “viralidad”. Porque en el Super Bowl, como en el campo, un error de un segundo puede ser el fracaso más caro de la historia.
Los más caros de la historia
Estos son los anuncios que más han hecho temblar las cuentas bancarias (ajustados a la inflación):
Amazon – “Mind Reader” (2022): con un costo original de 26 millones de dólares (unos 28.4 MDD hoy), sigue siendo el rey. Protagonizado por Scarlett Johansson y Colin Jost, el anuncio de 90 segundos bromeaba sobre una Alexa que leía el pensamiento.
General Motors & Cadillac (2021): ambas marcas empatan con campañas de 22 millones de dólares (aprox. 25.8 MDD hoy). GM usó a Will Ferrell en “No Way Norway” y Cadillac revivió al hijo de Edward Scissorhands (Timothée Chalamet).
Chrysler – “America’s Import” (2014): protagonizado por Bob Dylan, este épico de 2 minutos costó 16 millones de dólares en su momento, lo que hoy equivaldría a más de 21.5 millones.
Google – “Loretta” (2020): un emotivo viaje sobre la memoria de un anciano que costó 16.8 millones de dólares (hoy cerca de 20.7 MDD).
Los debutantes del 2026
Este año, el 40% de los anunciantes son nuevos o regresan tras largas ausencias. El debut más esperado es el de la inteligencia artificial generativa como campo de batalla directo.
Anthropic (debutante): en un movimiento audaz, la empresa de IA ha lanzado un anuncio tirándole directamente a OpenAI, posicionando su modelo como una alternativa más ética y segura. Es la primera vez que veremos una guerra de marcas de IA en el Super Bowl.
Kinder Bueno (debutante): la marca de chocolates de Ferrero entra finalmente al juego para competir cara a cara con gigantes como Mars y Hershey, apostando por un spot de alta energía visual.
Svedka Vodka (debutante): en un anuncio que mezcla robots bailarines, IA y a la actriz Victoria Justice, la marca busca capturar a la audiencia de la Generación Z con una estética futurista.
Meta Oakley (debut): presentando sus nuevas gafas inteligentes en una colaboración de alto perfil, buscando normalizar la realidad aumentada en el uso diario.
El fenómeno de 2026: Sabrina Carpenter y el “Pringleleo”
Aunque no es una marca nueva, Pringles ha generado el mayor ruido digital previo al juego con su comercial protagonizado por Sabrina Carpenter. En el spot, la cantante crea a su “hombre ideal” hecho de papas Pringles, bautizado como “Pringleleo”, una jugada que mezcla la viralidad de la música pop con el humor absurdo característico del evento.
Dato extra: por cuarta vez consecutiva, Apple Music patrocina el medio tiempo, que este año corre a cargo de Bad Bunny, lo que ha elevado el costo de los anuncios adyacentes al show a su máximo histórico.
Ahora falta si realmente captan la atención estos comerciales y si al final logran el objetivo de captar a las masas.
¡Animo!















