Se ha vuelto costumbre, por la falta de resultados, que en el estadio de los Rayados del Monterrey se reciba con abucheos a los jugadores del equipo siendo los que defienden el escudo. Parece algo ilógico que abuchees a los jugadores de tu propio equipo y le quites presión a los de enfrente.
Ya paso en el juego contra León, donde se abucheó a varios jugadores de Rayados y se le brindó un aplauso a Rogelio Funes Mori, que sí es el goleador histórico del equipo, pero ya no juega en Rayados desde hace tiempo y a él también lo abucheaban cuando vestía la camiseta Rayada.
¿Por qué no impulsar al equipo cuando está buscando la victoria? Mire que me ha tocado oír abucheos hasta para Sergio Canales que es un jugador fuera de serie que puede estar bajo de juego por una sobrecarga muscular. Entiendo que abucheen al técnico cuando no juega bien, pero hacerlo una constante cada que juega Rayados habla de una falta de identidad con el equipo por parte de muchos los que asisten al partido.
Le cuento: Yo tengo muchos, muchos, muchos años de ser aficionado de Monterrey, tanto que mis hijos, con la libertad de irle a cualquier otro equipo, le van a Monterrey. Me enojo, me molesto, pero todo como parte del entretenimiento que me dan los juegos que veo. Claro que andamos cabizbajos por los resultados y manera de jugar del equipo y reaccionamos manifestando nuestro enojo por lo que pasa con el Monterrey. Pero de ahí a abuchear a la gran mayoría de los jugadores cuando entran a la cancha, se me hace una subida de cortisol (la hormona del estrés) innecesaria.
Los mismos aficionados han reventado a muchachos por un error que los transforman en los villanos de la historia. Al colombiano Avilés Hurtado lo reventaron hasta que pudieron por un penal fallado en la final contra los Tigres. Ahora la traen contra varios del equipo que no se han podido manifestar por culpa del sistema de juego del pasado entrenador (a ese sí le toca su abucheo). Confieso que en redes y en los grupos de aficionados de Monterrey en los que estoy explote contra el portero Santi Mele por la salida y penal que provocó contra el Cruz Azul pero creo que eso debe de ser momentáneo y no para guardarle un odio eterno.
Pseudo comentaristas y periodistas se le van a la yugular a Mele por ese error y muchos de los aficionados que leemos las redes podríamos engancharnos e ir sobre Mele aún siendo jugador del equipo al que supuestamente apoyamos.
Muchos de estos aficionados me recuerdan a varios papás que asisten a los torneos de futbol infantil y que critican los cambios del entrenador porque olvidan que los niños va a divertirse y a aprender no ha quedar campeones mundiales. Que bonito es celebrar un campeonato pero que indeseable es que le griten al entrenador porque metió a un niño que tal vez no es tan habilidoso como el que sacaron.
El canto de la barra “que lo sepan, directivos, jugadores, no venimos por ustedes, venimos por los colores” demuestra que quieren al equipo y que no les importan los directivos y los jugadores. Un poquito contradictorio porque se alaban los colores pero se abuchean a los que los portan.
Si como experimento social, en lugar de soltar el odio que les transmiten ciertos pseudo analistas de futbol, se anima a contrariarlos y apoyar a todos los jugadores del equipo transmitiendo apoyo y se concentra en presionar a los rivales para que sientan el peso de jugar en Monterrey. ¿Usted cree que se pueda?
Solo como comparativo, ¿usted cree que se va a acabar a los jugadores de Tigres por las pifias que tuvieron en el juego contra Cincinnati? Yo creo que no.
¡Ánimo!
















