La NFL siempre encuentra maneras nuevas de recordarnos que la realidad supera la ficción. Este fin de semana fue un combo muy de enero: un juego aguerrido (en Denver, con nieve) y otro que se jugó como si a la defensa le hubieran puesto el partido en “mute” (en Seattle). Resultado: New England Patriots vs Seattle Seahawks en Super Bowl LX, el 8 de febrero de 2026 en Levi’s Stadium (Santa Clara, California).

AFC: Patriots 10, Broncos 7 (Se murió mi amigo Bronco, Lupe Esparza dixit)

En Denver cayó nieve y, con ella, la lógica de “pasar para establecer el ritmo”. Fue un partido de trincheras y nervios, donde cada yarda se sentía como trámite notarial. Drake Maye no llenó lo esperado por aire, pero sí fue el tipo de quarterback que enero premia: movilidad, decisión y cero pánico. El touchdown terrestre de New England y esa carrera clave al final fueron lo que les dio la victoria.

Del lado de Denver, la ofensiva se quedó corta y el clima convirtió patear en una lotería con viento y presión. New England hizo lo que hacen los equipos que llegan lejos: defensa que roba posesiones, equipos especiales que no se autodestruyen y un QB que convierte terceros downs imposibles en posibles.

NFC: Seahawks 31, Rams 27 (partido estresante)

En Seattle el guion fue otro: ritmo alto, touchdowns y una tensión que no soltó. Sam Darnold firmó una tarde espectacular con 346 yardas y tres pases de anotación, y Seattle sobrevivió a un cierre donde Los Ángeles se quedó a una jugada de cambiar la historia.

La jugada más comentada no fue un pase: fue una castigada por “taunting”, que extendió una serie y alimentó la conversación de siempre sobre que no se puede tener la piel tan delgadita. Seattle igual sostuvo el golpe, porque también se trata de responder cuando el estadio se calienta y el rival huele sangre.

Proyección Super Bowl LX: Seahawks vs Patriots (la oportunidad de venganza que no sabíamos que queríamos)

Sí, esto despierta fantasmas: Seahawks vs Patriots ya se vieron en el Super Bowl de la temporada 2014, y a Seattle todavía le arde ese final. Hoy el contexto es otro, pero el morbo histórico viene incluido.

Claves para definir el partido

1) El choque de identidades

Patriots: llegan con etiqueta de “equipo incómodo”, de esos que te arrastran al lodo y te ganan ahí. Ya no son los de Belichick y Tom Brady.

Seahawks: llegan con más brillo ofensivo reciente y con la sensación de que pueden anotar rápidamente cuando encuentran el momentum.

2) Presión vs paciencia

Si New England logra que Darnold juegue a base de terceras y largas, el juego se empareja. Si Seattle protege y mantiene ritmo, el partido se inclina a su favor.

3) El termómetro

La primera mitad Patriots no quiere intercambio de golpes; Seahawks sí. El marcador al descanso va a dictar el tipo de ajedrez que veremos.

Posibilidades tempranas (sin compromiso)

Seattle abre como favorito alrededor de -3.5 a -4.5, según reportes iniciales de books y medios.

Si el Super Bowl se juega como se jugó este fin de semana. Me quedo con Seattle por una razón simple: han mostrado más capacidad de fabricar puntos cuando el partido lo exige. Pero si esto se vuelve partido de “una posesión, un error”, ahí New England se siente como en casa.

Prepárese para un Super Bowl donde cada serie va a oler a sentencia y donde la palabra “intercepción” podría volver a ser protagonista.

¡Ánimo!