La séptima etapa de la Vuelta a España nos regaló la versión más auténtica y peligrosa de Juan Ayuso: un corredor sin presión, libre de las ataduras de los favoritos, capaz de ganar con clase en Cerler tras recorrer 188 kilómetros con final en alto. Su ataque a falta de 10,6 km dejó sin respuesta a sus rivales de fuga y confirmó que, cuando se suelta la mochila de la responsabilidad, el joven español vuela con una agresividad que contrasta con la pasividad mostrada apenas ayer, cuando parecía apagado y sin ambición.
El triunfo de Ayuso, seguido por Marco Frigo y Raúl García Pierna, se gestó en la fuga del día, un grupo que llegó a gozar de más de cuatro minutos y que enfrentó la dureza del Alt de la Creu de Perves. Ese puerto catalán de segunda categoría, con 5,7 km al 6,3%, fue el filtro que redujo el grupo de valientes que más tarde pelearían en la subida final a Cerler.
En el pelotón, el guion se escribió con tinta conocida: Visma controlando, Jonas Vingegaard a la defensiva y UAE buscando filtrar ataques. El danés, gran favorito, no se salió del libreto y cumplió lo que ya había advertido antes de tomar la salida: esperar a los movimientos de otros equipos. Así, fue Joao Almeida quien trató de desestabilizar a tres kilómetros de meta, pero su ataque fue respondido sin apuros por Vingegaard y seguido por Giulio Ciccone. Sep Kuss, leal escudero del Visma, elevó el ritmo para cerrar la puerta a nuevas aventuras.
En cambio, el UAE mostró un bloque combativo. Marc Soler forzó el paso, preparando el terreno para Almeida, aunque finalmente el que se llevó los aplausos fue Ayuso, demostrando que cuando corre libre es un ciclista distinto. Hoy, más que gregario o líder encorsetado, fue un artista de la carretera.
Entre los latinoamericanos, Egan Bernal sigue siendo la luz más brillante: el colombiano mantiene su regularidad y, con su noveno puesto en la general a 2’55”, sigue soñando con un podio que parecía imposible hace un par de años tras su grave accidente.
La general conserva a Torstein Træen como líder, con Vingegaard a 2’33” y Soler a 2’41”. El nórdico sigue defendiendo la roja con sorprendente solidez, mientras el danés calcula cada pedalada para la última semana.
Mañana, la Vuelta ofrece un respiro: la octava etapa entre Monzón Templario y Zaragoza será terreno para los velocistas, un oasis de 163,5 kilómetros en medio de tantas emociones montañosas.
Hoy, sin embargo, la Vuelta nos deja una certeza: cuando Ayuso corre sin cadenas, corre para ganar.