<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?><rss xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom" xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/" version="2.0" xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/"><channel><title><![CDATA[sdpnoticias]]></title><link>https://www.sdpnoticias.com</link><atom:link href="https://www.sdpnoticias.com/arc/outboundfeeds/rss/" rel="self" type="application/rss+xml"/><description><![CDATA[sdpnoticias News Feed]]></description><lastBuildDate>Fri, 07 Aug 2026 12:22:03 +0000</lastBuildDate><language>es</language><ttl>1</ttl><sy:updatePeriod>hourly</sy:updatePeriod><sy:updateFrequency>1</sy:updateFrequency><item><title><![CDATA[Skubal: cuando un equipo entrega a su as]]></title><link>https://www.sdpnoticias.com/opinion/skubal-cuando-un-equipo-entrega-a-su-as//</link><guid isPermaLink="true">https://www.sdpnoticias.com/opinion/skubal-cuando-un-equipo-entrega-a-su-as//</guid><dc:creator><![CDATA[Salvador Cosío Gaona]]></dc:creator><description><![CDATA[Skubal no llega como un refuerzo cualquiera. Llega como la pieza que confirma que los Dodgers no están satisfechos con ser campeones: quieren construir una época]]></description><pubDate>Fri, 07 Aug 2026 10:58:25 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p><a href="https://www.quintopartido.com/opinion/el-trono-que-nunca-abandono-el-pitcheo/" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://www.quintopartido.com/opinion/el-trono-que-nunca-abandono-el-pitcheo/"><b>Tarik Skubal</b></a> no quería irse de <b>Detroit</b>. No era un veterano de paso, una contratación circunstancial ni una figura llegada para cumplir sus últimos años. Era el pitcher formado por la organización, el zurdo que se convirtió en su rostro, el ganador de dos premios Cy Young consecutivos y el hombre alrededor del cual los Tigers podían imaginar una nueva etapa de grandeza. Cuando habló de su salida rumbo a Los Ángeles, tuvo que contener las lágrimas. Dijo que aquello no era lo que había planeado para esta temporada: quería ganar una<b> Serie Mundial</b> para la ciudad y para la organización que había apostado por él. </p><p>Por eso su llegada a los <b>Dodgers </b>no puede analizarse únicamente como otro golpe espectacular en el mercado de cambios. Está directamente ligada a la discusión anterior sobre el derecho de una organización a invertir, arriesgar y tratar de construir el mejor equipo posible. Los Dodgers hicieron exactamente lo que hacen quienes desean ganar ahora: detectaron al pitcher más valioso disponible, aceptaron el costo, entregaron talento joven y agregaron una certeza extraordinaria a una rotación ya formidable. La pregunta incómoda no es por qué Los Ángeles quiso contratarlo, sino por qué <b>Detroit </b>terminó entregando al mejor pelotero que había formado.</p><p>Skubal llega a los Dodgers después de convertirse en uno de los abridores más dominantes del beisbol. Fue elegido por Detroit en la novena ronda del draft de 2018, creció dentro de la organización y terminó ganando los premios Cy Young de la Liga Americana en 2024 y 2025. A sus 29 años se encontraba todavía en plenitud deportiva, con marca de 7-5, efectividad de 2.79 y 116 ponches en la temporada al momento del cambio. No era un proyecto ni una promesa: era una realidad consolidada. </p><p>Los Dodgers enviaron a Detroit al jardinero<b> Zyhir Hope</b> y a los lanzadores derechos <b>River Ryan</b> y<b> Brady Smith</b>. Hope es considerado un prospecto de alto nivel; Ryan posee material importante, aunque también antecedentes de lesiones y poca experiencia, y Smith aparece como un brazo joven con margen de crecimiento. Los Tigers no recibieron relleno ni jugadores sin posibilidades. Obtuvieron talento valioso, pero cambiaron una certeza excepcional por tres probabilidades. </p><p>Ésa es la naturaleza del dilema. Detroit sabía que Skubal sería agente libre al concluir la temporada y que conservarlo exigiría una inversión monumental. También sabía que dejarlo marchar sin obtener una compensación importante habría sido una<b> irresponsabilidad administrativa</b>. En términos fríos, la operación puede defenderse: si la directiva consideraba improbable firmarlo nuevamente, el cierre de cambios representaba la última oportunidad para transformar unos meses de control contractual en talento para varios años.</p><p>Pero el beisbol no se juega solamente en las hojas de cálculo.</p><p>También se juega frente a aficionados que compran boletos, camisetas y esperanzas. Se juega en ciudades que adoptan a una figura como símbolo y esperan que la organización construya alrededor de ella. Se juega con la obligación de convertir el talento desarrollado internamente en un proyecto ganador, no únicamente en una mercancía que será negociada cuando alcance su mayor valor.</p><p>Los Tigers no cambiaron a un jugador más. Entregaron al pitcher que debía representar la culminación de su reconstrucción.</p><p>Durante años, las organizaciones piden paciencia a sus seguidores. Explican que hay que formar talento, soportar temporadas perdedoras, fortalecer las sucursales, acumular selecciones y esperar a que los jóvenes maduren. La afición acepta sacrificios porque supone que llegará un momento en que las promesas dejarán de ser futuro y se convertirán en presente. Skubal era precisamente ese momento. Ya había llegado, ya dominaba, ya había ganado y ya pertenecía a la élite.</p><p>Cuando una franquicia forma a un pelotero de esa dimensión y finalmente lo cambia porque no está segura de poder conservarlo, surge una pregunta inevitable: ¿para qué se reconstruye?</p><p>No puede vivirse eternamente prometiendo el equipo de mañana. En algún punto hay que decidir que el mañana ya llegó y rodear a las figuras de los elementos necesarios para competir. Si cada estrella formada termina siendo enviada a otra organización porque resulta demasiado costosa, la reconstrucción deja de ser una etapa y se convierte en un modo permanente de existir.</p><p>Detroit tenía motivos económicos y deportivos para escuchar ofertas. Skubal podía marcharse al terminar la campaña y los Tigers corrían el riesgo de quedarse únicamente con una compensación limitada. El club atravesaba dificultades, estaba a dos juegos y medio de un lugar de comodín y debía evaluar si poseía posibilidades reales de avanzar en octubre. </p><p>Pero esas circunstancias no eliminan la obligación de evaluar cómo se llegó hasta ahí. Si una organización tiene al mejor pitcher de la liga, todavía en plenitud, y no logra convencerlo de que su futuro puede continuar allí, el problema no reside exclusivamente en el <b>mercado</b>. También puede existir una carencia de <b>proyecto</b>, de recursos, de visión o de credibilidad.</p><p>No debe criticarse a los Dodgers por querer a Skubal. Debe preguntarse por qué Detroit no pudo lograr que él quisiera quedarse.</p><p>Skubal no parecía desesperado por abandonar a los Tigers. Sus palabras mostraron exactamente lo contrario. Quería completar la obra, ganar para la ciudad y cerrar el ciclo con la organización que le dio la oportunidad. Su emoción confirmó que el vínculo no era superficial. No salió celebrando la posibilidad de llegar a una nómina poderosa; salió lamentando que su sueño original hubiera terminado antes de tiempo. </p><p>Después expresó entusiasmo por integrarse a los Dodgers y perseguir un tercer campeonato consecutivo. No podía ser de otra manera. El <b>deportista profesional </b>debe adaptarse, asumir el nuevo reto y comprender que ahora forma parte de una organización construida para ganar inmediatamente. Pero aceptar el destino no borra el dolor de haber dejado el lugar donde pretendía triunfar.</p><p>Los Dodgers, por su parte, realizaron una operación absolutamente coherente con su filosofía. Ya contaban con Shohei Ohtani, Yoshinobu Yamamoto, Blake Snell, Roki Sasaki y Tyler Glasnow, aunque varias de esas figuras habían atravesado problemas físicos. La llegada de Skubal no representaba lujo gratuito, sino una forma de reforzar una rotación extraordinaria y, al mismo tiempo, vulnerable ante lesiones, restricciones y desgaste. </p><p>En una temporada larga, la profundidad no significa exceso: significa <b>supervivencia</b>.</p><p>Una rotación formidable en marzo puede quedar irreconocible en agosto. Un pitcher puede perder semanas por molestias, otro regresar sin comando, uno más enfrentar restricciones y el siguiente no llegar a octubre. Los Dodgers conocen esa <b>fragilidad </b>porque han tenido que competir con lanzadores lesionados y reconstruir sobre la marcha. Skubal amplía las posibilidades, pero no garantiza absolutamente nada.</p><p>Ése es otro punto fundamental. La llegada de un doble ganador del <b>Cy Young </b>no entrega automáticamente el campeonato. Los Dodgers pueden reunir una rotación histórica y aun así perder una serie corta. Basta una mala noche, un bullpen descontrolado, una lesión, un error defensivo o una ofensiva apagada. El béisbol mantiene su incertidumbre aun frente a las nóminas más poderosas.</p><p>La operación fortalece a Los Ángeles, pero también aumenta su presión. Cada derrota será observada como fracaso; cada lesión parecerá una advertencia y cualquier eliminación convertirá la inversión en argumento para quienes creen que el dinero no puede fabricar campeones. Los Dodgers aceptaron esa carga porque prefieren el riesgo de intentarlo al consuelo de no haber hecho suficiente.</p><p>Detroit eligió el riesgo contrario.</p><p>Los Tigers apostaron a que Hope, Ryan y Smith llegarán a producir colectivamente un valor comparable o superior al de Skubal. Tal vez ocurra. Hope podría convertirse en una figura de impacto; Ryan podría consolidarse como abridor y Smith desarrollarse hasta formar parte de una rotación importante. El cambio puede parecer dentro de algunos años una decisión visionaria.</p><p>Pero también puede fracasar.</p><p>Los prospectos son promesas, no garantías. Algunos se lesionan, otros no ajustan al máximo nivel, muchos se convierten en jugadores útiles y muy pocos alcanzan la categoría de un pitcher que gana dos Cy Young consecutivos. Los Tigers entregaron al jugador que todos esperan encontrar cuando desarrollan prospectos: el as auténtico, dominante, formado en casa y todavía en plenitud.</p><p>Cambiarlo por jóvenes equivale a regresar al principio de la búsqueda.</p><p>Eso no significa que Detroit haya actuado de manera absurda. La agencia libre transforma las decisiones. Un club no puede ignorar el vencimiento contractual, y un pelotero posee el derecho de probar su valor en el mercado. Si Skubal aspiraba a un contrato que los Tigers no estaban dispuestos o no podían pagar, la directiva debía proteger a la organización.</p><h2>Pero ahí aparece otro debate: ¿qué significa no poder pagar?</h2><p>Las <b>franquicias profesionales </b>no son asociaciones de beneficencia ni tienen recursos infinitos, pero tampoco deben utilizar permanentemente la prudencia financiera como justificación para desprenderse de sus mejores jugadores. Los equipos reciben ingresos, derechos de transmisión, reparto económico, patrocinios, venta de boletos y valorización patrimonial. Cuando forman a una superestrella, conservarla no debería verse únicamente como un gasto, sino como una inversión en identidad, competitividad y vínculo con la afición.</p><p>Un as no genera solamente outs. También llena estadios, vende camisetas, atrae audiencias, inspira a los jóvenes y proporciona credibilidad al proyecto.</p><p>Skubal era todo eso para Detroit.</p><p>Los aficionados no acuden al estadio para contemplar proyecciones futuras. Van para ver al pitcher que puede dominar durante siete entradas, enfrentar al mejor rival y ofrecer la posibilidad de una noche memorable. Los prospectos alimentan la esperanza; las figuras alimentan el espectáculo.</p><p>El contraste con los Dodgers resulta inevitable. Los Ángeles decidió agregar al mejor pitcher disponible aun teniendo ya una plantilla extraordinaria. Detroit decidió desprenderse de él porque no consiguió resolver su continuidad. Un club acumuló certezas para competir ahora; el otro transformó su principal certeza en posibilidades para después.</p><p>No se trata de condenar automáticamente a uno y glorificar al otro. Cada <b>organización </b>enfrentaba circunstancias distintas. Pero la operación muestra dos formas de concebir el riesgo.</p><p>Los Dodgers arriesgan dinero, prospectos y presión pública para intentar ganar inmediatamente. Los Tigers arriesgan a su afición, su presente y la posibilidad de haber dejado escapar a una figura histórica a cambio de construir un futuro más manejable. Ambos pueden equivocarse; sólo que el error de Los Ángeles aparecerá pronto, mientras el de Detroit quizá tarde años en conocerse.</p><p>El cambio también revela una verdad incómoda del deporte profesional: la <b>lealtad </b>suele ser un sentimiento exigido principalmente al jugador. A los peloteros se les reclama compromiso con el uniforme, la ciudad y la organización, pero los equipos pueden transferirlos cuando lo consideran conveniente. Skubal quería ganar para Detroit, pero Detroit decidió que el riesgo de retenerlo era mayor que el beneficio inmediato de conservarlo.</p><p>No hay traición en sentido jurídico ni moral. Así funciona el <b>negocio</b>. Sin embargo, conviene recordar esa realidad antes de exigir que los jugadores renuncien a mejores contratos o acepten descuentos por amor a una franquicia. La lealtad verdadera necesita reciprocidad.</p><p>Cuando una organización cree en un jugador como símbolo, debe demostrarlo también en la mesa de negociación.</p><p>Ahora Skubal llega a un equipo donde será una estrella entre estrellas. Ya no cargará solo con la identidad de la rotación, pero sí con la <b>responsabilidad </b>de reforzar una tentativa histórica de tricampeonato. Tendrá a su alrededor mayor profundidad, una ofensiva poderosa y una estructura acostumbrada a competir bajo máxima presión.</p><p>Eso puede potenciarlo, aunque también exigirá adaptación. Deberá aprender una nueva organización, trabajar con otro catcher, conocer una defensa diferente y ajustarse a las expectativas de un club donde cada salida importante se interpreta en función de octubre.</p><p>No llega como un refuerzo cualquiera. Llega como la pieza que confirma que los Dodgers no están satisfechos con ser campeones: quieren construir una época.</p><p>La transacción también debe obligar a los demás equipos a mirarse al espejo. No basta criticar a Los Ángeles por reunir talento. Hay que preguntar por qué otras organizaciones no pueden conservar a sus propias figuras, por qué algunas dudan en invertir y por qué el equilibrio competitivo termina dependiendo de limitar al ambicioso en vez de fortalecer al rezagado.</p><p>La respuesta adecuada a los Dodgers no es impedir que contraten a Skubal. Es construir organizaciones capaces de retener a sus propios Skubal.</p><p>Eso requiere <b>recursos</b>, pero también <b>visión</b>. Significa desarrollar talento, negociar a tiempo, rodear a las figuras, crear credibilidad y convencer al jugador de que no necesita marcharse para perseguir un campeonato. Cuando la única ruta hacia la grandeza conduce siempre a unas cuantas franquicias, el problema no se resuelve culpando únicamente a quienes reciben a las estrellas.</p><p>También debe revisarse por qué los demás las dejan salir.</p><p>Detroit puede justificar el cambio mediante la cercanía de la agencia libre y el valor de los prospectos recibidos. Pero la explicación administrativa no elimina la sensación de <b>oportunidad perdida</b>. Los Tigers tenían a un pitcher extraordinario, formado por ellos mismos, que deseaba ganar para la ciudad. Eso debería haber sido el punto de partida de un proyecto, no necesariamente su despedida.</p><p>Quizá no existía acuerdo posible. Tal vez Skubal buscaba una cifra que Detroit consideró insostenible o prefería probar el mercado. No conocemos todos los detalles de una negociación que pudo haber sido más compleja de lo que aparece públicamente. La prudencia obliga a reconocerlo.</p><p>Pero el resultado sí está a la vista: el mejor pitcher de los Tigers ahora trabaja para los Dodgers.</p><p>Y la afición de Detroit tendrá que observar cómo el hombre que quería llevarles un <b>campeonato </b>intenta conquistar otro con Los Ángeles.</p><p>No hay operación deportiva sin costo emocional. Las directivas pueden hablar de ventanas competitivas, valor futuro y control contractual, pero el aficionado piensa en términos diferentes. Recuerda la entrada dominante, el ponche decisivo, el aplauso y la posibilidad de que ese jugador quedara unido para siempre a la historia del club.</p><p>Skubal podía convertirse en uno de esos símbolos.</p><p>Ahora su historia en Detroit quedó inconclusa.</p><p>Los prospectos recibidos tendrán que desarrollarse bajo una presión injusta, pero inevitable. Cada actuación será comparada con lo que Skubal haga en Los Ángeles. Si uno fracasa, se recordará el cambio; si el zurdo gana en octubre, la herida se abrirá de nuevo. Sólo un rendimiento colectivo extraordinario podrá equilibrar la percepción.</p><p>Así funcionan las grandes transferencias: no terminan cuando se firman, sino que se juzgan durante años.</p><p>Tal vez Detroit haya comprado el futuro correcto. Tal vez Los Ángeles hayan pagado demasiado por unos meses de un pitcher que después podría marcharse en la agencia libre. Tal vez Skubal conduzca a los Dodgers al tricampeonato y justifique cada prospecto entregado. Todas esas posibilidades siguen abiertas.</p><p>Pero hoy existe una realidad sencilla.</p><p>Los Dodgers tienen a Skubal porque quisieron asumir el riesgo de ganar con él. Detroit ya no lo tiene porque decidió no asumir el riesgo de conservarlo.</p><p>Ésa es la diferencia.</p><p>Los Dodgers hicieron lo que hacen los equipos que quieren ganar ahora: buscaron al mejor disponible, entregaron talento y aceptaron la presión. Detroit hizo lo que hacen las organizaciones que temen perder una inversión: cambió una certeza por la promesa del futuro. Tal vez los prospectos florezcan y el tiempo equilibre la operación, pero los aficionados no compran boletos para observar proyecciones; los compran para ver a su as subir al montículo.</p><p>Skubal no demuestra que los Dodgers tengan demasiado. Demuestra que Detroit no pudo —o no quiso— conservar lo mejor que ya tenía. Y cuando un equipo entrega al pitcher que formó, que dominó y que soñaba con darle un campeonato, no basta explicar cuánto recibió: también debe responder por qué el futuro tuvo que comenzar sacrificando al hombre que ya lo había hecho posible.</p><p>X: @salvadorcosio1 | Correo: opinionsalcosga23@gmail.com</p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://sdpnoticias-sdpnoticias-prod.cdn.arcpublishing.com/resizer/Yz239vt0SUDL3ahvDD3hF55xJXE=/cloudfront-us-east-1.images.arcpublishing.com/sdpnoticias/VQDQSK5NYRDPNJH2GQGSY5MB64.jpg"><media:description type="plain"><![CDATA[Los Dodgers fichan al lanzador Tarik Skubal]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[¿Por qué habría que frenar a quien quiere ser el mejor?]]></title><link>https://www.sdpnoticias.com/opinion/por-que-habria-que-frenar-a-quien-quiere-ser-el-mejor//</link><guid isPermaLink="true">https://www.sdpnoticias.com/opinion/por-que-habria-que-frenar-a-quien-quiere-ser-el-mejor//</guid><dc:creator><![CDATA[Salvador Cosío Gaona]]></dc:creator><description><![CDATA[Mientras actúen dentro de las reglas, negocien legítimamente, entreguen compensaciones, paguen salarios, impuestos y penalizaciones, la ambición no debería convertirse en delito deportivo]]></description><pubDate>Thu, 06 Aug 2026 09:47:27 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>La crítica contra los <a href="https://www.quintopartido.com/beisbol/el-brutal-grand-slam-en-la-ultima-entrada-con-el-que-shohei-ohtani-hizo-historia-para-dodgers/" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://www.quintopartido.com/beisbol/el-brutal-grand-slam-en-la-ultima-entrada-con-el-que-shohei-ohtani-hizo-historia-para-dodgers/"><u><b>Dodgers</b></u></a> comienza a adquirir un tono infausto. Ya no se limita a discutir sus decisiones, cuestionar determinada contratación o analizar si cada movimiento deportivo resultará acertado. Para algunos, el problema parece ser que una organización tenga la voluntad, los recursos, la imaginación y los arrestos necesarios para intentar construir el mejor <b>equipo</b> de su época. Como si aspirar a la grandeza fuera una conducta censurable; como si la <b>ambición</b> tuviera que pedir permiso y el éxito debiera ser castigado para no incomodar a quienes no pueden, no saben o simplemente no quieren competir con la misma determinación.</p><p>¿Por qué habría que impedir que un equipo invierta, arriesgue y busque permanentemente mejorar? ¿Por qué tendría que existir una fuerza destinada a contener a los dirigentes, socios, empresarios y emprendedores dispuestos a comprometer sus intereses económicos no sólo para desarrollar un negocio más sólido, sino para ofrecer un gran <b>espectáculo</b>, fortalecer a su organización y engrandecer al <b>beisbol</b>? Nadie tiene asegurado el éxito por gastar más. El dinero permite adquirir talento, profundidad, infraestructura y mejores recursos, pero no compra por anticipado la salud, la armonía, el carácter, la ejecución ni los campeonatos.</p><p>Los Dodgers no aparecieron repentinamente para apropiarse del beisbol. Durante años pelearon, invirtieron, lucharon, tropezaron y volvieron a intentarlo. Tuvieron equipos extraordinarios, figuras consagradas y temporadas dominantes que terminaron sin la recompensa esperada. Contaron con <b>Clayton Kershaw</b>, <b>Julio Urías</b> y muchos otros peloteros capaces de sostener grandes campañas, pero comprobaron repetidamente que reunir estrellas no basta para conquistar octubre. Llegaron, perdieron, regresaron y padecieron derrotas que habrían desalentado a organizaciones menos firmes.</p><p>No puede afirmarse seriamente que los Dodgers hayan encontrado siempre un camino cómodo hacia el campeonato. Fueron eliminados aun cuando parecían favoritos; soportaron lesiones, rotaciones fragmentadas, momentos de desconcierto y decisiones discutibles. Ahora parecen haber encontrado una fórmula más completa, aun cuando el desempeño de <b>Dave Roberts</b> y algunas de sus determinaciones merezcan una discusión aparte, guardada en otro costal y quizá para otra columna. Lo cierto es que la organización perseveró cuando habría resultado más sencillo conformarse con disputar la postemporada y presumir temporadas ganadoras.</p><p>Los campeonatos recientes tampoco fueron obra de una constelación intacta que avanzó sin contratiempos. Las lesiones obligaron a modificar planes, reconstruir rotaciones y convertir suplentes en titulares. Jugadores que inicialmente representaban profundidad debieron asumir responsabilidades decisivas, y algunos respondieron cuando la nómina estelar no pudo estar completa. Los Dodgers conquistaron los campeonatos de 2024 y 2025 y ahora buscan algo que no se consigue desde los Yankees de 1998 a 2000: un tricampeonato consecutivo. Esa continuidad no surgió únicamente de contratar nombres, sino de construir una organización capaz de resistir cuando faltan sus figuras.</p><p>Ahí está una de las grandes diferencias entre acumular estrellas y formar una estructura poderosa. El equipo grande no es solamente aquel que alinea a los mejores cuando todos están sanos, sino el que conserva opciones cuando alguno cae, encuentra soluciones dentro de sus sucursales, identifica al relevista inesperado, prepara al suplente para convertirse en protagonista y mantiene un estilo competitivo a pesar de las ausencias. La profundidad no es ostentación: es una necesidad durante una temporada extensa que castiga brazos, piernas y proyectos.</p><p>Hoy los Dodgers cuentan con una colección impresionante de talento. <b>Shohei Ohtani</b>, <b>Yoshinobu Yamamoto</b>, <b>Roki Sasaki</b>, <b>Blake Snell</b> y <b>Tyler Glasnow</b> ya componían una rotación que, en plenitud, podía considerarse entre las más formidables del beisbol. Ahora han sumado a <b>Tarik Skubal</b> mediante un cambio oficial con <b>Detroit</b>, entregando prospectos importantes, entre ellos <b>Zyhir Hope</b>, <b>River Ryan</b> y <b>Brady Smith</b>. No lo recibieron gratuitamente ni apareció por decreto: pagaron un costo deportivo elevado para agregar al zurdo y aumentar sus posibilidades.</p><p>¿Por qué impedirles que sigan buscando jugadores? ¿Por qué censurar que intenten tener el equipo más sólido del mundo y uno de los mejores de la historia de su tiempo? Mientras actúen dentro de las reglas, negocien legítimamente, entreguen compensaciones, paguen salarios, impuestos y penalizaciones correspondientes, la ambición no debería convertirse en delito deportivo. El objetivo de una organización profesional consiste precisamente en mejorar, ganar, atraer aficionados y ofrecer el mejor espectáculo posible.</p><p>La incorporación de Skubal tampoco vuelve invulnerables a los Dodgers. Tener a Ohtani, Yamamoto, Sasaki, Snell, Glasnow y Skubal no garantiza que todos estén sanos simultáneamente, lancen en su mejor nivel ni lleguen completos a octubre. Los propios Dodgers han padecido durante esta campaña problemas físicos de varias figuras, y su rotación ha debido modificarse por lesiones. El roster puede ser extraordinario sobre el papel y, sin embargo, necesitar respuestas imprevistas cuando comienza la competencia real.</p><p>Blake Snell representa, además, una de esas vueltas fascinantes del deporte. Fue parte del equipo contrario en la <b>Serie Mundial</b> de 2020 y protagonizó una actuación dominante frente a <b>Los Ángeles</b> antes de ser retirado prematuramente en una decisión que todavía se discute. Aquel rival peligroso hoy viste el uniforme de los Dodgers. Así funciona el beisbol profesional: el adversario que una noche amenaza con arrebatarte el campeonato puede convertirse años después en la pieza destinada a ayudarte a conquistar otro.</p><p>Lo mismo puede decirse de muchas estrellas reunidas por organizaciones ambiciosas. No llegan para decorar una fotografía ni para garantizar triunfos en una conferencia de prensa. Deben convivir, aceptar funciones, responder ante la presión y transformar el talento individual en rendimiento colectivo. Un clubhouse cargado de figuras puede fortalecerse o fragmentarse; una rotación espectacular puede dominar o pasar meses en rehabilitación, y una alineación formidable puede desaparecer frente a un pitcher inspirado durante una serie corta.</p><p>El dinero compra posibilidades; no compra certezas.</p><p>Ésa es la razón por la cual la crítica automática resulta tan pobre. Se condena a los Dodgers como si sus títulos fueran inevitables desde el momento en que firman un contrato, aunque la historia del deporte está llena de nóminas enormes que fracasaron. Los propios Dodgers lo saben mejor que casi nadie. Durante años tuvieron calidad, recursos y figuras sin conseguir siempre el desenlace esperado. La diferencia es que no tomaron aquellas derrotas como argumento para retirarse, sino como motivo para corregir y volver a invertir.</p><p>Eso debería admirarse, incluso entre quienes no simpatizan con el equipo. No es necesario ser aficionado de los Dodgers para reconocer el mérito de una organización que se niega a conformarse. Puede cuestionarse una operación, dudar del rendimiento futuro de determinado pelotero o discutir la conveniencia de comprometer tantos recursos. Lo que resulta absurdo es censurar el deseo de mejorar como si la mediocridad fuera una virtud y la excelencia una amenaza.</p><p>Algunos hablan de <b>equilibrio competitivo</b>, y la preocupación merece analizarse. Ninguna liga puede prosperar si la mayoría de sus equipos entra a la temporada convencida de que no tiene oportunidad. Deben existir reglas claras, distribución razonable de ingresos y mecanismos que permitan a mercados diferentes desarrollar talento y competir. Pero equilibrio no significa igualdad artificial, ni obliga a impedir que una organización bien administrada alcance su máximo potencial.</p><p>No se fortalece al débil debilitando al fuerte.</p><p>Si hay clubes con menores recursos, deben construirse mejores instrumentos para que produzcan jugadores, reciban ingresos y puedan conservar talento. Si existen propietarios que obtienen beneficios, cobran recursos compartidos y aun así no invierten suficientemente en el roster, habría que exigirles <b>responsabilidad</b>. Si algunas franquicias carecen de visión, scouting, desarrollo o ambición, el problema no se resuelve obligando a los Dodgers a disminuir su nivel.</p><p>¿Por qué pedirle al que va adelante que se detenga, en lugar de reclamar a los demás que aceleren?</p><p>La competencia auténtica no consiste en emparejar hacia abajo. Consiste en obligar a todos a elevar sus capacidades. Cuando aparece una organización poderosa, sus rivales deben estudiar mejor, desarrollar más talento, invertir con inteligencia y encontrar <b>caminos alternativos </b>para derrotarla. El equipo de gran nómina puede ser vencido por uno más austero si éste ejecuta mejor, identifica talento ignorado, administra con mayor precisión y responde en los momentos decisivos.</p><p>Eso también engrandece al beisbol. La existencia de un gigante produce historias, rivalidades, emociones y una pregunta que acompaña a cada temporada: ¿quién podrá derrotarlo? Las grandes dinastías nunca fueron indiferentes. Generaron admiración, rechazo, celos, envidia y pasión. Los <b>Yankees</b> históricos fueron odiados en muchas ciudades, pero cada visita llenaba estadios y cada eliminación sufrida ante ellos adquiría un valor especial.</p><p>Un gran antagonista también fortalece el espectáculo.</p><p>La incomodidad que causan los Dodgers demuestra que se han convertido en la referencia. Todos quieren ganarles, muchos desean verlos caer y cada movimiento suyo domina la conversación. Eso no perjudica al beisbol; lo mantiene vivo. El riesgo comenzaría si nadie pudiera desafiarlos durante demasiado tiempo, pero esa respuesta corresponde a los demás equipos, no a una orden de desmantelamiento.</p><p>Y la discusión no debería terminar en las <b>Grandes Ligas</b>. El planteamiento debe extenderse al beisbol global. ¿Por qué no exigir mejores organizaciones en todos los circuitos? ¿Por qué no aspirar a que <b>Japón</b> continúe elevando su nivel, que <b>Corea</b> fortalezca su competencia, que las ligas del <b>Caribe</b> profesionalicen sus estructuras y que <b>México</b> alcance estándares superiores de desarrollo, espectáculo y administración?</p><p>El beisbol necesita crecer en todas partes. No debe conformarse con que las Grandes Ligas concentren los recursos, las estrellas y la atención. Los circuitos subsecuentes —incluidos aquellos cuyo nivel suele compararse con Triple A, como ocurre frecuentemente con el beisbol mexicano— deben aspirar a mejorar cada temporada. No para imitar sin reflexión a <b>MLB</b>, sino para fortalecer su identidad, formar peloteros, atraer públicos y construir productos deportivos económicamente sostenibles.</p><p>Ojalá en México hubiera más empresarios con la capacidad, el arrojo y el sueño de invertir en grande. Empresarios dispuestos a contratar mejores jugadores, ampliar academias, modernizar estadios, perfeccionar terrenos, fortalecer cuerpos médicos, profesionalizar oficinas, mejorar transmisiones y convertir cada jornada en una experiencia de alto nivel para la afición.</p><p>No se trata solamente de gastar en figuras. El dinero sin proyecto puede desperdiciarse con extraordinaria facilidad. Se requiere visión institucional, formación de talento, scouting, disciplina financiera, mercadotecnia, vinculación social y una identidad que sobreviva a cualquier temporada. Pero también es verdad que no existe crecimiento significativo sin inversión, riesgo y voluntad empresarial.</p><p>Quien arriesga capital merece la posibilidad de intentar construir algo grande. Podrá equivocarse, perder dinero o descubrir que sus contrataciones no funcionaron, pero no debe ser condenado por atreverse. El deporte profesional no puede pedir inversión y después sospechar de todo aquel que realmente la realiza.</p><p>Hay propietarios que ven a su equipo como un activo que debe administrarse con prudencia. Otros lo conciben como un proyecto destinado a trascender, ganar campeonatos y marcar una época. Ambos enfoques pueden ser legítimos dentro de determinados límites, pero el segundo es el que mueve fronteras, crea grandes estadios, reúne talento y provoca que una ciudad se identifique con una organización.</p><p>El beisbol necesita más soñadores, no menos.</p><p>También necesita directivos capaces de convertir el dinero en <b>resultados</b>. No basta extender cheques; hay que contratar correctamente, equilibrar el roster, evitar egos destructivos, desarrollar profundidad y elegir a quienes puedan funcionar bajo presión. Ahí está el verdadero desafío de los Dodgers: demostrar que esa enorme suma de calidad puede convertirse en equipo.</p><p>Porque el talento no juega solo.</p><p><b>Ohtani</b> puede ser una figura extraordinaria, <b>Yamamoto</b> un pitcher dominante, <b>Skubal</b> un as temible y el resto una colección de capacidades excepcionales, pero todos necesitan salud, conducción, defensa, bullpen, catcher, cohesión y oportunidad. Un campeonato puede perderse por una mala decisión, un relevo fallido, un error defensivo, una lesión inoportuna o una ofensiva que entra en sequía durante cuatro juegos.</p><p>Los Dodgers han adquirido enormes posibilidades, no el derecho automático a coronarse.</p><p>Por eso su intento debería celebrarse, no prohibirse. La grandeza resulta atractiva precisamente porque puede fracasar. El público observa para saber si un equipo cargado de estrellas cumplirá las expectativas o se desplomará frente a un adversario menos costoso y más oportuno. Ambas posibilidades generan espectáculo.</p><p>En otros deportes se admira a quienes reúnen figuras, construyen planteles poderosos y persiguen épocas históricas. En el futbol internacional existen clubes capaces de invertir cantidades enormes para competir por todos los títulos; en el básquetbol se celebran planteles diseñados para formar dinastías, y en el futbol americano las organizaciones buscan cualquier ventaja permitida dentro de sus reglas. Se discuten los sistemas financieros, los límites y la distribución, pero nadie debería confundir regulación con castigo a la excelencia.</p><p>Cada deporte debe proteger su competencia sin mutilar su ambición.</p><p>El beisbol tampoco tiene por qué tener miedo de sus organizaciones más fuertes. Al contrario, debe aprovecharlas para ampliar mercados, atraer nuevas generaciones y obligar a los demás a responder. Los Dodgers llevan aficionados a los estadios, elevan audiencias y convierten cada serie en un acontecimiento. Su fortaleza también produce ingresos y atención para los rivales que los reciben.</p><p>Eso no significa entregarles privilegios ni permitirles violar normas. Deben cumplir exactamente las mismas reglas, enfrentar los costos previstos y asumir las consecuencias de cada operación. Pero dentro de ese marco, tienen derecho a intentar ser extraordinarios.</p><p>La crítica legítima debe dirigirse contra las ventajas indebidas, la opacidad, el incumplimiento o cualquier manipulación del sistema. No contra la inversión transparente, el riesgo empresarial y la voluntad de competir. Confundir ambas cosas sería una forma de resentimiento disfrazada de justicia deportiva.</p><p>Los Dodgers no necesitan disculparse por haber aprendido de sus derrotas. Ya tropezaron con planteles poderosos, ya comprobaron que <b>Kershaw</b> y otras figuras no podían hacerlo todo, ya enfrentaron frustraciones y ya pagaron el precio de decisiones equivocadas. La respuesta de la organización fue insistir hasta encontrar una estructura más profunda.</p><p>Hoy están intentando llevar esa fórmula todavía más lejos.</p><p>Tal vez ganen otro campeonato y establezcan una época. Tal vez las lesiones, la presión o un rival inspirado derrumben el proyecto. Quizá Roberts acierte cuando más importa o vuelva a tomar una decisión que provoque indignación. Todo eso forma parte de la competencia. Lo único que no debería cuestionarse es el derecho de la organización a perseguir su máximo nivel.</p><p>Y habría que exigir exactamente lo mismo a sus rivales.</p><p>Que inviertan mejor. Que desarrollen peloteros. Que construyan academias. Que fortalezcan sus sistemas de sucursales. Que contraten personal capaz. Que cuiden a sus jugadores. Que renueven estadios. Que escuchen a su afición. Que se atrevan a tomar riesgos y dejen de presentar la prudencia perpetua como si fuera una virtud incuestionable.</p><p>No todos podrán gastar lo mismo, pero todos pueden administrar con mayor ambición. La competencia no exige recursos idénticos; exige seriedad, creatividad y voluntad. Un mercado pequeño puede descubrir, formar y negociar mejor. Un club con menor presupuesto puede crear una cultura ganadora. Lo que no debería aceptarse es que la falta de proyecto se convierta en argumento para frenar a quien sí lo tiene.</p><p>El mismo principio debe aplicarse en México, el <b>Caribe</b>, Japón y cada espacio donde se juegue beisbol profesional. En lugar de temer a la organización que crece, hay que convertirla en referencia y desafío. En lugar de poner obstáculos al empresario que desea invertir, se le deben exigir transparencia, responsabilidad y permanencia, pero también permitirle soñar.</p><p>El beisbol no se engrandece repartiendo resignación.</p><p>Crece cuando aparecen mejores jugadores, organizaciones sólidas, estadios llenos, rivalidades intensas y empresarios dispuestos a arriesgar. Crece cuando un equipo poderoso obliga a otro a superarse. Crece cuando la afición sabe que está observando a figuras excepcionales, pero también que ninguna de ellas puede garantizar el resultado.</p><p>Los Dodgers quieren construir el mejor equipo de su tiempo y quizá uno de los mejores de la historia. Que lo intenten. Que reúnan estrellas, paguen el costo, desarrollen talento y enfrenten la presión que ellos mismos han creado. Después, que sus adversarios salgan al terreno dispuestos a derrotarlos.</p><p>Ésa es la respuesta deportiva.</p><p>No pedir que se detengan, sino competir mejor.</p><p>Los Dodgers no deben disculparse por invertir, arriesgar, perseverar y querer ser los mejores. Sus rivales no necesitan protección contra su ambición: necesitan organizaciones capaces de enfrentarla. Porque el beisbol no crecerá castigando a quienes sueñan en grande, sino multiplicando dirigentes, empresarios y equipos dispuestos a hacer lo mismo.</p><p>No se fortalece al débil debilitando al fuerte ni se construye grandeza prohibiendo la excelencia. Al poderoso se le vence jugando mejor, no exigiéndole que deje de intentarlo. Que los Dodgers persigan la historia; que los demás se preparen para impedirlo en el terreno. Ésa es la competencia que el beisbol necesita y el espectáculo que la afición merece.</p><p>X: @salvadorcosio1 | Correo: Opinión.salcosga23@gmail.com</p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://sdpnoticias-sdpnoticias-prod.cdn.arcpublishing.com/resizer/OFYBxoFCOhLpUy0jbG0PFGnbsxo=/cloudfront-us-east-1.images.arcpublishing.com/sdpnoticias/3UYG6LGAPRCYXCVQCGFCQPOKWQ.jpg"><media:description type="plain"><![CDATA[Home Run de Freddie Freeman con los Dodgers]]></media:description><media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Ashley Landis</media:credit></media:content></item><item><title><![CDATA[Fundación Lichnovsky mejora la calidad de vida en Chiapas con agua potable y energía solar]]></title><link>https://www.sdpnoticias.com/tendencias/fundacion-lichnovsky-mejora-la-calidad-de-vida-en-chiapas-con-agua-potable-y-energia-solar//</link><guid isPermaLink="true">https://www.sdpnoticias.com/tendencias/fundacion-lichnovsky-mejora-la-calidad-de-vida-en-chiapas-con-agua-potable-y-energia-solar//</guid><dc:creator><![CDATA[Redacción SDPnoticias]]></dc:creator><description><![CDATA[El proyecto de Fundación Lichnovsky beneficiará de manera directa a alrededor de 2 mil habitantes de comunidades afromexicanas e indígenas de la región de El Herrado, en Chiapas.]]></description><pubDate>Thu, 06 Aug 2026 00:06:57 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>El <b>proyecto Agua para El Herrado</b> de <b>Fundación </b><a href="https://www.quintopartido.com/liga-mx/cronicas-de-club-el-legado-de-igor-lichnovsky-en-america-de-pieza-clave-en-bicampeonato-a-ser-relegado-por-jardine/" target="_self" rel="" title="https://www.quintopartido.com/liga-mx/cronicas-de-club-el-legado-de-igor-lichnovsky-en-america-de-pieza-clave-en-bicampeonato-a-ser-relegado-por-jardine/"><b>Lichnovsky</b></a> transformó el acceso al agua potable en la comunidad de El Herrado, ubicada en el municipio de Acapetahua, Chiapas, mediante la rehabilitación y modernización de su infraestructura hídrica. </p><p>La iniciativa beneficiará de manera directa a alrededor de<b> 2 mil habitantes de comunidades afromexicanas e indígenas</b> de la región, con capacidad para alcanzar hasta 3 mil 200 personas.</p><p>La intervención tuvo como eje central la <b>rehabilitación integral del pozo comunitario de 60 metros de profundidad</b>, además de la renovación de la red hidráulica y el incremento de la capacidad de almacenamiento hasta 12 mil 500 litros.</p><h2>Programa de Fundación Lichnovsky incluyó capacitación y educación en higiene</h2><p>Además de la infraestructura, el programa de <b>Fundación </b><a href="https://www.quintopartido.com/liga-mx/igor-lichnovsky-sorprende-a-todos-con-tremenda-camioneta-que-modelo-es-y-cual-es-el-precio/" target="_self" rel="" title="https://www.quintopartido.com/liga-mx/igor-lichnovsky-sorprende-a-todos-con-tremenda-camioneta-que-modelo-es-y-cual-es-el-precio/"><b>Lichnovsky</b></a> incluyó <b>capacitación técnica</b> para los habitantes sobre la operación y mantenimiento del sistema, así como acciones de <b>educación en higiene</b> y fortalecimiento de la gestión comunitaria del recurso hídrico, con el objetivo de asegurar su sostenibilidad a largo plazo.</p><p>Como parte del modelo de autosuficiencia, la comunidad implementó un esquema de recuperación mediante la <b>venta de agua purificada a bajo costo</b>.</p><img src="https://sdpnoticias-sdpnoticias-prod.cdn.arcpublishing.com/resizer/U76wBHr5zQ5Ef9YYkBeAyFMoB3w=/cloudfront-us-east-1.images.arcpublishing.com/sdpnoticias/GNK2NXCUFZBPZLOXRKJSKHBPCA.jpg" alt="Fundación Lichnovsky mejora la calidad de vida en Chiapas con agua potable y energía solar." height="1828" width="2560"/><p>Los recursos obtenidos serán destinados al mantenimiento preventivo del sistema y a futuras mejoras para la población.</p><h2>La comunidad de El Herrado participó en el proyecto de Fundación Lichnovsky</h2><p>El proyecto de <b>Fundación </b><a href="https://www.quintopartido.com/liga-mx/nadie-lo-quiere-revelan-que-america-no-puede-deshacerse-de-igor-lichnovsky-varios-equipos-ya-lo-rechazaron/" target="_self" rel="" title="https://www.quintopartido.com/liga-mx/nadie-lo-quiere-revelan-que-america-no-puede-deshacerse-de-igor-lichnovsky-varios-equipos-ya-lo-rechazaron/"><b>Lichnovsky</b></a> fue desarrollado bajo un enfoque de <b>participación comunitaria</b>, destacando el liderazgo de mujeres y personas afromexicanas en la toma de decisiones.</p><img src="https://sdpnoticias-sdpnoticias-prod.cdn.arcpublishing.com/resizer/KPnpz4NZzRPfkYOVNWyGKrxn764=/cloudfront-us-east-1.images.arcpublishing.com/sdpnoticias/SPFM52OXHBGSTOR5W7L2HAVLL4.jpg" alt="Fundación Lichnovsky mejora la calidad de vida en Chiapas con agua potable y energía solar." height="1829" width="2560"/><p>Con ello, <b>Agua para El Herrado</b> no solo mejora el acceso al agua potable, sino que fortalece la organización social y promueve un desarrollo sostenible en una de las regiones históricamente más vulnerables de Chiapas.</p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://sdpnoticias-sdpnoticias-prod.cdn.arcpublishing.com/resizer/iuCm7KCioRqbMPKSBa-HOCV8A_U=/cloudfront-us-east-1.images.arcpublishing.com/sdpnoticias/JJTZBLRT5BAEXCYJY6JIFQDR6Y.jpg"><media:description type="plain"><![CDATA[Fundación Lichnovsky mejora la calidad de vida en Chiapas con agua potable y energía solar.]]></media:description><media:credit role="author" scheme="urn:ebu">cortesía</media:credit></media:content></item><item><title><![CDATA[Las grandes ausencias que tendrá la Leagues Cup 2026]]></title><link>https://www.sdpnoticias.com/liga-mx/las-grandes-ausencias-que-tendra-la-leagues-cup-2026//</link><guid isPermaLink="true">https://www.sdpnoticias.com/liga-mx/las-grandes-ausencias-que-tendra-la-leagues-cup-2026//</guid><dc:creator><![CDATA[Aldo Bedolla]]></dc:creator><description><![CDATA[Estos jugadores encabezan las bajas confirmadas del torneo entre Liga MX y MLS.]]></description><pubDate>Wed, 05 Aug 2026 18:19:09 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>La <a href="https://www.quintopartido.com/liga-mx/america-tendra-el-viaje-mas-largo-de-la-leagues-cup-2026/" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://www.quintopartido.com/liga-mx/america-tendra-el-viaje-mas-largo-de-la-leagues-cup-2026/"><b>Leagues Cup 2026</b></a> comenzó este martes 4 de agosto con 36 clubes, pero varias figuras no estarán disponibles para la primera fase y algunas podrían perderse todo el certamen. La ronda inicial se jugará hasta el 13 de agosto y los cuartos de final comenzarán el día 25.</p><h2>Ausencias de la Leagues Cup 2026 sin posibilidad de regreso</h2><p>La baja más importante es <b>Luis Suárez</b>. El delantero del <b>Inter Miami</b> debe cumplir una suspensión de seis partidos por escupir a un integrante del cuerpo técnico de <b>Seattle Sounders</b> después de la final de 2025. Como seis encuentros representan el camino completo hasta el título, no podrá participar.</p><p><b>Hirving Lozano</b> tampoco jugará con <b>San Diego FC</b>. El club lo apartó de sus planes deportivos y negocia su posible salida. Aunque <b>LA Galaxy</b> aparece entre los interesados, el equipo angelino no clasificó al torneo.</p><p><b>Marcelo Flores</b> completa la lista de descartados. El futbolista de <b>Tigres</b> sufrió una ruptura del ligamento cruzado anterior de la rodilla derecha y estará fuera durante varios meses.</p><blockquote class="instagram-media" data-instgrm-captioned data-instgrm-permalink="https://www.instagram.com/p/DbpUiScFqFj/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" data-instgrm-version="14" style=" background:#FFF; border:0; border-radius:3px; box-shadow:0 0 1px 0 rgba(0,0,0,0.5),0 1px 10px 0 rgba(0,0,0,0.15); margin: 1px; max-width:658px; min-width:326px; padding:0; width:99.375%; width:-webkit-calc(100% - 2px); width:calc(100% - 2px);"><div style="padding:16px;"> <a href="https://www.instagram.com/p/DbpUiScFqFj/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" style=" background:#FFFFFF; line-height:0; padding:0 0; text-align:center; text-decoration:none; width:100%;" target="_blank"> <div style=" display: flex; flex-direction: row; align-items: center;"> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; flex-grow: 0; height: 40px; margin-right: 14px; width: 40px;"></div> <div style="display: flex; flex-direction: column; flex-grow: 1; justify-content: center;"> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; margin-bottom: 6px; width: 100px;"></div> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; width: 60px;"></div></div></div><div style="padding: 19% 0;"></div> <div style="display:block; height:50px; margin:0 auto 12px; width:50px;"><svg width="50px" height="50px" viewBox="0 0 60 60" version="1.1" xmlns="https://www.w3.org/2000/svg" xmlns:xlink="https://www.w3.org/1999/xlink"><g stroke="none" stroke-width="1" fill="none" fill-rule="evenodd"><g transform="translate(-511.000000, -20.000000)" fill="#000000"><g><path d="M556.869,30.41 C554.814,30.41 553.148,32.076 553.148,34.131 C553.148,36.186 554.814,37.852 556.869,37.852 C558.924,37.852 560.59,36.186 560.59,34.131 C560.59,32.076 558.924,30.41 556.869,30.41 M541,60.657 C535.114,60.657 530.342,55.887 530.342,50 C530.342,44.114 535.114,39.342 541,39.342 C546.887,39.342 551.658,44.114 551.658,50 C551.658,55.887 546.887,60.657 541,60.657 M541,33.886 C532.1,33.886 524.886,41.1 524.886,50 C524.886,58.899 532.1,66.113 541,66.113 C549.9,66.113 557.115,58.899 557.115,50 C557.115,41.1 549.9,33.886 541,33.886 M565.378,62.101 C565.244,65.022 564.756,66.606 564.346,67.663 C563.803,69.06 563.154,70.057 562.106,71.106 C561.058,72.155 560.06,72.803 558.662,73.347 C557.607,73.757 556.021,74.244 553.102,74.378 C549.944,74.521 548.997,74.552 541,74.552 C533.003,74.552 532.056,74.521 528.898,74.378 C525.979,74.244 524.393,73.757 523.338,73.347 C521.94,72.803 520.942,72.155 519.894,71.106 C518.846,70.057 518.197,69.06 517.654,67.663 C517.244,66.606 516.755,65.022 516.623,62.101 C516.479,58.943 516.448,57.996 516.448,50 C516.448,42.003 516.479,41.056 516.623,37.899 C516.755,34.978 517.244,33.391 517.654,32.338 C518.197,30.938 518.846,29.942 519.894,28.894 C520.942,27.846 521.94,27.196 523.338,26.654 C524.393,26.244 525.979,25.756 528.898,25.623 C532.057,25.479 533.004,25.448 541,25.448 C548.997,25.448 549.943,25.479 553.102,25.623 C556.021,25.756 557.607,26.244 558.662,26.654 C560.06,27.196 561.058,27.846 562.106,28.894 C563.154,29.942 563.803,30.938 564.346,32.338 C564.756,33.391 565.244,34.978 565.378,37.899 C565.522,41.056 565.552,42.003 565.552,50 C565.552,57.996 565.522,58.943 565.378,62.101 M570.82,37.631 C570.674,34.438 570.167,32.258 569.425,30.349 C568.659,28.377 567.633,26.702 565.965,25.035 C564.297,23.368 562.623,22.342 560.652,21.575 C558.743,20.834 556.562,20.326 553.369,20.18 C550.169,20.033 549.148,20 541,20 C532.853,20 531.831,20.033 528.631,20.18 C525.438,20.326 523.257,20.834 521.349,21.575 C519.376,22.342 517.703,23.368 516.035,25.035 C514.368,26.702 513.342,28.377 512.574,30.349 C511.834,32.258 511.326,34.438 511.181,37.631 C511.035,40.831 511,41.851 511,50 C511,58.147 511.035,59.17 511.181,62.369 C511.326,65.562 511.834,67.743 512.574,69.651 C513.342,71.625 514.368,73.296 516.035,74.965 C517.703,76.634 519.376,77.658 521.349,78.425 C523.257,79.167 525.438,79.673 528.631,79.82 C531.831,79.965 532.853,80.001 541,80.001 C549.148,80.001 550.169,79.965 553.369,79.82 C556.562,79.673 558.743,79.167 560.652,78.425 C562.623,77.658 564.297,76.634 565.965,74.965 C567.633,73.296 568.659,71.625 569.425,69.651 C570.167,67.743 570.674,65.562 570.82,62.369 C570.966,59.17 571,58.147 571,50 C571,41.851 570.966,40.831 570.82,37.631"></path></g></g></g></svg></div><div style="padding-top: 8px;"> <div style=" color:#3897f0; font-family:Arial,sans-serif; font-size:14px; font-style:normal; font-weight:550; line-height:18px;">View this post on Instagram</div></div><div style="padding: 12.5% 0;"></div> <div style="display: flex; flex-direction: row; margin-bottom: 14px; align-items: center;"><div> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; height: 12.5px; width: 12.5px; transform: translateX(0px) translateY(7px);"></div> <div style="background-color: #F4F4F4; height: 12.5px; transform: rotate(-45deg) translateX(3px) translateY(1px); width: 12.5px; flex-grow: 0; margin-right: 14px; margin-left: 2px;"></div> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; height: 12.5px; width: 12.5px; transform: translateX(9px) translateY(-18px);"></div></div><div style="margin-left: 8px;"> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; flex-grow: 0; height: 20px; width: 20px;"></div> <div style=" width: 0; height: 0; border-top: 2px solid transparent; border-left: 6px solid #f4f4f4; border-bottom: 2px solid transparent; 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Antonio Mohamed confirmó que el delantero necesita al menos 20 días más de recuperación, por lo que no disputará la primera fase. Podría reaparecer en cuartos de final si los Diablos avanzan.</p><p>América tampoco tendrá inicialmente a <b>Alejandro Zendejas</b>, quien fue sometido a una limpieza articular en la rodilla derecha. El club no estableció un plazo exacto, aunque estimaciones médicas contemplan una ausencia de cuatro a seis semanas.</p><p>La <b>Leagues Cup </b>apenas comienza, pero varios candidatos deberán buscar el título sin algunas de sus principales figuras.</p><blockquote class="instagram-media" data-instgrm-captioned data-instgrm-permalink="https://www.instagram.com/p/Dbo3ZbvlTTO/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" data-instgrm-version="14" style=" background:#FFF; border:0; border-radius:3px; box-shadow:0 0 1px 0 rgba(0,0,0,0.5),0 1px 10px 0 rgba(0,0,0,0.15); margin: 1px; max-width:658px; min-width:326px; padding:0; width:99.375%; width:-webkit-calc(100% - 2px); width:calc(100% - 2px);"><div style="padding:16px;"> <a href="https://www.instagram.com/p/Dbo3ZbvlTTO/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" style=" background:#FFFFFF; line-height:0; padding:0 0; text-align:center; text-decoration:none; width:100%;" target="_blank"> <div style=" display: flex; flex-direction: row; align-items: center;"> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; flex-grow: 0; height: 40px; margin-right: 14px; width: 40px;"></div> <div style="display: flex; flex-direction: column; flex-grow: 1; justify-content: center;"> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; margin-bottom: 6px; width: 100px;"></div> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; width: 60px;"></div></div></div><div style="padding: 19% 0;"></div> <div style="display:block; height:50px; margin:0 auto 12px; width:50px;"><svg width="50px" height="50px" viewBox="0 0 60 60" version="1.1" xmlns="https://www.w3.org/2000/svg" xmlns:xlink="https://www.w3.org/1999/xlink"><g stroke="none" stroke-width="1" fill="none" fill-rule="evenodd"><g transform="translate(-511.000000, -20.000000)" fill="#000000"><g><path d="M556.869,30.41 C554.814,30.41 553.148,32.076 553.148,34.131 C553.148,36.186 554.814,37.852 556.869,37.852 C558.924,37.852 560.59,36.186 560.59,34.131 C560.59,32.076 558.924,30.41 556.869,30.41 M541,60.657 C535.114,60.657 530.342,55.887 530.342,50 C530.342,44.114 535.114,39.342 541,39.342 C546.887,39.342 551.658,44.114 551.658,50 C551.658,55.887 546.887,60.657 541,60.657 M541,33.886 C532.1,33.886 524.886,41.1 524.886,50 C524.886,58.899 532.1,66.113 541,66.113 C549.9,66.113 557.115,58.899 557.115,50 C557.115,41.1 549.9,33.886 541,33.886 M565.378,62.101 C565.244,65.022 564.756,66.606 564.346,67.663 C563.803,69.06 563.154,70.057 562.106,71.106 C561.058,72.155 560.06,72.803 558.662,73.347 C557.607,73.757 556.021,74.244 553.102,74.378 C549.944,74.521 548.997,74.552 541,74.552 C533.003,74.552 532.056,74.521 528.898,74.378 C525.979,74.244 524.393,73.757 523.338,73.347 C521.94,72.803 520.942,72.155 519.894,71.106 C518.846,70.057 518.197,69.06 517.654,67.663 C517.244,66.606 516.755,65.022 516.623,62.101 C516.479,58.943 516.448,57.996 516.448,50 C516.448,42.003 516.479,41.056 516.623,37.899 C516.755,34.978 517.244,33.391 517.654,32.338 C518.197,30.938 518.846,29.942 519.894,28.894 C520.942,27.846 521.94,27.196 523.338,26.654 C524.393,26.244 525.979,25.756 528.898,25.623 C532.057,25.479 533.004,25.448 541,25.448 C548.997,25.448 549.943,25.479 553.102,25.623 C556.021,25.756 557.607,26.244 558.662,26.654 C560.06,27.196 561.058,27.846 562.106,28.894 C563.154,29.942 563.803,30.938 564.346,32.338 C564.756,33.391 565.244,34.978 565.378,37.899 C565.522,41.056 565.552,42.003 565.552,50 C565.552,57.996 565.522,58.943 565.378,62.101 M570.82,37.631 C570.674,34.438 570.167,32.258 569.425,30.349 C568.659,28.377 567.633,26.702 565.965,25.035 C564.297,23.368 562.623,22.342 560.652,21.575 C558.743,20.834 556.562,20.326 553.369,20.18 C550.169,20.033 549.148,20 541,20 C532.853,20 531.831,20.033 528.631,20.18 C525.438,20.326 523.257,20.834 521.349,21.575 C519.376,22.342 517.703,23.368 516.035,25.035 C514.368,26.702 513.342,28.377 512.574,30.349 C511.834,32.258 511.326,34.438 511.181,37.631 C511.035,40.831 511,41.851 511,50 C511,58.147 511.035,59.17 511.181,62.369 C511.326,65.562 511.834,67.743 512.574,69.651 C513.342,71.625 514.368,73.296 516.035,74.965 C517.703,76.634 519.376,77.658 521.349,78.425 C523.257,79.167 525.438,79.673 528.631,79.82 C531.831,79.965 532.853,80.001 541,80.001 C549.148,80.001 550.169,79.965 553.369,79.82 C556.562,79.673 558.743,79.167 560.652,78.425 C562.623,77.658 564.297,76.634 565.965,74.965 C567.633,73.296 568.659,71.625 569.425,69.651 C570.167,67.743 570.674,65.562 570.82,62.369 C570.966,59.17 571,58.147 571,50 C571,41.851 570.966,40.831 570.82,37.631"></path></g></g></g></svg></div><div style="padding-top: 8px;"> <div style=" color:#3897f0; font-family:Arial,sans-serif; font-size:14px; font-style:normal; font-weight:550; line-height:18px;">View this post on Instagram</div></div><div style="padding: 12.5% 0;"></div> <div style="display: flex; flex-direction: row; margin-bottom: 14px; align-items: center;"><div> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; height: 12.5px; width: 12.5px; transform: translateX(0px) translateY(7px);"></div> <div style="background-color: #F4F4F4; height: 12.5px; transform: rotate(-45deg) translateX(3px) translateY(1px); width: 12.5px; flex-grow: 0; margin-right: 14px; margin-left: 2px;"></div> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; height: 12.5px; width: 12.5px; transform: translateX(9px) translateY(-18px);"></div></div><div style="margin-left: 8px;"> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; flex-grow: 0; height: 20px; width: 20px;"></div> <div style=" width: 0; height: 0; border-top: 2px solid transparent; border-left: 6px solid #f4f4f4; border-bottom: 2px solid transparent; 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El resultado dejó a los universitarios sin puntos y con una diferencia de goles de -3, dentro de un formato que entrega cuatro boletos a los clubes de la Liga MX.</p><p>Los auriazules todavía deben visitar a <b>FC Cincinnati</b> y <b>Columbus Crew</b>. Su panorama es complicado, pero conservan posibilidades de avanzar a los cuartos de final.</p><h2>Pumas necesita ganar sus dos partidos en la Leagues Cup 2026</h2><p>El camino más claro es vencer a Cincinnati y Columbus durante los 90 minutos. Cada victoria en tiempo regular entrega tres unidades, por lo que el equipo de <b>Esteban Solari</b> terminaría con seis puntos, el máximo que puede alcanzar.</p><p>Ganar uno de esos encuentros en penales reduciría su cosecha máxima a cinco unidades. Esa cifra podría mantenerlo con vida, pero lo obligaría a depender de más resultados. El torneo entrega dos puntos por triunfo en penales y uno por derrota desde los once pasos.</p><blockquote class="instagram-media" data-instgrm-captioned data-instgrm-permalink="https://www.instagram.com/p/DbpV1_tFnDb/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" data-instgrm-version="14" style=" background:#FFF; border:0; border-radius:3px; box-shadow:0 0 1px 0 rgba(0,0,0,0.5),0 1px 10px 0 rgba(0,0,0,0.15); margin: 1px; max-width:658px; min-width:326px; padding:0; width:99.375%; width:-webkit-calc(100% - 2px); width:calc(100% - 2px);"><div style="padding:16px;"> <a href="https://www.instagram.com/p/DbpV1_tFnDb/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" style=" background:#FFFFFF; line-height:0; padding:0 0; text-align:center; text-decoration:none; width:100%;" target="_blank"> <div style=" display: flex; flex-direction: row; align-items: center;"> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; flex-grow: 0; height: 40px; margin-right: 14px; width: 40px;"></div> <div style="display: flex; flex-direction: column; flex-grow: 1; justify-content: center;"> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; margin-bottom: 6px; width: 100px;"></div> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; width: 60px;"></div></div></div><div style="padding: 19% 0;"></div> <div style="display:block; height:50px; margin:0 auto 12px; width:50px;"><svg width="50px" height="50px" viewBox="0 0 60 60" version="1.1" xmlns="https://www.w3.org/2000/svg" xmlns:xlink="https://www.w3.org/1999/xlink"><g stroke="none" stroke-width="1" fill="none" fill-rule="evenodd"><g transform="translate(-511.000000, -20.000000)" fill="#000000"><g><path d="M556.869,30.41 C554.814,30.41 553.148,32.076 553.148,34.131 C553.148,36.186 554.814,37.852 556.869,37.852 C558.924,37.852 560.59,36.186 560.59,34.131 C560.59,32.076 558.924,30.41 556.869,30.41 M541,60.657 C535.114,60.657 530.342,55.887 530.342,50 C530.342,44.114 535.114,39.342 541,39.342 C546.887,39.342 551.658,44.114 551.658,50 C551.658,55.887 546.887,60.657 541,60.657 M541,33.886 C532.1,33.886 524.886,41.1 524.886,50 C524.886,58.899 532.1,66.113 541,66.113 C549.9,66.113 557.115,58.899 557.115,50 C557.115,41.1 549.9,33.886 541,33.886 M565.378,62.101 C565.244,65.022 564.756,66.606 564.346,67.663 C563.803,69.06 563.154,70.057 562.106,71.106 C561.058,72.155 560.06,72.803 558.662,73.347 C557.607,73.757 556.021,74.244 553.102,74.378 C549.944,74.521 548.997,74.552 541,74.552 C533.003,74.552 532.056,74.521 528.898,74.378 C525.979,74.244 524.393,73.757 523.338,73.347 C521.94,72.803 520.942,72.155 519.894,71.106 C518.846,70.057 518.197,69.06 517.654,67.663 C517.244,66.606 516.755,65.022 516.623,62.101 C516.479,58.943 516.448,57.996 516.448,50 C516.448,42.003 516.479,41.056 516.623,37.899 C516.755,34.978 517.244,33.391 517.654,32.338 C518.197,30.938 518.846,29.942 519.894,28.894 C520.942,27.846 521.94,27.196 523.338,26.654 C524.393,26.244 525.979,25.756 528.898,25.623 C532.057,25.479 533.004,25.448 541,25.448 C548.997,25.448 549.943,25.479 553.102,25.623 C556.021,25.756 557.607,26.244 558.662,26.654 C560.06,27.196 561.058,27.846 562.106,28.894 C563.154,29.942 563.803,30.938 564.346,32.338 C564.756,33.391 565.244,34.978 565.378,37.899 C565.522,41.056 565.552,42.003 565.552,50 C565.552,57.996 565.522,58.943 565.378,62.101 M570.82,37.631 C570.674,34.438 570.167,32.258 569.425,30.349 C568.659,28.377 567.633,26.702 565.965,25.035 C564.297,23.368 562.623,22.342 560.652,21.575 C558.743,20.834 556.562,20.326 553.369,20.18 C550.169,20.033 549.148,20 541,20 C532.853,20 531.831,20.033 528.631,20.18 C525.438,20.326 523.257,20.834 521.349,21.575 C519.376,22.342 517.703,23.368 516.035,25.035 C514.368,26.702 513.342,28.377 512.574,30.349 C511.834,32.258 511.326,34.438 511.181,37.631 C511.035,40.831 511,41.851 511,50 C511,58.147 511.035,59.17 511.181,62.369 C511.326,65.562 511.834,67.743 512.574,69.651 C513.342,71.625 514.368,73.296 516.035,74.965 C517.703,76.634 519.376,77.658 521.349,78.425 C523.257,79.167 525.438,79.673 528.631,79.82 C531.831,79.965 532.853,80.001 541,80.001 C549.148,80.001 550.169,79.965 553.369,79.82 C556.562,79.673 558.743,79.167 560.652,78.425 C562.623,77.658 564.297,76.634 565.965,74.965 C567.633,73.296 568.659,71.625 569.425,69.651 C570.167,67.743 570.674,65.562 570.82,62.369 C570.966,59.17 571,58.147 571,50 C571,41.851 570.966,40.831 570.82,37.631"></path></g></g></g></svg></div><div style="padding-top: 8px;"> <div style=" color:#3897f0; font-family:Arial,sans-serif; font-size:14px; font-style:normal; font-weight:550; line-height:18px;">View this post on Instagram</div></div><div style="padding: 12.5% 0;"></div> <div style="display: flex; flex-direction: row; margin-bottom: 14px; align-items: center;"><div> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; height: 12.5px; width: 12.5px; transform: translateX(0px) translateY(7px);"></div> <div style="background-color: #F4F4F4; height: 12.5px; transform: rotate(-45deg) translateX(3px) translateY(1px); width: 12.5px; flex-grow: 0; margin-right: 14px; margin-left: 2px;"></div> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; height: 12.5px; width: 12.5px; transform: translateX(9px) translateY(-18px);"></div></div><div style="margin-left: 8px;"> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; flex-grow: 0; height: 20px; width: 20px;"></div> <div style=" width: 0; height: 0; border-top: 2px solid transparent; border-left: 6px solid #f4f4f4; border-bottom: 2px solid transparent; 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después aparecen la diferencia de goles y los tantos anotados. Por eso, no bastará con ganar: los universitarios también necesitan recuperar el daño provocado por el 3-0 recibido en Charlotte.</p><p>Dos triunfos amplios mejorarían su escenario. Pumas todavía depende de sus resultados, pero ya no tiene margen: debe derrotar a Cincinnati y Columbus, corregir su diferencia de goles y esperar que seis puntos alcancen para meterse entre los <b>cuatro mejores clubes mexicanos</b>.</p><blockquote class="instagram-media" data-instgrm-captioned data-instgrm-permalink="https://www.instagram.com/p/Dbo0cbTmbwH/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" data-instgrm-version="14" style=" background:#FFF; border:0; border-radius:3px; box-shadow:0 0 1px 0 rgba(0,0,0,0.5),0 1px 10px 0 rgba(0,0,0,0.15); margin: 1px; max-width:658px; min-width:326px; padding:0; width:99.375%; width:-webkit-calc(100% - 2px); width:calc(100% - 2px);"><div style="padding:16px;"> <a href="https://www.instagram.com/p/Dbo0cbTmbwH/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" style=" background:#FFFFFF; line-height:0; padding:0 0; text-align:center; text-decoration:none; width:100%;" target="_blank"> <div style=" display: flex; flex-direction: row; align-items: center;"> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; flex-grow: 0; height: 40px; margin-right: 14px; width: 40px;"></div> <div style="display: flex; flex-direction: column; flex-grow: 1; justify-content: center;"> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; margin-bottom: 6px; width: 100px;"></div> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; width: 60px;"></div></div></div><div style="padding: 19% 0;"></div> <div style="display:block; height:50px; margin:0 auto 12px; width:50px;"><svg width="50px" height="50px" viewBox="0 0 60 60" version="1.1" xmlns="https://www.w3.org/2000/svg" xmlns:xlink="https://www.w3.org/1999/xlink"><g stroke="none" stroke-width="1" fill="none" fill-rule="evenodd"><g transform="translate(-511.000000, -20.000000)" fill="#000000"><g><path d="M556.869,30.41 C554.814,30.41 553.148,32.076 553.148,34.131 C553.148,36.186 554.814,37.852 556.869,37.852 C558.924,37.852 560.59,36.186 560.59,34.131 C560.59,32.076 558.924,30.41 556.869,30.41 M541,60.657 C535.114,60.657 530.342,55.887 530.342,50 C530.342,44.114 535.114,39.342 541,39.342 C546.887,39.342 551.658,44.114 551.658,50 C551.658,55.887 546.887,60.657 541,60.657 M541,33.886 C532.1,33.886 524.886,41.1 524.886,50 C524.886,58.899 532.1,66.113 541,66.113 C549.9,66.113 557.115,58.899 557.115,50 C557.115,41.1 549.9,33.886 541,33.886 M565.378,62.101 C565.244,65.022 564.756,66.606 564.346,67.663 C563.803,69.06 563.154,70.057 562.106,71.106 C561.058,72.155 560.06,72.803 558.662,73.347 C557.607,73.757 556.021,74.244 553.102,74.378 C549.944,74.521 548.997,74.552 541,74.552 C533.003,74.552 532.056,74.521 528.898,74.378 C525.979,74.244 524.393,73.757 523.338,73.347 C521.94,72.803 520.942,72.155 519.894,71.106 C518.846,70.057 518.197,69.06 517.654,67.663 C517.244,66.606 516.755,65.022 516.623,62.101 C516.479,58.943 516.448,57.996 516.448,50 C516.448,42.003 516.479,41.056 516.623,37.899 C516.755,34.978 517.244,33.391 517.654,32.338 C518.197,30.938 518.846,29.942 519.894,28.894 C520.942,27.846 521.94,27.196 523.338,26.654 C524.393,26.244 525.979,25.756 528.898,25.623 C532.057,25.479 533.004,25.448 541,25.448 C548.997,25.448 549.943,25.479 553.102,25.623 C556.021,25.756 557.607,26.244 558.662,26.654 C560.06,27.196 561.058,27.846 562.106,28.894 C563.154,29.942 563.803,30.938 564.346,32.338 C564.756,33.391 565.244,34.978 565.378,37.899 C565.522,41.056 565.552,42.003 565.552,50 C565.552,57.996 565.522,58.943 565.378,62.101 M570.82,37.631 C570.674,34.438 570.167,32.258 569.425,30.349 C568.659,28.377 567.633,26.702 565.965,25.035 C564.297,23.368 562.623,22.342 560.652,21.575 C558.743,20.834 556.562,20.326 553.369,20.18 C550.169,20.033 549.148,20 541,20 C532.853,20 531.831,20.033 528.631,20.18 C525.438,20.326 523.257,20.834 521.349,21.575 C519.376,22.342 517.703,23.368 516.035,25.035 C514.368,26.702 513.342,28.377 512.574,30.349 C511.834,32.258 511.326,34.438 511.181,37.631 C511.035,40.831 511,41.851 511,50 C511,58.147 511.035,59.17 511.181,62.369 C511.326,65.562 511.834,67.743 512.574,69.651 C513.342,71.625 514.368,73.296 516.035,74.965 C517.703,76.634 519.376,77.658 521.349,78.425 C523.257,79.167 525.438,79.673 528.631,79.82 C531.831,79.965 532.853,80.001 541,80.001 C549.148,80.001 550.169,79.965 553.369,79.82 C556.562,79.673 558.743,79.167 560.652,78.425 C562.623,77.658 564.297,76.634 565.965,74.965 C567.633,73.296 568.659,71.625 569.425,69.651 C570.167,67.743 570.674,65.562 570.82,62.369 C570.966,59.17 571,58.147 571,50 C571,41.851 570.966,40.831 570.82,37.631"></path></g></g></g></svg></div><div style="padding-top: 8px;"> <div style=" color:#3897f0; font-family:Arial,sans-serif; font-size:14px; font-style:normal; font-weight:550; line-height:18px;">View this post on Instagram</div></div><div style="padding: 12.5% 0;"></div> <div style="display: flex; flex-direction: row; margin-bottom: 14px; align-items: center;"><div> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; height: 12.5px; width: 12.5px; transform: translateX(0px) translateY(7px);"></div> <div style="background-color: #F4F4F4; height: 12.5px; transform: rotate(-45deg) translateX(3px) translateY(1px); width: 12.5px; flex-grow: 0; margin-right: 14px; margin-left: 2px;"></div> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; height: 12.5px; width: 12.5px; transform: translateX(9px) translateY(-18px);"></div></div><div style="margin-left: 8px;"> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; flex-grow: 0; height: 20px; width: 20px;"></div> <div style=" width: 0; height: 0; border-top: 2px solid transparent; border-left: 6px solid #f4f4f4; border-bottom: 2px solid transparent; 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La recta de cien millas por hora provoca asombro, el bateador que abanica tarde parece derrotado sin discusión y las estadísticas celebran al pitcher capaz de acumular eliminados sin permitir contacto. Pero lanzar fuerte no equivale siempre a lanzar bien, y ponchar no constituye la única manera de dominar. El verdadero arte del pitcheo comienza cuando el brazo deja de ser suficiente y aparecen el comando, el engaño, la secuencia, el cambio de velocidades y la <b>inteligencia </b>para conseguir que el rival conecte exactamente la pelota que el lanzador deseaba.</p><p>La fascinación por la potencia resulta comprensible. Una recta explosiva reduce el tiempo de reacción, permite escapar de conteos comprometidos y ofrece una salida frente a bateadores capaces de castigar cualquier error. El ponche, además, elimina variables: no hay bote extraño, tiro desviado, mala lectura del jardinero ni posibilidad de que el corredor avance. Cuando el bateador no toca la pelota, el pitcher conserva el control absoluto del desenlace. Sin embargo, esa búsqueda también puede convertirse en obsesión. Quien intenta ponchar a todos eleva su número de lanzamientos, trabaja con conteos profundos, pierde eficiencia y puede abandonar el juego antes de tiempo. Para ponchar mucho, generalmente hay que lanzar mucho, y no siempre el objetivo más inteligente consiste en agotar el brazo buscando una demostración de poder cuando el mismo out puede conseguirse con dos o tres pitcheos bien colocados.</p><p>Un abridor capaz de retirar seis entradas con diez ponches puede parecer más dominante que otro que cubre ocho episodios con apenas cuatro, aunque el segundo haya concedido menos oportunidades, economizado pitcheos, mantenido descansado al bullpen y permitido que el equipo compita con mayores recursos durante el resto de la serie. El ponche impresiona; el out rápido sostiene <b>temporadas</b>. Un pitcher completo no se limita a intentar que el bateador falle. También sabe inducir un rodado débil hacia el shortstop, un elevado inofensivo al jardín central, un contacto quebrado hacia primera o una doble matanza cuando existen corredores. Cada uno de esos resultados puede ser producto de una ejecución deliberada, no de buena fortuna.</p><p>La diferencia se encuentra en la intención. Lanzar al centro y esperar que la defensa resuelva no es estrategia. Atacar una zona específica con determinado movimiento para provocar cierto tipo de contacto sí lo es. Una recta adentro puede quebrar el bat; un cambio bajo puede producir un rodado; un sinker bien colocado puede generar la doble matanza, y una curva utilizada a tiempo puede alterar el equilibrio sin necesidad de terminar en swing fallido. El gran pitcher no pregunta únicamente cómo retirar al bateador. También considera cuál es el out más conveniente para la situación.</p><p>Con las bases limpias, quizá pueda atacar temprano y buscar contacto. Con corredor en primera y un out, un rodado vale más que un ponche porque puede producir dos eliminados. Con hombre en tercera y menos de dos outs, el lanzamiento debe evitar un elevado profundo o, si la calidad del bateador lo exige, buscar el swing fallido que impida el sacrificio. Con dos outs y la base desocupada, puede trabajar de manera distinta frente al bateador más peligroso. El pitcheo no consiste en repetir el mejor lanzamiento, sino en escoger el adecuado.</p><p>Para hacerlo necesita conocer no solamente al rival, sino también a sus propios <b>compañeros</b>. Un pitcher que confía en la velocidad, las rutas y los brazos de sus jardineros puede aceptar determinados elevados porque sabe que la defensiva posee capacidad para perseguir la pelota, realizar la atrapada y completar un tiro preciso si el corredor intenta avanzar. Si cuenta con jardineros de gran alcance y brazos confiables, puede trabajar de manera distinta frente a un bateador propenso a elevar; si la defensiva exterior tiene limitaciones, deberá evitar ciertos contactos o proteger con mayor cuidado las <b>zonas profundas</b>.</p><p>Lo mismo ocurre con los roletazos. Antes de inducir contacto por el suelo, el pitcher debe saber qué clase de cuadro juega detrás de él, cómo se mueve el shortstop, qué alcance tiene el segunda base, qué tan seguro es el inicialista y qué posibilidades reales existen de completar una doble matanza. Buscar un rodado tiene mucho sentido cuando el cuadro es confiable y está correctamente colocado; puede convertirse en riesgo si la defensiva es lenta, está debilitada o no ejecuta bien las coberturas. El lanzador inteligente utiliza a su equipo, pero también conoce sus fortalezas y limitaciones.</p><p>Por eso el catcher resulta fundamental. No es únicamente quien recibe el lanzamiento, sino quien observa al bateador, conduce la secuencia, conoce la condición real del pitcher y entiende qué tipo de contacto conviene buscar según la situación y la defensiva disponible. Un buen receptor sabe si el jardinero derecho posee brazo para desafiar a un corredor, si el cuadro puede girar una doble matanza, si el pitcher tiene comando para atacar adentro o si conviene utilizar un rompimiento que produzca un elevado corto. La batería no lanza en el vacío: trabaja con ocho defensores y con el contexto completo del juego.</p><p>El comando suele ser más importante que la velocidad pura. Un pitcher puede alcanzar cifras extraordinarias en el radar y, aun así, fracasar si no sabe colocar. La recta a cien millas en el centro del plato continúa siendo bateable para un profesional; otra de noventa y dos, ubicada en el borde y acompañada por cambios de velocidad, puede resultar mucho más difícil. El bateador de élite está preparado para reaccionar ante potencia. Lo que desordena su mecánica es la <b>incertidumbre</b>: no saber si llegará una recta, un cambio, un slider, una curva o un pitcheo que comienza en la zona y se escapa tarde; ignorar si el pitcher atacará adentro, se expandirá afuera o elevará la pelota para modificar el plano visual.</p><p>El <b>engaño </b>no depende únicamente del repertorio, sino de hacer que varios lanzamientos se parezcan durante una parte de su trayectoria. Ahí aparece la diferencia entre un tirador y un pitcher. El tirador confía en que su brazo vencerá al rival. El pitcher utiliza el brazo, la mente, el conteo, el ritmo, la memoria del turno anterior y la reacción del bateador. Uno desafía; el otro construye. Eso no significa despreciar la velocidad. El poder es una herramienta extraordinaria y, combinado con comando, puede volver casi imbatible a un lanzador. El problema aparece cuando se confunde herramienta con oficio, como si alcanzar cien millas resolviera automáticamente la confrontación.</p><p>La<b> historia del beisbol </b>conserva pitchers dominantes que nunca dependieron exclusivamente de una recta descomunal. Greg Maddux se convirtió en referencia obligada porque controlaba la zona, cambiaba velocidades, modificaba ángulos, leía swings y obligaba a los bateadores a hacer contacto en condiciones desfavorables. No necesitaba parecer invencible en cada lanzamiento; necesitaba serlo durante toda la secuencia. Su dominio no se medía únicamente en ponches, sino en la incomodidad constante del rival. El bateador podía poner la pelota en juego y, aun así, haber perdido el turno. Un rodado débil en el primer pitcheo era una victoria completa para el lanzador: un out con mínimo desgaste, la defensiva activa y el ritmo del juego bajo su control.</p><p>Pero el oficio se aprecia todavía más cuando los años reducen la velocidad. Muchos pitchers pierden millas conforme avanza su carrera, ya sea por edad, desgaste o lesiones, y entonces aparece la verdadera capacidad para reinventarse. Algunos dejan de dominar con rectas de noventa y cinco o noventa y siete y comienzan a hacerlo con sliders de ochenta y dos, cambios de ochenta y tres o pitcheos que apenas alcanzan ochenta y siete, pero llegan cargados de movimiento, engaño y conocimiento. Son las llamadas “mentiras”: lanzamientos que parecen una cosa y terminan siendo otra, que invitan al bateador a comprometerse antes de desaparecer de la zona o romper en el último instante.</p><p>Sergio Romo fue un ejemplo admirable de esa clase de pitcher. Nunca necesitó depender de una velocidad extraordinaria para convertir su slider en un lanzamiento venenoso. Sabía mostrarlo, esconderlo, cambiarle el plano, utilizarlo en conteos inesperados y hacer que el bateador se venciera antes de tiempo. Su dominio provenía del movimiento, de la secuencia, del colmillo y de una personalidad competitiva que formaba parte del enfrentamiento. Hay pitchers que, al perder velocidad, también pierden eficacia; otros refinan su repertorio, mejoran la localización y se convierten en rivales todavía más incómodos.</p><p>El colmillo también juega. La pausa antes del lanzamiento, la manera de sostener la pelota, el cambio de ritmo, la actitud sobre el montículo, la mirada hacia el plato y la seguridad con que se ejecuta un pitcheo pueden alterar la competencia. No se trata de teatro vacío, sino de presencia. El bateador percibe cuándo el pitcher duda y también cuándo está convencido. Un veterano puede intimidar sin alcanzar cien millas porque conoce el momento, maneja los tiempos y hace sentir al rival que cada lanzamiento tiene una intención.</p><p>Hay pitchers capaces de dominar hasta con la mirada, no porque los ojos retiren al bateador, sino porque transmiten carácter, control y seguridad. Se adueñan del ritmo, no permiten que el rival se acomode, cambian los tiempos de entrega y obligan a que la confrontación ocurra bajo sus condiciones. El bateador comienza a perder antes de hacer swing cuando deja de confiar en su lectura, teme perseguir el rompimiento o duda frente a una recta que ya no es explosiva, pero llega exactamente donde no puede hacer daño.</p><p>Ese pitcher veterano, quizá ya sin las facultades físicas de sus mejores años, puede seguir ganando porque refinó otras herramientas. Aprende a lanzar hacia los bordes, a utilizar la parte alta y baja de la zona, a cambiar la velocidad de un mismo rompimiento, a guardar un pitcheo para la segunda o tercera vuelta del lineup y a reconocer la ansiedad del bateador. Su recta puede ser menos rápida, pero parece llegar antes porque los lanzamientos anteriores modificaron el timing. Su slider puede viajar a ochenta y dos, pero resulta letal porque el rival esperaba otra cosa.</p><p>La velocidad disminuye; el <b>oficio </b>puede crecer.</p><p>Esa economía posee enorme valor. Un abridor que consigue outs con pocos lanzamientos puede llegar más lejos, proteger el bullpen y mantener a la ofensiva propia dentro del ritmo del encuentro. También evita entregar bases por bolas derivadas de conteos interminables y reduce la posibilidad de cometer un error al verse obligado a ejecutar veinte o treinta pitcheos en una entrada. No todo contacto representa peligro. El contacto fuerte sí.</p><p>La analítica moderna permite distinguir con mayor precisión entre una pelota bien golpeada y otra inducida débilmente. Esa <b>información </b>confirma algo que los buenos pitchers conocían desde antes: permitir que el bateador conecte no es necesariamente fracaso cuando el lanzamiento produjo el tipo de contacto previsto. Un rodado de baja velocidad hacia un defensor correctamente colocado puede ser mucho más útil que una secuencia de siete lanzamientos para conseguir un ponche.</p><p>El problema surge cuando se juzga al pitcher únicamente por aquello que luce. La recta veloz, el ponche con tres lanzamientos y el gesto de poder ocupan las repeticiones. El out con un sinker al primer pitcheo parece rutinario, aunque detrás exista una lectura perfecta del bateador, una ubicación exacta y una decisión diseñada para ahorrar esfuerzo. El dominio silencioso recibe menos atención.</p><p>También la defensa influye en esta filosofía. El pitcher que busca contacto debe confiar en sus compañeros y conocer sus fortalezas. No es lo mismo inducir rodados con un cuadro sólido que hacerlo detrás de una defensiva lenta o mal colocada. Tampoco es igual permitir elevados con jardineros de gran alcance y brazos seguros que con jugadores incapaces de cubrir suficiente terreno o realizar tiros precisos. El cuerpo técnico debe adaptar el plan al personal disponible. El pitcher no trabaja solo.</p><p>El catcher es fundamental porque observa la postura, el timing y los ajustes del bateador. Puede detectar si está esperando velocidad, si comenzó a adelantarse, si abre demasiado el hombro o si intenta cubrir la zona exterior. Esa información permite modificar la secuencia y buscar el contacto adecuado. Una batería inteligente no persigue siempre el lanzamiento más espectacular, sino el más útil. En ocasiones, el catcher pedirá una recta para conseguir el ponche. En otras, preferirá un pitcheo que induzca el rodado, un elevado corto o un contacto débil hacia la zona mejor defendida. También puede utilizar un lanzamiento fuera de la zona no para lograr el swing, sino para alterar la mirada y preparar el siguiente.</p><p>Cada pitcheo forma parte de una <b>conversación</b>. El bateador responde, el pitcher ajusta y el catcher interpreta. La confrontación se construye lanzamiento por lanzamiento. Por eso el comando y la lectura adquieren mayor importancia conforme avanza el juego. Cuando el rival ya observó el repertorio, no basta repetir la misma fórmula. El pitcher debe cambiar patrones sin abandonar sus fortalezas.</p><p>Puede comenzar atacando con rectas y después abrir con rompimientos; utilizar el cambio en conteos inesperados; elevar la velocidad para alterar el plano o lanzar hacia zonas donde el bateador no puede extender los brazos. La variedad no consiste en utilizar todo indiscriminadamente, sino en conservar la duda. El bateador que adivina correctamente posee una enorme ventaja. El pitcher que mantiene la incertidumbre controla el turno.</p><p>También importa la capacidad de reconocer cuándo no es necesario buscar el ponche. Con ventaja amplia, bases limpias y un segmento menos peligroso del lineup, resulta absurdo extender cada enfrentamiento como si fuera la última entrada de una final. La <b>inteligencia </b>también consiste en administrar energía. No todos los outs valen el mismo esfuerzo.</p><p>Hay momentos en que un pitcher debe elevar su intensidad, especialmente con corredores en posición de anotar o frente al corazón del orden. Ahí el ponche puede convertirse en la opción más segura. Pero pretender lanzar cada turno bajo esa máxima exigencia reduce la duración de la salida y puede afectar la salud. La temporada se gana también administrando el brazo.</p><p>El lanzamiento moderno exige velocidades extraordinarias, giros violentos y esfuerzos máximos. Esa evolución produjo repertorios impresionantes, aunque también elevó la tensión física. Por eso resulta todavía más valioso el pitcher capaz de retirar bateadores sin necesitar siempre su máximo poder. La eficiencia no es falta de ambición: es inteligencia competitiva.</p><p>El lanzador que domina el conteo puede trabajar en zonas favorables. El que comienza siempre atrás se ve obligado a entrar con pitcheos más predecibles. Por eso el primer strike conserva enorme importancia, pero no debe convertirse en una recta automática al centro. Atacar temprano significa lanzar con intención, no regalar una oportunidad. El pitcher que logra strike uno amplía su repertorio: puede expandir la zona, cambiar velocidad y obligar al bateador a proteger. Quien comienza con bola pierde opciones y termina buscando el centro para evitar la base. El comando del conteo es también comando del turno.</p><p>Igualmente importante resulta el <b>ritmo</b>. Un pitcher que recibe la pelota, conoce el plan y ejecuta mantiene a la defensa concentrada y evita que el bateador se acomode. Uno que duda constantemente puede desconectar a sus compañeros y aumentar su propia tensión. Trabajar rápido no significa apresurarse; significa estar preparado. El buen ritmo transmite seguridad y puede generar contacto temprano. El bateador siente menos tiempo para reorganizarse, la defensa permanece activa y el pitcher evita convertir cada lanzamiento en un acontecimiento agotador.</p><p>La agresividad bien entendida consiste en atacar con inteligencia. No implica lanzar strikes fáciles, sino hacer que el bateador se vea obligado a reaccionar a la propuesta del pitcher. Quien controla la zona decide dónde se desarrollará la confrontación. Un pitcher puede permitir contacto y conservar la iniciativa.</p><p>Ese principio parece contradictorio únicamente si se confunde dominio con ausencia total de contacto. En realidad, el bateador puede tocar la pelota y no haber tenido control alguno. Si el lanzamiento lo obligó a quebrar el bat, a golpear hacia el lado defensivo o a conectar sin fuerza, el pitcher impuso su plan. El resultado visual no cuenta toda la historia.</p><p>También existen outs fuertes que deben preocupar. Una línea atrapada directamente por el jardinero puede aparecer como una eliminación sencilla, aunque revele que el pitcher fue castigado y tuvo fortuna. Un rodado lento puede parecer menos dominante, pero demostrar una ejecución perfecta. Por eso los cuerpos técnicos deben mirar la calidad del contacto, no solamente el desenlace. El pitcher que permitió varias líneas fuertes quizá no esté realmente dominando, aunque la pizarra continúe en cero. El que concede algunos sencillos débiles puede estar lanzando mejor de lo que muestran las estadísticas tradicionales.</p><p>La evaluación moderna ayuda a distinguir ambos casos, aunque tampoco debe caer en otra rigidez. Una pelota golpeada con fuerza no siempre significa un mal lanzamiento; el bateador puede ejecutar de manera extraordinaria. Del mismo modo, el contacto débil puede surgir de un swing defectuoso aunque el pitcheo haya quedado en zona peligrosa. El <b>contexto </b>sigue siendo indispensable.</p><p>La inteligencia del pitcher aparece precisamente en su capacidad para leer lo que ocurre y no limitarse al plan previo. Si el bateador ajustó, debe responder. Si el umpire no concede determinada zona, tiene que adaptarse. Si un lanzamiento dejó de funcionar, no puede insistir únicamente porque era la estrategia original. El juego exige flexibilidad.</p><p>Un pitcher completo posee plan, pero no queda preso de él. Reconoce la manera en que el rival está tomando los pitcheos, cambia secuencias y utiliza su defensa. Puede pasar de buscar ponches a inducir contacto o realizar lo contrario según la amenaza. Esa capacidad distingue al veterano que sabe lanzar del joven que sólo sabe soltar la pelota con enorme fuerza.</p><p>El desarrollo de pitchers no debería concentrarse exclusivamente en aumentar velocidad. También necesita enseñar comando, secuencias, lectura de swings, defensa de la posición, control de corredores y uso del terreno. Un brazo extraordinario puede llevar a un prospecto hasta niveles profesionales; convertirse en pitcher requiere mucho más. La velocidad abre puertas. El oficio permite permanecer.</p><p>Hay jóvenes que dominan <b>categorías inferiores</b> simplemente porque sus rectas superan la capacidad de reacción de los bateadores. Al llegar a un nivel donde todos pueden responder a la potencia, descubren que necesitan una segunda y tercera herramienta, además de ubicación y engaño. El bateador profesional aprende a vivir con la velocidad. Lo que castiga es la predictibilidad.</p><p>Por eso el pitcher que sólo posee poder puede ser vulnerable cuando pierde unas millas o enfrenta a un lineup paciente. En cambio, quien sabe cambiar velocidades, atacar distintas zonas e inducir contactos puede adaptarse incluso cuando no cuenta con su mejor brazo. No todos los días el cuerpo responde igual.</p><p>El gran lanzador debe saber ganar también cuando su recta no tiene la misma explosividad, el slider no rompe como acostumbra o el cambio no cae. Esas noches revelan el verdadero oficio. Debe encontrar otra ruta: localizar mejor, modificar el ritmo, usar más la defensa y aceptar que quizá no acumulará ponches. El pitcher que sólo gana con su mejor repertorio depende del talento. El que puede ganar sin él posee conocimiento.</p><p>También se necesita <b>humildad </b>para permitir que la defensa trabaje. Algunos lanzadores desean resolver todo por sí mismos y consideran el contacto como una amenaza a su dominio. Pero el beisbol está construido para que nueve jugadores participen. Confiar en la defensa no significa renunciar al control, sino utilizar todos los recursos del equipo.</p><p>El pitcher induce, los defensores completan y el catcher organiza. Un rodado bien ejecutado puede producir dos outs con un solo lanzamiento. Ningún ponche ofrece esa economía. La doble matanza representa quizá la demostración más clara de que el contacto puede convertirse en aliado. Con corredor en primera y un out, el sinker que obliga a batear por el suelo puede terminar la entrada inmediatamente. Buscar el ponche quizá consuma varios lanzamientos y todavía deje pendiente al siguiente rival.</p><p>La situación define la mejor solución.</p><p>Eso no significa que el pitcher pueda controlar perfectamente cada contacto. El beisbol conserva incertidumbre y una pelota débil puede encontrar espacio. Pero el plan puede mejorar las probabilidades. Lanzar consiste precisamente en moverlas a favor. No se trata de garantizar el out, sino de producir las condiciones más favorables.</p><p>El ponche seguirá siendo una de las armas más valiosas del juego. En momentos críticos elimina el riesgo del contacto y permite escapar de amenazas. Los pitchers capaces de generar swings fallidos poseen una ventaja extraordinaria. Pero elevarlo a único símbolo de dominio empobrece la comprensión del oficio.</p><p>También domina quien consigue tres outs con siete lanzamientos. También domina quien induce una doble matanza. También domina quien hace que el bateador golpee una pelota imposible de conducir con autoridad. Y también domina quien lleva el juego hasta la octava entrada porque nunca necesitó agotar el brazo intentando humillar a cada rival.</p><p>La grandeza del pitcheo no consiste en elegir entre poder e inteligencia, sino en combinarlos. La velocidad es más peligrosa cuando puede colocarse; el rompimiento es más eficaz cuando se parece a la recta; el cambio funciona cuando altera el timing, y el contacto débil aparece cuando la secuencia obligó al bateador a golpear fuera de equilibrio. Cada herramienta adquiere valor dentro de un plan.</p><p>El pitcher verdaderamente dominante no busca únicamente que el rival falle. Busca que se equivoque. A veces lo hará abanicar. En otras, lo obligará a golpear temprano, a extenderse por una pelota afuera, a quebrar el bat o a enviar un rodado exactamente hacia la defensiva. Todas son formas de control. El ponche es una de ellas, no la única.</p><p>Ponchar demuestra poder; dominar demuestra conocimiento. El gran pitcher no es solamente quien hace fallar al bateador, sino quien consigue que conecte exactamente la pelota que él quería, administra su esfuerzo, controla el conteo y utiliza a la defensa como parte de su repertorio. Puede haber perdido velocidad con los años y, sin embargo, ganar con sliders de ochenta y dos, cambios de ochenta y tres, rectas de ochenta y siete, colmillo, carácter, engaño y una mirada que haga sentir al rival que la competencia ya comenzó en desventaja. Porque también se gana lanzando menos, pensando más y entendiendo que un out no vale menos sólo porque la pelota haya entrado en juego.</p><p>El radar puede medir la velocidad y la estadística contar los ponches, pero ninguna cifra por sí sola explica el arte de obligar al rival a golpear mal, utilizar correctamente a los jardineros y al cuadro, confiar en un buen catcher y convertir a toda la defensiva en parte del pitcheo. Ahí se encuentra la diferencia entre arrojar la pelota y saber lanzar: el tirador busca vencer con el brazo; el pitcher domina con todo el juego.</p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://sdpnoticias-sdpnoticias-prod.cdn.arcpublishing.com/resizer/ssASwaRlSPXZM5JaQXiliMfa3gA=/cloudfront-us-east-1.images.arcpublishing.com/sdpnoticias/OFNH6WN6P5CUNBP4JC2W3GXARI.jpg"><media:description type="plain"><![CDATA[México cae ante Estados Unidos en el Clásico Mundial de Beisbol 2026.]]></media:description><media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Carlos Ramirez</media:credit></media:content></item><item><title><![CDATA[América tendrá el viaje más largo de la Leagues Cup 2026]]></title><link>https://www.sdpnoticias.com/liga-mx/america-tendra-el-viaje-mas-largo-de-la-leagues-cup-2026//</link><guid isPermaLink="true">https://www.sdpnoticias.com/liga-mx/america-tendra-el-viaje-mas-largo-de-la-leagues-cup-2026//</guid><dc:creator><![CDATA[Aldo Bedolla]]></dc:creator><description><![CDATA[Cuatro clubes mexicanos aparecen entre los cinco equipos con más kilómetros durante la primera fase del torneo.]]></description><pubDate>Tue, 04 Aug 2026 23:49:13 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>La <b>Leagues Cup 2026</b> comienza este <b>martes 4 de agosto</b> y varios clubes de la <a href="https://www.quintopartido.com/liga-mx/andres-gudino-seria-el-portero-del-atlante-en-la-liga-mx/" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://www.quintopartido.com/liga-mx/andres-gudino-seria-el-portero-del-atlante-en-la-liga-mx/"><b>Liga MX</b></a> ya enfrentan un primer obstáculo: los largos desplazamientos entre sedes.</p><p>La primera fase se jugará del <b>4 al 13 de agosto</b>, nueve días en los que cada participante disputará tres partidos contra equipos de la otra liga. El calendario incluye encuentros en <b>México</b> por primera vez, aunque la mayoría de los clubes mexicanos continuará viajando por <b>Estados Unidos</b></p><h2>América recorrerá 6,370 kilómetros en la Leagues Cup 2026</h2><p><a href="https://www.quintopartido.com/liga-mx/amepass-el-nuevo-abono-del-america-para-asistir-a-todos-los-partidos-en-el-estadio-banorte/" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://www.quintopartido.com/liga-mx/amepass-el-nuevo-abono-del-america-para-asistir-a-todos-los-partidos-en-el-estadio-banorte/"><b>América</b></a> tendrá el trayecto más largo, con aproximadamente <b>6,370 kilómetros</b>. Las Águilas abrirán en Ciudad de México ante <b>San Diego FC</b>; después viajarán a <b>Portland </b>y finalmente a <b>Austin</b> para cerrar su calendario.</p><p>El segundo sitio pertenece a <b>FC Dallas</b>, único representante de la <b>MLS</b> entre los cinco equipos con más recorrido. El club texano comenzará en Mansfield, viajará a San José y terminará la fase en <b>Toluca</b>, acumulando alrededor de 5,260 kilómetros.</p><blockquote class="instagram-media" data-instgrm-captioned data-instgrm-permalink="https://www.instagram.com/p/DbnzM5zlpOU/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" data-instgrm-version="14" style=" background:#FFF; border:0; border-radius:3px; box-shadow:0 0 1px 0 rgba(0,0,0,0.5),0 1px 10px 0 rgba(0,0,0,0.15); margin: 1px; max-width:658px; min-width:326px; padding:0; width:99.375%; width:-webkit-calc(100% - 2px); width:calc(100% - 2px);"><div style="padding:16px;"> <a href="https://www.instagram.com/p/DbnzM5zlpOU/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" style=" background:#FFFFFF; line-height:0; padding:0 0; text-align:center; text-decoration:none; width:100%;" target="_blank"> <div style=" display: flex; flex-direction: row; align-items: center;"> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; flex-grow: 0; height: 40px; margin-right: 14px; width: 40px;"></div> <div style="display: flex; flex-direction: column; flex-grow: 1; justify-content: center;"> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; margin-bottom: 6px; width: 100px;"></div> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; width: 60px;"></div></div></div><div style="padding: 19% 0;"></div> <div style="display:block; height:50px; margin:0 auto 12px; width:50px;"><svg width="50px" height="50px" viewBox="0 0 60 60" version="1.1" xmlns="https://www.w3.org/2000/svg" xmlns:xlink="https://www.w3.org/1999/xlink"><g stroke="none" stroke-width="1" fill="none" fill-rule="evenodd"><g transform="translate(-511.000000, -20.000000)" fill="#000000"><g><path d="M556.869,30.41 C554.814,30.41 553.148,32.076 553.148,34.131 C553.148,36.186 554.814,37.852 556.869,37.852 C558.924,37.852 560.59,36.186 560.59,34.131 C560.59,32.076 558.924,30.41 556.869,30.41 M541,60.657 C535.114,60.657 530.342,55.887 530.342,50 C530.342,44.114 535.114,39.342 541,39.342 C546.887,39.342 551.658,44.114 551.658,50 C551.658,55.887 546.887,60.657 541,60.657 M541,33.886 C532.1,33.886 524.886,41.1 524.886,50 C524.886,58.899 532.1,66.113 541,66.113 C549.9,66.113 557.115,58.899 557.115,50 C557.115,41.1 549.9,33.886 541,33.886 M565.378,62.101 C565.244,65.022 564.756,66.606 564.346,67.663 C563.803,69.06 563.154,70.057 562.106,71.106 C561.058,72.155 560.06,72.803 558.662,73.347 C557.607,73.757 556.021,74.244 553.102,74.378 C549.944,74.521 548.997,74.552 541,74.552 C533.003,74.552 532.056,74.521 528.898,74.378 C525.979,74.244 524.393,73.757 523.338,73.347 C521.94,72.803 520.942,72.155 519.894,71.106 C518.846,70.057 518.197,69.06 517.654,67.663 C517.244,66.606 516.755,65.022 516.623,62.101 C516.479,58.943 516.448,57.996 516.448,50 C516.448,42.003 516.479,41.056 516.623,37.899 C516.755,34.978 517.244,33.391 517.654,32.338 C518.197,30.938 518.846,29.942 519.894,28.894 C520.942,27.846 521.94,27.196 523.338,26.654 C524.393,26.244 525.979,25.756 528.898,25.623 C532.057,25.479 533.004,25.448 541,25.448 C548.997,25.448 549.943,25.479 553.102,25.623 C556.021,25.756 557.607,26.244 558.662,26.654 C560.06,27.196 561.058,27.846 562.106,28.894 C563.154,29.942 563.803,30.938 564.346,32.338 C564.756,33.391 565.244,34.978 565.378,37.899 C565.522,41.056 565.552,42.003 565.552,50 C565.552,57.996 565.522,58.943 565.378,62.101 M570.82,37.631 C570.674,34.438 570.167,32.258 569.425,30.349 C568.659,28.377 567.633,26.702 565.965,25.035 C564.297,23.368 562.623,22.342 560.652,21.575 C558.743,20.834 556.562,20.326 553.369,20.18 C550.169,20.033 549.148,20 541,20 C532.853,20 531.831,20.033 528.631,20.18 C525.438,20.326 523.257,20.834 521.349,21.575 C519.376,22.342 517.703,23.368 516.035,25.035 C514.368,26.702 513.342,28.377 512.574,30.349 C511.834,32.258 511.326,34.438 511.181,37.631 C511.035,40.831 511,41.851 511,50 C511,58.147 511.035,59.17 511.181,62.369 C511.326,65.562 511.834,67.743 512.574,69.651 C513.342,71.625 514.368,73.296 516.035,74.965 C517.703,76.634 519.376,77.658 521.349,78.425 C523.257,79.167 525.438,79.673 528.631,79.82 C531.831,79.965 532.853,80.001 541,80.001 C549.148,80.001 550.169,79.965 553.369,79.82 C556.562,79.673 558.743,79.167 560.652,78.425 C562.623,77.658 564.297,76.634 565.965,74.965 C567.633,73.296 568.659,71.625 569.425,69.651 C570.167,67.743 570.674,65.562 570.82,62.369 C570.966,59.17 571,58.147 571,50 C571,41.851 570.966,40.831 570.82,37.631"></path></g></g></g></svg></div><div style="padding-top: 8px;"> <div style=" color:#3897f0; font-family:Arial,sans-serif; font-size:14px; font-style:normal; font-weight:550; line-height:18px;">View this post on Instagram</div></div><div style="padding: 12.5% 0;"></div> <div style="display: flex; flex-direction: row; margin-bottom: 14px; align-items: center;"><div> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; height: 12.5px; width: 12.5px; transform: translateX(0px) translateY(7px);"></div> <div style="background-color: #F4F4F4; height: 12.5px; transform: rotate(-45deg) translateX(3px) translateY(1px); width: 12.5px; flex-grow: 0; margin-right: 14px; margin-left: 2px;"></div> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; height: 12.5px; width: 12.5px; transform: translateX(9px) translateY(-18px);"></div></div><div style="margin-left: 8px;"> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; flex-grow: 0; height: 20px; width: 20px;"></div> <div style=" width: 0; height: 0; border-top: 2px solid transparent; border-left: 6px solid #f4f4f4; border-bottom: 2px solid transparent; transform: translateX(16px) translateY(-4px) rotate(30deg)"></div></div><div style="margin-left: auto;"> <div style=" width: 0px; border-top: 8px solid #F4F4F4; border-right: 8px solid transparent; transform: translateY(16px);"></div> <div style=" background-color: #F4F4F4; flex-grow: 0; height: 12px; width: 16px; transform: translateY(-4px);"></div> <div style=" width: 0; height: 0; border-top: 8px solid #F4F4F4; border-left: 8px solid transparent; transform: translateY(-4px) translateX(8px);"></div></div></div> <div style="display: flex; flex-direction: column; flex-grow: 1; justify-content: center; margin-bottom: 24px;"> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; margin-bottom: 6px; width: 224px;"></div> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; width: 144px;"></div></div></a></div></blockquote><h2>Los equipos con más viajes en la Leagues Cup 2026</h2><p><b>Toluca</b> ocupa la tercera posición con 4,930 kilómetros. Los Diablos jugarán dos veces en el <b>Nemesio Diez</b>, pero entre ambos compromisos deberán trasladarse a Los Ángeles.</p><p><b>Puebla</b> recorrerá cerca de 4,610 kilómetros por Portland, Austin y San Diego, mientras Querétaro sumará unos 4,240 entre Mansfield, Seattle y Los Ángeles.</p><ol><li>América — 6,370 km.</li><li>FC Dallas — 5,260 km.</li><li>Toluca — 4,930 km.</li><li>Puebla — 4,610 km.</li><li>Querétaro — 4,240 km.</li></ol><p>Cuatro clubes mexicanos<b> </b>aparecen en el <b>top cinco</b>. Antes de superar a sus rivales, también deberán vencer el desgaste de aeropuertos, recuperación y kilómetros.</p><blockquote class="instagram-media" data-instgrm-captioned data-instgrm-permalink="https://www.instagram.com/p/Dbmd98qFXcU/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" data-instgrm-version="14" style=" background:#FFF; border:0; border-radius:3px; box-shadow:0 0 1px 0 rgba(0,0,0,0.5),0 1px 10px 0 rgba(0,0,0,0.15); margin: 1px; max-width:658px; min-width:326px; padding:0; width:99.375%; width:-webkit-calc(100% - 2px); width:calc(100% - 2px);"><div style="padding:16px;"> <a href="https://www.instagram.com/p/Dbmd98qFXcU/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" style=" background:#FFFFFF; line-height:0; padding:0 0; text-align:center; text-decoration:none; width:100%;" target="_blank"> <div style=" display: flex; flex-direction: row; align-items: center;"> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; flex-grow: 0; height: 40px; margin-right: 14px; width: 40px;"></div> <div style="display: flex; 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Antes de una pelota perdida pudo haber una mala colocación, una señal confusa, una cobertura tardía, una lectura deficiente, un entrenamiento insuficiente o un equipo que dejó de comunicarse. El <b>registro oficial</b> asigna la falla a quien no atrapó, lanzó mal o permitió el avance, aunque muchas veces el problema empezó varios segundos antes y comprometió a más de un protagonista. El beisbol distingue entre hit y error, pero la realidad defensiva es bastante más compleja: hay equivocaciones que reciben una letra en la anotación y otras, quizá más graves, que desaparecen de la estadística, como el jardinero que toma una ruta incorrecta y llega tarde, el infielder que no cubre la almohadilla, el hombre de corte mal colocado, el catcher que no bloquea adecuadamente, el pitcher que olvida respaldar un tiro o el defensor que lanza a la base equivocada. La pelota puede caer como imparable y el box score no señalará nada, aunque la defensa haya fallado de manera evidente.</p><p>Por eso, evaluar a un equipo únicamente por el número de errores oficiales resulta <b>insuficiente</b>. La defensa no consiste solamente en atrapar aquello que llega directamente al guante: exige colocación, lectura, reacción, coordinación, comunicación, coberturas y conocimiento de cada situación. Muchas jugadas aparentemente sencillas se vuelven difíciles porque alguien llegó tarde al sitio donde debía encontrarse. Un error físico puede ocurrirle a cualquiera. El mejor shortstop puede perder una pelota de frente, el jardinero más seguro calcular mal un elevado, el catcher más confiable dejar escapar un lanzamiento y un brazo extraordinario enviar la pelota fuera del alcance del inicialista. Ningún pelotero está exento de equivocarse; la diferencia aparece en la frecuencia, la preparación y la respuesta.</p><p>Los grandes equipos no son aquellos cuyos jugadores jamás fallan, sino los que reducen al mínimo los <i>errores evitables</i>, sostienen correctamente las coberturas y saben recomponerse sin convertir una jugada defectuosa en una entrada desastrosa. La pelota caída puede costar una base; la desconcentración posterior puede regalar tres carreras. Después de un error, el pitcher debe volver a <b>concentrarse</b>, el cuadro recuperar posiciones y el equipo evitar que la frustración altere la siguiente decisión. Si el lanzador se enfurece con el defensor, pierde comando y concede una base por bolas, la falla inicial ya produjo un efecto adicional; si el infielder intenta compensar realizando una jugada imposible, puede provocar otra equivocación; si el dugout se llena de reproches, la tensión se propaga. El error también se entrena porque la reacción posterior forma parte de la defensa.</p><p>Los cuerpos técnicos deben enseñar a corregir sin dramatizar. El pelotero necesita reconocer qué hizo mal, pero también conservar la <b>seguridad</b> suficiente para intervenir nuevamente. Un shortstop que queda paralizado por la jugada anterior tendrá mayores probabilidades de fallar en la siguiente. El miedo a equivocarse vuelve lentas las piernas, rígidas las manos y dudosas las decisiones. La <b>confianza </b>no elimina el error, pero permite superarlo. Por eso las repeticiones defensivas resultan fundamentales: muchas coberturas deben convertirse en reflejo. El pitcher no puede detenerse a pensar si debe cubrir primera después de un rodado hacia el inicialista; el jardinero derecho tiene que saber dónde respaldar un tiro a tercera; el catcher debe dirigir los movimientos y el infielder conocer automáticamente la base que le corresponde cubrir. Cuando comienza la jugada, no existe tiempo para una conferencia.</p><p>La preparación busca precisamente reducir el número de decisiones improvisadas. Cada jugador debe saber dónde colocarse según los outs, la posición de los corredores, el bateador, la profundidad defensiva y el lugar hacia donde viaja la pelota. La coordinación transforma nueve movimientos individuales en una respuesta colectiva. Por eso la defensa no puede entrenarse únicamente con rodados de rutina y elevados cómodos: deben practicarse relevos, cortes, rundowns, coberturas, tiros a distintas bases, toques de bola, doble matanza, jugadas en el plato y situaciones con corredores en movimiento. El partido rara vez ofrece exactamente la pelota sencilla que se repitió durante el entrenamiento.</p><p>También deben ensayarse las <b>comunicaciones</b>. En un elevado entre dos o tres defensores, alguien tiene prioridad y debe pedir la pelota con autoridad. Si todos dudan, cae en terreno de nadie; si dos jugadores se lanzan simultáneamente, aumenta el riesgo de choque. El silencio defensivo es una forma de error. El catcher desempeña un papel central porque observa toda la jugada desde una posición privilegiada: puede señalar la base, ordenar el corte, advertir sobre el corredor y ayudar al pitcher a respaldar. Pero la voz del receptor no basta si los demás jugadores desconocen sus responsabilidades. La comunicación debe formar parte de la cultura del equipo, no utilizarse únicamente cuando aparece la emergencia.</p><p>La colocación previa también evita fallas. Un infielder que estudió las tendencias del bateador tendrá mayores probabilidades de anticipar la dirección del contacto; el jardinero que conoce el viento y la trayectoria de la pelota en determinado estadio tomará una mejor ruta; el jugador que sabe con qué tipo de lanzamiento se trabaja puede reaccionar antes. La <b>información </b>no sustituye la ejecución, pero coloca al defensor en mejores condiciones para realizarla. El error mental suele ser menos visible que el físico y, en ocasiones, bastante más dañino. Lanzar a la base incorrecta, olvidar el número de outs, abandonar una cobertura, no anticipar al corredor o cortar una pelota que debía continuar hacia el plato son fallas de concentración y preparación. Una pelota puede escapar de un guante; eso forma parte del juego. No saber qué hacer con ella revela un problema distinto.</p><p>El beisbol exige estar preparado incluso durante largos periodos de aparente inactividad. Un jardinero puede pasar varias entradas sin intervenir y, de pronto, recibir una línea decisiva; el infielder debe mantenerse atento aunque el pitcher acumule ponches, y el relevo defensivo puede parecer innecesario hasta que un tiro desviado necesita precisamente a quien debía respaldarlo. La atención también se entrena. Hay jugadores con grandes herramientas físicas que cometen errores porque se desconectan entre jugadas; otros, menos espectaculares, permanecen siempre correctamente colocados y convierten en rutina aquello que para otros sería una emergencia. La defensa confiable suele construirse con disciplina más que con exhibición. La atrapada espectacular aparece en los resúmenes; la colocación correcta impide que la jugada necesite ser espectacular.</p><p>Esa diferencia explica por qué algunos defensores parecen menos llamativos y, sin embargo, resultan más seguros: llegan antes, toman mejores ángulos, conocen el terreno y reducen la necesidad de realizar movimientos heroicos. Muchas veces, la gran defensa consiste en hacer parecer sencilla una pelota difícil. También importa la técnica básica. Las manos suaves, el trabajo de pies, la forma de colocarse frente a un rodado, la transferencia del guante a la mano y la dirección del tiro se construyen mediante repetición. Cuando el jugador abandona los fundamentos y confía únicamente en su talento, aumenta el margen de equivocación. En los momentos de presión, el cuerpo suele regresar a aquello que entrenó: si la técnica fue repetida correctamente, aparecerá de manera natural; si la preparación fue descuidada, la urgencia expondrá la deficiencia.</p><p>Por eso resulta engañoso atribuir todos los errores a la<b> mala suerte</b>. Un bote extraño puede sorprender, pero una mala posición inicial lo vuelve todavía más difícil; un tiro puede desviarse, aunque una técnica deficiente aumente la posibilidad. La fortuna participa, pero la <b>preparación </b>determina cuánto daño puede causar. El terreno también presenta condiciones distintas: hay estadios con superficies rápidas, botes irregulares, viento complicado o fondos visuales que dificultan seguir la pelota. El equipo local debe conocerlos mejor que nadie y el visitante necesita estudiarlos. La defensa inteligente se adapta porque no se juega igual en todos los parques ni bajo todas las condiciones.</p><p>La presión de un juego cerrado modifica la ejecución. El defensor puede precipitar el tiro porque sabe que el corredor representa la carrera del empate; el catcher puede intentar una jugada imposible y perder la pelota; el pitcher puede lanzar tarde a una base por temor a cometer un error. Ahí se revela la <b>preparación mental</b>. El jugador debe comprender que la situación es importante sin permitir que esa importancia altere sus fundamentos. La pelota sigue teniendo el mismo tamaño, la distancia entre las bases no cambia y el primer paso conserva el mismo valor. El momento puede ser extraordinario, pero la ejecución necesita permanecer simple. Los grandes defensores no ignoran la presión: aprenden a funcionar dentro de ella.</p><p>El manager y los coaches tienen la responsabilidad de establecer un entorno donde el error se corrija, no se tolere irresponsablemente ni se convierta en humillación. Existen fallas que deben señalarse con firmeza, especialmente cuando provienen de desconcentración o falta de esfuerzo, pero exhibir públicamente al pelotero puede destruir confianza sin resolver el problema. Corregir exige distinguir entre incapacidad, descuido y accidente. No es lo mismo perder una pelota por un mal bote que no cubrir una base por falta de atención; tampoco equivale fallar un tiro intentando una jugada razonable que precipitarse sin necesidad. La evaluación debe considerar el proceso y no únicamente el desenlace. Un manager inteligente no protege todos los errores, pero tampoco utiliza a un jugador como chivo expiatorio.</p><p>La defensa es <b>responsabilidad colectiva</b>. Si el shortstop realiza un mal tiro, el inicialista todavía puede salvarlo; si el jardinero se excede, otro debe respaldarlo; si el catcher pierde la pelota, el pitcher puede cubrir el plato. Cada respaldo existe porque el juego acepta que alguien puede fallar. La cobertura es la manera en que el equipo se prepara para el error de un compañero y constituye una de las grandes enseñanzas del beisbol: nadie debe asumir que la jugada terminará correctamente. El jardinero de apoyo corre aunque parezca innecesario; el pitcher cubre aunque el inicialista tenga la pelota; el catcher dirige aunque el tiro parezca claro. La disciplina defensiva consiste en estar preparado para aquello que posiblemente no ocurra. Cuando finalmente ocurre, la cobertura evita una catástrofe.</p><p>Un equipo que deja de respaldar porque confía demasiado en el brazo, el guante o la rutina se vuelve vulnerable. El error individual se convierte entonces en falla estructural. También existen errores provocados por la presión ofensiva del rival: un corredor agresivo obliga al defensor a apresurar el tiro, un bateador veloz modifica el tiempo disponible y un equipo que toma siempre la base adicional exige ejecuciones perfectas. La defensa debe aprender a responder sin caer en la precipitación. Jugar rápido no significa jugar apresurado. La velocidad adecuada nace de la anticipación: quien sabe lo que hará antes de recibir la pelota puede ejecutar con rapidez; quien decide después de atraparla suele llegar tarde. Esa diferencia se construye en la preparación previa. El conteo, los outs, el corredor y el posible destino de la pelota deben estar en la mente antes del lanzamiento.</p><p>Por eso el pitcher y el catcher participan en la defensa desde antes del contacto. La selección del pitcheo puede buscar un rodado, un elevado o un batazo hacia determinada zona; la colocación defensiva responde al plan. Si cada parte opera por separado, aumenta la posibilidad de descoordinación. La defensa comienza con el lanzamiento y, en realidad, incluso antes. Un pitcher que trabaja lentamente puede desconectar a sus compañeros; uno que mantiene ritmo ayuda a conservar la atención. El catcher que controla el juego organiza también a la defensa, y el manager que establece una filosofía clara reduce las dudas. Todo está relacionado.</p><p>Los errores oficiales reciben atención inmediata porque aparecen en la pizarra, pero los errores tácticos pueden cambiar un juego sin ser contabilizados. No avanzar hacia la base correcta, no impedir que el corredor tome una almohadilla extra, lanzar a home sin posibilidad y permitir que el bateador llegue a segunda son equivocaciones que el box score muchas veces no refleja. El beisbol posee una estadística para el error, pero no una medición perfecta para todas las formas de fallar. Por eso la revisión interna debe ir más allá de los números y analizar rutas, decisiones, respaldos, comunicación y preparación. Un equipo puede terminar oficialmente sin errores y haber defendido mal; otro puede registrar una falla y, aun así, ejecutar correctamente casi todo lo demás. La anotación cuenta solamente una parte de la historia.</p><p>También debe reconocerse el mérito de quien salva el error ajeno. El inicialista que se estira, el catcher que bloquea un mal tiro, el jardinero que respalda y evita dos bases adicionales, o el pitcher que cubre a tiempo realizan acciones que rara vez reciben el mismo crédito que una jugada espectacular. La buena defensa está llena de<b> trabajos silenciosos</b>. Un equipo campeón necesita precisamente esa confiabilidad. No siempre tendrá el mejor ataque ni el pitcher más dominante, pero puede evitar entregar outs adicionales y carreras innecesarias. En series cerradas, la diferencia suele estar en ejecutar correctamente lo sencillo.</p><p>La postemporada amplifica cada equivocación. Un error que durante la campaña regular podría perderse entre decenas de juegos puede definir una serie. La presión mediática y la <b>memoria colectiva</b> convierten algunas fallas en imágenes permanentes. Pero incluso ahí, el error no debe analizarse únicamente desde la condena. Hay que preguntar qué ocurrió antes: colocación, señal, bote, decisión, cobertura y presión. Comprender no significa justificarlo todo; significa aprender. Una organización que sólo castiga repite los errores; una que analiza puede reducirlos.</p><p>También debe evitarse el extremo de excusar permanentemente. La preparación insuficiente, la falta de esfuerzo o la desconcentración reiterada exigen <b>consecuencias</b>. La responsabilidad forma parte del profesionalismo. El pelotero debe saber que será respaldado cuando falle intentando ejecutar correctamente, pero también que el equipo exige atención, disciplina y trabajo. La confianza sin exigencia produce descuido; la exigencia sin confianza produce miedo. El equilibrio define a los buenos cuerpos técnicos.</p><p>Los errores forman parte inevitable del beisbol porque el juego exige acciones rápidas, precisas y realizadas por seres humanos. La perfección no existe, pero aceptar esa realidad no significa resignarse a la <b>negligencia</b>. El objetivo no es eliminar toda falla, sino reducir aquellas que pueden evitarse y estar preparado para responder cuando aparezcan las demás. Por eso el error también se entrena: mediante fundamentos, repeticiones, estudio, comunicación, respaldos y claridad de responsabilidades; enseñando al pelotero a pasar de la equivocación a la siguiente jugada sin cargarla como condena, y construyendo una defensa donde cada jugador sepa que alguien lo respaldará, pero también que debe respaldar a los demás.</p><p>Los grandes equipos no son inmunes al error: saben contenerlo. No permiten que una pelota perdida destruya la entrada, que un mal tiro rompa la confianza o que una equivocación individual desordene a todo el grupo. Corrigen, recuperan posiciones y vuelven a jugar, porque el verdadero daño no siempre está en fallar una jugada, sino en permitir que esa falla gobierne todo lo que sigue.</p><p>El error aparece junto al nombre de un jugador, pero la defensa pertenece al equipo completo. Una pelota puede escapar de cualquier guante; lo imperdonable es que nadie haya previsto la cobertura, que la comunicación desaparezca o que la <b>frustración </b>convierta una falla en varias. Los campeones no son quienes jamás se equivocan, sino quienes <b>entrenan </b>para reducir las fallas evitables, respaldarse cuando alguien tropieza y recuperar de inmediato el control del juego.</p><p>Porque la defensa también se construye cuando la pelota todavía no está en movimiento. Y muchas derrotas no comienzan en el instante en que alguien deja caerla, sino mucho antes: cuando no se practicó la jugada, no se habló en el terreno, no se cubrió la base o se creyó que el talento individual bastaría para sustituir la disciplina colectiva. El error es humano; repetirlo sin corregirlo es una decisión.</p><p><i>X</i>: @salvadorcosio1 | Correo: Opinión.salcosga23@gmail.com</p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://sdpnoticias-sdpnoticias-prod.cdn.arcpublishing.com/resizer/a7Gajj5ezRQ7LkH2exi3PxuZ0uo=/cloudfront-us-east-1.images.arcpublishing.com/sdpnoticias/2YGQSSTHOZG25FLGWKUF63MJLI.jpg"><media:description type="plain"><![CDATA[Veintidós mexicanos arrancan la temporada 2026 en Grandes Ligas]]></media:description><media:credit role="author" scheme="urn:ebu">John Froschauer</media:credit></media:content></item><item><title><![CDATA[Sigrid Haugset conquista el amarillo; el Tour entra en su verdadera dimensión]]></title><link>https://www.sdpnoticias.com/opinion/sigrid-haugset-conquista-el-amarillo-el-tour-entra-en-su-verdadera-dimension//</link><guid isPermaLink="true">https://www.sdpnoticias.com/opinion/sigrid-haugset-conquista-el-amarillo-el-tour-entra-en-su-verdadera-dimension//</guid><dc:creator><![CDATA[Rolando Arreola]]></dc:creator><description><![CDATA[En opinión de Rolando Arreola, Sigrid Haugset realizó una exhibición de valentía y fortaleza. Se convirtió en la autora de la fuga más larga y exitosa en la historia del Tour de Francia Femmes avec Zwift.]]></description><pubDate>Mon, 03 Aug 2026 16:58:39 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>El <b>Tour de Francia Femmes avec Zwift</b> cambió por completo de escenario en su tercera etapa. Después de dos jornadas dominadas por las velocistas, la <b>montaña</b> comenzó a marcar diferencias y confirmó una de las grandes verdades del <b>ciclismo</b>: un Tour no se gana únicamente con velocidad, sino con resistencia, inteligencia táctica y capacidad para responder cuando la carretera se inclina.</p><p>La etapa, catalogada como de media montaña, presentó cuatro puertos categorizados y cerca de 2,500 metros de desnivel positivo, suficiente para seleccionar al <b>grupo de favoritas</b>. Desde el primer ascenso al <b>Col de la Faucille</b>, la líder <b>Lorena Wiebes</b> evidenció las limitaciones naturales de una especialista en el sprint. La neerlandesa, vencedora de las dos primeras etapas, cedió contacto desde los primeros kilómetros y prácticamente entregó el <b>maillot amarillo</b> en la primera gran dificultad del recorrido.</p><p>Con temperaturas superiores a 36 grados centígrados, el calor volvió a convertirse en un rival más. La hidratación, la administración del esfuerzo y la capacidad para mantener la potencia durante largos ascensos fueron factores determinantes en una jornada que elevó considerablemente el <b>nivel de exigencia física</b>.</p><p>La gran protagonista fue la noruega <b>Sigrid Haugset</b>, del UNO-X Mobility, campeona nacional de <b>Noruega</b>, quien realizó una exhibición de <b>valentía y fortaleza</b>. Lanzó su ataque cuando todavía restaban 88.5 kilómetros para la meta, una decisión que pocos se habrían atrevido a tomar. Pedaleó completamente sola, soportando durante gran parte del recorrido el viento de frente y administrando perfectamente su esfuerzo para convertirse en la autora de la fuga más larga y exitosa en la historia del Tour de Francia Femmes avec Zwift.</p><p>Detrás de ella también destacó Lotte Kopecky, excampeona del mundo, quien intentó igualmente una ofensiva individual para recuperar tiempo en la clasificación general. Sin embargo, Haugset fue imparable y cruzó la meta en solitario para enfundarse el maillot amarillo. Kopecky terminó segunda, mientras que Marianne Vos encabezó el grupo perseguidor en la tercera posición, a 2 minutos y 48 segundos de la vencedora.</p><p>Desde un punto de vista táctico, la etapa dejó una enseñanza importante. En recorridos de montaña no siempre gana la corredora más fuerte sobre el papel, sino quien sabe elegir el momento exacto para atacar y administrar sus energías. Haugset aprovechó que las principales favoritas aún se vigilaban entre sí y convirtió esa falta de reacción en una ventaja que nunca permitió reducir.</p><p>Para México, Romina Hinojosa concluyó la etapa en la posición 85, a 20 minutos y 19 segundos de la ganadora. Se mantiene en el lugar 138 de la clasificación general, pero más allá del resultado, continúa acumulando una experiencia invaluable en la carrera más importante del ciclismo femenino mundial. Adaptarse al ritmo, a la intensidad y a la enorme exigencia física del Tour requiere tiempo, y cada jornada representa un aprendizaje que fortalecerá su desarrollo como corredora.</p><p>Ahora la atención se traslada a la contrarreloj individual de Dijon, de 21 kilómetros, donde las aspirantes al título tendrán una nueva oportunidad para marcar diferencias. Será una prueba de potencia, aerodinámica y precisión, en la que cada segundo contará y donde comenzará a perfilarse con mayor claridad quiénes tienen las piernas para pelear por el triunfo final en París.</p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://sdpnoticias-sdpnoticias-prod.cdn.arcpublishing.com/resizer/fMjPJsYqJIOyrbovVanPFJmLuEQ=/cloudfront-us-east-1.images.arcpublishing.com/sdpnoticias/OMNT44JPPRCQ3IN72SVUWR7IGU.png"><media:description type="plain"><![CDATA[Sigrid Haugset. Foto: @LeTourFemmes]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[Cuando los números quieren dirigir el juego]]></title><link>https://www.sdpnoticias.com/opinion/cuando-los-numeros-quieren-dirigir-el-juego//</link><guid isPermaLink="true">https://www.sdpnoticias.com/opinion/cuando-los-numeros-quieren-dirigir-el-juego//</guid><dc:creator><![CDATA[Salvador Cosío Gaona]]></dc:creator><description><![CDATA[Si todos los resultados pudieran resolverse anticipadamente, el beisbol dejaría de ser competencia y se convertiría en simulación. La incertidumbre no es una falla que deba eliminarse por completo: es parte esencial de su atractivo]]></description><pubDate>Mon, 03 Aug 2026 10:50:42 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>El <b>beisbol moderno</b> ya no puede comprenderse sin datos. Cada lanzamiento tiene velocidad, rotación, trayectoria, movimiento y ubicación; cada batazo posee ángulo de salida, potencia, dirección y probabilidad de convertirse en imparable; cada corredor es medido desde su reacción inicial hasta el tiempo que tarda en alcanzar una almohadilla, y cada defensor puede ser evaluado por la distancia recorrida, la rapidez de su primer paso y las jugadas que convierte en outs por encima o por debajo del promedio. La información permitió corregir prejuicios, descubrir talentos antes ignorados y comprender mejor un juego que durante décadas se explicó casi exclusivamente mediante intuición, tradición y experiencia. Pero una cosa es utilizar la <a href="https://www.quintopartido.com/opinion/el-juego-comienza-antes-del-primer-lanzamiento/" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://www.quintopartido.com/opinion/el-juego-comienza-antes-del-primer-lanzamiento/"><u><b>estadística</b></u></a><b> </b>y otra muy distinta entregarle por completo el mando.</p><p>Los números ayudan a construir un roster, preparar un partido, diseñar secuencias de pitcheo, colocar la defensiva, administrar cargas de trabajo, valorar a un jugador y reconocer tendencias que el ojo humano difícilmente detectaría por sí solo. Gracias a ellos se entendió mejor el verdadero valor de llegar a base, la importancia del slugging, la utilidad de ciertos relevistas, la defensa invisible de algunos peloteros y el costo real de regalar outs. La analítica no llegó para destruir el beisbol, sino para retirar muchas capas de prejuicio acumuladas durante generaciones.</p><p>Sin embargo, los números no pueden sentir el cansancio de un pitcher, advertir la inseguridad de un bateador, medir plenamente la confianza de un relevista ni comprender todo cuanto ocurre dentro de un jugador en una noche determinada. Tampoco escuchan el murmullo del estadio, observan el lenguaje corporal, perciben una molestia apenas insinuada o reconocen cuándo un equipo está jugando con una tensión distinta. Ahí comienza la diferencia entre disponer de información y saber interpretarla.</p><p>Uno de los ejemplos más recordados ocurrió en el sexto juego de la<b> Serie Mundial </b>de 2020. Blake Snell dominaba a los Dodgers, había permitido apenas dos imparables y acumulaba nueve ponches, pero Tampa Bay lo retiró en la sexta entrada después de conceder un sencillo. La decisión respondió, entre otros factores, a la lógica analítica sobre el deterioro que suelen experimentar los abridores cuando enfrentan por tercera vez al orden ofensivo. El bullpen perdió la ventaja y Los Ángeles terminó coronándose.</p><p>Aquello no significa que toda sustitución semejante sea equivocada. La evidencia demuestra que numerosos pitchers disminuyen su efectividad cuando los bateadores ya observaron dos veces su repertorio. La tercera vuelta al lineup no es una invención caprichosa; es una tendencia respaldada por miles de enfrentamientos. El problema aparece cuando una observación general se convierte en mandato automático y se ignora lo que realmente está sucediendo sobre el terreno.</p><p>Snell no era aquella noche un promedio estadístico ni una proyección construida a partir de cientos de actuaciones. Estaba dominando.</p><p>Ahí radica uno de los mayores riesgos de la analítica mal entendida: confundir el promedio con el individuo. Una <b>tendencia </b>puede indicar que la mayoría de los abridores pierden efectividad después de determinado punto, pero no significa que todos lo harán en cada ocasión. El dato describe una <b>probabilidad</b>; no sustituye la obligación de observar la actuación concreta.</p><p>Lo mismo ocurre con los límites de lanzamientos. Proteger los brazos resulta indispensable, especialmente durante temporadas extensas en las que el desgaste puede comprometer una carrera. El beisbol aprendió, muchas veces demasiado tarde, que utilizar pitchers hasta el agotamiento puede destruir talento y producir lesiones graves. Pero retirar de manera mecánica a un lanzador porque alcanzó una cifra predeterminada, aun cuando conserva comando, velocidad, repertorio y dominio, puede transformar una precaución razonable en dogma.</p><p>No todos los lanzamientos producen el mismo desgaste. Una entrada de doce pitcheos rápidos no equivale a otra de treinta, con corredores, conteos completos y repetidos esfuerzos máximos. Tampoco es igual un brazo joven con historial de lesiones que un veterano acostumbrado a determinadas cargas. La responsabilidad del manager consiste en integrar información, observación, antecedentes médicos y conocimiento personal, no simplemente obedecer una alarma.</p><p>El número de pitcheos importa, pero no puede ser la única verdad.</p><p>Los <i>matchups </i>también pueden engañar cuando se utilizan sin contexto. Que un bateador haya conectado dos imparables en tres turnos frente a determinado pitcher no representa necesariamente una tendencia concluyente. Importa conocer qué lanzamientos recibió, si los contactos fueron sólidos, cuánto tiempo ha transcurrido, cómo se encuentran actualmente ambos jugadores y qué alternativas ofrece el bullpen. Las muestras pequeñas pueden producir certezas falsas y hacer que una coincidencia parezca una ley.</p><p>Un bateador puede aparecer con un promedio elevado frente a cierto lanzador porque conectó dos hits débiles hace varios años. Otro puede mostrar malos números, aunque haya enfrentado pitcheos de calidad y realizado contactos fuertes directamente hacia los defensores. Sin <b>contexto</b>, la estadística puede describir el resultado y ocultar la calidad del proceso.</p><p>La estadística orienta, pero no garantiza.</p><p>La revolución analítica transformó igualmente la defensa. Los equipos comenzaron a colocar tres jugadores del mismo lado del cuadro ante determinados bateadores y, en casos extremos, dejaron espacios enormes en las zonas donde teóricamente existía menor probabilidad de contacto. Aquellos shifts generaron ventajas reales, redujeron imparables y obligaron a numerosos bateadores a modificar su aproximación.</p><p>Sin embargo, también hicieron al juego más rígido y previsible. El batazo que durante décadas habría sido un sencillo limpio encontraba ahora a un defensor colocado casi exactamente donde indicaba la tendencia. La eficiencia aumentó, pero la variedad ofensiva disminuyó, hasta que las Grandes Ligas terminaron limitando reglamentariamente esas formaciones.</p><p>La enseñanza no consiste en afirmar que los datos fracasaron. Por el contrario, funcionaron con tanta eficacia que cambiaron el espectáculo y provocaron una reacción de la propia liga.</p><p>Ése es uno de los dilemas centrales del deporte contemporáneo: optimizar cada decisión puede aumentar la eficiencia y, al mismo tiempo, restar variedad, espontaneidad y atractivo. El beisbol no es únicamente una suma de probabilidades. Es también confrontación, adaptación, engaño, carácter, capacidad para corregir y respuesta ante lo inesperado.</p><p>Una organización puede encontrar matemáticamente la estrategia más rentable y descubrir después que, aplicada de manera generalizada, produce un juego menos dinámico o demasiado uniforme. La eficiencia competitiva de cada club no siempre coincide con el interés general del espectáculo. Por eso el reglamento interviene cuando la optimización amenaza con reducir excesivamente la diversidad del juego.</p><p>Ningún partido se desarrolla en condiciones de laboratorio. El viento cambia, el terreno altera los botes, el umpire amplía o reduce la zona de strike, un pitcher pierde sensibilidad en los dedos, un bateador ajusta su postura y un corredor acusa una molestia que no aparece en el reporte. La información previa debe convivir con la lectura de aquello que ocurre esa tarde o esa noche.</p><p>Ahí reside el valor del manager, los coaches, los scouts y los propios jugadores.</p><p>El dato puede recomendar cierto lanzamiento, pero el catcher observa si el pitcher está en condiciones de ejecutarlo. La computadora identifica una confrontación favorable, pero el coach de pitcheo advierte que el relevista calentó deficientemente o que su slider carece de profundidad. El reporte señala que un corredor rara vez intenta el robo, aunque el coach de primera detecta que el lanzador está tardando demasiado hacia el plato.</p><p>La información construye el plan; la observación decide si todavía funciona.</p><p>No se trata de escoger entre números y experiencia. Se trata de impedir que cualquiera de ambos se vuelva soberbio.</p><p>Durante mucho tiempo, algunos hombres de beisbol rechazaron la analítica porque amenazaba costumbres, reputaciones y jerarquías. Defendían intuiciones sin evidencia, concedían valor excesivo a estadísticas incompletas y confundían tradición con verdad. Consideraban que un jugador debía evaluarse por su apariencia, su promedio de bateo o ciertos criterios transmitidos durante décadas, aunque esos indicadores no explicaran realmente su aportación.</p><p>Los datos corrigieron numerosos errores. Revelaron el verdadero valor de embasarse, mostraron que un out no debía regalarse con ligereza, permitieron evaluar mejor la defensa, descubrieron pitchers útiles por la calidad de su movimiento y ayudaron a identificar habilidades que antes pasaban inadvertidas. También demostraron que muchas certezas tradicionales eran apenas hábitos sin suficiente fundamento.</p><p>Pero después apareció el extremo contrario: quienes suponen que todo puede predecirse, que cada decisión correcta existe previamente en una hoja de cálculo y que el manager sólo debe ejecutar instrucciones diseñadas desde una oficina. Esa visión también desconoce la <b>esencia del juego</b>, porque convierte al cuerpo técnico en operador y al pelotero en una variable desprovista de circunstancias humanas.</p><p>La analítica más valiosa no sustituye al ser humano: lo ayuda a decidir mejor.</p><p>Un buen manager debe saber por qué la información recomienda determinada acción, qué tan sólida es la muestra, cuáles son sus límites y qué factores presentes en el terreno podrían justificar una excepción. No basta recibir una instrucción desde el departamento de análisis. Hay que comprender su fundamento y reconocer cuándo la situación real dejó de parecerse al escenario que originó la recomendación.</p><p>Contradecir sistemáticamente los datos sería ignorancia; obedecerlos siempre, una renuncia a dirigir.</p><p>La preparación previa también debe traducirse correctamente. Entregar al jugador una montaña de porcentajes puede confundirlo en lugar de ayudarlo. Un bateador no necesita entrar a la caja pensando simultáneamente en veinte tendencias; necesita recibir <b>información concreta</b>, útil y ejecutable. Un pitcher tampoco puede revisar una enciclopedia antes de cada lanzamiento. Requiere un plan claro y la capacidad para modificarlo cuando el bateador responda de manera distinta.</p><p>La inteligencia analítica también consiste en saber cuánto informar.</p><p>Los departamentos de datos pueden descubrir tendencias extraordinarias, pero corresponde a coaches y jugadores convertirlas en acciones sencillas. El conocimiento que no puede ejecutarse bajo presión termina siendo sólo acumulación.</p><p>También conviene recordar que las estadísticas describen principalmente lo sucedido. Pueden proyectar el futuro con distintos grados de precisión, pero no aseguran lo que ocurrirá en el siguiente lanzamiento. Un bateador con pocas probabilidades puede conectar el hit decisivo; un cerrador dominante puede fallar; un defensor extraordinario puede cometer un error y el pitcher menos reconocido puede ofrecer la actuación de su vida.</p><p>Ésa no es una debilidad del análisis, sino la razón por la cual el juego continúa siendo emocionante.</p><p>Si todos los resultados pudieran resolverse anticipadamente, el beisbol dejaría de ser competencia y se convertiría en <b>simulación</b>. La incertidumbre no es una falla que deba eliminarse por completo: es parte esencial de su atractivo.</p><p>La sabermetría busca reducir la ignorancia, no abolir la posibilidad de sorpresa.</p><p>Los campeonatos suelen pertenecer a las organizaciones capaces de combinar ambos mundos: datos suficientemente profundos para preparar y<b> talento humano </b>suficientemente sensible para interpretar. La gerencia detecta tendencias, los scouts aportan observación, los coaches traducen la información y los jugadores la ejecutan. Cuando alguna parte pretende imponerse sobre todas las demás, el sistema se desequilibra.</p><p>Una oficina que desprecia la experiencia del dugout corre el riesgo de diseñar planes impecables en teoría e inútiles en la práctica. Un manager que rechaza los datos puede repetir errores que la evidencia ya dejó expuestos. Un jugador que no comprende la información puede sentirse manipulado; uno saturado de ella puede perder naturalidad.</p><p>La verdadera ventaja aparece cuando todos hablan el mismo idioma.</p><p>La estadística puede revelar aquello que el ojo no alcanza a ver, pero el ojo entrenado también puede advertir lo que todavía no aparece en una base de datos: que un pitcher perdió confianza aunque conserve velocidad, que un bateador está llegando tarde pese a tener buenos números recientes, que un corredor se encuentra limitado o que un relevista no está emocionalmente preparado para ingresar con corredores heredados.</p><p>Son factores difíciles de cuantificar, pero no por ello inexistentes. La incapacidad para medir algo con exactitud no significa que carezca de valor.</p><p>También hay elementos que sí pueden medirse, aunque los datos lleguen demasiado tarde para la decisión inmediata. El video posterior revelará que el brazo bajó, que la mecánica se modificó o que la velocidad disminuyó, pero el coach debe advertirlo durante el juego. La tecnología confirma muchas veces lo que una observación experimentada detectó primero.</p><p>La relación no tiene por qué ser adversarial. El dato puede enseñar al ojo dónde mirar y el ojo puede ayudar al dato a formular mejores preguntas.</p><p>El beisbol moderno no debe regresar a la época en que todo dependía de corazonadas, supersticiones o jerarquías intocables. Pero tampoco puede aceptar que el conocimiento termine reducido a porcentajes sin contexto. Los datos deben preguntar, contrastar y orientar; nunca clausurar la discusión.</p><p>Incluso la mejor recomendación analítica necesita alguien que asuma la responsabilidad. Cuando un movimiento funciona, la organización puede atribuirlo al modelo; cuando fracasa, el manager aparece frente a los micrófonos. Dirigir significa decidir bajo incertidumbre, aceptar el riesgo y responder por el resultado. Ningún algoritmo puede reemplazar completamente esa <b>responsabilidad</b>.</p><p>Tampoco puede esconderse una mala decisión detrás de la frase “eso indicaban los números”. La analítica no exime de pensar. Si la situación concreta mostraba señales distintas, correspondía evaluarlas.</p><p>El error no está en retirar a un pitcher, ordenar un cambio defensivo o elegir un matchup respaldado por datos. El error aparece cuando nadie observa si las condiciones reales coinciden con aquellas sobre las que se construyó la recomendación. La información sin lectura situacional puede convertirse en una forma sofisticada de ceguera.</p><p>Por eso, la pregunta correcta no es si deben mandar los datos o la experiencia, sino cómo conseguir que ambos dialoguen. La oficina debe explicar, no imponer; el manager debe escuchar, no someterse; los coaches deben aportar aquello que observan y los jugadores necesitan comprender la razón del plan para ejecutarlo con convicción.</p><p>La estadística permite preparar mejor el juego. La experiencia ayuda a reconocer cuándo el juego cambió.</p><p>Ésa es la frontera que distingue a una organización inteligente de una simplemente informatizada. Acumular millones de registros no garantiza saber utilizarlos. La verdadera ventaja competitiva aparece cuando la <b>información </b>llega a las personas indicadas, se convierte en instrucciones comprensibles y admite correcciones cuando la realidad contradice la proyección.</p><p>El dato no debe humillar a la experiencia ni la experiencia despreciar al dato.</p><p>Ambos pueden equivocarse. Una muestra insuficiente produce conclusiones frágiles; una intuición contaminada por prejuicios puede ser todavía peor. Los números deben someterse a crítica y la percepción también. La inteligencia nace de comparar, preguntar y revisar.</p><p>En algunas ocasiones, la decisión correcta será seguir exactamente la recomendación del modelo. En otras, reconocer que el jugador situado frente al manager no es el promedio con el cual se construyó. Esa noche puede poseer mejor comando, mayor energía o una confianza distinta. También puede estar peor de lo que indican sus registros recientes.</p><p>La realidad individual siempre reclama atención.</p><p>El caso Snell permanece como símbolo no porque pruebe que la analítica sea inútil, sino porque muestra el peligro de obedecer una tendencia sin conceder suficiente peso a lo excepcional que estaba ocurriendo. Quizá la decisión tenía respaldo estadístico; el resultado posterior no demuestra por sí solo que fuera absurda. Pero sí obliga a preguntar si la organización permitió que el plan previo dominara por completo la lectura del momento.</p><p>Ésa es la discusión verdaderamente importante.</p><p>No se trata de utilizar el desenlace para fingir que siempre existía una alternativa perfecta. El beisbol obliga a elegir entre riesgos. Pero cuando el terreno ofrece información poderosa, también debe incorporarse.</p><p>Una cifra puede indicar cuándo suele comenzar el deterioro. El manager debe reconocer si ya comenzó.</p><p>Una proyección puede recomendar cierto relevista. El coach necesita saber si está realmente listo.</p><p>Un matchup puede parecer favorable. El catcher debe confirmar si el pitcher posee esa noche el lanzamiento que lo hace posible.</p><p>La información ayuda a formular mejores decisiones, pero no elimina la obligación de observar.</p><p>La<b> hoja de cálculo</b> no siente presión, no escucha al estadio, no mira a los ojos al pitcher ni percibe el silencio del dugout. Tampoco conoce por sí sola el liderazgo, la confianza o el miedo. Pero el ser humano puede equivocarse, aferrarse a prejuicios, proteger jerarquías y confundir intuición con conocimiento. Por eso se necesitan mutuamente.</p><p>El peligro no está en los números, sino en convertirlos en autoridad absoluta. Tampoco está en la experiencia, sino en utilizarla como excusa para ignorar toda evidencia.</p><p>El beisbol ganó mucho cuando aprendió a medirse mejor. Perdería parte de su inteligencia si ahora olvidara que cada dato necesita interpretación.</p><p>Una gran organización no obliga a escoger entre computadora y dugout. Construye puentes entre ambos. Comprende que la <b>preparación </b>puede ser científica y la ejecución profundamente humana. Sabe que un modelo ayuda a reducir errores, aunque nunca elimina la incertidumbre ni sustituye el valor de decidir.</p><p>La estadística prepara, previene y explica; ayuda a descubrir errores, eliminar prejuicios y tomar mejores decisiones. Pero cuando comienza el juego, alguien debe observar, interpretar y asumir la responsabilidad. Porque los campeonatos no los gana una hoja de cálculo ni una corazonada solitaria: los ganan quienes saben escuchar a los números sin entregarles el mando, confiar en la experiencia sin convertirla en dogma y reconocer que, por más información que exista, la realidad del terreno siempre conserva la última palabra.</p><p>Los datos pueden decirnos qué sucede la mayoría de las veces; el beisbol se decide muchas veces en aquello que ocurre una sola vez. Ahí, frente al pitcher que domina, al bateador que ajusta, al relevista que duda o al corredor que sorprende, la estadística deja de ser sentencia y vuelve a ocupar el lugar que le corresponde: una <b>herramienta </b>indispensable para comprender el juego, pero incapaz de jugarlo sola.</p><p>X: @salvadorcosio1 | Correo: Opinión.salcosga23@gmail.com</p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://sdpnoticias-sdpnoticias-prod.cdn.arcpublishing.com/resizer/42DhiWsSChOroOqg_EXDYq85zNE=/cloudfront-us-east-1.images.arcpublishing.com/sdpnoticias/2B5SUYYCRVCGTPEGPDXFHLZPBI.png"><media:description type="plain"><![CDATA[Beisbol. Foto: Cuartoscuro]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[Una carrera se decide en tres segundos]]></title><link>https://www.sdpnoticias.com/opinion/una-carrera-se-decide-en-tres-segundos//</link><guid isPermaLink="true">https://www.sdpnoticias.com/opinion/una-carrera-se-decide-en-tres-segundos//</guid><dc:creator><![CDATA[Salvador Cosío Gaona]]></dc:creator><description><![CDATA[En opinión de Salvador Cosío, quien espera certeza total nunca mandará a nadie, porque el beisbol ofrece probabilidades, no garantías.]]></description><pubDate>Sun, 02 Aug 2026 10:00:00 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p><b>La pelota sale disparada hacia el jardín</b>, el <b>corredor</b> abandona segunda, acelera rumbo a tercera y, mientras el <b>estadio</b> contiene la respiración, un hombre colocado fuera del terreno formal de juego debe decidir en apenas unos segundos si lo envía al plato o lo detiene. No bateó, no atrapará la pelota ni realizará el tiro, pero de su lectura puede depender la <b>carrera</b> que defina el encuentro. El coach de tercera levanta los brazos para frenar o los agita con determinación para mandar. Parece una <b>instrucción elemental</b>. En realidad, acaba de procesar una de las decisiones más complejas, vertiginosas e irreversibles del beisbol.</p><p>Desde la tribuna puede parecer sencillo: la pelota cayó en el jardín, el corredor venía con impulso y sólo había que calcular si alcanzaba a llegar. Pero en ese instante intervienen la velocidad del corredor, la ruta que tomó al doblar la almohadilla, la potencia y precisión del brazo del jardinero, el ángulo desde el cual recogerá la pelota, la <b>calidad del relevo defensivo</b>, la posición del <b>catcher</b>, el marcador, la entrada, el número de outs, el bateador que sigue, el estado del pitcher y la posibilidad de construir una entrada mayor. Todo ocurre simultáneamente.</p><p>El coach no puede detener la jugada, revisar el video, consultar una tabla ni pedir una segunda opinión. El estudio se realizó antes del partido; la decisión debe tomarse mientras la pelota continúa en movimiento. Horas de scouting, análisis, entrenamiento y conocimiento de los jugadores quedan reducidas a una orden: ¡sigue! o ¡detente!</p><p>Ahí radica la dimensión del oficio. Mandar corredores no consiste en mover los brazos ni en demostrar valentía. Tampoco en aplicar mecánicamente una instrucción general de agresividad. Requiere <b>comprender el juego</b>, anticipar escenarios, conocer al rival y, sobre todo, reconocer cuándo el riesgo tiene sentido.</p><p>Un coach excesivamente conservador puede impedir <b>carreras</b> que debieron anotarse. Dejará corredores detenidos en tercera esperando otro batazo que quizá nunca llegue, reducirá la presión sobre la defensa y desperdiciará oportunidades en juegos cerrados. Uno demasiado temerario, en cambio, convertirá la <b>agresividad en imprudencia</b>, regalará outs en el plato y deshará en segundos lo que la ofensiva construyó durante toda una entrada.</p><p>El mejor no es quien siempre manda ni quien nunca pierde corredores. Es quien distingue entre una <b>oportunidad razonable</b> y un <b>riesgo innecesario</b>.</p><p>No todos los corredores pueden ser enviados bajo los mismos criterios. Algunos <b>poseen velocidad extraordinaria</b>, pero toman malas rutas o reaccionan tarde. Otros no son especialmente rápidos, aunque leen correctamente el contacto, arrancan de inmediato y recorren las bases con eficiencia. El coach debe conocer su aceleración, capacidad para doblar tercera, técnica de deslizamiento, <b>estado físico y respuesta bajo presión</b>.</p><p>No puede valorar de igual manera al velocista que viene lanzado desde segunda que al catcher que corre con esfuerzo y necesita una <b>ventaja considerable</b> para intentar anotar. Tampoco basta revisar la velocidad máxima. Un corredor rápido puede perder una fracción decisiva si abre demasiado su <b>trayectoria</b>, duda al aproximarse a tercera o mira la pelota en lugar de atender la señal. Otro menos veloz, pero técnicamente correcto, puede acortar el recorrido y llegar con mayores posibilidades.</p><p>En el <b>trayecto entre tercera y home</b>, una<b> fracción de segundo</b> puede <b>separar la carrera del out</b>.</p><p>También debe estudiarse cómo llegará el jardinero a la pelota. No es lo mismo un sencillo recogido de frente, con el cuerpo alineado hacia el plato y tiempo suficiente para preparar el tiro, que una línea hacia el hueco que obliga al defensor a desplazarse en dirección contraria, recoger sobre la carrera y girar para lanzar. La profundidad es importante, pero el ángulo puede ser todavía más determinante.</p><p>Un <b>batazo</b> aparentemente corto puede ofrecer una oportunidad si el jardinero tuvo que lanzarse, perdió el equilibrio o recoge de revés. Una pelota más profunda puede resultar peligrosa cuando el defensor llega con tiempo, toma impulso y posee un brazo poderoso. El coach no observa únicamente dónde quedó la pelota: analiza cómo será recogida, cuánto tardará en salir del <b>guante</b> y en qué condiciones viajará hacia el plato.</p><p>Por eso los brazos de los jardineros se estudian con detalle. La reputación no basta. Hay defensores con enorme potencia, pero escasa precisión; otros no realizan tiros espectaculares, aunque colocan siempre la pelota en el sitio correcto. Algunos tardan demasiado en transferirla del guante a la mano; otros sueltan rápidamente y compensan con técnica lo que no poseen en fuerza.</p><p>Un brazo famoso puede impedir carreras sin realizar un solo tiro. La amenaza basta para <b>frenar corredores</b>. Pero respetarlo automáticamente también puede convertirse en una concesión excesiva. El trabajo previo permite distinguir cuándo conviene desafiarlo y cuándo la prudencia está plenamente justificada.</p><p>La calidad del relevo defensivo también modifica la jugada. El tiro del jardinero no siempre llega directamente al plato. El <b>shortstop</b> o el segunda base pueden colocarse como hombres de corte, redirigir la pelota, detenerla o enviar a otra almohadilla. Una defensa bien coordinada reduce el margen del corredor; una que tarda en alinearse, vacila o ejecuta mal puede regalar la carrera.</p><p>El coach de tercera observa la pelota, al jardinero, al relevo, al corredor y al catcher al mismo tiempo. Debe anticipar si el <b>tiro</b> vendrá alto, hacia la línea, delante del plato o a la espalda del receptor. Además, tiene que comunicar al corredor cómo aproximarse, por qué lado deslizarse y si existe espacio para evitar el toque.</p><p>El corredor no puede mirarlo todo. A máxima velocidad, su responsabilidad es localizar la señal y obedecerla. El coach se convierte en sus ojos.</p><p>Por eso una instrucción tardía puede ser tan perjudicial como una mala decisión. Si manda cuando el corredor ya comenzó a disminuir el paso, la oportunidad probablemente desapareció. Si intenta frenarlo después de que tomó impulso hacia el plato, puede provocar un regreso imposible, una caída o un out entre bases. La orden debe ser clara, anticipada y enérgica.</p><p>La indecisión también pierde carreras.</p><p>Antes del juego, <b>manager</b>, <b>coaches</b> y <b>corredores establecen criterios</b>. Se estudian brazos, tiempos, tendencias, profundidad defensiva, movimientos de relevo y comportamiento del catcher. También se analiza la filosofía ofensiva: si el equipo pretende presionar, conservar outs, desafiar tiros o esperar al bateador siguiente.</p><p>La decisión parece instantánea porque su ejecución lo es, pero se construyó con anticipación.</p><p>El video permite medir cuánto tarda un jardinero desde que recoge la pelota hasta que la suelta, qué tan precisa resulta su dirección y cómo responde cuando se le obliga a <b>lanzar con prisa</b>. Los reportes muestran si suele fallar hacia un lado, si pierde fuerza en entradas avanzadas o si necesita varios pasos para preparar el envío.</p><p>La información ofrece referencias, aunque ninguna tabla reproduce por completo la jugada real. La pelota puede tomar un bote irregular, el jardinero resbalar, el corredor salir tarde o el relevista ejecutar mejor de lo esperado. El dato prepara; el juego exige interpretar.</p><p>El marcador transforma el nivel de riesgo. No se manda igual en la segunda entrada que en la novena, ni cuando el equipo pierde por <b>cinco carreras</b> que cuando busca romper un empate. Con una desventaja amplia,<b> regalar un out</b> en el plato puede impedir la entrada grande que se necesita. En un juego cerrado, durante los innings finales, una sola carrera puede justificar una decisión más agresiva.</p><p>También importa quién viene a batear. Si detrás aparece el corazón del lineup y quedan pocos outs, detener al corredor puede ser razonable. Si el siguiente bateador atraviesa una mala racha, enfrenta un matchup desfavorable o el pitcher rival domina, la oportunidad inmediata puede ser la mejor disponible.</p><p>El coach no decide únicamente si el corredor puede llegar. Debe valorar si conviene intentarlo.</p><p>El número de outs modifica por completo la ecuación. Con dos eliminados, el corredor arranca con el contacto y puede llegar con mayor impulso. Si es frenado, todavía hará falta otro batazo para producir. Eso permite asumir un riesgo mayor, aunque nunca elimina la obligación de calcular.</p><p>Con menos de dos outs, el equipo conserva otras maneras de anotar: elevado de sacrificio, rodado, wild pitch, passed ball, squeeze play o error. Entregar un out en el plato puede eliminar todas esas posibilidades. La ventaja necesaria para mandar debe ser entonces más clara.</p><p>El <b>beisbol</b> está lleno de <b>máximas útiles</b>: no hacer el primer ni el tercer out en tercera, no regalar outs, no desafiar determinados brazos. Pero ninguna regla debe convertirse en dogma. Cada jugada posee circunstancias propias. La inteligencia consiste en entender el principio sin obedecerlo ciegamente.</p><p>No todas las decisiones del coach ocurren sobre batazos al jardín. También debe leer wild pitches, passed balls, elevados cortos, rodados dentro del cuadro y pelotas que se alejan apenas unos metros del catcher. En esas jugadas, el margen es todavía menor.</p><p>El corredor toma una ventaja secundaria, el receptor pierde momentáneamente la pelota y el coach calcula si podrá recuperarla antes de que el pitcher cubra el plato. Si manda tarde, la opción se desvanece. Si se precipita, el corredor queda atrapado.</p><p>También hay <b>jugadas diseñadas</b>: contacto, squeeze play, doble robo, amago y avance. En ellas, el coach no sólo interpreta; transmite señales y confirma que todos comprendan. Una seña mal descifrada puede producir un desastre. El corredor rompe hacia home, el bateador retira el bat y la defensa obtiene un out prácticamente regalado.</p><p>La sofisticación que confunde al propio equipo deja de ser estrategia.</p><p>En el squeeze suicida, el corredor sale con el movimiento del pitcher y el bateador está obligado a hacer contacto. En el squeeze de seguridad, espera a que la pelota sea tocada. La diferencia parece pequeña, pero cambia por completo la responsabilidad de cada participante. E<b>l éxito exige coordinación absoluta</b>.</p><p>El coach de primera también forma parte de esta arquitectura. Ayuda al corredor a leer el movimiento del pitcher, conocer sus tiempos al plato, identificar virajes y tomar ventajas. Su trabajo determina muchas veces desde qué posición llegará después a tercera y si tendrá oportunidad real de anotar con un sencillo.</p><p>La carrera no comienza cuando el corredor dobla tercera. Se construye desde la salida del bat, la ventaja inicial, la lectura de la pelota y la manera de recorrer cada almohadilla.</p><p>Un corredor que toma mal segunda puede perder la carrera en home sin que el público lo advierta. Otro que acelera correctamente desde primera puede obligar al jardinero a realizar un tiro precipitado. Cada detalle se acumula.</p><p>Los <b>coaches de bases</b> forman una red de comunicación entre el dugout y los corredores. Durante años se les consideró figuras casi decorativas, encargadas de repetir señales o animar. En realidad, <b>su trabajo exige observación</b>, memoria, autoridad y una preparación constante.</p><p>El coach de tercera, además, queda siempre expuesto.</p><p>Cuando manda y el corredor es puesto out, la cámara lo muestra de inmediato. Si frena y el siguiente bateador falla, surge la pregunta de por qué no arriesgó. Sus decisiones suelen juzgarse únicamente por el resultado, aunque la defensa haya realizado una jugada excepcional o el corredor ejecutado mal.</p><p>Un tiro perfecto puede convertir en out una buena decisión. Un tiro desviado puede salvar una imprudencia.</p><p>Por eso conviene separar el resultado de la <b>calidad del proceso</b>. Si el coach envió a un corredor con posibilidades razonables, considerando el marcador, los outs, el brazo y el bateador siguiente, no necesariamente se equivocó porque el rival completara una <b>ejecución extraordinaria</b>. De la misma manera, que el corredor anote gracias a un mal tiro no convierte automáticamente en acertada una decisión temeraria.</p><p>El <b>beisbol castiga con frecuencia</b> a quien juzga solamente el desenlace.</p><p>Después del juego, el video permite revisar si el corredor salió a tiempo, si tomó bien la curva, si el jardinero llegó equilibrado, si el corte estuvo correctamente colocado y si la señal se emitió con oportunidad. El análisis debe servir para corregir, no únicamente para señalar culpables.</p><p>Un cuerpo técnico serio evalúa sus decisiones ofensivas con el mismo rigor con que revisa pitcheos, secuencias y turnos al bat.</p><p>¿Se desafió al brazo correcto? ¿El marcador justificaba el riesgo? ¿El corredor estaba físicamente en condiciones? ¿La instrucción fue clara? ¿El hombre que venía detrás tomó la base adicional? ¿La agresividad correspondía al plan?</p><p><b>Las respuestas construyen identidad</b>.</p><p>Hay equipos que viven de presionar. Buscan la base extra, fuerzan tiros, provocan errores y obligan a la defensa a ejecutar. Esa agresividad puede convertirse en una ventaja formidable, pero sólo cuando se apoya en técnica y criterio. Correr sin método no es presión: es regalar outs.</p><p>Otros clubes prefieren esperar el batazo y preservar corredores. Puede ser razonable si cuentan con una ofensiva poderosa, aunque también puede volverlos previsibles. La defensa deja de sentir amenaza y juega cada pelota con mayor tranquilidad.</p><p>La estrategia debe responder al roster. Un <b>equipo veloz</b> tiene la obligación de utilizar esa virtud; uno lento necesita seleccionar mejor sus oportunidades. La agresividad no puede copiarse: debe construirse conforme a las capacidades reales.</p><p>El coach necesita <b>confianza del manager</b>. Si teme perder su puesto por cada corredor retirado, terminará frenando sistemáticamente. Si se le exige mandar para demostrar carácter, convertirá la audacia en espectáculo. Ninguna de las dos conductas produce inteligencia.</p><p>El manager debe fijar una filosofía y permitir que su coach decida dentro de ella. También debe respaldarlo cuando el proceso tuvo fundamento, aunque el resultado haya sido adverso.</p><p>La responsabilidad se comparte.</p><p>Después de una mala jugada, el coach puede enfrentar una situación semejante apenas una entrada más tarde. Debe aprender de lo ocurrido, pero no quedar paralizado. La memoria es necesaria para corregir; el olvido también lo es para volver a decidir.</p><p>La <b>duda acumulada</b> puede costar tantas carreras como la temeridad.</p><p>El corredor también necesita confianza. Si percibe vacilación, comenzará a mirar la pelota, reducirá su velocidad o tratará de decidir por sí mismo. Entonces se rompe la coordinación. La relación se construye durante entrenamientos, conversaciones y cientos de repeticiones.</p><p>Cuando dobla tercera, debe creer que la señal llegará a tiempo.</p><p>El receptor rival también entra en el cálculo. Algunos bloquean el plato con gran técnica, reciben correctamente los tiros y realizan toques rápidos. Otros dejan espacios, tardan en transferir la pelota o presentan dificultades con envíos desviados. El coach estudia cómo recibe y qué ruta queda disponible.</p><p>Un tiro ligeramente cargado hacia la línea puede abrir un espacio para deslizarse por fuera; uno bajo y preciso puede conducir al corredor directamente hacia el toque. La elección entre deslizarse de cabeza, de pies o hacia un costado puede definir la jugada.</p><p>En postemporada, cada decisión adquiere otra dimensión. Una <b>carrera</b> puede decidir una serie y un out acompañar durante años al coach, al corredor y al equipo. La presión invita a volverse conservador, pero también castiga a quien deja escapar una oportunidad irrepetible.</p><p>¿Se mantiene la filosofía agresiva? ¿Se desafía al gran brazo? ¿Se confía en el siguiente bateador? ¿Se aprovecha la posibilidad inmediata?</p><p>No existe una respuesta universal.</p><p>El coach debe recordar toda la información disponible y, al mismo tiempo, liberarse de ella para actuar. Si piensa demasiado, llega tarde. Si no piensa, improvisa.</p><p>Esa mezcla de preparación e instinto define su oficio.</p><p>La sabermetría puede calcular probabilidades, expectativa de carreras y costos de un out. Permite estimar qué porcentaje de éxito justifica un intento según la entrada, el marcador y el número de eliminados. Pero ningún modelo conoce por completo el cansancio del jardinero, la molestia del corredor, el bote irregular, la presión del momento o la confianza que transmite el pitcher.</p><p>Los números establecen el marco. El coach interpreta la realidad.</p><p>No se trata de mandar por romanticismo ni de frenar porque una hoja lo ordena. Se trata de utilizar todos los recursos disponibles y comprender que cada jugada es irrepetible.</p><p>Por eso el coach de tercera funciona como un procesador humano situado en la zona más delicada de la ofensiva. Mientras todo se mueve, él permanece obligado a ordenar el caos. Observa al corredor, la pelota, el brazo, el relevo, el receptor, el umpire y la siguiente consecuencia de la jugada.</p><p>Su seña dura apenas un instante, pero puede contener horas de trabajo.</p><p>Cuando el corredor anota, el crédito suele corresponder al bateador. Cuando es retirado, la responsabilidad cae inmediatamente sobre el coach. Esa <b>desigualdad</b> forma parte del puesto. Sin embargo, muchas carreras comienzan con una lectura acertada desde la caja de tercera.</p><p>Mandar también obliga a la defensa a ejecutar. El jardinero debe recoger correctamente, transferir rápido, lanzar con fuerza y precisión; el hombre de corte debe colocarse bien y el catcher recibir y tocar. Presionar significa exigir una <b>cadena perfecta</b>.</p><p>Pero sólo tiene sentido cuando el riesgo es razonable. Mandar a cualquier corredor contra cualquier brazo no genera presión: facilita el out.</p><p>La audacia necesita inteligencia para no convertirse en temeridad.</p><p>La decisión tampoco termina en el plato. Si el tiro viaja a home, el bateador-corredor puede avanzar a segunda. Si el jardinero corta, otro hombre puede tomar una base. Si el corredor es frenado, quien viene detrás debe reaccionar para evitar quedar atrapado.</p><p>El coach piensa en toda la jugada, no únicamente en el hombre que intenta anotar.</p><p>El beisbol está lleno de consecuencias secundarias. Una carrera posible puede abrir otra almohadilla; un tiro equivocado puede alterar toda la entrada; una señal dudosa puede dejar dos corredores entre bases.</p><p>No hay tiempo muerto dentro de la acción.</p><p>Reducir la función del <b>coach</b> a mover los brazos es desconocer una de las tareas más exigentes del juego. Puede tomar cien decisiones correctas y ser recordado por una sola equivocación. Pero esa presión no debe conducirlo a la prudencia absoluta.</p><p>Quien espera certeza total nunca mandará a nadie, porque el beisbol ofrece probabilidades, no garantías.</p><p>Ahí se encuentra la esencia del oficio: reconocer cuándo el beneficio posible justifica el peligro y decidir antes de que la oportunidad desaparezca.</p><p>El público verá al corredor acelerar, al jardinero preparar el tiro y al <b>catcher</b> acomodarse. Tal vez no repare en el hombre que ya leyó la jugada y lanzó la orden definitiva. Pero muchas veces la carrera empezó a construirse en su cabeza antes de que el corredor pisara tercera.</p><p>Mandar o frenar parece una <b>elección</b> entre dos <b>movimientos</b>, pero contiene todo el beisbol: preparación, lectura, riesgo, confianza, ejecución y responsabilidad. El coach de tercera dispone de apenas unos segundos para convertir horas de estudio en una decisión irreversible.</p><p>Puede salvar una entrada o destruirla; producir la carrera o <b>regalar el out</b>. Y precisamente por eso, el mejor no es quien siempre manda ni quien jamás se equivoca, sino quien comprende que la agresividad sólo vale cuando tiene sentido y que la prudencia también puede perder partidos.</p><p>Porque entre tercera y home no corre únicamente un pelotero: corre también la estrategia completa del equipo. Y cuando la pelota viaja hacia el jardín y ya no queda tiempo para consultar nada, el <b>juego</b> se reduce a una señal, un brazo en movimiento y tres segundos para decidir si la oportunidad se convierte en carrera o en sentencia.</p><p>Opinionsalcosga23@gmail.com</p><p>@salvadorcosio1</p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://sdpnoticias-sdpnoticias-prod.cdn.arcpublishing.com/resizer/THp9KIm8HROkAtER0PNr-COgoEM=/cloudfront-us-east-1.images.arcpublishing.com/sdpnoticias/OCTXH6IPKBAXTGWNB3CSA5LUUA.png"><media:description type="plain"><![CDATA[Beisbol en México. Foto: JIMMY MARTÍNEZ/CUARTOSCURO.COM]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[Romina Hinojosa descubre la verdadera dimensión del Tour de Francia Femenino]]></title><link>https://www.sdpnoticias.com/opinion/romina-hinojosa-descubre-la-verdadera-dimension-del-tour-de-francia-femenino//</link><guid isPermaLink="true">https://www.sdpnoticias.com/opinion/romina-hinojosa-descubre-la-verdadera-dimension-del-tour-de-francia-femenino//</guid><dc:creator><![CDATA[Rolando Arreola]]></dc:creator><description><![CDATA[México vuelve a tener representación en la carrera más importante del ciclismo femenino, Tour de France Femmes avec Zwift 2026, con Romina Hinojosa, quien será una inspiración para las nuevas generaciones de ciclistas mexicanas.]]></description><pubDate>Sat, 01 Aug 2026 17:10:50 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>El <b>Tour de France Femmes avec Zwift 2026</b> comenzó con una <b>exhibición de velocidad</b>. La neerlandesa <b>Lorena Wiebes</b> confirmó por qué es considerada una de las <b>mejores sprinters del mundo</b> al imponerse con autoridad en la primera etapa. Detrás de ella finalizaron Kim Le Court Pienaar, mientras que <b>Demi Vollering</b>, una de las grandes <b>favoritas</b> para conquistar el <b>maillot amarillo</b> en la clasificación general, cruzó la meta en la tercera posición, demostrando que también sabe colocarse y evitar pérdidas de tiempo desde el primer día.</p><p>La jornada recorrió 139 kilómetros con salida y llegada en Lausana, ciudad que alberga la sede del <b>Comité Olímpico Internacional</b>. Bajo un sol intenso y una temperatura cercana a los 28 grados centígrados, el pelotón afrontó un recorrido que, por su ritmo y exigencia, recordó al Tour de Francia masculino que apenas unos días atrás había concluido en París.</p><p>Sin embargo, para <b>México</b> todas las miradas estaban puestas en <b>Romina Hinojos</b>a, quien debutó en el Tour de France Femmes en su formato moderno, instaurado en 2022. La corredora del <b>Lotto Intermarché Ladies</b> vivió una primera jornada complicada al concluir en la posición 139, a 14 minutos y 54 segundos de la vencedora.</p><p>El <b>resultado puede parecer duro</b>, pero sería un error analizarlo únicamente desde la diferencia en el cronómetro. El Tour de Francia no perdona la <b>falta de experiencia</b>. Aquí se compite contra las mejores ciclistas del planeta, en un pelotón donde cada aceleración, cada curva y cada cambio de ritmo exigen una precisión absoluta. Adaptarse a esa intensidad requiere tiempo, aprendizaje y muchas horas de competición al máximo nivel.</p><p>La presencia de 14 <b>campeonas nacionales</b> en la salida habla de la calidad extraordinaria de esta edición. Cada equipo reúne a corredoras acostumbradas a ganar en sus países y a competir durante todo el año en las principales pruebas del <b>calendario internacional</b>. Para Romina, este representa probablemente el desafío deportivo más importante de su carrera, pero también una oportunidad única para crecer como ciclista.</p><p>No es casualidad que Suiza sea el escenario de este inicio. Además de ofrecer algunos de los <b>paisajes más espectaculares del ciclismo mundial</b>, este país ocupa un lugar privilegiado en el desarrollo de este deporte. En Aigle se encuentran la sede de la Unión Ciclista Internacional (<b>UCI</b>) y el Centro Mundial de Ciclismo, donde durante décadas se han formado cientos de corredores de todos los continentes, convirtiéndose en una auténtica <b>fábrica de talento</b> para el ciclismo internacional.</p><p><b>El Tour apenas comienza</b>. Quedan ocho etapas donde aparecerán las montañas, el <b>desgaste físico</b> y las <b>grandes estrategias</b> por la clasificación general. Para Romina Hinojosa, el objetivo inmediato no es ganar una etapa, sino aprender cada día, terminar la carrera y aprovechar una experiencia que muy pocas <b>ciclistas mexicanas</b> han tenido el <b>privilegio de vivir</b>.</p><p>Porque, más allá de la <b>clasificación</b> de la primera jornada,<b> México vuelve a tener representación </b>en la carrera más importante del ciclismo femenino. Y eso, por sí solo, ya es una noticia que merece celebrarse. Cada kilómetro que recorra Romina será una inversión para su futuro y una inspiración para las nuevas generaciones de ciclistas mexicanas que sueñan con llegar algún día al Tour de Francia.</p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://sdpnoticias-sdpnoticias-prod.cdn.arcpublishing.com/resizer/Zd48KEmR3E8QvBQN_W5pu1ggANo=/cloudfront-us-east-1.images.arcpublishing.com/sdpnoticias/YEQIVU3GEZHR7LDLSPR3YHRXFQ.png"><media:description type="plain"><![CDATA[Romina Hinojosa]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[Infantino falla en su intento de venderle el Mundial a Trump... por ahora]]></title><link>https://www.sdpnoticias.com/opinion/infantino-falla-en-su-intento-de-venderle-el-mundial-a-trump-por-ahora//</link><guid isPermaLink="true">https://www.sdpnoticias.com/opinion/infantino-falla-en-su-intento-de-venderle-el-mundial-a-trump-por-ahora//</guid><dc:creator><![CDATA[Manuel Ibarra]]></dc:creator><description><![CDATA[El mensaje del presidente de la FIFA fue de manual: escuchamos, el proyecto divide, no sigue adelante. Pero el daño ya está hecho. ]]></description><pubDate>Sat, 01 Aug 2026 15:07:37 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>La <b>FIFA</b> dio marcha atrás. Este viernes, el organismo que rige el <b>futbol mundial</b> enterró, al menos temporalmente, su ambicioso y <b>polémico plan</b> de abrir el capital de la Copa del Mundo a inversores privados. El proyecto, conocido como FIFA Forward Enterprise (FFE), pretendía <b>inyectar miles de millones de dólares</b> al <b>deporte</b>, pero se topó con un repudio (casi) generalizado que ni siquiera<b> Gianni Infantino</b> pudo sortear.</p><p>Y es que era el colmo. Infantino le quería <b>entregar el control del futbol mundial</b>, que tampoco se ha distinguido por ahora por ser algo totalmente limpio, a la familia extendida del felón <b>Trump</b>, un hermano de Jared Kushner, cuyo padre, por cierto, duró varios años encarcelado por <b>fraudes económicos</b>. La iglesia en manos de Lutero, o más bien, el futbol en manos de cretinos que lo llaman “soccer”.</p><p>Las confederaciones de Europa (UEFA), Asia (AFC) y Norteamérica (Concacaf) se alinearon en contra. La gota que derramó el vaso fue la <b>renuncia de Carlos Cordeiro</b>, asesor de Infantino y hombre clave para engrasar la relación con la Casa Blanca. Cordeiro no solo dimitió, sino que calificó el plan como “<b>un mal negocio para el futbol</b>” y advirtió que hipotecar el futuro del deporte por 4 mil 200 millones de dólares era un despropósito. Su salida, sumada a la amenaza de la UEFA de boicotear competencias, forzó a Infantino a recular.</p><p>El mensaje del presidente de la FIFA fue de manual: escuchamos, el proyecto divide, no sigue adelante. Pero <b>el daño ya está hecho</b>. La propuesta, vinculada a Joshua Kushner, hermano del yerno de Donald Trump, generó un rechazo que, de forma criticable, la <b>Federación Mexicana de Futbol no quiso rechazar</b> abiertamente junto a otras federaciones locales.</p><p>¿Es una derrota definitiva? No necesariamente. Mientras el régimen Trump siga en el poder, los próximos dos años, buscarán seguir incrementando su fortuna con más corruptelas... a costa de lo que sea.</p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://sdpnoticias-sdpnoticias-prod.cdn.arcpublishing.com/resizer/OXiANKbqdn-HYTKMVvy-hHR3K3g=/cloudfront-us-east-1.images.arcpublishing.com/sdpnoticias/J6XLZKW6NJC2NJDFDUH5PXDUOQ.jpg"><media:description type="plain"><![CDATA[Gianni Infantino]]></media:description><media:credit role="author" scheme="urn:ebu">FAZRY ISMAIL</media:credit></media:content></item><item><title><![CDATA[Diablos Rojos del México y ADO reúnen a la afición en firma de autógrafos en la TAPO]]></title><link>https://www.sdpnoticias.com/beisbol/diablos-rojos-del-mexico-y-ado-reunen-a-la-aficion-en-firma-de-autografos-en-la-tapo//</link><guid isPermaLink="true">https://www.sdpnoticias.com/beisbol/diablos-rojos-del-mexico-y-ado-reunen-a-la-aficion-en-firma-de-autografos-en-la-tapo//</guid><dc:creator><![CDATA[Joel Macías]]></dc:creator><description><![CDATA[ADO acerca la pasión por el béisbol a sus pasajeros con firma de autógrafos de los Diablos Rojos del México. ]]></description><pubDate>Fri, 31 Jul 2026 22:54:44 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>Los <b>Diablos Rojos del México</b> y <b>ADO</b> organizaron una firma de autógrafos en la Terminal de <b>Autobuses de Pasajeros de Oriente (TAPO)</b>, donde decenas de aficionados tuvieron la oportunidad de convivir con <b>Franklin Barreto, Carlos Pérez y Carlos Sepúlveda</b>, en una actividad realizada como parte de la alianza que ambas instituciones mantienen desde 2019.</p><p>Durante la jornada, los tres peloteros firmaron artículos, se tomaron fotografías y compartieron algunos minutos con los seguidores que acudieron al evento. Entre ellos destacó Carlos Sepúlveda, quien hizo historia al convertirse en el primer campeón de bateo nacido en México en la historia de los <b>Diablos Rojos del México.</b></p><p>La actividad también contó con la participación de las mascotas <b>Rocco y Roxy</b>, quienes acompañaron la convivencia y animaron la jornada junto a las familias asistentes.</p><img src="https://sdpnoticias-sdpnoticias-prod.cdn.arcpublishing.com/resizer/X3vOM2ZWnVpvNaGTl47Et3llUt8=/cloudfront-us-east-1.images.arcpublishing.com/sdpnoticias/YADG7AGHGBFTRPD244PVPZAPQM.jpg" alt="Diablos Rojos del México y ADO reúnen a la afición en firma de autógrafos en la TAPO" height="1888" width="3356"/><h2>Una alianza que también se vive fuera del diamante </h2><p>La <b>firma de autógrafos</b> forma parte de las distintas iniciativas que <b>ADO</b> y los<b> Diablos Rojos del México</b> han impulsado desde el inicio de su alianza en 2019, con el objetivo de fortalecer el vínculo entre el equipo y su afición mediante experiencias que van más allá del <b>Estadio Alfredo Harp Helú.</b></p><p>Además de convivir con los jugadores, los aficionados pudieron obtener autógrafos, fotografías y compartir un momento cercano con algunos de los protagonistas del equipo, en una jornada que acercó el béisbol a sus seguidores en un espacio diferente al estadio.</p><p>Al respecto, <b>Alfonso Cavazos Saro</b>, gerente general de Lujo en Mobility ADO, destacó la importancia de este tipo de actividades para acercar el deporte a las personas.</p><blockquote><p>“En ADO creemos que el deporte tiene la capacidad de acercar a las personas y crear momentos que permanecen en la memoria. Nuestra alianza con los Diablos Rojos del México refleja ese compromiso de generar experiencias que vayan más allá del traslado y permitan a los aficionados sentirse más cerca de su equipo.”</p><p class="citation">Alfonso Cavazos Saro, gerente general de Lujo en Mobility ADO</p></blockquote><h2>Un vínculo que va más allá del estadio</h2><p>Mientras los <b>Diablos Rojos del México</b> continúan con su actividad en la<b> Liga Mexicana de Beisbol,</b> este tipo de encuentros les permite mantener un contacto cercano con su afición y fortalecer una alianza que también busca impulsar el crecimiento del rey de los deportes fuera del terreno de juego.</p><p>Con este tipo de actividades, ADO y los Diablos Rojos del México continúan generando espacios de convivencia que acercan a los aficionados con los protagonistas del equipo y fortalecen el vínculo con una de las aficiones más representativas del béisbol mexicano.</p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://sdpnoticias-sdpnoticias-prod.cdn.arcpublishing.com/resizer/U5slKJ9HSK0w8yW125NOGc1zonI=/cloudfront-us-east-1.images.arcpublishing.com/sdpnoticias/UNTMXAZUDJF65BCORRMEH5DPSE.jpg"><media:description type="plain"><![CDATA[Diablos Rojos del México y ADO reúnen a la afición en firma de autógrafos en la TAPO]]></media:description><media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Cortesía </media:credit></media:content></item><item><title><![CDATA[El gesto de Chivas con Ronald Johnson que une a México y Estados Unidos]]></title><link>https://www.sdpnoticias.com/liga-mx/el-gesto-de-chivas-con-ronald-johnson-que-une-a-mexico-y-estados-unidos//</link><guid isPermaLink="true">https://www.sdpnoticias.com/liga-mx/el-gesto-de-chivas-con-ronald-johnson-que-une-a-mexico-y-estados-unidos//</guid><dc:creator><![CDATA[Aldo Bedolla]]></dc:creator><description><![CDATA[Chivas de Guadalajara tuvo un gesto con Ronald Johnson, Embajador de Estados Unidos en México, quien recibió un jersey del Rebaño durante la celebración del 4 de julio realizada en Ciudad de México.
]]></description><pubDate>Fri, 31 Jul 2026 20:43:46 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p><a href="https://www.quintopartido.com/liga-mx/nutri-y-chivas-unen-fuerzas-en-una-alianza-enfocada-en-la-nutricion-y-el-desarrollo-deportivo/" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://www.quintopartido.com/liga-mx/nutri-y-chivas-unen-fuerzas-en-una-alianza-enfocada-en-la-nutricion-y-el-desarrollo-deportivo/"><b>Chivas de Guadalajara</b></a><b> </b>volvió a convertirse en un punto de encuentro entre México y Estados Unidos, esta vez fuera de las canchas.<b> Ronald Johnson</b>, Embajador de Estados Unidos en México, <b>recibió un jersey del conjunto rojiblanco </b>durante la celebración por el Día de la Independencia estadounidense realizada en Ciudad de México.</p><p>La representación estadounidense destacó el obsequio como una muestra de los vínculos que existen entre ambos países y del papel que puede desempeñar el deporte para acercar a sus comunidades.</p><p>“Un gesto que celebra los fuertes lazos entre Estados Unidos y México, y el poder del deporte para unir a nuestras comunidades”, señaló el mensaje difundido alrededor de la entrega.</p><p>Ronald Johnson ocupa el cargo de <b>Embajador de Estados Unidos en México desde 2025</b> y durante su gestión ha utilizado al deporte como uno de los elementos para destacar la relación bilateral. Durante el <a href="https://www.quintopartido.com/opinion/mundial-2026-el-azteca-y-los-que-no-saben-lo-que-pasa-en-la-cancha/" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://www.quintopartido.com/opinion/mundial-2026-el-azteca-y-los-que-no-saben-lo-que-pasa-en-la-cancha/"><b>Mundial de 2026</b></a>, incluso mostró públicamente su apoyo a la Selección Mexicana y habló del torneo organizado por México, Estados Unidos y Canadá como una celebración de los vínculos entre los tres países.</p><p><iframe src="https://www.facebook.com/plugins/post.php?href=https%3A%2F%2Fwww.facebook.com%2FUSCGGuadalajara%2Fposts%2Fpfbid0nGErSbRSFHqSV5LcpbDNa73dDwerqNbzz6yy98UWx5Qd5iu5Sg7KDeucTDRjFDcml&show_text=true&width=500" width="500" height="785" style="border:none;overflow:hidden" scrolling="no" frameborder="0" allowfullscreen="true" allow="autoplay; clipboard-write; encrypted-media; picture-in-picture; web-share"></iframe></p><h2>Chivas de Guadalajara fortalece sus vínculos con Estados Unidos</h2><p>La entrega del jersey también tiene un significado particular para <a href="https://www.quintopartido.com/opinion/las-chivas-el-equipo-espejismo-del-futbol-mexicano/" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://www.quintopartido.com/opinion/las-chivas-el-equipo-espejismo-del-futbol-mexicano/"><b>Chivas de Guadalajara</b></a>, un club con una importante conexión con el público mexicano que vive en <b>Estados Unidos.</b></p><p>La cercanía geográfica entre Jalisco y distintas comunidades mexicanas asentadas en territorio estadounidense ha convertido al Rebaño en uno de los equipos mexicanos con presencia constante al norte de la frontera.</p><p>En esta ocasión, el futbol sirvió como parte de una celebración diplomática que fue más allá de cualquier resultado deportivo.</p><h2>Chivas de Guadalajara se hace presente en la celebración del 4 de julio</h2><p>El jersey de<b> Chivas de Guadalajara</b> llegó a manos de <b>Ronald Johnson</b> durante los festejos estadounidenses del <b>4 de julio</b> en Ciudad de México.</p><p>La fecha ha servido para que la representación diplomática estadounidense reúna a distintos actores y destaque la cooperación entre México y Estados Unidos. Johnson ha señalado anteriormente que la relación entre ambas naciones también encuentra en el deporte una oportunidad para mostrar colaboración, especialmente después de compartir la organización de la <b>Copa del Mundo de 2026 junto con Canadá.</b></p><p>Esta vez no fue necesario un partido ni un estadio lleno.</p><p>Un jersey de Chivas terminó funcionando como símbolo de una relación que cruza fronteras y que también encuentra en el futbol un lenguaje en común.</p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://sdpnoticias-sdpnoticias-prod.cdn.arcpublishing.com/resizer/_yz5YK5Ys4USraR3S4xIAHwzjL8=/cloudfront-us-east-1.images.arcpublishing.com/sdpnoticias/UQX4E3V53BACZA2XGG4QT5WFYA.png"><media:description type="plain"><![CDATA[El gesto de Chivas con Ronald Johnson que une a México y Estados Unidos]]></media:description><media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Especial </media:credit></media:content></item><item><title><![CDATA[Franco Baresi y el recuerdo que Maradona prometió guardar toda su vida]]></title><link>https://www.sdpnoticias.com/futbol-internacional/franco-baresi-y-el-recuerdo-que-maradona-prometio-guardar-toda-su-vida//</link><guid isPermaLink="true">https://www.sdpnoticias.com/futbol-internacional/franco-baresi-y-el-recuerdo-que-maradona-prometio-guardar-toda-su-vida//</guid><dc:creator><![CDATA[Aldo Bedolla]]></dc:creator><description><![CDATA[Franco Baresi murió este viernes a los 66 años y entre los recuerdos que dimensionan su legado aparece una escena inolvidable con Diego Maradona. ]]></description><pubDate>Fri, 31 Jul 2026 20:28:29 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>El futbol está de luto. <b>Franco Baresi</b> falleció este 31 de julio de 2026 a los 66 años, dejando atrás una historia inseparable del <b>AC Milan, </b><a href="https://www.quintopartido.com/futbol-internacional/cuando-la-serie-a-fue-la-mejor-liga-del-mundo/" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://www.quintopartido.com/futbol-internacional/cuando-la-serie-a-fue-la-mejor-liga-del-mundo/"><b>Serie A</b></a><b> </b>y un legado que lo colocó entre los grandes defensores que ha tenido este deporte. El conjunto rossonero comunicó la muerte de quien fuera su histórico capitán y uno de los mayores símbolos de su historia. </p><p><b>Baresi</b> pasó toda su carrera profesional con el Milan y disputó 719 partidos oficiales. Ganó seis títulos de <b>Serie A </b>y tres Copas de Europa, mientras que su impacto fue tan grande que el club terminó retirando el dorsal número 6.</p><p>Pero para entender realmente lo que significó Franco Baresi, quizá los números no sean suficientes. Basta recordar lo que <a href="https://www.quintopartido.com/futbol-internacional/hija-de-maradona-arremete-contra-medico-imputado-me-da-bronca/" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://www.quintopartido.com/futbol-internacional/hija-de-maradona-arremete-contra-medico-imputado-me-da-bronca/"><b>Diego Armando Maradona</b></a> pensaba de él.</p><blockquote class="instagram-media" data-instgrm-captioned data-instgrm-permalink="https://www.instagram.com/p/DbdlXE-FhtI/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" data-instgrm-version="14" style=" background:#FFF; border:0; border-radius:3px; box-shadow:0 0 1px 0 rgba(0,0,0,0.5),0 1px 10px 0 rgba(0,0,0,0.15); margin: 1px; max-width:658px; min-width:326px; padding:0; width:99.375%; width:-webkit-calc(100% - 2px); width:calc(100% - 2px);"><div style="padding:16px;"> <a href="https://www.instagram.com/p/DbdlXE-FhtI/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" style=" background:#FFFFFF; line-height:0; padding:0 0; text-align:center; text-decoration:none; width:100%;" target="_blank"> <div style=" display: flex; flex-direction: row; align-items: center;"> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; flex-grow: 0; height: 40px; margin-right: 14px; width: 40px;"></div> <div style="display: flex; flex-direction: column; flex-grow: 1; justify-content: center;"> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; margin-bottom: 6px; width: 100px;"></div> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; width: 60px;"></div></div></div><div style="padding: 19% 0;"></div> <div style="display:block; height:50px; margin:0 auto 12px; width:50px;"><svg width="50px" height="50px" viewBox="0 0 60 60" version="1.1" xmlns="https://www.w3.org/2000/svg" xmlns:xlink="https://www.w3.org/1999/xlink"><g stroke="none" stroke-width="1" fill="none" fill-rule="evenodd"><g transform="translate(-511.000000, -20.000000)" fill="#000000"><g><path d="M556.869,30.41 C554.814,30.41 553.148,32.076 553.148,34.131 C553.148,36.186 554.814,37.852 556.869,37.852 C558.924,37.852 560.59,36.186 560.59,34.131 C560.59,32.076 558.924,30.41 556.869,30.41 M541,60.657 C535.114,60.657 530.342,55.887 530.342,50 C530.342,44.114 535.114,39.342 541,39.342 C546.887,39.342 551.658,44.114 551.658,50 C551.658,55.887 546.887,60.657 541,60.657 M541,33.886 C532.1,33.886 524.886,41.1 524.886,50 C524.886,58.899 532.1,66.113 541,66.113 C549.9,66.113 557.115,58.899 557.115,50 C557.115,41.1 549.9,33.886 541,33.886 M565.378,62.101 C565.244,65.022 564.756,66.606 564.346,67.663 C563.803,69.06 563.154,70.057 562.106,71.106 C561.058,72.155 560.06,72.803 558.662,73.347 C557.607,73.757 556.021,74.244 553.102,74.378 C549.944,74.521 548.997,74.552 541,74.552 C533.003,74.552 532.056,74.521 528.898,74.378 C525.979,74.244 524.393,73.757 523.338,73.347 C521.94,72.803 520.942,72.155 519.894,71.106 C518.846,70.057 518.197,69.06 517.654,67.663 C517.244,66.606 516.755,65.022 516.623,62.101 C516.479,58.943 516.448,57.996 516.448,50 C516.448,42.003 516.479,41.056 516.623,37.899 C516.755,34.978 517.244,33.391 517.654,32.338 C518.197,30.938 518.846,29.942 519.894,28.894 C520.942,27.846 521.94,27.196 523.338,26.654 C524.393,26.244 525.979,25.756 528.898,25.623 C532.057,25.479 533.004,25.448 541,25.448 C548.997,25.448 549.943,25.479 553.102,25.623 C556.021,25.756 557.607,26.244 558.662,26.654 C560.06,27.196 561.058,27.846 562.106,28.894 C563.154,29.942 563.803,30.938 564.346,32.338 C564.756,33.391 565.244,34.978 565.378,37.899 C565.522,41.056 565.552,42.003 565.552,50 C565.552,57.996 565.522,58.943 565.378,62.101 M570.82,37.631 C570.674,34.438 570.167,32.258 569.425,30.349 C568.659,28.377 567.633,26.702 565.965,25.035 C564.297,23.368 562.623,22.342 560.652,21.575 C558.743,20.834 556.562,20.326 553.369,20.18 C550.169,20.033 549.148,20 541,20 C532.853,20 531.831,20.033 528.631,20.18 C525.438,20.326 523.257,20.834 521.349,21.575 C519.376,22.342 517.703,23.368 516.035,25.035 C514.368,26.702 513.342,28.377 512.574,30.349 C511.834,32.258 511.326,34.438 511.181,37.631 C511.035,40.831 511,41.851 511,50 C511,58.147 511.035,59.17 511.181,62.369 C511.326,65.562 511.834,67.743 512.574,69.651 C513.342,71.625 514.368,73.296 516.035,74.965 C517.703,76.634 519.376,77.658 521.349,78.425 C523.257,79.167 525.438,79.673 528.631,79.82 C531.831,79.965 532.853,80.001 541,80.001 C549.148,80.001 550.169,79.965 553.369,79.82 C556.562,79.673 558.743,79.167 560.652,78.425 C562.623,77.658 564.297,76.634 565.965,74.965 C567.633,73.296 568.659,71.625 569.425,69.651 C570.167,67.743 570.674,65.562 570.82,62.369 C570.966,59.17 571,58.147 571,50 C571,41.851 570.966,40.831 570.82,37.631"></path></g></g></g></svg></div><div style="padding-top: 8px;"> <div style=" color:#3897f0; font-family:Arial,sans-serif; font-size:14px; font-style:normal; font-weight:550; line-height:18px;">View this post on Instagram</div></div><div style="padding: 12.5% 0;"></div> <div style="display: flex; flex-direction: row; margin-bottom: 14px; align-items: center;"><div> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; height: 12.5px; width: 12.5px; transform: translateX(0px) translateY(7px);"></div> <div style="background-color: #F4F4F4; height: 12.5px; transform: rotate(-45deg) translateX(3px) translateY(1px); width: 12.5px; flex-grow: 0; margin-right: 14px; margin-left: 2px;"></div> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; height: 12.5px; width: 12.5px; transform: translateX(9px) translateY(-18px);"></div></div><div style="margin-left: 8px;"> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; flex-grow: 0; height: 20px; width: 20px;"></div> <div style=" width: 0; height: 0; border-top: 2px solid transparent; border-left: 6px solid #f4f4f4; border-bottom: 2px solid transparent; transform: translateX(16px) translateY(-4px) rotate(30deg)"></div></div><div style="margin-left: auto;"> <div style=" width: 0px; border-top: 8px solid #F4F4F4; border-right: 8px solid transparent; transform: translateY(16px);"></div> <div style=" background-color: #F4F4F4; flex-grow: 0; height: 12px; width: 16px; transform: translateY(-4px);"></div> <div style=" width: 0; height: 0; border-top: 8px solid #F4F4F4; border-left: 8px solid transparent; transform: translateY(-4px) translateX(8px);"></div></div></div> <div style="display: flex; flex-direction: column; flex-grow: 1; justify-content: center; margin-bottom: 24px;"> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; margin-bottom: 6px; width: 224px;"></div> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; width: 144px;"></div></div></a></div></blockquote><h2>Franco Baresi recibió uno de los mayores elogios de Diego Maradona</h2><p>El 1 de octubre de 1989, <a href="https://www.quintopartido.com/futbol-internacional/esta-de-miedo-el-terrorifico-jersey-del-napoli-para-halloween/" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://www.quintopartido.com/futbol-internacional/esta-de-miedo-el-terrorifico-jersey-del-napoli-para-halloween/"><b>Napoli</b></a> recibió al <b>Milan</b> en el antiguo San Paolo. El conjunto napolitano ganó 3-0, con dos goles de Andrea Carnevale y otro de <b>Diego Maradona</b>, en uno de aquellos enfrentamientos que pusieron cara a cara a dos gigantes del futbol italiano.</p><p>Al terminar el encuentro ocurrió una escena que sobrevivió al resultado. Maradona intercambió camisetas con Franco Baresi y apareció después ante las cámaras todavía vestido con el histórico número 6 del Milan.</p><p>Entonces dejó una frase que, tras la muerte del defensor italiano, adquiere un significado diferente:</p><blockquote><p>“Esta camiseta pertenece a un gran jugador, creo que Franco Baresi es el mejor como defensa. Este es un recuerdo que guardaré por el resto de mi vida”.</p><p class="citation">Diego Maradona sobre Baresi</p></blockquote><p>La grabación de aquel momento conserva <b>el elogio de Maradona al capitán rossonero</b>, un rival al que también tuvo que enfrentar durante algunos de los años más importantes de su carrera en Italia.</p><blockquote class="instagram-media" data-instgrm-captioned data-instgrm-permalink="https://www.instagram.com/p/DbdqfgFCBqC/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" data-instgrm-version="14" style=" background:#FFF; border:0; border-radius:3px; box-shadow:0 0 1px 0 rgba(0,0,0,0.5),0 1px 10px 0 rgba(0,0,0,0.15); margin: 1px; max-width:658px; min-width:326px; padding:0; width:99.375%; width:-webkit-calc(100% - 2px); width:calc(100% - 2px);"><div style="padding:16px;"> <a href="https://www.instagram.com/p/DbdqfgFCBqC/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" style=" background:#FFFFFF; line-height:0; padding:0 0; text-align:center; text-decoration:none; width:100%;" target="_blank"> <div style=" display: flex; flex-direction: row; align-items: center;"> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; flex-grow: 0; height: 40px; margin-right: 14px; width: 40px;"></div> <div style="display: flex; flex-direction: column; flex-grow: 1; justify-content: center;"> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; margin-bottom: 6px; width: 100px;"></div> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; width: 60px;"></div></div></div><div style="padding: 19% 0;"></div> <div style="display:block; height:50px; margin:0 auto 12px; width:50px;"><svg width="50px" height="50px" viewBox="0 0 60 60" version="1.1" xmlns="https://www.w3.org/2000/svg" xmlns:xlink="https://www.w3.org/1999/xlink"><g stroke="none" stroke-width="1" fill="none" fill-rule="evenodd"><g transform="translate(-511.000000, -20.000000)" fill="#000000"><g><path d="M556.869,30.41 C554.814,30.41 553.148,32.076 553.148,34.131 C553.148,36.186 554.814,37.852 556.869,37.852 C558.924,37.852 560.59,36.186 560.59,34.131 C560.59,32.076 558.924,30.41 556.869,30.41 M541,60.657 C535.114,60.657 530.342,55.887 530.342,50 C530.342,44.114 535.114,39.342 541,39.342 C546.887,39.342 551.658,44.114 551.658,50 C551.658,55.887 546.887,60.657 541,60.657 M541,33.886 C532.1,33.886 524.886,41.1 524.886,50 C524.886,58.899 532.1,66.113 541,66.113 C549.9,66.113 557.115,58.899 557.115,50 C557.115,41.1 549.9,33.886 541,33.886 M565.378,62.101 C565.244,65.022 564.756,66.606 564.346,67.663 C563.803,69.06 563.154,70.057 562.106,71.106 C561.058,72.155 560.06,72.803 558.662,73.347 C557.607,73.757 556.021,74.244 553.102,74.378 C549.944,74.521 548.997,74.552 541,74.552 C533.003,74.552 532.056,74.521 528.898,74.378 C525.979,74.244 524.393,73.757 523.338,73.347 C521.94,72.803 520.942,72.155 519.894,71.106 C518.846,70.057 518.197,69.06 517.654,67.663 C517.244,66.606 516.755,65.022 516.623,62.101 C516.479,58.943 516.448,57.996 516.448,50 C516.448,42.003 516.479,41.056 516.623,37.899 C516.755,34.978 517.244,33.391 517.654,32.338 C518.197,30.938 518.846,29.942 519.894,28.894 C520.942,27.846 521.94,27.196 523.338,26.654 C524.393,26.244 525.979,25.756 528.898,25.623 C532.057,25.479 533.004,25.448 541,25.448 C548.997,25.448 549.943,25.479 553.102,25.623 C556.021,25.756 557.607,26.244 558.662,26.654 C560.06,27.196 561.058,27.846 562.106,28.894 C563.154,29.942 563.803,30.938 564.346,32.338 C564.756,33.391 565.244,34.978 565.378,37.899 C565.522,41.056 565.552,42.003 565.552,50 C565.552,57.996 565.522,58.943 565.378,62.101 M570.82,37.631 C570.674,34.438 570.167,32.258 569.425,30.349 C568.659,28.377 567.633,26.702 565.965,25.035 C564.297,23.368 562.623,22.342 560.652,21.575 C558.743,20.834 556.562,20.326 553.369,20.18 C550.169,20.033 549.148,20 541,20 C532.853,20 531.831,20.033 528.631,20.18 C525.438,20.326 523.257,20.834 521.349,21.575 C519.376,22.342 517.703,23.368 516.035,25.035 C514.368,26.702 513.342,28.377 512.574,30.349 C511.834,32.258 511.326,34.438 511.181,37.631 C511.035,40.831 511,41.851 511,50 C511,58.147 511.035,59.17 511.181,62.369 C511.326,65.562 511.834,67.743 512.574,69.651 C513.342,71.625 514.368,73.296 516.035,74.965 C517.703,76.634 519.376,77.658 521.349,78.425 C523.257,79.167 525.438,79.673 528.631,79.82 C531.831,79.965 532.853,80.001 541,80.001 C549.148,80.001 550.169,79.965 553.369,79.82 C556.562,79.673 558.743,79.167 560.652,78.425 C562.623,77.658 564.297,76.634 565.965,74.965 C567.633,73.296 568.659,71.625 569.425,69.651 C570.167,67.743 570.674,65.562 570.82,62.369 C570.966,59.17 571,58.147 571,50 C571,41.851 570.966,40.831 570.82,37.631"></path></g></g></g></svg></div><div style="padding-top: 8px;"> <div style=" color:#3897f0; font-family:Arial,sans-serif; font-size:14px; font-style:normal; font-weight:550; line-height:18px;">View this post on Instagram</div></div><div style="padding: 12.5% 0;"></div> <div style="display: flex; flex-direction: row; margin-bottom: 14px; align-items: center;"><div> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; height: 12.5px; width: 12.5px; transform: translateX(0px) translateY(7px);"></div> <div style="background-color: #F4F4F4; height: 12.5px; transform: rotate(-45deg) translateX(3px) translateY(1px); width: 12.5px; flex-grow: 0; margin-right: 14px; margin-left: 2px;"></div> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; height: 12.5px; width: 12.5px; transform: translateX(9px) translateY(-18px);"></div></div><div style="margin-left: 8px;"> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; flex-grow: 0; height: 20px; width: 20px;"></div> <div style=" width: 0; height: 0; border-top: 2px solid transparent; border-left: 6px solid #f4f4f4; border-bottom: 2px solid transparent; transform: translateX(16px) translateY(-4px) rotate(30deg)"></div></div><div style="margin-left: auto;"> <div style=" width: 0px; border-top: 8px solid #F4F4F4; border-right: 8px solid transparent; transform: translateY(16px);"></div> <div style=" background-color: #F4F4F4; flex-grow: 0; height: 12px; width: 16px; transform: translateY(-4px);"></div> <div style=" width: 0; height: 0; border-top: 8px solid #F4F4F4; border-left: 8px solid transparent; transform: translateY(-4px) translateX(8px);"></div></div></div> <div style="display: flex; flex-direction: column; flex-grow: 1; justify-content: center; margin-bottom: 24px;"> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; margin-bottom: 6px; width: 224px;"></div> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; width: 144px;"></div></div></a></div></blockquote><h2>Franco Baresi: cuando una leyenda reconoce a otra</h2><p>Eran dos futbolistas destinados a encontrarse desde lugares completamente opuestos. <b>Maradona</b> buscaba romper defensas; <b>Franco Baresi </b>convirtió defender en un arte.</p><p>El argentino era desequilibrio, creatividad y gol. El italiano, anticipación, lectura del juego, liderazgo y orden. Baresi también reconocería con los años la dificultad de medirse ante Diego, a quien mencionó entre los grandes jugadores que enfrentó durante su carrera.</p><p>Hoy los dos forman parte de la historia del futbol.</p><p>Y quizá una de las mejores formas de despedir a Franco Baresi sea regresar a aquella noche de 1989. No a uno de sus títulos, ni a una barrida, ni a una actuación perfecta. A una camiseta.</p><p>A Maradona sosteniendo el número 6 y dejando claro que aquel recuerdo lo acompañaría toda la vida.</p><p>Porque, a veces, para entender qué tan grande fue una leyenda, basta escuchar lo que otra leyenda decía de ella.</p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://sdpnoticias-sdpnoticias-prod.cdn.arcpublishing.com/resizer/pXEWcrQqXR3EpeiptKwSkIVB9PE=/cloudfront-us-east-1.images.arcpublishing.com/sdpnoticias/5WBEIN7PCNCADMAHATMSNQO5EY.jpeg"><media:description type="plain"><![CDATA[¿Quién fue Franco Baresi? Leyenda y futbolista italiano]]></media:description><media:credit role="author" scheme="urn:ebu">especial</media:credit></media:content></item><item><title><![CDATA[¿Oscar o Tottenham campeón? Tom Holland sorprende con su elección]]></title><link>https://www.sdpnoticias.com/futbol-internacional/oscar-o-tottenham-campeon-tom-holland-sorprende-con-su-eleccion//</link><guid isPermaLink="true">https://www.sdpnoticias.com/futbol-internacional/oscar-o-tottenham-campeon-tom-holland-sorprende-con-su-eleccion//</guid><dc:creator><![CDATA[Aldo Bedolla]]></dc:creator><description><![CDATA[Tom Holland dejó claro hasta dónde llega su pasión por el Tottenham. El actor de Spider-Man aseguró que preferiría ver a los Spurs conquistar la Premier League antes que recibir un Oscar por su carrera.
]]></description><pubDate>Fri, 31 Jul 2026 20:20:53 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p><b>Tom Holland </b>tiene una de las carreras más reconocidas de Hollywood, pero existe un logro que pondría incluso por encima de uno de los premios más importantes de la industria cinematográfica: ver al <a href="https://www.quintopartido.com/futbol-internacional/portero-del-tottenham-fue-sustituido-en-su-debut-en-la-champions-tras-2-errores/" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://www.quintopartido.com/futbol-internacional/portero-del-tottenham-fue-sustituido-en-su-debut-en-la-champions-tras-2-errores/"><b>Tottenham</b></a> campeón de la <b>Premier League.</b></p><p>Durante una entrevista con The Times por el estreno de La Odisea, película dirigida por <b>Christopher Nolan,</b> el actor inglés fue cuestionado sobre qué elegiría entre ganar un <b>Oscar</b> o presenciar un <b>campeonato de los Spurs.</b></p><p>“Prefiero que Tottenham gane la Premier League a que yo gane un Oscar. Sería increíble, podría vivirlo con mi hermano y mis amigos”, explicó Holland, quien aclaró que recibir la estatuilla también representaría un enorme honor en su carrera.</p><blockquote class="instagram-media" data-instgrm-captioned data-instgrm-permalink="https://www.instagram.com/p/Dba2qBrDpqb/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" data-instgrm-version="14" style=" background:#FFF; border:0; border-radius:3px; box-shadow:0 0 1px 0 rgba(0,0,0,0.5),0 1px 10px 0 rgba(0,0,0,0.15); margin: 1px; max-width:658px; min-width:326px; padding:0; width:99.375%; width:-webkit-calc(100% - 2px); width:calc(100% - 2px);"><div style="padding:16px;"> <a href="https://www.instagram.com/p/Dba2qBrDpqb/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" style=" background:#FFFFFF; line-height:0; padding:0 0; text-align:center; text-decoration:none; width:100%;" target="_blank"> <div style=" display: flex; flex-direction: row; align-items: center;"> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; flex-grow: 0; height: 40px; margin-right: 14px; width: 40px;"></div> <div style="display: flex; flex-direction: column; flex-grow: 1; justify-content: center;"> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; margin-bottom: 6px; width: 100px;"></div> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; width: 60px;"></div></div></div><div style="padding: 19% 0;"></div> <div style="display:block; height:50px; margin:0 auto 12px; width:50px;"><svg width="50px" height="50px" viewBox="0 0 60 60" version="1.1" xmlns="https://www.w3.org/2000/svg" xmlns:xlink="https://www.w3.org/1999/xlink"><g stroke="none" stroke-width="1" fill="none" fill-rule="evenodd"><g transform="translate(-511.000000, -20.000000)" fill="#000000"><g><path d="M556.869,30.41 C554.814,30.41 553.148,32.076 553.148,34.131 C553.148,36.186 554.814,37.852 556.869,37.852 C558.924,37.852 560.59,36.186 560.59,34.131 C560.59,32.076 558.924,30.41 556.869,30.41 M541,60.657 C535.114,60.657 530.342,55.887 530.342,50 C530.342,44.114 535.114,39.342 541,39.342 C546.887,39.342 551.658,44.114 551.658,50 C551.658,55.887 546.887,60.657 541,60.657 M541,33.886 C532.1,33.886 524.886,41.1 524.886,50 C524.886,58.899 532.1,66.113 541,66.113 C549.9,66.113 557.115,58.899 557.115,50 C557.115,41.1 549.9,33.886 541,33.886 M565.378,62.101 C565.244,65.022 564.756,66.606 564.346,67.663 C563.803,69.06 563.154,70.057 562.106,71.106 C561.058,72.155 560.06,72.803 558.662,73.347 C557.607,73.757 556.021,74.244 553.102,74.378 C549.944,74.521 548.997,74.552 541,74.552 C533.003,74.552 532.056,74.521 528.898,74.378 C525.979,74.244 524.393,73.757 523.338,73.347 C521.94,72.803 520.942,72.155 519.894,71.106 C518.846,70.057 518.197,69.06 517.654,67.663 C517.244,66.606 516.755,65.022 516.623,62.101 C516.479,58.943 516.448,57.996 516.448,50 C516.448,42.003 516.479,41.056 516.623,37.899 C516.755,34.978 517.244,33.391 517.654,32.338 C518.197,30.938 518.846,29.942 519.894,28.894 C520.942,27.846 521.94,27.196 523.338,26.654 C524.393,26.244 525.979,25.756 528.898,25.623 C532.057,25.479 533.004,25.448 541,25.448 C548.997,25.448 549.943,25.479 553.102,25.623 C556.021,25.756 557.607,26.244 558.662,26.654 C560.06,27.196 561.058,27.846 562.106,28.894 C563.154,29.942 563.803,30.938 564.346,32.338 C564.756,33.391 565.244,34.978 565.378,37.899 C565.522,41.056 565.552,42.003 565.552,50 C565.552,57.996 565.522,58.943 565.378,62.101 M570.82,37.631 C570.674,34.438 570.167,32.258 569.425,30.349 C568.659,28.377 567.633,26.702 565.965,25.035 C564.297,23.368 562.623,22.342 560.652,21.575 C558.743,20.834 556.562,20.326 553.369,20.18 C550.169,20.033 549.148,20 541,20 C532.853,20 531.831,20.033 528.631,20.18 C525.438,20.326 523.257,20.834 521.349,21.575 C519.376,22.342 517.703,23.368 516.035,25.035 C514.368,26.702 513.342,28.377 512.574,30.349 C511.834,32.258 511.326,34.438 511.181,37.631 C511.035,40.831 511,41.851 511,50 C511,58.147 511.035,59.17 511.181,62.369 C511.326,65.562 511.834,67.743 512.574,69.651 C513.342,71.625 514.368,73.296 516.035,74.965 C517.703,76.634 519.376,77.658 521.349,78.425 C523.257,79.167 525.438,79.673 528.631,79.82 C531.831,79.965 532.853,80.001 541,80.001 C549.148,80.001 550.169,79.965 553.369,79.82 C556.562,79.673 558.743,79.167 560.652,78.425 C562.623,77.658 564.297,76.634 565.965,74.965 C567.633,73.296 568.659,71.625 569.425,69.651 C570.167,67.743 570.674,65.562 570.82,62.369 C570.966,59.17 571,58.147 571,50 C571,41.851 570.966,40.831 570.82,37.631"></path></g></g></g></svg></div><div style="padding-top: 8px;"> <div style=" color:#3897f0; font-family:Arial,sans-serif; font-size:14px; font-style:normal; font-weight:550; line-height:18px;">View this post on Instagram</div></div><div style="padding: 12.5% 0;"></div> <div style="display: flex; flex-direction: row; margin-bottom: 14px; align-items: center;"><div> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; height: 12.5px; width: 12.5px; transform: translateX(0px) translateY(7px);"></div> <div style="background-color: #F4F4F4; height: 12.5px; transform: rotate(-45deg) translateX(3px) translateY(1px); width: 12.5px; flex-grow: 0; margin-right: 14px; margin-left: 2px;"></div> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; height: 12.5px; width: 12.5px; transform: translateX(9px) translateY(-18px);"></div></div><div style="margin-left: 8px;"> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; flex-grow: 0; height: 20px; width: 20px;"></div> <div style=" width: 0; height: 0; border-top: 2px solid transparent; border-left: 6px solid #f4f4f4; border-bottom: 2px solid transparent; transform: translateX(16px) translateY(-4px) rotate(30deg)"></div></div><div style="margin-left: auto;"> <div style=" width: 0px; border-top: 8px solid #F4F4F4; border-right: 8px solid transparent; transform: translateY(16px);"></div> <div style=" background-color: #F4F4F4; flex-grow: 0; height: 12px; width: 16px; transform: translateY(-4px);"></div> <div style=" width: 0; height: 0; border-top: 8px solid #F4F4F4; border-left: 8px solid transparent; transform: translateY(-4px) translateX(8px);"></div></div></div> <div style="display: flex; flex-direction: column; flex-grow: 1; justify-content: center; margin-bottom: 24px;"> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; margin-bottom: 6px; width: 224px;"></div> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; width: 144px;"></div></div></a></div></blockquote><h2>Tom Holland y Tottenham, una relación que va más allá del cine</h2><p>La relación entre <b>Tom Holland </b>y <b>Tottenham</b> no es nueva. El propio club señala que el protagonista de <b>Spider-Man</b> comenzó a desarrollar su afición por los Spurs durante el camino del equipo hacia la final de la <a href="https://www.quintopartido.com/tendencias/fue-el-villano-en-una-final-de-champions-y-ahora-esta-reviviendo-asi-es-la-actualidad-de-loris-karius/" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://www.quintopartido.com/tendencias/fue-el-villano-en-una-final-de-champions-y-ahora-esta-reviviendo-asi-es-la-actualidad-de-loris-karius/"><b>Champions League</b></a> de 2019.</p><p>Desde entonces, Holland ha mostrado públicamente su apoyo al conjunto londinense. En 2021 incluso entrevistó a <b>Son Heung-min</b>, quien llegó a convertirse en su futbolista favorito, mientras que en 2025 hizo una pausa durante el rodaje de La Odisea para seguir el cierre de la final de la <b>Europa League</b> que Tottenham ganó ante Manchester United.</p><h2>Tom Holland sueña con ver al Tottenham campeón de la Premier League</h2><p>El deseo de <b>Tom Holland</b> por ver al <a href="https://www.quintopartido.com/futbol-internacional/portero-del-tottenham-fue-sustituido-en-su-debut-en-la-champions-tras-2-errores/" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://www.quintopartido.com/futbol-internacional/portero-del-tottenham-fue-sustituido-en-su-debut-en-la-champions-tras-2-errores/"><b>Tottenham</b></a> ganar la Premier League también tiene detrás una larga espera. Los <b>Spurs</b> no conquistan la máxima categoría del futbol inglés desde la temporada 1960-61, cuando consiguieron el título de la antigua First Division.</p><p>De hecho, Tottenham nunca ha levantado la <b>Premier League </b>desde la creación del torneo con ese nombre en 1992. Su palmarés registra dos campeonatos de Inglaterra, correspondientes a las temporadas 1950-51 y 1960-61.</p><p>El club sí rompió recientemente otra sequía al <b>conquistar la Europa League 2024-25</b>, su primer gran trofeo desde la Copa de la Liga de 2008. Sin embargo, volver a dominar Inglaterra continúa siendo una cuenta pendiente.</p><p>Por eso, entre alcanzar uno de los máximos reconocimientos de Hollywood o celebrar un campeonato inglés junto a otros aficionados, Tom Holland ya tiene clara su elección: primero el Tottenham y después el Oscar.</p><img src="https://sdpnoticias-sdpnoticias-prod.cdn.arcpublishing.com/resizer/7zZu1EYB00dZ-NvDWO6AxZA0vQ0=/cloudfront-us-east-1.images.arcpublishing.com/sdpnoticias/FRYRIPWKWNEHVMXWY35EXY5C6U.jpg" alt="Tottenham's Son Heung-min holds up the trophy after winning the Europa League final soccer match between Tottenham Hotspur and Manchester United at the San Mames Stadium in Bilbao, Spain, Wednesday, May 21, 2025. (AP Photo/Bernat Armangue)" height="5535" width="8303"/>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://sdpnoticias-sdpnoticias-prod.cdn.arcpublishing.com/resizer/Gdl-T3to5SG261s68v2Gs2Be6UQ=/cloudfront-us-east-1.images.arcpublishing.com/sdpnoticias/DUJV2PKGSFGONM2QMEJ2CFWZRA.jpg"><media:description type="plain"><![CDATA[Tom Holland pidió retrasar las grabaciones de Spider-Man para estar en La Odisea]]></media:description><media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Rebecca Blackwell / AP Photo </media:credit></media:content></item><item><title><![CDATA[El inesperado plan de CEMEX para cambiar el futuro de Tigres]]></title><link>https://www.sdpnoticias.com/liga-mx/el-inesperado-plan-de-cemex-para-cambiar-el-futuro-de-tigres//</link><guid isPermaLink="true">https://www.sdpnoticias.com/liga-mx/el-inesperado-plan-de-cemex-para-cambiar-el-futuro-de-tigres//</guid><dc:creator><![CDATA[Aldo Bedolla]]></dc:creator><description><![CDATA[CEMEX analiza la entrada de Apollo Global Management a Tigres mediante una inversión que podría modificar el modelo financiero del equipo y darle mayores recursos para competir dentro y fuera de la Liga MX.]]></description><pubDate>Fri, 31 Jul 2026 17:07:01 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>El futuro de <a href="https://www.quintopartido.com/liga-mx/jugador-de-tigres-sufre-insolito-robo-y-los-responsables-fueron-unos-osos/" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://www.quintopartido.com/liga-mx/jugador-de-tigres-sufre-insolito-robo-y-los-responsables-fueron-unos-osos/"><b>Tigres</b></a> podría sufrir uno de los cambios más importantes de los últimos años. <b>CEMEX</b> analiza la posibilidad de capitalizar al club mediante la entrada de <b>Apollo Global Management</b>, uno de los grupos de inversión más importantes del mundo y que recientemente amplió su presencia dentro del futbol internacional.</p><p>De acuerdo con información de Milenio/La Afición,<a href="https://www.quintopartido.com/opinion/apollo-y-la-liga-mx-inversion-o-espejismo/" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://www.quintopartido.com/opinion/apollo-y-la-liga-mx-inversion-o-espejismo/"> Apollo Global Management<b> </b></a>estaría interesado en <b>adquirir hasta el 40% de la participación de CEMEX relacionada con Tigres</b>, una operación que permitiría la llegada de capital extranjero al proyecto regiomontano. Sin embargo, hasta el momento no existe un acuerdo oficial y cualquier movimiento tendría que contar con la aprobación de la <b>Universidad Autónoma de Nuevo León.</b></p><p>La operación aparece en un momento en el que, según la misma información, CEMEX ha reducido el flujo de recursos hacia Sinergia Deportiva, por lo que la entrada de un nuevo socio podría convertirse en una alternativa para fortalecer nuevamente las finanzas del conjunto felino.</p><img src="https://sdpnoticias-sdpnoticias-prod.cdn.arcpublishing.com/resizer/oMIOC9WRUv65thgciWmxKK5AdnI=/cloudfront-us-east-1.images.arcpublishing.com/sdpnoticias/QXBLE4FW3ZAGJNSDYYWGXM3XJI.jpg" alt="Jugadores del equipo Tigres." height="1314" width="1920"/><h2>CEMEX buscaría capitalizar a Tigres con Apollo Global Management</h2><p>La posible <b>llegada de Apollo Global Management a Tigres </b>abriría una nueva fuente de capital para el club. Los recursos podrían utilizarse para fortalecer diferentes áreas del proyecto, desde la plantilla y futuros fichajes hasta infraestructura y planes de crecimiento a largo plazo.</p><p>Esto no significa que <b>Tigres</b> tendría automáticamente una nueva bolsa millonaria para contratar jugadores. El alcance de la inversión, el destino del capital y la participación de Apollo en las decisiones dependerían de la estructura final de un eventual acuerdo.</p><p>La experiencia de Apollo en el futbol, sin embargo, ya tiene un antecedente de peso. A través de Apollo Sports Capital, la firma completó en marzo de 2026 la operación para convertirse en accionista mayoritario del <a href="https://www.quintopartido.com/futbol-internacional/la-placa-de-hugo-sanchez-en-estadio-del-atletico-de-madrid-corre-riesgo-por-insolita-razon/" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://www.quintopartido.com/futbol-internacional/la-placa-de-hugo-sanchez-en-estadio-del-atletico-de-madrid-corre-riesgo-por-insolita-razon/"><b>Atlético de Madrid</b></a>, donde el objetivo declarado es fortalecer la competitividad deportiva, la solidez financiera y los proyectos de crecimiento del club.</p><blockquote class="twitter-tweet"><p lang="es" dir="ltr">📹 Equipo unido y enfocado, somos los Tigres. 🐅<a href="https://x.com/SmartFitMx?ref_src=twsrc%5Etfw">@SmartFitMx</a> <a href="https://t.co/gFCGdHXNrG">pic.twitter.com/gFCGdHXNrG</a></p>&mdash; Club Tigres 🐯 (@TigresOficial) <a href="https://x.com/TigresOficial/status/2082964641270190574?ref_src=twsrc%5Etfw">July 30, 2026</a></blockquote><h2>Apollo Global Management podría cambiar el futuro de Tigres</h2><p>La entrada de Apollo Global Management a <b>Tigres</b> representaría un cambio importante en el modelo que ha acompañado al equipo durante su etapa más exitosa.</p><p>Tigres confirmó recientemente otra transformación en su estructura: <b>Carlos Emilio González</b> asumió la presidencia del club el 1 de junio de 2026 y reporta a <b>Mauricio Doehner</b>, presidente del Comité de Enlace CEMEX-Sinergia Deportiva.</p><p>Ahora, el posible ingreso de capital extranjero podría formar parte de una nueva etapa en la que Tigres busque fortalecer sus recursos para mantenerse entre los clubes protagonistas de la<b> Liga MX</b> y recuperar peso en competiciones internacionales.</p><p>Por ahora, <b>CEMEX, Tigres y Apollo Global Management</b> están lejos de tener una operación cerrada. La propuesta tendría todavía que superar uno de los pasos más importantes: conseguir la aprobación de la UANL.</p><p>Pero la posibilidad ya está sobre la mesa. Después de una década marcada por grandes inversiones y títulos, Tigres podría buscar en capital extranjero el impulso económico para construir su siguiente época.</p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://sdpnoticias-sdpnoticias-prod.cdn.arcpublishing.com/resizer/rvKY7CyaPG4n0q7RHCJeVZbsNkQ=/cloudfront-us-east-1.images.arcpublishing.com/sdpnoticias/JLZM6A2DMBCVFBY6AMAW5MS4CA.jpg"><media:description type="plain"><![CDATA[El inesperado plan de CEMEX para cambiar el futuro de Tigres]]></media:description><media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Gustavo Valdez</media:credit></media:content></item><item><title><![CDATA[Conoce los nuevos jerseys de Piratas FC para el Apertura 2026]]></title><link>https://www.sdpnoticias.com/liga-mx/conoce-los-nuevos-jerseys-de-piratas-fc-para-el-apertura-2026//</link><guid isPermaLink="true">https://www.sdpnoticias.com/liga-mx/conoce-los-nuevos-jerseys-de-piratas-fc-para-el-apertura-2026//</guid><dc:creator><![CDATA[Aldo Bedolla]]></dc:creator><description><![CDATA[Piratas FC reveló la indumentaria que utilizará durante el Apertura 2026 de la Liga de Expansión MX, con tres jerseys inspirados en Veracruz, el mar y la navegación.]]></description><pubDate>Fri, 31 Jul 2026 16:59:00 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p><b>Piratas FC </b>dio el banderazo de salida a una nueva etapa de su historia con la presentación oficial de los <b>jerseys que utilizará durante el Apertura 2026 </b>de la <a href="https://www.quintopartido.com/liga-mx/antonio-portales-cambia-europa-por-la-liga-de-expansion-con-jaiba-brava/" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://www.quintopartido.com/liga-mx/antonio-portales-cambia-europa-por-la-liga-de-expansion-con-jaiba-brava/"><b>Liga de Expansión MX.</b></a></p><p>El conjunto veracruzano presentó su nueva indumentaria en Plaza Mantarraya, ubicada en el <b>Estadio Luis “Pirata” Fuente</b>, escenario que vuelve a recibir futbol profesional y que tiene un fuerte vínculo con la historia futbolística del puerto.</p><p>La presentación llegó después del debut oficial de Piratas FC en el Apertura 2026, donde el equipo dirigido por Mario García empató 0-0 ante Jaiba Brava en el Estadio Tamaulipas. Ahora, la siguiente parada será el debut como local frente al <b>Atlético Morelia,</b> programado para el sábado 1 de agosto.</p><img src="https://sdpnoticias-sdpnoticias-prod.cdn.arcpublishing.com/resizer/bXAa80OUx1EzmpGtf5sJOo1Ae-c=/cloudfront-us-east-1.images.arcpublishing.com/sdpnoticias/XLNZ3LZXL5GR3H3FZRXUVWNS7E.jpeg" alt="Presenta Piratas FC su indumentaria oficial rumbo al Apertura 2026" height="1024" width="1535"/><h2>Piratas FC presenta tres jerseys para el Apertura 2026</h2><p>Los nuevos <b>jerseys de Piratas FC</b> siguen una misma identidad visual inspirada en <a href="https://www.quintopartido.com/beisbol/aguila-de-veracruz-anuncia-a-bankaool-como-refuerzo-de-lujo/" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://www.quintopartido.com/beisbol/aguila-de-veracruz-anuncia-a-bankaool-como-refuerzo-de-lujo/"><b>Veracruz</b></a>, el mar y la navegación. La colección confeccionada por <b>Keuka</b> tiene al negro como uniforme de local, blanco para la indumentaria de visita y coral como propuesta alternativa.</p><p>Los diseños incorporan elementos que <b>recuerdan a mapas antiguos, cartas náuticas, rutas marítimas y rosas de los vientos</b>, reforzando la temática que Piratas FC ha construido alrededor de conceptos como barco, tripulación, abordaje y travesía.</p><p>El jersey negro funciona como la piel principal del equipo, mientras que el blanco presenta una estética similar a un mapa intervenido con tinta. El coral, por su parte, aparece como la alternativa más llamativa de la colección.</p><p>Keuka también presentó otras prendas que acompañarán al equipo durante el <b>Apertura 2026</b>, entre ellas ropa de entrenamiento, pants, rompevientos, polos oficiales y playeras de traslado. </p><blockquote class="twitter-tweet"><p lang="es" dir="ltr">Diseñado para el equipo que jugará sin miedo, desafiando las corrientes 🌊 y conquistando el terreno de Juego 🤘🏼🏟️<br>Te presentamos los jerseys <a href="https://x.com/Piratasfutbolfc?ref_src=twsrc%5Etfw">@Piratasfutbolfc</a> <br> !La Historia la creamos Juntos ¡ <a href="https://x.com/hashtag/conalmadepirata?src=hash&amp;ref_src=twsrc%5Etfw">#conalmadepirata</a> <a href="https://t.co/r9Nb39MlDd">pic.twitter.com/r9Nb39MlDd</a></p>&mdash; Keuka (@Keukamx) <a href="https://x.com/Keukamx/status/2083044651687158062?ref_src=twsrc%5Etfw">July 31, 2026</a></blockquote><h2>Los jerseys de Piratas FC representan una nueva etapa en la Liga de Expansión MX</h2><p>Más allá del diseño, los <b>jerseys</b> tienen un valor especial para <b>Piratas FC</b> al formar parte de su primera temporada dentro de la <b>Liga de Expansión MX.</b> Son, en ese sentido, las primeras pieles de una nueva travesía para el futbol profesional de <b>Veracruz.</b></p><p>Durante la ceremonia, <b>Mauricio Bulman</b>, propietario de Keuka, entregó uno de los primeros jerseys al presidente del club, <b>Carlos Vives Gómez.</b> El peleador veracruzano de MMA <a href="https://www.quintopartido.com/tendencias/julio-cesar-chavez-es-el-papa-de-lazy-boy-el-legendario-boxeador-ya-respondio/" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://www.quintopartido.com/tendencias/julio-cesar-chavez-es-el-papa-de-lazy-boy-el-legendario-boxeador-ya-respondio/"><b>Luis Ronaldo “Lazy Boy” Rodríguez</b> </a>también recibió una camiseta como embajador del proyecto.</p><p><b>Carlos José “Chino” Benavides</b>, director general de Piratas FC, destacó durante el evento el respaldo recibido para concretar el regreso del futbol profesional al Estadio Luis “Pirata” Fuente y señaló que el objetivo es construir esta nueva etapa junto a la afición veracruzana.</p><p>La noche también incluyó la inauguración de la Tienda Oficial Keuka, un espacio en el que los seguidores podrán adquirir la nueva indumentaria y productos oficiales de Piratas FC.</p><p>Con nuevos colores, una identidad ligada al puerto y el regreso del futbol profesional al histórico “Pirata” Fuente, Piratas FC comienza a escribir su historia en el Apertura 2026. Los primeros mapas ya están trazados; ahora empieza la travesía.</p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://sdpnoticias-sdpnoticias-prod.cdn.arcpublishing.com/resizer/CRgsZgn2i7ApcTGFCHDUpdG8ZaM=/cloudfront-us-east-1.images.arcpublishing.com/sdpnoticias/Y6EAAVDXHZBM5BG4E345REKLVI.jpeg"><media:description type="plain"><![CDATA[Presenta Piratas FC su indumentaria oficial rumbo al Apertura 2026]]></media:description><media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Cortesía </media:credit></media:content></item><item><title><![CDATA[El dinero amenaza otra vez al beisbol]]></title><link>https://www.sdpnoticias.com/opinion/el-dinero-amenaza-otra-vez-al-beisbol//</link><guid isPermaLink="true">https://www.sdpnoticias.com/opinion/el-dinero-amenaza-otra-vez-al-beisbol//</guid><dc:creator><![CDATA[Salvador Cosío Gaona]]></dc:creator><description><![CDATA[El vencimiento del CBA no significa por sí mismo que la temporada 2027 esté perdida. Las partes podrían alcanzar un acuerdo, extender temporalmente el vigente o continuar negociando bajo determinadas condiciones]]></description><pubDate>Fri, 31 Jul 2026 11:00:03 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>El <a href="https://www.quintopartido.com/beisbol/de-diablos-a-las-grandes-ligas-yankees-de-nueva-york-ficharia-a-pitcher-que-brillo-en-titulo-conseguido/" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://www.quintopartido.com/beisbol/de-diablos-a-las-grandes-ligas-yankees-de-nueva-york-ficharia-a-pitcher-que-brillo-en-titulo-conseguido/"><u><b>beisbol</b></u></a><b> </b>presume estadios llenos, ingresos multimillonarios, nuevas audiencias, figuras globales y un espectáculo revitalizado por cambios que agilizaron los encuentros. Sin embargo, mientras la pelota continúa viajando y las tribunas celebran, en las oficinas ya comenzó otro juego, menos vistoso pero potencialmente mucho más peligroso: la <i>negociación </i>que decidirá si las <b>Grandes Ligas </b>llegan a 2027 con estabilidad o vuelven a cerrar sus puertas por una disputa entre propietarios y peloteros.</p><p>El actual Contrato Colectivo de Trabajo —conocido por sus siglas en inglés como <b>CBA</b>— vence el próximo 1 de diciembre. Las conversaciones entre Major League Baseball y la Asociación de Peloteros ya están en marcha, existen propuestas formales y las diferencias no son menores. Aún es prematuro afirmar que habrá una suspensión de actividades, pero tampoco sería responsable minimizar el riesgo. El beisbol ya conoce demasiado bien lo que ocurre cuando el dinero, el poder y la desconfianza terminan imponiéndose sobre el juego. </p><p>El CBA no es un simple documento administrativo. Es la <b>arquitectura laboral</b>, financiera y competitiva sobre la que funcionan las Grandes Ligas. Regula salarios mínimos, arbitraje, agencia libre, servicio acumulado, rosters, draft, beneficios, pensiones, condiciones de trabajo, reparto de ingresos, impuesto de lujo, contrataciones internacionales y múltiples aspectos que determinan quién puede jugar, cuánto recibe, cuándo puede negociar libremente y qué facultades conservan los clubes.</p><p>Por eso, cuando el acuerdo vence, no está en discusión únicamente cuánto ganarán las superestrellas. También se decide la situación de cientos de jugadores que cobran cerca del mínimo, la oportunidad de los jóvenes para llegar antes a la agencia libre, el futuro de los peloteros de ligas menores, la capacidad de las franquicias pequeñas para competir, la libertad de los propietarios para gastar y hasta la manera en que se distribuirán los ingresos generados por transmisiones, boletos, patrocinios y plataformas digitales.</p><p>En el fondo existe una <b>disputa antigua</b>: quién asume los riesgos, quién produce el espectáculo y quién debe quedarse con qué proporción de la riqueza generada.</p><p>Los <b>propietarios </b>argumentan que el modelo actual permite diferencias excesivas entre franquicias. Mientras algunos clubes pueden acumular nóminas gigantescas, otros operan con presupuestos muy inferiores y llegan a cada temporada con posibilidades considerablemente menores. Desde esa perspectiva, un sistema de tope y piso salarial permitiría contener a quienes más gastan y obligar a quienes menos invierten a fortalecer sus planteles.</p><p>La propuesta inicial de MLB contempla para 2027 un piso salarial de 171.2 millones de dólares y un tope de 245.3 millones, calculados mediante el sistema utilizado para el impuesto de equilibrio competitivo. Según los números presentados por la propia liga, doce equipos tendrían que elevar sus nóminas por una suma conjunta de 617 millones de dólares, mientras ocho —Dodgers, Mets, Yankees, Blue Jays, Phillies, Red Sox, Padres y Braves— deberían reducirlas en conjunto en alrededor de 578 millones. </p><p>A primera vista, el planteamiento parece razonable: impedir que algunos propietarios gasten demasiado poco y evitar que las organizaciones económicamente más poderosas conviertan su capacidad financiera en una ventaja casi imposible de contrarrestar. También se propone que los jugadores reciban 50% de los ingresos definidos como beisboleros, con auditorías independientes y un sistema semejante al utilizado en otras ligas profesionales estadounidenses. MLB sostiene que ello permitiría compartir de manera más equilibrada el crecimiento económico del deporte. </p><p>Pero la Asociación de Peloteros contempla el asunto desde una óptica diferente. Para el sindicato, un tope salarial no es sólo una herramienta de equilibrio competitivo: es también un límite impuesto al mercado laboral. Si existe una cantidad máxima que cada club puede destinar a salarios, los jugadores con mayor valor ya no podrán negociar completamente conforme a lo que una organización esté dispuesta a pagarles.</p><p>Ésa es una frontera histórica para la MLBPA.</p><p>El sindicato luchó durante décadas para terminar con mecanismos que mantenían a los peloteros atados indefinidamente a sus clubes. La agencia libre no surgió como una concesión generosa, sino como resultado de una batalla jurídica, sindical y económica. Por eso, cualquier propuesta que huela a restricción generalizada de salarios despierta una resistencia profunda. Los jugadores no ven únicamente una fórmula financiera: perciben el riesgo de devolver a los propietarios una capacidad excesiva para contener el valor de su trabajo.</p><p>La posición sindical no puede reducirse a defender contratos astronómicos. La mayoría de los peloteros no cobra cientos de millones de dólares ni permanece quince años en Grandes Ligas. Una gran parte pasa por el sistema con carreras breves, sometida durante sus primeros años al control contractual del club y con escaso margen de negociación.</p><p>De acuerdo con datos difundidos durante la actual negociación, 57% de los jugadores en los rosters del Día Inaugural de 2026 se encontraba en el salario mínimo o cerca de él. El salario mediano, en los hechos, se aproxima al mínimo de la liga. Además, los jugadores que aún no llegan al arbitraje produjeron más de 40% del valor deportivo medido mediante fWAR entre 2019 y 2025, pero recibieron menos de 10% del total pagado en salarios durante el último año considerado. </p><p>Ahí existe una <b>contradicción </b>evidente: numerosos jóvenes aportan una parte enorme del rendimiento mientras reciben una fracción reducida del dinero.</p><p>MLB ha intentado atender esa realidad proponiendo que el salario mínimo aumente de 780 mil dólares en 2026 hasta un millón en 2027 para jugadores con al menos dos años de servicio. Quienes tengan cero o un año podrían alcanzar también un millón mediante un salario de 900 mil y un bono automático de cien mil si completan el año de servicio. La propuesta incluye además un incremento de 30% al fondo de bonos para jugadores que todavía no llegan al arbitraje. </p><p>La liga también aceptó discutir una reducción del periodo de control antes de la agencia libre para determinados jugadores. El planteamiento permitiría que quienes tengan cinco años de servicio y treinta años o más puedan alcanzar la<b> libertad contractual</b> un año antes, en lugar de permanecer sujetos al club durante seis temporadas completas. Según la estimación presentada, cientos de jugadores podrían beneficiarse eventualmente con esa modificación. </p><p>Pero esas concesiones llegan atadas a un sistema de tope y piso que el sindicato observa con enorme recelo. Ahí se encuentra uno de los nudos principales: los propietarios ofrecen mejores condiciones para muchos jugadores jóvenes y de ingresos medios, pero a cambio pretenden modificar de manera estructural el mercado que permite a las grandes figuras negociar sin un límite salarial formal.</p><p>La disputa no consiste solamente en cuánto dinero recibirán los jugadores, sino en cómo se distribuirá entre ellos.</p><p>Un sistema puede aumentar la <b>remuneración </b>de quienes se encuentran en la base y, al mismo tiempo, reducir drásticamente la capacidad de las superestrellas para firmar contratos largos y extraordinarios. De hecho, las propuestas analizadas incluyen límites al número de años y al porcentaje del tope que podría representar un contrato, con mecanismos especiales para que los clubes conserven a sus llamados jugadores fundamentales. </p><p>Los propietarios presentan ese esquema como una manera de mantener a las figuras vinculadas con las franquicias que las desarrollaron, evitando que los mercados más poderosos capturen sistemáticamente a los mejores agentes libres. El sindicato puede verlo como una forma sofisticada de restringir la competencia por sus servicios.</p><p>Ambas narrativas tienen elementos defendibles.</p><p>Es cierto que las diferencias de nómina pueden afectar la credibilidad competitiva. El <b>aficionado </b>de una franquicia modesta merece comenzar la temporada con una esperanza real, no con la certeza de que su propietario gastará lo mínimo indispensable mientras cobra su parte de los ingresos compartidos. Un piso salarial puede obligar a invertir a quienes hoy prefieren lucrar con un plantel barato.</p><p>Pero también es verdad que un tope no garantiza por sí solo equilibrio. Una organización puede gastar poco y administrar bien; otra puede acercarse al máximo permitido y equivocarse en contrataciones, desarrollo y estrategia. La <b>competitividad </b>no se fabrica únicamente igualando chequeras. También depende del scouting, las academias, la gerencia deportiva, la salud, la analítica y la capacidad para convertir recursos en talento.</p><p>Tampoco debe aceptarse que los clubes de menores ingresos sean necesariamente pobres. Las franquicias son empresas privadas cuyo valor ha crecido de manera extraordinaria. Sus propietarios reciben beneficios por derechos nacionales, ingresos compartidos y apreciación patrimonial, aun cuando no siempre revelen públicamente la totalidad de sus números.</p><p>Si los dueños reclaman transparencia para calcular un reparto 50-50, los jugadores tienen derecho a exigir contabilidad verificable y definiciones precisas sobre qué se considerará ingreso beisbolero. No puede negociarse una participación porcentual sobre cifras que sólo una parte conoce plenamente.</p><p>La centralización de los derechos locales de <b>transmisión </b>aparece también en la mesa. MLB propone reunir esos ingresos y distribuirlos de manera igualitaria entre los treinta clubes, con la intención de reducir diferencias regionales y atender el problema de los bloqueos locales que impiden a muchos aficionados ver a su propio equipo. La medida podría democratizar recursos y mejorar el acceso, pero exige aclarar cómo se contabilizarán las plataformas, las asociaciones comerciales y las nuevas fuentes digitales. </p><p>El dinero del futuro ya no llegará únicamente de la televisión tradicional. El streaming, las apuestas, los patrocinios integrados, los datos, las transmisiones internacionales y los productos digitales tendrán cada vez mayor importancia. El nuevo CBA no sólo repartirá la riqueza actual: establecerá quién controlará y cómo se distribuirá la que todavía no termina de materializarse.</p><p>Además del gran debate económico, las partes discuten condiciones que afectan la <b>vida cotidiana </b>de los peloteros. El sindicato ha propuesto ampliar temporalmente los rosters activos de 26 a 28 jugadores durante los primeros quince días de la temporada, limitar de cinco a tres las opciones mediante las cuales un jugador puede ser enviado a ligas menores durante el año, proteger tiempo de servicio y salario en determinados movimientos, adelantar la posibilidad de colocar lesionados en la lista de sesenta días y garantizar a los jugadores acceso a información y video recopilados por sus propios clubes. </p><p>Son asuntos aparentemente menores frente a un tope de cientos de millones, pero afectan directamente carreras. El movimiento constante entre Grandes Ligas y sucursales puede servir a una organización para mantener brazos frescos, aunque también convierte a determinados pitchers y suplentes en piezas itinerantes sin estabilidad, salario continuo ni certeza sobre su permanencia.</p><p>El acceso a los datos representa otra batalla moderna. Los clubes recopilan <b>información </b>biométrica, mecánica y de rendimiento para evaluar, entrenar y decidir sobre sus jugadores. Resulta lógico que el pelotero pueda conocer los mismos registros utilizados para modificar su técnica, determinar su valor o justificar una eventual salida. Si los datos provienen de su cuerpo y desempeño, no deberían convertirse en patrimonio exclusivo de la gerencia.</p><p>También existe una confrontación severa alrededor de los sistemas de ingreso de talento. MLB ha presentado propuestas para modificar el draft doméstico y avanzar hacia un draft internacional. La Asociación ha respondido acusando a la liga de pretender reducir en más de mil millones de dólares la compensación destinada a jugadores amateurs nacionales e internacionales durante varios años, retrasar incorporaciones y excluir inicialmente a ciertos jóvenes menores de veinte años. Ésa es la posición del sindicato y forma parte de una negociación todavía abierta, no un hecho consumado. </p><p>El tema es especialmente importante para <b>América Latina</b>.</p><p>Miles de jóvenes en <b>República Dominicana</b>, <b>Venezuela</b>, <b>México </b>y otros países construyen su expectativa profesional alrededor de academias, firmas internacionales y bonos. El sistema actual tiene defectos graves: intermediarios abusivos, acuerdos prematuros, explotación de menores, falta de educación y desigualdades. Pero sustituirlo requiere mucho más que trasladar el modelo estadounidense.</p><p>Un draft internacional podría ofrecer mayor orden, transparencia y supervisión, pero también limitar la libertad de los jugadores para elegir organización, reducir la competencia por sus servicios y perjudicar ecosistemas enteros de formación. Cualquier reforma debe construirse escuchando a quienes viven esa realidad, no sólo desde escritorios en Nueva York.</p><p>El sindicato tampoco puede defender acríticamente todas las prácticas actuales. Si existen abusos, corrupción, promesas a menores y estructuras opacas, debe participar en su corrección. Proteger el mercado no puede significar proteger también aquello que daña a los propios jóvenes.</p><p>Éste es precisamente el problema de las negociaciones laborales complejas: cada parte presenta sus propuestas como salvación y las del contrario como amenaza. Los dueños dicen buscar equilibrio competitivo; los jugadores advierten un intento por limitar salarios. MLB habla de ordenar el desarrollo amateur; el sindicato denuncia una reducción histórica de oportunidades. Unos prometen estabilidad; los otros exigen libertad.</p><p>La verdad no siempre está completamente de un solo lado.</p><p>Pero existe una certeza: una nueva suspensión sería una afrenta a los aficionados.</p><p>El beisbol ya sufrió cinco <b>huelgas </b>de jugadores y cuatro cierres patronales desde 1966. El más reciente comenzó en diciembre de 2021 y se prolongó durante 99 días, congelando contrataciones e intercambios hasta que se alcanzó un acuerdo en marzo de 2022. Aunque finalmente se preservó la temporada regular completa de 162 juegos, la pretemporada se retrasó y la relación volvió a quedar lastimada. </p><p>Conviene precisar la diferencia. Una huelga es decidida por los trabajadores; un lockout o cierre patronal es impuesto por los propietarios para impedir la actividad laboral. No todo desacuerdo conduce necesariamente a la cancelación de juegos y el vencimiento del CBA no significa por sí mismo que la temporada 2027 esté perdida. Las partes podrían alcanzar un acuerdo, extender temporalmente el vigente o continuar negociando bajo determinadas condiciones.</p><p>Pero el antecedente hace razonable prever que los propietarios podrían declarar otro cierre si llega el 1 de diciembre sin nuevo contrato. Eso congelaría la agencia libre, los intercambios y buena parte de la actividad invernal. El riesgo de perder juegos aparecería si la disputa se prolongara hasta la pretemporada y el calendario regular.</p><p>Todavía hay tiempo. Las negociaciones comenzaron con meses de anticipación y el comisionado<b> Rob Manfred </b>se ha declarado optimista sobre la posibilidad de encontrar acuerdos. Pero el optimismo institucional no basta cuando las diferencias afectan miles de millones de dólares y cuestiones históricas de poder. </p><p>La experiencia demuestra que ambas partes suelen acercarse al verdadero límite. Mientras no exista presión inmediata, cada una conserva posiciones máximas, prepara el terreno mediático, moviliza a sus bases y presenta a la otra como responsable potencial del conflicto. El problema es que jugar con el reloj puede producir otro diciembre congelado y otra primavera amenazada.</p><p>Los propietarios deben comprender que el aficionado no tolerará fácilmente que multimillonarios cierren una industria próspera para obtener mejores condiciones. Los jugadores, por su parte, deben explicar por qué sus demandas importan más allá de las fortunas de un grupo de estrellas. Su causa será más comprensible si se concentra también en quienes permanecen poco tiempo en la liga, en los jóvenes, las ligas menores, las pensiones, la salud y la estabilidad laboral.</p><p>Ambos bandos dicen defender al aficionado, pero éste rara vez ocupa un asiento real en la mesa.</p><p>Los precios de boletos, estacionamiento, alimentos y plataformas siguen creciendo. Los horarios se adaptan a intereses televisivos. Los equipos cambian de ciudad, amenazan con mudarse o reclaman dinero público para nuevos estadios. Sin embargo, cuando llega la negociación, la lealtad del público se utiliza como argumento sin reconocerle derechos ni compensación.</p><p>Si existe un cierre, perderán salarios los jugadores y dinero los propietarios, pero también sufrirán miles de <b>trabajadores </b>que no cobran millones: empleados de estadios, vendedores, personal de mantenimiento, restaurantes, hoteles, transportistas y pequeños negocios que dependen de la actividad. El conflicto no se reduce a treinta dueños y cientos de peloteros.</p><p>Por eso, hablar de un posible <b>paro </b>como si fuera únicamente otro episodio de negociación resulta <i>irresponsable</i>. El beisbol es una industria, pero también una institución cultural construida durante generaciones. Nadie posee por completo aquello que millones de personas sienten como propio.</p><p>El nuevo contrato debe perseguir tres equilibrios simultáneos: una competencia más abierta entre franquicias, una distribución justa del dinero entre propietarios y jugadores, y protección suficiente para que el aficionado no vuelva a convertirse en rehén.</p><p>Un piso salarial parece razonable si obliga a los clubes de menor gasto a invertir verdaderamente. Pero debe acompañarse de mecanismos que impidan utilizar el reparto de ingresos como subsidio a propietarios pasivos. Un tope merece discutirse si existe transparencia financiera absoluta, crecimiento garantizado para los jugadores y protección del mercado; de lo contrario, puede convertirse simplemente en una herramienta para contener salarios.</p><p>La agencia libre puede revisarse para permitir que más peloteros lleguen a ella antes de que termine su mejor etapa. Los jugadores jóvenes deben recibir una proporción mayor del valor que producen. Los sistemas de draft necesitan <b>transparencia </b>y protección, pero no a costa de cerrar oportunidades o reducir artificialmente compensaciones. Los datos deben servir para desarrollar al atleta y no para vigilarlo unilateralmente.</p><p>Hay espacio para negociar.</p><p>El problema no es la falta de soluciones técnicas, sino la abundancia de <b>intereses</b>.</p><p>MLB vive un momento extraordinario. La reducción en la duración de los partidos, el reloj de pitcheo, el incremento del movimiento en bases, la expansión internacional y la aparición de estrellas globales han fortalecido el producto. Romper ese impulso por incapacidad para acordar cómo repartir una riqueza creciente sería una irresponsabilidad histórica.</p><p>El dinero no debería amenazar al beisbol precisamente cuando el béisbol produce más dinero.</p><p>La liga necesita equilibrio competitivo, pero no uniformidad artificial. Los jugadores merecen libertad y remuneración justa, pero también deben reconocer la necesidad de sostener una industria capaz de generar oportunidades. Los propietarios tienen derecho a rentabilidad, aunque no a garantizarla limitando el mercado mientras socializan riesgos y reservan ganancias.</p><p>Ninguna parte puede reclamar toda la razón.</p><p>Lo que sí puede exigírseles es responsabilidad.</p><p>Un acuerdo colectivo no debe construirse para derrotar al adversario, sino para hacer viable una <b>convivencia </b>que inevitablemente continuará. Propietarios y jugadores no pueden reemplazarse mutuamente: sin inversión no existe estructura profesional, pero sin peloteros no existe juego, espectáculo ni negocio.</p><p>La negociación será dura porque el conflicto es real. No conviene ocultarlo bajo mensajes publicitarios ni alimentar alarmismo prematuro. La temporada 2027 todavía no está condenada, pero tampoco se encuentra garantizada. El 1 de diciembre se aproxima y las propuestas revelan que no se discuten ajustes menores, sino una posible transformación de la economía de Grandes Ligas.</p><p>El beisbol debe aprender de su historia. En 1994 perdió una Serie Mundial y dañó durante años la confianza del público. En 2021 volvió a cerrar sus operaciones, aunque alcanzó un acuerdo antes de sacrificar el calendario regular. Repetir el enfrentamiento como si cada generación necesitara comprobar nuevamente quién puede resistir más sería una muestra de soberbia.</p><p>Esta vez deberían recordar quién siempre termina pagando.</p><p>No es solamente el propietario que deja de ingresar ni el pelotero que deja de cobrar. Es el niño que espera su primer juego, la familia que ahorró para viajar, el trabajador del estadio, el aficionado que sostuvo al equipo durante temporadas malas y la comunidad que convirtió a la franquicia en parte de su identidad.</p><p>El CBA decide salarios, mercados, rosters y millones de dólares, pero también determina si la pelota continuará rodando sin que la ambición vuelva a detenerla. Los <b>dueños </b>pueden discutir cuánto invertir, los jugadores cuánto recibir y ambos cuánto poder conservar; lo que ninguno debería olvidar es que la riqueza que se disputan existe porque millones siguen creyendo en el juego.</p><p>Si propietarios y peloteros transforman una etapa de prosperidad en otro cierre, no demostrarán fuerza: demostrarán incapacidad. El beisbol puede sobrevivir a casi cualquier crisis, pero no debería seguir tentando la paciencia de quienes siempre regresan. Porque cuando el dinero se convierte en dueño absoluto del diamante, no hay ganador: pierde la liga, pierden los jugadores, pierden las ciudades y, sobre todo, pierde el aficionado, que nunca fue invitado a negociar pero siempre termina pagando la cuenta. Sin que podamos dejar de recordar que nada existe en el béisbol organizado como espectáculo sin la afición.</p><p><i>X</i>: @salvadorcosio1 | Correo: Opinión.salcosga23@gmail.com</p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://sdpnoticias-sdpnoticias-prod.cdn.arcpublishing.com/resizer/k48ont4dVnqDNc_8dde5cQ5sEQA=/cloudfront-us-east-1.images.arcpublishing.com/sdpnoticias/6AZWKYWFWJBYVGXI53BXBJF45E.jpg"><media:description type="plain"><![CDATA[Blue Jays vs Dodgers: Hora y canal para ver el Juego 5 de la Serie Mundial de Grandes Ligas]]></media:description><media:credit role="author" scheme="urn:ebu">David J. Phillip</media:credit></media:content></item><item><title><![CDATA[Chicharito y sus declaraciones: ¿hizo bien o hizo mal?]]></title><link>https://www.sdpnoticias.com/opinion/chicharito-y-sus-declaraciones-hizo-bien-o-hizo-mal//</link><guid isPermaLink="true">https://www.sdpnoticias.com/opinion/chicharito-y-sus-declaraciones-hizo-bien-o-hizo-mal//</guid><dc:creator><![CDATA[Ricardo Pedraza]]></dc:creator><description></description><pubDate>Fri, 31 Jul 2026 10:26:57 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p><a href="https://www.quintopartido.com/liga-mx/el-golazo-del-chicharito-antes-del-irse-al-manchester-united-que-es-una-calca-del-de-hormiga-gonzalez/" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://www.quintopartido.com/liga-mx/el-golazo-del-chicharito-antes-del-irse-al-manchester-united-que-es-una-calca-del-de-hormiga-gonzalez/"><u><b>Javier Hernández</b></u></a>, el <b>famoso </b>Chicharito, vuelve a las canchas a despedirse del juego que más le dio y al que le entregó su vida prácticamente. Javier regresa a jugar a un equipo de reciente creación en una liga que se le podría considerar como segunda división de los <b>Estados Unidos</b>.</p><p>Chicha jugará para el<b> Atlético Dallas</b>, pero eso no es lo que llamó más la atención de los medios nacionales. Lo que llamó la atención tiene más que ver con las <b>declaraciones </b>que dio en la conferencia de prensa donde lo presentaron.</p><p>En los últimos años, Hernández se ha vuelto bastante polémico para declarar y, desde que volvió a México al equipo que decía que era el de sus amores, se declaró en modo diva, y eso llamó la atención de todos, ya que el recuerdo de Chicharito no era el que se tenía cuando salió del país.</p><p>Habría que recordar que Chicharito ha sido el último jugador mexicano reclutado por equipos top de dos de las ligas más importantes del mundo. Jugó en la liga inglesa en el Manchester United y en el West Ham United; en la liga española, en el Real Madrid y en el Sevilla; en Alemania jugó en el Bayer Leverkusen y parecía que iba a terminar su carrera en la MLS, en el LA Galaxy, donde jugó Beckham e Ibra, pero al final las Chivas lo rescataron cuando estaba lesionado y le dieron la oportunidad de retirarse en el equipo donde empezó todo.</p><p>En Chivas, como en el LA Galaxy, tuvo una actuación lamentable, cayendo en lo paupérrimo. Las <b>lesiones </b>y la <b>arrogancia </b>hicieron que Chicharito desapareciera del mapa futbolístico y que se convirtiera en una especie de burla, cuando su trayectoria habla totalmente diferente de él.</p><p>Muchos pensábamos que esa deshonrosa salida de Chivas iba a ser lo último que supiéramos del Chicharito en el mundo del futbol profesional. Eso parecía confirmarse cuando apareció como comentarista de la cadena estadounidense de deportes FOX, donde lo hizo bastante bien. Se podría decir que se le veía cómodo y feliz y, al menos yo, esperaba que siguiera con esa carrera, que, dada su conexión latina y el conocimiento que tiene del futbol, hubiera conectado en todos los niveles.</p><p>Vale la pena recordar que Chicharito compartió cancha con grandes figuras como Rio Ferdinand, Wayne Rooney, Luka Modrić y Cristiano Ronaldo, entre otros. Por su experiencia, carisma y conocimiento del futbol, Hernández podría convertirse en una figura destacada de la comunicación deportiva, incluso al estilo de <b>Jorge Campos</b>, pero con una preparación más sólida. Sin embargo, Chicharito tenía en mente escribir un último capítulo en su carrera como futbolista: jugar para el Atlético Dallas.</p><p>Javier puede jugar con quien quiera y creo que eso no tendría ningún problema. El problema surgió con sus declaraciones. Chicharito dijo que en <b>Guadalajara </b>terminó sin ganas de jugar al futbol y que el proyecto del Atlético Dallas le devolvió las ganas y la alegría de jugar de nuevo. Muchos de los detractores del Chicharito lo empezaron a tachar de <i>malagradecido</i>. En una entrevista señaló que estaba recibiendo mejor trato en Dallas que el que tuvo en Guadalajara a su regreso. “Mi tiempo en Guadalajara fue muy difícil. La manera en la que me han tratado aquí no la tenía allá. Los aficionados me trataron de maravilla (en Guadalajara), pero mucha gente dentro del club no me trató de la manera en la que Matt (Valentine) y Sam (Morton) me han tratado aquí”, dijo Hernández en entrevista.</p><p>Después de la explosión de comentaristas que se declaran Chivas, Javier declaró que siempre sacan de contexto lo que dice y que en un video posterior explicará a fondo lo que quiso decir, pero, en resumen, no tenía nada contra el equipo o contra la afición; su decepción fue el trato de algunos <b>directivos</b>, que no fue el que él esperaba.</p><p>Al final, Javier Hernández no dijo nada malo; solo dijo que recuperó las ganas de jugar al futbol y nada más. Muchos comentaristas en México buscan la noticia polémica y parecen tener la piel más delgadita que aficionado argentino después de la final del <b>Mundial</b>. Pienso que es bueno este proyecto para Javier y que ojalá esto le dé un gran cierre a una carrera que muchos jugadores hubieran querido tener.</p><p>Javier ha tenido una gran carrera y le ha dado mucha proyección al futbolista mexicano; no tiene que agradecerle a nadie. Si perdió las ganas de jugar al futbol y las volvió a tener en otro club, qué bueno. Hay que entender que las Chivas no son el único equipo del universo y haber jugado ahí no significa que tienes que estar eternamente agradecido.</p><p>Lo más curioso es que los que más lo criticaron fueron comentaristas que también se fueron mal de sus antiguas televisoras y acabaron en ESPN. Pietrasanta y Procuna no hablan maravillas de las personas que les dieron las gracias en sus antiguas televisoras; hay que ser algo congruente con eso también, ¿no cree?</p><p>Chicharito acabó sus entrevistas pasilleras con una <i>masterclass </i>cuando le preguntaron algo con demasiadas ganas de molestar. La pregunta fue: “Cuando ves jugadores como Messi, como Modrić y como Cristiano Ronaldo jugar al nivel de una Copa del Mundo y tú estás jugando en un escalón un poco más abajo, ¿qué te hace sentir?”. Hernández contestó con una gran tranquilidad: “Nada”. Gracias, Javier, por callar a los que hacen preguntas estúpidas.</p><p><i>¡Ánimo!</i></p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://sdpnoticias-sdpnoticias-prod.cdn.arcpublishing.com/resizer/XQgrPXdyzOwlqXyp0bqu70OS6QU=/cloudfront-us-east-1.images.arcpublishing.com/sdpnoticias/TUTT5PACIBHYJC6OQGTCA5SU3U.jpg"><media:description type="plain"><![CDATA[Javier Chicharito Hernández continuará su carrera en la Segunda División del futbol de Estados Unidos]]></media:description><media:credit role="author" scheme="urn:ebu">@atleticodallas</media:credit></media:content></item><item><title><![CDATA[Romina Hinojosa, un nuevo capítulo para el ciclismo femenil mexicano]]></title><link>https://www.sdpnoticias.com/opinion/romina-hinojosa-un-nuevo-capitulo-para-el-ciclismo-femenil-mexicano//</link><guid isPermaLink="true">https://www.sdpnoticias.com/opinion/romina-hinojosa-un-nuevo-capitulo-para-el-ciclismo-femenil-mexicano//</guid><dc:creator><![CDATA[Rolando Arreola]]></dc:creator><description><![CDATA[Romina Hinojosa Cruz hará su debut en el Tour de France Femmes de la era moderna, escribiendo una nueva página para México en una de las carreras más importantes del calendario femenino.]]></description><pubDate>Thu, 30 Jul 2026 12:05:10 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>El <b>Tour de France Femmes avec Zwift 2026</b> representa uno de los <b>mayores desafíos</b> del <b>ciclismo profesional</b>. Del 1 al 9 de agosto, las mejores corredoras del mundo recorrerán 1,175 kilómetros entre <b>Suiza y Francia</b>, atravesando tres de las regiones más exigentes del ciclismo europeo: el Jura, el Macizo Central y los Alpes.</p><p>La quinta edición de esta nueva era del <b>Tour femenino</b> será también la más dura hasta ahora. Sus 18,795 metros de desnivel positivo, distribuidos en nueve etapas —tres planas, tres onduladas, dos de alta montaña y una contrarreloj individual— convierten a esta competencia en una <b>auténtica prueba</b> de resistencia, estrategia y fortaleza mental. No habrá espacio para las especialistas de un solo terreno; la <b>corredora</b> que aspire a destacar deberá ser completa.</p><p>Entre las 22 escuadras que tomarán la salida aparecerá un nombre que llena de orgullo al ciclismo mexicano: <b>Romina Hinojosa Cruz</b>. La joven corredora hará su debut en el Tour de France Femmes de la era moderna, iniciada en 2022, escribiendo una nueva página para nuestro país en una de las carreras más importantes del calendario femenino.</p><p>Su participación también es un <b>reconocimiento</b> al camino que <b>otras mexicanas</b> comenzaron décadas atrás. Ciclistas como Giussepina Grassi, Lorenza Morfín y Verónica Leal, entre otras, representaron a México en las distintas versiones históricas del Tour femenino, como la Grande Boucle Féminine, el Tour Cycliste Féminin y el Tour de l’Aude. Ellas abrieron la puerta para que hoy una<b> nueva generación</b> pueda competir en el máximo escenario del ciclismo mundial.</p><p>Desde el punto de vista técnico, considero que Romina llega con características muy interesantes para este recorrido. Es una ciclista que se defiende con solvencia en la <b>contrarreloj individual</b>, posee buena capacidad para superar recorridos ondulados y, sobre todo, tiene una cualidad indispensable en una gran vuelta: nunca deja de pelear. Es una <b>corredora combativa</b>, capaz de mantenerse concentrada durante jornadas largas y de responder cuando la carrera se endurece.</p><p>Naturalmente, el objetivo principal será adquirir experiencia frente a las mejores del mundo. Sin embargo, el <b>ciclismo</b> ha demostrado una y otra vez que las corredoras valientes encuentran oportunidades en las escapadas, en las etapas de media montaña y en los finales impredecibles. Ahí es donde Romina puede mostrar su talento y seguir consolidándose en el <b>pelotón internacional</b>.</p><p>Para México, su presencia significa mucho más que un dorsal en la línea de salida. Es la confirmación de que el <b>ciclismo femenil mexicano</b> continúa creciendo y que nuestras corredoras ya tienen un lugar en las competencias más prestigiosas del planeta.</p><p>El Tour de France Femmes avec Zwift 2026 pondrá a prueba el carácter de todas las participantes. Estoy convencido de que Romina Hinojosa Cruz estará a la altura del reto. Tiene las condiciones físicas, la determinación y el <b>espíritu combativo</b> para dejar una <b>grata impresión</b>. Más allá del resultado final, cada kilómetro que recorra será un paso más en la consolidación del ciclismo femenil mexicano en la élite mundial.</p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://sdpnoticias-sdpnoticias-prod.cdn.arcpublishing.com/resizer/W1UPZahE64uMhOovmOEV9OCRFQA=/cloudfront-us-east-1.images.arcpublishing.com/sdpnoticias/4CBASBXW3JF4ZPSP36MCBH2Z74.jpg"><media:description type="plain"><![CDATA[Romina Hinojosa]]></media:description><media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Stefano Sirotti</media:credit></media:content></item><item><title><![CDATA[La regla Ohtani: cuando el talento obliga a cambiar el juego]]></title><link>https://www.sdpnoticias.com/opinion/la-regla-ohtani-cuando-el-talento-obliga-a-cambiar-el-juego//</link><guid isPermaLink="true">https://www.sdpnoticias.com/opinion/la-regla-ohtani-cuando-el-talento-obliga-a-cambiar-el-juego//</guid><dc:creator><![CDATA[Salvador Cosío Gaona]]></dc:creator><description><![CDATA[El reglamento no debe diseñarse sólo para el deportista promedio. También tiene que responder ante aquello que el talento extraordinario vuelve posible]]></description><pubDate>Thu, 30 Jul 2026 10:00:00 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>Hay <a href="https://www.quintopartido.com/liga-mx/amepass-el-nuevo-abono-del-america-para-asistir-a-todos-los-partidos-en-el-estadio-banorte/" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://www.quintopartido.com/liga-mx/amepass-el-nuevo-abono-del-america-para-asistir-a-todos-los-partidos-en-el-estadio-banorte/"><u><b>jugadores</b></u></a> que aprenden a dominar las reglas existentes y otros, excepcionalmente, obligan al reglamento a reconocer que la realidad deportiva ya rebasó sus moldes. <b>Shohei Ohtani</b> pertenece a esa segunda categoría. Su capacidad para actuar como pitcher de primer nivel y, al mismo tiempo, mantenerse como uno de los bateadores más determinantes del beisbol moderno no sólo modificó la manera de construir un roster, administrar una alineación o valorar a un pelotero: terminó provocando una reforma reglamentaria conocida, inevitablemente, como la <b>Regla Ohtani</b>.</p><p>La denominación no aparece así en el reglamento oficial ni concede nominalmente un privilegio exclusivo al japonés. Puede aplicarse a cualquier jugador que sea inscrito desde el inicio simultáneamente como pitcher abridor y bateador designado. Pero sería ingenuo negar su origen: la disposición fue creada porque apareció un talento extraordinario capaz de desempeñar dos funciones que durante décadas el béisbol profesional había separado casi por completo.</p><p>La pregunta de fondo resulta fascinante: ¿debe el deporte conservar sus estructuras tradicionales aun cuando éstas limiten a un jugador excepcional, o corresponde modificar el reglamento para permitir que su talento se manifieste plenamente?</p><p>Hasta 2021, cuando Ohtani abría un encuentro y bateaba por sí mismo, su equipo debía renunciar al bateador designado. En términos prácticos, el japonés aparecía en la alineación como pitcher. Cuando era retirado del montículo, también desaparecía su lugar ofensivo y tenía que ser sustituido por un emergente, salvo que permaneciera en otra posición defensiva. La norma respondía a una lógica histórica: el designado bateaba en lugar del lanzador; si el pitcher decidía ocupar su propio turno, el club ya no utilizaba designado.</p><p>Aquella estructura parecía razonable mientras se pensaba en lanzadores cuya intervención ofensiva era secundaria o incluso indeseable. Pero Ohtani transformó el problema. Retirarlo como pitcher después de cinco, seis o siete entradas no significaba únicamente cambiar de brazo: obligaba a perder también a uno de los mejores bateadores del lineup. El manager debía elegir entre proteger al lanzador, preservar su bate o realizar movimientos defensivos que podían debilitar innecesariamente al equipo.</p><p>No se trataba de conservar en el orden a un pitcher que ocasionalmente conectaba bien. Se trataba de evitar que una norma diseñada para separar dos funciones terminara castigando al único pelotero capaz de cumplir ambas al máximo nivel.</p><p>La solución llegó en 2022, cuando la implantación permanente del bateador designado en las dos ligas fue acompañada por una modificación a la Regla 5.11. Desde entonces, un club puede anotar al mismo jugador dos veces en la tarjeta inicial: como pitcher abridor y como bateador designado. </p><p>Reglamentariamente se le considera como dos personas distintas para esos efectos. Si es sustituido en el montículo, puede continuar bateando como designado; y si es reemplazado en su función ofensiva, puede permanecer lanzando, aunque ya no vuelva a batear. La doble inscripción sólo puede realizarse en la alineación inicial. </p><p>La norma parece sencilla, pero produjo un cambio profundo. El manager ya no necesita sacrificar una parte del jugador para administrar la otra. Puede retirar al abridor cuando su número de lanzamientos, la fatiga o la situación del encuentro lo indiquen, y conservar después su bat durante el resto del juego. Así, la decisión de sustituir al pitcher vuelve a responder principalmente a criterios de pitcheo, sin quedar condicionada por el temor a perder una pieza central de la ofensiva.</p><p>Eso es exactamente lo que una <b>regla deportiva </b>debería procurar: permitir que las decisiones se tomen conforme a la competencia y no obligar a desperdiciar talento por una limitación artificial.</p><p>Sin embargo, la reforma también generó críticas. Para algunos, la llamada Regla Ohtani representa un traje confeccionado a la medida de una superestrella. Aunque técnicamente puede aprovecharla cualquier pitcher que batee por sí mismo, en la práctica muy pocos jugadores poseen las cualidades para obtener una ventaja comparable. De ahí surge la acusación de que el reglamento fue modificado para beneficiar principalmente a un hombre y, por extensión, al equipo que lo tenga contratado.</p><p>La objeción merece atención, pero no necesariamente invalida la norma.</p><p>Muchas reglas surgen porque un fenómeno deportivo revela una deficiencia que antes permanecía oculta. El hecho de que sólo una persona exponga el problema no significa que éste no exista. Antes de Ohtani, casi ningún pitcher era al mismo tiempo un bateador suficientemente valioso como para que retirarlo del montículo significara una pérdida ofensiva grave. Por ello, la rigidez del sistema parecía irrelevante. Ohtani no recibió únicamente una concesión: mostró que la regulación tradicional no contemplaba adecuadamente la posibilidad de un verdadero jugador de dos vías.</p><p>El reglamento no debe diseñarse sólo para el deportista promedio. También tiene que responder ante aquello que el <b>talento </b>extraordinario vuelve posible.</p><p>El beisbol ha cambiado muchas veces cuando la evolución del juego reveló <b>nuevas necesidades</b>. El bateador designado apareció para separar la ofensiva del trabajo del pitcher. Las reglas sobre rosters, sustituciones, relevistas y jugadores de dos vías se han transformado conforme aumentaron la especialización y las exigencias físicas. La Regla Ohtani puede verse como otro paso de esa evolución: no destruye el bateador designado, sino que lo vuelve compatible con un jugador capaz de ser simultáneamente quien lanza y quien debe ocupar ese puesto ofensivo.</p><p>Además, la disposición no obliga a ningún club a utilizarla. El manager puede inscribir al abridor únicamente como pitcher y colocar a otro jugador como designado. Pero si desea que su lanzador batee y conserve su sitio ofensivo después de abandonar el montículo, debe anotarlo desde el inicio en las dos funciones. La planeación previa sigue siendo indispensable.</p><p>Este detalle quedó especialmente claro en 2026, cuando Ohtani realizó una apertura sin aparecer simultáneamente como bateador designado. Al haber sido inscrito sólo como pitcher, no podía trasladarse después al puesto de designado ni regresar más tarde como emergente; para continuar bateando habría necesitado ocupar otra posición defensiva, lo que habría provocado la pérdida del designado para su equipo. </p><p>La regla no convierte mágicamente a cualquier pitcher en bateador ni permite improvisar la doble función a mitad del encuentro. Exige que la intención quede establecida desde la<b> tarjeta inicial</b>. Ésa es una limitación razonable, porque preserva la claridad de las sustituciones y evita que el manager utilice la disposición como una puerta abierta para reorganizar indefinidamente su alineación.</p><p>También existe una diferencia fundamental entre comenzar como pitcher y designado, o iniciar únicamente como designado y entrar después como relevista. Cuando el jugador aparece desde el principio en las dos funciones, puede abandonar el montículo y seguir bateando. Pero si comenzó como designado y posteriormente es enviado a lanzar, el equipo puede perder el puesto de bateador designado cuando termine su actuación en el montículo; por eso, si se utiliza como relevista, la administración resulta mucho más compleja y en ciertas circunstancias tendría que finalizar el juego lanzando para conservar plenamente su presencia ofensiva. </p><p>Esta diferencia demuestra que la norma no eliminó la estrategia. La transformó.</p><p>Un manager que dispone de un jugador de dos vías debe decidir desde antes cómo desea utilizarlo. Puede abrir con él y conservar después su bat. Puede utilizarlo solamente como designado. Puede considerar su aparición como relevista, aunque entonces tendrá que evaluar cuidadosamente las consecuencias para el resto de la alineación. La <b>versatilidad </b>genera alternativas, pero también obliga a prever escenarios que ningún otro pelotero plantea.</p><p>Ohtani no ocupa simplemente dos posiciones. Multiplica las decisiones.</p><p>Su presencia permite ahorrar un sitio en determinadas configuraciones del roster, alterar la manera de distribuir pitchers y jugadores de posición, y conservar una ofensiva poderosa el día en que lanza. Pero también obliga a administrar recuperación física, calentamientos, turnos al bat, viajes, descansos y riesgos de lesión con una precisión especial. No puede pensarse en él únicamente como abridor ni exclusivamente como designado. Cada actividad afecta a la otra.</p><img src="https://sdpnoticias-sdpnoticias-prod.cdn.arcpublishing.com/resizer/DeB9InbbL-PDvgHfE7dNMs1hAxM=/cloudfront-us-east-1.images.arcpublishing.com/sdpnoticias/VQP6IHP36RHKFJK2MTWAZVOQO4.jpg" alt="Shohei Ohtani regresa al montículo luego de su operación de codo; lanzó a 100 millas" height="5504" width="8256"/><p>Ahí se encuentra la verdadera dimensión de su singularidad. Otros jugadores han pitchado ocasionalmente en juegos definidos; algunos pitchers fueron bateadores respetables antes de la universalización del designado, y la historia conserva figuras capaces de destacar en ambos ámbitos. <b>Babe Ruth </b>representa inevitablemente el gran antecedente. Pero el beisbol contemporáneo alcanzó tal grado de especialización que parecía imposible volver a ver a alguien competir de manera sostenida entre los mejores tanto en el montículo como en la caja.</p><p>Ohtani no rescató una rareza pintoresca. Demostró que todavía era posible dominar dos oficios que el deporte había decidido separar.</p><p>La llamada Regla Ohtani reconoce esa realidad. También puede fomentar que otras organizaciones permitan a jóvenes con capacidad para lanzar y batear continuar desarrollándose en ambas facetas. Durante décadas, muchos prospectos fueron obligados a elegir tempranamente. Si poseían un brazo sobresaliente, se les encaminaba hacia el montículo; si su bat parecía más prometedor, abandonaban el pitcheo. La <b>especialización </b>ofrecía una ruta más segura y comprensible.</p><p>Ahora existe un precedente distinto.</p><p>Eso no significa que vayan a surgir decenas de nuevos Ohtani. Su combinación de facultades, disciplina, preparación y resistencia continúa siendo excepcional. Pero la norma elimina una barrera para quien pueda intentarlo. Un sistema que antes obligaba casi inevitablemente a escoger una sola función ahora permite imaginar otra trayectoria.</p><p>El impacto puede comenzar desde las academias, universidades y ligas menores. Un joven que destaca como pitcher y bateador ya no tiene necesariamente que renunciar a una parte de su talento porque el beisbol profesional carecía de una manera práctica de utilizarlo. Las organizaciones pueden desarrollar programas específicos, administrar cargas y evaluar durante más tiempo cuál es su verdadero techo en cada faceta.</p><p>La regla no crea jugadores de dos vías; simplemente deja de castigarlos por existir.</p><p>También resulta importante diferenciar esta disposición de la designación oficial de “<i>jugador de dos vías</i>” dentro del roster. Las Grandes Ligas limitan la cantidad de pitchers que un club puede mantener en el roster activo y restringen las situaciones en las que un jugador de posición puede lanzar. Quien obtiene formalmente el estatus de jugador de dos vías puede actuar como pitcher sin contar de la misma manera contra ese límite, siempre que cumpla los requisitos reglamentarios de innings lanzados y encuentros iniciados como jugador de posición o designado.</p><p>Son asuntos relacionados, pero distintos. La Regla Ohtani regula cómo puede aparecer el mismo jugador como abridor y designado dentro de un juego. La designación de jugador de dos vías regula su clasificación y efectos dentro del roster. Ambas responden al mismo fenómeno: el reglamento tradicional estaba construido sobre la premisa de que un pelotero sería pitcher o jugador de posición, pero no verdaderamente las dos cosas.</p><p>La aparición de Ohtani obligó a revisar esa premisa.</p><p>Quienes critican la norma argumentan que su equipo obtiene prácticamente un <b>jugador adicional</b>: un pitcher de alto nivel sin renunciar a un bateador estelar, además de ciertas flexibilidades en el roster. Esa percepción alimentó una discusión pública en 2026, cuando voces dentro de las propias<b> Grandes Ligas </b>cuestionaron que una sola organización pudiera obtener una ventaja tan singular gracias a un jugador que recibe consideración reglamentaria especial. </p><p>Pero conviene separar la ventaja reglamentaria de la ventaja producida por el talento.</p><p>El equipo de Ohtani no obtiene beneficios porque el reglamento le regale un gran pitcher y un gran bateador. Los obtiene porque contrató a un hombre capaz de ser ambas cosas. La regla únicamente evita que, al retirar una de sus funciones, deba eliminarse artificialmente la otra.</p><p>Sería como obligar a un gran utility a abandonar el juego después de cambiar de posición, o impedir que un corredor veloz continúe en la alineación porque ingresó inicialmente como especialista. La virtud del jugador produce la ventaja; el reglamento permite utilizarla.</p><p>Por supuesto, toda regla debe vigilarse para impedir <b>desequilibrios injustificados</b>. Si la clasificación de jugador de dos vías facilitara simulaciones, manipulaciones del roster o ventajas que no correspondieran a una verdadera doble actividad, tendría que corregirse. Pero el caso genuino de un pelotero capaz de cumplir ambas funciones no debería ser limitado simplemente porque los demás no pueden imitarlo.</p><p>La igualdad deportiva no consiste en reducir al excepcional hasta hacerlo semejante al promedio.</p><p>Consiste en aplicar la misma regla a todos y permitir que cada cual obtenga de ella lo que sus capacidades le concedan. Cualquier organización puede desarrollar, contratar e inscribir a un jugador que sea simultáneamente abridor y designado. Que sólo una disponga hoy del mejor exponente no convierte automáticamente la norma en ilegítima.</p><p>También debe reconocerse que la Regla Ohtani beneficia al <b>espectáculo</b>. El público no acude para observar cómo una restricción administrativa retira del lineup a uno de los mejores bateadores sólo porque terminó su trabajo como pitcher. Acude para contemplar al máximo talento disponible.</p><p>El beisbol debe proteger su integridad competitiva, pero también comprender que sus grandes figuras impulsan el interés, atraen nuevas audiencias y amplían los límites de lo imaginable. Una norma que permite ver durante todo el encuentro a un jugador excepcional puede ser buena para su equipo, pero también para la liga y para la afición.</p><p>Eso no significa legislar siempre en favor de las estrellas.</p><p>El riesgo aparece cuando el reglamento se modifica para facilitar marcas, proteger contratos o conceder privilegios personales sin justificación deportiva. Pero éste no parece ser el caso. La reforma resolvió una contradicción auténtica: el bateador designado existía para evitar que el pitcher tuviera que batear, pero nada contemplaba adecuadamente al pitcher que no sólo podía hacerlo, sino que era precisamente el mejor candidato para ocupar el puesto de designado.</p><p>La regla anterior no defendía un principio esencial del juego. Simplemente no había sido diseñada para ese escenario.</p><p>La evolución reglamentaria es saludable cuando responde a una realidad nueva sin desnaturalizar la competencia. La Regla Ohtani no modifica la distancia entre las bases, la cantidad de outs, la zona de strike ni la esencia del duelo entre pitcher y bateador. Tampoco concede turnos adicionales ni permite que el jugador regrese después de ser sustituido. Únicamente separa jurídicamente sus dos funciones para que una pueda continuar cuando termina la otra.</p><p>En ese sentido, se trata de una reforma mucho menos radical de lo que su nombre sugiere.</p><p>La verdadera <b>revolución </b>no está en el reglamento, sino en el jugador que hizo necesaria la modificación.</p><p>Ohtani obligó al beisbol a reconsiderar categorías que parecían definitivas. Durante años se aceptó que la máxima especialización era inevitable: los pitchers lanzarían, los bateadores batearían y cada roster distribuiría sus funciones de manera estricta. Él demostró que un talento fuera de serie podía romper esa división sin reducir su excelencia en ninguna de las dos áreas.</p><p>Y cuando la realidad supera a la norma, el reglamento tiene dos opciones: defender una estructura envejecida o reconocer que el deporte ha avanzado.</p><p>También existe aquí una lección para las organizaciones. Contar con un talento extraordinario no basta; hay que saber crear las <b>condiciones </b>para que se desarrolle. Los Angelinos aceptaron originalmente el desafío de utilizarlo como jugador de dos vías cuando otras organizaciones podían haberle exigido elegir una sola función. Después, el reglamento y el resto del beisbol terminaron adaptándose a una posibilidad que durante mucho tiempo había parecido impracticable.</p><p>La innovación comienza muchas veces cuando alguien se atreve a no desperdiciar aquello que todavía no sabe clasificar.</p><p>La regla abre, además, nuevas posibilidades estratégicas. El día que el jugador lanza, el manager no necesita retirar un bat importante al acudir al bullpen. Puede administrar con normalidad el montículo y conservar intacta la parte ofensiva. También puede sustituir al designado y mantener al pitcher, aunque entonces el jugador deja de batear. Cada movimiento exige leer la doble inscripción como dos funciones distintas que coinciden en la misma persona.</p><p>Parece una sutileza legal, pero tiene enormes efectos deportivos.</p><p>El lineup mantiene continuidad; el bullpen puede entrar sin sacrificar producción ofensiva; el abridor no necesita prolongar artificialmente su salida para conservar turnos al bat; y el cuerpo técnico puede administrar su salud con mayor libertad. La regla reduce el conflicto entre cuidar al pitcher y aprovechar al bateador.</p><p>También permite que el jugador sea evaluado de manera más justa. Si su actuación en el montículo termina después de cinco entradas, eso no debería cancelar la posibilidad de que contribuya ofensivamente en la séptima o la novena. Son habilidades distintas, aunque pertenezcan al mismo hombre.</p><p>La lógica parece evidente una vez establecida. Lo extraordinario es que fue necesario un jugador extraordinario para hacerla visible.</p><p>La Regla Ohtani no garantiza que aparezca otro como él. Tampoco elimina las dificultades de formar a un pelotero de dos vías. El desgaste físico es enorme, la planificación mucho más compleja y el riesgo de lesión afecta simultáneamente dos zonas esenciales del equipo. Una organización puede perder en una sola contingencia a un abridor y a uno de sus principales bateadores.</p><p>La ventaja también concentra riesgos.</p><p>Mantener ambas funciones exige programas especiales de recuperación, comunicación permanente, flexibilidad en la rotación y capacidad para aceptar que el calendario del jugador quizá no sea idéntico al de sus compañeros. El talento rompe moldes, pero obliga a construir otros.</p><p>Por eso, convertir la norma en una invitación indiscriminada sería un error. No todo joven que lanza y batea debe mantenerse eternamente en las dos funciones. La decisión debe responder a su desarrollo, salud, rendimiento y verdadera posibilidad de competir en ambos ámbitos. La excepción no puede transformarse en <b>moda artificial</b>.</p><p>Ohtani no demuestra que todos deban hacerlo. Demuestra que nadie con capacidad suficiente debería quedar impedido de intentarlo por una regla incapaz de imaginarlo.</p><p>El beisbol se ha caracterizado por respetar profundamente su tradición, pero también ha sobrevivido porque sabe adaptarse. Cambió la altura del montículo, incorporó el bateador designado, modificó los playoffs, introdujo la revisión de video, limitó movimientos defensivos, creó el reloj de pitcheo y estableció normas para hacer más dinámico el espectáculo. Algunas reformas fueron bien recibidas; otras todavía generan resistencia.</p><p>La Regla Ohtani posee una singularidad: no surgió principalmente para resolver un problema de ritmo, duración o comercialización. Nació para permitir que un talento excepcional participara plenamente.</p><p>Eso le concede una <b>naturaleza distinta</b>.</p><p>No busca acelerar el juego ni reducir pausas. Busca evitar que una estructura reglamentaria obligue a elegir entre dos capacidades que pueden coexistir. Es una regla de inclusión deportiva: amplía lo que un jugador puede hacer sin reducir lo que los demás pueden intentar.</p><p>Quizá el mejor reglamento no sea el que obliga a todos a caber en categorías rígidas, sino el que protege la <b>competencia </b>y, al mismo tiempo, conserva suficiente flexibilidad para recibir lo extraordinario.</p><p>Shohei Ohtani ya transformó la manera de observar el beisbol. Cada una de sus aperturas puede ser también una jornada ofensiva; cada decisión sobre el montículo afecta al lineup; cada recuperación física involucra dos responsabilidades. Su sola existencia obliga a discutir estrategia, valor, roster, descanso y límites humanos de una manera distinta.</p><p>La regla lleva informalmente su apellido porque no nació de una teoría, sino de una realidad concreta.</p><p>Primero apareció el jugador. Después, el béisbol tuvo que encontrar la manera de comprenderlo.</p><p>Ése es probablemente el mayor reconocimiento que puede recibir un atleta: no que las reglas se quebranten para favorecerlo, sino que su capacidad revele que una norma ya no representa correctamente lo que el deporte puede llegar a ser.</p><p>La Regla Ohtani no convierte a su protagonista en un<b> jugador excepcional</b>; fue su excepcionalidad la que obligó a crearla. No le regaló la posibilidad de lanzar y batear: únicamente dejó de castigarlo por hacer ambas cosas mejor de lo que el reglamento había imaginado.</p><p>El beisbol debe cuidar que ninguna figura quede por encima de sus normas, pero tampoco debería permitir que una norma envejecida se coloque por encima del talento. Porque cuando aparece un pelotero capaz de ensanchar los límites del juego, la tradición no se traiciona al adaptarse: se honra, se renueva y se prepara para aquello que todavía no conocemos. Ohtani no recibió una excepción para ser grande; fue tan grande que hizo visible la necesidad de cambiar. Y cuando un solo jugador obliga a todo un deporte a reescribir la manera de utilizarlo, ya no estamos únicamente frente a una estrella: estamos frente a alguien que amplió las posibilidades mismas del beisbol.</p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://sdpnoticias-sdpnoticias-prod.cdn.arcpublishing.com/resizer/aFcelOwbSvNJ-oxcOmtve2tyxk8=/cloudfront-us-east-1.images.arcpublishing.com/sdpnoticias/B2MJTG63EZFT5PCEE7US2QIQ2Q.jpg"><media:description type="plain"><![CDATA[Registran a niño mexicano con el nombre de Ohtani, la estrella japonesa de los Dodgers]]></media:description><media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Frank Gunn</media:credit></media:content></item><item><title><![CDATA[Se va Guido Pizarro: ¿Tuvo miedo?]]></title><link>https://www.sdpnoticias.com/opinion/se-va-guido-pizarro-tuvo-miedo//</link><guid isPermaLink="true">https://www.sdpnoticias.com/opinion/se-va-guido-pizarro-tuvo-miedo//</guid><dc:creator><![CDATA[Ricardo Pedraza]]></dc:creator><description><![CDATA[¿Será que Guido Pizarro ve un futuro complicado con Tigres y tuvo miedo de quedarse?, cuestiona Ricardo Pedraza.]]></description><pubDate>Thu, 30 Jul 2026 10:00:00 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>De manera súbita, al menos para los medios y los aficionados, el ahora ex <b>director técnico</b> de los <b>Tigres de la UANL</b> avisó que ya no era más DT del equipo con carácter de irrevocable. </p><p>Hagamos memoria, desde que se fue Ricardo Ferreti solo se ha logrado un <b>campeonato</b> y fue con Robert Dante Siboldi en una historia que acabó mal entre chismes y acusaciones. Cinco directores técnicos que no han podido llevar a Tigres de nuevo a figurar entre los <b>fuertes de los campeonatos</b>. </p><p>Sí, han llegado a finales, pero no las han ganado. Miguel Herrera, Diego Cocca, Chima Ruiz, Siboldi, Paunovic y Pizarro han pasado con más penas que glorias desde que se fue Tuca. ¿Cuál ha sido el común denominador de que corran a los técnicos? Que ninguno ha salido bien.</p><p>El Piojo les dijo viejitos y lo corrieron los jugadores, en específico Gignac. Chima tomó el timón pero sin resultados y le dieron las gracias. Siboldi los hizo campeones con muy poquito y después le inventaron un lío con una de las jugadoras de la femenil, además de acusarlo de espía, y se fue. Pauno los tenia en los primeros lugares pero los tenía entrenando muy fuerte y los jugadores hicieron un <i>golpe de Estado</i> donde uno de ellos se proclamó como DT y tuvo la anuencia de la directiva y ahora no le gustó el <b>presupuesto</b> que le dieron y mejor se fue.</p><p>Se va justo cuando Gignac ya no está en el equipo, cuando se fue <b>Ángel Correa</b> y cuando de la época dorada de Tigres solo queda <b>Nahuel</b> que el viernes salió bastante <b>molesto</b> con la gente que <b>les exigió ganar</b>. ¿Será que Guido Pizarro ve un futuro complicado con Tigres y tuvo miedo de quedarse? </p><p>Al parecer este año la mayoría de los equipos de la <b>Liga MX</b> decidió no invertir en jugadores de gran cartel o hacer compras pero no de locura como otros años. En la Liga ya no hay un <b>Sergio Ramos</b> o un <b>Ángel Correa</b> y están llegando jugadores mas funcionales que vendedores de camisetas. Tigres no ha anunciado una gran compra o alguien que sustituya a Gignac o a Correa. Tienen como centro delantero al seleccionado uruguayo Aguirre que es más malo que una coca cola caliente. Al parecer esto no le parecio a Pizarro y decidio hacerse a un lado.</p><p>Pizarro era estandarte del perfil tigre, aguerrido y comprometido. Fue un año a jugar al Sevilla, donde no hizo nada, y volvió recomprado por Tigres. En las últimas temporadas se volvió más mañoso, tanto que le tendió la cama a Paunovic y tomó la dirección técnica del equipo. Tigres vive aún de los campeonatos de Ferreti y no ha encontrado a alguien que sea igual de efectivo que el brasileño y parecía que Guido tenía su estilo pero al final no logró nada. </p><p>Y volviendo a la pregunta, ¿por qué se van tan mal los DT de Tigres? Salvo Cocca que se fue a la Selección, los otros se han ido por un capricho de los jugadores o de la directiva o de ambos. Si nos ponemos a pensar en conspiraciones, pues ya sin Gignac en el equipo, seguramente los directivos ya tenían pensado en darle las gracias a Guido y no sabía cómo hacer que se rajara. Ellos no pisan sin huarache y si vemos algún <b>DT de renombre</b> como <b>sustituto de Guido</b>, ya lo habían visto. También Pizarro no pisa sin huarache y seguramente ya tiene una propuesta de otro equipo donde le darían mas libertad para dirigir y no tendría la presión que tiene un DT identificado con los colores de los universitarios. </p><p>En conclusión, pienso que Guido sí tiene miedo porque el reinado de los jugadores de la época dorada se acabo con la salida de Gignac y seguramente le iban a exigir mas que cuando estaba el francés. Los directivos ya deben de tener a varios en cartera, nos daremos cuenta si llega alguno de los importantes o los de moda. Lo mismo con Pizarro, si lo vemos involucrado con algún equipo, ya lo tenía pensado y reflexionado. </p><p>Los únicos que sufren acá son los aficionados de los Tigres que ya les cambiaron la televisora, la cerveza y falta que les cambien el dueño. Tigres vive de una época dorada que ya tiene desde el 2019 que no sabe igual. En el 2023 lograron algo con Siboldi que corrieron a la mala. Habrá que esperar los siguientes pasos del equipo pero al parecer Gignac se llevo toda el aura de los Tigres para ser protagonistas, el ser de luz se fue con todo y la luz de Tigres.</p><p>¡Ánimo!</p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://sdpnoticias-sdpnoticias-prod.cdn.arcpublishing.com/resizer/4_rnHbmvT-0p1WUjCo7pYEV_tpw=/cloudfront-us-east-1.images.arcpublishing.com/sdpnoticias/UIEQVANOLZBU7BXWNHDQG4RYGI.jpg"><media:description type="plain"><![CDATA[Guido Pizarro deja el banquillo de Tigres UANL]]></media:description><media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Cuartoscuro</media:credit></media:content></item><item><title><![CDATA[El bullpen no se improvisa]]></title><link>https://www.sdpnoticias.com/opinion/el-bullpen-no-se-improvisa//</link><guid isPermaLink="true">https://www.sdpnoticias.com/opinion/el-bullpen-no-se-improvisa//</guid><dc:creator><![CDATA[Salvador Cosío Gaona]]></dc:creator><description><![CDATA[Los juegos no siempre se pierden por falta de calidad. Muchas veces se escapan cuando el relevo fue mal construido, mal administrado o llevado hasta el agotamiento. Ningún brazo puede salvar, por sí solo, una estructura desordenada.]]></description><pubDate>Wed, 29 Jul 2026 10:45:08 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>Un abridor puede dominar durante seis entradas, la ofensiva construir pacientemente una ventaja y la defensa ejecutar sin errores. Pero bastan una base por bolas, un imparable, un relevista mal elegido y tres bateadores para que todo se derrumbe en cuestión de minutos. Ningún sector de un equipo puede modificar con tanta rapidez la historia de un juego como el <b>bullpen</b>: es capaz de preservar durante nueve outs el trabajo de toda una noche o destruirlo antes de que el público termine de comprender qué ocurrió.</p><p>Por eso resulta engañoso medir la fortaleza del relevo únicamente por el nombre del cerrador. Contar con un brazo dominante para la novena entrada ayuda, pero no resuelve las amenazas que aparecen en la sexta, la séptima o la octava; tampoco cubre la salida prematura de un abridor, los corredores heredados, los juegos de entradas adicionales ni las jornadas en que los principales relevistas no se encuentran disponibles. Un bullpen verdaderamente confiable no es una colección de pitchers esperando turno: constituye una <b>estructura </b>de funciones, profundidad, información, preparación, confianza y decisiones coordinadas.</p><p>Su construcción comienza mucho antes de que el manager solicite la pelota. Corresponde a la gerencia deportiva reunir lanzadores con perfiles complementarios y no únicamente acumular rectas veloces. Se necesitan brazos capaces de trabajar con las bases limpias y otros que sepan ingresar con tráfico; relevistas que puedan cubrir más de un inning; pitchers que retiren bateadores de ambas manos; especialistas capaces de inducir rodados, dominar con ponches o limitar el contacto fuerte; hombres disponibles para la parte alta del orden y otros que permitan atravesar la zona menos peligrosa del lineup sin consumir prematuramente a las mejores piezas.</p><p>La <b>diversidad </b>importa porque no todos los juegos presentan el mismo problema. En ocasiones se necesita un ponche con corredor en tercera y menos de dos outs; en otras conviene provocar una doble matanza. Hay días en que el abridor apenas alcanza la cuarta entrada y alguien debe absorber dos o tres episodios para evitar el desgaste general. También existen encuentros cerrados en los que el relevista aparentemente menos visible debe enfrentar a los mejores bateadores del rival porque el orden ofensivo no respeta las etiquetas tradicionales de preparador y cerrador.</p><p>El bullpen moderno obliga a abandonar la idea rígida de que cada pitcher pertenece invariablemente a una entrada. Las responsabilidades claras son útiles porque ofrecen preparación y estabilidad, pero no deben transformarse en una camisa de fuerza. El séptimo puede contener el momento más peligroso del encuentro y exigir al mejor relevista disponible, mientras la novena quizá enfrente al fondo del lineup. Reservar siempre el brazo dominante para un salvamento que tal vez nunca llegue puede significar perder el juego antes de alcanzarlo.</p><p>Eso tampoco implica administrar el relevo mediante ocurrencias. La <b>flexibilidad </b>debe apoyarse en información: quiénes vienen a batear, qué pitcher combina mejor contra ellos, cuántos lanzamientos realizó el relevista la noche anterior, cuántas veces ha calentado sin ingresar, cuál es su recuperación real y qué alternativas quedarán disponibles para el siguiente juego. Un manager no dirige una sola noche aislada; administra también una serie, una gira y una temporada completa.</p><p>El relevista vive una condición distinta a la del abridor. Puede acudir al estadio sin saber si trabajará y pasar de la aparente inactividad a la máxima tensión en pocos minutos. Debe calentar rápidamente, observar al rival, conocer los corredores heredados, comprender la situación y atacar sin disponer de tiempo para encontrar mecánica o ritmo. Mientras el abridor inicia con las bases vacías y puede construir progresivamente su actuación, el hombre del bullpen suele entrar cuando el problema ya existe y cada lanzamiento puede definir el encuentro.</p><p>No todos poseen esa capacidad. Hay pitchers con repertorio suficiente para dominar durante una o dos entradas, pero incapaces de ingresar con corredores en circulación. Otros se crecen precisamente en la amenaza, atacan la zona y saben que una base por bolas puede resultar más dañina que un contacto. El llamado <b>apagafuegos </b>no es necesariamente quien registra más salvamentos, sino quien llega cuando el incendio ya comenzó y evita que se extienda.</p><p>Los corredores heredados constituyen una de las responsabilidades menos reconocidas. Si un abridor abandona el montículo con dos hombres en base y el relevista los permite anotar, las carreras se cargan a la efectividad del primero, aunque el segundo haya sido incapaz de contener la situación. El box score puede proteger estadísticamente al relevista, pero el juego sabe quién falló. Por eso, una buena evaluación del bullpen no debe limitarse a la efectividad individual: debe observar cuántos corredores heredados anotan, en qué condiciones ingresa cada pitcher y qué tan eficaz resulta para detener una amenaza.</p><p>También suelen pasar inadvertidos quienes trabajan cuando el equipo se encuentra abajo. Un relevista que mantiene una diferencia de dos carreras puede permitir la remontada; quien concede tres más convierte un juego alcanzable en trámite. Esas entradas aparentemente secundarias tienen valor competitivo, especialmente durante temporadas extensas en las que ninguna ofensiva debe ser obligada a remontar diferencias innecesariamente amplias.</p><p>La calidad del relevo se mide también cuando el equipo pierde.</p><p>Otro error consiste en valorar únicamente al cerrador. La novena entrada posee presión y simbolismo, pero alguien tuvo que llevarle la ventaja. Si el abridor salió en la quinta, quizá tres o cuatro pitchers sostuvieron el marcador antes de que el cerrador apareciera. El preparador, el relevista intermedio, el zurdo que retiró la parte más difícil del lineup y el pitcher que cubrió dos entradas forman parte de la misma cadena.</p><p>Un gran cerrador no puede salvar un juego que el resto del bullpen ya perdió.</p><p>La función del coach de bullpen resulta por ello fundamental. Debe conocer la disponibilidad física y mental de cada pitcher, coordinar calentamientos, evitar esfuerzos innecesarios y mantener comunicación constante con el <b>dugout</b>. Calentar también desgasta. Un relevista puede no aparecer oficialmente en el encuentro y, sin embargo, haber realizado suficiente trabajo en el bullpen para afectar su disponibilidad posterior.</p><p>Cuando un manager ordena levantar a varios pitchers durante una misma entrada y finalmente utiliza sólo a uno, los demás no regresan intactos a su asiento. Acumulan lanzamientos, tensión y movimientos de alta intensidad que deben registrarse. La administración responsable considera no sólo cuántos pitcheos aparecen en la estadística, sino también cuántas veces se preparó el brazo para competir.</p><p>A esa labor se suman el coach de pitcheo, el coach de banca y el catcher. El primero identifica ajustes mecánicos, pérdida de velocidad, falta de comando o señales de fatiga. El coach de banca ayuda a anticipar el orden ofensivo, los posibles emergentes y las consecuencias de cada movimiento. El receptor conoce el repertorio real del pitcher esa noche y debe adaptar la secuencia al umpire, al bateador y a las condiciones del juego.</p><p>La <b>comunicación </b>entre ellos necesita ser inmediata y clara. Un relevista puede parecer disponible desde la oficina o desde una hoja estadística, pero el coach que lo observa diariamente quizá detecte que no se recuperó adecuadamente, que su slider perdió profundidad o que necesita descanso. Ignorar esa información para aferrarse a una función preestablecida puede terminar lesionando al jugador y perjudicando al equipo.</p><p>El gran enemigo del bullpen es el abuso. Cuando un manager carece de confianza en sus opciones secundarias, comienza a utilizar repetidamente a los mismos brazos. Al principio puede obtener resultados; después aparecen la fatiga, la pérdida de comando y las lesiones. El equipo llega entonces a la fase decisiva con sus mejores relevistas agotados por haber tenido que resolver desde abril cada amenaza como si se tratara del último juego de la temporada.</p><p>Administrar cargas no significa renunciar a ganar. Significa comprender que para competir durante meses se necesita <b>conservar recursos</b>. Habrá noches en que un relevista importante no pueda ser utilizado aunque el juego lo reclame, porque ya trabajó varios días consecutivos o realizó un número elevado de lanzamientos. El manager debe encontrar otra solución y la gerencia tiene la obligación de haberle construido opciones reales.</p><p>Cuando todas las victorias dependen de tres pitchers, el bullpen no es profundo: simplemente todavía no se ha roto.</p><p>La <b>confianza </b>desempeña igualmente un papel decisivo. Un relevista puede realizar ocho buenos trabajos y ser recordado por el noveno, aquel en que permitió el batazo que cambió el juego. Su oficio no concede demasiado tiempo para procesar el fracaso. Quizá deba regresar al día siguiente a enfrentar a los mismos bateadores y proteger otra ventaja.</p><p>Cambiar inmediatamente de cerrador después de dos actuaciones deficientes puede parecer una respuesta firme, pero también puede destruir la confianza de todo el grupo. Los pitchers entienden que nadie está exento de fallar. Si cada tropiezo provoca una modificación de funciones, el bullpen comienza a lanzar bajo amenaza permanente.</p><p>Eso no significa sostener indefinidamente a quien perdió efectividad. La velocidad, el comando, la mecánica, la salud y la respuesta emocional deben evaluarse. La cuestión consiste en distinguir entre una mala racha y una incapacidad real para continuar en el papel. Otra vez, diagnóstico antes que desesperación.</p><p>El cerrador necesita fortaleza, pero también respaldo. Debe saber que su función no depende exclusivamente del resultado de anoche y que será evaluado por la calidad de sus lanzamientos, no sólo por el desenlace. A veces ejecutará correctamente y recibirá un batazo; otras conseguirá el salvamento pese a lanzar mal. Una organización inteligente no confunde siempre éxito con buena actuación ni fracaso con mala decisión.</p><p>Dentro de esta compleja administración apareció en 2020 una modificación que transformó de manera importante la estrategia del relevo: la obligación de que todo pitcher enfrente al menos a tres bateadores o permanezca hasta terminar la media entrada, salvo lesión o enfermedad. Si ingresa y obtiene el último out, puede ser sustituido; si regresa para el episodio siguiente sin haber completado el mínimo, debe enfrentar a los bateadores restantes. La norma buscó reducir cambios de lanzador y disminuir tiempos muertos. </p><p>La llamada regla de los tres bateadores acabó prácticamente con el especialista que ingresaba para enfrentar a un solo rival, particularmente el zurdo utilizado contra un bateador de la misma mano. Durante años, ese pitcher podía aparecer, conseguir un out y regresar al dugout. La confrontación era precisa: un brazo escogido para neutralizar una amenaza determinada.</p><p>Ahora el manager debe estudiar no sólo al bateador para quien pretende llamar al relevista, sino también a los dos que siguen. Puede elegir al pitcher ideal para retirar a un zurdo peligroso y quedar después expuesto frente a dos derechos que lo castigan. También debe considerar que el manager contrario puede responder con emergentes y modificar el bloque del lineup.</p><p>La regla agilizó el espectáculo y evitó aquellas entradas interminables en las que aparecían tres o cuatro pitchers para conseguir unos cuantos outs. Además, obligó a desarrollar relevistas más completos, capaces de enfrentar bateadores de ambos perfiles y no depender exclusivamente de una confrontación favorable. Pero también restó una herramienta estratégica al manager y, en ciertas situaciones, lo obliga a conservar a un lanzador aun cuando ya resulte evidente que el enfrentamiento siguiente le es desfavorable.</p><p>La polémica permanece precisamente porque enfrenta dos valores legítimos: el ritmo del espectáculo y la libertad estratégica.</p><p>Para quienes defendían la especialización, cambiar de pitcher formaba parte del ajedrez del juego. Cada movimiento obligaba al rival a responder y permitía explotar matchups muy específicos. Para quienes respaldan la regla, el desfile de relevistas fragmentaba excesivamente los encuentros, alargaba las entradas y convertía algunos innings en una sucesión de pausas.</p><p>Ambas posturas contienen razón.</p><p>El beisbol debe proteger su profundidad estratégica, pero también cuidar su <b>ritmo</b>. El problema aparece cuando se pretende resolver la duración mediante reglas que condicionan directamente la toma de decisiones deportivas. El reloj de pitcheo redujo tiempos improductivos sin obligar al manager a conservar a un lanzador desfavorable; la regla de tres bateadores, en cambio, sí modifica el contenido táctico del encuentro.</p><p>Ya no basta con elegir al pitcher adecuado para el bateador en turno. Hay que anticipar una<b> secuencia </b>completa, prever posibles emergentes y aceptar que el rival conoce la misma obligación reglamentaria. El manager administra brazos, matchups y, además, restricciones.</p><p>La norma también modificó la construcción de los bullpens. El especialista extremo perdió valor y ganó importancia el relevista con repertorio suficiente para neutralizar a zurdos y derechos. Un pitcher que depende de una sola ventaja de mano puede quedar expuesto; quien posee recta, rompimiento y cambio capaces de funcionar contra distintos perfiles ofrece mayor utilidad.</p><p>Esto no necesariamente empobreció todo el juego. También elevó la exigencia.</p><p>El relevista debe ser algo más que una solución para un solo bateador. Necesita desarrollar armas alternativas, cambiar ángulos, localizar mejor y sostener su rendimiento frente a una porción completa del orden ofensivo. La gerencia, por su parte, debe considerar esos perfiles desde la construcción del roster y no lamentarse después de que la regla produzca una confrontación desfavorable.</p><p>El manager también puede utilizar el final de la entrada como salida estratégica. Si llama al relevista con dos outs y éste consigue el tercero frente al primer bateador, puede sustituirlo al comenzar el episodio siguiente. Esa posibilidad obliga a valorar el momento exacto del cambio. No es lo mismo utilizarlo con un out y dos corredores que hacerlo cuando sólo necesita retirar al último hombre. La regla reduce opciones, pero no elimina la inteligencia.</p><p>También exige observar el orden al bate como bloques. El manager puede preferir iniciar una entrada con determinado pitcher para enfrentar a tres bateadores consecutivos, en lugar de esperar hasta que aparezca el rival más peligroso y quedar obligado a enfrentar después un segmento desfavorable. El relevo se convierte así en una decisión anticipada, no meramente reactiva.</p><p>Ésa es otra razón por la cual el bullpen no puede improvisarse. La regla amplifica cualquier error de construcción. Si el roster sólo posee especialistas limitados, el manager quedará atrapado. Si cuenta con relevistas versátiles, podrá responder sin sacrificar demasiada ventaja.</p><p>Pero ni la mejor estrategia funciona cuando los pitchers llegan cansados. La regla obliga a enfrentar tres bateadores, pero no garantiza que el relevista posea combustible para hacerlo. Un manager que llama a un brazo sobreutilizado puede verlo retirar al primero y perder comando frente a los siguientes, sin posibilidad de sustituirlo salvo que termine la entrada o exista una lesión auténtica.</p><p>La administración de cargas adquiere entonces todavía mayor importancia.</p><p>No basta saber quién puede enfrentar a determinado bateador. Hay que conocer quién puede enfrentar a los tres con calidad real. La diferencia parece pequeña, pero puede determinar el juego.</p><p>También importa el punto en que el relevista ingresa. Heredar las bases llenas no equivale a iniciar un episodio. Algunos pitchers necesitan la rutina completa de calentamiento y prefieren comenzar con la pizarra limpia; otros poseen la <b>capacidad emocional </b>para entrar con la amenaza en marcha. El manager debe conocerlos más allá de sus estadísticas.</p><p>El bullpen es quizá el área donde más evidentemente se combinan información y sensibilidad humana.</p><p>Los datos pueden mostrar qué lanzamiento funciona mejor, qué bateadores representan confrontaciones favorables y cuánto disminuye la velocidad después de determinados esfuerzos. Pero el coach necesita observar el rostro, la respiración, la seguridad y el estado mental del pitcher. Un relevista puede decir que está listo porque ningún profesional desea negarse a competir; corresponde al cuerpo técnico determinar si realmente lo está.</p><p>Esa decisión exige <b>confianza mutua</b>. Si el pitcher teme perder su función por reconocer cansancio, probablemente ocultará su condición. Si sabe que el descanso forma parte de una planificación y no de un castigo, será más honesto. La cultura del bullpen se construye también a partir de esa comunicación.</p><p>Los relevistas forman una comunidad particular dentro del equipo. Pasan buena parte del encuentro separados físicamente del dugout, observan juntos el desarrollo y saben que cualquiera puede recibir la llamada. Los veteranos ayudan a preparar a los jóvenes, comparten información sobre bateadores y sostienen emocionalmente a quien acaba de fallar.</p><p>La <b>convivencia </b>importa porque el fracaso del relevo es público e inmediato. El abridor puede recibir cinco carreras y todavía intentar corregir; el relevista suele enfrentar a tres bateadores y perder el juego en pocos minutos. Después debe sentarse junto a sus compañeros y comenzar a procesarlo.</p><p>Ahí resulta fundamental el coach de bullpen. No sólo coordina lanzamientos: mantiene atención, orden y confianza. Debe evitar que la ansiedad provoque calentamientos prematuros, que un pitcher se desconecte por no haber trabajado durante varios días o que otro se derrumbe después de una mala salida.</p><p>Un bullpen exitoso necesita memoria corta para superar el fracaso, pero memoria suficiente para aprender de él.</p><p>En postemporada, todas estas exigencias se multiplican. Los días de descanso permiten utilizar con mayor frecuencia a los mejores brazos, pero las series cortas aumentan la presión. Un manager puede sentirse tentado a recurrir diariamente a sus relevistas dominantes, especialmente cuando cada juego parece definitivo.</p><p>A veces funciona durante una ronda. El problema surge cuando el equipo avanza y encuentra a sus pitchers desgastados. Ganar hoy importa, pero llegar sin bullpen a la siguiente serie puede hipotecar el campeonato.</p><p>La administración en octubre exige un equilibrio brutal entre urgencia y sostenibilidad. No siempre existe mañana, pero también puede existir y hay que prepararse para él.</p><p>Los equipos campeones suelen contar con <b>héroes inesperados </b>en el relevo: pitchers que no eran las figuras principales y terminan cubriendo entradas decisivas; abridores trasladados temporalmente al bullpen; jóvenes que responden bajo presión o veteranos que aceptan una función distinta. La postemporada altera jerarquías y obliga a utilizar cada recurso.</p><p>Por eso la profundidad construida durante la campaña cobra valor. El relevista secundario que recibió trabajo constante estará mejor preparado que aquel olvidado durante meses y llamado de pronto en el momento más importante. La confianza no puede improvisarse en octubre.</p><p>Tampoco puede repararse fácilmente un bullpen mal integrado cuando ya comenzó la fase final. Los cambios tardíos pueden ayudar, pero ningún refuerzo sustituye por completo el conocimiento acumulado entre pitcher, catcher y cuerpo técnico. Se requiere tiempo para conocer rutinas, repertorios, capacidad de recuperación y respuestas ante la presión.</p><p>La postemporada no es el momento para descubrir quién puede cumplir cada función. Es el momento de utilizar lo aprendido durante la temporada.</p><p>En el <b>beisbol mexicano</b>, donde los rosters pueden modificarse y fortalecerse rumbo a playoffs, la elección de relevistas adquiere un peso particular. No basta contratar al pitcher con mejores números. Debe evaluarse qué necesidad cubre, cómo encaja con los brazos existentes, si puede trabajar en días consecutivos, si domina ambas manos y si posee experiencia en juegos de elevada presión.</p><p>Agregar un nombre no siempre significa fortalecer una estructura.</p><p>Un bullpen puede desequilibrarse cuando todos desean lanzar en la misma entrada o cuando ningún pitcher acepta trabajar antes de la octava. Los roles tienen valor, pero la disposición colectiva también. El relevista debe aspirar a responsabilidades importantes, aunque comprender que el juego puede exigirle aparecer en otro momento.</p><p>La carrera decisiva no sabe si corresponde al séptimo, octavo o noveno inning.</p><p>Ésa es la razón por la que cada vez más equipos utilizan a su mejor brazo frente al segmento más peligroso del lineup, sin esperar necesariamente la última entrada. La lógica es sencilla: si los tres mejores bateadores aparecen en la octava y representan la mayor amenaza, quizá sea preferible neutralizarlos ahí y confiar la novena a otro pitcher frente a una zona menos poderosa.</p><p>El salvamento tradicional conserva prestigio, pero no siempre identifica el momento de mayor presión.</p><p>La inteligencia del manager consiste en reconocerlo sin desordenar la confianza de su bullpen. Cambiar funciones constantemente puede generar incertidumbre; aplicar flexibilidad con comunicación puede convertirla en ventaja. Los pitchers deben conocer la filosofía y comprender que su valor no depende únicamente de acumular una estadística determinada.</p><p>El mejor relevista no siempre es quien obtiene el último out. Puede ser quien consigue el out más difícil.</p><p>También conviene evitar que la analítica elimine la lectura humana. Los matchups históricos son útiles, pero una muestra pequeña puede engañar. Que un bateador haya conectado dos imparables en tres turnos frente a un pitcher no constituye necesariamente una verdad definitiva. Deben evaluarse la calidad de los contactos, los lanzamientos, el momento actual y las condiciones.</p><p>La estadística orienta; no sustituye el juicio.</p><p>Un manager puede tener el enfrentamiento supuestamente ideal y descubrir que su relevista no localiza. Puede poseer una confrontación teóricamente desfavorable y observar que el pitcher cuenta esa noche con su mejor repertorio. La capacidad para interpretar lo que ocurre debe convivir con la preparación previa.</p><p>El bullpen revela con rapidez quién sabe ajustar.</p><p>Cuando el relevo fracasa, la crítica suele dirigirse inmediatamente al manager. A veces con razón: eligió mal, tardó en realizar el cambio, utilizó un pitcher agotado o ignoró una confrontación evidente. Pero también hay derrotas en las que la decisión fue razonable y el ejecutante falló.</p><p>No todo batazo convierte en equivocada la selección del pitcher.</p><p>La evaluación debe preguntarse si el relevista estaba disponible, si el matchup tenía fundamento, si la carga era adecuada y si existían alternativas mejores. Juzgar exclusivamente por el resultado alimenta la ilusión de que siempre había una decisión perfecta esperando en el bullpen.</p><p>En realidad, muchas veces el manager elige entre riesgos.</p><p>Puede conservar al abridor que comienza a cansarse o llamar a un relevista inconsistente; utilizar a su mejor brazo hoy o protegerlo para mañana; enfrentar a un bateador peligroso o concederle una base y asumir la obligación de tres rivales con el siguiente pitcher. La regla, el roster, la fatiga y el orden ofensivo condicionan todas las opciones.</p><p>Dirigir un bullpen no consiste en evitar el riesgo, sino en elegir el más razonable.</p><p>Por eso, una organización seria revisa después de cada serie no sólo las actuaciones, sino el funcionamiento integral. ¿Se utilizaron demasiado algunos brazos? ¿Los relevistas secundarios recibieron suficiente trabajo? ¿Las funciones están claras? ¿El coach de bullpen y el dugout se comunican correctamente? ¿Se calienta innecesariamente a demasiados pitchers? ¿Hay señales de fatiga? ¿La regla de tres bateadores está siendo anticipada o sólo padecida?</p><p>Las respuestas permiten corregir antes de que el problema aparezca en un juego decisivo.</p><p>El bullpen no se construye en una noche y tampoco se administra mediante recetas inamovibles. Requiere diseño desde la gerencia deportiva, desarrollo técnico, preparación física, información, comunicación, confianza y lectura situacional. Necesita roles, pero también versatilidad; disciplina, aunque no rigidez; memoria para aprender y capacidad para olvidar rápidamente el fracaso.</p><p>El cerrador puede obtener el último out y ocupar la fotografía. Pero para que llegue a ese momento alguien debió contener antes una amenaza, heredar corredores, cubrir la salida prematura del abridor, enfrentar el corazón del lineup, preservar el margen y evitar el desgaste de los demás.</p><p>Una ventaja no llega intacta a la novena entrada por casualidad.</p><p>La regla de los tres bateadores hizo todavía más evidente esta realidad. El manager ya no puede resolver cada confrontación con un especialista distinto. Debe anticipar bloques completos, prever respuestas del rival y disponer de pitchers capaces de sobrevivir más allá del matchup ideal. La norma redujo interrupciones, pero elevó la exigencia estratégica y obligó a construir relevistas más completos. Su conveniencia podrá seguir discutiéndose; lo indiscutible es que transformó la manera de diseñar y conducir un bullpen.</p><p>En este sector del juego, cada decisión tiene consecuencias inmediatas. Un calentamiento prematuro puede afectar mañana; una base por bolas puede convertir un inning limpio en amenaza; una sustitución tardía puede borrar seis entradas brillantes; una función mal comunicada puede destruir confianza, y el abuso de los mejores brazos puede cobrar factura cuando ya no exista margen para recuperarlos.</p><p>El bullpen es el lugar donde la planificación enfrenta su examen más severo. Ahí no basta con poseer talento. Hay que saber quién está listo, para qué situación, contra qué bateadores, durante cuánto tiempo y con qué consecuencias para el resto de la serie.</p><p>Porque los juegos no siempre se pierden por falta de calidad. Muchas veces se escapan cuando el relevo fue mal construido, peor administrado o utilizado hasta el agotamiento. Un gran cerrador puede poner la firma en el último out, pero ningún brazo salva por sí solo una estructura desordenada. El bullpen no se improvisa cuando aparece la amenaza ni se recompone mágicamente en octubre: se diseña desde la oficina, se fortalece en el entrenamiento, se cuida durante la temporada y se conduce, bateador por bateador, con información, serenidad y valor. Cuando esas piezas funcionan, protege victorias; cuando fallan, convierte en ruinas el trabajo de toda una noche.</p><p><i>X</i>: @salvadorcosio1 | Correo: Opinión.salcosga23@gmail.com</p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://sdpnoticias-sdpnoticias-prod.cdn.arcpublishing.com/resizer/THp9KIm8HROkAtER0PNr-COgoEM=/cloudfront-us-east-1.images.arcpublishing.com/sdpnoticias/OCTXH6IPKBAXTGWNB3CSA5LUUA.png"><media:description type="plain"><![CDATA[Beisbol en México. Foto: JIMMY MARTÍNEZ/CUARTOSCURO.COM]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[El juego comienza antes del primer lanzamiento]]></title><link>https://www.sdpnoticias.com/opinion/el-juego-comienza-antes-del-primer-lanzamiento//</link><guid isPermaLink="true">https://www.sdpnoticias.com/opinion/el-juego-comienza-antes-del-primer-lanzamiento//</guid><dc:creator><![CDATA[Salvador Cosío Gaona]]></dc:creator><description><![CDATA[En el beisbol, el cuerpo ejecuta y el talento resuelve; pero es la inteligencia la que ordena el juego, anticipa el desenlace y, con frecuencia, empieza a ganar el partido antes del primer lanzamiento]]></description><pubDate>Tue, 28 Jul 2026 10:44:00 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>La pelota todavía no ha salido de la mano del pitcher, el primer bateador ni siquiera termina de acomodarse en la caja y, sin embargo, una parte importante del juego ya se disputó. Se jugó lejos de los reflectores, entre reportes, videos, estadísticas, reuniones y conversaciones en las que el manager y su cuerpo técnico intentaron responder una pregunta esencial: ¿qué debe hacer este equipo, con las <b>virtudes </b>y <b>limitaciones </b>que realmente posee, para imponerse esta noche a ese rival específico? Porque el <a href="https://www.quintopartido.com/beisbol/un-exito-la-clase-nacional-de-beisbol-y-softbol-diamantes-de-paz/" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://www.quintopartido.com/beisbol/un-exito-la-clase-nacional-de-beisbol-y-softbol-diamantes-de-paz/"><u><b>beisbol</b></u></a> no comienza cuando el umpire ordena play ball. Para entonces, la primera batalla —la del conocimiento, la anticipación y la estrategia— ya debió librarse.</p><p>La<b> inteligencia beisbolera </b>no consiste únicamente en reaccionar correctamente cuando la pelota entra en juego. Comienza mucho antes, con la capacidad de observar, estudiar, comparar, anticipar y diseñar. Continúa durante el encuentro, cuando el manager, sus coaches y los peloteros deben interpretar lo que está ocurriendo, confirmar si el planteamiento funciona y modificarlo cuando la realidad contradice lo previsto. En este deporte no siempre gana quien corre más, lanza más fuerte o conecta la pelota más lejos. Muchas veces se impone quien comprende primero el partido, descubre antes la intención contraria y sabe actuar antes de que la jugada termine de desarrollarse.</p><p>Detrás de cada encuentro existe un trabajo que el aficionado rara vez conoce en toda su dimensión. El manager, el coach de banca, los responsables de pitcheo y bateo, los coaches de primera y tercera base, los encargados de la defensa, los scouts, los analistas de video y datos, y en buena medida los catchers,<b> estudian al adversario</b> desde distintos ángulos. Revisan tendencias ofensivas, zonas de contacto, preferencias de los bateadores, secuencias de los pitchers, calidad de la rotación, profundidad y disponibilidad del bullpen, velocidad y hábitos de los corredores, fortaleza de los brazos de los jardineros, capacidad del receptor para controlar el juego terrestre, colocaciones defensivas, vulnerabilidades del cuadro y comportamiento del equipo en situaciones específicas.</p><p>No se trata solamente de saber quién batea más, qué lanzador registra mejor efectividad o cuál corredor acumula más robos. La <b>preparación </b>intenta descubrir hábitos: con qué cuenta suele atacar un bateador, qué lanzamiento persigue fuera de la zona, cómo responde con corredores en posición de anotar, si tiende a jalar la pelota o puede utilizar todo el terreno, si modifica su postura con dos strikes o adelanta su punto de contacto frente a determinados rompimientos. También se estudia si el pitcher abre los turnos con recta, si utiliza primero su lanzamiento secundario, cómo cambia el repertorio cuando se coloca adelante, qué ofrece con tres bolas y dos strikes, si pierde velocidad o comando conforme avanza el juego y cuánto tarda en lanzar hacia el plato cuando hay corredores en base.</p><p>Cada respuesta puede transformarse en una <i>pequeña ventaja</i>, pero acumular <b>información </b>no garantiza nada. Una organización puede disponer de centenares de reportes, miles de videos y millones de datos, pero todo ese material carece de valor si nadie sabe interpretarlo, depurarlo y convertirlo en <b>decisiones concretas</b>. La inteligencia no reside en poseer más cifras, sino en identificar cuáles importan para ese rival, ese juego y ese momento.</p><p>El primer desafío consiste en confrontar las características del adversario con las capacidades reales del propio equipo. Detectar una debilidad no significa necesariamente estar en condiciones de explotarla. Un rival puede ser vulnerable al robo de bases, pero si el roster carece de corredores veloces o técnicamente preparados para intentarlo, construir el planteamiento alrededor de esa circunstancia sería absurdo. Un pitcher puede sufrir contra bateadores zurdos, pero si los disponibles tienen dificultades frente a su principal lanzamiento rompiente, la ventaja estadística quizá desaparezca. Un catcher puede mostrar tiempos elevados en sus tiros a segunda, pero de poco sirve conocerlos si los corredores no saben tomar buenas ventajas o leer correctamente el movimiento del pitcher.</p><p>Una estrategia útil no se diseña en abstracto. Debe considerar quiénes la ejecutarán. Ésa es la diferencia entre la preparación seria y la <b>simulación estratégica</b>: no basta con descubrir qué podría funcionar en teoría; hay que determinar qué puede hacer correctamente el equipo disponible. El manager inteligente aprovecha las virtudes de su plantel y protege sus limitaciones. No pretende convertir de una noche a otra a un equipo de poder en uno de velocidad, ni a una ofensiva agresiva en una máquina de paciencia, contacto y juego pequeño. La estrategia debe adaptarse al roster y no el roster a una fantasía táctica improvisada.</p><p>En esa labor, el coach de banca desempeña una función decisiva. Como segundo al mando, ayuda a ordenar la información, confrontar escenarios y conservar una visión amplia mientras el manager atiende múltiples responsabilidades. Puede advertir una tendencia, recordar una situación estudiada previamente, coordinar la comunicación con los demás coaches y ayudar a seleccionar qué datos deben trasladarse al pelotero. Su responsabilidad no consiste únicamente en acompañar al piloto: es una pieza central en la preparación previa, en la lectura del encuentro y en la conservación del orden dentro del dugout.</p><p>El coach de pitcheo analiza al lineup rival, las zonas que conviene atacar, los bateadores frente a quienes debe trabajarse con mayor cuidado y las secuencias capaces de alterar su comodidad. El de bateo revisa la mecánica y el repertorio de los lanzadores, sus <b>tendencias </b>en determinadas cuentas, los cambios en el punto de liberación y la forma en que intentan terminar los turnos. Los coaches de bases estudian brazos, desplazamientos, tiempos, rutas, movimientos de viraje y posibilidades de avance. Los analistas transforman registros en patrones, mientras los scouts aportan una observación que no siempre aparece en las estadísticas: lenguaje corporal, ajustes recientes, molestias físicas, cambios mecánicos, pérdida de confianza o reacciones bajo presión. Toda esa información debe confluir en un planteamiento común.</p><p>Pero la<i> abundancia de conocimiento </i>contiene otro peligro: la <b>saturación</b>. El beisbol contemporáneo produce tal cantidad de datos que un jugador puede recibir más información de la que realmente necesita. Un bateador que entra a la caja pensando simultáneamente en ocho tendencias, cinco zonas, tres velocidades y diversas probabilidades puede quedar paralizado. Un pitcher que intenta recordar demasiadas instrucciones corre el riesgo de perder convicción, dudar del lanzamiento elegido o concentrarse más en el reporte que en su propia ejecución.</p><p>El verdadero trabajo del cuerpo técnico consiste en simplificar sin empobrecer. Debe transformar un universo de datos en dos o tres ideas claras: dónde atacar, qué evitar, qué esperar y cómo reaccionar. La<b> inteligencia estratégica </b>no se demuestra entregando al jugador el reporte más voluminoso, sino proporcionándole la información precisa que pueda utilizar bajo presión. El pelotero necesita claridad, no una conferencia; una guía útil, no una acumulación de números que le impida actuar con naturalidad.</p><p>En <b>Grandes Ligas</b> y en muchas organizaciones modernas, cada serie comienza con reuniones donde los reportes pueden ser extensos, pero el mensaje final al jugador debe resultar sencillo. Al bateador quizá le baste saber que el abridor rival procura dominar temprano con recta alta y terminar con rompimiento fuera de la zona. Al pitcher puede servírsele una instrucción igualmente concreta: no permitir que determinado toletero extienda los brazos y obligarlo a utilizar el terreno contrario. Detrás de esas indicaciones breves puede haber horas de análisis, pero su utilidad depende de que puedan recordarse y ejecutarse en unos cuantos segundos.</p><p>Durante el encuentro, el <b>catcher </b>se convierte en uno de los principales intérpretes del plan. Desde su posición observa al bateador, siente la calidad real de los lanzamientos, advierte si el pitcher cuenta esa noche con todo su repertorio y modifica secuencias en función de lo que está ocurriendo. Puede haberse diseñado una estrategia basada en la recta alta, pero si el lanzador no tiene comando, insistir ciegamente sería peligroso. Tal vez el rompimiento que se esperaba utilizar como complemento se convierta esa noche en su mejor arma. El receptor debe reconocerlo, comunicarse con el pitcher y ajustar junto con el dugout.</p><p>Su función no es sólo recibir la pelota. También administra ritmo, confianza, información y riesgo. Un buen catcher detecta cuándo el bateador comienza a adelantarse, cuándo parece esperar un lanzamiento determinado, cuándo conviene cambiar de zona y cuándo el pitcher necesita recuperar serenidad. Puede interrumpir una secuencia, visitar el montículo, modificar la selección de pitcheos o cambiar la manera de atacar antes de que el problema se vuelva irreversible. En buena medida, es el estratega que opera dentro del diamante.</p><p>La historia del beisbol está llena de receptores cuya influencia excedía por mucho sus estadísticas ofensivas. Su valor radicaba en conocer a sus pitchers, interpretar a los bateadores, administrar el partido y detectar señales imperceptibles para otros. Un catcher experimentado puede advertir por la postura, el movimiento de las manos o la posición dentro de la caja que el bateador espera determinada zona. Puede observar también que su pitcher ha perdido extensión, que su recta ya no tiene la misma vida o que comienza a abrir prematuramente el hombro. Esos detalles no siempre llegan al público, pero pueden alterar por completo la siguiente secuencia.</p><p>El pitcher también necesita comprender que el plan previo no es una camisa de fuerza. La convicción es indispensable, pero no debe confundirse con rigidez. El rival igualmente estudia, prepara ajustes e intenta anticipar las secuencias. Si el bateador demuestra que esperaba exactamente lo planeado, insistir por orgullo puede ser una forma de necedad. El lanzador inteligente identifica la reacción y modifica antes de que el adversario le cobre la repetición.</p><p>El beisbol es una competencia de ajustes sucesivos. El bateador estudia al pitcher y éste estudia al bateador. El manager anticipa el movimiento del rival, mientras el adversario intenta obligarlo a revelar primero sus intenciones. Una defensa modifica su colocación y la ofensiva procura aprovechar el espacio liberado. Un corredor amenaza con robar y el pitcher altera sus tiempos hacia el plato. El catcher solicita envíos rápidos para controlar el juego terrestre y el bateador puede intentar capitalizar esa previsibilidad. Cada decisión provoca una respuesta y cada respuesta obliga a revisar la decisión anterior.</p><p>Por eso, el planteamiento original debe ser <b>flexible</b>. Prepararse no significa decidir de antemano todo lo que ocurrirá, sino disponer de criterios para responder cuando el partido tome un rumbo distinto. Una de las cualidades más difíciles de evaluar en un manager es precisamente su capacidad para abandonar a tiempo una hipótesis equivocada. Hay pilotos que confunden firmeza con obstinación: diseñaron un plan y se aferran a él aun cuando el encuentro demuestra que no está funcionando.</p><p>La inteligencia también consiste en admitir que el rival obligó a cambiar. Sostener un planteamiento durante una mala secuencia puede ser señal de serenidad; mantenerlo cuando todas las evidencias lo contradicen puede convertirse en terquedad. El manager debe distinguir entre una dificultad momentánea y una estrategia agotada. Debe saber cuándo conceder otra oportunidad al abridor que atraviesa un inning complicado, y cuándo reconocer que ya no está ejecutando; cuándo conservar al relevista previsto y cuándo adelantar el movimiento; cuándo permitir que un bateador resuelva por sí mismo y cuándo recurrir a una variante.</p><p>Casos emblemáticos de postemporada muestran la trascendencia de esa lectura. En el séptimo juego de la Serie Mundial de 2001, los <b>Diamondbacks </b>de Arizona no derrotaron únicamente a Mariano Rivera con una sucesión de contactos; aprovecharon una defensa cerrada, colocaron la pelota en zonas difíciles y ejecutaron bajo máxima presión hasta producir la carrera del campeonato. En el juego definitivo de la Serie Mundial de 2016, <b>Cachorros </b>y <b>Guardianes </b>debieron ajustar constantemente su pitcheo, bullpen, defensa y ofensiva durante un encuentro que llegó a entradas adicionales y hasta sufrió una suspensión por lluvia. En momentos así, la preparación previa importa, pero la capacidad de interpretar un partido que ya escapó al guion resulta todavía más decisiva.</p><p>La lectura situacional adquiere entonces enorme relevancia. Una decisión correcta en la tercera entrada puede ser absurda en la octava. Una base que conviene arriesgar con el marcador empatado quizá no deba intentarse cuando el equipo posee una ventaja amplia. Un pitcher puede recibir margen para resolver una amenaza al inicio, pero no necesariamente cuando cada corredor representa la carrera decisiva. El inning, el marcador, los outs, los jugadores disponibles, el orden al bate y la condición del bullpen modifican el valor de cada acción.</p><p>No existe una jugada inteligente por sí misma; existe una jugada adecuada para una situación concreta. El toque de bola ofrece un ejemplo claro. Durante años se utilizó casi automáticamente para adelantar corredores, y la analítica demostró que entregar voluntariamente un out reduce con frecuencia la expectativa de producir varias carreras. Sin embargo, eso no significa que el toque haya perdido toda utilidad. En un juego empatado, en entradas finales, con el corredor apropiado, un bateador de determinadas características y un rival cuyo bullpen concede poco margen, puede ser razonable. Lo inteligente no consiste en rechazarlo siempre ni en ordenarlo por costumbre, sino en comprender cuándo aumenta realmente la posibilidad de anotar la carrera necesaria.</p><p>Algo semejante ocurre con el robo de base. La velocidad no basta. Deben evaluarse los tiempos del pitcher, la capacidad del catcher, el tipo de lanzamiento probable, la cuenta, el bateador y el riesgo de eliminar una oportunidad. La audacia sin cálculo es temeridad. El corredor inteligente conoce el marcador, la entrada, los outs, la ubicación de los jardineros y quién bateará después. Sabe cuándo una almohadilla adicional transforma la jugada y cuándo sólo expone al equipo a perder un out valioso. El mejor corrido no siempre es el más espectacular, sino el que conserva o incrementa la posibilidad de anotar.</p><p>En la histórica remontada de <b>Boston </b>frente a los <b>Yankees </b>en la Serie de Campeonato de 2004, el robo de segunda de Dave Roberts en la novena entrada del cuarto juego se convirtió en una de las acciones más recordadas. No fue solamente una demostración de velocidad: hubo estudio del pitcher, selección del momento, lectura de la situación y ejecución bajo una presión enorme. La jugada ilustra cómo una capacidad física adquiere verdadero valor cuando se acompaña de preparación e inteligencia situacional.</p><p>También el bateador debe comprender que cada turno posee una función. Hay momentos para atacar temprano y otros para extender la cuenta; situaciones en que debe buscar un lanzamiento específico y otras en las que el contacto vale más que el poder. Un bateador inteligente no entra siempre con el mismo propósito. Si el pitcher acaba de conceder dos bases por bolas, perseguir el primer lanzamiento fuera de la zona puede significar rescatarlo. Si hay corredor en segunda sin outs, utilizar el lado derecho puede ser más valioso que intentar un batazo heroico. Si el bullpen rival está agotado, prolongar los turnos puede ofrecer beneficios que no aparecen inmediatamente en el marcador.</p><p>La inteligencia ofensiva consiste en comprender qué necesita el equipo y no únicamente qué desea conseguir el jugador. Un elevado de sacrificio, un rodado productivo o una base por bolas pueden parecer contribuciones menores frente al cuadrangular, pero en determinada circunstancia representan exactamente la ejecución requerida. El gran pelotero no es sólo quien posee más facultades, sino quien puede subordinar su intención personal a la situación colectiva.</p><p>En <b>defensa</b>, la anticipación marca diferencias igualmente importantes. El infielder debe saber antes del contacto qué hará si recibe la pelota. El <b>jardinero </b>necesita tener decidido a qué base lanzará. El pitcher debe conocer su responsabilidad de respaldo. El catcher debe prever posibles jugadas en el plato. Cuando la pelota entra en juego ya no existe tiempo para comenzar a pensar desde cero. La preparación convierte la reacción en reflejo.</p><p>Un jugador bien ubicado puede hacer parecer sencilla una jugada difícil. Otro, aun con mayores facultades físicas, puede llegar tarde porque comenzó a interpretarla cuando la pelota ya estaba en movimiento. La inteligencia reduce distancias antes de que la velocidad intente compensarlas. Por eso algunos peloteros parecen encontrarse siempre en el sitio correcto: no necesariamente son los más rápidos, sino quienes observan mejor, estudian tendencias y anticipan posibilidades.</p><p>Durante décadas, la colocación defensiva dependió fundamentalmente de la memoria y observación de managers, coaches y jugadores. Hoy se apoya también en mapas de contacto, ángulos de salida y probabilidades. Pero incluso el posicionamiento más preciso exige lectura instantánea. El infielder puede comenzar en la zona sugerida por los datos, aunque después debe responder al swing, a la velocidad del rodado y a la situación de los corredores. La información establece el punto de partida; la inteligencia del jugador resuelve lo que sucede después.</p><p>El engaño también forma parte esencial del juego. El beisbol es una batalla constante por ocultar intenciones y descubrir las del adversario. Un pitcher modifica sus tiempos para impedir que el corredor descifre su movimiento. Un catcher cambia señales. El manager utiliza formaciones defensivas para inducir determinado tipo de contacto. Un bateador aparenta toque para alterar la colocación. Un corredor amenaza con salir para distraer. El bullpen comienza a moverse para provocar una reacción del dugout contrario. Cada equipo emite mensajes, algunos verdaderos y otros deliberadamente falsos.</p><p>La inteligencia consiste también en no reaccionar a todos ellos. El manager debe distinguir entre una amenaza real y una maniobra destinada a condicionarlo. Si utiliza demasiado pronto a un relevista porque el rival insinuó un movimiento que finalmente no realizará, habrá cedido una ventaja sin que el adversario ejecutara nada. El<b> ajedrez beisbolero</b> se juega con información incompleta, y parte de su dificultad reside en decidir sin conocer todavía todas las intenciones del contrario.</p><p>Las decisiones, además, no ocurren en un laboratorio. Están condicionadas por presión, ruido, fatiga, emociones y error humano. Un plan perfecto puede fracasar por una mala ejecución; una decisión discutible puede terminar bien gracias al talento de un jugador. Por eso, evaluar la estrategia exclusivamente a partir del resultado puede ser engañoso.</p><p>Un pitcher puede seleccionar el lanzamiento adecuado, ejecutarlo en la zona prevista y recibir un batazo. Un bateador puede perseguir un envío equivocado y conectar un imparable. El éxito inmediato no siempre valida el proceso, así como el fracaso no necesariamente demuestra que la decisión fue incorrecta. La inteligencia de una organización también consiste en revisar sus determinaciones con honestidad, sin elogiar todo lo que funcionó ni condenar automáticamente lo que salió mal.</p><p>Debe preguntarse si la información era adecuada, si la interpretación fue razonable, si la comunicación resultó clara y si la ejecución correspondió al plan. Aprender del juego exige separar el resultado de la calidad de la decisión. De lo contrario, una organización corre el riesgo de repetir malas prácticas sólo porque alguna vez produjeron un buen desenlace, o abandonar procesos correctos porque una jugada particular terminó en fracaso.</p><p>El <b>análisis posterior</b> es tan importante como la preparación previa. Cada encuentro aporta nueva información. Un bateador pudo modificar su aproximación; un pitcher incorporar otro lanzamiento; un corredor mejorar sus tiempos; una defensa abandonar una tendencia. Los reportes no son documentos permanentes y deben actualizarse. El rival de hoy no es exactamente el mismo de hace un mes. La inteligencia estratégica exige curiosidad, revisión y capacidad para abandonar certezas envejecidas.</p><p>También debe considerarse el<b> componente humano</b>. No todos los jugadores procesan la información de la misma manera. Algunos desean conocer cada detalle; otros responden mejor a una instrucción breve. Algunos se fortalecen al revisar video; otros pueden saturarse, obsesionarse con la mecánica y perder naturalidad. El cuerpo técnico debe saber comunicar según el receptor, porque no existe inteligencia colectiva sin comunicación eficaz.</p><p>Una idea brillante que no llega con claridad al jugador carece de utilidad. Una señal confusa, una instrucción contradictoria o una modificación no comprendida pueden destruir la ventaja construida durante horas de análisis. La información debe recorrer correctamente toda la cadena: gerencia deportiva, scouts, analistas, cuerpo técnico, manager, coaches y peloteros. Si se deforma en alguno de esos puntos, el planteamiento pierde coherencia.</p><p>Ahí vuelve a resultar decisivo el coach de banca. Su posición le permite conectar las distintas áreas, cuidar que el mensaje sea uniforme y detectar si el dugout interpreta correctamente las decisiones. El manager puede diseñar la <b>estrategia</b>, pero necesita un equipo técnico capaz de mantenerla viva, clara y ordenada durante nueve entradas. También requiere que el coach de banca vigile la disposición de los suplentes, recuerde situaciones, prepare movimientos posibles y ayude a evitar que la presión desorganice la operación.</p><p>La inteligencia beisbolera tampoco se limita a quienes toman decisiones desde el dugout. Un jugador puede advertir algo que no aparece en los reportes. El suplente que observa desde la banca puede detectar una modificación en la entrega del pitcher. El corredor en primera puede identificar que el inicialista revela el movimiento defensivo. El catcher puede notar que el bateador cambió su posición en la caja. Un bateador que ya enfrentó al relevista puede comunicar a sus compañeros cómo se mueve su slider o qué lanzamiento parece utilizar cuando está en problemas.</p><p>Los equipos inteligentes escuchan. La jerarquía no debe impedir que la información útil alcance a quien decide. Una organización donde únicamente habla el manager desperdicia muchos ojos y experiencias. La conducción debe ser clara, pero la observación puede y debe ser colectiva. La inteligencia institucional consiste precisamente en aprovechar el conocimiento de todos sin perder orden, responsabilidades ni cadena de mando.</p><p>El beisbol moderno produce cantidades inmensas de información. Se mide la velocidad de salida, el ángulo de lanzamiento, la rotación, el punto de liberación, el movimiento horizontal y vertical, las rutas defensivas, los tiempos de reacción, la extensión del pitcher, la probabilidad de atrapar una pelota y una enorme variedad de comportamientos. Todo ello puede ofrecer ventajas, pero ningún dato lanza, batea, corre o atrapa.</p><p>Alguien debe interpretarlo, transformarlo en estrategia, comunicarlo con claridad y modificarlo cuando la realidad contradice el planteamiento. Después, el jugador debe ejecutarlo bajo presión. Ésa es la secuencia completa de la inteligencia deportiva: primero se observa, después se comprende, luego se decide y finalmente se ejecuta.</p><p>Cuando alguna de esas etapas falla, el conocimiento pierde utilidad. Si se observa mal, el diagnóstico será equivocado; si se comprende mal, la estrategia no responderá al problema; si se decide tarde, la oportunidad desaparecerá; y si no se ejecuta, el mejor plan quedará reducido a teoría. No basta con saber qué debería ocurrir. Hay que reconocer cuándo está ocurriendo y actuar antes de que sea demasiado tarde.</p><p>El talento físico puede resolver una jugada, la potencia cambiar un partido y la velocidad producir una carrera inesperada. Pero la inteligencia es la que organiza esas capacidades y les da propósito. No basta con poseer herramientas: hay que saber cuándo, dónde y cómo utilizarlas.</p><p>El beisbol seguirá admirando al pitcher que lanza cien millas, al bateador que envía la pelota más allá de la cerca, al corredor que vuela entre las almohadillas y al jardinero que realiza una atrapada extraordinaria. Es parte esencial de su belleza. Pero muchas veces, antes de esa acción, alguien estudió una tendencia, descubrió una posibilidad, anticipó una reacción, comunicó una instrucción y preparó el escenario. La jugada espectacular suele comenzar en una decisión silenciosa.</p><p>Y ahí reside la diferencia entre contar con información y poseer auténtica inteligencia deportiva. La información describe lo que ocurrió; la inteligencia intenta prever lo que puede ocurrir. La información identifica una tendencia; la inteligencia decide cuándo explotarla. La información propone un camino; la inteligencia reconoce cuándo debe abandonarlo. El dato puede explicar una jugada después de realizada, pero el verdadero desafío consiste en utilizarlo antes, cuando todavía existe oportunidad de cambiar el desenlace.</p><p>La fuerza puede imponer respeto y el talento producir espectáculo. La preparación puede descubrir una ventaja y la estrategia diseñar la manera de aprovecharla. Pero todo adquiere sentido únicamente cuando quienes dirigen y quienes ejecutan son capaces de leer el juego, comunicarse, ajustar y actuar en el instante preciso.</p><p>Porque antes de que la pelota salga de la mano del pitcher ya comenzó otra competencia: la de quienes estudiaron mejor, entendieron antes y supieron convertir conocimiento en ventaja. El batazo, el lanzamiento o la atrapada decisiva ocurren sobre el diamante, pero muchas veces el partido se inclina desde mucho antes, cuando alguien imaginó correctamente la jugada, preparó la respuesta y estuvo listo para cambiarla si el rival alteraba el guion. En el beisbol, el cuerpo ejecuta y el talento resuelve; pero es la inteligencia la que ordena el juego, anticipa el desenlace y, con frecuencia, empieza a ganar el partido antes del primer lanzamiento.</p><p>X: @salvadorcosio1 | Correo: Opinión.salcosga23@gmail.com</p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://sdpnoticias-sdpnoticias-prod.cdn.arcpublishing.com/resizer/bwKgUEquY-fP_2MDGDjf8nKDo4A=/cloudfront-us-east-1.images.arcpublishing.com/sdpnoticias/PWYWWNYS7JM7RBU6HRWN4GXKRQ.jpg"><media:description type="plain"><![CDATA[Pelota de Béisbol]]></media:description><media:credit role="author" scheme="urn:ebu">@MLB_Mexico</media:credit></media:content></item><item><title><![CDATA[El antiargentinismo, una semana después de la final]]></title><link>https://www.sdpnoticias.com/opinion/el-antiargentinismo-una-semana-despues-de-la-final//</link><guid isPermaLink="true">https://www.sdpnoticias.com/opinion/el-antiargentinismo-una-semana-despues-de-la-final//</guid><dc:creator><![CDATA[Ricardo Pedraza]]></dc:creator><description><![CDATA[En opinión de Ricardo Pedraza, mientras ya empezaron los juegos de liga en varios países después del Mundial, en Argentina, el dolor de haber perdido aún no desaparece y la búsqueda de culpables externos y no en el propio desempeño sigue en el tintero.]]></description><pubDate>Mon, 27 Jul 2026 15:27:37 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>Al parecer a los <b>argentinos</b> les gusta <b>sentirse víctimas</b> para seguir figurando después de haber sido barridos en la final del <b>Mundial 2026</b>. Aunque parezca que ya pasó mucho tiempo, solo ha pasado un fin de semana después de que terminó la Copa Mundial del 2026. </p><p>Y en las redes sociales, al menos en mi algoritmo, muchos comunicadores de Argentina siguen buscando ser víctimas. </p><p>Ya empezaron los <b>juegos de liga en varios países</b> y el <b>dolor de haber perdido</b> aún no desaparece y la <b>búsqueda de culpables externos</b> y no en el propio desempeño sigue en el tintero. Al parecer, el <b>futbol</b> en el país sudamericano no es un pasatiempo sino una forma de vida. </p><p>Hagamos una <b>comparación</b> con lo que pasa en <b>México</b> donde la <b>forma de ver el juego es diferente</b>. Escucho que se nos critica porque celebramos las victorias de equipos nacionales que no son los nuestros y que eso lo hacemos porque no tenemos un equipo ganador. </p><p>Lo primero que hay que explicar es que la gran mayoría de los mexicanos sabemos de la <b>capacidad de la Selección</b> y aunque nos apasionemos, sabemos perfectamente que pasar del <a href="https://www.quintopartido.com/" target="_blank" rel="" title="https://www.quintopartido.com/">Quinto Partido</a> sería una <b>hazaña</b>. En México le podemos ir al que sea y no importa que no sean los nuestros porque vemos al futbol como un juego y no como una forma de vida.</p><p>Si usted empieza a ver los <b>medios deportivos</b> en menos de una semana se dejó de hablar de la final del Mundial y ya se habla de la Liga MX donde ya se han jugado dos partidos. Se nos olvidó que <b>muchos apoyamos a España</b> por simpatía o porque el <b>equipo argentino</b> se ha vuelto <b>antipático</b> desde que ganó el Mundial del Qatar. </p><p><b>Nos pondremos de nuevo la verde</b> cuando empiecen los <b>partidos eliminatorios</b> y nos olvidaremos de enfrentarnos a <b>equipos europeos</b> para <b>clasificar</b> porque no estamos ni en Europa ni en Sudamérica, estamos en la Concacaf porque esa es nuestra situación geográfica. ¿Nos ha favorecido? Sí. ¿Se puede hacer algo al respecto? Para qué moverle a algo que nos tocoó geográficamente. </p><p>Si México estuviera en otra confederación como la Sudamericana, ya nos hubieran echado la culpa de algo porque realmente <b>sí tenemos el nivel para clasificar </b>quizá como la tercera, cuarta o quinta de América. No nos conviene a nosotros, pero créame que les conviene menos a ellos. </p><p>En <b>Argentina</b> ya empezó la liga con juegos de somnífero como el de River contra Barracas Central donde perdieron uno a cero. ¿Qué equipo es Barracas Central? Al menos en México tenemos nombres mas artísticos para los equipos. Empezarán a hablar de a poco de su <b>aburrida liga local</b> donde pagan con aguante y no con dólares, y se ira difuminando el odio hacia los argentinos porque ya no estarán con el berete de que los robaron o que hay una conspiración en contra de ellos.</p><p>Algunos comunicadores argentinos seguirán con lo del odio hacía Argentina porque eso llama mas la atención que hablar del Chacaritas Jr. Hasta dentro de cuatro años donde <b>Argentina jugará sin Messi</b> y seguramente no hará lo mismo que los pasados mundiales. </p><p>Se acaba una época habrá que esperar cómo les va sin el mejor jugador del mundo según ellos.</p><p>¡Ánimo!</p><p><b>Galimatías</b></p><p>¿Por qué los equipos argentinos se ponen junior en el nombre de sus equipos? Argentinos Junior, Boca Juniors, Chacaritas Juniors, ¿había antes un Boca Senior o Boca Primero?</p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://sdpnoticias-sdpnoticias-prod.cdn.arcpublishing.com/resizer/07QExr5ZwORXeJClgCDL3Y_if-Q=/cloudfront-us-east-1.images.arcpublishing.com/sdpnoticias/OF45BPUENFALFDULBN4AL6Q6DU.jpeg"><media:description type="plain"><![CDATA[Convocan marcha en Argentina para pedir que FIFA repita la final del Mundial 2026]]></media:description><media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Eduardo Díaz/SDPnoticias</media:credit></media:content></item><item><title><![CDATA[Histórico Tour de Francia para Tadej Pogacar e Isaac del Toro]]></title><link>https://www.sdpnoticias.com/opinion/historico-tour-de-francia-para-tadej-pogacar-e-isaac-del-toro//</link><guid isPermaLink="true">https://www.sdpnoticias.com/opinion/historico-tour-de-francia-para-tadej-pogacar-e-isaac-del-toro//</guid><dc:creator><![CDATA[Rolando Arreola]]></dc:creator><description></description><pubDate>Sun, 26 Jul 2026 18:34:27 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>El <b>Tour de Francia 2026</b> terminó con una <b>imagen inolvidable</b> en los Campos Elíseos: miles de aficionados, entre ellos una multitud de mexicanos, celebrando el <b>quinto título</b> de <b>Tadej Pogacar čar </b>y la <b>histórica actuación</b> de <a href="https://www.sdpnoticias.com/deportes/quien-es-isaac-del-toro-el-joven-mexicano-que-esta-causando-sensacion-en-el-mundo-del-ciclismo/" target="_blank" rel="" title="https://www.sdpnoticias.com/deportes/quien-es-isaac-del-toro-el-joven-mexicano-que-esta-causando-sensacion-en-el-mundo-del-ciclismo/">Isaac del Toro</a>. Las <b>banderas tricolores</b> fueron protagonistas en París, reflejo del impacto que tuvo el joven mexicano durante las tres semanas de competencia.</p><p>La <b>última etapa</b> fue reducida de 133 a 89 kilómetros debido a los incendios forestales registrados en Francia, limitándose al <b>circuito urbano de París</b>. El tradicional desfile de los líderes permitió reconocer a los campeones de las diferentes clasificaciones antes del <b>desenlace</b> de una edición marcada por el calor extremo y un altísimo nivel competitivo.</p><p>Desde el punto de vista deportivo, el <b>UAE Team Emirates XRG</b> fue el gran <b>dominador</b> del pTour. Tadej Pogacar ačar administró la carrera con superioridad táctica, respaldado por un equipo que <b>controló la montaña</b>, las fugas y los momentos decisivos para conquistar su quinto Tour de Francia, consolidándose <b>entre los más grandes de la historia</b>.</p><p>Para México, el resultado fue igualmente histórico. En su debut, Isaac del Toro finalizó en el podio de la clasificación general y conquistó el <b>maillot blanco </b>como <b>mejor joven</b>, superando por 2 minutos y 14 segundos al francés Paul Seixas y confirmando una regularidad excepcional frente a la nueva generación del ciclismo mundial.</p><p>Con esta actuación, <b>Del Toro</b> se convierte en el segundo mexicano en conquistar la clasificación de los jóvenes, después de Raúl Alcalá en 1987. Más allá del resultado, dejó claro que posee las condiciones físicas, tácticas y mentales para competir por las grandes vueltas en los próximos años.</p><p>El desenlace de la <b>última etapa</b> también tuvo un momento de tensión. Isaac del Toro sufrió un <b>problema mecánico</b>; sin embargo, la organización había neutralizado los tiempos para la clasificación general al paso por el kilómetro 47.8 del recorrido. Gracias a esa <b>disposición reglamentaria</b>, el percance no afectó su tiempo en la clasificación y pudo conservar el histórico tercer lugar del Tour de Francia, poniendo el broche de oro a una actuación que ya forma parte de la <b>historia del deporte mexicano</b>.</p><p>El Tour de Francia 2026 quedará en la memoria por dos razones: la consolidación de Tadej Pogacar como una auténtica <b>leyenda del ciclismo</b> y la irrupción definitiva de Isaac del Toro en la <b>élite mundial</b>. Mientras París despedía la carrera más importante del planeta, los Campos Elíseos se transformaban por momentos en una plaza mexicana. Entre aplausos, banderas y lágrimas de emoción, nació la certeza de que el ciclismo mexicano ha recuperado un lugar entre los gigantes y que el camino de Isaac del Toro apenas comienza.</p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://sdpnoticias-sdpnoticias-prod.cdn.arcpublishing.com/resizer/ClLoZijdgDnjwwyOSbBuHm3G5So=/cloudfront-us-east-1.images.arcpublishing.com/sdpnoticias/EWRK3KLXDJFHJFLOCD53DWFNQM.png"><media:description type="plain"><![CDATA[Tadej Pogacar. Foto: @LeTour]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[La peor campaña anti-Argentina son ustedes]]></title><link>https://www.sdpnoticias.com/opinion/la-peor-campana-anti-argentina-son-ustedes//</link><guid isPermaLink="true">https://www.sdpnoticias.com/opinion/la-peor-campana-anti-argentina-son-ustedes//</guid><dc:creator><![CDATA[Manuel Ibarra]]></dc:creator><description><![CDATA[En opinión de Manuel Ibarra, la principal campaña “anti argentina” son amplios sectores de los propios aficionados de su selección.]]></description><pubDate>Sun, 26 Jul 2026 16:12:14 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>Muchos aficionados “ultras”, (“hinchas”, les llaman) de la <b>selección argentina</b> de futbol han digerido la amarga y bien merecida <b>derrota</b> de hace una semana ante <b>España</b>, cayendo en toda clase de justificaciones y <b>teorías de la conspiración</b> que poco tienen que ver con la realidad y mucho tienen que ver con una parte bastante tóxica de la afición de dicho país.</p><p>Lo hablo como espectador que no tiene vela en el entierro en polémicas como “Messi vs Cristiano Ronaldo” ni cosas por el estilo, pero la realidad es que más allá de las hordas de bots y trolls presumiblemente provenientes de los trollcenters libertarios dedicados a <b>defender</b> al cada vez más impopular monigote sionista <b>Javier Milei</b>, la peor campaña anti Argentina son sus propios aficionados.</p><p>A estas alturas ya rebasa lo anecdótico y se perfila como un rasgo definitorio de la <b>afición argentina</b> la <b>actitud</b> de personajes como el grupo de <b>racistas</b> que lanzaron insultos discriminatorios al streamer afroamericano Speed en un juego del equipo “liderado” por Messi, al compararlo con un mono. O los golpes e insultos en un establecimiento de la unión americana contra una persona afroamericana cuyo único pecado, según ellos, era llevar una playera de la <b>Selección Mexicana</b>.</p><p>También terminó siendo reprobable los gritos e insultos que lanzaron migrantes argentinos en España contra el equipo ibérico en la víspera de la humillante derrota que sufrieron, así como la actitud grosera y marrullera de jugadores inflados como el tal Enzo, cuya actitud sobrada y ensoberbecida le valió la justa expulsión en el partido de la final.</p><p>De lo que inculcan los ultras argentinos a la siguiente generación, ni hablemos. En redes circula, por ejemplo, un video en donde los padres <b>celebran a un niño argentino</b> que <b>compara al jugador brasileño Vinicius con un mono</b> y para terminar de recalcar lo podrido de este sector fanatizado, la famosa “Ley Prestianni”, misma que prohíbe a los jugadores taparse la boca en pleno juego, surgió por los <b>insultos discriminatorios</b> que el diminuto y mediocre jugador argentino Gianluca Prestianni Gross lanzó contra el propio Vínicius Junior, llamándolo “mono” y un epíteto discriminatorio que se refiere a una persona gay.</p><p>La principal campaña “anti argentina” son amplios sectores de sus propios aficionados. Háganse cargos o lidien, sin llorar, con las consecuencias.</p><p>Nos vemos el próximo Mundial...</p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://sdpnoticias-sdpnoticias-prod.cdn.arcpublishing.com/resizer/tO7U75DNpDmphEbncwO4CXIeXbo=/cloudfront-us-east-1.images.arcpublishing.com/sdpnoticias/TLGR26XB7ZCDJESFJ5T7E2AAS4.jpg"><media:description type="plain"><![CDATA[Lionel Messi lidera a la selección de Argentina ]]></media:description><media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Rebecca Blackwell</media:credit></media:content></item><item><title><![CDATA[Los triunfos también se construyen desde la banca]]></title><link>https://www.sdpnoticias.com/opinion/los-triunfos-tambien-se-construyen-desde-la-banca//</link><guid isPermaLink="true">https://www.sdpnoticias.com/opinion/los-triunfos-tambien-se-construyen-desde-la-banca//</guid><dc:creator><![CDATA[Salvador Cosío Gaona]]></dc:creator><description><![CDATA[Desde la banca permanecen jugadores que quizá no conocen por la mañana si participarán esa noche. Esa es una de las labores más difíciles del beisbol profesional: mantenerse preparado sin tener certeza de cuándo llegará la oportunidad.]]></description><pubDate>Sun, 26 Jul 2026 10:00:00 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>Cuando se habla de un <b>equipo ganador</b>, los <b>reflectores</b> suelen concentrarse en sus figuras: el <b>abridor dominante</b>, el <b>cerrador</b> que preserva ventajas, el <b>bateador</b> de poder, el <b>pelotero</b> más valioso o el manager que toma las decisiones. Es lógico. Son quienes aparecen con mayor frecuencia en las estadísticas, protagonizan las jugadas decisivas y ocupan las fotografías de las celebraciones. Sin embargo, los triunfos rara vez se <b>conquistan</b> únicamente con nueve titulares y <b>tres o cuatro estrellas</b>. Las temporadas son demasiado largas, las lesiones inevitables, las malas rachas frecuentes y las exigencias de la postemporada demasiado severas como para depender siempre de los mismos hombres.</p><p>Los <b>grandes equipos</b> también se construyen desde la banca. Ahí permanecen jugadores que quizá no conocen por la mañana si participarán esa noche. Algunos pueden pasar varios encuentros sin recibir un turno; otros son llamados repentinamente para correr, defender una entrada, enfrentar a un pitcher específico o sustituir a un compañero lesionado. No disfrutan de la <b>continuidad</b> del <b>titular</b> ni del margen que suele concederse a una figura. Con frecuencia deben responder después de días de espera y hacerlo en el momento de mayor presión. Ésa es una de las labores más difíciles del beisbol profesional: mantenerse preparado sin tener certeza de cuándo llegará la oportunidad.</p><p>Un suplente no debe limitarse a observar pasivamente el encuentro. Tiene que <b>estudiar al pitcher rival</b>, <b>identificar sus lanzamientos</b>, analizar los movimientos defensivos, conocer la velocidad de los corredores, seguir las decisiones del manager y anticipar la situación en la que puede ser utilizado. Puede recibir un llamado en la séptima, octava o novena entrada. Tal vez deba enfrentar al mejor relevista del rival con dos outs, <b>sin haber tomado un turno</b> durante varios días. Quizá tenga que sustituir defensivamente a una estrella, intentar un toque, avanzar a un corredor o correr desde primera representando la carrera del empate.</p><p>No existe tiempo para recuperar ritmo. El titular puede ajustar durante cuatro o cinco apariciones en el plato; el emergente suele tener una sola. Debe pasar de la espera a la exigencia máxima en cuestión de segundos. Por eso, el jugador de banca necesita una preparación particular. Trabaja antes del encuentro, utiliza las jaulas durante el juego,<b> observa secuencias</b>, mantiene el cuerpo activo y procura conservar la concentración. Su desafío no consiste únicamente en estar disponible, sino en <b>permanecer mentalmente</b> dentro del <b>partido</b> aun cuando parezca que <b>no participará</b>. La banca no es una sala de espera: es una reserva estratégica.</p><p>Pocas figuras representan mejor esa importancia que el utility. Es el jugador capaz de defender varias posiciones, cubrir ausencias, modificar la alineación y ofrecer alternativas al manager sin obligar a realizar múltiples movimientos en el roster. Su valor no siempre se refleja en una <b>estadística espectacular</b>. Tal vez no acumule suficientes turnos para competir por lideratos ni permanezca toda la temporada en una sola posición. Sin embargo, permite descansar a un titular, sustituir a un lesionado y <b>resolver imprevistos</b> sin alterar completamente la estructura del equipo.</p><p>El utility debe conocer distintos ángulos, responsabilidades y desplazamientos. No es igual defender segunda base que tercera, ni jugar en el cuadro que trasladarse a los jardines. Cada posición exige lectura, trabajo de pies, tiros y coberturas diferentes. Esa versatilidad no debe confundirse con falta de especialización. Para desempeñarse correctamente en varios sitios se necesita una preparación más amplia, no menor. Un manager que cuenta con un utility confiable dispone de libertad táctica. Puede utilizar un bateador emergente sin quedar desprotegido en defensa, hacer dobles cambios, cubrir una lesión durante el encuentro o ajustar su lineup según el pitcher <b>rival</b>. El jugador versátil quizá no sea la primera figura que aparezca en un anuncio promocional, pero puede ser quien evite que una ausencia descomponga al equipo completo.</p><p>La receptoría merece una consideración especial. El catcher suplente no es únicamente quien permite descansar al titular. Debe conocer al cuerpo de lanzadores, estudiar a los bateadores contrarios, recibir pitchers con características distintas y <b>conservar comunicación</b> permanente con el coach de pitcheo. Puede pasar varios días sin iniciar un encuentro y, de pronto, verse obligado a trabajar con un abridor al que conoce menos o ingresar cuando el juego se encuentra en situación crítica.</p><p>Su preparación no termina en saber <b>bloquear lanzamientos</b> o tirar a las bases. Necesita comprender la estrategia del equipo, manejar los tiempos, identificar cuándo visitar al pitcher y adaptar las secuencias según el umpire y el rival. Además, suele desempeñar una labor importante fuera del terreno. Observa desde el dugout, intercambia información con el receptor titular, analiza comportamientos de los bateadores y ayuda a mantener coordinado al cuerpo de lanzadores. Hay catchers suplentes que, aunque reciben pocos <b>turnos</b>, poseen enorme influencia en la preparación de los juegos. Su conocimiento puede superar ampliamente lo que revela su promedio de bateo.</p><p>En postemporada, una <b>lesión</b> o una <b>expulsión</b> puede obligarlos a<b> asumir repentinamente la responsabilidad</b>. Entonces ya no importa cuántos encuentros iniciaron durante el calendario regular. El equipo necesita que respondan como titulares.</p><p>Algo semejante ocurre con los pitchers de relevo intermedio. El público identifica al cerrador y, en ocasiones, al preparador. Pero antes de ellos existe un grupo encargado de cubrir entradas cuando el abridor sale temprano, contener una amenaza o evitar que un juego se escape. No siempre trabajan con ventaja. Muchas veces ingresan en <b>situaciones incómodas</b>: hombres en base, un inning incompleto o el corazón del <b>orden rival por enfrentar</b>. Si cumplen, su actuación puede pasar casi inadvertida. Si fallan, el juego puede quedar decidido antes de llegar a los relevistas estelares.</p><p>También están quienes lanzan cuando el equipo se encuentra abajo en el marcador. Su trabajo parece menos importante, pero conservar la diferencia permite que la ofensiva tenga <b>oportunidad de regresar</b>. Un relevista que evita dos carreras adicionales puede transformar una <b>derrota</b> aparentemente segura en un juego disputable. El bullpen no se compone únicamente de nombres espectaculares. Necesita profundidad, distribución de cargas y pitchers capaces de aceptar responsabilidades diferentes.</p><p>Durante una temporada extensa, ningún manager puede utilizar diariamente a sus mejores brazos. Los relevistas secundarios permiten administrar esfuerzos y preservar al grupo para los momentos decisivos. Sin ellos, el <b>bullpen</b> se desgasta y la aparente fortaleza inicial termina convirtiéndose en debilidad.</p><p>La velocidad representa otra especialidad. Un corredor emergente puede participar únicamente durante algunos minutos, pero su presencia modifica el juego. Cuando ingresa como carrera del empate o de la ventaja, debe conocer perfectamente la situación. Necesita estudiar al pitcher, sus tiempos hacia el plato, su movimiento de viraje y la fortaleza del receptor. También debe<b> valorar la posición de los jardineros</b>, la profundidad defensiva y la capacidad del bateador que se encuentra en turno.</p><p>No basta con correr rápido. Un corredor veloz que interpreta mal una pelota, sale antes de tiempo o intenta una base sin posibilidades puede eliminar la oportunidad que debía crear. Su función exige audacia, pero también inteligencia. En ocasiones ni siquiera necesita robar. Su amenaza puede distraer al pitcher, provocar lanzamientos rápidos, obligar al <b>receptor</b> a pedir rectas o abrir espacios defensivos. La sola presencia de velocidad cambia la estrategia rival. El corredor emergente puede pasar todo el juego preparándose para una oportunidad que nunca llega. Pero cuando aparece, se espera que esté listo para decidir en fracciones de segundo.</p><p>También existen jugadores cuyo mayor valor surge al final de los encuentros. Entran para <b>proteger una ventaja</b>, ocupar una <b>posición delicada</b> o mejorar el alcance defensivo. Quizá sustituyan a uno de los mejores bateadores del equipo, sabiendo que si el rival empata podrían tener después un turno ofensivo. Deben realizar la jugada que se espera de ellos y, al mismo tiempo, permanecer preparados para una <b>responsabilidad distinta</b>.</p><p>Un jardinero defensivo puede evitar una carrera con una buena ruta. Un infielder con manos seguras puede transformar un rodado complicado en doble play. Un receptor de mejores condiciones defensivas puede controlar el juego terrestre del rival. Estas aportaciones suelen pasar desapercibidas porque no siempre producen una imagen espectacular. A veces, el mérito consiste simplemente en estar bien colocado, tomar la decisión correcta y <b>ejecutar el out rutinario</b> bajo <b>presión</b>. Pero los juegos cerrados se ganan también evitando que una pelota ordinaria se convierta en problema.</p><p>Pocas responsabilidades exigen tanta concentración como batear de emergente. El jugador observa durante horas, estudia desde la banca, se prepara en espacios reducidos y entra para resolver una sola confrontación. Puede enfrentar a un relevista que lanza cerca de cien millas por hora o a un especialista con un rompimiento difícil. No ha visto <b>lanzamientos reales</b> durante el encuentro y, aun así, debe reconocerlos inmediatamente.</p><p>Su turno suele estar condicionado por la situación. Tal vez no se le pida buscar un cuadrangular, sino poner la pelota en juego, producir un elevado, evitar la doble matanza o <b>negociar una base por bolas</b>. Un buen emergente no sólo posee capacidad de bateo. Entiende el contexto y acepta que su éxito puede consistir en una acción poco vistosa. También necesita <b>fortaleza emocional</b>. Sabe que puede pasar varios días sin oportunidad y que un solo turno influirá en la percepción de su rendimiento. No dispone del <b>volumen estadístico</b> que permite a los titulares compensar una mala noche. Su oficio consiste en conservar confianza dentro de la incertidumbre.</p><p>La construcción de una banca eficaz no depende únicamente de <b>habilidades deportivas</b>. También exige jugadores capaces de aceptar funciones. No todos los peloteros reaccionan igual al <b>perder la titularidad</b>. Algunos entienden que una temporada requiere rotaciones y que su oportunidad puede llegar más adelante. Otros convierten la suplencia en inconformidad permanente, deterioran el ambiente o dejan de <b>prepararse</b>.</p><p>Es natural que un profesional quiera jugar. La ambición es necesaria. Ningún manager debería desear una banca integrada por peloteros indiferentes. Pero existe una diferencia entre competir por un sitio y anteponer el resentimiento al <b>interés colectivo</b>. El suplente valioso no renuncia a ser titular. Trabaja para recuperar ese lugar, pero mientras tanto cumple la función asignada.</p><p>Esa actitud tiene enorme efecto en el clubhouse y el dugout. Cuando un veterano acepta con profesionalismo una disminución de minutos, envía un mensaje al resto del grupo. Demuestra que el equipo está por encima del ego y que cada responsabilidad merece respeto. En cambio, cuando una figura desacredita públicamente una decisión, se niega a colaborar o transmite apatía, el conflicto puede superar ampliamente su <b>rendimiento individual</b>.</p><p>Algunos jugadores de banca tienen una importancia que rebasa sus apariciones. Son veteranos que conocen la liga, ayudan a los jóvenes, identifican momentos de tensión y ofrecen una <b>voz experimentada dentro del equipo</b>. Tal vez ya no posean la velocidad o la producción de sus mejores años, pero conservan conocimientos que no aparecen en el box score.</p><p>Pueden advertir a un joven sobre la manera de enfrentar a determinado pitcher, explicar cómo prepararse para un estadio complicado o ayudar a procesar una mala racha. También pueden respaldar al manager cuando una decisión genera incomodidad y evitar que un desacuerdo se convierta en fractura. Esa influencia sólo funciona cuando <b>existe autoridad moral</b>. El <b>veterano no lidera</b> porque acumula años, sino porque su conducta le concede legitimidad. Un jugador experimentado que llega temprano, mantiene la disciplina y acepta una función limitada puede ser más útil que otro con mejores números, pero incapaz de integrarse. La banca también <b>transmite cultura</b>.</p><p>Aquí aparece una responsabilidad esencial del manager y de su cuerpo técnico. No basta con construir una banca profunda; hay que mantenerla preparada e involucrada. El jugador que nunca sabe por qué dejó de participar puede desconectarse. El que recibe información clara sobre su función tiene mayores posibilidades de prepararse correctamente. La <b>comunicación es decisiva</b>.</p><p>Un manager no está obligado a prometer oportunidades que no puede garantizar, pero sí debe explicar expectativas. El suplente necesita saber si será utilizado contra determinado tipo de pitcher, si entrará como <b>corredor</b>, si su principal función será defensiva o si se espera que cubra varias posiciones.</p><p>El coach de banca cumple aquí una tarea fundamental. Como segundo al mando y enlace cotidiano con los peloteros, ayuda a mantener activos a quienes no inician, transmite instrucciones, observa estados de ánimo y procura que todo el dugout siga comprometido con el <b>juego</b>. También los coaches especializados deben trabajar con los suplentes. El hecho de que un jugador no aparezca diariamente en el lineup no significa que requiera menos preparación. En realidad, puede necesitar más, porque debe <b>conservar ritmo </b>sin la repetición que ofrece la competencia. Una banca descuidada termina oxidándose.</p><p>Al inicio de la temporada, casi todas las alineaciones parecen suficientes. El verdadero valor del <b>roster</b> se descubre cuando comienzan las lesiones. Un abridor queda fuera, un jugador de cuadro sufre una molestia, un jardinero necesita descanso o el catcher titular no puede participar. Entonces la organización deja de depender de su mejor versión y debe demostrar si posee alternativas.</p><p>Los triunfos rara vez se alcanzan con el mismo roster que inició el calendario. Las lesiones, los cambios de forma, las suspensiones y el cansancio obligan a utilizar recursos secundarios. Por eso, la profundidad no es un lujo. Es una necesidad competitiva.</p><p>Un equipo puede tener una alineación extraordinaria y, sin embargo, quedar vulnerable si después del noveno hombre existe un vacío. Otro quizá no posea tantas figuras, pero <b>mantiene un nivel estable</b> cuando realiza sustituciones. La diferencia se vuelve evidente durante los meses más exigentes.</p><p>La banca permite descansar a los titulares sin entregar partidos. También genera competencia interna. Un jugador que sabe que existe una alternativa preparada conserva presión deportiva y evita caer en comodidad. Pero esa competencia debe administrarse con claridad. El objetivo no es crear <b>inseguridad</b>, sino asegurar que nadie dé por garantizado su lugar y que todos se encuentren disponibles cuando el equipo los necesite.</p><p>En octubre —o en las fases decisivas de nuestras ligas— las jerarquías pueden modificarse en un instante. Un jugador utilizado poco durante la temporada puede convertirse en protagonista por un <b>matchup</b> favorable, una lesión o una decisión táctica. El héroe de una serie no siempre es la estrella prevista.</p><p>La postemporada está llena de batazos emergentes, relevos inesperados, corredores que anotan desde primera y sustitutos defensivos que realizan la atrapada decisiva. Esos momentos parecen repentinos, pero se construyen durante meses de <b>preparación silenciosa</b>.</p><p>El pelotero que responde después de permanecer en la banca no improvisó su capacidad esa noche. Mantuvo rutinas, estudió rivales, aceptó su función y conservó la confianza aun cuando las oportunidades escaseaban. Un triunfo puede decidirse en un solo turno, pero la preparación para ese turno comenzó mucho antes.</p><p>Tener una buena banca no sirve de mucho si el manager no sabe administrarla. Debe conocer las fortalezas de cada jugador, identificar el momento apropiado y calcular las consecuencias del movimiento. Cuando utiliza un bateador emergente, quizá necesite después reorganizar la defensa. Cuando sustituye a un corredor, pierde al jugador que ocupaba esa posición. Cuando agota opciones demasiado pronto, puede quedar sin respuestas en entradas adicionales.</p><p>La banca convierte el juego en una sucesión de decisiones. Un manager necesita pensar no sólo en la <b>jugada</b> inmediata, sino en lo que ocurrirá después. Debe valorar el matchup, pero también la posibilidad de que el rival cambie de pitcher. Tiene que decidir si conviene utilizar ahora a su mejor emergente o reservarlo para una situación todavía más importante.</p><p>No existe fórmula perfecta. A veces el <b>movimiento adecuado fracasa</b> y una decisión cuestionable produce éxito. El <b>resultado</b> no siempre revela la calidad del proceso. Pero el manager debe asegurar que sus elecciones tengan fundamento y correspondan a las habilidades reales de sus jugadores.</p><p>También debe generar confianza. El suplente utilizado únicamente cuando no existe otra opción percibe que el cuerpo técnico no cree en él. En cambio, quien recibe responsabilidades definidas desarrolla mayor preparación y sentido de pertenencia.</p><p>Una organización equilibrada comprende que un roster no puede componerse de 28 jugadores que aspiren a ser el centro del equipo. Se necesitan figuras, pero también especialistas. <b>Peloteros</b> capaces de <b>cumplir una función concreta</b> sin exigir que todo gire alrededor de ellos.</p><p>Esto no significa contratar jugadores conformistas. Significa elegir profesionales que comprendan la naturaleza colectiva del deporte. El utility que cubre tres posiciones, el catcher que inicia dos veces por semana, el veterano que acompaña a los jóvenes, el relevista que trabaja en entradas intermedias y el corredor que aparece únicamente en situaciones específicas poseen aspiraciones legítimas. Pero deben conjugarlas con las necesidades del equipo.</p><p>El beisbol exige una combinación difícil: ambición individual y disciplina colectiva. Los equipos triunfadores suelen encontrar ese equilibrio.</p><p>Una banca fuerte no sólo resuelve ausencias. También eleva el nivel de los titulares. Cuando no existen alternativas, un jugador puede conservar su lugar aun en baja forma, descuidar detalles o competir físicamente disminuido. Una opción confiable permite al manager descansar, corregir o incluso sustituir sin que el equipo se derrumbe.</p><p>La competencia interna bien manejada evita <b>privilegios excesivos</b>. Las <b>estrellas</b> merecen reconocimiento por lo que producen, pero ninguna organización debería depender de ellas hasta perder capacidad de decisión. Cuando el manager no puede retirar a un titular porque la diferencia con el suplente es abismal, el roster se vuelve frágil.</p><p>La profundidad devuelve autoridad al <b>cuerpo técnico</b>. También protege al propio jugador. Permite que se recupere de una molestia sin apresurar su regreso, evita el desgaste y distribuye responsabilidades. Una temporada larga no debe ser una prueba de supervivencia exclusiva para nueve hombres.</p><p>Hay aportaciones imposibles de medir plenamente. El compañero que comparte información sobre un pitcher; el suplente que detecta un movimiento defensivo; el veterano que ayuda a recuperar la confianza de un joven; el <b>catcher</b> que estudia al rival aun cuando no iniciará; el corredor que presiona desde primera; el jugador que celebra sinceramente el <b>éxito ajeno</b>.</p><p>La analítica puede evaluar muchas de esas acciones, pero no todas. No existe una estadística perfecta para medir la preparación silenciosa, la disposición para aceptar un papel o la <b>capacidad de conservar unido al grupo</b>. Sin embargo, esas cualidades se vuelven visibles cuando llega la adversidad.</p><p>Una banca comprometida transmite energía. Una banca desconectada revela fracturas. El dugout no necesita convertirse en espectáculo permanente, pero sí debe permanecer atento. Quienes no están dentro del terreno pueden observar detalles, comunicar tendencias y sostener emocionalmente a quienes acaban de fallar. Todos participan, aunque no todos aparezcan en la alineación.</p><p>Algunas organizaciones reúnen grandes nombres, pero carecen de equilibrio. Construyen una alineación atractiva y después descubren que no tienen respuestas cuando falta una pieza. Otras distribuyen mejor sus recursos. Quizá su novena titular parezca menos impresionante, pero cuentan con jugadores intercambiables, distintas habilidades y opciones para enfrentar escenarios diversos.</p><p>Eso es profundidad. No significa disponer de una estrella para sustituir a cada estrella. Significa reducir la caída de rendimiento y conservar posibilidades tácticas.</p><p>La gerencia deportiva debe pensar en esas funciones desde la construcción del roster. No basta con contratar a los mejores <b>bateadores disponibles</b>. Hay que preguntarse quién cubrirá el shortstop, quién puede correr, quién recibirá si el catcher se lesiona, quién bateará contra un zurdo complicado y qué pitcher podrá lanzar dos entradas cuando el abridor salga temprano. Los <b>triunfos</b> también se diseñan en esas decisiones aparentemente secundarias.</p><p>Existe algo especialmente exigente en el papel del suplente: puede trabajar toda la temporada para una oportunidad que nunca se presente. No hay garantía de protagonismo. Puede permanecer listo durante semanas y terminar el año con pocas apariciones. Sin embargo, el equipo necesita que conserve la misma disposición hasta el <b>último out</b>.</p><p>Esa incertidumbre requiere madurez. El profesionalismo se demuestra también cuando nadie observa y cuando el reconocimiento parece improbable. A veces, la recompensa llega en el instante más inesperado: una lesión, un juego de entradas extras, un matchup especial o una decisión del manager. Entonces el jugador secundario deja de serlo por unos minutos.</p><p>Y esos minutos pueden definir una temporada.</p><p>El beisbol produce héroes individuales, pero los triunfos son obras colectivas. La estrella que conecta el cuadrangular necesita que otros hayan mantenido el juego cerca. El cerrador que consigue el último out depende del relevista intermedio que contuvo la amenaza. El titular que llega saludable a octubre pudo hacerlo porque un suplente le permitió descansar. El corredor que anota la <b>carrera decisiva</b> quizá ingresó únicamente para cumplir esa misión.</p><p>Ninguna contribución existe aislada. Los <b>grandes equipos</b> comprenden que el valor de un jugador no se mide exclusivamente por la cantidad de apariciones, sino por la calidad y pertinencia de su aportación.</p><p>Eso exige una cultura capaz de reconocer funciones. También una dirigencia que construya profundidad, un manager que administre con inteligencia y peloteros dispuestos a prepararse incluso cuando no ocupan el centro de la escena.</p><p>Las estrellas pueden sostener una temporada. Pero cuando llegan las lesiones, las malas rachas, los juegos cerrados y la postemporada, el triunfo suele requerir una contribución inesperada.</p><p>Entonces aparece el utility que cubre la posición, el catcher suplente que conduce al bullpen, el <b>relevista olvidado</b> que <b>retira</b> una entrada, el corredor que toma la base adicional, el defensor que asegura el out o el emergente que conecta el batazo.</p><p>No estaban destinados a protagonizar la historia. Simplemente estuvieron preparados cuando la historia los llamó.</p><p>Porque los triunfos no se construyen únicamente con quienes aparecen cada día en el lineup. También se forman con quienes esperan, estudian, trabajan y aceptan su función sin dejar de estar listos. Las estrellas pueden conducir al equipo hasta el momento decisivo; pero muchas veces es un hombre surgido desde la banca quien termina resolviéndolo.</p><p>Opinionsalcosga23@gmail.com</p><p>@salvadorcosio1</p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://sdpnoticias-sdpnoticias-prod.cdn.arcpublishing.com/resizer/VzZC-OHdFPuNFD4yI0R0eStGPyA=/cloudfront-us-east-1.images.arcpublishing.com/sdpnoticias/FYLISIUNBJF4RFW2SUJLXMOYWE.jpg"><media:description type="plain"><![CDATA[Beisbol]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[AmePass: el nuevo abono del América para asistir a todos los partidos en el Estadio Banorte]]></title><link>https://www.sdpnoticias.com/liga-mx/amepass-el-nuevo-abono-del-america-para-asistir-a-todos-los-partidos-en-el-estadio-banorte//</link><guid isPermaLink="true">https://www.sdpnoticias.com/liga-mx/amepass-el-nuevo-abono-del-america-para-asistir-a-todos-los-partidos-en-el-estadio-banorte//</guid><dc:creator><![CDATA[Irán González]]></dc:creator><description><![CDATA[América lanzó su nuevo abono para todos los azulcremas; el AmePass incluye beneficios exclusivos para todos sus aficionados.]]></description><pubDate>Sun, 26 Jul 2026 01:46:43 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>El <a href="https://www.quintopartido.com/opinion/club-america-de-grande-a-grandisimo/" target="_self" rel="" title="https://www.quintopartido.com/opinion/club-america-de-grande-a-grandisimo/"><b>América</b></a> anunció el inicio de la venta general del <b>AmePass</b>, el nuevo abono anual que permitirá a los aficionados azulcremas asegurar su lugar en todos los partidos como local durante los torneos <b>Apertura 2026 y Clausura 2027</b> en el renovado <b>Estadio Banorte</b>.</p><p>La principal novedad del <b>AmePass </b>es que, además de incluir los encuentros de la fase regular de la <b>Liga MX</b>, también garantiza el acceso a todos los partidos de Liguilla que el <a href="https://www.quintopartido.com/liga-mx/mensaje-al-america-la-curiosa-publicacion-de-chivas-tras-su-gran-racha-en-liga-mx/" target="_self" rel="" title="https://www.quintopartido.com/liga-mx/mensaje-al-america-la-curiosa-publicacion-de-chivas-tras-su-gran-racha-en-liga-mx/"><b>América</b></a> dispute como local, un beneficio que lo convierte en una opción atractiva para los seguidores del conjunto de Coapa.</p><h2>AmePass ayudará a que los aficionados ahorren hasta un 60%</h2><p>De acuerdo con el club, el abono representa un <b>ahorro de hasta 60% </b>en comparación con la compra de boletos individuales para cada partido de ambas temporadas, además de ofrecer una experiencia más cómoda al contar con un asiento reservado durante todo el año futbolístico.</p><p>El paquete también contempla un evento histórico: el partido entre <a href="https://www.quintopartido.com/liga-mx/la-brutal-estadistica-que-demuestra-que-el-club-america-actual-es-el-mejor-de-la-historia/" target="_self" rel="" title="https://www.quintopartido.com/liga-mx/la-brutal-estadistica-que-demuestra-que-el-club-america-actual-es-el-mejor-de-la-historia/"><b>América</b></a><b> y San Diego FC</b>, correspondiente a la Leagues Cup, que se disputará el próximo 6 de agosto en el <b>Estadio Banorte</b>.</p><img src="https://sdpnoticias-sdpnoticias-prod.cdn.arcpublishing.com/resizer/jWj9luIVjKIE-qoNrsrMQOuIsLU=/cloudfront-us-east-1.images.arcpublishing.com/sdpnoticias/VBKOGLQFGBDODHPHRYRGUFKNGI.png" alt="América lanza su nuevo abono llamado: AmePass." height="743" width="592"/><p>Además del acceso a los partidos, el <b>AmePass</b> incluye beneficios exclusivos para los aficionados, como preventas para adquirir boletos adicionales, acceso a experiencias especiales con el equipo y otras dinámicas que el club anunciará a lo largo de la temporada.</p><h2>América busca unir al equipo con su afición tras regresar al Estadio Banorte</h2><p>Durante el <b>Apertura 2026</b>, los abonados podrán disfrutar de atractivos encuentros como local frente a <b>Chivas, Monterrey, Pachuca y Toluca</b>, entre otros, en un calendario que promete grandes emociones para los seguidores del equipo más ganador del futbol mexicano.</p><img src="https://sdpnoticias-sdpnoticias-prod.cdn.arcpublishing.com/resizer/alRQhme2sOtdUiT-ElNVnsVmOEg=/cloudfront-us-east-1.images.arcpublishing.com/sdpnoticias/ZCD2JHVEXNALDJXCO5VKIJNJIU.jpg" alt="AmePass: el nuevo abono del América para asistir a todos los partidos en el Estadio Banorte." height="1280" width="1920"/><p>Con esta iniciativa, <a href="https://www.quintopartido.com/liga-mx/no-que-el-mas-grande-america-cae-en-el-ranking-de-concacaf-cruz-azul-es-el-primero/" target="_self" rel="" title="https://www.quintopartido.com/liga-mx/no-que-el-mas-grande-america-cae-en-el-ranking-de-concacaf-cruz-azul-es-el-primero/"><b>América</b></a><b> </b>busca fortalecer el vínculo con su afición en una nueva etapa dentro del <b>Estadio Banorte</b>, recinto que reabrió sus puertas para la Liga MX tras su remodelación y su participación como sede del Mundial 2026.</p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://sdpnoticias-sdpnoticias-prod.cdn.arcpublishing.com/resizer/_nmr5bCb_qqIqxcMwMPiz-GpLhA=/cloudfront-us-east-1.images.arcpublishing.com/sdpnoticias/3JFWFBDYGNCVDDBMMG6R4DF2YI.jpg"><media:description type="plain"><![CDATA[AmePass: el nuevo abono del América para asistir a todos los partidos en el Estadio Banorte.]]></media:description><media:credit role="author" scheme="urn:ebu">ESPECIAL</media:credit></media:content></item><item><title><![CDATA[Pogy, hermano… ya eres mexicano]]></title><link>https://www.sdpnoticias.com/opinion/pogy-hermano-ya-eres-mexicano//</link><guid isPermaLink="true">https://www.sdpnoticias.com/opinion/pogy-hermano-ya-eres-mexicano//</guid><dc:creator><![CDATA[Rolando Arreola]]></dc:creator><description><![CDATA[Tadej Pogacar, considerado el mejor ciclista del mundo, no solo compitió, sino que decidió acompañar, proteger y e impulsar a Isaac del Toro en el momento más decisivo de la carrera del Tour de Francia.]]></description><pubDate>Sat, 25 Jul 2026 15:28:01 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>La penúltima etapa del <b>Tour de Francia 2026</b> dejó una imagen que ya forma parte de la historia grande del ciclismo mexicano: <b>Tadej Pogacar</b>, considerado el mejor ciclista del mundo, no solo compitió, sino que decidió acompañar, <b>proteger</b> y e <b>impulsar</b> a <a href="https://www.sdpnoticias.com/deportes/quien-es-isaac-del-toro-el-joven-mexicano-que-esta-causando-sensacion-en-el-mundo-del-ciclismo/" target="_blank" rel="" title="https://www.sdpnoticias.com/deportes/quien-es-isaac-del-toro-el-joven-mexicano-que-esta-causando-sensacion-en-el-mundo-del-ciclismo/">Isaac del Toro</a> en el momento más decisivo de la carrera, ayudándolo a consolidar su tercer lugar en el podio de la competencia más importante del calendario internacional, el Tour de Francia.</p><p>La jornada, disputada entre Le Bourg-d’Oisans y Alpe d’Huez, con 170.9 kilómetros y 5,450 metros de desnivel positivo, fue ganada por <b>Richard Carapaz</b>, un triunfo que reafirma la fuerza del <b>ciclismo latinoamericano</b> en la <b>élite mundial</b>. Sin embargo, en México la emoción no estaba en la victoria de etapa, sino en lo que ocurría unos minutos más atrás, en la lucha silenciosa y desgarradora por un sueño que parecía inalcanzable.</p><p>En los tramos más duros de la alta montaña, <b>Pogacar</b> asumió un rol pocas veces visto para un virtual campeón del Tour: marcó el ritmo, cerró espacios, protegió a Del Toro y lo sostuvo cuando las piernas ya no respondían igual. No fue solo estrategia; fue un <b>gesto de grandeza</b>. Un acto de respeto, de confianza y de hermandad deportiva que elevó aún más el significado de lo que estaba ocurriendo.</p><p>Porque lo de <b>Isaac del Toro</b> no es solo un resultado. Es un momento que emociona hasta el fondo. Es ver a un ciclista mexicano resistir entre los mejores del mundo, sufrir, levantarse, y finalmente instalarse en el podio del Tour de Francia. Es la confirmación de que los sueños que antes parecían imposibles hoy ya tienen nombre, apellido y bandera.</p><p>El <b>UAE Team Emirates XRG</b> respaldó esta estrategia colectiva, demostrando que las grandes gestas en el ciclismo no se construyen en solitario, sino con confianza absoluta entre compañeros, incluso cuando el mundo entero está mirando.</p><p>La clasificación general quedó prácticamente definida. <b>Pogacar es virtual pentacampeón</b> del <b>Tour de Francia</b>. Mads Pedersen aseguró el maillot verde de la regularidad. Richard Carapaz se quedó con el maillot de la montaña. Por su parte, Isaac del Toro es virtual campeón de los jóvenes y ocupa la tercera posición en la clasificación general, un logro que ya es histórico para México.</p><p>Para el país, este resultado no es solo una estadística: es un antes y un después. Es ver a un <b>ciclista mexicano volver al podio</b> del Tour de Francia después de décadas, no competir de tú a tú con los mejores del planeta y demostrando que el talento nacional puede sostenerse en la cima del deporte mundial.</p><p>Y quizá por eso esta historia duele y emociona al mismo tiempo. Porque no es solo un podio. Es un país entero viendo a uno de los suyos tocar la grandeza.</p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://sdpnoticias-sdpnoticias-prod.cdn.arcpublishing.com/resizer/0d8zv8_qyIkTh1p-_D4XDxBUxQE=/cloudfront-us-east-1.images.arcpublishing.com/sdpnoticias/6FZPGNFT35EGPBM7B2N6OVRGVA.png"><media:description type="plain"><![CDATA[Tadej Pogacar e Isaac del Toro. Foto: @LeTour]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[En beisbol también se gana evitando regalar outs]]></title><link>https://www.sdpnoticias.com/opinion/en-beisbol-tambien-se-gana-evitando-regalar-outs//</link><guid isPermaLink="true">https://www.sdpnoticias.com/opinion/en-beisbol-tambien-se-gana-evitando-regalar-outs//</guid><dc:creator><![CDATA[Salvador Cosío Gaona]]></dc:creator><description><![CDATA[En un juego donde cada club dispone únicamente de 27 outs, el primer deber de una organización competitiva es no entregar gratuitamente ninguno]]></description><pubDate>Sat, 25 Jul 2026 10:00:00 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>En el <b>beisbol</b>, salvo cuando se llega a la parte baja de la novena entrando con ventaja para el conjunto de casa y ya no hace falta culminar esa parte final y se consigue triunfo logrando 24 outs, lo ordinario es que cada equipo debe obtener 27 outs para consolidar su victoria. No hay reposición, no existe manera de recuperar uno desperdiciado y tampoco puede solicitarse tiempo adicional cuando la última oportunidad desaparece. Por eso, regalar un out no es un error menor: significa entregar gratuitamente una parte del <b>recurso </b>más limitado del juego.</p><p>Los grandes batazos, los cuadrangulares y las actuaciones dominantes de los pitchers suelen ocupar los titulares. Es natural. Son las acciones más espectaculares y las que permanecen en la memoria. Sin embargo, numerosos encuentros no se deciden por una jugada extraordinaria, sino por una acumulación de pequeños <b>descuidos</b>: un corredor sorprendido fuera de la almohadilla, una señal mal interpretada, un toque que no se ejecuta, una base que no se avanza, un elevado que no se aprovecha o un out innecesario en los senderos.</p><p>No siempre gana quien produce más oportunidades. Con frecuencia gana quien desperdicia menos.</p><p>El beisbol es un deporte construido sobre márgenes estrechos. Un equipo puede conectar más imparables que su rival y aun así perder. Puede colocar corredores en posición de anotar y retirarse sin carreras. Puede recibir bases por bolas, beneficiarse de errores defensivos y terminar entregando la entrada por falta de ejecución.</p><p>Cada out regalado modifica el juego.</p><p>Con un corredor en primera y sin outs, existe la posibilidad de construir una entrada. Con uno fuera, disminuyen las alternativas. Con dos, casi todo depende de un batazo oportuno. La diferencia entre conservar un out y entregarlo gratuitamente puede alterar una estrategia completa, cambiar el uso del bullpen e incluso definir el resultado.</p><h2>El mal corrido de bases</h2><p>Pocas acciones provocan tanta frustración como un out innecesario en las bases. No se trata de condenar la agresividad. Un equipo que jamás intenta tomar una almohadilla adicional se vuelve predecible y renuncia a presionar a la defensa. El problema aparece cuando la agresividad se transforma en <b>imprudencia</b>.</p><p>Hay corredores que intentan convertir cualquier sencillo en doble, avanzan a tercera sin considerar la fuerza del brazo del jardinero o abandonan demasiado pronto la base en un elevado. Otros pierden de vista el número de outs, no observan al coach o se distraen con la pelota.</p><p>El corrido de bases exige velocidad, pero sobre todo <b>lectura</b>.</p><p>Un corredor debe conocer la situación del juego, la posición de los jardineros, la calidad de sus brazos, la trayectoria de la pelota, el <i>inning</i>, el marcador y quién viene a batear. No siempre conviene buscar la base extra. Hay momentos en que conservar al corredor tiene mayor valor que arriesgarlo por una ventaja mínima.</p><p>Un out en tercera base con dos retirados suele resultar especialmente costoso. El corredor intenta avanzar una almohadilla que sólo tendría sentido si después pudiera anotar, pero termina cancelando la posibilidad de que el siguiente bateador produzca. La ambición sustituye al cálculo.</p><p>Los buenos equipos no eliminan por completo esos errores; ningún club lo consigue. Pero los reducen mediante preparación, repetición y atención. El corrido inteligente no aparece en el promedio de bateo, aunque puede representar carreras a lo largo de una temporada.</p><h2>El toque que deja de ser herramienta</h2><p>El toque de bola ha perdido presencia en el beisbol moderno. La analítica ha demostrado que entregar voluntariamente un out no siempre aumenta la probabilidad de anotar, especialmente en las primeras entradas o cuando se cuenta con bateadores capaces de producir daño.</p><p>Pero una cosa es cuestionar su utilización excesiva y otra renunciar a ejecutarlo correctamente cuando la situación lo exige.</p><p>Hay <b>momentos específicos</b> en que adelantar un corredor puede ser razonable: un juego empatado en entradas finales, un bateador con dificultades frente al pitcher, un corredor veloz en primera o una ofensiva que necesita colocar la carrera decisiva en posición de anotar.</p><p>Entonces el toque debe ejecutarse.</p><p>El problema surge cuando el bateador no consigue poner la pelota en territorio bueno, acumula dos strikes, ofrece un intento débil o termina enviando la bola directamente al pitcher para facilitar una doble matanza. En lugar de avanzar al corredor, el equipo regala el out y en ocasiones, pierde también al hombre que ya estaba en base.</p><p>El toque es una destreza. No puede improvisarse cuando llega septiembre ni practicarse únicamente durante unos minutos en los entrenamientos de primavera. Exige técnica, colocación del bate, lectura del lanzamiento y claridad sobre hacia qué zona conviene dirigir la pelota.</p><p>Resulta contradictorio que un manager ordene una jugada que sus peloteros casi nunca practican. La estrategia sólo tiene sentido cuando existe capacidad para ejecutarla.</p><h2>Mover al corredor también es producir</h2><p>La obsesión por las<b> estadísticas individuales</b> puede hacer olvidar que no todos los turnos deben buscar el mismo resultado. Hay situaciones en que un rodado hacia el lado derecho, un elevado profundo o un contacto sencillo detrás del corredor cumplen una función valiosa.</p><p>Mover al compañero no siempre luce. No aumenta necesariamente el promedio, rara vez genera titulares y puede registrarse como un out. Pero es muy diferente consumir un turno cumpliendo una tarea colectiva que desperdiciarlo buscando un batazo imposible.</p><p>Con corredor en segunda y sin outs, llevarlo a tercera puede abrir varias maneras de anotar: un elevado de sacrificio, un rodado, un wild pitch, un passed ball o un error. El bateador debe comprender el contexto y ajustar su aproximación.</p><p>Eso no significa renunciar a producir ni convertir cada turno en una orden de batear hacia una zona determinada. Significa entender que el beisbol situacional también es ofensiva.</p><p>Los equipos capaces de fabricar carreras no dependen únicamente del cuadrangular. Aprovechan bases por bolas, robos, errores, elevados de sacrificio y contactos productivos. Saben que una carrera construida con disciplina vale exactamente lo mismo que una conseguida con un batazo de 450 pies.</p><h2>Las bases por bolas también son regalos</h2><p>Regalar outs no es la única forma de entregar ventajas. Un pitcher que concede una base por bolas sin obligar al rival a hacer contacto le entrega una oportunidad gratuita.</p><p>La expresión resulta conocida: la base por bolas suele convertirse en carrera. No siempre ocurre, pero coloca al lanzador en una situación que pudo evitar. Lo obliga a trabajar desde la posición de set, abre posibilidades de robo, altera la defensa y multiplica el daño potencial de cualquier imparable.</p><p>Existen bases por bolas comprensibles. Enfrentar a un bateador peligroso con una almohadilla disponible puede justificar el cuidado. También hay turnos largos en que el adversario gana el pasaporte mediante disciplina y capacidad para proteger la zona.</p><p>Lo inadmisible es perder a un bateador después de colocarse adelante en la cuenta o conceder boletos consecutivos al fondo del lineup. Ahí no existe estrategia, sino falta de comando.</p><p>El pitcher que enfrenta a un rival debe obligarlo a ganarse su avance. La defensa no puede ayudar cuando la pelota nunca entra en juego.</p><p>Una base por bolas al primer bateador de una entrada tiene un efecto psicológico adicional. El pitcher comienza a lanzar bajo presión, el dugout rival cobra energía y la ofensiva percibe una oportunidad. A veces, el episodio que termina en varias carreras comenzó con cuatro envíos fuera de la zona.</p><h2>Los errores que no aparecen en el box score</h2><p>El beisbol registra errores defensivos, pero muchas fallas nunca llegan a la estadística.</p><p>Un jardinero puede tirar a la base equivocada y permitir que otro corredor avance. Un infielder puede tardar en cubrir una almohadilla. El pitcher puede olvidar respaldar una jugada. El receptor puede no advertir una seña defensiva. Un jugador puede tomar una ruta incorrecta y convertir un out posible en imparable sin que se le cargue error.</p><p>Esos descuidos son especialmente peligrosos porque permanecen escondidos detrás de las cifras. El box score puede mostrar una defensa sin errores, aunque el equipo haya concedido varias bases adicionales por mala ejecución.</p><p>La defensa comienza antes de que la pelota sea bateada.</p><p>Los jugadores deben conocer el marcador, el número de outs, la velocidad de los corredores y la jugada probable. El jardinero tiene que decidir anticipadamente a qué base lanzará. El infielder debe colocarse para recibir el tiro. El pitcher tiene que saber dónde respaldar. Cuando la pelota entra en juego ya no existe tiempo para discutir responsabilidades.</p><p>Los equipos disciplinados se distinguen por esa coordinación invisible.</p><p>No necesariamente realizan una jugada espectacular en cada entrada. Simplemente <b>ejecutan lo básico</b>, evitan conceder una almohadilla adicional y fuerzan al rival a producir cada avance.</p><h2>Las señales también se entrenan</h2><p>Una señal desatendida puede destruir una oportunidad. El corredor sale cuando no debía hacerlo, el bateador intenta un toque que fue retirado, se ejecuta un bateo y corrido sin contacto o dos jugadores interpretan de manera diferente la misma instrucción.</p><p>Desde la tribuna, estos episodios suelen parecer accidentes. En realidad, revelan problemas de concentración, comunicación o preparación.</p><p>Las señales deben ser claras, pero también comprendidas. Un cuerpo técnico puede diseñar sistemas complejos para evitar que el rival los descifre; sin embargo, si los propios peloteros dudan, la sofisticación se convierte en obstáculo.</p><p>La responsabilidad es compartida. El coach debe transmitir correctamente; el jugador debe mantener atención. No existe margen para distracciones cuando una decisión puede dejar a un corredor expuesto.</p><p>En el beisbol, la inteligencia no consiste solamente en conocer muchas jugadas. Consiste en saber cuál corresponde y ejecutarla en el momento preciso.</p><p>El out que se entrega por falta de disciplina</p><p>También se regalan outs desde la caja de bateo.</p><p>Un bateador puede perseguir el primer lanzamiento fuera de la zona después de que el pitcher concedió dos bases por bolas consecutivas. Puede intentar conectar un cuadrangular cuando la situación sólo exige contacto. Puede ignorar que el lanzador atraviesa problemas de control y ayudarlo a salir de la entrada con tres swings apresurados.</p><p>La agresividad ofensiva es necesaria. Los mejores bateadores atacan lanzamientos que pueden dañar. Pero existe una diferencia entre ser agresivo y rescatar al pitcher rival.</p><p>Después de varios boletos, la obligación del bateador es exigir un lanzamiento en la zona. Si ofrece el bat a cualquier envío, elimina la presión que sus compañeros habían construido.</p><p>La disciplina en el plato no significa pasividad. Significa reconocer qué lanzamiento conviene atacar y cuál debe dejarse pasar. Un turno de calidad puede terminar en out; lo importante es que obligue al pitcher a trabajar, revele sus lanzamientos y mantenga la lógica de la ofensiva.</p><p>Los outs rápidos pueden ser particularmente valiosos para un abridor rival. Le permiten prolongar su actuación, descansar el bullpen y recuperar ritmo. Una ofensiva que no administra sus turnos termina colaborando con el adversario.</p><h2>Errores mentales en momentos decisivos</h2><p>Los <b>errores físicos</b> forman parte del juego. El mejor shortstop puede dejar escapar un rodado y el jardinero más seguro puede perder una pelota entre las luces. Son fallas dolorosas, pero comprensibles.</p><p>Los <b>errores mentales</b> resultan más difíciles de aceptar.</p><p>Olvidar cuántos outs existen, no pisar una base, correr con un elevado que debía aguardarse, lanzar a una almohadilla sin posibilidad de retirar al corredor o no cubrir una posición son equivocaciones que no dependen de talento, sino de concentración.</p><p>El jugador profesional no puede controlar todos los resultados, pero sí debe controlar su <b>atención</b>.</p><p>Una pelota puede tomar un mal bote. Un bateador puede conectar un lanzamiento perfecto. Lo que no debería ocurrir es que el equipo conceda una ventaja por desconocer la situación.</p><p>Los juegos de postemporada magnifican esas fallas. En una serie corta, un error mental puede modificar una temporada completa. No hay tiempo suficiente para compensarlo después.</p><h2>La preparación reduce los regalos</h2><p>Evitar outs innecesarios no depende únicamente del jugador. También es responsabilidad del cuerpo técnico y de la organización.</p><p>El manager debe definir prioridades. Los coaches de bases necesitan estudiar a los jardineros rivales, sus brazos, desplazamientos y tendencias. El coach de banca debe mantener al dugout atento a cada situación. Los <b>analistas </b>pueden aportar información sobre colocaciones defensivas y secuencias. Los entrenadores deben repetir jugadas hasta volverlas reflejo.</p><p>La preparación no elimina el error, pero disminuye su frecuencia.</p><p>Un jugador que ha trabajado reiteradamente una situación reacciona con mayor rapidez. Sabe dónde colocarse, a qué base lanzar y cuándo detenerse. No necesita improvisar bajo presión.</p><p>Los equipos que ejecutan correctamente lo fundamental suelen parecer afortunados. Aprovechan errores del rival, toman una base adicional y fabrican carreras. Pero muchas de esas acciones no son producto de la suerte, sino del <b>entrenamiento</b>.</p><p>La suerte favorece con mayor frecuencia a quien está preparado para reconocerla.</p><h2>El manager debe elegir cuándo arriesgar</h2><p>No todos los outs en las bases son errores. A veces, el manager decide asumir un riesgo calculado. Envía a un corredor, ordena un bateo y corrido o intenta una jugada agresiva para modificar el ritmo del encuentro.</p><p>Si fracasa, la crítica llegará. Forma parte del oficio.</p><p>Lo importante es que el riesgo tenga fundamento. No debe surgir del impulso ni de la necesidad de aparentar audacia. Tiene que considerar al corredor, al bateador, al pitcher, al receptor, el inning, el marcador y la fortaleza del brazo defensivo.</p><p>Un manager puede aceptar perder un corredor cuando la posibilidad de obtener una ventaja es razonable. Lo que no debe aceptar es el out provocado por desatención o desconocimiento.</p><p>La agresividad inteligente presiona al rival. La temeridad lo ayuda.</p><h2>Los equipos campeones castigan los regalos</h2><p>En el alto nivel, las diferencias de talento suelen ser mínimas. Los equipos cuentan con buenos pitchers, bateadores peligrosos y defensas capaces. Por eso, los regalos adquieren mayor importancia.</p><p>Un club campeón no necesita recibir muchas oportunidades. Le basta una base por bolas, un tiro equivocado o un corredor mal manejado para cambiar el juego. Aprovecha lo que el rival concede y protege sus propias ventajas.</p><p>En postemporada, la disciplina se convierte en una forma de talento.</p><p>El equipo que no entrega bases, ejecuta cortes y relevos, corre con inteligencia y mantiene turnos de calidad obliga al adversario a vencerlo con acciones reales. No le facilita el camino.</p><p>Ésa debería ser una aspiración básica de cualquier organización: que el rival tenga que ganarse cada out, cada base y cada carrera.</p><p>Perder ante un gran batazo o una actuación extraordinaria puede formar parte del juego. Perder por una suma de descuidos propios deja una frustración distinta, porque significa que el equipo colaboró con su derrota.</p><h2>Los 27 outs no se recuperan</h2><p>A lo largo de una temporada, todos los clubes regalarán oportunidades. Habrá corredores sorprendidos, señales mal interpretadas, malas decisiones y fallas defensivas. La perfección no existe.</p><p>La diferencia aparece en la frecuencia y en la capacidad para corregir.</p><p>Un error aislado puede ser accidente. Cuando se repite, se convierte en hábito. Y cuando la organización tolera el hábito, termina formando parte de su <b>identidad</b>.</p><p>Los equipos ganadores no son necesariamente quienes jamás se equivocan. Son quienes entienden el costo del error, lo trabajan y evitan reproducirlo en el momento decisivo.</p><p>Cada out tiene valor desde la primera entrada. No conviene actuar como si sólo importaran los últimos. Una oportunidad desperdiciada al inicio puede ser la carrera que se extrañe en la novena.</p><p>El beisbol premia la potencia, la velocidad y el talento. Pero también recompensa la disciplina, la concentración y el respeto por los detalles.</p><p>Un cuadrangular puede resolver un encuentro. La ejecución correcta permite ganar muchos.</p><p>El adversario ya tiene suficiente trabajo intentando retirar a 27 bateadores. No necesita que el propio equipo le facilite la tarea.</p><p>Porque en un juego donde cada club dispone únicamente de 27 outs, el primer deber de una organización competitiva es no entregar gratuitamente ninguno. Los grandes equipos no sólo saben fabricar carreras: también obligan al rival a ganarse cada out y evitan convertirse en <i>cómplices </i>de su propia derrota.</p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://sdpnoticias-sdpnoticias-prod.cdn.arcpublishing.com/resizer/VzZC-OHdFPuNFD4yI0R0eStGPyA=/cloudfront-us-east-1.images.arcpublishing.com/sdpnoticias/FYLISIUNBJF4RFW2SUJLXMOYWE.jpg"><media:description type="plain"><![CDATA[Los Piratas de Campeche vs los Tigres de Quintana Roo]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[Alpe d’Huez confirma el dominio de Pogacar y acerca a Isaac del Toro a un podio histórico]]></title><link>https://www.sdpnoticias.com/opinion/alpe-dhuez-confirma-el-dominio-de-pogacar-y-acerca-a-isaac-del-toro-a-un-podio-historico//</link><guid isPermaLink="true">https://www.sdpnoticias.com/opinion/alpe-dhuez-confirma-el-dominio-de-pogacar-y-acerca-a-isaac-del-toro-a-un-podio-historico//</guid><dc:creator><![CDATA[Rolando Arreola]]></dc:creator><description><![CDATA[Tadej Pogacar impuso su ritmo con la serenidad de quien sabe exactamente cuándo y cómo atacar, en tanto que Isaac del Toro respondió con enorme madurez, ampliando su ventaja sobre el francés Paul Seixas.]]></description><pubDate>Fri, 24 Jul 2026 17:46:05 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>Hay días en el <b>Tour de Francia</b> que trascienden el resultado deportivo. La <b>etapa 19</b> hacia el mítico <b>Alpe d’Huez</b> fue uno de ellos. No sólo por la exhibición de <b>Tadej Pogacar</b> en una de las montañas más legendarias del ciclismo, sino porque tuve el privilegio de vivirla junto a mi nieto <b>Mikel Bol</b>, mi hija Nancy, mi yerno Jetse, mi hermano Jesús y mi sobrino Tony. Compartir este escenario con la familia convierte una gran carrera en un recuerdo para toda la vida.</p><p>En la víspera circulaban rumores sobre un <b>posible problema de salud</b> dentro del <b>UAE Team Emirates XRG</b>, alimentados por los abandonos que había sufrido el equipo durante el Tour. Sin embargo, cuando llegó el momento de responder sobre la carretera, el líder esloveno disipó cualquier duda. Los campeones hablan con las piernas, y Pogacar lo hizo con una autoridad impresionante.</p><p>La jornada, de 127.9 kilómetros, bajo un cielo despejado y temperaturas cercanas a los 21 °C, fue explosiva desde el <b>banderazo inicial</b>. Aunque era la etapa en línea más corta del Tour, su intensidad la convirtió en una de las más exigentes de esta edición. El Col d’Ornon fue el primer gran filtro antes del desenlace en el coloso alpino.</p><p>El ambiente fue simplemente incomparable. Más de 800 mil aficionados ocuparon las cunetas desde varios días antes. Muchos acamparon en la montaña; otros ascendieron desde la madrugada en <b>bicicleta</b> para conquistar los 13.8 kilómetros del Alpe d’Huez, con una pendiente media del 8.1 % y sus legendarias 21 curvas de herradura, cada una cargada de historia. Por trigésima segunda ocasión, esta <b>montaña</b> escribió un <b>nuevo capítulo</b> en la leyenda del Tour.</p><p>Y cuando la carretera apuntó definitivamente hacia el cielo, apareció el mejor ciclista del mundo. <b>Tadej Pogacar</b> impuso su ritmo con la serenidad de quien sabe exactamente cuándo y cómo atacar. No fue una victoria producto de la desesperación, sino de la superioridad. Detrás de él, <b>Lenny Martiny</b> y <b>Richard Carapaz</b> en tercero.</p><p>Remco Evenepoel dio un paso importante para asegurar el segundo lugar de la clasificación general al dejar al mexicano 11 segundos detrás.</p><p>La otra gran noticia para México volvió a ser <b>Isaac del Toro</b>. El joven bajacaliforniano respondió con enorme madurez, manteniendo el paso de los mejores y, lo más importante, ampliando su ventaja sobre el francés Paul Seixas por 24 segundos en la lucha por el podio. Cada <b>kilómetro</b> confirma que no estamos frente a una casualidad, sino ante un corredor con el talento y la fortaleza para marcar una época en el ciclismo mexicano.</p><p>A falta de una jornada decisiva en los Alpes, el UAE demostró que sigue siendo el equipo más sólido de la carrera. Si las fuerzas responden una vez más, Isaac del Toro está muy cerca de escribir una de las páginas más importantes en la historia del <b>deporte mexicano</b>.</p><p>Porque hay etapas que se olvidan con el tiempo y hay otras que permanecen para siempre. Esta del Alpe d’Huez quedará grabada en mi memoria por dos razones: por haber visto a Pogacar dominar una <b>montaña legendaria</b> y por haber compartido ese momento con mi familia. El ciclismo une generaciones, y mientras el Tour escribía otra página de su historia, nosotros escribíamos una de la nuestra.</p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://sdpnoticias-sdpnoticias-prod.cdn.arcpublishing.com/resizer/AUhxtyPOWgf_zj_bTH5bebxvhfk=/cloudfront-us-east-1.images.arcpublishing.com/sdpnoticias/275FFAKXKJC5HCK44QZWJHTKCQ.png"><media:description type="plain"><![CDATA[isaac del Toro y Tadej Pogacar]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[Carapaz devuelve la gloria al EF y hace vibrar a Latinoamérica]]></title><link>https://www.sdpnoticias.com/opinion/carapaz-devuelve-la-gloria-al-ef-y-hace-vibrar-a-latinoamerica//</link><guid isPermaLink="true">https://www.sdpnoticias.com/opinion/carapaz-devuelve-la-gloria-al-ef-y-hace-vibrar-a-latinoamerica//</guid><dc:creator><![CDATA[Rolando Arreola]]></dc:creator><description><![CDATA[En opinión de Rolando Arreola, Richard Carapaz volvió a demostrar por qué es uno de los grandes escaladores del ciclismo mundial al conquistar con autoridad la etapa 18 del Tour de Francia.]]></description><pubDate>Thu, 23 Jul 2026 15:53:53 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p><b>Richard Carapaz</b> volvió a demostrar por qué es uno de los <b>grandes escaladores del ciclismo mundial</b>. El ecuatoriano <b>conquistó</b> con autoridad la etapa 18 del <b>Tour de Francia</b>, entre Voiron y Orcières-Merlette, sobre un recorrido de 185.2 kilómetros y 3,900 metros de desnivel positivo, regalándole al EF Education-EasyPost una victoria memorable y a <b>Latinoamérica</b> un motivo más para celebrar.</p><p>La “Locomotora del Carchi” lanzó un <b>ataque en solitario</b> que nadie pudo responder. Con su característico pedaleo firme y su capacidad para sufrir en la montaña, dejó atrás a Mauro Schmid (Jayco AlUla), quien terminó segundo, mientras Matteo Jorgenson (Visma-Lease a Bike) completó el podio de la jornada.</p><p>Fue una etapa de auténtica <b>supervivencia</b>. Los corredores enfrentaron temperaturas superiores a los 30 grados centígrados, un <b>calor sofocante</b> y un viento cambiante que endurecieron todavía más una jornada con cinco puertos de montaña. En estas condiciones, cada <b>aceleración se paga cara</b> y cualquier esfuerzo innecesario puede convertirse en minutos perdidos cuando se lucha por el podio del Tour.</p><p>Precisamente por ello, los grandes favoritos optaron por la prudencia. A pesar del exigente recorrido, <b>Tadej Pogacar</b>, Remco Evenepoel, <b>Isaac del Toro</b>, Paul Seixas y el resto de los aspirantes a la clasificación general cruzaron la meta juntos, a 4 minutos y 30 segundos del vencedor, sin lanzar ataques decisivos. Más que una tregua, fue una demostración de <b>inteligencia táctica</b>: todos reservaron fuerzas para el momento en que realmente se decidirá el Tour.</p><p>Todo indica que la batalla definitiva llegará en el legendario Alpe d’Huez. Los favoritos aún disponen de dos <b>oportunidades</b>, viernes y sábado, para romper el equilibrio y definir las posiciones del <b>podio</b> en París. Allí ya no habrá espacio para las especulaciones: será el terreno donde solo sobreviven las piernas más fuertes y las mentes más resistentes.</p><p>Mientras ese duelo esperado llega, el día pertenece por completo a Richard Carapaz, al EF Education-EasyPost y a toda Latinoamérica. En un Tour dominado por gigantes, el ecuatoriano recordó que el coraje, la paciencia y el talento también escriben páginas inolvidables en la historia del ciclismo.</p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://sdpnoticias-sdpnoticias-prod.cdn.arcpublishing.com/resizer/5dWIciGbGARLwgn-VIJNNtzU6oY=/cloudfront-us-east-1.images.arcpublishing.com/sdpnoticias/HSR22M5TYVEWZPGSXMWBSY4ZPA.jpg"><media:description type="plain"><![CDATA[Richard Carapaz. Foto archivo]]></media:description><media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Gian Mattia D'Alberto</media:credit></media:content></item><item><title><![CDATA[La competitividad se logra con paciencia]]></title><link>https://www.sdpnoticias.com/opinion/la-competitividad-se-logra-con-paciencia//</link><guid isPermaLink="true">https://www.sdpnoticias.com/opinion/la-competitividad-se-logra-con-paciencia//</guid><dc:creator><![CDATA[Salvador Cosío Gaona]]></dc:creator><description><![CDATA[Despedir a alguien puede ofrecer la sensación de que se hizo algo. Cambiar un jugador, contratar otro o modificar el cuerpo técnico genera titulares y transmite movimiento. Pero actuar no siempre significa corregir. A veces sólo significa trasladar la presión]]></description><pubDate>Thu, 23 Jul 2026 10:50:59 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>En el <a href="https://www.quintopartido.com/beisbol/el-mexicano-alek-thomas-se-une-a-los-dodgers-en-las-grandes-ligas/" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://www.quintopartido.com/beisbol/el-mexicano-alek-thomas-se-une-a-los-dodgers-en-las-grandes-ligas/"><u><b>beisbol</b></u></a>, una derrota parece exigir culpables y una mala racha reclama cambios inmediatos. Basta encadenar algunos juegos perdidos para que se cuestione al manager, se pida la salida de determinados peloteros, se critique a la gerencia deportiva y se reclame una sacudida profunda. Sin embargo, muchas veces el mayor error de una organización no consiste en perder algunos encuentros, sino en destruir por desesperación aquello que todavía podía funcionar.</p><p>El <b>deporte profesional </b>vive sometido a la urgencia. Los aficionados quieren resultados, los medios exigen respuestas, los patrocinadores esperan exposición y los directivos sienten la presión de demostrar que están actuando. En ese entorno, la paciencia suele confundirse con pasividad y la continuidad con falta de carácter.</p><p>Pero no son lo mismo.</p><p>Ser paciente no significa tolerar indefinidamente la mediocridad, justificar errores o aferrarse a un proyecto agotado. Significa distinguir entre una crisis pasajera y un fracaso estructural. Significa saber qué debe corregirse de inmediato, qué conviene sostener y qué necesita tiempo para madurar.</p><p>Ésa es una de las decisiones más difíciles en cualquier organización deportiva.</p><p>Hay equipos que cambian de manager al primer tropiezo. Otros modifican el roster cada pocas semanas, sustituyen extranjeros, alteran roles, improvisan alineaciones y convierten cada derrota en una nueva emergencia. El resultado suele ser una organización sin identidad, donde nadie sabe cuánto tiempo permanecerá, qué filosofía se sigue ni qué criterio prevalecerá al día siguiente.</p><p>Un proyecto sometido a cambios constantes difícilmente genera confianza.</p><p>Los <b>jugadores </b>perciben cuando la estructura pierde rumbo. El pelotero que sabe que una mala semana puede costarle el puesto comienza a competir bajo ansiedad. El joven que necesita tiempo para adaptarse teme equivocarse. El veterano siente que su experiencia ya no tiene peso. El manager empieza a tomar decisiones para sobrevivir al siguiente juego, no para construir el mejor equipo posible.</p><p>La <b>urgencia </b>modifica conductas.</p><p>Un manager presionado puede abusar de sus mejores relevistas, sacrificar desarrollo por resultados inmediatos, abandonar procesos de adaptación y tomar decisiones conservadoras para evitar la crítica. Una gerencia deportiva desesperada puede contratar por nombre, realizar cambios precipitados o desarmar un roster sin evaluar si el problema era realmente de talento, ejecución, lesiones o simplemente una mala racha.</p><p>Por eso, una organización sólida necesita algo más que recursos y conocimiento técnico. Requiere <b>serenidad</b>.</p><p>En el beisbol, incluso los mejores equipos atraviesan periodos complicados. El bateo entra en sequía, los pitchers pierden comando, la defensa comete errores y las lesiones alteran planes. Una temporada larga contiene inevitables altibajos. Pretender que un equipo se mantenga estable durante meses es desconocer la naturaleza misma del juego.</p><p>La pelota es un deporte de fracaso constante.</p><p>Un gran bateador se retira sin conectar en la mayoría de sus turnos. Un pitcher dominante puede tener una mala salida. Un relevista confiable puede perder dos ventajas consecutivas. Un equipo campeón puede sufrir una <i>racha de derrotas</i> sin que ello signifique que todo su proyecto dejó de funcionar.</p><p>La dificultad está en evaluar con precisión.</p><p>No todas las malas rachas son iguales. Algunas revelan deficiencias profundas: un bullpen mal construido, una rotación insuficiente, falta de liderazgo, errores recurrentes de estrategia o un <b>clubhouse </b>fracturado. Otras son producto del calendario, el cansancio, las lesiones o la simple variación que acompaña al beisbol.</p><p>El directivo inteligente no reacciona solamente al resultado. Busca entender su causa.</p><p>Esa diferencia separa a las organizaciones que construyen procesos de aquellas que viven administrando impulsos.</p><p><b>Los Bravos de Atlanta</b> ofrecen un ejemplo elocuente.<b> Brian Snitker </b>asumió como manager interino en 2016, en medio de una reconstrucción y después de haber pasado décadas dentro de la organización. Atlanta pudo buscar rápidamente un nombre más espectacular, pero decidió valorar su conocimiento del sistema, su relación con los jugadores y la evolución del equipo.</p><p>La paciencia no significó ausencia de exigencia. Los Bravos fortalecieron su plantel, desarrollaron talento y construyeron una identidad. El proceso produjo títulos divisionales consecutivos y culminó con la conquista de la <b>Serie Mundial </b>de 2021.</p><p>La continuidad también es importante en la formación de jugadores. En muchas ocasiones se exige a un joven que produzca de inmediato, como si el salto al profesionalismo o a una categoría superior no implicara <b>adaptación</b>. Algunos peloteros requieren tiempo para entender el pitcheo rival, mejorar su disciplina en el plato, ajustar su mecánica o fortalecer su cuerpo.</p><p>El desarrollo rara vez es lineal.</p><p>Un prospecto puede avanzar rápidamente y después estancarse. Puede dominar en ligas menores y sufrir al llegar al primer equipo. Puede necesitar regresar, corregir y volver a intentarlo. Si cada tropiezo se interpreta como fracaso definitivo, muchas organizaciones terminan renunciando demasiado pronto a jugadores que aún tenían margen para crecer.</p><p>La paciencia, en ese sentido, no es sentimentalismo. Es <b>inversión</b>.</p><p>Desarrollar talento propio exige aceptar que habrá errores. Quien sólo confía en el jugador cuando produce de inmediato no está desarrollando; está esperando resultados terminados. La verdadera formación implica acompañar procesos, corregir deficiencias y sostener una ruta.</p><p>Eso hicieron los <b>Cachorros de Chicago </b>durante la reconstrucción encabezada por<b> Theo Epstein</b>. El proyecto acumuló temporadas muy difíciles y numerosas derrotas mientras se reorganizaban el scouting, el desarrollo de talento, el roster y la cultura institucional. No se trataba de esperar cruzados de brazos, sino de trabajar con una dirección definida.</p><p>La recompensa llegó en 2016, cuando los Cubs conquistaron la Serie Mundial y terminaron con una sequía de 108 años.</p><p>El caso de Chicago contiene, además, una dimensión que trasciende a directivos, coaches y peloteros: la paciencia de la afición.</p><p>Durante generaciones, los seguidores de los Cachorros llenaron Wrigley Field convencidos de que quizá ese día terminaría la espera. La llamada Maldición de la Cabra, surgida en 1945 y alimentada durante décadas por derrotas dolorosas y oportunidades desperdiciadas, se convirtió en parte del folclor del club.</p><p>Padres llevaron a sus hijos al estadio con la esperanza que habían heredado de sus propios padres, y muchos aficionados murieron sin ver campeón a su equipo. Cada juego representaba la posibilidad de que finalmente se rompiera la maldición, de que esa tarde o esa noche ocurriera lo que varias generaciones habían esperado.</p><p>Cuando Chicago finalmente ganó en 2016, no celebró solamente un plantel. Celebraron varias generaciones que habían aprendido a esperar sin dejar de creer. El campeonato perteneció también a quienes continuaron ocupando sus asientos aun cuando la historia parecía empeñada en prolongar la frustración.</p><p>Los<b> Mets de Nueva York</b> representan otra forma de perseverancia. Después de su título de 1986 han transitado por temporadas memorables, dolorosas eliminaciones, reconstrucciones, grandes contrataciones y dos regresos a la Serie Mundial sin poder conquistar nuevamente el campeonato.</p><p>Cuatro décadas de espera no han disminuido la intensidad de una afición exigente y profundamente identificada con el equipo.</p><p>Quien acude a un juego de los Mets conserva esa esperanza íntima que acompaña al verdadero aficionado: que precisamente esa noche, en ese estadio y desde ese asiento, puede comenzar a romperse la larga racha. El público no llena las tribunas únicamente para presenciar lo que el equipo es, sino para creer en lo que todavía puede llegar a ser.</p><p>Esa <b>fidelidad</b>, sin embargo, también obliga a las organizaciones. La paciencia de la afición no puede utilizarse como pretexto para la mediocridad ni para prolongar indefinidamente proyectos sin rumbo. Debe corresponderse con trabajo, honestidad, planeación y señales reales de avance.</p><p>Esperar tiene sentido cuando se construye; de otro modo, deja de ser paciencia y se convierte en resignación.</p><p>Algo similar ocurre con los managers.</p><p>No todos pueden ser evaluados exclusivamente por una temporada, una serie o unas semanas. Debe analizarse el contexto: la calidad del roster, las lesiones, los recursos disponibles, la relación con la gerencia, la capacidad para mantener unido al grupo y la evolución del equipo.</p><p>Por supuesto, hay momentos en que un cambio es necesario. Un manager puede perder el control del clubhouse, deteriorar su relación con los jugadores, repetir errores o mostrar incapacidad para ajustar. Mantenerlo por simple obstinación también sería equivocado.</p><p>La paciencia no es inmovilidad.</p><p>Una organización seria debe tener criterios para decidir. Debe saber qué espera del manager, qué objetivos son razonables y qué señales indican que el proyecto todavía avanza. La <b>continuidad </b>sólo tiene sentido cuando existe una dirección clara.</p><p><b>Dave Roberts </b>ha estado sometido durante años a cuestionamientos, particularmente por algunas decisiones tomadas en postemporada. Sin embargo, los Dodgers no convirtieron cada eliminación en una crisis fundacional ni confundieron la crítica legítima con la necesidad automática de despedirlo.</p><p>La organización evaluó el conjunto del trabajo, preservó la coordinación entre manager y operaciones de beisbol y mantuvo una estructura capaz de competir de manera constante. Eso no significa que todo se haya hecho bien ni que la continuidad deba ser incondicional. Significa que una organización madura analiza procesos completos y no únicamente el enojo provocado por la derrota más reciente.</p><p><b>Kansas City </b>también mostró el valor de corregir sin destruir. Los Reales estuvieron muy cerca de prolongar el séptimo juego de la Serie Mundial de 2014. Perder de esa forma pudo provocar una reacción emocional y cambios profundos.</p><p>En lugar de desmantelar al equipo, preservaron el núcleo, mantuvieron al cuerpo técnico y realizaron ajustes puntuales. Un año después regresaron al Clásico de Otoño y conquistaron el campeonato.</p><p>No corrigieron destruyendo; corrigieron fortaleciendo.</p><p>El problema aparece cuando los cambios se producen para satisfacer el enojo inmediato.</p><p>Despedir a alguien puede ofrecer la sensación de que se hizo algo. Cambiar un jugador, contratar otro o modificar el cuerpo técnico genera titulares y transmite movimiento. Pero actuar no siempre significa corregir. A veces sólo significa trasladar la presión.</p><p>La administración de la frustración es una competencia directiva.</p><p>Hay dirigentes que sienten la necesidad de intervenir después de cada derrota. Convocan reuniones, exigen explicaciones, emiten mensajes contradictorios y modifican decisiones tomadas apenas días antes. Esa conducta puede resultar más dañina que la propia mala racha.</p><p>Cuando la dirección transmite <b>nerviosismo</b>, toda la organización lo absorbe.</p><p>El gerente deportivo comienza a operar con miedo. El manager percibe que su respaldo depende del siguiente resultado. Los jugadores entienden que el proyecto es frágil. Entonces cada juego adquiere una tensión desproporcionada.</p><p>La estabilidad, en cambio, permite evaluar mejor.</p><p>No significa ausencia de exigencia. Un club serio debe revisar permanentemente su desempeño, analizar estadísticas, estudiar comportamientos y detectar fallas. Pero debe hacerlo con método, no con ansiedad.</p><p>Corregir sin destruir es una de las grandes virtudes de las organizaciones exitosas.</p><p>A veces basta ajustar un rol, reforzar una posición, modificar una rutina o mejorar la comunicación. No todo problema exige una revolución. La capacidad para realizar cambios puntuales sin alterar el equilibrio general suele ser más valiosa que una sacudida completa.</p><p>También conviene recordar que las series cortas pueden distorsionar las evaluaciones.</p><p>Un equipo puede quedar eliminado por una mala noche, una decisión polémica, un batazo oportuno o una lesión inesperada. Eso no significa necesariamente que todo el proyecto fuera equivocado. Medir meses de trabajo por tres o cuatro juegos puede conducir a conclusiones injustas.</p><p>El resultado importa. En el deporte profesional no existe proyecto sin rendimiento. Pero evaluar sólo el desenlace puede impedir comprender el proceso.</p><p>Hay <b>organizaciones </b>que compiten constantemente porque sostienen una filosofía. Mantienen criterios de scouting, desarrollo, contratación y juego. Pueden cambiar nombres, pero no pierden identidad. Saben qué tipo de jugador buscan, cómo quieren competir y qué valores consideran indispensables.</p><p>Otras comienzan de nuevo cada año.</p><p>Cambian de manager, de gerente, de estrategia, de extranjeros y hasta de discurso. Cada temporada presentan una nueva reconstrucción. La consecuencia es que nunca terminan de construir nada.</p><p>La continuidad genera conocimiento acumulado.</p><p>Un cuerpo técnico que permanece aprende mejor las características de sus jugadores. Una gerencia estable identifica con mayor precisión sus fortalezas y debilidades. Los scouts afinan perfiles. Los jóvenes entienden qué se espera de ellos. La organización desarrolla una memoria.</p><p>Eso no significa cerrar la puerta a la innovación.</p><p>La paciencia tampoco debe convertirse en resistencia al cambio. Las organizaciones maduras conservan lo que funciona y modifican lo que ha dejado de hacerlo. Incorporan tecnología, nuevas metodologías y personal especializado sin abandonar su esencia.</p><p>La continuidad útil no es repetición mecánica. Es evolución con rumbo.</p><p>También existe una dimensión humana. Los jugadores no son piezas intercambiables que responden de manera inmediata a cualquier movimiento. Cambiar de ciudad, liga, idioma, entrenador o rol requiere adaptación. Un nuevo pitcher puede tardar en conocer a sus receptores. Un extranjero puede necesitar semanas para acomodarse. Un bateador que cambia su mecánica puede empeorar antes de mejorar.</p><p>La impaciencia puede interrumpir procesos justo antes de que comiencen a dar resultado.</p><p>Por supuesto, también hay decisiones que no deben aplazarse. La <b>indisciplina</b>, la falta de profesionalismo, el deterioro del ambiente o una deficiencia evidente exigen respuesta. La paciencia no consiste en mirar hacia otro lado.</p><p>Consiste en actuar con diagnóstico.</p><p>Un buen médico no opera cada vez que aparece dolor. Primero determina la causa. En el deporte debería ocurrir algo similar. No toda derrota requiere cirugía mayor.</p><p>La presión externa también pesa.</p><p>Los <b>aficionados </b>tienen derecho a exigir. Su pasión sostiene a los clubes y su inconformidad forma parte del espectáculo. Los medios cumplen su función al señalar errores y cuestionar decisiones. Pero la responsabilidad de una directiva consiste precisamente en no gobernar sólo por el ánimo del momento.</p><p>El aplauso y el abucheo cambian rápidamente.</p><p>Una organización no puede modificar su rumbo cada vez que cambia la conversación pública. Debe escuchar, pero también conservar criterio. De lo contrario, termina administrada desde la tribuna o desde las redes sociales.</p><p>La paciencia exige convicción.</p><p>Sólo puede sostener un proyecto quien sabe por qué lo eligió. Si una directiva contrata a un manager sin estar convencida, la primera crisis lo debilitará. Si incorpora a un joven sin un plan de desarrollo, pronto lo abandonará. Si arma un roster sin una filosofía, cualquier tropiezo parecerá prueba de que todo estaba mal.</p><p>La continuidad no se decreta; se respalda con fundamentos.</p><p>En ocasiones, el mayor acierto directivo consiste en no ceder a la presión. Mantener al jugador, respaldar al manager, esperar la recuperación de un lesionado o resistir la tentación de realizar un cambio desesperado también son decisiones.</p><p>No hacer lo impulsivo puede ser una forma de liderazgo.</p><p>La <b>historia </b>del deporte está llena de proyectos que necesitaron tiempo. Equipos que perdieron antes de aprender a ganar, managers que fracasaron antes de consolidarse, jóvenes que tardaron en madurar y organizaciones que construyeron una cultura antes de conquistar títulos.</p><p>También abundan los ejemplos contrarios: clubes que rompieron procesos prometedores por impaciencia y después pasaron años intentando reconstruir lo que habían deshecho.</p><p>El éxito sostenido rara vez nace de la <b>improvisación</b>.</p><p>Se construye mediante selección, preparación, disciplina, evaluación y continuidad. Requiere capacidad para reaccionar, pero también para resistir. Saber cambiar es importante; saber cuándo no cambiar puede ser todavía más difícil.</p><p>En el béisbol, todos quieren ganar hoy. Es comprensible. Cada temporada cuenta, cada juego importa y ninguna afición desea escuchar eternamente que el futuro será mejor.</p><p>Pero las organizaciones que sólo piensan en el siguiente resultado suelen hipotecar el siguiente año.</p><p>El verdadero equilibrio consiste en competir en el presente sin destruir el proceso. Exigir rendimiento sin cancelar el aprendizaje. Corregir errores sin demoler estructuras. Reaccionar sin improvisar.</p><p>La paciencia no garantiza campeonatos. Nada lo hace.</p><p>Pero la impaciencia sí puede impedirlos.</p><p>Los equipos improvisados pueden ganar una serie, aprovechar una racha o sorprender durante una temporada. Las organizaciones estables, en cambio, desarrollan identidad, acumulan conocimiento y generan condiciones para competir repetidamente.</p><p>Al final, la paciencia en el deporte no es esperar pasivamente a que algo ocurra. Es trabajar mientras se espera. Es revisar, ajustar, fortalecer y sostener aquello que todavía tiene sentido.</p><p>Es comprender que no todo fruto madura al mismo tiempo.</p><p>La competitividad sostenida no nace de la improvisación, de los cambios por reflejo ni de la ansiedad por aparentar decisiones. Se construye con una visión clara, evaluación permanente, capacidad de rectificación y firmeza para conservar aquello que todavía puede madurar.</p><p>Porque la competitividad se logra sabiendo cuándo actuar, cuándo corregir, qué debe sostenerse y, sobre todo, cuándo resistir la tentación de destruir por desesperación aquello que todavía estaba en proceso de convertirse en un equipo ganador.</p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://sdpnoticias-sdpnoticias-prod.cdn.arcpublishing.com/resizer/nkroSP_G7W8vIBxWsjgKFx43vHY=/cloudfront-us-east-1.images.arcpublishing.com/sdpnoticias/PQ6TBHZQJRDIBKSHFQTISPFA4M.jpg"><media:description type="plain"><![CDATA[México gana a Gran Bretaña en su debut en el Clásico Mundial de Beisbol 2026]]></media:description><media:credit role="author" scheme="urn:ebu">David J. Phillip</media:credit></media:content></item><item><title><![CDATA[Estadio Banorte respetará lugares y condiciones de compra de hospitalitys para la Liga MX]]></title><link>https://www.sdpnoticias.com/liga-mx/estadio-banorte-respetara-lugares-y-condiciones-de-compra-de-hospitalitys-para-la-liga-mx//</link><guid isPermaLink="true">https://www.sdpnoticias.com/liga-mx/estadio-banorte-respetara-lugares-y-condiciones-de-compra-de-hospitalitys-para-la-liga-mx//</guid><dc:creator><![CDATA[Irán González]]></dc:creator><description><![CDATA[Quinto Partido pudo confirmar que los aficionados que adquirieron estos espacios comenzarán a recibir, a partir de este viernes, los boletos correspondientes a las zonas de hospitality.]]></description><pubDate>Thu, 23 Jul 2026 02:44:25 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>La incertidumbre que había surgido alrededor de la asignación de localidades en el <a href="https://www.quintopartido.com/liga-mx/revelan-nuevos-detalles-que-tendra-el-estadio-azteca-para-el-mundial-2026/" target="_self" rel="" title="https://www.quintopartido.com/liga-mx/revelan-nuevos-detalles-que-tendra-el-estadio-azteca-para-el-mundial-2026/"><b>Estadio Banorte</b></a> comienza a quedar atrás. </p><p>Luego de varias semanas de dudas entre aficionados, empresarios y propietarios de palcos, el inmueble confirmó que se respetarán los lugares y condiciones adquiridas en las <b>zonas Hospitality</b> para los partidos de la <b>Liga MX</b>.</p><h2>Aficionados que adquirieron hospitality recibirán sus boletos</h2><p>De acuerdo con información de <i>ESPN</i>, algunos dueños de palcos y compradores de espacios especiales habían expresado su preocupación por la distribución de asientos después de la remodelación del <a href="https://www.quintopartido.com/liga-mx/estadio-azteca-abriria-sus-puertas-primero-para-recibir-partido-de-nfl-que-de-la-liga-mx-esto-es-lo-que-sabemos/" target="_self" rel="" title="https://www.quintopartido.com/liga-mx/estadio-azteca-abriria-sus-puertas-primero-para-recibir-partido-de-nfl-que-de-la-liga-mx-esto-es-lo-que-sabemos/"><b>Estadio Banorte</b></a>. </p><p>La ampliación de las<b> áreas hospitality</b> generó dudas entre algunos usuarios, quienes no tenían claridad sobre la ubicación que ocuparían para los primeros encuentros.</p><p>Sin embargo, <b>Quinto Partido</b> pudo confirmar que los aficionados que adquirieron estos espacios comenzarán a recibir, a partir de este viernes, los boletos correspondientes a las zonas que originalmente compraron.</p><img src="https://sdpnoticias-sdpnoticias-prod.cdn.arcpublishing.com/resizer/i5p1CL5hSVMcyENSMMar3RLU9Cg=/cloudfront-us-east-1.images.arcpublishing.com/sdpnoticias/26KVNQ5RQZFD7AT7Y2OJAWA2ZM.jpg" alt="Estadio Banorte respetará lugares y condiciones de compra de hospitalitys para la Liga MX." height="1800" width="3200"/><h2>¿Cuándo se entregarán los boletos de hospitality?</h2><p>Esto ocurrirá previo al partido entre <b>Atlante y </b><a href="https://www.quintopartido.com/opinion/club-america-de-grande-a-grandisimo/" target="_self" rel="" title="https://www.quintopartido.com/opinion/club-america-de-grande-a-grandisimo/"><b>América</b></a>, duelo que marcará el regreso del inmueble a la <b>Liga MX</b> tras su proceso de renovación.</p><p>La medida busca brindar certeza a los aficionados y garantizar que los acuerdos establecidos durante la compra de los espacios sean respetados. </p><p>De esta manera, los propietarios de palcos y usuarios de <b>hospitality</b> podrán contar con las localidades correspondientes bajo las condiciones pactadas.</p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://sdpnoticias-sdpnoticias-prod.cdn.arcpublishing.com/resizer/Hn0N9dEoi6-PeSlZfsiWMu6Y0yY=/cloudfront-us-east-1.images.arcpublishing.com/sdpnoticias/3JA36QS2DBBL3CXGKAZABFTJJ4.jpg"><media:description type="plain"><![CDATA[Estadio Banorte respetará lugares y condiciones de compra de hospitalitys para la Liga MX.]]></media:description><media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Brandon</media:credit></media:content></item><item><title><![CDATA[Philipsen gana, pero el Tour entra en territorio de gigantes]]></title><link>https://www.sdpnoticias.com/opinion/philipsen-gana-pero-el-tour-entra-en-territorio-de-gigantes//</link><guid isPermaLink="true">https://www.sdpnoticias.com/opinion/philipsen-gana-pero-el-tour-entra-en-territorio-de-gigantes//</guid><dc:creator><![CDATA[Rolando Arreola]]></dc:creator><description><![CDATA[En opinión de Rolando Arreola, Jasper Philipsen se impuso en la etapa 17 del Tour de Francia, pero Los Alpes serán el escenario donde se definirá el podio.]]></description><pubDate>Wed, 22 Jul 2026 16:20:43 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p><b>Jasper Philipsen</b> se impuso en la <b>etapa 17</b> gracias al extraordinario trabajo del <b>Alpecin-Deceuninck</b> y a una impecable conducción de <b>Mathieu van der Poel</b>. El belga demostró que, incluso en la tercera semana del <b>Tour de Francia</b>, todavía hay espacio para que los velocistas brillen.</p><p>Sin embargo, el panorama cambia a partir de ahora. Lo que resta del Tour pertenece a los escaladores. <b>Los Alpes</b> serán el escenario donde <b>se definirá el podio</b> y cualquier crisis, caída o error táctico puede cambiar el destino de la carrera.</p><p><b>Tadej Pogacar</b> sigue siendo el <b>gran favorito</b> para vestir de <b>amarillo en París</b>. Su fortaleza, el dominio colectivo del <b>UAE Team Emirates XRG</b> y su <b>inteligencia</b> para administrar cada etapa lo mantienen un escalón por encima de sus rivales.</p><p>La verdadera batalla estará por los lugares de honor. <b>Remco Evenepoel</b> defenderá el segundo puesto, mientras<b> Isaac del Toro</b> y el joven francés Paul Seixas buscarán aprovechar la alta montaña para acercarse al podio y disputar el maillot blanco. Seixas ha demostrado una <b>calidad extraordinaria</b>, pero el mexicano también ha dejado claro que posee el <b>talento</b> y el <b>carácter</b> para competir de tú a tú con los mejores del mundo.</p><p>Mi pronóstico es que Pogacar conquistará el Tour de Francia. Evenepoel parte con ventaja para terminar segundo, pero la pelea por el tercer escalón del podio sigue completamente abierta. Si Isaac del Toro recupera las sensaciones que mostró en la primera mitad de la carrera y el UAE plantea una <b>estrategia ofensiva</b>, <b>México</b> aún puede soñar con una <b>actuación histórica</b>.</p><p>El Tour entra en su momento decisivo. Ya no basta con resistir; ha llegado la <b>hora de atacar</b>. Y mientras exista una montaña por subir, el sueño de ver al <b>Torito</b> en el podio de París seguirá completamente vivo.</p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://sdpnoticias-sdpnoticias-prod.cdn.arcpublishing.com/resizer/tQ5uZU261IXffk3QQubAaEwJWrc=/cloudfront-us-east-1.images.arcpublishing.com/sdpnoticias/ZDZBVYBU5VBOHMA7IZBXYHBZPQ.png"><media:description type="plain"><![CDATA[Jasper Philipsen. Foto: @LeTour]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[El clubhouse y el dugout también ganan campeonatos]]></title><link>https://www.sdpnoticias.com/opinion/el-clubhouse-y-el-dugout-tambien-ganan-campeonatos//</link><guid isPermaLink="true">https://www.sdpnoticias.com/opinion/el-clubhouse-y-el-dugout-tambien-ganan-campeonatos//</guid><dc:creator><![CDATA[Salvador Cosío Gaona]]></dc:creator><description><![CDATA[El talento puede llevar a un equipo hasta la postemporada; pero muchas veces son la armonía del clubhouse, el liderazgo silencioso del coach de banca y la unidad que se expresa desde el dugout los que terminan conduciéndolo hasta el campeonato]]></description><pubDate>Wed, 22 Jul 2026 10:54:44 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>Un equipo puede tener al mejor pitcher, un lineup poderoso, una gerencia competente y una estructura de primer nivel. Puede contar con tecnología, análisis, preparación física, medicina deportiva, coaches especializados y recursos suficientes para competir. Sin embargo, si el <b>clubhouse </b>está roto y el <b>dugout </b>carece de unidad, ninguna estadística alcanza para reparar el daño.</p><p>El <a href="https://www.quintopartido.com/beisbol/kansas-city-royals-anuncian-estadio-de-33-mil-millones-en-crown-center/" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://www.quintopartido.com/beisbol/kansas-city-royals-anuncian-estadio-de-33-mil-millones-en-crown-center/"><u><b>beisbol</b></u></a><b> </b>suele analizarse desde lo visible: el promedio de bateo, la efectividad de los lanzadores, la defensa, la velocidad, la profundidad del bullpen, la capacidad del manager para mover sus piezas y la calidad del roster. Todo eso importa. Pero existe una dimensión menos medible, más humana y, en ocasiones, decisiva: la manera en que conviven los peloteros, cómo se distribuyen los liderazgos, cómo se administran los egos, cómo se enfrentan las derrotas y hasta qué punto un grupo de individuos logra convertirse realmente en equipo.</p><p>El clubhouse no es únicamente el sitio donde los jugadores se cambian, guardan sus pertenencias o esperan el inicio del encuentro. Es el espacio donde se construyen confianzas, se expresan inconformidades, se procesan frustraciones, se celebran victorias y se enfrentan momentos de tensión. Ahí se conoce el carácter real de un plantel. También ahí comienzan muchas de sus fortalezas y, en otros casos, sus fracturas.</p><p>El dugout representa la expresión pública de esa convivencia. No es solamente una banca desde la cual se observa el partido. Ahí se comparten señales, se estudia al rival, se transmiten instrucciones, se comentan los turnos anteriores y se manifiesta el verdadero ánimo del equipo. Un dugout atento, participativo y solidario puede sostener a quien acaba de fallar; uno dividido, indiferente o dominado por pequeños grupos revela muchas veces que el problema comenzó antes, dentro del clubhouse.</p><p>No todos los <b>liderazgos </b>aparecen en el lineup ni llevan un nombramiento formal. Hay jugadores que, aun sin ser las grandes figuras, sostienen al grupo con su conducta cotidiana. Son quienes llegan temprano, trabajan con disciplina, respetan al cuerpo técnico, acompañan al compañero que atraviesa una mala racha y entienden cuándo deben hablar y cuándo conviene guardar silencio. Su influencia no siempre figura en las estadísticas, pero suele ser evidente para quienes conviven dentro del equipo.</p><p>En sentido contrario, también existen peloteros de enorme talento que deterioran la convivencia. Jugadores que condicionan su disposición a permanecer como titulares, cuestionan decisiones frente a otros compañeros, generan divisiones, privilegios o pequeños <b>grupos de poder</b>. El carácter competitivo es indispensable, pero no debe confundirse con el ego descontrolado. Una cosa es exigir, inconformarse o luchar por un lugar; otra muy distinta es anteponer el interés personal al funcionamiento colectivo.</p><p>Ésa es una de las tareas más delicadas del manager. Dirigir no consiste solamente en elaborar una alineación o decidir cuándo retirar a un pitcher. También implica administrar personalidades, escuchar sin perder autoridad, corregir sin humillar, imponer disciplina sin romper la confianza y preservar la unidad aun cuando las decisiones inevitablemente generen molestias.</p><p>Sin embargo, el manager no realiza solo esa labor. Junto a él existe una figura fundamental que con frecuencia recibe menos reconocimiento del que merece: el coach de banca. Es el segundo al mando, el colaborador más cercano del piloto y, muchas veces, quien mejor conoce el pulso cotidiano del equipo.</p><p>El coach de banca auxilia en la estrategia, revisa situaciones de juego, coordina información con los demás coaches, observa detalles que pueden escapar al manager y está preparado para asumir la conducción ante cualquier ausencia. Pero su responsabilidad rebasa lo táctico. Suele ser un puente entre el cuerpo técnico y los jugadores, ayuda a procesar inconformidades, detecta tensiones, acompaña a los peloteros en momentos difíciles y contribuye decisivamente a conservar un ambiente sano en el clubhouse y una banca activa, ordenada y comprometida durante los juegos.</p><p>En muchos equipos, el coach de banca es quien sabe cuándo conviene acercarse a un jugador, cuándo dejarlo respirar, cuándo transmitir una inquietud al manager y cuándo intervenir para evitar que un desacuerdo se convierta en conflicto. Su autoridad debe ser firme, pero también cercana. No sustituye al manager; lo complementa. Y cuando ambos trabajan con confianza, claridad y respeto, el resto del cuerpo técnico y el plantel perciben una conducción coherente.</p><p>En un roster profesional casi nadie está plenamente satisfecho durante toda la temporada. El titular que entra en mala racha teme perder su lugar; el suplente considera que merece más oportunidades; el relevista quiere trabajar en entradas de mayor responsabilidad; el abridor desplazado al bullpen siente que ha perdido jerarquía; el veterano percibe que los jóvenes avanzan; el novato enfrenta la presión de demostrar rápidamente que pertenece a ese nivel. En ese universo de intereses, emociones y expectativas, la conducción del grupo puede ser tan importante como la estrategia.</p><p>La <b>disciplina interna</b> también cuenta. Un equipo no necesita convertirse en un cuartel, pero sí establecer reglas claras. Horarios, preparación, cuidado físico, respeto a compañeros, coaches, personal de apoyo y medios de comunicación forman parte de una cultura profesional. Cuando las normas se aplican solamente a algunos o las figuras reciben concesiones excesivas, el mensaje para el resto del plantel puede ser destructivo.</p><p>Los <b>privilegios </b>mal administrados generan resentimiento. Es lógico que un pelotero con larga trayectoria o enorme peso deportivo tenga condiciones distintas en ciertos aspectos, pero eso no debe traducirse en impunidad. Una organización pierde autoridad cuando exige sacrificio a los jóvenes y tolera indisciplina en las estrellas. El liderazgo se fortalece cuando existe coherencia.</p><p>Los veteranos cumplen una función central. Su experiencia puede ayudar a integrar a los novatos, explicar códigos del juego, transmitir hábitos y contener momentos difíciles. El joven que asciende a un equipo profesional no sólo enfrenta lanzamientos más rápidos o rivales más experimentados; también entra a un entorno con jerarquías, costumbres y presiones desconocidas. Contar con un veterano que lo oriente puede acelerar su adaptación y evitar errores.</p><p>Pero la veteranía, por sí sola, no garantiza liderazgo. Hay jugadores experimentados que entienden su responsabilidad y otros que utilizan su antigüedad para imponer costumbres, proteger espacios o resistirse a cualquier cambio. El auténtico líder no exige respeto por los años acumulados; lo obtiene por su <b>conducta</b>.</p><p>La <b>convivencia </b>se vuelve todavía más compleja en organizaciones donde coinciden peloteros de distintas nacionalidades, idiomas, edades y trayectorias. En el beisbol mexicano es habitual la presencia de jugadores nacionales, estadounidenses, caribeños y sudamericanos. Cada uno llega con su propia cultura, formación y manera de entender la competencia. Integrar esas diferencias requiere sensibilidad, comunicación y reglas comunes.</p><p>El <b>idioma </b>puede ser una barrera, pero no es la única. También influyen la alimentación, las costumbres, la manera de recibir una crítica, la relación con la autoridad y la forma de expresar emociones. Una organización seria no debe limitarse a contratar talento extranjero; tiene que facilitar su incorporación al grupo y a la ciudad. Un jugador que se siente aislado difícilmente rendirá al máximo.</p><p>La comunicación es otro componente fundamental. Muchos problemas no nacen de una decisión, sino de la forma en que se explica. Un pelotero puede aceptar una suplencia, un cambio de rol o una salida del roster si recibe una explicación clara, directa y respetuosa. En cambio, cuando se entera por terceros, por una filtración o al llegar al estadio, la molestia suele ser mayor.</p><p>El manager no está obligado a justificar cada movimiento ante todo el plantel, pero sí a cuidar la <b>dignidad </b>de quienes integran el equipo. La franqueza evita rumores. Cuando no existe información, el clubhouse produce sus propias versiones, y casi siempre son más dañinas que la realidad.</p><p>También importa la manera en que se enfrentan las derrotas. Durante una temporada larga ningún equipo evita las malas rachas. Hay semanas en que el bateo desaparece, el bullpen deja escapar ventajas y las lesiones se acumulan. En esos momentos se revela la fortaleza del grupo. Algunos equipos comienzan a buscar culpables; otros conservan la calma, trabajan y se protegen internamente.</p><p>La cohesión no significa ocultar errores ni justificar mediocridad. Significa corregir sin destruirse. Un equipo unido puede discutir, exigir y señalar fallas. La diferencia está en que lo hace con el propósito de mejorar, no de fracturar.</p><p>La <b>confianza </b>también se construye a partir del comportamiento del<b> cuerpo técnico</b>. Si los jugadores perciben favoritismos, decisiones contradictorias o mensajes distintos entre el manager y sus coaches, la autoridad se debilita. El cuerpo técnico debe funcionar como una unidad. Puede haber desacuerdos internos, pero no conviene trasladarlos al plantel.</p><p>Ahí vuelve a cobrar relevancia el coach de banca. Como segundo al mando, tiene la responsabilidad de ayudar a ordenar la comunicación interna y evitar que las diferencias entre coaches se conviertan en señales contradictorias. También debe mantener vivo el dugout, impedir que la banca caiga en apatía y procurar que los suplentes, aun cuando no participen, permanezcan atentos e involucrados.</p><p>Un dugout activo no significa una banca escandalosa ni una celebración artificial. Significa que todos siguen el juego, observan al pitcher rival, comparten información y respaldan al compañero. El suplente que detecta una seña, una tendencia o una modificación en la defensa puede aportar tanto como quien está dentro del terreno. La competencia se juega con nueve, pero se piensa y se acompaña desde toda la banca.</p><p>Algo similar ocurre con la<b> gerencia deportiva</b>. El clubhouse detecta rápidamente cuando existe distancia entre la oficina y el dugout. Si la gerencia respalda públicamente al manager, pero lo desautoriza en privado; si contrata jugadores que no encajan con la filosofía del cuerpo técnico o si interviene directamente con algunos peloteros sin respetar la cadena de mando, aparecen tensiones difíciles de resolver.</p><p>Por ello, la cultura del clubhouse no depende sólo de los jugadores. Se forma desde la organización completa. Los contratos, los ascensos, los castigos, las oportunidades y las salidas transmiten mensajes. Cada decisión revela qué conductas se premian y cuáles se toleran.</p><p>Un equipo que privilegia únicamente el <b>talento </b>termina enviando una señal peligrosa: mientras se produzca, todo está permitido. Esa fórmula puede ofrecer resultados temporales, pero difícilmente construye estabilidad. El talento es indispensable, aunque debe convivir con responsabilidad, profesionalismo y respeto.</p><p>En esta dinámica participan además personajes casi invisibles para el público, pero muy cercanos a la vida diaria del equipo. Están los responsables del clubhouse, trainers, utileros, encargados del equipamiento y personal de apoyo. Y están también los batboys, cuya función va mucho más allá de recoger bates.</p><p>Los batboys permanecen atentos durante todo el encuentro, abastecen pelotas, cascos, agua y material, apoyan a jugadores y coaches, conocen las rutinas de cada integrante y forman parte del pulso cotidiano del dugout. Deben anticiparse a las necesidades, reaccionar con rapidez y mantener una discreción absoluta. Su cercanía con los peloteros los convierte muchas veces en integrantes apreciados y confiables del grupo.</p><p>No aparecen en el box score ni reciben entrevistas después del juego, pero ayudan a que todo funcione. Conocen los tiempos, las costumbres, las preferencias y hasta los estados de ánimo de quienes integran el equipo. No son simples utileros ni figuras decorativas. Son parte de la operación diaria y, en muchos casos, también de la <b>identidad afectiva </b>del club.</p><p>En el deporte abundan los ejemplos de planteles repletos de estrellas que fracasan. También existen equipos menos espectaculares que superan expectativas porque trabajan con armonía, aceptan roles y responden colectivamente. Eso no significa que la “química” pueda sustituir la calidad. Ningún clubhouse unido convierte por sí solo a un equipo limitado en campeón. Pero cuando el talento es comparable, la cohesión puede inclinar la balanza.</p><p>En postemporada, esa diferencia se vuelve más evidente. Las series cortas multiplican la presión. Cada error pesa, cada decisión se analiza y cada jugador sabe que una mala actuación puede acompañarlo durante años. Ahí resulta valioso pertenecer a un grupo que transmite confianza, protege al compañero y mantiene estabilidad.</p><p>El pelotero que falla un batazo decisivo necesita procesarlo rápidamente, porque al día siguiente puede presentarse otra oportunidad. El pitcher que permite una carrera en la novena entrada debe recuperar la confianza. El suplente que no ha jugado en semanas puede ser llamado para tomar un turno crucial. En esos momentos, la preparación mental y el respaldo del equipo resultan determinantes.</p><p>Hay compañeros que elevan a los demás. No siempre son quienes conectan más cuadrangulares o firman los contratos más costosos. Son aquellos que mantienen el <b>ánimo</b>, comparten información, celebran el éxito ajeno y comprenden que una temporada exige contribuciones distintas. A veces lideran con la palabra; otras, con el ejemplo.</p><p>También hay jugadores que saben enfrentar al compañero cuando es necesario. Un clubhouse sano no es aquel donde todos se dicen que sí, sino aquel donde existe confianza suficiente para señalar una conducta equivocada sin provocar una ruptura. Esa <b>autorregulación</b> evita que todos los conflictos lleguen al manager, al coach de banca o a la oficina.</p><p>Los códigos internos del beisbol han cambiado. Algunas prácticas que antes se consideraban normales hoy resultarían inaceptables. La autoridad ya no puede descansar en humillaciones, novatadas excesivas o miedo. Las nuevas generaciones exigen una comunicación distinta y mayor respeto. Eso no significa que carezcan de disciplina, sino que el liderazgo debe evolucionar.</p><p>El buen manager entiende esos cambios sin perder control. Sabe que no puede dirigir igual a todos. Algunos jugadores necesitan una conversación directa; otros responden mejor a la confianza; algunos requieren presión y otros se bloquean con ella. La capacidad para identificar esas diferencias forma parte del oficio.</p><p>El coach de banca, por su cercanía cotidiana, suele ser esencial para ayudar al manager a interpretar esas personalidades. Puede advertir cuándo un jugador está aislándose, cuándo una molestia comienza a contaminar al grupo o cuándo el dugout necesita recuperar energía. Su labor no siempre es visible, pero forma parte de la salud interna del equipo.</p><p>Por eso, cuando se evalúa a un manager sólo por sus movimientos tácticos, se observa apenas una parte de su trabajo. El público puede cuestionar un toque de bola, un cambio de pitcher o una alineación. Lo que no siempre conoce es el estado emocional del plantel, las molestias físicas, las conversaciones previas y los equilibrios internos que también influyen en cada decisión.</p><p>Los <b>campeonatos </b>suelen recordarse por una jugada: un cuadrangular, una atrapada, un relevo extraordinario o un último out. Pero detrás de ese momento existe un grupo que atravesó viajes, lesiones, suplencias, derrotas, discusiones y presiones. Llegar unido al juego decisivo es también una forma de preparación.</p><p>Un roster reúne jugadores. El clubhouse construye confianza. El dugout la pone a prueba en cada encuentro.</p><p>La diferencia parece sencilla, pero es enorme. Reunir talento depende del presupuesto, el scouting y las decisiones de la gerencia. Convertirlo en una unidad competitiva requiere liderazgo, comunicación, disciplina, confianza y generosidad. Exige que cada integrante comprenda que su valor individual adquiere sentido dentro de un objetivo común.</p><p>El beisbol continuará midiéndose con números. Es correcto que así sea. Las estadísticas ayudan a comprender el rendimiento y a tomar mejores decisiones. Pero ningún dato registra por completo la conversación que devolvió confianza a un jugador, el gesto de un veterano que protegió a un novato, la intervención del coach de banca que evitó una fractura o el trabajo discreto del batboy que contribuye todos los días al funcionamiento del grupo.</p><p>Tampoco existe una fórmula perfecta para medir la lealtad, el respeto, la solidaridad o la capacidad de sacrificar protagonismo. Sin embargo, todas esas cualidades aparecen cuando la temporada entra en su momento más exigente.</p><p>Los mejores nombres pueden llenar un roster. Sólo la convivencia, el liderazgo y la disciplina consiguen convertirlos en equipo.</p><p>Los campeonatos se ganan con pitcheo, bateo, defensa y decisiones acertadas. Se construyen desde la gerencia, el dugout, el entrenamiento y la preparación. Pero también se fraguan en ese espacio reservado donde los jugadores aprenden a confiar unos en otros, aceptan responsabilidades, enfrentan sus diferencias y comprenden que nadie puede ganar solo.</p><p>Porque el talento puede llevar a un equipo hasta la postemporada; pero muchas veces son la armonía del clubhouse, el liderazgo silencioso del coach de banca y la unidad que se expresa desde el dugout los que terminan conduciéndolo hasta el campeonato.</p><p>X: @salvadorcosio1</p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://sdpnoticias-sdpnoticias-prod.cdn.arcpublishing.com/resizer/riUjAUjUCBKX4Ygkr-Jv_LgUIWM=/cloudfront-us-east-1.images.arcpublishing.com/sdpnoticias/CZYL3JSSUBC5VFGHZ5CT4THLC4.png"><media:description type="plain"><![CDATA[Beisbol. Foto: Cuartoscuro]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[¿El rey ha muerto? Messi no le debe nada al futbol]]></title><link>https://www.sdpnoticias.com/opinion/el-rey-ha-muerto-messi-no-le-debe-nada-al-futbol//</link><guid isPermaLink="true">https://www.sdpnoticias.com/opinion/el-rey-ha-muerto-messi-no-le-debe-nada-al-futbol//</guid><dc:creator><![CDATA[José Domingo Agustín Cureño Jiménez]]></dc:creator><description><![CDATA[En opinión de José Cureño, la corona del rey está abollada, pero él no ha muerto, y aunque muy difícilmente veremos a Messi en otro Mundial, su legado va a ser muy difícil de superar.]]></description><pubDate>Wed, 22 Jul 2026 10:00:00 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>¿Cómo medimos el “<b>éxito</b>” de un <b>futbolista</b>? Medirlo únicamente tomando en cuenta copas, medallas o cualquier tipo de galardón sería simplista y reduccionista, puesto que su <b>trascendencia</b> va más allá de eso. Si bien es cierto que tampoco se puede dejar de lado el aspecto de los <b>triunfos</b> obtenidos durante la carrera, ya sea en lo colectivo o en lo individual, hay <b>trofeos</b> que pesan mucho más que otros, y ahí precisamente es donde el <b>análisis</b> debe ser <b>certero y objetivo</b>, y hoy, a pesar de que <b>Lionel Andrés Messi Cuccittini</b> no logró junto con su selección la <b>Copa Mundial de la FIFA 2026</b>, la historia del futbol soccer lo tiene <b>consagrado</b> junto a los otros <b>olímpicos del balompié mundial</b>.</p><p>El debate se acabó el domingo. A pesar de que Messi y Argentina estuvieron muy cerca de ganar el Mundial, nadie le podrá quitar su lugar de ser el <b>mejor jugador de futbol de este siglo</b>. A pesar de que Messi y Argentina estuvieron muy cerca de ganar el Mundial, nadie le podrá quitar su lugar de ser el mejor jugador de futbol de este siglo, y aunque para muchas y muchos la discusión sigue en pie para saber si es el mejor de todos los tiempos, disputando ese lugar contra los titanes: <b>Maradona y Pelé</b>, la realidad es que esa discusión todavía seguirá por un par de años más; no obstante, eso no demerita en lo absoluto su carrera, y aunque existen varios <b>escándalos</b> en su carrera, más afuera de la cancha que dentro de ella, en esta ocasión optaré por separar al artista de la obra, para que la bola no se manche, como diría el inmortal Diego Armando.</p><p>¿Cómo te explicas que un tipo de casi 40 años estuvo a punto de ganar una <i>World Cup </i>con una selección que no es la mejor en mucho tiempo de su nación? Es decir, hoy Messi jugaba con estrellas (porque tampoco son los mediocres que se les tilda) que no son ni de cerca lo mejor que hemos visto de Argentina en los últimos años. Aun así, fueron <b>finalistas</b>. A pesar de que en este Mundial parece —muy obvio— que el excampeón tuvo una “<b>ayudadita</b>” de la <b>FIFA</b> para llegar a la final por <b>temas arbitrales muy controversiales</b> que dejaron ver dos situaciones: ¿<b>Infantino</b> es mitad argentino o el peso de Lionel en la cancha es tanto que los árbitros les perdonaron muchas faltas?</p><p>La <b>corona del rey está abollada</b>, pero él no ha muerto, y aunque muy difícilmente veremos a Messi en otro Mundial, su legado va a ser muy difícil de superar. Mbappé será un goleador, pero mientras <b>no juegue en equipo</b>, estará desperdiciando a una selección francesa histórica que podría tocar la gloria de su mano. </p><p><b>Cristiano</b> se despide junto con Lionel <b>en lo más alto</b>, y aunque el Bicho fue su eterno y digno rival, en los hechos está que no le pudo superar. <b>Lamine Yamal</b> está convocado a sucederlo en el trono, va muy bien; de entrada, trae de su juguete a <b>Kylian</b> y es un sujeto que ha demostrado a su muy corta edad el <b>potencial que tiene</b>; tal vez ese bebé que en algún momento bañó Lionel Messi fue ungido para ocupar su lugar en la historia del futbol. ¡Nos leemos pronto!</p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://sdpnoticias-sdpnoticias-prod.cdn.arcpublishing.com/resizer/Pzkv7uNagSJEPW8-PWd8RkDotWE=/cloudfront-us-east-1.images.arcpublishing.com/sdpnoticias/VY2VPS5QBNEA7OI5LDJUGGYAKI.jpg"><media:description type="plain"><![CDATA[Lionel Messi en el Mundial 2026]]></media:description><media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Charlie Riedel</media:credit></media:content></item><item><title><![CDATA[Remco Evenepoel confirma que es el rey de la contrarreloj]]></title><link>https://www.sdpnoticias.com/opinion/remco-evenepoel-confirma-que-es-el-rey-de-la-contrarreloj//</link><guid isPermaLink="true">https://www.sdpnoticias.com/opinion/remco-evenepoel-confirma-que-es-el-rey-de-la-contrarreloj//</guid><dc:creator><![CDATA[Rolando Arreola]]></dc:creator><description><![CDATA[En la etapa 16 del Tour de Francia 2026, Remco Evenepoel recordó al mundo por qué es campeón olímpico y campeón mundial en contrarreloj, al imponer un ritmo impecable de principio a fin para adjudicarse una victoria incontestable.]]></description><pubDate>Tue, 21 Jul 2026 16:23:40 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>La <b>etapa 16</b> del <b>Tour de Francia 2026</b>, una <b>contrarreloj individual</b> de 26.1 kilómetros entre Évian-les-Bains y Thonon-les-Bains, dejó una <b>exhibición</b> del hombre que hoy domina como nadie esta especialidad. <b>Remco Evenepoel</b> recordó al mundo por qué es campeón olímpico y campeón mundial al imponer un ritmo impecable de principio a fin para adjudicarse una victoria incontestable.</p><p>La contrarreloj es la disciplina más pura del <b>ciclismo</b>. No existen compañeros que marquen el paso, ni ruedas donde <b>resguardarse del viento</b>. Solo el <b>corredor</b>, su bicicleta, la <b>aerodinámica</b>, la potencia y la capacidad de administrar el esfuerzo durante cada metro del recorrido. Y en ese terreno, <b>Evenepoel</b> volvió a demostrar que sigue siendo la <b>referencia mundial</b>.</p><p>Con una posición aerodinámica prácticamente perfecta, una cadencia constante y una extraordinaria producción de potencia, el belga construyó su triunfo desde los primeros puntos intermedios. Cada curva, cada aceleración y cada cambio de ritmo fueron ejecutados con la precisión de un auténtico especialista.</p><p>El único capaz de limitar los daños fue <b>Tadej Pogacar</b>, quien finalizó segundo a 28 segundos. Más importante aún, el esloveno defendió con autoridad el <b>maillot amarillo</b>, demostrando que, además de ser el <b>mejor escalador del Tour</b>, también es uno de los grandes especialistas contra el reloj cuando la clasificación general está en juego.</p><p>La tercera posición correspondió al danés <b>Mattias Skjelmose</b>, mientras que el joven francés tuvo <b>Paul Seixas</b> volvió a confirmar que es una de las grandes revelaciones del ciclismo mundial al terminar cuarto y recortar cinco segundos sobre el mexicano <a href="https://www.sdpnoticias.com/deportes/quien-es-isaac-del-toro-el-joven-mexicano-que-esta-causando-sensacion-en-el-mundo-del-ciclismo/" target="_blank" rel="" title="https://www.sdpnoticias.com/deportes/quien-es-isaac-del-toro-el-joven-mexicano-que-esta-causando-sensacion-en-el-mundo-del-ciclismo/">Isaac del Toro</a>, quien concluyó quinto entre los mejores especialistas del planeta, una <b>actuación sobresaliente</b> para un corredor que disputa su primer Tour de Francia y que además logró conservar el maillot blanco de líder de los jóvenes.</p><p>La <b>nota negativa</b> entre los aspirantes a la clasificación general fue <b>Juan Ayuso</b>. El español <b>no encontró el ritmo</b> durante toda la contrarreloj y <b>cedió</b> un tiempo importante respecto a sus principales rivales, comprometiendo seriamente sus aspiraciones de pelear por las posiciones de honor en la última semana del Tour.</p><p>Con las grandes etapas de montaña todavía por delante, la contrarreloj dejó claro que las diferencias siguen siendo reducidas entre varios aspirantes al <b>podio</b>. Sin embargo, también confirmó dos realidades difíciles de discutir: Remco Evenepoel continúa siendo el mejor contrarrelojista del mundo, mientras que Tadej Pogacar mantiene bajo control el Tour de Francia. Para México, la noticia sigue siendo extraordinaria<b>: Isaac del Toro</b> permanece entre la <b>élite del ciclismo mundial</b>, defendiendo el maillot blanco y demostrando, día tras día, que su lugar está entre los grandes campeones del presente y del futuro.</p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://sdpnoticias-sdpnoticias-prod.cdn.arcpublishing.com/resizer/8iZY-Z8RdXjXXzy7r5z11oUGp7M=/cloudfront-us-east-1.images.arcpublishing.com/sdpnoticias/NF7MAU4IV5ELVAB2BUTAGBC4AA.png"><media:description type="plain"><![CDATA[Remco Evenepoel]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[El éxito también se construye fuera del diamante]]></title><link>https://www.sdpnoticias.com/opinion/el-exito-tambien-se-construye-fuera-del-diamante//</link><guid isPermaLink="true">https://www.sdpnoticias.com/opinion/el-exito-tambien-se-construye-fuera-del-diamante//</guid><dc:creator><![CDATA[Salvador Cosío Gaona]]></dc:creator><description></description><pubDate>Tue, 21 Jul 2026 10:27:24 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>El <a href="https://www.quintopartido.com/liga-mx/le-iba-a-cruz-azul-aficionados-le-recuerdan-a-isaias-violante-su-pasado-cementero/" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://www.quintopartido.com/liga-mx/le-iba-a-cruz-azul-aficionados-le-recuerdan-a-isaias-violante-su-pasado-cementero/"><u><b>aficionado</b></u></a><b> </b>ve un juego de tres horas; una organización vive el beisbol los 365 días del año. Esa diferencia explica buena parte de lo que separa a un equipo que compite ocasionalmente de otro que logra sostenerse entre los protagonistas.</p><p>Cuando llega el campeonato, la imagen se concentra en los peloteros, el manager y el trofeo. Es natural. Son ellos quienes aparecen frente al público y ejecutan las jugadas decisivas. El bateador conecta el imparable, el pitcher domina al rival, el jardinero realiza la atrapada y el manager toma la decisión que puede cambiar el rumbo del encuentro. Sin embargo, el éxito rara vez comienza ahí. Mucho antes del primer lanzamiento ya hubo decenas de <b>decisiones</b>, evaluaciones, contrataciones, correcciones y procesos que determinaron si ese equipo llegaría realmente preparado al momento decisivo.</p><p>El beisbol profesional moderno dejó de depender únicamente de la intuición de unos cuantos dirigentes, de la autoridad absoluta del manager o del talento natural de un grupo de jugadores. Hoy, una organización ganadora necesita estructura, método, información, especialización y coordinación. No basta con reunir nombres importantes. Hay que construir un proyecto.</p><p>La primera gran responsabilidad recae en la dirección y, particularmente, en la <b>gerencia deportiva</b>. Ahí se define la filosofía del club, se determina qué tipo de equipo se quiere formar, se construye el roster, se elige al manager, se detectan necesidades y se planean movimientos de corto, mediano y largo plazo. Una gerencia eficaz no improvisa a partir de una mala racha ni se deslumbra únicamente con estadísticas superficiales. Evalúa condiciones deportivas, físicas, contractuales y humanas. Debe saber cuándo sostener a un jugador, cuándo buscar un reemplazo, cuándo realizar un cambio y cuándo proteger la estabilidad del grupo.</p><p>En<b> Grandes Ligas</b>, los departamentos de operaciones de beisbol se han convertido en verdaderos centros de<b> inteligencia deportiva</b>. En el beisbol mexicano, aunque las estructuras son distintas, la exigencia no es menor. La capacidad para armar un plantel equilibrado, reaccionar durante la temporada, cubrir lesiones y fortalecer al equipo rumbo a la postemporada puede determinar la diferencia entre una campaña decorosa y un campeonato.</p><p>En nuestras ligas existe, además, un elemento particular: los procesos de refuerzo. Elegir correctamente en esa etapa no es un asunto menor ni una simple suma de nombres. Se necesita identificar qué requiere realmente el equipo, qué jugador puede adaptarse al clubhouse, cuál tiene el carácter para competir bajo presión y qué incorporación complementa, en lugar de alterar, el equilibrio ya construido. Un refuerzo mal seleccionado puede aportar poco; uno adecuado puede modificar por completo una serie.</p><p>Pero la gerencia deportiva no trabaja sola. Detrás de ella existe una red cada vez más amplia de scouts, analistas, coordinadores de desarrollo, especialistas en video y profesionales dedicados al <b>estudio de datos</b>. El scouting tradicional sigue siendo indispensable, porque ningún sistema sustituye completamente la capacidad de observar el talento, la mecánica, el carácter, la disciplina y la forma en que un jugador responde en situaciones reales. Al mismo tiempo, la analítica y la sabermetría permiten descubrir tendencias, anticipar comportamientos, corregir deficiencias y tomar decisiones con un nivel de precisión impensable hace algunas décadas.</p><p>El beisbol se estudia hoy lanzamiento por lanzamiento. Se analiza la velocidad de salida de la pelota, el ángulo de bateo, la rotación, la zona de contacto, la secuencia de pitcheos, la colocación defensiva, la velocidad de reacción y la eficiencia en el corrido de bases. Todo ello aporta información útil, pero la clave sigue siendo convertir los datos en decisiones deportivas inteligentes. La <b>información </b>por sí sola no gana partidos. Lo que marca diferencia es saber interpretarla y aplicarla sin convertir al pelotero en una simple cifra.</p><p>También se ha transformado el <b>cuerpo técnico</b>. Durante muchos años, el aficionado identificaba al manager, al coach de pitcheo, al de bateo y quizá a los coaches de primera y tercera base. Hoy las organizaciones incorporan <b>especialistas </b>para casi cada área del juego: receptores, defensa del cuadro, jardines, bullpen, corrido de bases, biomecánica, fuerza, recuperación, coordinación ofensiva y desarrollo individual.</p><p>Incluso existen <b>instructores </b>dedicados a cuestiones muy específicas, como el toque de bola, el robo de bases, el bloqueo del receptor, la mecánica de tiro de los infielders o el trabajo de pies alrededor de las almohadillas. Lo que antes se resolvía mediante experiencia general ahora se atiende con programas especializados.</p><p>Nada de esto disminuye la importancia del <b>manager</b>. Al contrario, la vuelve más compleja. Ya no sólo administra un lineup y un cuerpo de lanzadores; debe coordinar profesionales con distintas metodologías, integrar información técnica, preservar la unidad del clubhouse y mantener una <b>comunicación </b>eficaz con la gerencia. Su función consiste también en filtrar, ordenar y traducir toda esa estructura para que el jugador no se sienta saturado ni confundido.</p><p>El alto rendimiento tampoco puede sostenerse sin medicina deportiva, fisioterapia, acondicionamiento físico, nutrición y recuperación. Las temporadas son largas, los viajes constantes y la<b> exigencia física</b> enorme. Una organización seria no espera a que el jugador se lesione para intervenir. Previene, monitorea cargas de trabajo, corrige desequilibrios, diseña programas de fortalecimiento y establece protocolos de recuperación.</p><p>A ello se suma un componente que durante demasiado tiempo fue minimizado: la<b> psicología deportiva</b>. Un pelotero puede poseer una gran técnica y, sin embargo, atravesar una crisis de confianza, perder concentración, sentirse rebasado por la presión o no superar una mala racha. La preparación mental ya no es un lujo ni un recurso para situaciones extremas. Es una parte central del rendimiento.</p><p>Los psicólogos deportivos ayudan a fortalecer la confianza, manejar la presión, procesar el error, recuperar la concentración y mantener <b>estabilidad emocional</b>. También colaboran en la cohesión del grupo, especialmente en equipos donde conviven distintas nacionalidades, edades, trayectorias y expectativas. El clubhouse es un espacio humano antes que estadístico, y su equilibrio puede influir tanto como cualquier ajuste táctico.</p><p>Existen además <b>trabajadores </b>casi invisibles para el público, pero indispensables para que una organización funcione: utileros, trainers, responsables del clubhouse, personal de logística, encargados de viajes, alimentación y equipamiento. Su labor rara vez aparece en una crónica, pero una temporada de alto nivel sería imposible sin ellos.</p><p>Desde luego, una gran estructura no garantiza por sí sola buenos resultados. También hay organizaciones con recursos, talento y personal capacitado que fracasan porque no saben ordenar sus funciones. Ahí aparece uno de los problemas más delicados del deporte profesional: la <b>intromisión</b>.</p><p>Hay propietarios, presidentes o directivos que confunden liderazgo con presencia permanente en las decisiones deportivas. Supervisar no significa intervenir en cada alineación, sugerir cambios durante los juegos, imponer contrataciones o desautorizar al manager. Quien designa a una gerencia deportiva y a un cuerpo técnico debe exigir resultados, pero también debe permitirles trabajar.</p><p>Cuando un directivo invade atribuciones que no le corresponden, la cadena de mando se rompe. El gerente pierde autoridad, el manager recibe mensajes contradictorios y los jugadores detectan rápidamente que existen varios centros de decisión. Entonces comienzan las filtraciones, las versiones encontradas, los grupos internos y la <b>incertidumbre</b>.</p><p>El problema no es que un propietario se interese por su equipo. Debe hacerlo. El problema surge cuando pretende dirigir sin preparación, sustituye criterios profesionales por <b>impulsos personales </b>o toma decisiones para satisfacer protagonismos, presiones externas o simpatías particulares. Hay directivos que potencian una organización y otros que, aun con buenas intenciones, terminan estorbándola.</p><p>El mejor dirigente no es quien más aparece ni quien más interviene. Es quien define un rumbo, elige personas capaces, les proporciona recursos, establece responsabilidades y sabe evaluar su trabajo. Dirigir también implica reconocer límites. A veces, la decisión más inteligente es permitir que quien sabe haga su trabajo.</p><p>Las <b>organizaciones ganadoras</b> suelen compartir una característica: claridad. Cada área conoce su función, existe comunicación y las decisiones responden a una visión común. Eso no elimina los desacuerdos, pero evita que se conviertan en desorden. La gerencia puede cuestionar al manager; el manager puede pedir ajustes; los coaches pueden proponer cambios; los analistas pueden aportar información. Lo importante es que todo ocurra dentro de una estructura definida.</p><p>Por ello, los campeonatos sostenidos no dependen únicamente de una generación brillante ni de una temporada extraordinaria. Se construyen con procesos, continuidad y cultura institucional. Un equipo puede ganar alguna vez gracias al talento o a una racha. Para competir año tras año necesita algo más profundo.</p><p>El público seguirá viendo nueve jugadores sobre el terreno, y así debe ser, porque ellos son los protagonistas. Pero detrás de cada lanzamiento hay una selección previa, un reporte, una sesión de video, una estrategia, un tratamiento, una conversación y una decisión administrativa.</p><p>El último out que consagra a un campeón se ejecuta sobre el diamante, pero casi nunca comienza ahí. Se gesta meses antes, en una oficina donde alguien eligió correctamente; en un campo de entrenamiento donde un coach corrigió un detalle; en un consultorio donde se evitó una lesión; en una sesión de análisis donde se descubrió una ventaja; o en la prudencia de un directivo que entendió que conducir no significa intervenir en todo.</p><p>El beisbol se define en el terreno. Pero el éxito, cada vez con mayor claridad, también se construye fuera del diamante.</p><p>X: @salvadorcosio1</p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://sdpnoticias-sdpnoticias-prod.cdn.arcpublishing.com/resizer/LZwsXhd29SYAFWUSEvc3ZlDbOE8=/cloudfront-us-east-1.images.arcpublishing.com/sdpnoticias/5IZQIENQZ5B6DKRYHHKJSVHM5E.png"><media:description type="plain"><![CDATA[Beisbol. Foto: DANIEL AUGUSTO/ CUARTOSCURO.COM]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[España campeón: Argentina, el ocaso de Messi y la pérdida de aura]]></title><link>https://www.sdpnoticias.com/opinion/espana-campeon-argentina-el-ocaso-de-messi-y-la-perdida-de-aura//</link><guid isPermaLink="true">https://www.sdpnoticias.com/opinion/espana-campeon-argentina-el-ocaso-de-messi-y-la-perdida-de-aura//</guid><dc:creator><![CDATA[Manuel Ibarra]]></dc:creator><description><![CDATA[En el Mundial 2026, la selección de España mostró que un juego de equipo supera prácticamente a cualquier individualidad, mientras que la derrota de Argentina quedó marcada por la destrucción casi total de la imagen internacional de Messi.]]></description><pubDate>Mon, 20 Jul 2026 16:57:08 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>Y sí. Bien merecido, la Selección de <b>España</b> resultó <b>campeona</b> de esta larguísima y espectacular <b>Copa del Mundo 2026</b>, que resultó ser todo un ejercicio de <b>claroscuros</b>.</p><p>Sin superestrellas aparentes más allá de la promesa de <b>Lamine Yamal</b> y, me atrevería a decir, con jugadores menos deslumbrantes cómo aquella selección de 2010 con Íker, Iniesta, Xavi, Puyol y sin un centro delantero “matón” como el “Guaje” Villa o el “Niño” Torres, <b>la Roja</b> dio muestra de que un <b>juego de equipo</b> supera prácticamente a cualquier individualidad, como fue el caso de su<b> victoria ante Francia</b>, con todo y un penal que a mí me pareció discutible.</p><p>Pero en fin. Quizás el segundo tema más importante de la <b>derrota de Argentina</b> es la <b>destrucción</b> casi total de la <b>imagen internacional</b> del “astro” sintético <b>Lionel Andrés Messi</b>, cuya carrera pudo haber terminado relativamente “limpia” si se hubiera retirado al final de la tétrica copa de Qatar 2022, pero que se extendió de forma antinatural hasta este 2026 con groseras <b>ayudas de la FIFA</b> de Infantino.</p><p>Además, el empantanado <b>apoyo</b> de personajes de <b>Israel</b>, como <b>Netanyahu</b>, y Ben Gvir a la Selección Argentina (hay que reconocer que este apoyo trajo mucho <b>rechazo de aficionados sudamericanos</b>), el <b>juego sucio</b> de los seleccionados albicelestes, así como la <b>actitud fanfarrona</b> y varias veces violenta de los “hinchas” del equipo de Messi, trajo una <b>catastrófica pérdida de “aura”</b>, como se dice hoy en día, del bajito exjugador del Barcelona, quién en su momento se debatió por representar a España o a Argentina.</p><p>Messi se irá, con la excepción de reductos de fanáticos en Argentina y países quintomundistas como Bangladesh, al basurero de la historia. Y no estará en la discusión de los mejores, en donde sí están Pelé, Maradona y, seguramente, estará <b>Mbappé</b>, con su monstruoso récord de goles y al menos un par de oportunidades más de ganar su segunda Copa del Mundo. </p><p>Ganó el futbol...</p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://sdpnoticias-sdpnoticias-prod.cdn.arcpublishing.com/resizer/SvPqxkQ2YhMu_IOywJHyNWu1XDQ=/cloudfront-us-east-1.images.arcpublishing.com/sdpnoticias/EEMZ4IL4E5GSNP56ODMOGQNQUE.jpeg"><media:description type="plain"><![CDATA[España y su triunfo ante Argentina en el Mundial 2026]]></media:description><media:credit role="author" scheme="urn:ebu">@SEFutbol</media:credit></media:content></item><item><title><![CDATA[Nutri y Chivas unen fuerzas en una alianza enfocada en la nutrición y el desarrollo deportivo]]></title><link>https://www.sdpnoticias.com/liga-mx/nutri-y-chivas-unen-fuerzas-en-una-alianza-enfocada-en-la-nutricion-y-el-desarrollo-deportivo//</link><guid isPermaLink="true">https://www.sdpnoticias.com/liga-mx/nutri-y-chivas-unen-fuerzas-en-una-alianza-enfocada-en-la-nutricion-y-el-desarrollo-deportivo//</guid><dc:creator><![CDATA[Redacción SDPnoticias]]></dc:creator><description><![CDATA[La marca mexicana se convierte en nuevo patrocinador de Chivas; desarrollará programas de educación nutricional para futbolistas de las fuerzas básicas y sus familias.]]></description><pubDate>Sun, 19 Jul 2026 03:59:33 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>La alianza entre <b>Nutri y </b><a href="https://www.quintopartido.com/liga-mx/chivas-le-pone-millonaria-e-impagable-clausula-de-rescision-a-la-hormiga-gonzalez/" target="_self" rel="" title="https://www.quintopartido.com/liga-mx/chivas-le-pone-millonaria-e-impagable-clausula-de-rescision-a-la-hormiga-gonzalez/"><b>Chivas</b></a> representa mucho más que un nuevo patrocinio en el uniforme rojiblanco. </p><p>La marca mexicana presentó un proyecto integral que contempla iniciativas con el primer equipo varonil de <b>Chivas</b>, el plantel femenil, las fuerzas básicas y una serie de experiencias dirigidas a los aficionados.</p><h2>Nutri comparte valores con Chivas</h2><p>Con más de 40 años de presencia en los hogares mexicanos, <b>Nutri</b> incursiona en el ámbito deportivo con una estrategia que busca promover la nutrición como un pilar del desarrollo de los atletas, al tiempo que fortalece su presencia en el occidente del país.</p><p>“Para nosotros representa una alianza estratégica. Hemos tenido el privilegio de ser parte de millones de hogares mexicanos desde hace más de 40 años y hoy damos un paso hacia un nuevo territorio, que es el deportivo”, señaló Tessy Botello, representante de <b>Nutri</b>.</p><img src="https://sdpnoticias-sdpnoticias-prod.cdn.arcpublishing.com/resizer/4J6ed1q6iEkA1OSR08AVqvjpKHU=/cloudfront-us-east-1.images.arcpublishing.com/sdpnoticias/J3IY2MTJ75EXXNQ77PKZSSZ3SM.png" alt="Nutri y Chivas unen fuerzas en una alianza enfocada en la nutrición y el desarrollo deportivo." height="552" width="1036"/><p>La empresa explicó que eligió a <a href="https://www.quintopartido.com/liga-mx/adios-grandeza-ni-chivas-ni-america-protagonizaron-los-3-partidos-mas-vistos/" target="_self" rel="" title="https://www.quintopartido.com/liga-mx/adios-grandeza-ni-chivas-ni-america-protagonizaron-los-3-partidos-mas-vistos/"><b>Chivas</b></a> por los valores que comparte con la institución, como el orgullo por el origen mexicano, el impulso al talento nacional y la cercanía con las familias.</p><h2>Nutri apoyará con educación nutricional para futbolistas e Chivas</h2><p>Como parte del acuerdo, <b>Nutri</b> desarrollará programas de educación nutricional para futbolistas de las fuerzas básicas y sus familias, además de campañas con jugadores del primer equipo y del conjunto femenil. </p><p>La colaboración también incluirá dinámicas para los aficionados, con premios como boletos para los partidos, jerseys oficiales, convivencias con futbolistas, firmas de autógrafos y recorridos por el Estadio Akron.</p><img src="https://sdpnoticias-sdpnoticias-prod.cdn.arcpublishing.com/resizer/DRk-zqHM-7lkKnPkGV6SBQo5Lzo=/cloudfront-us-east-1.images.arcpublishing.com/sdpnoticias/XNZ574JDTREQFJ4DJFBEAYQTHM.png" alt="Nutri y Chivas unen fuerzas en una alianza enfocada en la nutrición y el desarrollo deportivo." height="547" width="1042"/><h2>Nutri será nuevo patrocinador de Chivas</h2><p>Uno de los elementos distintivos del acuerdo será la presencia del logotipo de<b> Nutri</b> en la parte posterior de la camiseta. </p><p>De acuerdo con la marca, esta ubicación responde al concepto de “nutrir y proteger”, una filosofía ligada a sus productos fortificados con vitaminas, minerales y proteínas.</p><p>“Queremos no solo nutrir, sino también proteger los pasos de los jugadores”, explicó Botello.</p><p>Bajo el concepto “Nutriendo al Equipo de Casa”, <b>Nutri y </b><a href="https://www.quintopartido.com/liga-mx/chivas-daria-bombazo-con-el-regreso-de-un-seleccionado-nacional-desde-europa/" target="_self" rel="" title="https://www.quintopartido.com/liga-mx/chivas-daria-bombazo-con-el-regreso-de-un-seleccionado-nacional-desde-europa/"><b>Chivas</b></a> pondrán en marcha una campaña que buscará acercar a la marca con la afición rojiblanca mediante activaciones y experiencias, con el objetivo de que la alianza trascienda la presencia en el uniforme y contribuya al desarrollo de nuevos talentos y a la promoción de hábitos de alimentación saludables.</p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://sdpnoticias-sdpnoticias-prod.cdn.arcpublishing.com/resizer/uVSGCR-yHym9utVmvVJ4onHxppM=/cloudfront-us-east-1.images.arcpublishing.com/sdpnoticias/FN46UZGCJFEVJEDIVHPID75I5A.jpg"><media:description type="plain"><![CDATA[Nutri y Chivas unen fuerzas en una alianza enfocada en la nutrición y el desarrollo deportivo.]]></media:description><media:credit role="author" scheme="urn:ebu">JONATHAN DUENAS</media:credit></media:content></item><item><title><![CDATA[Isaac del Toro recupera el podio; el Tour pierde a uno de sus gigantes]]></title><link>https://www.sdpnoticias.com/opinion/isaac-del-toro-recupera-el-podio-el-tour-pierde-a-uno-de-sus-gigantes//</link><guid isPermaLink="true">https://www.sdpnoticias.com/opinion/isaac-del-toro-recupera-el-podio-el-tour-pierde-a-uno-de-sus-gigantes//</guid><dc:creator><![CDATA[Rolando Arreola]]></dc:creator><description><![CDATA[En opinión de Rolando Arreola, mientras México celebra el regreso de Isaac del Toro al podio en el Tour de Francia, el ciclismo entero lamenta la salida de Jonas Vingegaard, un campeón cuya ausencia cambia por completo el rumbo deportivo de esta edición.]]></description><pubDate>Sun, 19 Jul 2026 16:15:19 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>La <b>etapa 15 del Tour de Francia</b> dejó <b>sentimientos encontrados</b>. Para <b>México</b>, la jornada fue motivo de <b>celebración</b>: <a href="https://www.sdpnoticias.com/deportes/quien-es-isaac-del-toro-el-joven-mexicano-que-esta-causando-sensacion-en-el-mundo-del-ciclismo/" target="_blank" rel="" title="https://www.sdpnoticias.com/deportes/quien-es-isaac-del-toro-el-joven-mexicano-que-esta-causando-sensacion-en-el-mundo-del-ciclismo/">Isaac del Toro</a> volvió a colocarse de manera transitoria en el <b>podio</b> de la <b>clasificación general</b> y r<b>ecuperó el maillot blanco </b>al finalizar tercero de la etapa, solo por detrás de <b>Remco Evenepoel</b> y del líder<b> Tadej Pogacar</b>. Pero el ciclismo también mostró su lado más cruel con el abandono de <b>Jonas Vingegaard</b>, quien marchaba segundo de la general antes de sufrir una <b>dura caída</b> con aparente <b>fractura</b> de clavícula.</p><p>La victoria de Remco Evenepoel confirmó que la <b>contrarreloj</b> del próximo martes puede consolidar su segundo de la general. El belga atraviesa un gran momento y llega como el principal candidato para imponerse en la lucha contrarreloj, mientras Pogacar continúa administrando con <b>inteligencia</b> su ventaja al frente del Tour.</p><p>Tácticamente, el <b>UAE Team Emirates XRG </b>volvió a ofrecer una exhibición de <b>trabajo colectivo</b>. A siete kilómetros de la meta, Vingegaard había seleccionado el grupo de favoritos, dejando atrás a Paul Seixas, Juan Ayuso y Florian Lipowitz. Tras su abandono, el equipo del líder tomó completamente el control de la carrera. <b>Adam Yates</b> realizó un relevo demoledor antes de <b>ceder el mando a Pogacar</b>, quien, lejos de limitarse a defender el maillot amarillo, trabajó para impulsar a <b>Isaac del Toro</b> hacia la tercera posición de la etapa y de la clasificación general.</p><p>Ese detalle refleja la enorme confianza que existe dentro del UAE. No fue únicamente la fortaleza de Del Toro la que lo devolvió al podio; también fue la <b>generosidad</b> de un campeón como <b>Pogacar</b>, dispuesto a <b>sacrificar energías</b> para <b>fortalecer</b> la posición de su <b>joven compañero</b>. Es una muestra del dominio táctico que hoy ejerce el equipo emiratí.</p><p>La clasificación general queda ahora con Tadej Pogacar como sólido líder, seguido por Remco Evenepoel, Isaac del Toro y Paul Seixas. Sin embargo, el día de descanso y la contrarreloj individual prometen reordenar nuevamente las diferencias, especialmente en la lucha por el segundo y tercer escalón del podio.</p><p>El Tour de Francia volvió a recordar por qué es la <b>carrera más exigente del mundo</b>. No basta con tener las mejores piernas; una caída, una avería mecánica o un instante de mala fortuna pueden borrar en segundos el trabajo de meses. Hoy México celebra el regreso de Isaac del Toro al podio, pero el ciclismo entero lamenta la salida de Jonas Vingegaard, un campeón cuya ausencia cambia por completo el rumbo deportivo de esta edición del Tour.</p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://sdpnoticias-sdpnoticias-prod.cdn.arcpublishing.com/resizer/j_ABVBhRU7rW29DgRwVfKSci2QA=/cloudfront-us-east-1.images.arcpublishing.com/sdpnoticias/SXESMT5DFVE4JI4LW2F3QCJNVM.png"><media:description type="plain"><![CDATA[Isaac del Toro y Tadej Pogacar en el Tour de Francia 2026. Foto: @LeTour]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[El futbol nos debe unir y no generar odio]]></title><link>https://www.sdpnoticias.com/opinion/el-futbol-nos-debe-unir-y-no-generar-odio//</link><guid isPermaLink="true">https://www.sdpnoticias.com/opinion/el-futbol-nos-debe-unir-y-no-generar-odio//</guid><dc:creator><![CDATA[Jennifer Islas]]></dc:creator><description><![CDATA[En opinión de Jennifer Islas, el futbol debe unirnos y ser un motivo de alegría, nunca de resentimiento. Ni la afición ni los jugadores merecen ningún tipo de acoso.]]></description><pubDate>Sun, 19 Jul 2026 10:34:56 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>Desde niña me apasiona el <b>futbol</b>. Quienes me conocen saben que soy muy unida a <b>mi papá</b> y, como él es un gran <b>apasionado de los deportes</b> es algo que disfruto. Incluso cuando no podemos coincidir en el mismo lugar para ver un partido, la distancia no es un obstáculo, nos llamamos por teléfono para acompañarnos y, de alguna forma, vivir el juego juntos a la distancia.</p><p>Como mexicana, me emocioné muchísimo en los <b>partidos de mi Selección</b>. Viví con el corazón a mil cada gol de Julián Quiñones, que es mi futbolista favorito, aplaudí la entrega de Raúl Jiménez y disfruté enormemente el talento de Morita. En general, gocé cada encuentro de este Mundial.</p><p>Por eso, ver que la <b>gran final </b>será entre <b>España y Argentina</b> es algo emotivo para mí. A ambos países les tengo un cariño enorme en lo personal, ya que son lugares que me han dejado inolvidables recuerdos y personas que son parte de mi historia de vida. Más que un enfrentamiento, es un encuentro entre dos tierras muy queridas.</p><p>Me da mucha tristeza ver cómo el rencor, el <b>odio</b> y tantos sentimientos negativos aparecen en algo que debería ser pura emoción y fiesta. Las <b>redes sociales</b> son una gran herramienta para expresarnos y acercarnos, siempre y cuando se haga con respeto, pero desgraciadamente vemos que la <b>polarización</b> no se queda solo en temas políticos, ahora invade el deporte. Lo peor es que este ambiente tan tenso en el internet es solo un reflejo de lo que ya se está viviendo día a día en las calles.</p><p>A pesar de ese ruido, todo mi cariño va para esos dos países que son increíbles. Yo voy a disfrutar muchísimo esta final, porque tengo la firme convicción de que <b>el futbol debe unirnos</b> y ser un <b>motivo de alegría</b>, nunca de resentimiento. Ni la afición ni los jugadores merecen ningún tipo de acoso.</p><p>Juntas y juntos impulsemos un deporte que una corazones, que celebre con cordialidad, y que nos recuerde que la pasión del futbol siempre debe ser una fiesta compartida.</p><p><i>Jennifer Islas. Política y conferencista.</i></p><p><i>X: @JennIslas</i></p><p><i>TikTok: @jenniferislas</i></p><p><i>Instagram: @JennIslas</i></p><p><i>Facebook: Jennifer Islas V</i></p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://sdpnoticias-sdpnoticias-prod.cdn.arcpublishing.com/resizer/nNuvYrPkCa7IbAsBkpEfsE9JbTs=/cloudfront-us-east-1.images.arcpublishing.com/sdpnoticias/BGZB4Q2HBNDNRPT5IWWZ4OHOT4.JPG"><media:description type="plain"><![CDATA[Final del Mundial 2026: aficionados argentinos y españoles en Times Square]]></media:description><media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Especial</media:credit></media:content></item><item><title><![CDATA[¿Se nace para manager… o se aprende a dirigir?]]></title><link>https://www.sdpnoticias.com/opinion/se-nace-para-manager-o-se-aprende-a-dirigir//</link><guid isPermaLink="true">https://www.sdpnoticias.com/opinion/se-nace-para-manager-o-se-aprende-a-dirigir//</guid><dc:creator><![CDATA[Salvador Cosío Gaona]]></dc:creator><description><![CDATA[Detrás de cada equipo campeón suele existir un dirigente capaz de descubrir el momento oportuno para cada decisión, de sostener unido al clubhouse cuando llegan las derrotas y de mantener la serenidad cuando todos los demás sienten que el partido se escapa.]]></description><pubDate>Sun, 19 Jul 2026 10:00:00 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>En el <b>beisbol</b> solemos <b>medir la grandeza</b> a partir de los <b>números</b>. Los tres mil imparables, los quinientos cuadrangulares, las trescientas victorias, los juegos salvados, el promedio de <b>bateo</b> o la <b>efectividad</b> ocupan titulares, alimentan interminables debates y ayudan a construir la inmortalidad de los grandes jugadores. Sin embargo, existe otra <b>figura</b> cuya <b>influencia</b> rara vez puede resumirse en una estadística: el <b>manager</b>. Su trabajo comienza mucho antes del primer lanzamiento y termina mucho después del último out. Sus mayores aciertos casi nunca aparecen en el <b>box score</b>; sus errores, en cambio, suelen quedar expuestos ante millones de aficionados.</p><p>Surge entonces una pregunta tan antigua como el propio beisbol: ¿un gran manager nace con ese talento o aprende a dirigir?</p><p>La respuesta, como ocurre con las cuestiones verdaderamente interesantes, no admite simplificaciones.</p><p>Hay personas que poseen <b>condiciones naturales</b> para conducir grupos. Transmiten serenidad, generan confianza, inspiran respeto sin necesidad de imponer autoridad y saben escuchar antes de decidir. Esas cualidades constituyen una base extraordinaria para ejercer cualquier <b>liderazgo</b>, incluido el deportivo. Sin embargo, dirigir un equipo profesional de beisbol exige mucho más que carisma. Exige un conocimiento profundo del juego, comprender la psicología del pelotero, saber cuándo intervenir y cuándo guardar silencio, administrar los tiempos de una temporada que puede extenderse durante meses y aceptar que cada decisión será juzgada por miles de aficionados y analizada por especialistas que, con la ventaja de conocer el desenlace, siempre encontrarán argumentos para sostener que existía una alternativa mejor.</p><p>Por eso abundan los <b>grandes jugadores</b> que jamás lograron convertirse en grandes managers, del mismo modo que existen dirigentes legendarios cuya trayectoria como peloteros fue apenas discreta. Jugar beisbol y <b>dirigir beisbol</b> son profesiones estrechamente vinculadas, pero profundamente distintas.</p><p>Conviene recordar, además, que durante buena parte de la historia del beisbol el manager no permanecía únicamente en el dugout. Era también parte activa del roster. Los llamados <i><b>player-managers</b></i> dirigían y jugaban al mismo tiempo. Elaboraban la alineación, tomaban decisiones estratégicas, administraban el pitcheo y, acto seguido, defendían una posición o acudían a la caja de bateo como cualquier otro integrante del equipo. Aquella doble responsabilidad exigía una combinación excepcional de liderazgo, inteligencia táctica y rendimiento deportivo. Con el paso del tiempo esa figura prácticamente desapareció, conforme la <b>creciente complejidad del juego</b> hizo casi imposible ejercer simultáneamente ambas responsabilidades.</p><p>Tampoco resulta casual que la mayoría de los grandes managers provengan de determinadas posiciones dentro del terreno. La receptoría ha sido históricamente una extraordinaria escuela de dirigentes. El catcher observa el juego de frente, conduce al <b>cuerpo de lanzadores</b>, estudia las tendencias de los bateadores rivales y desarrolla una comprensión privilegiada de la estrategia. Los infielders, particularmente los <b>shortstops</b>, los segunda base y los tercera base, participan prácticamente en todas las jugadas defensivas y adquieren una visión global del desarrollo del encuentro. Incluso algunos primera base, por su experiencia, liderazgo y capacidad para ordenar a sus compañeros, terminaron convirtiéndose en <b>magníficos conductores de grupo</b>. Son posiciones que obligan a pensar el juego constantemente y que, por ello, han producido un número muy importante de grandes managers.</p><p>El <b>pelotero</b> concentra toda su energía en ejecutar correctamente una tarea específica. El manager, en cambio, está obligado a observar el juego completo. Mientras un bateador piensa en el siguiente lanzamiento o un pitcher se concentra en retirar al hombre que tiene enfrente, el dirigente analiza simultáneamente el bullpen, la <b>condición física de sus jugadores</b>, los enfrentamientos más favorables, el comportamiento del rival, el desarrollo del calendario, las cargas de trabajo y hasta el estado anímico de quienes atraviesan un mal momento. Su responsabilidad consiste menos en reaccionar que en anticiparse a los acontecimientos.</p><p>Esa diferencia explica por qué la experiencia resulta tan valiosa. Los grandes managers casi siempre fueron <b>aprendices</b> antes que <b>maestros</b>. Observaron durante años a otros dirigentes, aprendieron de sus aciertos y también de sus equivocaciones. Descubrieron que no existe una fórmula universal para conducir un clubhouse, porque cada generación, cada organización y cada temporada presentan desafíos distintos.</p><p>La historia ofrece ejemplos para todos los gustos. <b>Casey Stengel</b> jamás fue una superestrella como pelotero, pero <b>revolucionó la conducción de los Yankees</b> y conquistó diez banderines de la Liga Americana y siete Series Mundiales. Sparky Anderson edificó dos dinastías en organizaciones distintas; Tony La Russa transformó el manejo moderno del bullpen; Joe Torre pasó de ser un extraordinario catcher a convertirse en el líder sereno de los Yankees de finales del siglo XX; Bruce Bochy ha construido su prestigio gracias a su extraordinaria capacidad para administrar el pitcheo y los momentos de mayor presión. Del otro lado encontramos figuras inmensas como Ted Williams o Rogers Hornsby que, pese a su extraordinaria calidad como jugadores, no alcanzaron desde el dugout la misma dimensión que tuvieron dentro del diamante.</p><p>México tampoco ha sido ajeno a esa tradición. <b>Benjamín “Cananea” Reyes</b> y <b>Francisco “Paquín” Estrada</b> ocupan un sitio de honor entre los más <b>grandes estrategas</b> que ha dado nuestro beisbol. Ambos fueron peloteros antes de convertirse en managers y trasladaron al dugout la experiencia adquirida en el terreno para construir carreras extraordinarias, conquistar campeonatos en la <b>Liga Mexicana de Beisbol</b> y en la <b>Liga Mexicana del Pacífico</b>, además de alcanzar importantes éxitos en Series del Caribe. “Cananea”, además, abrió una página histórica al convertirse en el primer mexicano en dirigir, de manera interina, un club de Grandes Ligas.</p><p>Las generaciones más recientes han mantenido viva esa escuela. Roberto “Chapo” Vizcarra, Benjamín Gil, Juan Gabriel Castro y Roberto Castellón Yuen representan estilos muy distintos para conducir un equipo, pero comparten un mismo origen: antes de tomar decisiones desde el dugout vivieron el juego desde el terreno. Fueron peloteros, conocieron la exigencia cotidiana del clubhouse, experimentaron la presión de los momentos decisivos y comprendieron que la autoridad de un manager no nace del uniforme que viste, sino de la credibilidad que construye todos los días frente a sus jugadores.</p><p>Muchas veces el <b>aficionado juzga</b> una decisión únicamente por su <b>desenlace</b>. Si el bateador emergente conecta un hit, el manager fue brillante; si falla, se equivocó. Si el relevista domina al rival, el cambio fue acertado; si permite carreras, la crítica aparece de inmediato. Sin embargo, quienes <b>conocen realmente el beisbol</b> saben que la calidad de una decisión no depende exclusivamente del resultado. Un<b> buen dirigente</b> trabaja con probabilidades, con información disponible, con el conocimiento profundo de sus jugadores y con la experiencia acumulada durante años. Después, el juego conserva siempre un margen de incertidumbre que constituye precisamente una de las razones por las que el beisbol nunca deja de sorprender.</p><p>Dirigir también significa administrar personas. Cada clubhouse reúne decenas de personalidades distintas. Hay <b>veteranos con autoridad natural</b>, jóvenes ansiosos por demostrar su talento, peloteros que atraviesan crisis familiares, otros que luchan contra lesiones y algunos que necesitan recuperar la confianza después de una mala racha. El manager debe conocer a cada uno, identificar qué lo motiva, cuándo exigirle más y cuándo ofrecerle respaldo, cómo resolver conflictos internos y, sobre todo, cómo lograr que el interés colectivo prevalezca sobre las aspiraciones individuales. Esa parte del trabajo jamás aparecerá en las estadísticas, pero con frecuencia marca la diferencia entre un grupo de buenos jugadores y un <b>auténtico equipo campeón</b>.</p><p>Quizá por ello los propios peloteros suelen valorar aspectos muy distintos de los que percibe el público. Aprecian la congruencia, la justicia en el trato, la claridad para comunicar decisiones, la disposición para asumir responsabilidades cuando las cosas no salen bien y la capacidad para proteger al grupo frente a la presión externa. Un dirigente que respalda a sus jugadores en los momentos difíciles suele construir un liderazgo mucho más sólido que aquel que únicamente acumula victorias.</p><p>El manager moderno, además, ya no trabaja solo. A su alrededor existe un cuerpo técnico altamente especializado integrado por coaches de banca, de pitcheo, de bateo, de primera y tercera base, de bullpen, de receptores, de control de calidad, analistas de video, preparadores físicos y especialistas en información estadística. Sin embargo, toda esa estructura desemboca finalmente en una sola persona. Es el manager quien escucha opiniones, pondera alternativas, asume la responsabilidad de la decisión final y responde por ella frente a la organización, los jugadores, la prensa y la afición. Delegar funciones nunca significa delegar responsabilidades.</p><p>Entonces, ¿se nace para manager o se aprende a dirigir? Probablemente ambas cosas. Existen personas que parecen llegar al beisbol con una natural capacidad para conducir grupos, comunicar ideas y generar confianza. Pero esas cualidades, por sí solas, nunca bastan. La experiencia, el estudio permanente, la humildad para seguir aprendiendo y la capacidad para convertir el conocimiento en decisiones oportunas terminan moldeando a los grandes dirigentes.</p><p>Por eso los mejores managers nunca dejan de aprender. Cada temporada representa un desafío distinto; cada derrota deja una enseñanza; cada error obliga a revisar convicciones; cada pelotero que pasa por sus manos aporta una nueva perspectiva. Los dirigentes verdaderamente exitosos entienden que el beisbol evoluciona permanentemente y que ellos deben hacerlo al mismo ritmo. La experiencia no puede convertirse en inmovilismo, ni la innovación en una moda irreflexiva. El equilibrio entre tradición y adaptación suele distinguir a los mejores.</p><p>Un ejemplo contemporáneo lo representa Dave Roberts, manager de los Dodgers de Los Ángeles. Pocos dirigentes han sido tan cuestionados por sus decisiones tácticas, particularmente en postemporada, y al mismo tiempo tan exitosos de manera sostenida. Cada cambio de lanzador, cada sustitución o cada movimiento estratégico suyo suele generar intensos debates entre aficionados y analistas. Sin embargo, temporada tras temporada sus equipos compiten por el campeonato, acumulan títulos divisionales, conquistan banderines de la Liga Nacional y han levantado la Serie Mundial. Su trayectoria confirma que el trabajo de un manager no puede evaluarse únicamente por una decisión aislada o por la percepción del momento, sino por la consistencia, la capacidad de sostener el éxito y los resultados obtenidos a lo largo de los años.</p><p>Tal vez por eso los campeonatos rara vez pertenecen exclusivamente al gran bateador, al pitcher dominante o al jugador más valioso. <b>Detrás de cada equipo campeón</b> suele existir un <b>dirigente capaz</b> de descubrir el momento oportuno para cada decisión, de administrar el talento sin lastimar los egos, de sostener unido al clubhouse cuando llegan las derrotas y de mantener la serenidad cuando todos los demás sienten que el partido se escapa.</p><p>Porque un gran pelotero puede decidir un encuentro con un swing memorable, una atrapada espectacular o un lanzamiento imbateable. Un gran manager, en cambio, suele influir sin que el aficionado lo advierta. Su mayor virtud consiste en lograr que el jugador indicado llegue al momento decisivo preparado para responder, que cada pieza encuentre su lugar dentro del conjunto y que el talento individual termine convirtiéndose en fortaleza colectiva.</p><p>Y quizá ahí encontremos la respuesta definitiva. <b>Algunos nacen con cualidades para liderar</b>, pero los grandes managers se forjan durante toda una vida dedicada al beisbol. No dirigen únicamente una alineación ni administran cambios de lanzadores; conducen personas, forman equipos, desarrollan talento, resuelven conflictos, generan confianza y convierten un grupo de individualidades en una auténtica organización competitiva. Los <b>campeonatos</b> no sólo se ganan con el mejor bateador o con el pitcher más dominante. También se conquistan con la inteligencia, la serenidad, la preparación y la visión estratégica de quien, desde el dugout, sabe conducir el talento colectivo hacia un mismo objetivo. Ahí reside, quizá, la más compleja y admirable de todas las posiciones que existen dentro de un diamante</p><p>@Salvadorcosio1</p><p><a href="mailto:Bambinazos61@gmail.com" rel="">Bambinazos61@gmail.com</a></p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://sdpnoticias-sdpnoticias-prod.cdn.arcpublishing.com/resizer/fIms2tHm8i4-2AFXWlbYwR8NoGg=/cloudfront-us-east-1.images.arcpublishing.com/sdpnoticias/SUV2HIZZQ5DELMRHXJI2LTYSAI.png"><media:description type="plain"><![CDATA[Benjamín “Cananea” Reyes]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[El Tour habla el idioma de los campeones: Pogacar, Del Toro y Seixas incendian los Vosgos]]></title><link>https://www.sdpnoticias.com/opinion/el-tour-habla-el-idioma-de-los-campeones-pogacar-del-toro-y-seixas-incendian-los-vosgos//</link><guid isPermaLink="true">https://www.sdpnoticias.com/opinion/el-tour-habla-el-idioma-de-los-campeones-pogacar-del-toro-y-seixas-incendian-los-vosgos//</guid><dc:creator><![CDATA[Rolando Arreola]]></dc:creator><description><![CDATA[En la decimocuarta jornada del Tour de Francia 2026, Tadej Pogacar volvió a imponer su ley, pero para la afición mexicana la mejor noticia fue el resurgimiento de Isaac del Toro.]]></description><pubDate>Sat, 18 Jul 2026 16:27:26 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>Hay <b>etapas que se ganan</b> con las piernas y otras que se convierten en un manifiesto del <b>ciclismo moderno</b>. La <b>decimocuarta jornada</b> del <b>Tour de Francia 2026</b>, entre Mulhouse y Le Markstein, con cuatro puertos de montaña y final en alto, fue una auténtica exhibición de talento. <b>Tadej Pogacar</b> volvió a i<b>mponer su ley</b>, pero para la afición mexicana la mejor noticia fue el <b>resurgimiento</b> de <a href="https://www.sdpnoticias.com/deportes/quien-es-isaac-del-toro-el-joven-mexicano-que-esta-causando-sensacion-en-el-mundo-del-ciclismo/" target="_blank" rel="" title="https://www.sdpnoticias.com/deportes/quien-es-isaac-del-toro-el-joven-mexicano-que-esta-causando-sensacion-en-el-mundo-del-ciclismo/">Isaac del Toro</a>, quien firmó una extraordinaria segunda posición para completar el 1-2 del <b>UAE Team Emirates XRG</b>.</p><p>Antes de la salida, el director deportivo del UAE, <b>Joxean Fernández “Matxin”</b>, lanzó una frase que terminó siendo una premonición: “Hay que estar despiertos”. Su equipo interpretó el guion a la perfección. Ante cientos de miles de aficionados en las <b>carreteras francesas</b>, la escuadra emiratí controló cada momento decisivo y volvió a demostrar por qué es el conjunto más fuerte del <b>pelotón</b>.</p><p>La<b> lluvia sustituyó al intenso calor</b> de los últimos días, pero el peligro no desapareció. Los descensos mojados exigieron máxima concentración y obligaron a todos los <b>favoritos</b> a correr con <b>inteligencia</b>. En ese escenario, Isaac del Toro volvió a mostrar la madurez que lo distingue. Siempre atento, siempre bien colocado y con la serenidad de quien entiende que las <b>grandes vueltas</b> se construyen etapa a etapa.</p><p>A poco más de once kilómetros de la meta, Jonas Vingegaard endureció el ritmo entre los aspirantes a la clasificación general. El grupo quedó reducido a los hombres más fuertes: Pogacar, Del Toro, Paul Seixas, Remco Evenepoel, Juan Ayuso y Florian Lipowitz, dejando atrás a corredores como Richard Carapaz y Tobias Johannessen. Entonces llegó el momento esperado. A 7.4 kilómetros de la meta, Pogacar lanzó su ataque definitivo, una <b>aceleración imposible de responder</b>.</p><p>Al finalizar la etapa, el <b>campeón esloveno</b> explicó que había observado que <b>Del Toro</b> no atravesaba su mejor momento y decidió esperar el instante exacto para lanzar su ofensiva. La estrategia funcionó a la perfección. Pogacar cruzó primero la meta e Isaac encontró nuevamente su mejor versión para asegurar la segunda plaza, sellando un brillante <b>doblete del UAE</b>.</p><p>También merece una mención especial el joven francés <b>Paul Seixas</b>, quien confirmó que es una de las grandes revelaciones del ciclismo mundial al <b>finalizar tercero</b>. Su potencia en el cierre le permitió superar incluso a Jonas Vingegaard, que terminó cuarto y se quedó sin las bonificaciones. La batalla entre Seixas y Del Toro por el <b>maillot blanco </b>promete convertirse en uno de los grandes atractivos de la última semana del Tour.</p><p>La <b>clasificación general</b> empieza a definir sus verdaderas fronteras. Pogacar amplió su ventaja sobre Vingegaard hasta los 4 minutos y 30 segundos, mientras Remco Evenepoel conserva el tercer lugar. Paul Seixas asciende al cuarto puesto y arrebata el maillot blanco de los jóvenes, seguido por Juan Ayuso, Florian Lipowitz e Isaac del Toro, quien vuelve a colocarse entre los mejores de la carrera y confirma que su recuperación es una realidad.</p><p>Este domingo llegará otra prueba de fuego. La etapa 15, entre Champagnole y Plateau de Solaison, recorrerá 189.9 kilómetros con 3,950 metros de desnivel positivo. Si la jornada de hoy fue una <b>demostración de poder</b>, la de mañana puede terminar de escribir la historia de este Tour. Pogacar parece correr rumbo a París, pero detrás de él una <b>generación extraordinaria</b> —con Del Toro y Seixas como protagonistas— está demostrando que el futuro del ciclismo ya dejó de ser una promesa para convertirse en presente.</p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://sdpnoticias-sdpnoticias-prod.cdn.arcpublishing.com/resizer/BImao_H1tkOYm-27RLyEyXnae84=/cloudfront-us-east-1.images.arcpublishing.com/sdpnoticias/BCG4HUA47FB3LOY7TM3NYXX5WY.png"><media:description type="plain"><![CDATA[Isaac del Toro en el Tour de Francia 2026. Foto: @LeTour]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[El UAE piensa en París, no en Belfort]]></title><link>https://www.sdpnoticias.com/opinion/el-uae-piensa-en-paris-no-en-belfort//</link><guid isPermaLink="true">https://www.sdpnoticias.com/opinion/el-uae-piensa-en-paris-no-en-belfort//</guid><dc:creator><![CDATA[Rolando Arreola]]></dc:creator><description><![CDATA[En opinión de Rolando Arreola, en el Tour de Francia, la clasificación no siempre refleja la realidad de una etapa. Las carreras de tres semanas se ganan administrando el esfuerzo.]]></description><pubDate>Fri, 17 Jul 2026 16:18:29 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>La <b>etapa 13 del Tour de Francia</b> dejó una <b>lección táctica</b> más que deportiva. Tras 205 kilómetros recorridos a un impresionante promedio de 50 km/h, una fuga de más de cincuenta <b>corredores</b> llegó a sacar 8 minutos y 27 segundos de ventaja. Esa <b>libertad</b> permitió al británico <b>Thomas Pidcock</b> (Pinarello Q36.5) <b>ascender</b> del décimo al cuarto lugar de la <b>clasificación general</b>. La victoria fue para <b>Mauro Schmid</b>, seguido de <b>Harold Tejada</b> y del propio Pidcock.</p><p>Muchos cuestionarán por qué el <b>UAE Team Emirates XRG</b> permitió esa diferencia, pero la respuesta la dio <b>Mauro Gianetti</b>: “Nuestro objetivo es llevar a <b>Tadej Pogacar con el maillot amarillo hasta París</b>. Si podemos mantener a Isaac bien ubicado en la general, perfecto, pero no a cualquier costo.”</p><p><a href="https://www.sdpnoticias.com/deportes/quien-es-isaac-del-toro-el-joven-mexicano-que-esta-causando-sensacion-en-el-mundo-del-ciclismo/" target="_blank" rel="" title="https://www.sdpnoticias.com/deportes/quien-es-isaac-del-toro-el-joven-mexicano-que-esta-causando-sensacion-en-el-mundo-del-ciclismo/">Isaac del Toro</a> descendió al octavo puesto, pero el Tour está lejos de decidirse. Este fin de semana llegan dos <b>exigentes etapas de montaña</b>; el lunes será día de descanso y el martes una contrarreloj individual de 26 kilómetros volverá a reordenar la clasificación. Después vendrán los Alpes, donde realmente se definirá esta edición.</p><p>El UAE también logró otro objetivo: mientras <b>Red Bull-BORA-hansgrohe</b> y <b>Lidl-Trek</b> desgastaban a sus corredores persiguiendo la fuga, el equipo de Pogacar economizó energías para las jornadas decisivas.</p><p>En el Tour de Francia, la clasificación no siempre refleja la realidad de una etapa. Las carreras de tres semanas se ganan administrando el esfuerzo. Belfort movió la general; los Alpes decidirán quién llegará vestido de amarillo a los Campos Elíseos.</p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://sdpnoticias-sdpnoticias-prod.cdn.arcpublishing.com/resizer/2VpFLYlj_fLZDfvg1QuLlGDTr4k=/cloudfront-us-east-1.images.arcpublishing.com/sdpnoticias/R7UTHXF7CJAQ3FFP6L4VVSOY4I.png"><media:description type="plain"><![CDATA[Mauro Schmid]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[Los códigos no escritos del beisbol: entre la tradición y la evolución]]></title><link>https://www.sdpnoticias.com/opinion/los-codigos-no-escritos-del-beisbol-entre-la-tradicion-y-la-evolucion//</link><guid isPermaLink="true">https://www.sdpnoticias.com/opinion/los-codigos-no-escritos-del-beisbol-entre-la-tradicion-y-la-evolucion//</guid><dc:creator><![CDATA[Salvador Cosío Gaona]]></dc:creator><description><![CDATA[Salvador Cosío reflexiona sobre los llamados códigos no escritos, costumbres que han formado parte de la cultura del juego desde sus orígenes y que, aún hoy, continúan provocando intensos debates.]]></description><pubDate>Fri, 17 Jul 2026 13:46:06 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>Durante más de siglo y medio, el <b>beisbol</b> ha construido una <b>identidad única</b>. Es un deporte regido por uno de los <b>reglamentos más completos y minuciosos</b> que existen, pero también por un conjunto de normas jamás plasmadas en un documento oficial y que, sin embargo, durante generaciones han orientado la conducta de jugadores, managers, umpires y aficionados. Son los llamados <b>códigos no escritos</b>, costumbres que han formado parte de la cultura del juego desde sus orígenes y que, aún hoy, continúan provocando intensos debates.</p><p>Toda comunidad organizada desarrolla reglas escritas y reglas no escritas. Las primeras ofrecen certeza, delimitan <b>derechos y obligaciones</b>, establecen sanciones y garantizan igualdad de condiciones. Las segundas nacen de la experiencia compartida, de la confianza mutua y del respeto que se construye con el tiempo. Son prácticas aceptadas porque contribuyen a la convivencia y al buen funcionamiento de una institución. El beisbol, como toda <b>gran comunidad humana</b>, ha vivido siempre bajo ambas formas de regulación.</p><p>Durante décadas, esos códigos ayudaron a <b>preservar valores fundamentales</b>: el respeto al adversario, la <b>prudencia en la victoria</b>, la <b>dignidad en la derrota</b>, la caballerosidad entre competidores y la buena fe que debe existir entre quienes comparten el terreno de juego. Sin embargo, el paso del tiempo obliga a formular una pregunta inevitable: ¿todos esos códigos siguen teniendo sentido en el beisbol moderno?</p><p>Responder con un sí absoluto sería tan equivocado como responder con un no categórico.</p><p><b>El beisbol ha evolucionado profundamente</b>. La preparación física alcanzó niveles impensables hace apenas unas décadas; la analítica, la biomecánica y la inteligencia artificial modificaron la forma de evaluar el rendimiento; la repetición instantánea transformó la <b>impartición de justicia deportiva</b>; las redes sociales y las transmisiones globales cambiaron la relación entre los peloteros y los aficionados. Hoy los jugadores muestran con mayor naturalidad sus emociones, celebran sus grandes momentos y entienden el espectáculo desde una perspectiva distinta.</p><p>Sería absurdo pretender que nada cambie.</p><p>Pero también sería un error creer que toda tradición debe desaparecer simplemente porque pertenece al pasado. Ahí surge la <b>polémica</b>.</p><p>Todavía existen quienes consideran una falta de respeto celebrar con entusiasmo un cuadrangular, hacer swing en cuenta de 3-0 cuando se tiene amplia ventaja en el marcador, intentar un robo de base con el partido prácticamente decidido o romper un juego sin hit ni <b>carrera</b> mediante un <b>toque de bola</b>. Para algunos, esas conductas vulneran el espíritu del beisbol; para otros, representan simplemente el ejercicio legítimo de competir hasta el último out.</p><p>El caso más controvertido quizá siga siendo el del <b>pelotazo</b> como represalia. Durante generaciones fue aceptado como una forma de hacer justicia entre los propios jugadores. Si alguien rompía alguno de los códigos, la respuesta podía llegar desde el montículo. Hoy resulta cada vez más difícil justificar que una supuesta falta de respeto deba resolverse poniendo en riesgo la <b>integridad física de un pelotero</b>. La autoridad corresponde a los umpires y a las ligas, no a la justicia por propia mano.</p><p>Ello no significa, sin embargo, que todos los códigos deban desaparecer. Sería un error tan grande como pretender <b>conservarlos intactos</b>.</p><p>Existen códigos cuya permanencia fortalece la esencia misma del beisbol porque protegen la buena fe que hace posible la competencia.</p><p>Uno de ellos consiste en no intentar obtener ventaja mediante <b>artificios</b> cuando una acción ha quedado materialmente concluida. Todavía circulan imágenes de <b>Miguel Cabrera</b> conectando un batazo —incluso de largo alcance— sobre un lanzamiento que todos entendían como la <b>cuarta bola</b> para concederle una base por bolas. El receptor permanecía de pie esperando recibir tranquilamente el envío y buena parte de la defensa había relajado su atención al considerar terminada la jugada. Cabrera decidió hacer <b>swing</b> y poner la pelota en juego. Aunque reglamentariamente el lanzamiento seguía vivo mientras el <b>umpire</b> no decretara oficialmente la base por bolas, para muchos aquella acción vulneró un principio elemental de buena fe. No todo lo que el reglamento permite necesariamente honra el espíritu del juego.</p><p>Algo semejante ocurre con la llamada indiferencia defensiva. Cuando la defensa decide deliberadamente no disputar el avance de un <b>corredor</b> porque éste carece de importancia estratégica, aprovechar esa circunstancia para intentar avanzar todavía una base más constituye, para muchos <b>peloteros y managers</b>, una falta al entendimiento implícito que existe en esa jugada. No hay una prohibición escrita; hay un compromiso tácito de no obtener una ventaja artificial sobre una concesión evidente del rival.</p><p>Otro ejemplo igualmente ilustrativo se presenta cuando pitcher y receptor acuerdan conceder una base por bolas intencional. Si desde el inicio de la secuencia resulta evidente que el propósito es otorgar el pasaporte, modificar sorpresivamente el plan para colocar un <b>lanzamiento de strike</b> en el centro del plato y sorprender al bateador rompe la confianza implícita que existe entre quienes participan en la acción. Muy distinta es la situación inversa, cuando el receptor advierte un intento de robo de base y modifica sobre la marcha la <b>ubicación del guante</b> para recibir un <b>lanzamiento abierto</b> y facilitar el tiro hacia la almohadilla correspondiente. En este último caso no existe engaño hacia quien batea, sino una respuesta estratégica frente a una acción legítima del adversario. La diferencia parece sutil, pero marca claramente la frontera entre la inteligencia táctica y el abuso de la buena fe.</p><p>También existe un código no escrito que suele pasar inadvertido para buena parte del público cuando se vacían las bancas. La <b>televisión</b> transmite imágenes espectaculares y muchas veces parece que todos corren para participar en una pelea. En realidad, la tradición del beisbol entendió siempre otra cosa. Jugadores, coaches y cuerpo técnico salen de los dugouts para respaldar a sus compañeros, sí, pero sobre todo para <b>contener los ánimos</b>, separar a los involucrados y evitar que un incidente aislado desemboque en una confrontación mayor. Quien aprovecha la confusión para golpear por sorpresa, atacar por la espalda o agravar deliberadamente el conflicto no sólo incumple un código no escrito; traiciona el verdadero sentido de esa <b>tradición</b>.</p><p>Estos ejemplos demuestran que algunos códigos siguen cumpliendo una función esencial. No nacieron para proteger susceptibilidades ni egos personales. Nacieron para preservar la confianza, la buena fe y el respeto que deben existir entre quienes comparten el <b>terreno de juego</b>.</p><p>Pero también existen códigos cuya utilidad merece revisarse.</p><p>¿Debe considerarse una falta de respeto admirar durante algunos segundos un cuadrangular extraordinario? ¿Realmente ofende competir hasta el último out cuando el marcador favorece ampliamente a uno de los equipos? ¿Tiene sentido impedir que un pelotero exprese legítimamente la emoción de un <b>momento histórico</b> únicamente porque hace cincuenta años se consideraba impropio hacerlo?</p><p>El propio beisbol demuestra que las instituciones pueden evolucionar sin perder su esencia.</p><p>En algún momento resultó impensable aceptar al bateador designado. También parecía imposible incorporar la repetición instantánea para revisar jugadas, establecer un cronómetro entre lanzamientos o introducir reglas destinadas a acelerar el ritmo de los encuentros. Sin embargo, todas esas innovaciones terminaron fortaleciendo al deporte sin alterar aquello que verdaderamente lo distingue.</p><p>Con los códigos no escritos debe ocurrir exactamente lo mismo.</p><p>Las <b>tradiciones no conservan legitimidad</b> únicamente por su <b>antigüedad</b>. Permanecen porque siguen cumpliendo la función para la cual nacieron. Cuando dejan de proteger la <b>esencia del juego </b>y sólo sirven para justificar represalias, limitar la creatividad o impedir la evolución natural del espectáculo, corresponde revisarlas con serenidad y sin prejuicios.</p><p>Desde una perspectiva jurídica, los códigos no escritos del beisbol se asemejan al derecho consuetudinario. No fueron creados por una autoridad legislativa; surgieron de la práctica constante, de la <b>aceptación colectiva</b> y de la experiencia acumulada durante generaciones. Precisamente por ello también pueden evolucionar. Ninguna costumbre posee legitimidad eterna si deja de responder a los valores que le dieron origen. La costumbre merece respeto, pero no inmunidad frente al paso del tiempo.</p><p>Al final, la discusión no gira en torno a si un código está escrito o no. La verdadera pregunta es si contribuye a que el beisbol sea más justo, más digno y más respetuoso. Los códigos que fortalecen la confianza entre los protagonistas del juego merecen conservarse. Los que fomentan la intimidación, la revancha o limitan innecesariamente la evolución del deporte deben <b>revisarse sin prejuicios</b>. La <b>tradición no es un museo</b>; es un legado vivo que sólo conserva su valor cuando sigue sirviendo a la comunidad que lo heredó.</p><p>No se trata de elegir entre tradición y modernidad.</p><p>Se trata de distinguir cuáles códigos siguen protegiendo al beisbol y cuáles únicamente protegen costumbres que el tiempo ha superado.</p><p>Porque el verdadero patrimonio del beisbol no reside en conservar intactas todas sus viejas prácticas. Reside en preservar aquello que le ha dado grandeza: el respeto al rival, la honestidad en la competencia, la caballerosidad, la inteligencia estratégica, la disciplina y la pasión por el juego.</p><p>Los códigos no escritos no nacieron para proteger el ego de los peloteros; nacieron para proteger la dignidad del juego. Las grandes tradiciones no sobreviven por aferrarse al inmovilismo, sino porque saben distinguir entre lo esencial y lo accesorio. El beisbol seguirá siendo el Rey de los Deportes si conserva sus valores, pero también si tiene la sabiduría y la madurez para reconocer que algunas reglas no escritas ya cumplieron su ciclo, mientras otras siguen siendo indispensables para preservar la buena fe, el respeto y la nobleza que han hecho de este deporte un verdadero patrimonio cultural de la humanidad.</p><p>@salvadorcosio1</p><p><a href="mailto:opinionsalcosga23@gmail.com" rel="">opinionsalcosga23@gmail.com</a></p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://sdpnoticias-sdpnoticias-prod.cdn.arcpublishing.com/resizer/E6BacfOT0mUzmLf2m5v3_anWw3I=/cloudfront-us-east-1.images.arcpublishing.com/sdpnoticias/QQMIYY7KXBDS3HQRQGQDLVUOUE.png"><media:description type="plain"><![CDATA[Beisbol. Foto: Cuartoscuro]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[Una final entre paréntesis da pie a teorias de conspiración]]></title><link>https://www.sdpnoticias.com/opinion/una-final-entre-parentesis-da-pie-a-teorias-de-conspiracion//</link><guid isPermaLink="true">https://www.sdpnoticias.com/opinion/una-final-entre-parentesis-da-pie-a-teorias-de-conspiracion//</guid><dc:creator><![CDATA[Manuel Ibarra]]></dc:creator><description><![CDATA[Si algo puede detener a la selección consentida de Infantino y los jeques árabes es el tiki-taka que exaspera hasta a los mejores jugadores de esta generación]]></description><pubDate>Fri, 17 Jul 2026 10:00:00 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>Circulan en<b> redes sociales </b>cómo X antes Twitter, compilados con decenas de faltas y agresiones de los jugadores de <a href="https://www.quintopartido.com/mundial-2026/la-teoria-que-afirma-que-volveran-a-beneficiar-a-argentina-en-el-mundial-2026/" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://www.quintopartido.com/mundial-2026/la-teoria-que-afirma-que-volveran-a-beneficiar-a-argentina-en-el-mundial-2026/"><u><b>Argentina</b></u></a>, incluyendo al ídolo de barro de Infantino y la FIFA, <b>Messi</b>, con plena impunidad.</p><p>Ante una <b>Inglaterra </b>cobarde y que murió de nada sin hacer uso de sus principales armas, Jude Bellingham y Kane en nivel top, la narrativa de la “<i>gesta heroíca</i>” de la selección consentida de la FIFA-agringada desde hace una década sigue vendiéndose al populacho mientras que crecen las suspicacias entre aficionados casuales y veteranos de varios mundiales.</p><p>En redes sociales llama la atención una foto inocente de Messi con un <b>Lamine Yamal </b>recién nacido, parte de una campaña de cercanía del Barcelona, cuyo eslogan es “<i>Más que un club</i>” y que gusta de apoyar ciertas causas sociales.</p><p>Esta imagen, junto con las habituales portadas de revistas económicas de siempre, o capturas de pantalla de personajes sumamente populares en el ámbito del streaming cómo “<b>Speed</b>”, que muestran a España y a Argentina de finalistas, da pie a toda clase de teorías desquiciadas, que no dejan de ser interesantes de cierta manera.</p><p>Las risas socarronas de <b>Gianni Infantino </b>y su total sumisión a los gringos y a su bastardizado “soccer” poco abonan a contradecir la sensación de que estamos viendo un gran giñol con un resultado predeterminado. Tampoco abona el apoyo grotesco y empantanado de sionistas y criminales de guerra cómo Netanyahu y Ben Gvir a la selección argentina, mismo que no ha sido rechazada por la <b>AFA </b>o los mismos seleccionados.</p><p>En fin. Si algo puede detener a la selección consentida de Infantino y los jeques árabes es el tiki-taka que exaspera hasta a los mejores jugadores de esta generación. Suerte para todos.</p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://sdpnoticias-sdpnoticias-prod.cdn.arcpublishing.com/resizer/2WgtAzHMHWrjDLeSoR2LWxhV3Xk=/cloudfront-us-east-1.images.arcpublishing.com/sdpnoticias/7TJWMDK4T5BRNFGCDJ2254T2X4.jpg"><media:description type="plain"><![CDATA[Lionel Messi y Lamine Yamal se enfrentan por la Copa del Mundo 2026]]></media:description><media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Michelle Rojas</media:credit></media:content></item><item><title><![CDATA[El Tour se acelera, Del Toro madura y el sprint recuerda que la gloria siempre tiene un precio]]></title><link>https://www.sdpnoticias.com/opinion/el-tour-se-acelera-del-toro-madura-y-el-sprint-recuerda-que-la-gloria-siempre-tiene-un-precio//</link><guid isPermaLink="true">https://www.sdpnoticias.com/opinion/el-tour-se-acelera-del-toro-madura-y-el-sprint-recuerda-que-la-gloria-siempre-tiene-un-precio//</guid><dc:creator><![CDATA[Rolando Arreola]]></dc:creator><description><![CDATA[Mientras algunos celebran triunfos al sprint en el Tour de Francia, Isaac del Toro continúa construyendo algo todavía más valioso: la confianza absoluta de Tadej Pogacar y del UAE Team Emirates XRG.]]></description><pubDate>Thu, 16 Jul 2026 16:00:01 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>Las <b>etapas para velocistas</b> suelen parecer jornadas de<b> transición</b> para los aspirantes a la <b>clasificación general</b>. Sin embargo, en el <b>Tour de Francia</b> no existe un solo kilómetro de descanso. La <b>duodécima etapa</b>, con 179.1 kilómetros prácticamente llanos, volvió a demostrar que incluso en los días destinados al sprint el riesgo, la estrategia y el trabajo de equipo pueden marcar diferencias.</p><p><b>Tim Merlier</b> confirmó que atraviesa un estado de forma extraordinario al conquistar su <b>tercera victoria</b> de etapa en esta edición del Tour. El belga volvió a <b>imponerse</b> con un remate poderoso sobre Olav Kooij y Jasper Philipsen en un desenlace de máxima velocidad, donde cada centímetro y cada decisión cuentan. Es el tipo de finales donde un pequeño error basta para pasar de la victoria al asfalto.</p><p>Mientras todas las miradas se dirigían al sprint, hubo un detalle que para quienes analizamos la carrera resulta mucho más significativo. <a href="https://www.sdpnoticias.com/deportes/quien-es-isaac-del-toro-el-joven-mexicano-que-esta-causando-sensacion-en-el-mundo-del-ciclismo/" target="_blank" rel="" title="https://www.sdpnoticias.com/deportes/quien-es-isaac-del-toro-el-joven-mexicano-que-esta-causando-sensacion-en-el-mundo-del-ciclismo/">Isaac del Toro</a> volvió a aparecer en los <b>últimos kilómetros</b> entre las <b>primeras posiciones del pelotón</b>, especialmente en el sector ondulado previo a la llegada. <b>No buscaba la victoria</b> de etapa; cumplía una misión aún más importante: <b>proteger a Tadej Pogacar</b> de cortes, caídas y cualquier incidente que pudiera comprometer el liderato. Esa capacidad para colocarse siempre donde nace el <b>peligro</b> habla de una lectura de carrera propia de un corredor mucho más experimentado.</p><p>El mexicano demuestra cada día que entiende el verdadero significado de <b>correr para un líder</b>. No se trata únicamente de tener piernas para subir montañas; también implica inteligencia, anticipación y sangre fría para mantener a salvo al campeón cuando el pelotón rueda a más de 65 kilómetros por hora. En esas labores silenciosas también se construyen las grandes victorias de tres semanas.</p><p>El desenlace fue tan espectacular como dramático. Una fuerte caída en los últimos metros involucró al colombiano <b>Fernando Gaviria</b> y a varios velocistas más cuando disputaban la posición. Afortunadamente, gracias a la reglamentación vigente en las llegadas masivas, los corredores de la clasificación general conservaron el mismo tiempo del ganador al encontrarse dentro de la zona protegida de sprint, evitando que un accidente ajeno alterara la lucha por el maillot amarillo.</p><p>Ahora el Tour comienza a cambiar de escenario. La etapa 13 presentará 205 kilómetros con alrededor de 2,400 metros de desnivel positivo y dos ascensos puntuables, uno de tercera y otro de primera categoría. Ya no será un día exclusivo para velocistas; será una jornada donde los equipos de la clasificación general deberán permanecer atentos ante posibles ataques, desgaste acumulado y oportunidades tácticas.</p><p>La <b>clasificación general</b> permanece intacta, pero el Tour nunca concede tregua. Y mientras algunos celebran triunfos al sprint, <b>Isaac del Toro</b> continúa construyendo algo todavía más valioso: la confianza absoluta de Tadej Pogacar y del <b>UAE Team Emirates XRG</b>. En una carrera donde las grandes gestas nacen del trabajo colectivo, el mexicano demuestra que también se puede brillar cuando el objetivo no es levantar los brazos, sino mantener vivo el <b>sueño de conquistar París</b>.</p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://sdpnoticias-sdpnoticias-prod.cdn.arcpublishing.com/resizer/_fvtaTpX_LlH7KoUM1Vo7wkw8mk=/cloudfront-us-east-1.images.arcpublishing.com/sdpnoticias/QZSA5NGDY5ESRJLEX5TPSDCTAU.jpg"><media:description type="plain"><![CDATA[Isaac del Toro en el Tour de Francia 2026]]></media:description><media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Stefano Sirotti</media:credit></media:content></item><item><title><![CDATA[¿Qué le pasó al Torito después del descanso?]]></title><link>https://www.sdpnoticias.com/opinion/que-le-paso-al-torito-despues-del-descanso//</link><guid isPermaLink="true">https://www.sdpnoticias.com/opinion/que-le-paso-al-torito-despues-del-descanso//</guid><dc:creator><![CDATA[Rolando Arreola]]></dc:creator><description><![CDATA[En opinión de Rolando Arreola, Isaac de Toro ha demostrado durante esta primera mitad del Tour de Francia que tiene la calidad para pelear con los mejores del mundo. ]]></description><pubDate>Wed, 15 Jul 2026 15:51:22 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>Hay un dicho muy mexicano que dice: “<b>Hay que saber perder</b>”. Pero en el <b>deporte</b> de <b>alto rendimiento</b> la pregunta más importante es otra: ¿por qué perdí? Encontrar la respuesta permite corregir y <b>volver más fuerte</b>. Eso es exactamente lo que vale la pena analizar tras la actuación de <a href="https://www.sdpnoticias.com/deportes/quien-es-isaac-del-toro-el-joven-mexicano-que-esta-causando-sensacion-en-el-mundo-del-ciclismo/" target="_blank" rel="" title="https://www.sdpnoticias.com/deportes/quien-es-isaac-del-toro-el-joven-mexicano-que-esta-causando-sensacion-en-el-mundo-del-ciclismo/">Isaac del Toro</a> en la primera etapa después del día de descanso del <b>Tour de Francia</b>.</p><p>El mexicano ha demostrado durante esta primera mitad del Tour que tiene la calidad para <b>pelear con los mejores del mundo</b>. Aunque él mismo ha reiterado que vino a aprender y a trabajar para <b>Tadej Pogacar</b>, su nivel invita a pensar que también puede luchar por el podio y defender el maillot blanco. No es casualidad: <b>Isaac</b> ya es el mexicano con más triunfos en carreras por etapas del WorldTour, producto de una <b>disciplina</b> y una <b>mentalidad ganadora</b> poco comunes.</p><p>Los días de descanso, sin embargo, son un arma de dos filos. Hay corredores que regresan más fuertes y otros que tardan una etapa en reencontrar el ritmo competitivo. El organismo pasa de un estrés extremo a una recuperación parcial, y no todos responden igual. A Isaac ya le ocurrió en el <b>Giro de Italia</b>: sufrió justo después del descanso, pero recuperó rápidamente sus sensaciones y terminó firmando un extraordinario segundo lugar.</p><p>Por eso no veo lo sucedido como una señal de alarma, sino como una situación fisiológica que ya ha superado antes. Con diez etapas todavía por disputarse, especialmente las <b>grandes jornadas de montaña</b>, el “<b>Torito</b>” tiene argumentos suficientes para volver a la pelea por el podio y seguir siendo una pieza clave para el <b>UAE Team Emirates XRG</b>.</p><p>El Tour de Francia rara vez lo gana quien nunca tiene un mal día. Lo conquista quien sabe entenderlo, aprender de él y responder cuando la carrera vuelve a ponerlo al límite. Estoy convencido de que Isaac del Toro aún tiene mucho que decir en este Tour 2026.</p><img src="https://sdpnoticias-sdpnoticias-prod.cdn.arcpublishing.com/resizer/Nq8mbNPSYpG6SjbtZqJnGftfIvA=/cloudfront-us-east-1.images.arcpublishing.com/sdpnoticias/XSNKYN7PSBG3ZDEAWCOUN5DVWM.png" alt="Isaac del Toro" height="946" width="670"/>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://sdpnoticias-sdpnoticias-prod.cdn.arcpublishing.com/resizer/ddkEQkD4JZq4cwEJT4epYLVUAbo=/cloudfront-us-east-1.images.arcpublishing.com/sdpnoticias/EDR6764DBRDRBIU2ROU3VAEZGQ.png"><media:description type="plain"><![CDATA[Isaac del Toro]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[Con esta FIFA del lado de los poderosos, imposible un campeón como Grecia en la Eurocopa 2004]]></title><link>https://www.sdpnoticias.com/opinion/con-esta-fifa-del-lado-de-los-poderosos-imposible-un-campeon-como-grecia-en-la-eurocopa-2004//</link><guid isPermaLink="true">https://www.sdpnoticias.com/opinion/con-esta-fifa-del-lado-de-los-poderosos-imposible-un-campeon-como-grecia-en-la-eurocopa-2004//</guid><dc:creator><![CDATA[Ginés Sánchez]]></dc:creator><description><![CDATA[Ojalá, pues, que el señor Infantino deje pronto la FIFA, ya que bajo el timón de él, el futbol a nivel de selecciones va derechito a su última morada]]></description><pubDate>Wed, 15 Jul 2026 10:46:45 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>Ante cualquier duda, el arbitraje del <b>Mundial</b>, con todo su bagaje (excesivo, rayando en lo ridículo) de tecnología, las decisiones arbitrales siempre favorecen a las grandes potencias futbolísticas, las que dejan más dinero; lo han sufrido ya Argelia, Noruega, Marruecos, Cabo Verde, Egipto y otras selecciones de poco valor “<i>marketinero</i>”, a juicio del gitano <b>Gianni Infantino</b>.</p><p>La dichosa tecnología ha favorecido, de todas, todas, a selecciones que ya han sido campeonas del mundo; imposible, pues, un escenario de un caballo negro de la competencia. Ni con el tremendo e inédito escándalo mundial por las (más que evidentes) ayudas a la <b>Argentina</b>, y no solo en el presente Mundial. </p><p>Imposible ver un caso del tipo <b>Grecia</b>, campeón de la <b>Eurocopa </b>en 2004; en los hechos, la mayoría de las selecciones en este Mundial solo son utilizadas para ser paleros involuntarios de una grosera (y dolorosa para millones) farsa, misma que, por cierto, ha trascendido, ya es investigada tanto por medios periodísticos serios como por autoridades del tamaño del <b>FBI</b>. Vamos, es tan, pero tan evidente todo lo anterior expuesto, que las cuatro selecciones en semifinales son, ni más ni menos, que las cuatro mejor ranqueadas a nivel mundial por la FIFA. ¿Así o más claro?</p><p>Ojalá, pues, que el señor Infantino deje pronto la FIFA, ya que bajo el timón de él, el futbol a nivel de selecciones va derechito a su última morada.</p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://sdpnoticias-sdpnoticias-prod.cdn.arcpublishing.com/resizer/RyrpoMpV5SnIPLXnOfeiwE45pdY=/cloudfront-us-east-1.images.arcpublishing.com/sdpnoticias/FFVV6ZLYJBAHLNKKU3DEKF47S4.jpg"><media:description type="plain"><![CDATA[El presidente de la FIFA Gianni Infantino fue retratado en una estatua grotesca]]></media:description><media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Alessandra Tarantino</media:credit></media:content></item><item><title><![CDATA[Pogacar sentencia el Tour; Isaac del Toro comienza su verdadera batalla]]></title><link>https://www.sdpnoticias.com/opinion/pogacar-sentencia-el-tour-isaac-del-toro-comienza-su-verdadera-batalla//</link><guid isPermaLink="true">https://www.sdpnoticias.com/opinion/pogacar-sentencia-el-tour-isaac-del-toro-comienza-su-verdadera-batalla//</guid><dc:creator><![CDATA[Rolando Arreola]]></dc:creator><description><![CDATA[En el Tour de Francia, mientras Tadej Pogacar volvió a recordarle al mundo por qué hoy es el mejor ciclista del planeta, Isaac del Toro tiene la oportunidad de recomponer el camino.]]></description><pubDate>Tue, 14 Jul 2026 16:11:01 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>Hay etapas en el<b> Tour de Francia</b> cuya <b>victoria</b> vale mucho más que el tiempo ganado en la <b>clasificación general</b>. La décima jornada, con salida y llegada en<b> Le Lioran</b> sobre 166.6 kilómetros y 3,800 metros de desnivel positivo, fue una auténtica exhibición del campeón. <b>Tadej Pogacar</b> no solo levantó los brazos; volvió a recordarle al mundo por qué hoy es el mejor ciclista del planeta.</p><p>El <b>UAE Team Emirates XRG</b> construyó el triunfo con una <b>estrategia impecable</b>. Desde los últimos puertos endureció la carrera con un ritmo asfixiante que fue desgastando, uno a uno, a sus principales adversarios. Remco Evenepoel, Juan Ayuso y el joven francés Paul Seixas tuvieron que responder constantemente a una intensidad diseñada para vaciar las piernas antes del golpe definitivo. Cuando Pogacar lanzó su ataque a 15.5 kilómetros de la meta, el <b>trabajo colectivo</b> ya había hecho su efecto: nadie tuvo la capacidad de seguir su aceleración.</p><p>La grandeza de un líder también se refleja en la confianza que transmite a su equipo. Cada relevo del UAE respondió a un plan perfectamente ejecutado: seleccionar el grupo, desgastar a los rivales y dejar el escenario listo para que su líder rematara la faena. Así se gana hoy el Tour de Francia: con una combinación de estrategia, potencia y una <b>extraordinaria fortaleza mental</b>.</p><p>La etapa también confirmó el nacimiento de una <b>nueva figura</b> del <b>ciclismo mundia</b>l. <b>Paul Seixas</b> volvió a demostrar que el futuro ya es presente. En un descenso vertiginoso y de enorme dificultad técnica exhibió una mezcla de valentía, inteligencia y habilidad pocas veces vista en un <b>corredor de su edad</b>. Su tercer lugar en la etapa no fue producto de la casualidad; fue la recompensa a una actuación brillante que, además, le permitió vestir el maillot blanco como mejor joven, despojando de esa distinción al mexicano <a href="https://www.sdpnoticias.com/deportes/quien-es-isaac-del-toro-el-joven-mexicano-que-esta-causando-sensacion-en-el-mundo-del-ciclismo/" target="_blank" rel="" title="https://www.sdpnoticias.com/deportes/quien-es-isaac-del-toro-el-joven-mexicano-que-esta-causando-sensacion-en-el-mundo-del-ciclismo/">Isaac del Toro</a>.</p><p>Para el ciclismo mexicano fue, sin duda, una<b> jornada complicada</b>. Isaac no pudo sostener el ritmo impuesto por su propio equipo ni responder al <b>ataque definitivo de Pogacar</b>. Sin embargo, las grandes vueltas nunca se escriben sin días difíciles. En una carrera de tres semanas, incluso las mayores leyendas conocen <b>momentos de </b>debilidad. Lo verdaderamente importante no es el tiempo perdido, sino la capacidad para recuperarse y volver a competir con la misma convicción.</p><p>La clasificación general empieza a reflejar una realidad contundente. Pogacar amplió su ventaja sobre Jonas Vingegaard a 3 minutos y 36 segundos, consolidando un liderato que hoy parece inalcanzable. Detrás de él, Remco Evenepoel resiste con oficio en la tercera posición, mientras Juan Ayuso y Paul Seixas mantienen abierta la intensa batalla por el podio y por el protagonismo de una generación llamada a dominar el ciclismo en los próximos años.</p><p>La <b>pérdida del maillot blanco</b> no debe interpretarse como el final de las aspiraciones de <b>Isaac del Toro</b>. Al contrario, representa una de esas lecciones que solo el Tour de Francia puede enseñar. Los grandes campeones no se distinguen únicamente por los días en que levantan los brazos, sino por la manera en que responden cuando las piernas dejan de obedecer y el sufrimiento aparece. Ahí es donde verdaderamente se forja un campeón.</p><p>La <b>etapa 11</b>, con 161.3 kilómetros prácticamente llanos y apenas 1,400 metros de desnivel acumulado, ofrecerá un <b>respiro al pelotón</b>. Será el momento ideal para recuperar fuerzas, reorganizar estrategias y dejar atrás el desgaste físico y emocional que provocó la montaña. Para Isaac del Toro representa una oportunidad de recomponer el camino, porque las grandes vueltas no se conquistan solamente con ataques espectaculares, sino también con paciencia, inteligencia y resiliencia.</p><p>El Tour parece haber encontrado ya a su dueño vestido de amarillo. Sin embargo, la historia del “Torito” apenas comienza a escribirse. Mientras queden once etapas por disputar, seguirá existiendo una carretera para levantarse, volver a embestir y recordarnos que el ciclismo, como la vida, siempre concede una nueva oportunidad a quienes nunca dejan de luchar.</p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://sdpnoticias-sdpnoticias-prod.cdn.arcpublishing.com/resizer/TM2FGalupq1t7Vwoub_YFGDJXSE=/cloudfront-us-east-1.images.arcpublishing.com/sdpnoticias/EEDHYAWIFBCTJFC2QSEMBHOXDY.jpg"><media:description type="plain"><![CDATA[Tadej Pogacar]]></media:description><media:credit role="author" scheme="urn:ebu">@tadejpogacar / Instagram </media:credit></media:content></item><item><title><![CDATA[El juego de estrellas y la mancha de la opacidad]]></title><link>https://www.sdpnoticias.com/opinion/el-juego-de-estrellas-y-la-mancha-de-la-opacidad//</link><guid isPermaLink="true">https://www.sdpnoticias.com/opinion/el-juego-de-estrellas-y-la-mancha-de-la-opacidad//</guid><dc:creator><![CDATA[Salvador Cosío Gaona]]></dc:creator><description><![CDATA[En opinión de Salvador Cosío, reapareció una sombra que desde hace años acompaña al llamado All-Star Game: la opacidad del sistema en torno a los seleccionados para ser considerados las grandes estrellas de la temporada.]]></description><pubDate>Tue, 14 Jul 2026 15:12:48 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>La celebración del <b>Juego de Estrellas de las Grandes Ligas</b>, este 14 de julio en el Citizens Bank Park de Filadelfia, volvió a ofrecer un <b>extraordinario espectáculo deportivo</b>. Sin embargo, junto con el brillo propio del evento reapareció una sombra que desde hace años acompaña al llamado <i><b>All-Star Game</b></i>: la opacidad del sistema mediante el cual son seleccionados quienes reciben el honor de ser considerados las grandes estrellas de la temporada.</p><p>No es una discusión nueva, ni una reacción motivada únicamente por la integración del roster de este año. Desde hace varias temporadas he sostenido, en distintas entregas de mi columna <b>Bambinazos</b>, que el procedimiento de selección del Juego de Estrellas requiere una revisión profunda. No porque existan pruebas de <b>fraude o manipulación deliberada</b>, sino porque persiste una preocupante falta de transparencia y un peso excesivo de la popularidad sobre el mérito estrictamente deportivo.</p><p>Paradójicamente, el <b>beisbol</b> es el deporte que <b>mejor mide el rendimiento</b> de sus <b>protagonistas</b>. Ninguna otra disciplina registra con tanta precisión el desempeño individual. Promedio de bateo, OPS, WAR, ERA, WHIP, carreras producidas, carreras salvadas, fildeo, velocidad de salida de la pelota, rotación de los lanzamientos y decenas de indicadores permiten valorar objetivamente la contribución de cada jugador. Resulta entonces difícil comprender que el evento destinado a reunir a las <b>grandes figuras</b> continúe dependiendo, en buena medida, de un mecanismo donde la popularidad suele imponerse al rendimiento.</p><p>La edición de este año vuelve a ofrecer un ejemplo que alimenta el debate. <b>Randy Arozarena</b> será el <b>único representante mexicano</b> en el Juego de Estrellas. Su convocatoria resulta plenamente justificable por su calidad y trayectoria. Lo difícil de entender es cómo quedaron fuera <b>peloteros</b> que han construido una primera mitad de temporada extraordinariamente consistente, como Jonathan Aranda, Isaac Paredes y Alejandro Kirk, cuyos números los colocaban legítimamente entre los mejores de sus respectivas posiciones.</p><p>No se trata de descalificar a quienes sí fueron convocados. Tampoco de convertir este análisis en un <b>reclamo nacionalista</b>. El verdadero debate consiste en preguntarnos si el procedimiento realmente cumple con el propósito que le dio origen: reunir a quienes mejor han jugado beisbol.</p><p>En cualquier proceso mediante el cual se otorga un <b>reconocimiento</b> de enorme <b>prestigio</b>, la legitimidad no depende únicamente del resultado; descansa, sobre todo, en la confianza que inspira el procedimiento. Esa confianza sólo puede construirse mediante reglas claras, criterios objetivos, transparencia, trazabilidad y mecanismos verificables. El Juego de Estrellas de las Grandes Ligas no debería ser la excepción.</p><p>El sistema actual deja demasiadas preguntas sin respuesta. ¿Cómo se controla realmente la votación? ¿Quién audita el proceso? ¿Quién certifica los resultados? ¿Qué mecanismos existen para impedir <b>votaciones múltiples</b> o <b>campañas masivas organizadas</b>? ¿Hasta dónde influye el peso mediático de determinadas franquicias? ¿Dónde puede el aficionado consultar con absoluta claridad el desarrollo y la certificación del proceso?</p><p>No afirmo que exista irregularidad alguna. Lo que sostengo es que no existe el nivel de <b>transparencia</b> que un reconocimiento de esta magnitud merece, y esa diferencia resulta fundamental.</p><p>La participación de los aficionados debe mantenerse. El <b>Juego de Estrellas</b> también les pertenece y sería un <b>error eliminar su voz</b>. Pero el <b>voto popular</b> necesita evolucionar y dotarse de mecanismos modernos que garanticen certeza, equidad y plena credibilidad.</p><p>Sería perfectamente posible abrir, desde el inicio de cada temporada, un registro permanente de votantes. Bastaría con identificar a cada participante mediante nombre completo, fecha y lugar de nacimiento, país de residencia, una cuenta oficial de <b>MLB</b>, un correo electrónico único y un mecanismo sencillo de validación de identidad. No se trata de restringir el derecho de participación, sino de asegurar que cada aficionado vote una sola vez y bajo un sistema plenamente verificable y auditable.</p><p>Una vez definidos los <b>candidatos</b>, los aficionados previamente registrados emitirían su voto mediante una plataforma única, segura y transparente.</p><p>Pero el cambio verdaderamente importante tendría que darse en la ponderación de los criterios.</p><p>El voto popular no debería decidir por sí solo.</p><p>Propongo un <b>modelo mixto</b>.</p><p><b>El 40 por ciento</b> de la evaluación debería sustentarse en el rendimiento estadístico de la temporada en curso hasta la fecha de corte.</p><p><b>El 30 por ciento</b> correspondería al desempeño de la temporada inmediata anterior, premiando la consistencia y no únicamente una buena racha de unas cuantas semanas.</p><p><b>El 30 por ciento restante</b> provendría del voto popular, emitido bajo un sistema plenamente identificado, verificable y auditable.</p><p>Incluso podría integrarse un <b>Comité Técnico independiente</b>, conformado por ex peloteros, ex managers, exumpires, analistas y <b>especialistas</b> en estadística avanzada, cuya única función consistiera en resolver casos excepcionales, sustituciones por lesión o empates técnicos, siempre bajo reglas públicas, objetivas y perfectamente definidas.</p><p>El deporte que mejor mide el rendimiento individual de sus protagonistas no debería mantener dudas sobre el procedimiento mediante el cual distingue a quienes considera sus estrellas. El espectáculo merece seguir siendo una gran fiesta para los aficionados, pero también debe garantizar justicia deportiva para quienes, con su desempeño cotidiano, aspiran legítimamente a ese reconocimiento.</p><h2>Una postura sostenida en el tiempo</h2><p>Ésta no es una opinión coyuntural. Durante los últimos años he sostenido la necesidad de revisar el sistema de selección del Juego de Estrellas en diversas entregas de <b>Bambinazos</b>, publicadas en <i>El Informador</i>:</p><p>Se viene el Juego de Estrellas, en duda participación de mexicanos (2023); Cinco mexicanos con posibilidad de ir al Juego de Estrellas (2024); Ausencias y símbolos: México en el Juego de Estrellas de la MLB 2025; Luz, cámara y Bambinazos: El Juego de Estrellas y la presencia mexicana, y El Juego de Estrellas se acerca y MLB comienza a mostrar su verdadero rostro (2026).</p><p>Como puede apreciarse, cambian los protagonistas y transcurren las temporadas, pero el <b>debate</b> permanece. Las Grandes Ligas han demostrado ser la organización deportiva más avanzada del mundo en materia de estadísticas, análisis del <b>rendimiento e innovación tecnológica</b>. Precisamente por ello, resulta razonable esperar que también den el siguiente paso hacia un sistema de selección más transparente, verificable y equilibrado, donde la voz de la afición conserve su importancia, pero el mérito deportivo ocupe el lugar preponderante que merece.</p><p>Porque las verdaderas estrellas no deberían distinguirse principalmente por su popularidad, sino por el <b>mérito deportivo acreditado</b>, juego tras juego, sobre el diamante. Mientras esa reforma no llegue, el extraordinario brillo del Juego de Estrellas seguirá proyectando una sombra que no corresponde a la grandeza del mejor beisbol del mundo: la mancha de la opacidad.</p><p>Salvador Cosío Gaona @salvadorcosio1</p><p>opinionsalcosga23@gmail.com </p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://sdpnoticias-sdpnoticias-prod.cdn.arcpublishing.com/resizer/42DRBBUtcPQgrSQl6XC0_sig0uc=/cloudfront-us-east-1.images.arcpublishing.com/sdpnoticias/NW4CKT3F2JAVVM6Q7ARKT36BKA.jpg"><media:description type="plain"><![CDATA[All Star Game 2023]]></media:description><media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Jose Francisco Morales / Unsplash</media:credit></media:content></item><item><title><![CDATA[¿Futbol o negocio? Cuando el arbitraje alimenta las sospechas]]></title><link>https://www.sdpnoticias.com/opinion/futbol-o-negocio-cuando-el-arbitraje-alimenta-las-sospechas//</link><guid isPermaLink="true">https://www.sdpnoticias.com/opinion/futbol-o-negocio-cuando-el-arbitraje-alimenta-las-sospechas//</guid><dc:creator><![CDATA[Felipe J. Pérez]]></dc:creator><description><![CDATA[En el futbol como en la vida la confianza se construye con transparencia, y cuando esa confianza se debilita, cualquier coincidencia termina pareciendo algo más que una simple casualidad]]></description><pubDate>Tue, 14 Jul 2026 10:06:00 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>En cada Mundial, el futbol nos regala emociones, hazañas y momentos inolvidables. Pero también deja espacio para la polémica. Y en esta edición, <a href="https://www.sdpnoticias.com/deportes/romain-molina-revela-posibles-irregularidades-en-torno-a-fifa-y-argentina/" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://www.sdpnoticias.com/deportes/romain-molina-revela-posibles-irregularidades-en-torno-a-fifa-y-argentina/"><u><b>Argentina</b></u></a><b> </b>ha estado en el <i>centro del debate</i>, no solo por su desempeño dentro del campo, sino por las <i>decisiones arbitrales </i>que han generado una ola de comentarios entre aficionados y analistas.</p><p>No es un secreto que muchos seguidores, incluso quienes no son fanáticos ni de<b> Lionel Messi </b>ni de <b>Cristiano Ronaldo</b>, consideran que algunas acciones de la selección argentina reciben un criterio distinto por parte de los árbitros. Faltas que parecen pasar desapercibidas cuando las comete la albiceleste, mientras que las infracciones de sus rivales son sancionadas con mayor rigor. Esa percepción, acertada o no, ha sido suficiente para encender las redes sociales y alimentar todo tipo de <b>teorías</b>.</p><p>La más recurrente sostiene que a la FIFA le conviene mantener a Messi en competencia el mayor tiempo posible por el enorme impacto económico que representa. Es innegable que el capitán argentino es una de las figuras más importantes de la historia del futbol y su presencia genera millones de dólares en audiencia, patrocinadores, venta de boletos y derechos de transmisión. Desde un punto de vista comercial, resulta lógico pensar que un torneo con Messi en la cancha atrae mucho más interés que uno sin él.</p><p>Sin embargo, una cosa es reconocer el <b>valor comercial</b> de una estrella y otra muy distinta afirmar que existe un favoritismo arbitral organizado. Hasta el momento no existe evidencia que demuestre que la FIFA influya en las decisiones de los árbitros para beneficiar a Argentina o a cualquier otra selección.</p><p>Lo que sí es cierto es que el futbol moderno vive bajo un escrutinio permanente. Con el <b>VAR</b>, las repeticiones en alta definición y millones de aficionados analizando cada jugada desde distintos ángulos, cualquier decisión polémica se convierte en combustible para el debate. Cuando varias decisiones generan dudas en un mismo equipo, la percepción de favoritismo crece, aunque no necesariamente implique una conspiración.</p><p>El verdadero reto para la FIFA y para el arbitraje internacional es preservar la <b>credibilidad </b>del deporte. No basta con ser imparcial; también es indispensable <i>parecerlo</i>. Mientras existan decisiones que dejen más preguntas que respuestas, las teorías seguirán apareciendo.</p><p>Porque en el futbol, como en la vida, la confianza se construye con transparencia. Y cuando esa confianza se debilita, cualquier coincidencia termina pareciendo algo más que una simple casualidad.</p><p>X: @pipemx </p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://sdpnoticias-sdpnoticias-prod.cdn.arcpublishing.com/resizer/mdClEQLyey0WShCqxdSOjy1_tZ8=/cloudfront-us-east-1.images.arcpublishing.com/sdpnoticias/SSJLI2PAIZDE7MV2ZY53HUSYXY.jpg"><media:description type="plain"><![CDATA[Gianni Infantino y Lionel Messi, Mundial del 2022]]></media:description><media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Especial</media:credit></media:content></item><item><title><![CDATA[¿Por qué Argentina no merece ganar el Mundial?]]></title><link>https://www.sdpnoticias.com/opinion/por-que-argentina-no-merece-ganar-el-mundial//</link><guid isPermaLink="true">https://www.sdpnoticias.com/opinion/por-que-argentina-no-merece-ganar-el-mundial//</guid><dc:creator><![CDATA[José Miguel Calderón]]></dc:creator><description><![CDATA[Es entendible que un árbitro o un juez de línea cometan errores de apreciación, lo que resulta llamativo es que el resultado de esas pifias favorezca siempre a los argentinos]]></description><pubDate>Tue, 14 Jul 2026 10:00:00 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>Ha trascendido en los últimos días el reportaje del periodista francés<b> Romain Molina </b>en torno a una supuesta triangulación ilegal de fondos operada por la <a href="https://www.sdpnoticias.com/deportes/no-hay-evidencia-fifa-pone-fin-a-la-polemica-del-supuesto-cable-en-el-gol-de-inglaterra/" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://www.sdpnoticias.com/deportes/no-hay-evidencia-fifa-pone-fin-a-la-polemica-del-supuesto-cable-en-el-gol-de-inglaterra/"><u><b>FIFA</b></u></a><b> </b>y la <b>AFA </b>(Asociación del Futbol Argentino). De acuerdo con la información difundida, se habrían transferido de manera irregular unos 40 millones de dólares a empresas fantasmas en Estados Unidos, en el contexto del triunfo de la selección argentina en el Mundial de Catar de 2022.</p><p>Abriendo la ruta de la especulación, y en espera de que las autoridades federales estadounidenses anuncien el resultado de la pesquisas ¿quiénes pueden haber sido beneficiarios de las transferencias millonarias? ¿sonaría descabellado que se apuntase hacia<b> Gianni Infantino </b>o altos directivos de la FIFA? Al tiempo. </p><p>En adición, según Molina, la FIFA habría encubierto denuncias por abusos y maltratos contra menores de edad perpetrados por el entrenador<b> Diego Guacci </b>en las selecciones juveniles argentinas. Estos señalamientos no han hecho más que recrudecer las sospechas de<i> redes de corrupción </i>tejidas por los altos directivos de la AFA y el propio Infantino, presidente de la organización internacional.</p><p>Otro tema es la figura de <b>Messi</b>. Si bien fue en el pasado el gran goleador del Barcelona y de la propia selección, y sin duda, descolló como el mejor entre los mejores, los tiempos han cambiado. A pesar del impulso mediático por seguir rindiéndole loas como el “<i>mejor futbolista del mundo</i>” hoy, con 40 años, dista enormemente de ser la figura emblemática un día dirigida por<b> Pep Guardiola</b>. </p><p>Sobre el césped, la selección nacional de Argentina ha sido objeto de duras críticas en torno a un supuesto <b>favoritismo </b>por parte del arbitraje. Dos de los más señalados han sido el gol anulado a Egipto, cuando éste lideraba claramente el partido, por una supuesta falta cometida a decenas de metros de la portería argentina. Otro fue, desde luego, la grave falta cometida por Messi contra un jugador argelino durante el partido de la fase de grupos entre ambas selecciones. El célebre delantero argentino no fue ni siquiera amonestado.</p><p>De igual manera, ha resultado en sobremanera sospechoso el hecho de que, de acuerdo a los conteos, las jugadas controvertidas revisadas por el <b>VAR </b>han resultado favorables para la selección argentina en la totalidad de los casos. </p><p>Como ha sido bien señalado por los analistas, es aceptable que un árbitro o juez de línea cometa errores de apreciación, sin embargo ,lo que que resulta llamativo es que el resultado de las pifias favorezcan siempre a los argentinos.</p><p>Y como colofón, a pesar del intento de la prensa y de algunos aficionados argentinos por encontrarle una salida razonable, resulta <b>inexplicable </b>que en el paso de la selección argentina, desde la fase de grupos hasta las tres primeras rondas eliminatorias, haya enfrentado a equipos nacionales que se sitúan muy por debajo del top 15 del ranking de la FIFA, lo que levanta cuestionamientos alrededor de la conformación inicial de los grupos. </p><p>Mientras Portugal fue batido por España en cuartos de final, Argentina midió fuerzas con Cabo Verde, Suiza y Egipto. Sin embargo, y seguramente derivado de un fallo en el cálculo, Messi y los suyos apenas superaron unos obstáculos otrora considerados sencillos en su camino hacia las semifinales. </p><p>¿Se tratará en realidad de una simple paranoia del resto del mundo en torno al papel de la selección argentina en el Mundial, o existe evidencia clara que justificaría los <b>cuestionamientos </b>sobre la legitimidad de los triunfos de la albiceleste? ¿Estarán los mexicanos, suizos, argelinos, ingleses, jordanos, españoles, egipcios y el resto del planeta consumidos por su “<i>aversión</i>” hacia los sudamericanos? </p><p>Un probable triunfo de Argentina en el Mundial de 2026 no sólo estaría cubierto de serias sospechas de corrupción y tráfico de influencias, sino que enviaría una señal ominosa a los millones de aficionados que esperan cada cuatro años para mirar los mejores partidos de futbol marcados por un genuino espíritu de deportividad, competencia y<i> fair play. </i></p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://sdpnoticias-sdpnoticias-prod.cdn.arcpublishing.com/resizer/NxaiRtioSD_3cRdwUJ3q2FYtf14=/cloudfront-us-east-1.images.arcpublishing.com/sdpnoticias/ZJ46S3QSERHQ5JV4SBACXNNBPY.jpg"><media:description type="plain"><![CDATA[Messi reclama al árbitro Joao Pinheiroa durante el partido Argentina vs Suiza en el Mundial 2026]]></media:description><media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Charlie Riedel / AP Photo</media:credit></media:content></item><item><title><![CDATA[Indudable: ¡El beisbol es el rey de los deportes!]]></title><link>https://www.sdpnoticias.com/opinion/indudable-el-beisbol-es-el-rey-de-los-deportes//</link><guid isPermaLink="true">https://www.sdpnoticias.com/opinion/indudable-el-beisbol-es-el-rey-de-los-deportes//</guid><dc:creator><![CDATA[Salvador Cosío Gaona]]></dc:creator><description><![CDATA[El beisbol no es el rey de los deportes porque puede combinar como ningún otro deporte factores como la ciencia con la intuición, la tecnología con el criterio humano o la tradición con la innovación.]]></description><pubDate>Tue, 14 Jul 2026 10:00:00 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>Hay expresiones que el paso de los años convierte en <b>verdades aceptadas</b> sin que muchas veces nos detengamos a reflexionar sobre su verdadero significado. Una de ellas afirma que el <b>beisbol</b> es el <b>rey de los deportes</b>. Millones de <b>aficionados</b> la repiten en todo el mundo, pero pocos se preguntan si realmente existe una razón objetiva para otorgarle semejante distinción. Estoy convencido de que sí. No porque otras disciplinas sean inferiores —cada una posee su propia grandeza y despierta auténticas pasiones—, sino porque pocas reúnen simultáneamente tantas <b>exigencias físicas</b>, mentales, técnicas, tácticas, estratégicas, reglamentarias, científicas y humanas como el beisbol.</p><p>La primera explicación radica en la <b>extraordinaria complejidad</b> del propio <b>juego</b>. Su reglamento es probablemente el más amplio y detallado entre los deportes profesionales de conjunto. No se limita a establecer lo que está permitido o prohibido; contempla infinidad de situaciones particulares, interpretaciones, excepciones y escenarios que obligan a jugadores, managers, coaches y umpires a dominar un conocimiento técnico verdaderamente profundo. No basta con jugar bien; hay que conocer el juego en toda su dimensión.</p><p>Pero el <b>reglamento</b> constituye apenas el punto de partida.</p><p>Cada <b>lanzamiento</b> representa una <b>nueva historia</b>. Ninguna jugada es idéntica a la anterior. El conteo, el marcador, la entrada, el número de outs, la velocidad del corredor, las características del bateador, el repertorio del <b>pitcher</b>, las condiciones del clima, el viento, la posición de la defensa y hasta la personalidad de los protagonistas modifican la decisión que debe tomarse. Es un <b>deporte</b> donde pensar resulta tan importante como ejecutar.</p><p>Por eso siempre he sostenido que el beisbol se juega con la cabeza.</p><p>El manager vive inmerso en una permanente toma de decisiones. Debe decidir cuándo tocar la bola, cuándo permitir batear libremente, cuándo ordenar un bateo y corrido, cuándo intentar un robo de base, cuándo mover la defensa, cuándo visitar al pitcher, cuándo llamar al <i><b>bullpen</b></i>, cuándo sostener la confianza en un lanzador y cuándo retirarlo antes de que sea demasiado tarde. No dispone de largos minutos para analizar alternativas. Muchas veces apenas cuenta con unos cuantos segundos.</p><p>A su lado trabaja un <b>cuerpo técnico</b> igualmente <b>indispensable</b>. El coach de pitcheo interpreta el desgaste físico y mental del lanzador; el coach de banca ayuda a construir escenarios; el de tercera decide en fracciones de segundo si un corredor debe detenerse o lanzarse hacia el plato; el de primera estudia los movimientos del pitcher para detectar el instante adecuado para intentar un robo. Nadie trabaja aislado. Todos piensan, observan y aportan.</p><p>Hoy, además, el beisbol vive una <b>revolución tecnológica</b> sin precedentes. La sabermetría, la biomecánica, el análisis de video, los mapas de calor, la inteligencia artificial y los sistemas predictivos forman parte cotidiana del trabajo de las <b>organizaciones profesionales</b>. Sería absurdo despreciar esas herramientas. Al contrario: deben aprovecharse al máximo. El famoso “librito” del manager ya no es un simple <b>cuaderno de apuntes</b>; hoy contiene décadas de información, miles de enfrentamientos, tendencias, probabilidades y análisis extraordinariamente valiosos.</p><p>Pero la tecnología, por sí sola, nunca será suficiente.</p><p>La computadora entrega información; el manager toma decisiones.</p><p>La <b>inteligencia artificial identifica patrones</b>; el dirigente interpreta personas.</p><p>Las estadísticas muestran probabilidades; el beisbol obliga a <b>resolver realidades</b>.</p><p>Existe un instante en el que el dato deja de responder y aparece el criterio.</p><p>Ahí surgen el sentido común, el colmillo, la intuición, la experiencia, la serenidad y la capacidad para adelantarse mentalmente a lo que está por ocurrir.</p><p>Porque dirigir un equipo tampoco significa controlar absolutamente todo.</p><p>Una de las mayores virtudes de los grandes managers consiste en preparar a sus jugadores para que sepan decidir por sí mismos cuando el tiempo ya no permite esperar una instrucción desde el dugout. El <b>catcher</b> debe resolver en décimas de segundo si pisa home, busca un doble play o tira a segunda. Un infielder modifica sobre la marcha una jugada porque leyó <b>mejor el batazo</b>. Un pitcher cambia la secuencia porque descubrió que el bateador ya entendió el plan original. Los jardineros se comunican muchas veces con una mirada, con un movimiento casi imperceptible o simplemente por la <b>confianza</b> construida durante cientos de partidos juntos.</p><p>Existen jugadas que ilustran perfectamente esa inteligencia colectiva. Todos hemos visto aquella pelota que llega hasta la barda y queda incrustada bajo el acolchado. El <b>jugador inexperto</b> intentará <b>sacarla desesperadamente</b>. El pelotero inteligente levantará inmediatamente los brazos para solicitar la aplicación de la regla de bola muerta. En más de una ocasión, una decisión así ha evitado una carrera que pudo cambiar el destino de un juego o incluso de una <b>Serie Mundial</b>. La diferencia no estuvo en correr más rápido, sino en pensar más rápido y conocer mejor el reglamento.</p><p>También existen momentos en que simplemente hay que jugársela. Ordenar un squeeze play, mandar al robo a un corredor, permitir un bateo y corrido o dejar una entrada más a un pitcher implica aceptar riesgos. Ningún algoritmo elimina completamente la incertidumbre. Ahí aparece una vieja máxima que sigue conservando plena vigencia: <b>paciencia, prudencia y sentido común</b>.</p><p>Paciencia para no precipitarse.</p><p>Prudencia para medir las consecuencias.</p><p>Y sentido común para resolver aquello que ningún dato puede responder.</p><p>Porque llega un momento en que ya se revisaron todas las estadísticas, se escuchó a los coaches, se consultó el “librito” y se analizaron todas las alternativas. En ese instante alguien tiene que decidir.</p><p>Y esa responsabilidad sigue siendo profundamente humana.</p><p>Pero tampoco la experiencia, por sí sola, basta. Los mejores dirigentes son precisamente aquellos que nunca dejan de aprender. Escuchan a los especialistas, aprovechan la tecnología, estudian la evolución del juego y entienden que el conocimiento no termina nunca. La experiencia sin actualización termina envejeciendo; la <b>tecnología sin criterio</b> termina <b>deshumanizando el juego</b>. Los grandes equipos nacen cuando ambas se complementan.</p><p>Existe otro viejo refrán que resume admirablemente esta realidad: <b>“Más sabe el diablo por viejo que por diablo.”</b> La experiencia continúa siendo invaluable, siempre que conserve la humildad para seguir aprendiendo. Y los errores también forman parte del camino. Ningún gran manager, ningún gran pitcher y ningún gran pelotero construyó su <b>carrera sin equivocarse</b>. Lo importante no consiste en evitar el error, sino en aprender de él para tomar mejores decisiones la siguiente vez.</p><p>Quizá ahí radique la verdadera grandeza del beisbol. Exige fuerza, velocidad, coordinación, resistencia y talento físico. Pero exige, al mismo tiempo, inteligencia estratégica, conocimiento del reglamento, liderazgo, comunicación, disciplina, memoria, capacidad de anticipación, reflejos mentales y el valor para asumir la responsabilidad cuando llega el instante decisivo.</p><p>Por eso el beisbol no es el rey de los deportes porque alguien le haya colocado una corona. La ha conquistado durante generaciones dentro del diamante. La ha ganado demostrando que puede combinar como ningún otro deporte la ciencia con la intuición, la fuerza con la inteligencia, la tecnología con el criterio humano, la tradición con la innovación y el talento individual con la inteligencia colectiva.</p><p>Indudablemente, el beisbol sigue siendo el Rey de los Deportes. No por decreto, sino porque muy pocos juegos exigen tanto del cuerpo… y absolutamente ninguno exige tanto de la mente.</p><p> @salvadorcosio1opinionsalcosga23@gmail.com</p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://sdpnoticias-sdpnoticias-prod.cdn.arcpublishing.com/resizer/riUjAUjUCBKX4Ygkr-Jv_LgUIWM=/cloudfront-us-east-1.images.arcpublishing.com/sdpnoticias/CZYL3JSSUBC5VFGHZ5CT4THLC4.png"><media:description type="plain"><![CDATA[Beisbol. Foto: Cuartoscuro]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[El beisbol se juega con la cabeza]]></title><link>https://www.sdpnoticias.com/opinion/el-beisbol-se-juega-con-la-cabeza//</link><guid isPermaLink="true">https://www.sdpnoticias.com/opinion/el-beisbol-se-juega-con-la-cabeza//</guid><dc:creator><![CDATA[Salvador Cosío Gaona]]></dc:creator><description><![CDATA[Es el deporte profesional de conjunto intelectualmente más complejo que existe. Ningún otro obliga a tomar tantas decisiones distintas durante un mismo partido.]]></description><pubDate>Mon, 13 Jul 2026 10:00:00 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>Cuando se habla del beisbol suelen destacarse la potencia de un <b>cuadrangular</b>, la velocidad de una <b>recta</b> de cien millas por hora o la espectacularidad de una <b>atrapada</b> imposible. Todo eso forma parte de la esencia del juego. Sin embargo, quienes realmente conocen este deporte saben que ninguna de esas cualidades basta para ganar campeonatos. El beisbol se juega, antes que nada, con la cabeza.</p><p>Me atrevo a sostener que es el deporte profesional de conjunto intelectualmente más complejo que existe. Ningún otro obliga a tomar tantas decisiones distintas durante un mismo partido, bajo un reglamento tan amplio, con tantas variantes tácticas y con tan poco tiempo para pensar. Cada <b>lanzamiento</b> constituye un problema diferente y cada <b>jugada</b> exige interpretar circunstancias que cambian en cuestión de segundos.</p><p>Todo comienza antes del primer pitcheo. El manager y su cuerpo técnico <b>estudian</b> al rival, <b>revisan</b>estadísticas, <b>analizan</b> tendencias, <b>observan</b> videos, <b>consultan </b>mapas de calor, revisan enfrentamientos individuales y <b>preparan</b> distintos escenarios. El famoso “librito” del manager existe, aunque hoy ya no sea un pequeño cuaderno sino una enorme base de datos alimentada por la sabermetría, la biomecánica, la <i>inteligencia artificial</i> y décadas de experiencia acumulada.</p><p>Ese “librito” debe utilizarse. Sería absurdo despreciar el conocimiento científico o la tecnología. La <i>inteligencia artificial</i> llegó para quedarse. La <b>sabermetría</b> ha revolucionado el análisis del juego. Los modelos estadísticos ayudan a reducir la incertidumbre y permiten tomar decisiones mejor fundamentadas. Todo gran equipo moderno debe aprovechar esas herramientas.</p><p>Pero el beisbol <b>no puede dirigirse</b> únicamente desde una computadora.</p><p>Llega un momento en que la estadística deja de ofrecer respuestas y aparece el <b>factor humano</b>. El manager debe decidir qué parte del “librito” seguir y en qué momento apartarse de él. Debe interpretar el estado anímico de un <b>pitcher</b>, percibir que un <b>bateador</b> hizo un ajuste durante sus últimos turnos, advertir que el rival está preparando un toque sorpresa o intuir que el partido acaba de cambiar de rumbo. Ningún algoritmo alcanza todavía a medir todas esas variables.</p><p>Dirigir beisbol exige mucho más que conocer porcentajes. Requiere inteligencia estratégica, memoria, capacidad de observación, rapidez mental, liderazgo, serenidad bajo presión, sentido común y un profundo conocimiento del reglamento. También exige rodearse de un buen <b>cuerpo técnico</b> y tener la humildad suficiente para escuchar. Los grandes managers no trabajan solos. Se apoyan en sus coaches de banca, de pitcheo, de bateo, de primera y tercera base, en los analistas de video y en quienes procesan la información. La autoridad no consiste en creer que se sabe todo; consiste en aprovechar el conocimiento colectivo sin renunciar a la responsabilidad de decidir.</p><p>Pero dirigir tampoco significa querer controlar absolutamente todo. Una de las mayores virtudes de un gran manager consiste en saber <b>cuándo intervenir </b>y <b>cuándo confiar</b> en sus peloteros. Hay jugadas que se desarrollan tan rápido que ninguna instrucción alcanzaría a llegar desde el dugout. Ahí aparece otra forma de inteligencia: la del propio jugador.</p><p>Basta observar durante unos segundos el trabajo de un <b>catcher </b>para comprender la extraordinaria <b>complejidad mental</b> del beisbol. Antes de recibir un lanzamiento ya analizó el conteo, la velocidad del corredor, las tendencias del bateador, la confianza de su pitcher y las posibilidades de un robo de base. Si intuye que el <b>corredor</b> saldrá, debe pedir el pitcheo más conveniente para facilitar el tiro a la intermedia. Si la pelota rebota frente al plato tiene apenas un instante para decidir si pisa home, busca un doble play o asegura el out más importante. Pensar y ejecutar forman parte del mismo movimiento.</p><p>Lo mismo ocurre con el resto del equipo. El <b>shortstop</b> y el <b>segunda base</b> muchas veces coordinan una jugada con una simple mirada. Los <b>jardineros </b>se acomodan sin necesidad de hablar. El pitcher modifica una secuencia porque detectó que el bateador ya descifró el plan inicial. Es un <b>lenguaje permanente</b> construido sobre conocimiento, confianza y experiencia.</p><p>Hay jugadas que ilustran mejor que cualquier teoría esta realidad. Todos hemos visto aquella pelota que llega hasta la barda y queda incrustada bajo el acolchado. El jardinero inexperto intentará sacarla desesperadamente. El inteligente levantará inmediatamente los brazos para solicitar la aplicación de la regla de bola muerta. En una <b>Serie Mundial</b>, una decisión así evitó una carrera que pudo haber cambiado el destino del campeonato. La diferencia no estuvo en correr más rápido, sino en <b>pensar más rápido</b> y conocer mejor el reglamento.</p><p>También hay momentos en que simplemente hay que jugársela. Ordenar un robo de base, un bateo y corrido, un squeeze play, dejar una entrada más a un pitcher o enviar a un corredor hacia el plato implica aceptar riesgos. Ninguna estadística elimina por completo la incertidumbre. El beisbol premia la inteligencia, pero también el valor para decidir cuando no existe una respuesta perfecta.</p><p>Existe una vieja máxima que rara vez falla: <b>paciencia</b>,<b> prudencia </b>y<b> sentido común</b>.</p><p>Paciencia para no precipitarse.</p><p>Prudencia para valorar las consecuencias.</p><p>Y <b>sentido común</b> para resolver aquello que ningún algoritmo, ningún “librito” y ninguna estadística alcanzan a responder.</p><p>Porque llega un momento en que toda la información disponible ya fue analizada. Ahí terminan los datos y comienza el criterio. También aparecen el <i>colmillo</i>, la <b>intuición</b>, la experiencia y esa capacidad casi inexplicable para adelantarse a lo que está por suceder.</p><p>Pero sería un error pensar que la experiencia, por sí sola, basta. Los dirigentes más capaces son precisamente aquellos que nunca dejan de aprender. Aprovechan la <i>inteligencia artificial</i>, estudian la sabermetría, incorporan nuevas herramientas y escuchan a quienes dominan esos conocimientos. La <b>experiencia</b> sin evolución termina convirtiéndose en resistencia al cambio; la <b>tecnología</b> sin criterio produce decisiones frías y descontextualizadas. La excelencia aparece cuando ambas trabajan juntas.</p><p>Existe otro viejo dicho que sigue plenamente vigente: <b>“más sabe el diablo por viejo que por diablo”</b>. En el beisbol significa que la experiencia continúa siendo invaluable, siempre que conserve la humildad para evolucionar. Los grandes dirigentes combinan ciencia, tecnología, conocimiento, intuición y sentido común.</p><p>Y también entienden otra lección fundamental: <b>nadie acierta siempre</b>. Los errores forman parte del juego. Lo importante es aprender de ellos, corregirlos y utilizarlos para tomar mejores decisiones la siguiente vez.</p><p>Quizá por eso el beisbol sigue siendo, con toda justicia, el <b>rey de los deportes</b>. No solo exige fuerza, velocidad, coordinación y talento físico. Exige inteligencia estratégica, conocimiento del reglamento, liderazgo, capacidad para anticiparse, reflejos mentales, comunicación, memoria, experiencia y el valor para asumir la responsabilidad cuando llega el instante decisivo.</p><p>La tecnología seguirá evolucionando. La <i>inteligencia artificial</i> será cada vez más poderosa. El “librito” continuará creciendo. Todo ello debe aprovecharse. Pero, al final, cuando el partido depende de una sola decisión, ninguna computadora puede asumir la responsabilidad. Esa sigue perteneciendo al ser humano. Porque el beisbol, antes que con el brazo o con el bate, <b>se juega con la cabeza</b>.</p><p>@salvadorcosio1</p><p><a href="mailto:opinionsalcosga23@gmail.com" rel="">opinionsalcosga23@gmail.com</a> </p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://sdpnoticias-sdpnoticias-prod.cdn.arcpublishing.com/resizer/42DhiWsSChOroOqg_EXDYq85zNE=/cloudfront-us-east-1.images.arcpublishing.com/sdpnoticias/2B5SUYYCRVCGTPEGPDXFHLZPBI.png"><media:description type="plain"><![CDATA[Beisbol. Foto: Cuartoscuro]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[Desde el Mundial de Brasil 2014 eran claras ciertas ayudas a Messi; sin embargo, no fueron pocos los lectores que se rieron. Hoy, el estiércol luce evidente]]></title><link>https://www.sdpnoticias.com/opinion/desde-el-mundial-de-brasil-2014-eran-claras-ciertas-ayudas-a-messi-sin-embargo-no-fueron-pocos-los-lectores-que-se-rieron-hoy-el-estiercol-luce-evidente//</link><guid isPermaLink="true">https://www.sdpnoticias.com/opinion/desde-el-mundial-de-brasil-2014-eran-claras-ciertas-ayudas-a-messi-sin-embargo-no-fueron-pocos-los-lectores-que-se-rieron-hoy-el-estiercol-luce-evidente//</guid><dc:creator><![CDATA[Ginés Sánchez]]></dc:creator><description><![CDATA[Ojalá la FIFA no cometa el gran error de matar al futbol con sus triquiñuelas, pues es un organismo demasiado anacrónico y corrupto como para soportar un escándalo y un malestar a nivel mundial de ese tamaño]]></description><pubDate>Mon, 13 Jul 2026 10:00:00 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>Este texto que se publicó durante el<b> Mundial de Brasil 2014</b>, ya advertía algo muy turbio en torno a la <b>Argentina</b> de <a href="https://www.sdpnoticias.com/deportes/el-fuerte-reclamo-de-messi-al-arbitro-joao-pinheiro-en-el-argentina-vs-suiza/" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://www.sdpnoticias.com/deportes/el-fuerte-reclamo-de-messi-al-arbitro-joao-pinheiro-en-el-argentina-vs-suiza/"><u><b>Messi</b></u></a>: grupos, arbitrajes y llaves de segunda ronda a modo, tan es así que, con un futbol pobre, la albiceleste jugó la final contra <b>Alemania </b>(a la postre, campeón); mis temores se vieron cristalizados, al Brasil eliminar a Colombia anulándole un gol de forma obscena que le representaba su pase a semifinales. Por otro lado, a Messi la FIFA lo nombró como el mejor jugador del Mundial, cuando incluso el hoy impresentable Lionel Andrés Messi Cuccittini, no daba crédito a ese inmerecido galardón, y en cuanto al mismo tema, incluso el mejor futbolista de todos los tiempos, su compatriota Diego Armando Maradona, estuvo en franco desacuerdo, tildando al premio de “<i>marketinero</i>” (hoy sabemos que estaba condicionado por la conocida marca de ropa deportiva, Adidas), el cual lo expresó, sin ambages, en un programa televisivo de análisis. Pude encontrar el texto íntegro en mi correo electrónico, y el tuit con el link, mismo que ya está vacío, ya que fue bajado del servidor y de la red de redes por el medio de comunicación en el que se publicó: SDP Noticias, y el cual reproduzco íntegro y comparto a continuación:</p><p>Acapulco, Guerrero. 4 de julio de 2014.</p><p>La <b>FIFA</b> está muy nerviosa, muchos de los “<i>gigantes</i>” favoritos fueron (justamente) eliminados mucho antes de tiempo, las distancias se han acortado y las 32 selecciones participantes tienen un nivel superlativo, el castigo exagerado a<b> Luis Suárez </b>(y a Uruguay) parece ser una represalia por dejar fuera (junto con Costa Rica) a dos gigantes: Italia e Inglaterra, los arbitrajes cargados a favor de las estrellas infladas de la UEFA Champions League (Messi en modo escándalo), y otros hechos evidentes como el muchísimo menos complicado que los otros, grupo de Argentina, y el diseño de todo el campeonato (llaves de segunda ronda incluidas) que “casualmente” pareciera estar dejándole el camino a la albiceleste (Argentina) para llegar “caminando” a la gran final, una final con Brasil según el guion de la FIFA, en el caso de Brasil es tan claro que diseñaron el torneo para que Brasil solo juegue un partido en el estadio <b>Maracaná</b>: la mismísima gran final; los brasileños y la FIFA dan casi por hecho que esa será la final, pero hay selecciones (sobre todo <b>Colombia</b>) que amenazan con dar al traste con los planes de los dirigentes del futbol, el juego desplegado por Colombia es inmensamente superior al de todas las demás selecciones, de lo que hay que estar al pendiente es de que la FIFA meta su mano negra y peluda para, mediante arbitrajes igual o más malos que muchos de los que hemos visto, haga de las suyas para imponer su guion.</p><p>Ojalá prevalezca el fair play en todos los niveles, y que el campeón se gane la copa en la cancha, porque, además, la FIFA se preocupa porque sus favoritos no funcionan, es la peor versión de Brasil en la historia, y con Argentina ya Messi demostró (por tercer Mundial consecutivo) que no es el “hombre de otro planeta” que nos han querido vender, si el Barça no juega con él, funciona al 20% de lo que nos lo quieren presentar. </p><p>Este Mundial se presta para que gane una selección que no lo había hecho antes, es más, que las semifinales sean inéditas. Ojalá la FIFA no cometa el gran error de matar al futbol con sus triquiñuelas, ya es un organismo demasiado anacrónico y corrupto como para soportar un escándalo y un malestar a nivel mundial de ese tamaño. A estar pendientes, y que gane el fútbol.</p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://sdpnoticias-sdpnoticias-prod.cdn.arcpublishing.com/resizer/e5to67Ry7a9xGwqLtcklQ6PRRGY=/cloudfront-us-east-1.images.arcpublishing.com/sdpnoticias/4CMMD2ADJ5JTBOF5VIMDUEMWTM.png"><media:description type="plain"><![CDATA[La mirada de Lionel Messi a la Copa del Mundo capturada por Bao Tailing obtuvo el máximo galardón en la categoría de Fotografía en Solitario de Noticias Deportivas.]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[El UAE debe blindar el podio de Isaac del Toro]]></title><link>https://www.sdpnoticias.com/opinion/el-uae-debe-blindar-el-podio-de-isaac-del-toro//</link><guid isPermaLink="true">https://www.sdpnoticias.com/opinion/el-uae-debe-blindar-el-podio-de-isaac-del-toro//</guid><dc:creator><![CDATA[Rolando Arreola]]></dc:creator><description><![CDATA[El objetivo principal seguirá siendo conducir a Pogacar hacia un nuevo maillot amarillo en París, pero la fortaleza del equipo le permite aspirar también a colocar a Isaac del Toro en el podio final. ]]></description><pubDate>Sun, 12 Jul 2026 16:39:07 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>La novena etapa del <b>Tour de Francia </b>dejó un vencedor de prestigio. <b>Mathieu van der Poel</b> volvió a demostrar por qué es uno de los corredores más explosivos del pelotón al imponerse en una jornada reducida a 154.6 kilómetros debido a las extremas temperaturas. Mientras el neerlandés levantaba los brazos, detrás se libraba otra batalla, mucho más silenciosa, pero quizá más importante para el desenlace del Tour.</p><p>El <b>UAE Team Emirates XRG</b>, con el apoyo circunstancial del <b>INEOS</b>, mantuvo un ritmo elevado durante toda la jornada para impedir que la fuga adquiriera una ventaja peligrosa. Fue un trabajo de control impecable que permitió <b>conservar intacta la clasificación general </b>antes del primer día de descanso.</p><p>La clasificación general sigue encabezada por <b>Tadej Pogacar</b>, seguido por <b>Jonas Vingegaard</b> a 2 minutos 42 segundos. En la tercera posición permanece <b>Isaac del Toro</b>, apenas tres segundos por delante de <b>Remco Evenepoel </b>y con <b>Juan Ayuso</b> muy cerca. Esa diferencia es demasiado pequeña para afrontar con tranquilidad la última semana del Tour.</p><p>El verdadero trabajo del UAE comienza ahora. El objetivo principal seguirá siendo conducir a Pogacar hacia un nuevo maillot amarillo en <b>París</b>, pero la fortaleza del equipo le permite aspirar también a colocar a <b>Isaac del Toro en el podio final</b>. Conseguir el primero y el tercer lugar de la clasificación general sería una demostración absoluta de <b>superioridad deportiva </b>y<b> táctica</b>.</p><p>La etapa 10 entre <b>Aurillac</b> y <b>Le Lioran</b>, con 166.6 kilómetros y 3,800 metros de desnivel positivo, representa la primera gran oportunidad. El recorrido es suficientemente selectivo para endurecer la carrera sin comprometer el liderato de Pogacar. Si el UAE incrementa el ritmo en las últimas ascensiones con sus escaladores, puede obligar a Remco Evenepoel a responder continuamente a los <b>cambios de velocidad</b>, un terreno donde el belga suele gastar más energía que en una contrarreloj.</p><p>Isaac del Toro no necesita atacar de manera desesperada. Su misión debe ser <b>seguir la rueda de los mejores</b> y aprovechar cualquier aceleración de Pogacar para seleccionar el grupo. Si Evenepoel cede apenas unos segundos en varias etapas de montaña, esos pequeños márgenes pueden convertirse en una ventaja decisiva antes de la contrarreloj individual de la última semana, disciplina donde el campeón olímpico parte como favorito.</p><p>Es cierto que aún quedan las <b>monumentales etapas 19 </b>y<b> 20</b>, con el mítico <b>Alpe d’Huez</b> como juez definitivo, donde Isaac tendría la capacidad de recuperar tiempo si fuera necesario. Sin embargo, desde una perspectiva técnica, siempre es preferible llegar a la contrarreloj defendiendo una ventaja que intentando remontar una desventaja frente a uno de los mejores especialistas del mundo.</p><p>Tras nueve etapas y <b>1,420 kilómetros recorridos</b>, el Tour entra en su fase más estratégica. El día de descanso no será realmente descanso: los corredores rodarán entre 80 y 100 kilómetros para mantener activo el organismo y preparar el regreso a la montaña. A partir del martes, cada decisión contará.</p><p>El UAE ya demostró que tiene el equipo más fuerte del Tour. Ahora debe demostrar que también posee la inteligencia para administrar dos objetivos simultáneos: <b>asegurar el quinto Tour de Francia</b> para Tadej Pogacar y <b>consolidar a Isaac del Toro en un histórico tercer lugar</b>. En las grandes vueltas, los campeones se construyen con fuerza, pero los podios se defienden con estrategia. </p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://sdpnoticias-sdpnoticias-prod.cdn.arcpublishing.com/resizer/TDJ-ky8xoDvSqbli8RV__zr3d4M=/cloudfront-us-east-1.images.arcpublishing.com/sdpnoticias/2X74TTUFKZG5HIE3PZEYV3FEMI.jpg"><media:description type="plain"><![CDATA[Isaac del Toro se mantiene en el tercer lugar del Tour de Francia 2026]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[El escándalo de corrupción que podría poner en entredicho los “triunfos” recientes de Messi]]></title><link>https://www.sdpnoticias.com/opinion/el-escandalo-de-corrupcion-que-podria-poner-en-entredicho-los-triunfos-recientes-de-messi//</link><guid isPermaLink="true">https://www.sdpnoticias.com/opinion/el-escandalo-de-corrupcion-que-podria-poner-en-entredicho-los-triunfos-recientes-de-messi//</guid><dc:creator><![CDATA[Manuel Ibarra]]></dc:creator><description><![CDATA[Manuel Ibarra reflexiona sobre la investigación en EU que podría tener consecuencias penales para la AFA y que pone bajo la lupa a Messi y a la FIFA.]]></description><pubDate>Sun, 12 Jul 2026 10:00:00 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>Mucho tendrá que responder en el futuro el futbolista argentino <b>Lionel Messi</b>, tanto por sus vínculos con personajes sionistas (recientemente ha surgido evidencia que fuerzas armadas de Israel fueron seguridad en su boda, cómo puede leerse en la cuenta oficial de X de dicho ejército: <a href="https://x.com/nomeilan/status/2075320376171569487" rel="">https://x.com/nomeilan/status/2075320376171569487</a>), como por los <b>escándalos de corrupción</b> cuya cloaca ha sido destapada por <b>Román Molina</b>.</p><p>Las <b>investigaciones del periodista</b>, que han sacudido los cimientos de la Asociación del Futbol Argentino (<b>AFA</b>) y salpican a la propia <b>FIFA</b>, no son un capítulo más de corrupción deportiva. Son la radiografía de un modelo de la gloria del Mundial que sirve como el mejor de distractores para un saqueo sistemático.</p><p>Para entender la magnitud del entramado, basta con seguir la ruta de un contrato: el que la <b>AFA firmó</b> con una empresa recién nacida en Miami, <b>TourProdEnter LLC</b>, apenas días antes del “triunfo” mundialista de Messi en Qatar 2022. ¿El objeto? Administrar los ingresos comerciales internacionales de la entidad, desde patrocinios hasta derechos de televisión, a cambio de una comisión fija del 30%, una cifra que los especialistas califican de ilógica e inédita. </p><p>¿Ya tenían contemplada la eventual <b>victoria</b> del <b>jugador-fetiche de Infantino</b>? ¿Se premió al argentino a cambio de infinitas riquezas y un retiro dorado en el vomitivo “Inter” de Miami?</p><p>Esos <b>fondos</b>, que debían engrosar las arcas de la AFA para beneficio de los clubes y el futbol formativo, fueron <b>desviados</b> a través de <b>bancos estadounidenses</b> hacia una madeja de <b>empresas fantasma</b>. Algunas de estas firmas estaban a nombre de personas en situación de quiebra o que vivían en viviendas sociales; tras recibir transferencias millonarias, cambiaron de número de teléfono, abandonaron sus hogares y, para sus vecinos, amanecieron con una riqueza inexplicable. </p><p>Parte de ese <b>dinero</b>, según Molina, <b>se esfumó</b> en la <b>compra de propiedades</b> de lujo, aviones privados e incluso en la financiación de actividades tan ajenas al futbol como el automovilismo.</p><p>El entramado llevó a un escenario aún más grotesco: la investigación judicial, impulsada por el <b>FBI y fiscales federales</b> de Estados Unidos, no solo busca a los beneficiarios finales en paraísos fiscales, sino que ha confirmado que la AFA renovó este contrato con TourProdEnter hasta 2030, ampliando sus facultades y blindando el esquema justo cuando las acusaciones comenzaban a hacerse públicas. </p><p>El fiscal argentino <b>Emilio Guerberoff</b> ha señalado que esta maniobra, realizada con un hermetismo absoluto y sin pasar por los órganos de control de la AFA, tuvo como propósito “<b>dificultar la trazabilidad de los fondos</b>”.</p><p>El rol de la <b>FIFA</b> en esta historia no es el de un espectador ingenuo. Es el de un <b>cómplice necesario</b>. El informe de Molina señala que la entidad que preside Gianni Infantino no solo ignoró las irregularidades financieras a pesar de su obligación de <b>auditar las cuentas de la AFA</b>, sino que mostró una preocupante indulgencia en otros terrenos. </p><p>El caso del entrenador de las categorías juveniles femeninas, <b>Diego Guacci</b>, <b>acusado de acoso</b> por jugadoras menores de edad, es paradigmático. La FIFA <b>absolvió al técnico</b> alegando falta de pruebas, pero lo hizo después de un procedimiento que <b>violó la confidencialidad</b> de las denunciantes, revelando sus nombres y exponiéndolas a un escarnio público que Molina califica como una <b>grave violación de su protección</b>.</p><p>Este patrón de conducta, donde la protección a las víctimas se sacrifica en el altar de la <b>impunidad de los poderosos</b>, se repite una y otra vez. La <b>AFA</b>, según las jugadoras, fue descrita internamente como una “<b>mafia</b>”, un lugar donde el miedo a las represalias paraliza cualquier intento de denuncia interna.</p><p>La conclusión de Molina es demoledora: el problema no es la corruptísima AFA, es la FIFA. Es un sistema que, lejos de castigar la corrupción, la protege. Los <b>periodistas</b> que han osado <b>destapar estos expedientes</b> no recibieron premios, sino <b>amenazas</b>, campañas de difamación y la revocación de sus credenciales. Se busca silenciar a quien mira debajo de la alfombra mientras el espectáculo sigue su curso.</p><p>Mientras tanto, las autoridades de EU avanzan en una investigación que podría tener <b>consecuencias penales</b> para los <b>dirigentes argentinos</b> y para quienes, en la FIFA, decidieron mirar hacia otro lado. </p><p>Pero la pregunta que queda flotando es incómoda: ¿cuántos otros casos como este se esconden en las federaciones que el futbol global prefiere no examinar? ¿Habrá más evidencias de actos aberrantes cómo partidos amañados? ¿Qué seguirá brotando de esta cloaca?</p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://sdpnoticias-sdpnoticias-prod.cdn.arcpublishing.com/resizer/JgeEdJjBk6ypIttKEWoN06QA3c8=/cloudfront-us-east-1.images.arcpublishing.com/sdpnoticias/MRQJVUE7RZB4FAAL322PB6N77Y.jpeg"><media:description type="plain"><![CDATA[FBI investiga a la AFA por posible lavado de dinero en Estados Unidos]]></media:description><media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Michelle Rojas/SDPnoticias</media:credit></media:content></item><item><title><![CDATA[El “jugador” que conduce a la Selección Mexicana hacia la gloria]]></title><link>https://www.sdpnoticias.com/seleccion-mexicana/el-jugador-que-conduce-a-la-seleccion-mexicana-hacia-la-gloria//</link><guid isPermaLink="true">https://www.sdpnoticias.com/seleccion-mexicana/el-jugador-que-conduce-a-la-seleccion-mexicana-hacia-la-gloria//</guid><dc:creator><![CDATA[Daniel Jiménez]]></dc:creator><description><![CDATA[Eustaquio “Taqui” Garduño lleva cerca de 20 años al volante del autobús del Tricolor. Su misión comienza antes del silbatazo: trasladar con seguridad y tranquilidad las ilusiones de todo un país.
]]></description><pubDate>Sat, 11 Jul 2026 21:59:58 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>No aparece en las alineaciones, no utiliza tachones y tampoco entra a la cancha, pero forma parte del recorrido de la <b>Selección Mexicana </b>desde hace casi dos décadas.</p><p><b>Eustaquio “Taqui” Garduño</b> es el conductor oficial del autobús del Tricolor, el hombre encargado de llevar a jugadores y entrenadores rumbo a concentraciones, entrenamientos y partidos.</p><p>Mientras los futbolistas se preparan para buscar la victoria durante 90 minutos, él cumple una misión indispensable fuera del terreno de juego: conducirlos de manera segura por el camino hacia la gloria.</p><h2><b>El hombre detrás del volante del Tricolor</b></h2><p>Garduño suma más de tres décadas trabajando en <b>ADO </b>y cerca de 20 años como conductor de la <b>Selección Mexicana.</b></p><p>Durante ese tiempo ha trasladado a distintas generaciones de futbolistas, entrenadores y cuerpos técnicos. Ha vivido desde el volante la tensión previa a los partidos, la concentración del equipo y la ilusión que acompaña cada recorrido.</p><p>“Para mí esto no es solo manejar, es llevar las ilusiones de todo un país. Cuando los jugadores suben al autobús, mi prioridad es que se sientan seguros y tranquilos para que solo piensen en ganar. Ellos juegan en la cancha, pero el viaje hacia el triunfo empieza con nosotros al volante”, explicó.</p><p>Su trabajo requiere mucho más que conocer una ruta. Cada traslado demanda puntualidad, discreción, coordinación y precisión para que el equipo pueda concentrarse únicamente en competir.</p><h2><b>Casi 20 años conduciendo los sueños de México</b></h2><p>La <b>historia de “Taqui” Garduño con el Tricolor</b> forma parte de la alianza que ADO mantiene con la Selección Nacional de México desde 2007.</p><p>Durante 19 años, la empresa ha sido el transporte oficial del combinado nacional y en el Mundial de 2026 alcanzó su quinta Copa del Mundo consecutiva acompañando al equipo mexicano.</p><p>A lo largo de los distintos procesos deportivos, ADO ha recorrido más de un millón de kilómetros junto a las selecciones nacionales y realiza más de 120 servicios especializados al año para sus diferentes categorías.</p><p>La operación incluye un autobús dedicado exclusivamente al Tricolor, además de unidades de soporte disponibles durante todo el año.</p><h2><b>El viaje comienza antes del partido</b></h2><p>Antes de cada encuentro hay un recorrido que no aparece en las estadísticas.</p><p>Comienza cuando los jugadores suben al autobús, ocupan sus lugares y dejan atrás el hotel o el centro de entrenamiento para dirigirse al estadio.</p><p>Al frente de ese trayecto está “Taqui”, pendiente del camino y responsable de que la <b>Selección Mexicana</b> llegue a su destino con seguridad y tranquilidad.</p><p>Porque la historia del Tricolor no solo se escribe dentro de la cancha. También se construye durante los kilómetros previos, con un “jugador” que no toca el balón, pero que lleva casi 20 años conduciendo a México hacia la gloria.</p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://sdpnoticias-sdpnoticias-prod.cdn.arcpublishing.com/resizer/u-TXdRki8NX4-wydAEnV_wmVFiU=/cloudfront-us-east-1.images.arcpublishing.com/sdpnoticias/YTVVYEWMEZHS3DKJ22NMD22JKI.jpg"><media:description type="plain"><![CDATA[Selección Mexicana.]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[El Tour entra en su fase de desgaste: la inteligencia del UAE será más importante que la fuerza]]></title><link>https://www.sdpnoticias.com/opinion/el-tour-entra-en-su-fase-de-desgaste-la-inteligencia-del-uae-sera-mas-importante-que-la-fuerza//</link><guid isPermaLink="true">https://www.sdpnoticias.com/opinion/el-tour-entra-en-su-fase-de-desgaste-la-inteligencia-del-uae-sera-mas-importante-que-la-fuerza//</guid><dc:creator><![CDATA[Rolando Arreola]]></dc:creator><description><![CDATA[En opinión de Rolando Arreola, el Tour de Francia ha entrado en esa parte silenciosa donde los campeones no solo demuestran quién tiene más potencia, sino quién administra mejor sus fuerzas.]]></description><pubDate>Sat, 11 Jul 2026 15:54:01 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>La victoria de <b>Tim Merlier</b> en Bergerac confirmó lo que se esperaba de una jornada destinada a los <b>velocistas</b>: un <b>final explosivo</b>, de altísima velocidad y con un desenlace decidido por centímetros. Sin embargo, para el <b>UAE Team Emirates XRG</b> el verdadero triunfo fue otro. El equipo de <b>Tadej Pogacar</b> atravesó una etapa más sin sobresaltos, sin gastar energía innecesaria y permitiendo que los conjuntos de los sprinters asumieran el desgaste de <b>controlar la fuga</b>. En una carrera de tres semanas, esos pequeños ahorros de energía terminan convirtiéndose en minutos de ventaja en la montaña.</p><p>Ahora el <b>Tour cambia nuevamente de rostro</b>. La novena etapa, entre <b>Malemort y Ussel</b>, con 185.5 kilómetros y alrededor de 3,300 metros de desnivel positivo, parece diseñada para comenzar a separar a quienes todavía conservan piernas frescas de quienes empiezan a pagar el <b>enorme esfuerzo acumulado</b>. Después de 1,265.9 kilómetros recorridos y bajo una ola de calor que ha castigado sin descanso al pelotón, el <b>desgaste fisiológico</b> comienza a pesar tanto como las diferencias de condición física.</p><p>Desde el punto de vista táctico, el UAE no tiene necesidad de <b>controlar la carrera</b> desde el banderazo inicial. Defender el <b>maillot amarillo</b> significa administrar recursos, no desperdiciarlos. Lo inteligente será permitir que una fuga sin aspiraciones en la clasificación general tome ventaja y obligar nuevamente a otros equipos a asumir la responsabilidad de la persecución. La prioridad debe seguir siendo proteger a Pogacar de cualquier incidente y mantenerlo siempre bien colocado antes de los sectores más exigentes.</p><p>Pero existe un segundo objetivo igual de importante: consolidar la tercera posición de <a href="https://www.sdpnoticias.com/deportes/quien-es-isaac-del-toro-el-joven-mexicano-que-esta-causando-sensacion-en-el-mundo-del-ciclismo/" target="_blank" rel="" title="https://www.sdpnoticias.com/deportes/quien-es-isaac-del-toro-el-joven-mexicano-que-esta-causando-sensacion-en-el-mundo-del-ciclismo/">Isaac del Toro</a>. El mexicano ha demostrado madurez, fortaleza y una sorprendente regularidad, y esta etapa podría brindarle la oportunidad de obtener algunos segundos sobre <b>Remco Evenepoel</b> si el ritmo endurece la carrera en los últimos ascensos. No sería extraño que el UAE aprovechara la superioridad numérica para tensar el grupo en el momento preciso y obligar a sus rivales a responder con las piernas ya castigadas.</p><p>La <b>clasificación general</b> continúa encabezada por <b>Tadej Pogacar</b>, seguido por <b>Jonas Vingegaard</b> e <b>Isaac del Toro</b>, una fotografía que el conjunto emiratí buscará conservar. No siempre se gana atacando; muchas veces los grandes Tours se conquistan evitando errores, administrando el esfuerzo y sabiendo exactamente cuándo vale la pena arriesgar.</p><p>Mañana no parece una etapa destinada a definir al campeón del<b> Tour de Francia</b>, pero sí puede comenzar a definir el podio de París. En carreras de esta magnitud, las diferencias no siempre nacen de un ataque demoledor; a menudo aparecen en un relevo mal dado, una mala colocación antes de un repecho o unos cuantos segundos cedidos cuando las piernas dejan de responder.</p><p>El Tour ha entrado en esa parte silenciosa donde los campeones no solo demuestran quién tiene más potencia, sino quién administra mejor sus fuerzas. Si el UAE interpreta correctamente la carrera, protege a Pogacar y aprovecha la fortaleza de Isaac del Toro, podría terminar la jornada con exactamente lo que más desea: conservar el amarillo, fortalecer el tercer lugar del mexicano y acercarse un día más al sueño de llegar a París con dos corredores en el podio</p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://sdpnoticias-sdpnoticias-prod.cdn.arcpublishing.com/resizer/FvKyHzLMXov2YJy9NRzRJt5zSRw=/cloudfront-us-east-1.images.arcpublishing.com/sdpnoticias/W4ACJ2ZEI5BR3OKZ3UFBOUW6GM.png"><media:description type="plain"><![CDATA[La clasificación general en el Tour de Francia 2026 continúa encabezada por Tadej Pogacar. Foto: UAE]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[Los hombres que construyen estrellas]]></title><link>https://www.sdpnoticias.com/opinion/los-hombres-que-construyen-estrellas//</link><guid isPermaLink="true">https://www.sdpnoticias.com/opinion/los-hombres-que-construyen-estrellas//</guid><dc:creator><![CDATA[Salvador Cosío Gaona]]></dc:creator><description><![CDATA[Corito Barona, Tony de Marco y el arte de descubrir, formar y proteger al talento.Corito Barona, Tony de Marco y el arte de descubrir, formar y proteger al talento.]]></description><pubDate>Sat, 11 Jul 2026 10:00:00 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>Cuando un <b>pelotero</b> conecta el <b>jonrón</b> que decide un <b>campeonato</b> o lanza el último strike para conquistar una <b>Serie Mundial</b>, los reflectores apuntan hacia él. Es natural. La historia suele recordar a quien alcanza la gloria. Sin embargo, mucho antes de ese momento hubo personas que creyeron en él cuando todavía era un muchacho desconocido jugando en un campo de tierra, lejos de las cámaras y de los aplausos. El beisbol está lleno de esos personajes silenciosos cuya aportación rara vez recibe el reconocimiento que merece.</p><p>En esa larga cadena de formación aparecen los padres, los primeros entrenadores, los instructores de <b>ligas infantiles y juveniles</b>, los managers de categorías menores, los coaches y, desde luego, los scouts o visores de talento. Cada uno cumple una función distinta, pero todos participan en la construcción de un <b>pelotero profesional</b>. Descubrir un talento excepcional constituye un arte; saber conducirlo hasta convertirlo en una figura consolidada representa un desafío todavía mayor.</p><p>Pocas historias ilustran mejor esa realidad que la de Fernando Valenzuela. Antes de convertirse en un fenómeno mundial, antes de la Fernandomanía y antes de conquistar a millones de aficionados con los Dodgers de Los Ángeles, hubo un hombre que vio en <b>aquel joven zurdo</b> algo que muchos todavía no alcanzaban a percibir. Ese hombre fue <b>Rigoberto “Corito” Barona</b>, uno de los más extraordinarios visores que ha dado el beisbol mexicano. Su capacidad para identificar talento fue excepcional y el tiempo terminó dándole la razón. Descubrir a Fernando significó mucho más que encontrar un <b>gran lanzador</b>; fue reconocer a quien estaba destinado a <b>convertirse</b> en uno de <b>los más grandes embajadores</b> que ha tenido el <b>deporte mexicano</b>.</p><p>Pero descubrir una joya no basta. También hay que saber protegerla, orientarla y ayudarla a crecer. Ahí aparece otra figura que merece un reconocimiento igualmente profundo: <b>Tony de Marco</b>. Su aportación fue distinta, pero decisiva. Comprendió que formar un pelotero profesional no consiste únicamente en perfeccionar una mecánica de pitcheo o desarrollar un lanzamiento. También implica formar a la persona, enseñarle a convivir con la fama, administrar el éxito, enfrentar la presión y conservar el equilibrio cuando el mundo entero parece rendirse a sus pies.</p><p>Tuve la fortuna de conocer a <b>Tony de Marco</b> y también de tratar a Fernando Valenzuela durante una etapa particularmente importante de su <b>carrera</b>. A principios de los años noventa, siendo mi hermano José Guillermo Cosío presidente de Charros de Jalisco y yo vicepresidente del club, Fernando volvió a México buscando reencontrarse con su beisbol, <b>recuperar confianza</b> y volver a sentir el abrazo de su tierra. No era un retiro; era una pausa para tomar impulso. Necesitaba volver a casa, <b>recuperar energía</b> y demostrar, quizá primero a sí mismo, que todavía tenía mucho beisbol por ofrecer.</p><p>Fue Tony de Marco quien lo acercó nuevamente a México y a Charros. Y, sobre todo, quien nunca permitió que transitara solo ese camino. Lo acompañó, lo orientó, lo alentó y permaneció cerca de él durante ese proceso de <b>reconstrucción deportiva y personal</b>. Entendía que Fernando necesitaba mucho más que innings lanzados; necesitaba estabilidad, confianza y un entorno que le permitiera recuperar plenamente la seguridad en sí mismo. Tony estuvo ahí, discreto como siempre, trabajando lejos de los reflectores, pero desempeñando una labor invaluable. El tiempo volvió a darle la razón: <b>Fernando regresó</b> a las <b>Grandes Ligas</b> y logró <b>cerrar su extraordinaria trayectoria</b> con la <b>dignidad</b> y el <b>prestigio</b> que siempre lo distinguieron.</p><p>Aquella experiencia me confirmó algo que con frecuencia pasa inadvertido. Detrás de muchas grandes carreras existe alguien que cumple el papel de guía. Un mentor. Una persona capaz de decir la palabra adecuada en el momento oportuno, de poner límites cuando hace falta, de recordar que la fama es pasajera y que el verdadero profesionalismo también se demuestra fuera del terreno de juego.</p><p>La <b>historia del deporte</b> ofrece numerosos ejemplos de <b>talentos extraordinarios</b> que, por distintas circunstancias, no alcanzaron todo lo que prometían. En ocasiones no les faltó brazo, bate o velocidad. Quizá les faltó alguien que los acompañara en el momento preciso, que los ayudara a mantener los pies sobre la tierra cuando el <b>éxito parecía no tener límites</b> y que comprendiera que formar un deportista implica también formar un ser humano.</p><p>El oficio del scout también ha evolucionado profundamente. Durante décadas bastaban una libreta, un cronómetro y muchas horas observando juegos en estadios modestos. Hoy existen cámaras de alta velocidad, análisis biomecánicos, inteligencia artificial, modelos predictivos y plataformas capaces de medir prácticamente cada movimiento de un pelotero. Todo ello representa un avance extraordinario y ha enriquecido enormemente la evaluación del talento.</p><p>Sin embargo, ninguna <b>tecnología</b> ha logrado sustituir completamente el juicio de un scout experimentado. Los algoritmos pueden medir la velocidad de salida de una pelota, el giro de un lanzamiento o la velocidad de un corredor. Lo que todavía no pueden medir con la misma precisión es el carácter, la capacidad de liderazgo, la resiliencia después del fracaso, la <b>inteligencia</b> para aprender, la disposición para escuchar, la ética de trabajo o el deseo profundo de superarse. Ésas siguen siendo cualidades que el ojo humano descubre mucho antes que cualquier computadora.</p><p>Por eso el trabajo de hombres como <b>Corito Barona</b> y <b>Tony de Marco</b> conserva un valor inmenso. Uno tuvo el extraordinario ojo para descubrir a Fernando Valenzuela cuando apenas comenzaba a escribir su historia. El otro comprendió que el talento también necesita protección, orientación y acompañamiento para no perderse en el camino. <b>Corito encontró la joya</b>; <b>Tony ayudó</b> decisivamente a pulirla y a <b>conservar su brillo</b>.</p><p>Los aficionados recordarán siempre a Fernando por sus victorias, por la <i><b>Fernandomanía</b></i>, por sus campeonatos y por aquella inolvidable mirada al cielo antes de iniciar su movimiento hacia el plato. Pero la historia del beisbol también debería reservar un <b>lugar de honor</b> para quienes hicieron posible que ese talento floreciera y perdurara.</p><p>Porque las grandes estrellas no nacen solas. Detrás de cada una existe una cadena silenciosa de personas que descubrieron, enseñaron, corrigieron, orientaron, protegieron y acompañaron.</p><p>Los campeones aparecen en las estadísticas. Los grandes formadores permanecen para siempre en la historia de quienes ayudaron a construir. Y ése es un legado que ningún récord podrá superar.</p><p> @salvadorcosio1</p><p>opinionsalcosga23@gmail.com </p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://sdpnoticias-sdpnoticias-prod.cdn.arcpublishing.com/resizer/dxhLd8NpNkw67ncRjqnt9aOHNdg=/cloudfront-us-east-1.images.arcpublishing.com/sdpnoticias/R6ABUOMOSBGCTPXMHT2BY2DYBY.jpg"><media:description type="plain"><![CDATA[Fernando Valenzuela]]></media:description><media:credit role="author" scheme="urn:ebu">David Leah</media:credit></media:content></item><item><title><![CDATA[Llegamos al quinto partido, perdimos, pero ¿y ahora qué sigue?]]></title><link>https://www.sdpnoticias.com/opinion/llegamos-al-quinto-partido-perdimos-pero-y-ahora-que-sigue//</link><guid isPermaLink="true">https://www.sdpnoticias.com/opinion/llegamos-al-quinto-partido-perdimos-pero-y-ahora-que-sigue//</guid><dc:creator><![CDATA[José Domingo Agustín Cureño Jiménez]]></dc:creator><description><![CDATA[En opinión de José Cureño, más allá del debate en el análisis de la participación de la Selección Mexicana en el Mundial, se deben examinar otros aspectos importantes de revisarse a detalle, como por ejemplo, ¿qué sigue para México? ]]></description><pubDate>Fri, 10 Jul 2026 16:22:57 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>No es cosa menor ni una situación para el olvido lo obtenido por nuestra <b>Selección Nacional de futbol</b> durante este <b>Mundial</b>, es decir, tristemente y a pesar de la <b>ilusión</b>, euforia y cohesión colectiva que nos generó la participación de <b>México en esta Copa del Mundo</b>, hay muchas <b>voces críticas</b> dentro y fuera de la esfera del soccer que ningunean o menosprecian lo que sucedió, que si bien también es cierto que no se logró avanzar a los octavos de final como suele pasar, la <b>realidad</b> y los <b>hechos</b> son obligatorios de revisarse para poner en una perspectiva adecuada y en su <b>justa dimensión</b> lo logrado más allá de lo cuantitativo, donde insisto, los números en esta ocasión también juegan a favor.</p><p>Sin embargo, quiero situar esta reflexión en lo que sigue, puesto que, más allá del debate en el <b>análisis</b> de la <b>participación de la Selección</b>, se deben examinar otros aspectos importantes de revisarse a detalle, como por ejemplo, <b>¿qué sigue para México? </b>Porque en esa situación nos encontramos cada cuatro años y parece ser que los proyectos que se emprenden por la <b>Federación Mexicana de Futbol</b> cada final de copa están destinados al <b>fracaso</b>, y en ese mismo orden de ideas nos obliga a plantearnos otras preguntas, como: ¿si ya saben que los planes que han efectuado no son exitosos, por qué chingados los siguen haciendo de la misma forma? ¿O acaso deliberadamente los <b>proyectan</b> para que su irremediable destino sea el fiasco?</p><p>Si México pretende hacer más para la <b>siguiente World Cup</b>, debe trazar una ruta distinta a lo que están acostumbrados a hacer, como es la <b>imposición de directores técnicos</b> ajenos a la realidad de nuestro balompié o designar a personajes que no han logrado mucho, pero tienen el cobijo de las y los poderosos que mueven los hilos del soccer nacional, donde solo representan intereses económicos. Además de eso, deberán concentrarse en mejorar la liga nacional, ya que mientras la <b>Liga MX</b> siga en picada y llegando cada vez más a un nivel mediocre en lo que respecta a lo deportivo, los jugadores no podrán ser <b>competitivos</b>, aunado a que es altamente necesario el regreso del descenso y ascenso, porque esa medida fue durante la pandemia del Covid-19, así que ya no es necesario que se le siga manteniendo porque solo es en detrimento de nuestro futbol.</p><p>Lo que enuncié es lo mínimo que debe ponerse sobre la mesa de la Federación (además de analizar muchas cosas más como <b>jugadores intocables</b>, cuotas de futbolistas de “equipos grandes nacionales” o <b>europeos</b> que no <i>cascarean</i> nada, entre otros), si es que se pretende construir una selección de soccer competitiva. Ejemplos de éxito en los que pueden verse reflejados hay muchos; ni siquiera es que se pretenda que encuentren el hilo negro o que la diosa fortuna haga que descubramos al siguiente <b>Hugo Sánchez</b>, solo que la planeación estratégica de lo que se decida emprender se haga con eficacia y eficiencia pensando en lo deportivo antes que en lo económico, porque una afición como la nuestra, que ha demostrado ser poderosa y unida, merece mucho más. ¡Nos leemos pronto!</p><img src="https://sdpnoticias-sdpnoticias-prod.cdn.arcpublishing.com/resizer/M7s_oGdeNxTpljiDy79BcLWAcb0=/cloudfront-us-east-1.images.arcpublishing.com/sdpnoticias/U2CSYAEQKZFBBCWHZHFWPXLH2Y.png" alt="¿Qué sigue para la Selección Mexicana? Foto hecha con IA: José Cureño" height="1112" width="1384"/>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://sdpnoticias-sdpnoticias-prod.cdn.arcpublishing.com/resizer/kVGLYCxhh3u2pKxyJVI6DPrdXpQ=/cloudfront-us-east-1.images.arcpublishing.com/sdpnoticias/JFN2XUL6VFBQ5BDONGYDUFDRR4.png"><media:description type="plain"><![CDATA[¿Qué sigue para la Selección Mexicana? Foto hecha con IA: José Cureño]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[El Tour también se gana en los días de calma]]></title><link>https://www.sdpnoticias.com/opinion/el-tour-tambien-se-gana-en-los-dias-de-calma//</link><guid isPermaLink="true">https://www.sdpnoticias.com/opinion/el-tour-tambien-se-gana-en-los-dias-de-calma//</guid><dc:creator><![CDATA[Rolando Arreola]]></dc:creator><description><![CDATA[En opinión de Rolando Arreola, muchas veces el Tour de Francia lo conquista quien entiende que, en una carrera de tres semanas, también hay días en los que la inteligencia consiste simplemente en esperar.]]></description><pubDate>Fri, 10 Jul 2026 15:51:10 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>No todas las etapas del <b>Tour de Francia</b> se conquistan con un ataque en la montaña o una exhibición de fuerza. También existen <b>jornadas</b> en las que la <b>mayor victoria</b> consiste en <b>llegar a la meta sin perder un solo segundo</b>, sin sufrir una caída y, sobre todo, recuperando las piernas y la mente para lo que está por venir. Así transcurrió la <b>séptima etapa</b> entre Hagetmau y Bordeaux, de 175.1 kilómetros, donde el belga <b>Tim Merlier</b> (Soudal Quick-Step) volvió a demostrar que sigue siendo uno de los <b>mejores velocistas</b> del mundo al imponerse en un espectacular embalaje masivo.</p><p>El recorrido mantuvo al <b>pelotón</b> compacto hasta los últimos diez <b>kilómetros</b>. A partir de ahí comenzó una batalla distinta: la lucha por el posicionamiento. Rotondas, islas divisorias y estrechamientos obligaron a los equipos a desplegar toda su experiencia para colocar a sus hombres rápidos en la <b>mejor posición posible</b>. En un final de máxima tensión, Merlier encontró el momento exacto para lanzar su sprint y superar al noruego Soren Waerenskjold y al eritreo Biniam Girmay.</p><p>Sin embargo, el <b>verdadero objetivo</b> de los <b>aspirantes al maillot amarillo</b> era otro. Después de la exigente jornada del <b>Tourmalet</b>, el gran desafío consistía en conservar energías, evitar incidentes y permitir que el organismo comenzara su <b>proceso de recuperación</b>. En una competencia de tres semanas, saber administrar el esfuerzo es tan importante como tener la capacidad de atacar.</p><p>Por ello, la clasificación general permaneció sin modificaciones. <b>Tadej Pogacar</b> continúa vestido de amarillo, con <b>Jonas Vingegaard</b> como su principal perseguidor a 2 minutos y 42 segundos. El mexicano <a href="https://www.sdpnoticias.com/deportes/quien-es-isaac-del-toro-el-joven-mexicano-que-esta-causando-sensacion-en-el-mundo-del-ciclismo/" target="_blank" rel="" title="https://www.sdpnoticias.com/deportes/quien-es-isaac-del-toro-el-joven-mexicano-que-esta-causando-sensacion-en-el-mundo-del-ciclismo/">Isaac del Toro</a> mantiene una extraordinaria tercera posición de la clasificación general y, además, conserva el maillot blanco que lo acredita como el <b>mejor joven del Tour</b>, confirmando que su rendimiento ya no es una sorpresa, sino una realidad consolidada dentro del <b>UAE Team Emirates XRG</b>.</p><p>La actuación de <b>Del Toro</b> también refleja la fortaleza colectiva de su equipo. Después del golpe de autoridad dado en la alta montaña, el conjunto emiratí administró la <b>carrera con inteligencia</b>, protegiendo a sus líderes y evitando asumir riesgos innecesarios. En el Tour, la experiencia enseña que cada caída evitada y cada esfuerzo ahorrado pueden convertirse en minutos ganados cuando llegan los grandes puertos.</p><p>Las etapas 8 y 9 volverán a ofrecer un respiro a los hombres de la <b>clasificación general</b>. Los recorridos entre Périgueux y Bergerac, así como la jornada siguiente, presentan perfiles ideales para los velocistas o para fugas bien organizadas, mientras los favoritos continúan <b>recuperando fuerzas</b> para afrontar la segunda semana de competencia.</p><p>Será entonces cuando el Tour vuelva a elevar su exigencia con tres etapas de montaña que superarán los 3,000 metros de desnivel positivo. Ahí comenzará una nueva batalla entre quienes aspiran a conquistar <b>París</b>. Hasta entonces, la paciencia será la mejor aliada de los favoritos.</p><p>Porque el Tour de Francia no siempre lo gana quien acelera primero. Muchas veces lo conquista quien entiende que, en una carrera de tres semanas, también hay días en los que la inteligencia consiste simplemente en esperar.</p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://sdpnoticias-sdpnoticias-prod.cdn.arcpublishing.com/resizer/hwRQlJEiOk6y6o8xDX6f6kwDMDU=/cloudfront-us-east-1.images.arcpublishing.com/sdpnoticias/2L7KAQOABVC6HCYQS2JCO6TNSI.png"><media:description type="plain"><![CDATA[Tour de Francia. Foto: @LeTour]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[Beisbol mexicano: La nacionalidad discrecional (Última parte)]]></title><link>https://www.sdpnoticias.com/opinion/beisbol-mexicano-la-nacionalidad-discrecional-ultima-parte//</link><guid isPermaLink="true">https://www.sdpnoticias.com/opinion/beisbol-mexicano-la-nacionalidad-discrecional-ultima-parte//</guid><dc:creator><![CDATA[Salvador Cosío Gaona]]></dc:creator><description><![CDATA[El verdadero problema consiste en determinar hasta dónde llega la autonomía del deporte y dónde comienza la supremacía del Estado de Derecho cuando entran en juego derechos reconocidos por la Constitución.]]></description><pubDate>Fri, 10 Jul 2026 10:00:00 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p><b>Del criterio discrecional a la certeza jurídica</b></p><p>Las dos entregas anteriores permitieron exponer la <b>dimensión jurídica y humana</b> de un debate que durante muchos años ha acompañado al beisbol profesional mexicano. Quedó claro que la discusión no gira alrededor de uno o varios <b>peloteros</b> en particular ni pretende descalificar a institución alguna. Tampoco cuestiona la facultad de las <b>ligas</b> para <b>organizar sus competencias</b> o establecer límites respecto de los jugadores extranjeros. El verdadero problema consiste en determinar hasta dónde llega la <b>autonomía del deporte </b>y dónde comienza la supremacía del <b>Estado de Derecho</b> cuando entran en juego derechos reconocidos por la Constitución.</p><p>La autonomía deportiva constituye uno de los grandes logros del deporte moderno. Gracias a ella, las ligas pueden <b>organizar campeonatos</b>, expedir reglamentos, establecer sistemas disciplinarios, <b>regular contratos</b>, definir formatos de competencia y resolver innumerables cuestiones técnicas sin la intervención cotidiana de las autoridades civiles. Esa independencia resulta indispensable para el funcionamiento de cualquier <b>deporte profesional</b>. Pero la autonomía nunca ha significado soberanía. Ninguna organización deportiva constituye un Estado dentro del Estado. Ningún reglamento interno puede sustituir el orden constitucional ni crear <b>categorías jurídicas distintas</b> de las que reconoce la propia Nación.</p><p>Ése es el punto medular. Las reglas deportivas organizan la competencia; la Constitución reconoce derechos. Las primeras pueden decidir cuántos <b>extranjeros</b> participan en una temporada, cómo se integra un roster o cuáles son los requisitos técnicos para registrar a un <b>jugador</b>. Lo que no deberían producir es la impresión de que existe una categoría <b>distinta de nacionalidad</b> para efectos deportivos o que el reconocimiento de un derecho depende del criterio variable de quien circunstancialmente ocupa un cargo directivo. En un Estado de Derecho los derechos no se conceden; se reconocen. Y cuando la percepción pública sugiere que una decisión depende más de la interpretación de una autoridad administrativa que de la aplicación uniforme de normas previamente establecidas, la incertidumbre termina desplazando a la seguridad jurídica.</p><p>El problema, por tanto, no consiste únicamente en el contenido de una resolución. Una decisión puede ser <b>jurídicamente correcta</b> y, sin embargo, generar desconfianza si los criterios que la sustentan no son públicos, si el procedimiento resulta opaco o si casos aparentemente semejantes reciben respuestas diferentes sin una <b>explicación objetiva</b>. La fortaleza de una institución no radica únicamente en la calidad de quienes la dirigen, sino en la capacidad de sus reglas para <b>garantizar igualdad de trato </b>con independencia de las personas que circunstancialmente ejercen la autoridad. Las instituciones fuertes no necesitan discrecionalidad; necesitan credibilidad.</p><p>Existe, además, un aspecto que el <b>deporte profesional mexicano</b> no debería seguir postergando. En numerosas disciplinas deportivas se privilegian mecanismos internos de solución de controversias y, en algunos casos, incluso se desalienta que <b>atletas</b>, clubes o entrenadores acudan directamente a los tribunales ordinarios para reclamar derechos que consideran vulnerados. La existencia de órganos arbitrales especializados, e incluso del <b>Tribunal de Arbitraje Deportivo</b>, responde a una lógica comprensible: resolver con conocimiento técnico conflictos propios del deporte. Sin embargo, cuando la controversia deja de ser estrictamente deportiva y alcanza derechos fundamentales reconocidos por el <b>orden constitucional</b>, el equilibrio entre la autonomía deportiva y la tutela judicial efectiva merece una reflexión mucho más profunda. Éste será, sin duda, un tema que el deporte mexicano tendrá que abordar con mayor amplitud en los próximos años.</p><p>La <b>evolución del beisbol</b> también obliga a revisar otro argumento tradicional: la idea de que restringir la competencia constituye la mejor forma de proteger al <b>pelotero mexicano</b>. Durante décadas esa premisa fue aceptada casi como un dogma. Sin embargo, la experiencia internacional parece demostrar exactamente lo contrario. Las grandes potencias deportivas crecieron enfrentando a los mejores. Las Grandes Ligas construyeron su prestigio atrayendo al talento más sobresaliente del planeta, no limitándolo. El <b>Clásico Mundial de Beisbol</b> demostró que México alcanza su máximo potencial cuando reúne a los mejores jugadores que legítimamente pueden representar al país, sin prejuicios y sin distinciones artificiales. El extraordinario desempeño de la selección nacional en los últimos años confirmó que la <b>identidad</b>, el talento y el compromiso pesan mucho más que el lugar donde una persona nació.</p><p>Tal vez haya llegado el momento de replantear serenamente el modelo. No para eliminar de golpe las reglas vigentes ni para descalificar el trabajo realizado durante décadas, sino para preguntarnos si existen <b>mecanismos mejores</b>, más transparentes y más congruentes con la realidad jurídica y deportiva del siglo XXI. </p><p>El beisbol mexicano podría dar un<b> paso histórico</b> si adopta criterios públicos y uniformes para determinar la elegibilidad de los jugadores; si establece procedimientos claros, con <b>derecho de audiencia</b> y resoluciones debidamente motivadas; si crea una instancia permanente de interpretación reglamentaria que ofrezca certeza a clubes y peloteros; y, sobre todo, si armoniza plenamente sus disposiciones con los principios constitucionales que rigen para todos los mexicanos. Esa <b>evolución</b> no debilitaría a las ligas. Las fortalecería.</p><p>Porque el verdadero patrimonio del beisbol mexicano no son únicamente sus estadios, sus franquicias o sus campeonatos. Su mayor riqueza radica en la confianza de los jugadores, de los clubes y de millones de aficionados que esperan reglas claras, instituciones sólidas y decisiones previsibles. La discrecionalidad genera sospechas; la <b>transparencia genera legitimidad</b>. La incertidumbre divide; la certeza fortalece. Ningún deporte puede aspirar a consolidarse plenamente mientras subsistan dudas respecto de la manera en que aplica sus propias normas.</p><p>Esta serie no pretende ofrecer verdades absolutas ni clausurar el debate. Al contrario. Aspira a abrir una <b>conversación madura entre ligas</b>, federaciones, clubes, peloteros, juristas, autoridades deportivas y aficionados. Las grandes instituciones evolucionan precisamente cuando son capaces de revisar críticamente sus prácticas y adaptarlas a las nuevas realidades sin perder su esencia. El beisbol mexicano posee la historia, el talento y el prestigio suficientes para hacerlo.</p><p>Porque, al final, la <b>nacionalidad</b> no debería convertirse jamás en una <b>concesión administrativa</b> ni en una categoría susceptible de interpretaciones cambiantes. Es un derecho reconocido por la <b>Constitución</b> y, como tal, merece ser respetado por todos. El beisbol mexicano tiene la oportunidad de demostrar que el respeto al Estado de Derecho y la autonomía deportiva no son principios enfrentados, sino complementarios. Cuando ambos caminan en la misma dirección, gana el deporte, <b>ganan las instituciones y gana México</b>.</p><p>La mejor manera de proteger al pelotero mexicano quizá no consista en aislarlo de la competencia, sino en convertirlo en capaz de vencer a cualquiera. Porque ningún deporte se engrandece reduciendo la competencia; se engrandece elevando el nivel de todos. Y ningún mexicano debería necesitar demostrar dos veces una nacionalidad que la Constitución ya le reconoce desde su nacimiento.</p><p> @salvadorcosio1opinionsalcosga23@gmail.com </p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://sdpnoticias-sdpnoticias-prod.cdn.arcpublishing.com/resizer/E6BacfOT0mUzmLf2m5v3_anWw3I=/cloudfront-us-east-1.images.arcpublishing.com/sdpnoticias/QQMIYY7KXBDS3HQRQGQDLVUOUE.png"><media:description type="plain"><![CDATA[Beisbol. Foto: Cuartoscuro]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[Tadej Pogacar sentencia el Tour en el Tourmalet; Isaac del Toro firma una actuación de campeón]]></title><link>https://www.sdpnoticias.com/opinion/tadej-pogacar-sentencia-el-tour-en-el-tourmalet-isaac-del-toro-firma-una-actuacion-de-campeon//</link><guid isPermaLink="true">https://www.sdpnoticias.com/opinion/tadej-pogacar-sentencia-el-tour-en-el-tourmalet-isaac-del-toro-firma-una-actuacion-de-campeon//</guid><dc:creator><![CDATA[Rolando Arreola]]></dc:creator><description><![CDATA[En opinión de Rolando Arreola, la primera gran prueba de montaña en el Tour de Francia 2026 confirmó que los verdaderos aspirantes al título ya ocuparon sus posiciones: Tadej Pogacar lidera, mientras Isaac del Toro escaló hasta la tercera posición.]]></description><pubDate>Thu, 09 Jul 2026 15:55:42 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>Hay <b>montañas</b> que otorgan prestigio y otras que <b>cambian la historia</b> de una <b>carrera</b>. El <b>Tourmalet</b> pertenece a este último grupo. Como lo anticipamos en el análisis previo, el coloso de los Pirineos dictó sentencia en la <b>sexta etapa</b> del <b>Tour de Francia 2026</b>. <b>Tadej Pogacar</b> lanzó un golpe de autoridad que parece definitivo al enfundarse el <b>maillot amarillo</b> con una exhibición de <b>fuerza</b>, inteligencia y <b>dominio</b> colectivo del <b>UAE Team Emirates XRG</b>.</p><p>La etapa entre Pau y Gavarnie-Gèdre, de 186.2 kilómetros y 4,100 metros de desnivel positivo, fue la primera gran prueba de montaña y confirmó lo que todos esperaban: los <b>verdaderos aspirantes al título</b> ya <b>ocuparon sus posiciones</b>. Pogacar lidera ahora la clasificación general con Jonas Vingegaard segundo a 2 minutos 42 segundos, mientras que el mexicano <a href="https://www.sdpnoticias.com/deportes/quien-es-isaac-del-toro-el-joven-mexicano-que-esta-causando-sensacion-en-el-mundo-del-ciclismo/" target="_blank" rel="" title="https://www.sdpnoticias.com/deportes/quien-es-isaac-del-toro-el-joven-mexicano-que-esta-causando-sensacion-en-el-mundo-del-ciclismo/">Isaac del Toro</a> escaló hasta la tercera posición de la clasificación general y recuperó el maillot blanco como mejor joven del Tour. Remco Evenepoel se mantiene entre los protagonistas, aunque ya cediendo un terreno importante.</p><p>Desde los primeros puertos, el UAE Team Emirates XRG y el Uno-X asumieron el control de la carrera. El Visma-Lease a Bike intentó endurecer la competencia con diversos movimientos ofensivos, pero nunca consiguió sorprender. Al pie del Col d’Aspin, el UAE incrementó el ritmo hasta reducir considerablemente el grupo principal. Bajo un calor sofocante, Pogacar e Isaac del Toro incluso prescindieron de los guantes para facilitar la disipación del calor, un detalle que reflejaba la dureza de la jornada.</p><p>La verdadera batalla comenzó en las rampas del Tourmalet. Jonas Vingegaard no se despegó de la rueda de Pogacar ni un solo metro, consciente de que cualquier concesión podía resultar definitiva. Sin embargo, detrás del esloveno apareció el extraordinario trabajo colectivo del UAE. Tim Wellens marcó un paso demoledor, respaldado por Adam Yates, Felix Großschartner, Brandon McNulty e Isaac del Toro, formando un bloque que fue desintegrando paulatinamente al resto de los favoritos.</p><p>El primer gran damnificado fue el entonces líder de la carrera, incapaz de sostener el ritmo a falta de diez kilómetros para coronar el Tourmalet. El grupo principal quedó reducido a apenas una docena de corredores, mientras el UAE seguía aumentando la intensidad sin necesidad de ataques explosivos; simplemente impuso un paso que muy pocos podían resistir.</p><p>El momento decisivo llegó a 4.9 kilómetros de la meta. Isaac del Toro realizó uno de los relevos más importantes de su joven carrera deportiva. El mexicano aceleró junto a Pogacar, dejó completamente preparado el terreno y permitió que el campeón esloveno lanzara el ataque definitivo. Una vez cumplida su misión, Del Toro administró inteligentemente sus fuerzas, se mantuvo a la rueda del grupo perseguidor y terminó firmando una actuación sobresaliente que le permitió ascender hasta el podio provisional de la clasificación general.</p><p>Más allá del resultado individual, Isaac del Toro volvió a demostrar que es mucho más que un gregario. Su lectura táctica, su capacidad para sostener un ritmo infernal en la alta montaña y la serenidad con la que ejecutó su trabajo fueron determinantes para construir la victoria de Pogacar. El mexicano confirmó que hoy es una de las piezas más valiosas del mejor equipo del mundo y, al mismo tiempo, uno de los corredores con mayor proyección del pelotón internacional.</p><p>El Tour de Francia todavía tiene muchos kilómetros por recorrer y en una carrera de tres semanas siempre pueden aparecer imprevistos. Sin embargo, en el Tourmalet se produjo algo más que una victoria de etapa: se envió un mensaje contundente al resto del pelotón. Tadej Pogacar recuperó el maillot amarillo con autoridad, el UAE Team Emirates XRG exhibió su enorme superioridad colectiva e Isaac del Toro volvió a colocar el nombre de México entre los grandes protagonistas del ciclismo mundial. Si nadie encuentra la forma de romper este dominio en las próximas jornadas, la leyenda del esloveno estará cada vez más cerca de escribir un nuevo capítulo en los Campos Elíseos.</p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://sdpnoticias-sdpnoticias-prod.cdn.arcpublishing.com/resizer/EJcGWyHiOjfOITB15BcFox802yU=/cloudfront-us-east-1.images.arcpublishing.com/sdpnoticias/6RJZ52NGPBD2TNHU2KOXY4BYJ4.png"><media:description type="plain"><![CDATA[Tour de Francia 2026: Tadej Pogacar lidera. Isaac del Toro escaló a la tercera posición. Foto: @LeTour]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[¿Estará enterado el presidente Trump de las porquerías de AFA y FIFA en su propio país?]]></title><link>https://www.sdpnoticias.com/opinion/estara-enterado-el-presidente-trump-de-las-porquerias-de-afa-y-fifa-en-su-propio-pais//</link><guid isPermaLink="true">https://www.sdpnoticias.com/opinion/estara-enterado-el-presidente-trump-de-las-porquerias-de-afa-y-fifa-en-su-propio-pais//</guid><dc:creator><![CDATA[Ginés Sánchez]]></dc:creator><description></description><pubDate>Thu, 09 Jul 2026 10:00:00 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>El escándalo de las evidentes trampas y arbitrajes a modo a favor de la <b>Selección de Argentina</b> ya es de proporciones inmanejables. Si bien no es algo nuevo (esto viene desde el Mundial de Brasil 2014), la afición, en una gran mayoría, abrió los ojos ante los evidentes robos a las selecciones de <b>Cabo Verde</b> y, sobre todo, a la de <a href="https://www.sdpnoticias.com/internacional/dt-de-egipto-hossam-hassan-dejen-vivir-al-pueblo-palestino/" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://www.sdpnoticias.com/internacional/dt-de-egipto-hossam-hassan-dejen-vivir-al-pueblo-palestino/"><u><b>Egipto</b></u></a>. Hay ya trascendidos de parte de medios de comunicación serios acerca de operaciones de <b>lavado de activos</b> en su propio país, los Estados Unidos, mismo que ha dado todo para ser una sede ejemplar del máximo torneo deportivo del mundo, el campeonato mundial de futbol.</p><p>Yo recuerdo aún aquella enfermera estadounidense que entró hasta la cancha por <b>Maradona </b>(Mundial de 1994) para efectuar el examen antidopaje, mismo que (tristemente) dio positivo. Al final del día, al expulsar al futbolista del torneo, ni más ni menos, ante esto, todo el país (los Estados Unidos) quedó ante el resto del mundo como uno en donde no se toleran los actos deshonestos. Bien.</p><p>Hoy, la gente en todo el mundo habla, habla incluso de más, asegura que al presidente de los Estados Unidos de América, el presidente de <b>FIFA </b>(Infantino) “compró a Trump con un premio por la paz”; eso, a todas luces, es absurdo. Un presidente de la nación más poderosa de la Tierra no se va a vender, bajo ninguna circunstancia, por un pedazo de metal dorado, al tiempo de cargar con inmensas e inimaginables responsabilidades, que, obvio, no siempre a todos gustan (así es la profesión de la política).</p><p>Espero que las (gravísimas) versiones y que la información haya llegado a miles de millones de personas en el mundo no acaben gozando de una impunidad total. Eso dejaría la reputación de los Estados Unidos muy comprometida ante el resto del mundo. Que vuelva su país a ser una imagen de <b>justicia</b> y <b>juego limpio</b>, justo lo opuesto a ensuciar a los Estados Unidos y al deporte en general, que es lo que precisamente están haciendo los <i>bandidos argentinos</i> de la AFA y el presidente de la FIFA, el impresentable<b> Gianni Infantino</b>, y toda la mafia que lo circunda. El balón está, pues, <i>en la cancha</i> del FBI, y el mundo espera ansioso la mínima justicia para esos delincuentes.</p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://sdpnoticias-sdpnoticias-prod.cdn.arcpublishing.com/resizer/FlbqGre5LGrv-vaLx3bhUfMkSMw=/cloudfront-us-east-1.images.arcpublishing.com/sdpnoticias/2LF3ENXXRRCOFCSM3OGXZ72UPA.jpg"><media:description type="plain"><![CDATA[Infantino bajo presión: Parlamento Europeo pide revisar su contacto con Trump por Folarin Balogun]]></media:description><media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Evan Vucci</media:credit></media:content></item><item><title><![CDATA[Cultura, “futbol” e imaginarios sociales]]></title><link>https://www.sdpnoticias.com/opinion/cultura-futbol-e-imaginarios-sociales//</link><guid isPermaLink="true">https://www.sdpnoticias.com/opinion/cultura-futbol-e-imaginarios-sociales//</guid><dc:creator><![CDATA[Juan Carlos Miranda Arroyo]]></dc:creator><description><![CDATA[En opinión de Juan Carlos Miranda Arroyo, la cultura del balón-pie es lo que la gente crea y recrea en lo individual y lo colectivo.]]></description><pubDate>Thu, 09 Jul 2026 10:00:00 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>Históricamente, la cultura del “<b>balón-pié</b>”, de <b>origen inglés</b>, está tatuada en el mundo, en las sociedades latinoamericanas y, en particular, como sabemos, en la <b>sociedad mexicana</b>. Pero también está tatuada en muchas de nuestras vidas. ¿Por qué ha sido así? ¿Qué tiene de singular esta “apropiación” o “recreación” <b>cultural</b>?</p><p>Con esas<b> raíces culturales europeas</b>, en México, quienes practican o practicamos el deporte de las patadas, de manera profesional o no profesional (en este último grupo me incluyo), lo hacen casi siempre sin conocer ni reconocer, por ejemplo, la riqueza cultural del<b> juego de pelota prehispánico</b>. Lo digo como <b>autocrítica</b>. ¿Por qué no han sido <b>reivindicadas</b>, en las <b>escuelas</b>, esas costumbres honorables de los pueblos originarios en nuestras propias tierras y con nuestra gente? ¿Por qué no se han incluido ni se incluyen esas <b>tradiciones populares y culturales</b> en el <b>currículo escolar</b> de la educación básica y media superior? Porque, entre otras cosas, han sido excluidas del proyecto político “modernizador” del nacionalismo revolucionario del siglo XX, en el que el régimen hegemónico del PRI-gobierno ha sido arquitecto cultural e ideológico de un país sin raíces populares o donde lo indígena ha sido sólo escenografía. ¿Qué hace al respecto el régimen político llamado de la “<b>cuarta transformación</b>”?</p><p>La cultura del “futbol”, históricamente, se ha introducido en el imaginario colectivo o social mediante <b>procesos enajenantes</b> y a través de los medios de comunicación convencionales (televisión, prensa escrita y radio), que han propiciado su adopción, generalmente acrítica, en lo social, lo cotidiano y en lo subjetivo. ¿Cuáles son los contenidos de esa cultura importada del “futbol”?</p><h2>Lo que se dice y lo que no se dice</h2><p>La <b>lengua oral</b> es el campo de concreción de los usos, costumbres y pensamientos de la importada cultura futbolera. ¿Por qué, por ejemplo, decimos “<i>futbol</i>” y no “balón-pie”? ¿Por qué tiro de “<i>corner</i>” y no “tiro de esquina”? ¿Por qué “<i>foul</i>” y no “falta”? ¿Por qué generamos y usamos el anglicismo “<i>shootar</i>” en vez de “tirar” o “disparar” el balón? ¿O por qué “penalty” y “goal” en lugar de “infracción” y “anotación”?</p><p>Las resignificaciones y <b>resistencias culturales</b> ante el “futbol” se han reflejado, así, en los imaginarios sociales, en las percepciones colectivas y en las sensaciones populares. Finos procesos de <b>construcción</b> del <b>tejido social</b> y cultural que se han producido durante más de cien años en torno a la práctica del “balón-pie”. Las realidades sociales construidas en México, objetivas y subjetivas, no han sido la excepción durante el siglo XXI. </p><h2>La reconexión con la afición</h2><p>En estos días, la <b>sociedad mexicana se conmovió</b> y se ilusionó, una vez más, con la selección de México, es decir, con la representación nacional de futbol durante este verano de 2026. Entre el 11 de junio y el 5 de julio, la fuerza de las emociones colectivas se puso en modo de festejo, como sucedió en 1970 y 1986. La diferencia es que hoy somos más mexicanas y mexicanos; además, hay una mayor variedad de opciones de comunicación mediadas por <b>tecnologías</b>.</p><p>De manera sorprendente y súbita, las calles se colorearon de verde, blanco y rojo sin ser mes patrio. Un <b>septiembre adelantado en julio</b>, porque el deporte más practicado en el país provocó que aumentara el volumen de los altavoces socio-afectivos. La <b>identidad patriótica</b>, para <b>apoyar al equipo mexicano</b>, pareció borrar las desigualdades sociales durante tres semanas, porque para el festejo colectivo estamos hechos y estamos curtidos. En eso no nos faltan experiencias colectivas y de masas, porque tomamos las calles sistemáticamente durante las peregrinaciones de fe o en las <b>concentraciones cívicas</b> (la máxima expresión multitudinaria se da cada 12 de diciembre en la basílica de Guadalupe o cada 15 de septiembre en los zócalos o plazas principales del país).</p><h2>El duelo</h2><p><b>México sacó a las calles</b>, una vez más, su catálogo de <b>emociones desbordadas</b> bipolares. Lamentablemente, con pérdidas de vidas humanas, que se han guardado sin honores, entre las multitudes. Donde las emociones sociales positivas y negativas estuvieron a flor de piel, las explícitas e implícitas, las tangibles e intangibles. Donde las bivalentes sensaciones liberadas y reprimidas acompañaron al <b>conjunto nacional</b>. </p><p>Luego, de un día a otro, <b>se pasó de la euforia al llanto</b>; de la alegría a la tristeza histórica (en sentidos democrático y religioso, debido a que el fenómeno se dio sin distinción de clases sociales). Pasamos del “cielito lindo” a “los mariachis callaron”. De los juegos artificiales al luto resignificado, profundo, compartido. Del júbilo a la tragedia colectiva, porque en estos días vivimos el sentido duelo.</p><h2>No deben nada</h2><p>Las imágenes de <b>llanto de los jugadores mexicanos</b>, por televisión abierta o en pago por evento, simbolizaron la <b>tragedia social</b> que nos identifica. Los integrantes de la “familia” creada por la pareja <b>Aguirre-Márquez</b>, se quebraron y se convirtieron no en el símbolo del fracaso de una nación, sino en la evocación de una gesta patriótica. </p><p>Las y los mexicanos en este lluvioso 2026 recreamos y trasladamos a los niños héroes del castillo de Chapultepec al estadio azteca. ¿Ese estadio es el nuevo monumento de la mal llamada “noche triste”? Sí y no, porque no hay nada que recriminar a los jugadores. Todo lo contrario: “Se perdió con la frente en alto”, decían los comentaristas de Televisa. “Al <b>morir en la raya</b>, no se puede ni se debe reclamar a nadie”, concluían los narradores deportivos de TV Azteca. “...Y retiemble en sus centros la tierra, al sonoro rugir del cañón...”</p><h2>El silbatazo final</h2><p>La pedagogía de las copas mundiales indica, en su principios generales, que los <b>errores son caros y cobran factura</b>. Se sabía que se tenía que jugar un partido casi perfecto contra los ingleses, pero no se dio... <b>Adiós, selección de México</b>, del torneo y de tu condición de co-anfitrión... Luego, vino la eliminación. Un equipo que no se sabe defender y no sabe concretar goles, no puede ganar. Nunca. “Con “Ollazos” no se puede ganar un partido o las probabilidades son muy bajas de ganar”, se dijo en la sobremesa. “A veces se gana y a veces se aprende”, declaró Claudia Sheinbaum, presidenta de México.</p><p>Las y los futboleros le llamamos “Ollazos” a los tiros-centros repetitivos y desesperados que se lanzan con el balón a la zona del área chica contraria... El brasileño-mexicano Ricardo “tuca” Ferreti criticó esa noche, además, que los Ollazos fueron diagonales, de atrás hacia adelante, cuando deben de ser en forma lateral o de la línea de meta hacia atrás, en forma de “diagonal matona”... </p><h2>El balance</h2><p>Se reconoce, sin embargo, que este Tri elevó el <b>nivel de futbol practicado</b>, este año, si lo comparamos con el desempeño en otros <b>torneos mundiales</b> de futbol, sobre todo con los pésimos resultados de Qatar (2022). </p><p>Ese día 5 de julio, en que las playeras nacionales se vistieron de gloria, tal como lo señalan los especialistas, terminó el ciclo de Javier “el vasco” Aguirre y comenzó la época de Rafa Márquez como <b>director técnico</b> nacional. Y terminó el ciclo del Estadio Azteca como sede mundialista. Quedan ahí dos datos para la historia del futbol mundial.</p><p>Oficialmente, la selección mexicana de futbol queda en 9o. lugar de 48 equipos en este mundial 2026. Un lugar digno para el futbol local tan mediocre que tenemos con la llamada <b>Liga MX</b> (sin ascensos ni descensos; con exceso de extranjeros, sin escuelas infantiles de futbol, etc.) El mérito es de los jugadores y el cuerpo técnico, no de los directivos.</p><p>La cultura del <b>balón-pie es mucho más</b> que las interpretaciones mediadas de la televisión y las redes sociales digitales. Va más allá de las <b>relaciones corruptas</b> de la <b>FIFA</b> (probadas, difundidas y procesadas judicial y penalmente en el pasado). Es, en fin, mucho más que la pretendida rentabilidad política y la reproducción ideológica buscada por las élites económicas y las cúpulas de los partidos políticos. Es lo que la gente crea y recrea en lo <b>individual</b> y lo <b>colectivo</b>. Es algo que todavía requiere comprenderse con más profundidad. </p><p>Es ganar y perder, es amor y desamor.</p><p>jcmqro3@yahoo.com</p><p>@jcma23</p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://sdpnoticias-sdpnoticias-prod.cdn.arcpublishing.com/resizer/-WyTww8BFUWQr5yTuuQi9cm5RcU=/cloudfront-us-east-1.images.arcpublishing.com/sdpnoticias/JLKFTU3JF5EENBE5JU4SZEFUXI.jpg"><media:description type="plain"><![CDATA[México vs Inglaterra.]]></media:description><media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Cuartoscuro </media:credit></media:content></item><item><title><![CDATA[Beisbol mexicano: La nacionalidad discrecional (Parte III)]]></title><link>https://www.sdpnoticias.com/opinion/beisbol-mexicano-la-nacionalidad-discrecional-parte-iii//</link><guid isPermaLink="true">https://www.sdpnoticias.com/opinion/beisbol-mexicano-la-nacionalidad-discrecional-parte-iii//</guid><dc:creator><![CDATA[Salvador Cosío Gaona]]></dc:creator><description><![CDATA[La nacionalidad no debería convertirse nunca en una concesión administrativa ni en una categoría susceptible de interpretaciones cambiantes. Es un derecho reconocido por la Constitución y, como tal, merece ser respetado por todos.]]></description><pubDate>Thu, 09 Jul 2026 10:00:00 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>Si las historias de <b>Sergio Romo</b>, <b>Adrián González</b> y otros <i>peloteros</i> permiten comprender la <b>dimensión humana</b> de este debate, el análisis no puede quedarse únicamente en los casos particulares. Ninguna institución debe diseñar sus reglas pensando en una persona específica. Las <b>normas existen</b> precisamente para <b>trascender</b> a quienes circunstancialmente las aplican y garantizar que todos reciban exactamente el mismo trato. Por ello, la verdadera discusión no consiste en saber si uno u otro jugador debió ser <b>reconocido como mexicano</b> para efectos deportivos, sino en determinar cuál debe ser el criterio permanente que rija para todos los casos presentes y futuros.</p><p>Ahí es donde aparece un principio esencial del <b>Estado de Derecho</b> que, con frecuencia, pasa inadvertido cuando se habla de <b>deporte profesional</b>: la supremacía del <b>orden constitucional</b>. Las ligas deportivas poseen una autonomía indispensable para organizar sus competencias. Pueden establecer calendarios, definir formatos de torneo, fijar sistemas disciplinarios, determinar límites de extranjeros y regular innumerables aspectos propios de la <b>actividad deportiva</b>. Esa autonomía no sólo es legítima; resulta necesaria para el adecuado funcionamiento de cualquier competencia profesional.</p><p>Pero la <b>autonomía</b> no significa <b>soberanía</b>.</p><p>Las organizaciones deportivas no constituyen un Estado dentro del Estado ni pueden crear un orden jurídico paralelo que produzca consecuencias incompatibles con la <b>Constitución</b> o con las leyes de la República. El deporte tiene sus reglas; el país tiene las suyas. Las primeras organizan la competencia. Las segundas reconocen derechos. Ambas deben <b>convivir armónicamente</b>, pero la jerarquía normativa no debería admitir dudas.</p><p>La <b>nacionalidad</b> pertenece precisamente a ese ámbito. No es una concesión administrativa ni una autorización otorgada por una organización deportiva. Es una condición jurídica reconocida por el Estado mexicano conforme a los supuestos establecidos por la <b>Constitución</b>. Por ello, cualquier <b>criterio deportivo</b> relacionado con la integración de plantillas, el registro de jugadores o la elegibilidad para ocupar una plaza nacional debería partir necesariamente de ese <b>reconocimiento</b> y no generar la impresión de que existe una categoría distinta de “<b>mexicanos deportivos</b>”, diferente de la prevista por el propio orden constitucional.</p><p>El problema, por tanto, no radica únicamente en el resultado de una decisión. Incluso una resolución jurídicamente correcta pierde <b>legitimidad</b> cuando no se conocen con claridad las reglas que la sustentan. La seguridad jurídica exige procedimientos públicos, criterios objetivos, igualdad de trato y decisiones suficientemente motivadas. En un Estado de Derecho los derechos no dependen de la personalidad, del prestigio o de la <b>influencia</b> de quien los reclama; dependen exclusivamente de la aplicación uniforme de la norma.</p><p>Precisamente por ello resulta indispensable evitar cualquier percepción de <b>discrecionalidad</b>. No porque necesariamente todas las decisiones adoptadas hayan sido incorrectas, sino porque las <b>instituciones modernas</b> deben aspirar a que sus resoluciones no sólo sean justas, sino también comprensibles, previsibles y verificables. Cuando casos aparentemente semejantes producen respuestas distintas y los criterios no son plenamente conocidos, inevitablemente surge la duda. Y la <b>duda institucional</b> nunca fortalece a una organización; por el contrario, erosiona la confianza que constituye uno de sus principales activos.</p><p>Existe, además, otro aspecto igualmente relevante que apenas merece ser apuntado en esta serie y que, por sí mismo, justificaría un <b>ensayo independiente</b>. En numerosas disciplinas deportivas, tanto nacionales como internacionales, los reglamentos privilegian mecanismos internos de solución de controversias y, en ciertos casos, incluso desalientan o sancionan que atletas, clubes o entrenadores acudan directamente a los tribunales ordinarios para reclamar derechos que consideran vulnerados. El equilibrio entre la <b>autonomía</b> de la <b>justicia deportiva</b> y el derecho fundamental de toda persona a obtener tutela judicial efectiva constituye uno de los debates más complejos del deporte contemporáneo. No es el tema central de estas líneas, pero sí una asignatura pendiente que merece ser analizada con profundidad en otra ocasión.</p><p>Volviendo al beisbol, la pregunta que verdaderamente importa no es quién ocupa hoy una <b>plaza nacional o extranjera</b>. La pregunta es si el sistema vigente ofrece a todos los jugadores la misma certeza, la misma transparencia y las mismas oportunidades para conocer, comprender y hacer valer sus derechos. Porque el prestigio de una liga no depende únicamente del nivel de sus <b>peloteros</b> ni del <b>espectáculo</b> que ofrece cada temporada; depende también de la confianza que inspira el funcionamiento de sus instituciones.</p><p>La discusión, además, conduce inevitablemente a otro tema que durante muchos años se ha dado por sentado sin que exista un análisis suficientemente profundo: la conveniencia de mantener <b>modelos restrictivos</b> bajo el argumento de proteger el desarrollo del pelotero mexicano. Ésa ha sido, históricamente, una de las principales justificaciones para limitar el número de <b>extranjeros</b> o para establecer determinados <b>criterios de elegibilidad</b>. Sin embargo, vale la pena preguntarse si la realidad del beisbol moderno confirma verdaderamente esa premisa.</p><p>El deporte internacional parece ofrecer una enseñanza distinta. Los mejores tenistas crecieron enfrentando a los mejores del mundo; los <b>grandes golfistas</b> construyeron su carrera compitiendo en los circuitos más exigentes; el fútbol europeo elevó su nivel precisamente a partir de la apertura de sus principales ligas al talento internacional. Las <b>Grandes Ligas</b> jamás se fortalecieron restringiendo la competencia; por el contrario, se consolidaron reuniendo a los mejores peloteros disponibles, sin importar el país donde hubieran nacido. Esa competencia permanente elevó el <b>nivel colectivo</b> y obligó a cada generación de jugadores a prepararse mejor que la anterior.</p><p>Naturalmente, cada país tiene derecho a proteger el desarrollo de sus <b>talentos</b> y cada liga puede diseñar el <b>modelo competitivo</b> que considere más conveniente. Pero proteger no debe significar aislar. Formar mejores peloteros exige ofrecerles mayores desafíos, no menores. La competencia de alto nivel no debilita al talento nacional; lo obliga a superarse. Quizá haya llegado el momento de preguntarnos si la mejor manera de fortalecer al pelotero mexicano consiste en limitar la competencia o, por el contrario, en prepararlo para competir exitosamente contra cualquiera.</p><p>México ha demostrado, particularmente en el <b>Clásico Mundial de Beisbol</b>, que puede integrar selecciones capaces de disputar los primeros lugares del planeta cuando convoca al mejor talento disponible, sin prejuicios y sin distingos que vayan más allá de los criterios que establecen las propias <b>reglas internacionales</b>. Ese extraordinario tercer lugar obtenido en 2023 no fue producto de la casualidad. Fue consecuencia de reunir a peloteros nacidos en México y a otros nacidos fuera del <b>territorio nacional</b>, pero igualmente orgullosos de representar a nuestro país. Nadie preguntó entonces dónde había nacido cada uno; todos celebramos que jugaran por México con entrega, <b>profesionalismo y pasión</b>.</p><p>Quizá esa experiencia deje una enseñanza que conviene no desaprovechar. El talento no reconoce fronteras cuando existe identidad, compromiso y sentido de pertenencia. La Constitución tampoco establece mexicanos de primera y mexicanos de segunda. Reconoce mexicanos por nacimiento bajo supuestos perfectamente definidos. Corresponde al deporte armonizar sus normas con ese marco jurídico y ofrecer procedimientos claros, públicos, objetivos y transparentes que disipen cualquier percepción de discrecionalidad.</p><p>No se trata de eliminar la autonomía de las organizaciones deportivas. Al contrario, esa autonomía constituye uno de los pilares del <b>deporte profesional moderno</b>. Lo que debe evitarse es que dicha autonomía sea interpretada como una facultad para generar categorías distintas de aquellas que el propio Estado mexicano reconoce en materia de nacionalidad. Las ligas organizan competencias; la <b>Constitución reconoce derechos</b>. Esa diferencia no disminuye la autoridad de las primeras; simplemente delimita el ámbito dentro del cual ejercen legítimamente sus atribuciones.</p><p>Tal vez haya llegado el momento de abrir un diálogo amplio, sereno y respetuoso entre ligas, federaciones, clubes, peloteros, juristas y autoridades deportivas. No para confrontar posiciones, sino para <b>construir consensos</b>. El beisbol mexicano posee historia, tradición, prestigio y un enorme potencial de crecimiento. Precisamente por ello merece reglas que, además de eficientes desde el punto de vista deportivo, resulten plenamente compatibles con los principios de igualdad, seguridad jurídica y supremacía constitucional que distinguen a un auténtico Estado de Derecho.</p><p>Porque, al final, ésta no es una discusión sobre Sergio Romo, Adrián González o cualquier otro pelotero. Tampoco es un debate contra una liga o contra quienes circunstancialmente la dirigen. Es una reflexión sobre la <b>necesidad</b> de que las <b>instituciones deportivas evolucionen</b> al mismo ritmo que lo hacen la sociedad y el derecho. Las personas pasan; las instituciones permanecen. Y mientras más claras, transparentes y congruentes sean sus reglas, mayor será la confianza que inspiren entre quienes les dan vida: los jugadores, los clubes y, sobre todo, la afición.</p><p>La nacionalidad no debería convertirse nunca en una concesión administrativa ni en una categoría susceptible de interpretaciones cambiantes. Es un derecho reconocido por la Constitución y, como tal, merece ser respetado por todos. El beisbol mexicano tiene hoy la oportunidad de encabezar una discusión madura sobre este tema y de demostrar que la <b>fortaleza</b> de una institución no se mide por su capacidad para conservar viejas prácticas, sino por su disposición para perfeccionarlas cuando la realidad, el derecho y el propio deporte así lo demandan.</p><p>La mejor manera de proteger al <b>pelotero mexicano</b> quizá no consista en aislarlo de la competencia, sino en convertirlo en capaz de vencer a cualquiera. Porque ningún deporte se engrandece reduciendo la competencia; se engrandece elevando el nivel de todos. Y ningún mexicano debería necesitar demostrar dos veces una nacionalidad que la Constitución ya le reconoce desde su nacimiento.</p><p> @salvadorcosio1</p><p>opinionsalcosga23@gmail.com</p><p>continuará ….</p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://sdpnoticias-sdpnoticias-prod.cdn.arcpublishing.com/resizer/ezYT1XFwXf8Xm0LbotDrnEY5h7I=/cloudfront-us-east-1.images.arcpublishing.com/sdpnoticias/GIXEPFVXXVGTZOW7RCH57EDRUM.png"><media:description type="plain"><![CDATA[Beisbol en México. Foto: Cuartoscuro]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[El descomunal gol de Alexia Putellas que firmaría hasta Messi y CR7; fue casi de medio campo]]></title><link>https://www.sdpnoticias.com/futbol-internacional/el-descomunal-gol-de-alexia-putellas-que-firmaria-hasta-messi-y-cr7-fue-casi-de-medio-campo//</link><guid isPermaLink="true">https://www.sdpnoticias.com/futbol-internacional/el-descomunal-gol-de-alexia-putellas-que-firmaria-hasta-messi-y-cr7-fue-casi-de-medio-campo//</guid><dc:creator><![CDATA[Víctor Tirado]]></dc:creator><description><![CDATA[Una de las mejores jugadoras del mundo, Alexia Putellas, hizo un gol desde medio campo, que Messi y CR7 lo firmarían sin problema]]></description><pubDate>Fri, 23 Aug 2024 21:21:33 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>La temporada para el <b>Barcelona </b><a href="https://www.quintopartido.com/liga-mx-femenil/el-nuevo-insulto-de-una-futbolista-del-america-hacia-chivas-dejo-de-jugar-futbol/" target="_blank"><b>Femenil </b></a>está cerca de comenzar. Y como siempre, se hace el tradicional Trofeo Joan Gamper. En este partido, Alexia Putellas no dejó un golazo que firmaría <b>Messi o Cristiano Ronaldo.</b></p><p>Es de esas anotaciones que vale la pena pagar el boleto de entrada. <b>Alexia Putellas </b>anotó casi desde media cancha. Pero antes de ver esta increíble anotación, veamos el estado actual del Barcelona Femenil. </p><p>A diferencia de sus compañeros hombres, la rama femenil del Barça son las mejores del mundo. La temporada pasada ganó todo lo que se puede ganar, y lo hizo de forma arrolladora. </p><p>Levantó el trofeo de la <b>Champions League, Copa de la Reina, LaLiga, Supercopa </b>y ahora para la campaña 24/25 quieren ir por todo. Así lo dijo la capitana, Alexia Putellas: </p><p>“Sabemos lo que es llevar este escudo. Esfuerzo y exigencia. Y es lo que haremos cada día para luchar otra vez por los cuatro títulos.”</p><h2>El descomunal gol de Alexia Putellas que firmaría hasta Messi y CR7 </h2><p>Ya pasemos a lo que venimos.<b> Barcelona</b><a href="https://www.quintopartido.com/liga-mx-femenil/fc-juarez-sufre-terrible-humillacion-ante-equipo-de-la-nwsl/" target="_blank"><b> Femenil</b></a><b> </b>se enfrentó al Milan en el <b>Trofeo Joan Gamper </b>en el Estadio Johan Cruyff. Las anfitrionas no batallaron en el partido, todo lo contrario. </p><p>El primer gol lo puso Pajor al minuto 17, de ahí fue mucha superioridad de las catalanas. La cereza del pastel la puso <b>Alexia Putellas,</b> en el minuto 89 marcó un gol impresionante. </p><p>Recibió un pase en el medio campo, vio adelantada a la portera y no dudó en tirar, el balón entró, para que la gente que presenció aquélla jugada explotara. </p><blockquote class="twitter-tweet"><p lang="ca" dir="ltr">El golàs d&#39;Alexia Putellas 🤯 <a href="https://t.co/wfxngOK8AG">pic.twitter.com/wfxngOK8AG</a></p>&mdash; FC Barcelona Femení (@FCBfemeni) <a href="https://x.com/FCBfemeni/status/1827073178293752129?ref_src=twsrc%5Etfw">August 23, 2024</a></blockquote><h2>¿Quién es Alexia Putellas? </h2><p><b>Alexia Putellas </b>ya se puede considerar como una histórica, no solo del <b>Barcelona</b>, sino del futbol mundial. Nació en Cataluña el 4 de febrero de 1994. </p><p>Su carrera la comenzó en el <b>Espanyol en el 2010</b>, luego paso al Levante, y finalmente al <b>Barcelona en el 2012</b>. Equipo en el que continúa a la fecha. </p><p>Como ya vimos, a nivel de clubes ganó todo, pero no solo eso. También con la Selección Española tiene un palmarés increíble. <b>En 2023 fue campeona del mundo. </b></p><p>Ahora sus 30 años, su legado continúa y quiere seguir ganando. </p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://sdpnoticias-sdpnoticias-prod.cdn.arcpublishing.com/resizer/FdFT0qjXypNh--TUPBA7VgrbNa4=/cloudfront-us-east-1.images.arcpublishing.com/sdpnoticias/YFVXJ2YL3FC5TET3VFHA3SRDGE.jpg"><media:description type="plain"><![CDATA[Golazo de Alexia Putellas con el Barcelona Femenil]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[El Tourmalet dicta sentencia: mañana comienza la verdadera batalla por el Tour de Francia]]></title><link>https://www.sdpnoticias.com/opinion/el-tourmalet-dicta-sentencia-manana-comienza-la-verdadera-batalla-por-el-tour-de-francia//</link><guid isPermaLink="true">https://www.sdpnoticias.com/opinion/el-tourmalet-dicta-sentencia-manana-comienza-la-verdadera-batalla-por-el-tour-de-francia//</guid><dc:creator><![CDATA[Rolando Arreola]]></dc:creator><description><![CDATA[En opinión de Rolando Arreola, el Tourmalet suele marcar un antes y un después en cada edición del Tour de Francia. Y este jueves se comenzará a revelar quiénes tienen las piernas y la fortaleza mental para aspirar al maillot amarillo.]]></description><pubDate>Wed, 08 Jul 2026 16:30:03 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p><b>Cinco etapas</b> fueron suficientes para <b>acomodar las piezas</b>, pero será este jueves cuando el <b>Tour de Francia 2026</b> comience realmente a revelar quiénes tienen las piernas y la <b>fortaleza mental</b> para aspirar al <b>maillot amarillo</b>. La quinta etapa, entre<b> Lannemezan</b> y <b>Pau</b> (158.3 km), terminó con un embalaje masivo en el que el neerlandés <b>Olav Kooij</b> impuso su <b>velocidad</b>, mientras la <b>clasificación general</b> permaneció intacta. Los favoritos cumplieron su objetivo: sobrevivir, evitar caídas y reservar energías para lo que está por venir.</p><p>La sexta etapa, de Pau a Gavarnie-Gèdre, presenta 186.2 kilómetros y más de 4,100 metros de desnivel positivo, un <b>recorrido</b> diseñado para separar a los verdaderos <b>aspirantes</b> de quienes simplemente aprovecharon las jornadas iniciales. El pelotón enfrentará cinco ascensos categorizados, encabezados por el legendario Col du Tourmalet, puerto fuera de categoría que durante más de un siglo ha sido juez implacable de los <b>grandes campeones</b>. Lo acompañarán el Col d’Aspin (primera categoría), Gavarnie-Gèdre (segunda), Côte de Mauvezin (tercera) y Côte de Loucrup (cuarta).</p><p>El <b>Tourmalet</b> no suele coronar al ganador del Tour, pero sí acostumbra <b>desenmascarar</b> a quienes <b>no tienen el nivel suficiente</b> para conquistarlo. Más que un puerto de montaña, representa un examen fisiológico donde la resistencia, la capacidad de recuperación y la administración del esfuerzo adquieren un valor superior incluso al talento puro. Además, el<b> calor extremo</b> que ha acompañado esta edición seguirá siendo un rival silencioso, elevando el estrés térmico y obligando a los equipos a cuidar con precisión la <b>hidratación</b> y la <b>alimentación</b> de sus <b>líderes</b>.</p><p>El gran <b>protagonista táctico</b> será el noruego <b>Torstein Træen</b>, líder de la clasificación general con el modesto Uno-X Mobility. Defender el maillot amarillo frente a estructuras tan poderosas como<b> UAE Team Emirates XRG</b> y <b>Visma-Lease a Bike</b> representa una misión titánica. Sin embargo, precisamente ahí radica el encanto del Tour: un equipo de presupuesto muy inferior tendrá la oportunidad de mostrarse ante el mundo intentando resistir el asedio de las grandes potencias del <b>ciclismo internacional</b>.</p><p>La gran incógnita será conocer cuándo decidirán atacar <b>Tadej Pogacar</b> y <b>Jonas Vingegaard</b>. Ambos llegan con fuerzas intactas y saben que aún quedan dos semanas de competencia, por lo que un movimiento excesivamente agresivo podría resultar innecesario. No obstante, si perciben debilidad en el líder o en alguno de sus rivales directos, el Tourmalet puede convertirse en el escenario perfecto para comenzar a construir <b>diferencias psicológicas</b> además de <b>cronométricas</b>.</p><p>También será una jornada decisiva para evaluar el verdadero estado de forma de Remco Evenepoel, del joven francés Paul Seixas y del español <b>Juan Ayuso</b>, quien deberá demostrar que puede asumir definitivamente el papel de líder cuando la carretera apunta hacia el cielo. En la <b>alta montaña</b> ya no existen escondites: la potencia relativa, la capacidad de recuperación y la fortaleza mental quedan completamente expuestas.</p><p>Para los aficionados mexicanos, la atención volverá a centrarse en <a href="https://www.sdpnoticias.com/deportes/quien-es-isaac-del-toro-el-joven-mexicano-que-esta-causando-sensacion-en-el-mundo-del-ciclismo/" target="_blank" rel="" title="https://www.sdpnoticias.com/deportes/quien-es-isaac-del-toro-el-joven-mexicano-que-esta-causando-sensacion-en-el-mundo-del-ciclismo/">Isaac del Toro</a>. Su principal responsabilidad seguirá siendo proteger a Pogacar en los momentos decisivos, controlar el ritmo cuando sea necesario y responder a los <b>ataques</b> de los principales adversarios. Sin embargo, el <b>talento del “Torito”</b> le permite aspirar también a mantenerse entre los mejores de la clasificación general. Su trabajo como gregario de lujo no está peleado con la posibilidad de soñar con un lugar de honor en el podio de <b>París</b>.</p><p>La clasificación general no sufrió modificaciones en la <b>quinta etapa</b>, pero todo indica que esa estabilidad terminará mañana. El Tourmalet suele marcar un antes y un después en cada edición del Tour de Francia. Cuando los <b>favoritos</b> crucen su cima, las estrategias dejarán de ser simples especulaciones y comenzarán a convertirse en una <b>auténtica lucha</b> por el maillot amarillo. A partir de ese momento, la Grande Boucle entrará en su verdadera dimensión.</p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://sdpnoticias-sdpnoticias-prod.cdn.arcpublishing.com/resizer/B-VfW_YdAYMgE7zRRejIWeUNM0g=/cloudfront-us-east-1.images.arcpublishing.com/sdpnoticias/ZFBCLFOBLRCARGVVWYVJ5MN5S4.jpg"><media:description type="plain"><![CDATA[Tour de Francia]]></media:description><media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Mosa'ab Elshamy</media:credit></media:content></item><item><title><![CDATA[Argentina y el reglamento in extremis]]></title><link>https://www.sdpnoticias.com/opinion/argentina-y-el-reglamento-in-extremis//</link><guid isPermaLink="true">https://www.sdpnoticias.com/opinion/argentina-y-el-reglamento-in-extremis//</guid><dc:creator><![CDATA[Ricardo Pedraza]]></dc:creator><description><![CDATA[El cuerpo de arbitraje de la FIFA, incluyendo VAR, auxiliares y demás, han aumentado el sospechosismo hacia los resultados que obtiene Argentina cuando las cosas se complican en el Mundial 2026.]]></description><pubDate>Wed, 08 Jul 2026 14:48:14 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p><b>Bajo la lupa</b> y el escrutinio de la gran <b>comunidad panbolera del mundo</b> quedarán todas las cosas que parezcan o huelan a <b>trampa</b> por parte del actual campeón del mundo, <b>Argentina</b>. </p><p>Ayer en una hazaña heroica salpicada con un aroma a ayuda, <b>ganó Messi</b>, digo Argentina, a <b>Egipto</b> que había hecho lo necesario para ganar el partido.</p><p>Al parecer, el cuerpo de arbitraje de la <b>FIFA</b>, incluyendo VAR, auxiliares y demás, han aumentado el <b>sospechosismo</b> hacia los <b>resultados</b> que obtiene la <b>albiceleste</b> cuando las cosas se complican. </p><p>Como no sospechar cuando <b>los marcajes no son iguales</b> y tienen un tinte de <b>ayuda</b>. Marca gol Egipto y cuando mas difícil se ponía la cosa, marcan <b>penalti</b> en contra del equipo rojo. <b>Messi falla</b> y al parecer esa justicia se presentaba en el marcador. </p><p>Por fin las ayudas no rendían fruto y eso de darles la oportunidad a los otros de anotar y que lo fallen ya no sirvió.</p><p>Lo de la ayuda sutil se centra en dos <b>jugadas que no se juzgan igual</b>. Egipto anota el gol del Mundial con una jugada excelsa saliendo desde su área. El<i> VAR</i> revisa la jugada y esta comienza con una falta, de esas que se pueden marcar o no marcar. <b>Se anula el gol y Argentina respira</b>. </p><p>En una jugada similar, <b>Argentina comete un par de faltas</b> en su área que <b>no son marcadas </b>y que a la postre se <b>convierten en gol</b>. </p><p>En la jugada del <b>gol anulado a Egipto</b> hubo una <b>revisión ardua</b>, en la del <b>gol otorgado a Argentina no</b>. Lo más fuerte era que si se marcaba algo significaba un penalti para los egipcios que hubieran terminado de <b>enterrar las esperanzas</b> del equipo de Messi.</p><p>¿Fue error humano?¿En verdad no hubo algo sancionable? ¿Estamos sospechando cosas irreales? Complicado. </p><p>La reacción de muchos, de esos que no le van a Argentina, fue de una gran <b>injusticia en las marcaciones</b>. Para los argentinos puede ser hasta peligroso pues el <i><b>hate</b></i> en redes sociales puede <b>crecer tanto</b> que los pudiera <b>afectar</b> de manera que en los <b>partidos</b> que le queden en la copa se les marque entre estricto y enfocado. </p><p>Pobres de los <b>árbitros</b> que les toquen los siguientes juegos pues el <b>ojo de los aficionados estará juzgando</b> cada jugada que le marquen a Argentina y que esté en la rayita. </p><p>¿Se les acabó el cancherismo a los ches?</p><p>Esperemos…</p><p>PD Al periodista argentino que odia a los mexicanos y critica hasta que digamos “ahorita” no le deseo nada mas que bendiciones porque seguramente en su casa no lo dejaron ver el Chavo del 8 y de ahí debe de venir el resentimiento</p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://sdpnoticias-sdpnoticias-prod.cdn.arcpublishing.com/resizer/P3nGg19Ut5IywBBfCyjL5Xza2Jk=/cloudfront-us-east-1.images.arcpublishing.com/sdpnoticias/3DAFU2VFTRBKZAI263VKJYHRPA.jpg"><media:description type="plain"><![CDATA[Memes reaccionan a la victoria de Argentina sobre Egipto y cuestionan a la FIFA]]></media:description><media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Especial</media:credit></media:content></item><item><title><![CDATA[FIFA: queda el resto del Mundial para no pudrir de forma permanente al futbol]]></title><link>https://www.sdpnoticias.com/opinion/fifa-queda-el-resto-del-mundial-para-no-pudrir-de-forma-permanente-al-futbol//</link><guid isPermaLink="true">https://www.sdpnoticias.com/opinion/fifa-queda-el-resto-del-mundial-para-no-pudrir-de-forma-permanente-al-futbol//</guid><dc:creator><![CDATA[Ginés Sánchez]]></dc:creator><description><![CDATA[Un partido más con injusticias en favor de la Argentina, y abandono para siempre mi afición pambolera de, literalmente, décadas]]></description><pubDate>Wed, 08 Jul 2026 10:00:00 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>Ya lo de <a href="https://www.quintopartido.com/futbol-internacional/enzo-fernandez-el-unico-jugador-que-puede-presumir-ser-campeon-del-mundo-con-club-y-seleccion/" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://www.quintopartido.com/futbol-internacional/enzo-fernandez-el-unico-jugador-que-puede-presumir-ser-campeon-del-mundo-con-club-y-seleccion/"><u><b>Argentina</b></u></a><b> </b>a nivel selecciones es más que un escándalo, porque el escándalo original (a los que no son tan seguidores de este deporte) viene desde el Mundial de Brasil 2014, desde las siembras para las llaves en segunda ronda, e incluso fase de grupos, del lado argentino del 45 en el ranking mundial hacia todavía lugares menos competitivos; se me vienen a la mente Bosnia, Irán, Jordania, Cabo Verde, Egipto y más (con todo el respeto que dichos países merecen), los arbitrajes de auténtico escándalo, y aun así fueron eliminados en 2014 y 2018. Vamos, con los festejos del ya impresentable zar de la FIFA, <b>Gianni Infantino</b>, cuando Argentina y Messi logran algo bueno, en contrapartida con sus lamentos cual tragedia griega cuando Argentina comete algún yerro, bastaría para ser el gran escándalo internacional histórico.</p><p>El número de <b>penales </b>marcados en favor de Argentina es exponencial y obscenamente alto desde el Mundial 2014 hasta el que aún se practica; se les tolera de todo, abusos con temas racistas y violencia (verbal y física) incluidos, sin que haya consecuencia alguna, ni para jugadores, cuerpo técnico, aficionados o periodistas deportivos (unos ofenden a pueblos enteros sin que nada suceda).</p><p>El señor Messi (un experimento de laboratorio, para el despistado que aún no lo sepa) puede insultar, meter faltas con juego brusco grave y, prácticamente, lo que sea; es decir, goza de total impunidad, pero hacia él, nada; ¿no han pensado sus poco brillantes fans que si a un Pelé, Platini o Maradona los hubieran los arbitrajes cuidado así, cual bailarina de cristal, habrían ganado cuatro mundiales cada uno?; ¿no han visto videos de los tiempos del futbol de esos auténticos cracks? Incluso hoy, <b>CR7 </b>se despide de los mundiales con un lacónico y poco velado “Me voy con la conciencia tranquila”; quien no entiende ese mensaje o es un fanático o es un imbécil, porque es obvio que Cristiano Ronaldo nunca gozó ni de un 10% de esa protección cupular corrupta.</p><p>Y, a pesar de los rivales, en el papel, muy débiles, han estado siendo superados en la cancha, pero sus jugadores estrella han sido tanto el cuerpo arbitral como el equipo del VAR en cada partido. Bien, hoy al parecer, al haber acuchillado el establishment futbolero a <b>Egipto</b>, el mundo al parecer comienza a despertar, a darse cuenta de lo de hace años más que evidente, y ante esto solo queda un camino: que cese cualquier tipo de ayuda cubierta de estiércol corrupto que amenaza ya incluso con matar al futbol en lo poco que queda de la justa planetaria; en lo personal, un partido más con injusticias en favor de la Argentina, y abandono para siempre mi afición pambolera de, literalmente, décadas; y ojo, que estoy cierto de que muchos millones ya hoy piensan en el mismo sentido.</p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://sdpnoticias-sdpnoticias-prod.cdn.arcpublishing.com/resizer/qSs-aicSbC-ohdeZzgKQxgIHh2s=/cloudfront-us-east-1.images.arcpublishing.com/sdpnoticias/CMFAZLJRB5G3BNV5VB32AHPUYM.jpg"><media:description type="plain"><![CDATA[Gianni Infantino, presidente de la FIFA.]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[Beisbol mexicano: La nacionalidad discrecional (Parte II)]]></title><link>https://www.sdpnoticias.com/opinion/beisbol-mexicano-la-nacionalidad-discrecional-parte-ii//</link><guid isPermaLink="true">https://www.sdpnoticias.com/opinion/beisbol-mexicano-la-nacionalidad-discrecional-parte-ii//</guid><dc:creator><![CDATA[Salvador Cosío Gaona]]></dc:creator><description><![CDATA[En su segunda parte sobre la nacionalidad discrecional en el beisbol mexicano, Salvador Cosío considera que son necesarias reglas en la liga de ese deporte.]]></description><pubDate>Wed, 08 Jul 2026 10:00:00 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>En la primera entrega sostuve que <a href="https://www.quintopartido.com/opinion/beisbol-mexicano-la-nacionalidad-discrecional/" target="_blank" rel="" title="https://www.quintopartido.com/opinion/beisbol-mexicano-la-nacionalidad-discrecional/">el verdadero debate no consiste en determinar cuántos extranjeros debe admitir una liga profesional</a> ni en cuestionar la autonomía de las <b>organizaciones deportivas</b> para establecer sus propios modelos de competencia. Esa discusión es legítima y corresponde al ámbito del deporte. El tema de fondo es distinto y mucho más trascendente: si esa <b>autonomía</b> puede llegar al extremo de producir, en los hechos, consecuencias distintas a las previstas por el propio orden jurídico mexicano respecto de un derecho tan elemental como la <b>nacionalidad</b>. Esa pregunta conduce inevitablemente a otra todavía más profunda: ¿qué hace mexicano a un mexicano?</p><p>La <b>respuesta jurídica</b> parece sencilla. La <b>Constitución</b> Política de <b>México</b> establece con precisión <b>quiénes son mexicanos por nacimiento</b> y quiénes pueden <b>adquirir la nacionalidad mexicana</b>. Esa condición no depende del criterio de una liga deportiva, de un club, de un dirigente o de una temporada. La nacionalidad no cambia porque una persona vista un uniforme de <b>beisbol</b>, juegue en una liga profesional o participe en una <b>competencia internacional</b>. Sin embargo, cuando el análisis se traslada al terreno deportivo, la discusión parece complicarse innecesariamente y, durante muchos años, ha dado origen a interpretaciones, excepciones y decisiones que alimentan una percepción de incertidumbre entre <b>jugadores</b>, <b>directivos</b> y <b>aficionados</b>.</p><p>Ahora bien, conviene distinguir dos planos completamente diferentes. Uno pertenece al <b>Derecho</b>; el otro al ámbito de la identidad personal. Hay peloteros nacidos fuera del territorio nacional que, teniendo derecho a representar deportivamente a México, nunca han renegado de sus raíces mexicanas, pero tampoco han sentido ese llamado o simplemente decidieron privilegiar otra selección nacional o concentrarse exclusivamente en sus carreras profesionales. Es una decisión absolutamente respetable. Nadie puede imponer la <b>identidad</b> ni obligar a un deportista a vestir una <b>camiseta nacional</b>. Casos como los de Nomar Garciaparra o Anthony Rendon ilustran precisamente esa libertad. Ambos poseen profundas raíces mexicanas y jamás han negado su <b>origen familiar</b>; sin embargo, nunca hicieron de la representación internacional de México una prioridad. No existe reproche alguno. La identidad también se vive de manera distinta y cada persona tiene derecho a ejercerla conforme a su propia <b>historia</b>.</p><p>Pero existe el fenómeno exactamente opuesto, y quizá ahí se encuentra la mayor paradoja de este debate. Hay jugadores nacidos fuera del territorio mexicano que no sólo acreditan jurídicamente su nacionalidad, sino que además han abrazado con enorme orgullo sus raíces familiares y han respondido una y otra vez al llamado de México para competir en los escenarios internacionales más exigentes. Austin Barnes, Anthony Banda, Patrick Sandoval, JoJo Romero, Alex Verdugo, Nick Gonzales, Jesse Chávez y otros <b>peloteros de Grandes Ligas</b> han manifestado públicamente el orgullo que sienten por sus orígenes mexicanos y el enorme significado que representa para ellos vestir la franela nacional cuando son convocados. Ninguno necesitó que alguien le enseñara a sentirse mexicano; esa identidad formó parte de su <b>historia familiar</b> mucho antes de alcanzar el profesionalismo. Ellos decidieron honrar sus raíces con hechos, no únicamente con palabras.</p><p>Ese contraste merece una reflexión. Mientras algunos <b>peloteros</b> que tenían la posibilidad de representar a México optaron legítimamente por no hacerlo, otros han luchado por ocupar ese espacio, han defendido la bandera nacional con absoluta convicción y han hecho de su <b>mexicanidad</b> una parte esencial de su identidad deportiva. Resulta difícil comprender que precisamente éstos, los que con mayor orgullo reivindican su pertenencia a México, sean quienes en determinados momentos encuentren mayores obstáculos administrativos para ser reconocidos plenamente dentro del propio beisbol mexicano.</p><p>Ningún caso resume mejor esa contradicción que el de <b>Sergio “El Mechón” Romo</b>.</p><p>Su historia trasciende los números, los campeonatos y las estadísticas. Sus padres y sus abuelos emigraron desde Jalostotitlán y Ameca, en Jalisco, hacia Mexicali, como tantas familias mexicanas que buscaron mejores oportunidades en la región fronteriza. El destino quiso que el <b>nacimiento</b> de Sergio ocurriera apenas unos kilómetros al norte de la línea divisoria, en Brawley, <b>California</b>, una comunidad inseparable social y culturalmente de Mexicali. Su nacimiento fue una circunstancia geográfica; su formación, sus costumbres, su idioma, sus afectos y su identidad siempre estuvieron profundamente ligados a <b>México</b>.</p><p>Desde muy joven conoció también el rostro más desagradable de la discriminación. Él mismo ha relatado que, durante su etapa universitaria, cuando estaba a un solo strike de culminar una actuación memorable, fue retirado del montículo porque su <b>entrenador</b> no estaba dispuesto a permitir que un <b>muchacho mexicano arrebatara un récord</b> a un jugador <b>estadounidense</b>. Aquella experiencia, lejos de debilitar su identidad, terminó fortaleciéndola. Sergio Romo decidió convertir sus raíces en motivo permanente de orgullo. Se tatuó símbolos mexicanos, habló siempre con enorme cariño de la tierra de sus padres y de sus abuelos y jamás dejó pasar una oportunidad para expresar el profundo vínculo que lo une con México.</p><p>Después llegaron las Grandes Ligas. Llegaron los <b>campeonatos</b> de Serie Mundial, los reconocimientos internacionales y una carrera extraordinaria que lo colocó entre los relevistas más exitosos de su generación. Pero, por encima de cualquier logro profesional, nunca dejó de responder cuando México lo llamó. Defendió la camiseta nacional en el <b>Clásico Mundial de Beisbol</b> y en otros torneos internacionales con una entrega que jamás estuvo condicionada por contratos, estadísticas o conveniencias personales. Cada vez que el país requirió de su talento, Sergio Romo estuvo dispuesto a representarlo.</p><p>Por eso su caso rebasa el ámbito estrictamente reglamentario. Resulta difícil explicar que un pelotero que ha llevado el nombre de México por el mundo, que ha escuchado y cantado el <b>Himno Nacional</b> <b>antes de competir</b>, que ha inspirado a miles de jóvenes y que jamás ocultó el orgullo de sus raíces, haya tenido que enfrentar incertidumbre respecto del reconocimiento de una condición que el propio <b>orden constitucional mexicano</b> ya definía con claridad. Sergio Romo dio al beisbol mexicano mucho más de lo que el sistema deportivo mexicano terminó dándole a él en materia de certeza y <b>reconocimiento institucional</b>.</p><p>Y, sin embargo, el verdadero problema nunca fue <b>Sergio Romo</b>. Él representa únicamente el rostro más visible de una discusión mucho más profunda. Porque detrás de su historia aparecen otros nombres, otras trayectorias y otras preguntas que siguen esperando respuesta. La más importante quizá sea ésta: ¿por qué algunos mexicanos nacidos fuera del <b>territorio nacional</b> encuentran obstáculos para ser reconocidos como tales dentro del propio beisbol mexicano, mientras otros reciben un tratamiento diferente? ¿Cuál es exactamente la <b>diferencia jurídica</b> entre unos y otros? ¿Existe realmente un criterio uniforme o seguimos frente a un sistema cuya aplicación termina dependiendo de interpretaciones particulares?</p><p>Con gusto. Éste sería el Bloque 2, enlazando naturalmente con el primero y cerrando la Segunda parte (Primera mitad) sin “martillazos” y preparando el terreno para la segunda mitad.</p><p>⸻</p><p>La historia de <b>Adrián González</b> ofrece otra perspectiva igualmente reveladora. Hijo de padres mexicanos, formado entre dos culturas y convertido en uno de los mejores primera base que ha dado el beisbol contemporáneo, nunca ocultó el orgullo que sentía por sus <b>raíces</b>. Su nombre quedó ligado durante años al beisbol de Grandes Ligas, pero también a la <b>Selección Mexicana</b>, a la que representó con profesionalismo y entrega en los principales escenarios internacionales. Su liderazgo dentro y fuera del terreno fue reconocido por compañeros, rivales y aficionados, convirtiéndose en un <b>referente</b> para toda una generación de <b>peloteros mexicanos</b>.</p><p>Como ocurrió con Sergio Romo, tampoco en su caso la discusión debería haber girado alrededor de su identidad. La <b>Constitución</b> no distingue entre mexicanos nacidos <b>dentro o fuera del territorio</b> cuando concurren los supuestos que ella misma establece. Sin embargo, el debate deportivo pareció recorrer durante mucho tiempo un camino distinto, generando incertidumbre precisamente en quienes nunca dudaron de su pertenencia a México ni escatimaron esfuerzo alguno para representarlo dignamente.</p><p>Ese contraste obliga a una reflexión más amplia. Hay quienes, teniendo la posibilidad jurídica de <b>representar a México</b>, optaron por otros caminos deportivos o simplemente nunca mostraron interés en vestir la franela nacional. Es una decisión personal que merece absoluto respeto. Nadie puede imponer el sentimiento de pertenencia ni exigir que un <b>deportista</b> represente a un país por el simple hecho de <b>reunir los requisitos</b> legales para hacerlo.</p><p>Pero resulta inevitable advertir la paradoja cuando se observa el caso contrario. Existen jugadores que reivindican permanentemente su <b>mexicanidad</b>, que se emocionan al escuchar el Himno Nacional, que aceptan cada convocatoria con orgullo y que consideran un privilegio defender los colores nacionales. Ellos no piden un favor. No buscan una concesión. Reclaman el reconocimiento de una condición que consideran propia por derecho y por convicción.</p><p>Ahí es donde la discusión <b>deja de ser emocional</b> para <b>convertirse en institucional</b>. La identidad puede sentirse de distintas maneras; la nacionalidad, en cambio, no debería depender de percepciones, simpatías o interpretaciones variables. El <b>Estado mexicano</b> ya resolvió quiénes son mexicanos por nacimiento. Las organizaciones deportivas pueden establecer requisitos de elegibilidad para sus competencias, pero no deberían transmitir la impresión de que la nacionalidad termina dependiendo del <b>criterio circunstancial</b> de quien ocupa temporalmente un cargo directivo o integra un órgano de decisión.</p><p>En un Estado de Derecho los derechos no se conceden; se reconocen. Esa diferencia resulta esencial. Cuando un derecho parece depender de la voluntad de una <b>autoridad administrativa</b>, deja de percibirse como un derecho y comienza a verse como una concesión. Precisamente para evitar esa incertidumbre existen la Constitución, las leyes y el principio de seguridad jurídica.</p><p>Éste es, a mi juicio, el verdadero núcleo del debate. No se trata de descalificar personas ni de desconocer la buena fe de quienes, en distintos momentos, han tenido la responsabilidad de conducir al beisbol profesional mexicano. Tampoco de afirmar que todas las decisiones adoptadas hayan sido incorrectas. Lo que debe discutirse es el sistema. Las <b>instituciones modernas</b> no pueden descansar sobre criterios personales, sino sobre reglas públicas, objetivas, uniformes y verificables. La fortaleza de una organización no radica únicamente en la calidad de sus dirigentes, sino en la capacidad de sus normas para ofrecer certeza independientemente de quién las aplique.</p><p>Existe, además, otro aspecto que apenas conviene esbozar en esta entrega y que merece un análisis específico. La <b>autonomía deportiva</b> constituye un principio valioso y necesario para organizar las competencias profesionales. Sin embargo, esa autonomía no puede interpretarse como una facultad para producir efectos distintos a los que establece el <b>orden constitucional mexicano</b> respecto de derechos fundamentales. Las normas deportivas organizan la competencia; las normas constitucionales organizan la vida jurídica de la Nación. Ambas deben coexistir armónicamente, pero la jerarquía entre ellas no debería admitir dudas.</p><p>Ése será precisamente el tema de la siguiente entrega. Analizaremos hasta dónde llega la autonomía de las <b>organizaciones deportivas</b>, dónde comienza la supremacía del<b> Estado de Derecho</b>, si el modelo vigente realmente favorece el desarrollo del pelotero mexicano o, por el contrario, ha llegado el momento de replantear la filosofía que inspira al <b>beisbol profesional</b> de nuestro país. También revisaremos si limitar la competencia fortalece realmente al talento nacional o si la experiencia internacional demuestra exactamente lo contrario.</p><p>Porque el objetivo de esta reflexión nunca ha sido dividir al beisbol mexicano. Todo lo contrario. La intención es contribuir a que nuestro deporte sea cada vez más sólido, más competitivo, más transparente y más congruente con los principios constitucionales que rigen a todos los mexicanos. El beisbol merece reglas claras; los peloteros también. Y cuando ambos intereses coinciden, no gana solamente una liga o un jugador: gana el deporte, gana la afición y gana el Estado de Derecho.</p><p>(Continuará en la Segunda parte —segunda mitad—.)</p><p>@salvadorcosio1</p><p>opinionsalcosga23@gmail.com</p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://sdpnoticias-sdpnoticias-prod.cdn.arcpublishing.com/resizer/THp9KIm8HROkAtER0PNr-COgoEM=/cloudfront-us-east-1.images.arcpublishing.com/sdpnoticias/OCTXH6IPKBAXTGWNB3CSA5LUUA.png"><media:description type="plain"><![CDATA[Beisbol en México. Foto: JIMMY MARTÍNEZ/CUARTOSCURO.COM]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[No fueron tres errores: fue todo un sistema]]></title><link>https://www.sdpnoticias.com/opinion/no-fueron-tres-errores-fue-todo-un-sistema//</link><guid isPermaLink="true">https://www.sdpnoticias.com/opinion/no-fueron-tres-errores-fue-todo-un-sistema//</guid><dc:creator><![CDATA[Daniel Jiménez]]></dc:creator><description><![CDATA[En opinión de Daniel Jiménez, México perdió porque en la cancha siempre termina apareciendo el cúmulo de factores que atraviesan a un futbol.]]></description><pubDate>Mon, 06 Jul 2026 19:15:47 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>Aunque las formas no fueron idénticas, la <b>historia volvió</b> al mismo sitio: <b>México se quedó</b> otra vez en <b>octavos de un Mundial</b>.</p><p>He visto ocho eliminaciones de la <b>Selección Mexicana</b> en esa instancia y todavía no cumplo 40 años. Ese es nuestro nivel.</p><p>Hay <b>derrotas</b> que duelen porque cierran un ciclo. Hay otras que deberían servir para abrir uno nuevo. Esta tendría que ser una de ellas. </p><p><b>Inglaterra no solo eliminó a México</b>. También le puso frente al espejo varias verdades que solemos esquivar cuando el <b>ambiente mundialista</b>, la localía y la ilusión nos hacen pensar que el salto ya está dado por mera consigna.</p><p>México no tiene un futbol de primer mundo. No basta con correr, competir, meter la pierna, empujar desde la tribuna o jugar en casa. Todo eso ayuda, pero no reemplaza la <b>jerarquía</b>.</p><p>No tenemos <b>jugadores diferenciales</b> de la talla de <b>Jude Bellingham</b> o <b>Harry Kane</b>. Y en el futbol moderno, cuando los partidos se cierran, cuando el margen es mínimo y el <b>error cuesta una eliminación</b>, son ese tipo de futbolistas los que terminan resolviendo.</p><p>Nuestra <b>Liga</b> masculina lleva años dando un paso hacia adelante y dos hacia atrás. Nuestros <b>recambios</b>, en los momentos importantes, siguen emergiendo principalmente de plantillas de la <b>Liga MX </b>y no de los <b>mejores equipos del mundo</b>. Eso no es culpa de un jugador ni de un entrenador. Es el <b>reflejo de un sistema</b>.</p><p>La <b>formación de futbolistas</b> en México sigue atrapada en <b>métodos obsoletos</b>. En muchos casos, más que generar talento, lo domestica. Lo controla. Lo censura. Por eso <b>Gilberto Mora</b> no puede leerse como una consecuencia natural de nuestro futbol, sino como una <b>anomalía luminosa</b> dentro de él.</p><p>Lo raro era ganarle a Inglaterra. Lo lógico era <b>perder como se perdió</b>: sin ser goleados, sin ser arrollados, pero quedando por debajo en los detalles que separan a una buena selección de una selección preparada para ganar.</p><p>México no perdió por tres errores. Perdió porque en la <b>cancha</b> siempre termina apareciendo el cúmulo de factores que atraviesan a un <b>futbol</b>: su liga, su formación, su competencia interna, su <b>roce internacional</b>, su <b>capacidad de producir élite</b>, su manera de <b>entender el juego</b>.</p><p>México compite. México incomoda. México tiene talento. Probablemente sigue estando entre las mejores 15 selecciones del mundo.</p><p>Pero <b>no está preparado para ganar</b>.</p><p>La buena noticia, si es que hay una, es que el futbol da <b>revanchas</b>. Y la preparación no aparece por decreto ni por discurso: se construye transformando estructuras, dejando de proteger inercias e incorporando de verdad las metodologías más innovadoras del futbol contemporáneo.</p><p>Perder contra Inglaterra no debería ser el fin del mundo.</p><p>Debería ser el <b>punto de inflexión</b> donde México deje de preguntarse <b>por qué no puede dar el salto</b> y empiece, por fin, a <b>construirlo</b>.</p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://sdpnoticias-sdpnoticias-prod.cdn.arcpublishing.com/resizer/IxXf1hRemR2nyFTf8jo6zE04Bjg=/cloudfront-us-east-1.images.arcpublishing.com/sdpnoticias/OXTLWGVPFVD55EXQR2MD4MC5X4.jpg"><media:description type="plain"><![CDATA[Roberto Alvarado se tira en el pasto tras la derrota de la Selección Mexicana en el partido contra Inglaterra en el Mundial 2026]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[Tour de Francia no se gana en cuatro días… la inteligencia también viste de amarillo]]></title><link>https://www.sdpnoticias.com/opinion/tour-de-francia-no-se-gana-en-cuatro-dias-la-inteligencia-tambien-viste-de-amarillo//</link><guid isPermaLink="true">https://www.sdpnoticias.com/opinion/tour-de-francia-no-se-gana-en-cuatro-dias-la-inteligencia-tambien-viste-de-amarillo//</guid><dc:creator><![CDATA[Rolando Arreola]]></dc:creator><description><![CDATA[El noruego Torstein Træen se convirtió en el nuevo líder de la carrera en el Tour de Francia, donde el verdadero rival de esta edición no ha sido un ciclista, sino el calor extremo. ]]></description><pubDate>Tue, 07 Jul 2026 16:36:24 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>El danés <b>Mads Pedersen</b> <b>conquistó</b> la <b>cuarta etapa</b> del <b>Tour de Francia 2026</b> entre Carcassonne y Foix, sobre un recorrido de 181.9 kilómetros que dejó una de las imágenes más llamativas de esta edición: una fuga de 34 corredores que recibió prácticamente el consentimiento de los <b>grandes favoritos</b> para disputar la <b>clasificación general</b>. Gracias a ello, el noruego <b>Torstein Træen</b> se convirtió en el <b>nuevo líder</b> de la carrera.</p><p>A simple vista podría parecer que Tadej Pogacar, Jonas Vingegaard, Remco Evenepoel,<b> Isaac del Toro</b> y Juan Ayuso <b>cedieron</b> demasiado tiempo. Sin embargo, el Tour de Francia nunca debe analizarse como una carrera de un solo día. Son más de tres semanas de competencia donde la gestión del esfuerzo suele ser más importante que una exhibición prematura de poder.</p><p>El <b>verdadero rival</b> de esta edición no ha sido un ciclista, sino el <b>calor extremo</b>. Temperaturas cercanas a los 40 grados centígrados someten al organismo a un estrés térmico enorme. En esas condiciones aumenta la frecuencia cardiaca, se acelera la deshidratación, disminuye la capacidad de <b>producir potencia</b> y se incrementa considerablemente el riesgo de sufrir un<b> golpe de calor</b>, una situación que puede poner en peligro no solo el rendimiento deportivo, sino también la salud del corredor.</p><p>Por ello, los aspirantes al <b>maillot amarillo</b> decidieron actuar con inteligencia. Cuando el desgaste no ofrece un beneficio real para la clasificación final, lo más sensato es administrar las <b>reservas fisiológicas</b>. En una prueba de tres semanas, cada esfuerzo innecesario puede pagarse muy caro en los Alpes o en los Pirineos, donde realmente se decidirá el Tour.</p><p>La decisión de la UCI de flexibilizar las <b>zonas de abastecimiento</b> fue acertada ante una ola de calor de esta magnitud. En estas circunstancias, los equipos multiplican las <b>medidas de protección</b>: consumo constante de electrolitos, hidratación continua, agua sobre el cuerpo para favorecer el enfriamiento, bolsas de hielo colocadas en la nuca y debajo del <b>jersey</b>, además de mantener la ropa húmeda para disminuir la temperatura corporal. Hoy, la estrategia térmica es tan importante como la estrategia táctica.</p><p>La clasificación general refleja perfectamente este escenario. Torstein Træen lidera con un tiempo de 13:02:46, seguido por Sean Quinn a 28 segundos y Mathias Vacek a 3:50. Los grandes favoritos aparecen agrupados a más de 8 minutos y segundos de diferencia: Tadej Pogacar, Jonas Vingegaard y Remco Evenepoel, Isaac del Toro marcha octavo, seguido por Juan Ayuso y Paul Seixas. Son diferencias que parecen amplias, pero que fueron permitidas deliberadamente y que difícilmente determinarán al campeón cuando aún queda la mayor parte del recorrido.</p><p>La quinta etapa entre Lannemezan y Pau, de 158.3 kilómetros, apunta a convertirse en un día para los velocistas y de relativa tranquilidad para quienes aspiran al título. Sin embargo, con el calor sofocante que sigue castigando al pelotón, incluso una jornada aparentemente sencilla puede transformarse en una batalla por la supervivencia.</p><p>Porque el <b>Tour de Francia enseña una lección año tras año</b>: los campeones no siempre atacan cuando pueden; atacan cuando deben. En una carrera de tres semanas, la paciencia también es una forma de fortaleza. Los músculos ganan etapas, pero la inteligencia suele conquistar París.</p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://sdpnoticias-sdpnoticias-prod.cdn.arcpublishing.com/resizer/Ui0qino9hVLpL0Tm-Eu498K2g-k=/cloudfront-us-east-1.images.arcpublishing.com/sdpnoticias/ZX3RW5HRKBGIPCVL7DIQAEGX4M.png"><media:description type="plain"><![CDATA[Tour de Francia 2026]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[Beisbol mexicano: La nacionalidad discrecional]]></title><link>https://www.sdpnoticias.com/opinion/beisbol-mexicano-la-nacionalidad-discrecional//</link><guid isPermaLink="true">https://www.sdpnoticias.com/opinion/beisbol-mexicano-la-nacionalidad-discrecional//</guid><dc:creator><![CDATA[Salvador Cosío Gaona]]></dc:creator><description><![CDATA[Salvador Cosío reflexiona sobre la nacionalidad en el beisbol profesional mexicano y su enorme trascendencia jurídica, deportiva y social.]]></description><pubDate>Tue, 07 Jul 2026 10:00:00 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>Hay temas que trascienden al deporte porque, aun naciendo dentro de un terreno de juego, terminan tocando <b>principios fundamentales</b> del <b>Estado de Derecho</b>. Éste es uno de ellos. Desde hace muchos años, el <b>beisbol profesional mexicano</b> mantiene abierta una discusión que, pese a su enorme trascendencia jurídica, <b>deportiva y social</b>, nunca ha sido abordada con la profundidad que merece.</p><p>No se trata de discutir si una <b>liga profesional</b> tiene derecho a establecer un <b>límite</b> de <b>jugadores extranjeros</b>. Esa facultad forma parte de la <b>autonomía</b> con la que cuentan las <b>organizaciones deportivas</b> para diseñar sus competencias y definir el modelo que consideran más conveniente para alcanzar sus objetivos. Tampoco se pretende descalificar a institución alguna ni convertir esta reflexión en un litigio público.</p><p>La verdadera pregunta es otra, mucho más delicada y mucho más trascendente:</p><p>¿Quién decide cuándo un <b>mexicano</b> debe ser <b>reconocido como mexicano</b> para efectos deportivos y, sobre todo, con base en qué normas, procedimientos y fundamentos jurídicos se adopta esa decisión?</p><p>La interrogante parece innecesaria. La <b>nacionalidad</b> no debería admitir <b>interpretaciones distintas</b> según el ámbito donde se ejerza. Un ciudadano no deja de ser mexicano al cambiar de profesión, al cruzar una frontera, al vestir un uniforme o al incorporarse a una liga deportiva. La nacionalidad constituye un vínculo jurídico con el Estado, reconocido por la <b>Constitución Política</b> de los Estados Unidos Mexicanos y por las leyes que de ella emanan.</p><p>Sin embargo, desde hace décadas, numerosos <b>peloteros</b>, directivos, abogados y aficionados han tenido la percepción de que, dentro del beisbol mexicano, esa condición no siempre ha sido aplicada bajo criterios claros, uniformes y plenamente transparentes.</p><p>No se trata de una percepción aislada. Es un debate que ha acompañado durante años al beisbol mexicano y que periódicamente vuelve a surgir porque nunca ha sido resuelto de manera definitiva y plenamente satisfactoria. Cambian los nombres, cambian las directivas, <b>cambian los reglamentos</b> y cambian las temporadas, pero las preguntas esenciales permanecen exactamente en el mismo sitio.</p><p>Precisamente ahí comienza el verdadero debate.</p><p>No en el número de <b>extranjeros permitidos</b>.</p><p>No en la conveniencia de proteger espacios para el <b>pelotero nacional</b>, propósito perfectamente legítimo y compartido por la inmensa mayoría de quienes amamos este deporte.</p><p>El problema aparece cuando la definición de quién ocupa una plaza nacional y quién una <b>extranjera</b> parece depender de procedimientos cuya lógica no siempre resulta evidente para quienes observan el funcionamiento de las ligas desde fuera. Cuando casos aparentemente semejantes reciben tratamientos distintos; cuando los criterios evolucionan sin que se conozca con precisión cómo ni por qué; cuando las decisiones parecen descansar más en interpretaciones que en reglas públicas y permanentes, surge inevitablemente una percepción de discrecionalidad que ninguna <b>institución deportiva</b> debería permitirse.</p><p>Toda organización seria necesita <b>reglas</b>. Pero las reglas no cumplen plenamente su función si únicamente las conocen quienes las aplican. Deben ser públicas, comprensibles, estables y, sobre todo, aplicarse exactamente igual para todos.</p><p>Si existe un procedimiento para reconocer la condición de un <b>jugador</b> como mexicano dentro de una <b>competencia profesional</b>, ese procedimiento debería ser perfectamente conocido. Si existe un órgano encargado de resolver esos asuntos, también deberían conocerse sus atribuciones, los criterios que utiliza, los requisitos que exige y los mecanismos mediante los cuales un jugador puede hacer valer sus <b>derechos</b>.</p><p>En un <b>Estado de Derecho</b> no basta con que las decisiones sean correctas; también deben estar sustentadas en normas previamente conocidas, aplicarse con criterios uniformes y permitir que cualquier persona comprenda por qué una resolución fue favorable o desfavorable. Esa previsibilidad constituye uno de los pilares de la seguridad jurídica.</p><p>La <b>transparencia</b> nunca debilita a las instituciones; por el contrario, fortalece su legitimidad. La <b>certeza jurídica</b> jamás representa una amenaza para el <b>deporte</b>; constituye uno de sus principales activos.</p><p>La historia de este debate viene de varias décadas atrás.</p><p>Durante mucho tiempo prevaleció una interpretación que privilegiaba el lugar de nacimiento como elemento determinante para efectos deportivos. Mientras tanto, el propio orden jurídico mexicano evolucionaba reconociendo con absoluta claridad que la nacionalidad por nacimiento no se limita al territorio nacional. La Constitución reconoce también como mexicanos por nacimiento a quienes nacen en el extranjero siendo hijos de padre o madre mexicanos, conforme a los supuestos previstos por la ley.</p><p>Ese principio no nació para el beisbol.</p><p>Nació para definir quién pertenece jurídicamente a la <b>Nación mexicana</b>.</p><p>Con el paso de los años, esa realidad terminó alcanzando también al deporte.</p><p>La <b>Liga Mexicana de Beisbol</b> fue evolucionando gradualmente hacia un esquema más cercano al reconocimiento que el propio orden jurídico mexicano hace de la nacionalidad por nacimiento. El proceso no estuvo exento de resistencia ni de controversias, pero terminó aproximándose a una realidad que el Estado mexicano había definido desde tiempo atrás.</p><p>En la Liga Mexicana del Pacífico, en cambio, el tema ha seguido generando interrogantes.</p><p>Más allá de las resoluciones específicas emitidas a lo largo de los años y de los nombres que en distintos momentos ocuparon los titulares, permanece una pregunta que nunca ha sido respondida con la claridad que exige un asunto de esta naturaleza:</p><p>¿Cuál es exactamente el procedimiento mediante el cual un <b>jugador mexicano</b> por nacimiento obtiene ese reconocimiento para efectos de la competencia?</p><p>No se trata de cuestionar decisiones concretas sin conocer todos sus antecedentes.</p><p>Tampoco de convertir esta reflexión en un juicio sobre personas determinadas.</p><p>El propósito es mucho más amplio.</p><p>Cuando las reglas no son plenamente conocidas; cuando la percepción generalizada es que algunos expedientes avanzan y otros permanecen inmóviles; cuando situaciones aparentemente semejantes concluyen de manera diferente, el problema deja de pertenecer exclusivamente al <b>ámbito deportivo</b>.</p><p>Lo que comienza a discutirse es la calidad institucional del sistema y la confianza que inspira entre quienes participan en él.</p><p>Conviene insistir en una idea que con frecuencia se pierde en medio de la polémica.</p><p>Defender reglas claras no significa proponer la desaparición de las plazas para extranjeros ni desconocer la <b>autonomía de las ligas</b> para diseñar su modelo competitivo.</p><p>Ese es otro debate.</p><p>El punto central consiste en que, antes de aplicar cualquier límite, exista absoluta certeza sobre quién debe ocupar una plaza nacional y quién una extranjera, conforme a criterios objetivos, públicos y congruentes con el orden jurídico mexicano.</p><p>El cupo de extranjeros puede ser una política deportiva.</p><p>La nacionalidad, en cambio, no deja de ser una condición jurídica por el hecho de que una persona vista un uniforme de beisbol.</p><p>Quizá el mayor daño que produce la incertidumbre no recae únicamente sobre los <b>jugadores involucrados</b>.</p><p>También alcanza a las propias instituciones.</p><p>La <b>confianza pública</b> se construye cuando las decisiones descansan sobre reglas conocidas, procedimientos verificables y criterios uniformes.</p><p>En cambio, cuando predominan las dudas, las interpretaciones y las excepciones difíciles de comprender, inevitablemente aparece la sospecha de que el criterio puede modificarse según las circunstancias.</p><p>Y ninguna liga profesional puede sentirse cómoda cuando el debate deja de concentrarse en el talento de sus peloteros para trasladarse a la forma en que aplica sus propias normas.</p><p>Éste no es un asunto menor.</p><p>Tampoco una discusión reservada a abogados, dirigentes o peloteros.</p><p>Se trata de definir si el beisbol mexicano quiere construir su futuro sobre bases institucionales sólidas, transparentes y previsibles o si continuará arrastrando una controversia que periódicamente vuelve a surgir sin que nadie termine de explicar por qué algunos casos parecen resolverse de una manera y otros de otra.</p><p>Porque, en realidad, ésta no es una discusión sobre el <b>número de extranjeros</b> permitidos en una <b>liga profesional</b>.</p><p>Tampoco pretende cuestionar la autonomía de las <b>organizaciones deportivas</b> para diseñar sus competencias.</p><p>El verdadero debate apenas comienza y es mucho más profundo:</p><p>¿El modelo vigente realmente ha contribuido al desarrollo del pelotero mexicano o ha llegado el momento de replantear, sin prejuicios, la filosofía sobre la que descansa nuestro beisbol profesional?</p><p>En la segunda parte abordaremos los casos que marcaron esta controversia; analizaremos por qué algunos mexicanos nacidos fuera del territorio nacional fueron tratados de manera distinta a otros; revisaremos si la competencia internacional fortalece o debilita al talento nacional y plantearemos una propuesta para armonizar el respeto a la <b>Constitución</b> con la legítima autonomía del deporte.</p><p>Porque el beisbol mexicano necesita reglas claras, pero también una <b>visión de futuro</b>. Una visión compatible con el Estado de Derecho, al que deben sujetarse todas las actividades organizadas dentro de nuestro país, incluidas las competencias deportivas profesionales. Precisamente por la enorme dimensión social que ha alcanzado el <b>Rey de los Deportes</b>, resulta indispensable que sus normas deportivas armonicen plenamente con los principios constitucionales que rigen a toda la Nación.</p><p>La historia demuestra que los grandes cambios comienzan cuando alguien se atreve a formular las preguntas correctas. En la segunda parte intentaremos responderlas.</p><p>@salvadorcosio1opinionsalcosga23@gmail.com</p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://sdpnoticias-sdpnoticias-prod.cdn.arcpublishing.com/resizer/42DhiWsSChOroOqg_EXDYq85zNE=/cloudfront-us-east-1.images.arcpublishing.com/sdpnoticias/2B5SUYYCRVCGTPEGPDXFHLZPBI.png"><media:description type="plain"><![CDATA[Beisbol. Foto: Cuartoscuro]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[Grande México]]></title><link>https://www.sdpnoticias.com/opinion/grande-mexico//</link><guid isPermaLink="true">https://www.sdpnoticias.com/opinion/grande-mexico//</guid><dc:creator><![CDATA[Ricardo Pedraza]]></dc:creator><description><![CDATA[Sí, tiene que haber generación de jugadores y que estos tengan las ganas de ponerse la verde con orgullo, pues en los últimos dos mundiales se degrado mucho pertenecer al tricolor. ]]></description><pubDate>Mon, 06 Jul 2026 16:50:39 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>Por semanas oiremos a los <b>oráculos de los errores</b> hablar y hablar sobre la <b>derrota de la Selección Mexicana de Futbol</b>. Se hablará de las formas, de los errores y de la desconcentración de los jugadores que en cinco minutos ya los tenían 2 a 0 y con el sentimiento que les iban a meter 5 goles más. </p><p>Muchos otros se burlarán del mantra de “¿Y si, sí?”. Así como se burlaron del “Sí se puede”. Que si la liga no tiene un <b>proyecto para los jovenes</b>, que si no hay ascenso y descenso, que se juega con mucho extranjero... Y un montón de cuentos chinos para intentar explicar el juego del domingo.</p><p>Los <a href="https://www.sdpnoticias.com/opinion/la-gran-seleccion-y-la-mala-prensa/" target="_blank" rel="" title="https://www.sdpnoticias.com/opinion/la-gran-seleccion-y-la-mala-prensa/">comentaristas hambrientos de clicks</a> buscarán subirse al tren de director técnico de sillón y darán sus opiniones. Fracaso o no, despedida o no, la <b>Selección Nacional de México</b> llegó igual o <b>más lejos</b> que muchos consagrados que tienen todo lo que dicen que le falta al tricolor. </p><p>Perdieron equipos que todos sus jugadores juegan en Europa. Perdieron equipos con nacionalizados y no nacionalizados. Perdieron equipos con genotipos más atléticos que nuestros seleccionados. Si todo esto cancela cualquier comentario, ¿cómo <i>jodidos</i> podemos avanzar mas allá del <a href="https://www.quintopartido.com/" target="_blank" rel="" title="https://www.quintopartido.com/">Quinto Partido</a>?</p><p>Sí, tiene que haber <b>generación de jugadores</b> y que estos tengan las ganas de <b>ponerse la verde</b> con <b>orgullo</b>, pues en los últimos dos mundiales se degrado mucho pertenecer al tricolor. Apertura para la búsqueda de “mexicanos” y jugadores que quieran jugar por México fuera de nuestras fronteras y en nuestra liga. Muchas competencias internacionales, jugadores en las mejores ligas del mundo y una <b>visión</b> clara de lo que se quiere <b>lograr</b>. </p><p>¿Por qué <b>Argentina</b> tiene tanta <b>fuerza en el futbol</b> actual? La principal razón es que <b>se la creen</b>. Ellos saben que su <b>camiseta pesa</b>, así como lo sabían los alemanes y así como lo saben los ingleses. </p><p>México contra los históricos siempre será el underdog hasta que se crea que puede más. Solo hay que ver el juego de ayer donde presentan una gráfica super interesante que marca el tiempo que los equipos tienen la pelota. Ayer la gráfica se pinto totalmente de verde y lo poco que pintó blanco fue por los tres contra golpes de los ingleses que acabaron en la portería. </p><p>México tiene excelentes exponentes en los deportes individuales, esta <a href="https://www.sdpnoticias.com/deportes/quien-es-isaac-del-toro-el-joven-mexicano-que-esta-causando-sensacion-en-el-mundo-del-ciclismo/" target="_blank" rel="" title="https://www.sdpnoticias.com/deportes/quien-es-isaac-del-toro-el-joven-mexicano-que-esta-causando-sensacion-en-el-mundo-del-ciclismo/">Isaac del Toro</a>, que pinta para ser <b>el mas grande ciclista de todos los tiempos</b>. El equipo mexicano de Triatlón mixto ganó la medalla de oro en el campeonato de las Américas en Chile. Pato O’Ward gano la carrera de Mid Ohio en la Indy Car. Debería de haber una manera de <b>pasar ese gen ganador</b> a los <b>futbolistas mexicanos</b>, ya será tarea de Rafa Márquez y su preparación para la clasificación del próximo mundial.</p><p>¿Qué dejó la Selección de México en estos días? Pues nos dio un mes de tranquilidad mental de disputas políticas y violencia. Se juntaron los fifis con los no fifis en una misma voz por un tiempo. Nos convertimos en los “más odiados” de América Latina pues descubrimos que los ecuatorianos no nos quieren y los argentinos tampoco. Es difícil que las <b>derrotas</b> sean dulces, pero creo que este si lo fue porque se perdió con la cabeza hacia arriba y dándolo todo. </p><p>Mi lado tóxico <b>panbolero</b>, esa voz que tengo en la cabeza y odia a los rivales, no se prendió con México porque se vio que <b>los ingleses sudaron más de lo que pensaban</b>. De los comentaristas y opinólogos deportivos me quedo con las declaraciones de <b>Jude Bellingham</b> que le da la justa medida a lo que pasó en el partido y a lo <b>aguerridos</b> que fueron <b>los de México</b>.</p><p>Se perdió, pero esta vez fue diferente. No fue con un <b>penal inexistente</b>, no fue con una entrega de partido contra los argentinos, fue jugando y haciendo que el <b>mejor jugador de Inglaterra fuera el portero</b> que sacó casi todo. </p><p>Ojalá que esta identidad mexicana se quede y, quién sabe, para el próximo mundial quizá pasemos del <b>Quinto Partido</b>.</p><p>¡Ánimo!</p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://sdpnoticias-sdpnoticias-prod.cdn.arcpublishing.com/resizer/KoH6D3nZ0_AitCfwwTNYe8jvcio=/cloudfront-us-east-1.images.arcpublishing.com/sdpnoticias/OZEFG2FPOVHU3HTC3TLSVAUYPA.jpg"><media:description type="plain"><![CDATA[Mexicanos lamentando la derrota de la Selección en el Mundial 2026]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[El Torito devuelve el favor: Isaac del Toro impulsa a Pogacar hacia el amarillo]]></title><link>https://www.sdpnoticias.com/opinion/el-torito-devuelve-el-favor-isaac-del-toro-impulsa-a-pogacar-hacia-el-amarillo//</link><guid isPermaLink="true">https://www.sdpnoticias.com/opinion/el-torito-devuelve-el-favor-isaac-del-toro-impulsa-a-pogacar-hacia-el-amarillo//</guid><dc:creator><![CDATA[Rolando Arreola]]></dc:creator><description><![CDATA[Un día después de que Tadej Pogacar celebrara con entusiasmo el triunfo del mexicano, ahora Isaac del Toro le devolvió el favor con un trabajo extraordinario para conducir al esloveno hacia la victoria de etapa y el maillot amarillo.]]></description><pubDate>Mon, 06 Jul 2026 16:29:32 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>Hay gestos que no aparecen en la <b>clasificación</b> de una etapa, pero que terminan definiendo un <b>Tour de Francia</b>. En la tercera jornada, entre Granollers y Les Angles, <a href="https://www.sdpnoticias.com/deportes/quien-es-isaac-del-toro-el-joven-mexicano-que-esta-causando-sensacion-en-el-mundo-del-ciclismo/" target="_blank" rel="" title="https://www.sdpnoticias.com/deportes/quien-es-isaac-del-toro-el-joven-mexicano-que-esta-causando-sensacion-en-el-mundo-del-ciclismo/">Isaac del Toro</a> escribió uno de esos <b>capítulos silenciosos</b> que distinguen a los grandes compañeros de equipo. Apenas un día después de que <b>Tadej Pogacar </b>celebrara con entusiasmo el triunfo del mexicano, ahora fue el “<b>Torito</b>” quien le devolvió el favor con un <b>trabajo extraordinario</b> para conducir al esloveno hacia la <b>victoria de etapa</b> y el <b>maillot amarillo</b>.</p><p>La primera gran jornada de montaña de este Tour de Francia 2026, ya en territorio francés tras abandonar Cataluña e internarse en los Pirineos, fue un auténtico examen de resistencia. Cuatro puertos categorizados, temperaturas sofocantes y una ola de calor que, agravada por <b>incendios forestales</b> en la región, obligó incluso a <b>restringir</b> la presencia de miles de <b>aficionados</b> en los kilómetros finales por motivos de seguridad. Un escenario extremo donde sólo los equipos más fuertes podían imponer condiciones.</p><p>Y el <b>UAE Team Emirates XRG</b> volvió a demostrar por qué es la referencia del ciclismo mundial. Aunque inició el día sin el maillot amarillo, asumió desde los primeros kilómetros el control absoluto de la carrera. Marcó un ritmo constante para mantener bajo vigilancia a los escapados, permitiendo diferencias nunca superiores a dos minutos antes del Col de Toses, de primera categoría. El mensaje era claro: el equipo corría como si ya fuera líder de la carrera.</p><p>Con el paso de los kilómetros, <b>Alex Baudin</b>, ya líder de la montaña, intentó prolongar la aventura escapándose en solitario, mientras Nicolas Prodhomme se unía a su ofensiva a 34 kilómetros de la meta. Sin embargo, la maquinaria emiratí nunca perdió el control. La diferencia se redujo a apenas 47 segundos en el Col du Calvaire y, a 11.5 kilómetros del final, el pelotón absorbió definitivamente la fuga. La mesa estaba servida para que los favoritos resolvieran la etapa.</p><p>Entonces apareció Isaac del Toro. A un kilómetro de la meta, el mexicano lanzó una violenta aceleración que hizo crujir al grupo de favoritos. Su embestida obligó a responder a Jonas Vingegaard, Remco Evenepoel y al propio Pogacar. El <b>bramido del “Torito” </b>volvió a <b>escucharse con fuerza</b> en Francia. Aquella ofensiva terminó por desgastar a todos los rivales y dejó el escenario perfecto para que, a 150 metros de la línea de meta, Pogacar rematara el trabajo con un sprint impecable para conquistar la etapa y enfundarse el maillot amarillo.</p><p>Isaac cruzó la meta en la novena posición, apenas cuatro segundos detrás de su compañero, conservando además el maillot blanco que distingue al mejor joven del Tour. Una diferencia mínima que refleja mucho más que un resultado: evidencia el <b>enorme momento deportivo</b> que atraviesa el mexicano y la confianza absoluta que el UAE deposita en él para decidir carreras del máximo nivel.</p><p>La clasificación general comienza a tomar forma. Pogacar es el nuevo líder de la prueba; Jonas Vingegaard asciende al segundo lugar; Remco Evenepoel ocupa la tercera posición a 23 segundos, mientras que Isaac del Toro sigue cuarto de la general, a sólo 24 segundos del liderato. Un lugar privilegiado que confirma que el mexicano no sólo es un gregario de lujo, sino uno de los hombres más fuertes de este Tour de Francia.</p><p>Mañana llegará la cuarta etapa entre Carcassonne y Foix, con 181.9 kilómetros y cerca de 2,700 metros de desnivel positivo. Sobre el papel parece una jornada menos exigente que la de hoy, pero este Tour ha demostrado que no concede tregua. El calor seguirá siendo un rival más y el <b>ritmo impuesto</b> por el UAE continuará seleccionando al <b>pelotón</b>. Si ayer Pogacar celebró el triunfo de Isaac como si fuera propio, hoy seguramente el esloveno sabe que el maillot amarillo lleva también la fuerza, la generosidad y el extraordinario trabajo del mexicano Isaac del Toro.</p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://sdpnoticias-sdpnoticias-prod.cdn.arcpublishing.com/resizer/FvKyHzLMXov2YJy9NRzRJt5zSRw=/cloudfront-us-east-1.images.arcpublishing.com/sdpnoticias/W4ACJ2ZEI5BR3OKZ3UFBOUW6GM.png"><media:description type="plain"><![CDATA[Tadej Pogacar. Foto: UAE]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[El lenguaje invisible del beisbol]]></title><link>https://www.sdpnoticias.com/opinion/el-lenguaje-invisible-del-beisbol//</link><guid isPermaLink="true">https://www.sdpnoticias.com/opinion/el-lenguaje-invisible-del-beisbol//</guid><dc:creator><![CDATA[Salvador Cosío Gaona]]></dc:creator><description><![CDATA[Es ese que nunca aparecerá en el reglamento ni podrá medirse con estadísticas, pero que ha acompañado al Rey de los Deportes desde hace más de un siglo.]]></description><pubDate>Mon, 06 Jul 2026 10:00:00 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>Segunda y última parte</p><p>Cuando los rituales también forman parte del juego</p><p>En la primera parte hablamos de las rutinas, las cábalas y las supersticiones que acompañan a tantos peloteros. Hoy vale la pena ir un poco más lejos. Porque esos gestos aparentemente insignificantes no solo forman parte de la preparación individual; con el paso del tiempo terminan convirtiéndose en parte de la identidad del jugador, del equipo y, muchas veces, de la propia historia del beisbol.</p><p>Quien frecuenta un estadio aprende pronto que el <b>Rey de los Deportes</b> posee un lenguaje que no aparece en los reglamentos. Es un idioma hecho de señales, silencios, hábitos y pequeños rituales que todos conocen y casi nadie se atreve a interrumpir.</p><p>Los pitchers, quizá por ser quienes cargan con la responsabilidad de iniciar cada jugada, suelen ser los más celosos de sus rutinas. El mexicano <b>Sergio Romo</b> convirtió el montículo en un pequeño escenario personal. Antes de lanzar acomodaba cuidadosamente sus pies, dibujaba discretamente sobre la tierra con los spikes, repetía una secuencia perfectamente calculada de movimientos con las manos, ajustaba la gorra, acomodaba la manga del uniforme y solo entonces iniciaba el envío. Aquella rutina era tan característica como el mechón de cabello que sobresalía de su gorra y que terminó formando parte inseparable de su imagen.</p><p>Otro mexicano, <b>Roberto Osuna</b>, desarrolló su propio ritual. Antes de cada lanzamiento importante repetía una especie de cadencia con las manos y la pelota, ese inconfundible “toco, toco, toc… toco, toco, toco” que muchos aficionados aprendieron a reconocer. Cuando concluía una entrada importante levantaba el brazo y dirigía la mirada hacia el cielo, en un gesto de agradecimiento que se volvió parte de su sello personal.</p><p>Esa mirada al cielo inevitablemente trae a la memoria otra imagen inmortal: <b>Fernando Valenzuela</b>. Antes de iniciar su famoso movimiento, elevaba los ojos hacia lo alto como si buscara unos instantes de serenidad antes del siguiente lanzamiento. Aquella escena quedó grabada para siempre en la memoria del beisbol mundial y terminó siendo tan emblemática como su extraordinaria <i>Fernandomanía</i>.</p><p>Algunos lanzadores desarrollan incluso preferencias que involucran al equipo entero. No son pocos los que solicitan abrir sus juegos utilizando determinado uniforme porque consideran que les ha traído buena fortuna. Otros piden trabajar siempre con el mismo receptor, aunque estadísticamente no sea el catcher titular ni el más productivo ofensivamente. La confianza entre pitcher y catcher suele pesar mucho más que cualquier porcentaje. Hay baterías que permanecen unidas durante años porque ambos terminan pensando exactamente igual.</p><p>Los managers tampoco escapan a estas costumbres. <b>Benjamín Gil</b>, uno de los dirigentes más exitosos del beisbol mexicano contemporáneo, ha sido visto una y otra vez evitando pisar la raya de cal que divide el terreno bueno del foul cuando entra o sale del campo, una superstición tan antigua como el propio beisbol y compartida por infinidad de jugadores y estrategas alrededor del mundo.</p><p>Los bateadores poseen un universo propio de ceremonias. <b>Shohei Ohtani</b> utiliza cuidadosamente el bat para medir distancias, acomoda meticulosamente sus pies y repite una secuencia de movimientos antes de muchos turnos. <b>Jesús “</b><i><b>Jesse</b></i><b>” Castillo </b>acostumbró durante años blandir el bat verticalmente varias veces antes de adoptar su posición definitiva. <b>Nomar Garciaparra</b> hizo célebre aquella interminable coreografía acomodándose guantes, mangas y uniforme entre lanzamiento y lanzamiento. <b>Wade Boggs</b> convirtió en tradición comer pollo antes de cada partido y seguir exactamente la misma rutina durante toda su carrera. <b>Turk Wendell</b> llevó las supersticiones al extremo con un repertorio de hábitos que hoy forman parte del folclor de las Grandes Ligas.</p><p>También hay rituales que terminan definiendo la personalidad visual de un jugador. <b>Elly De La Cruz</b> ha hecho del paliacate que cuelga de su bolsillo trasero una imagen inseparable de su presencia en el terreno. <b>José Altuve</b> celebra algunos de sus momentos más importantes con un característico bamboleo y movimientos dirigidos hacia el dugout, mientras <b>Randy Arozarena</b> ha popularizado gestos que realiza después de grandes atrapadas defensivas y que hoy son imitados por niños, aficionados e incluso peloteros de otros equipos.</p><p>El beisbol moderno ha incorporado además un elemento que hace apenas unas décadas no existía: la música como parte del ritual competitivo. Hoy cada pelotero elige cuidadosamente la melodía con la que caminará hacia la caja de bateo. No es únicamente un recurso para animar al público; es una forma de entrar en sintonía con el momento. Hay quienes mantienen la misma canción durante toda una temporada porque sienten que forma parte de su preparación emocional. </p><p>Pocas entradas al terreno son tan esperadas como la del cerrador <b>Edwin Díaz</b>, acompañada por las trompetas de Narco, convertidas ya en un símbolo del beisbol contemporáneo. La música dejó de ser un acompañamiento para transformarse en parte de la personalidad del jugador.</p><p>Existen además supersticiones colectivas que ningún veterano se atrevería a desafiar. Cuando un pitcher está construyendo un juego sin hit ni carrera, el silencio se apodera del dugout. Nadie menciona la posibilidad de la hazaña. No existe una regla escrita, pero todos conocen esa tradición. De la misma forma, hay equipos que evitan modificar un line up cuando atraviesan una buena racha, jugadores que ocupan siempre el mismo asiento en la banca, otros que salen al terreno en idéntico orden y algunos que jamás cambian de guantes, bat o protector mientras las cosas marchen bien.</p><p>Ni siquiera los umpires son ajenos a este universo. Muchos ajustan siempre su careta de la misma manera, revisan el cepillo con idénticos movimientos antes del primer lanzamiento o siguen pequeñas rutinas que les permiten alcanzar el <b>nivel de concentración</b> que exige una labor tan compleja y tan pocas veces reconocida.</p><p>La <b>psicología deportiva</b> explica buena parte de estas conductas. Los rituales reducen la ansiedad, fortalecen la concentración y ayudan al atleta a controlar aquello que depende de él antes de enfrentarse a lo impredecible. Sin embargo, el beisbol siempre ha reservado un espacio para lo inexplicable. Ningún algoritmo puede medir la tranquilidad que proporciona una oración, un gesto aprendido del padre, un escapulario, una melodía, una rutina o un pequeño amuleto guardado desde las ligas infantiles.</p><p>Y quizá ahí reside una de las mayores grandezas de este deporte.</p><p>Ninguna disciplina ha abrazado con tanto entusiasmo la <b>estadística</b>, la <b>tecnología </b>y la <b>sabermetría </b>como el beisbol. Pero, al mismo tiempo, pocas conservan con tanto respeto esos pequeños actos de fe que jamás aparecerán en un libro de récords.</p><p>Al final, ninguna cábala conecta un cuadrangular ni poncha a un rival. Ningún ritual desvía por sí solo la trayectoria de una pelota. Pero todos ellos pueden fortalecer algo infinitamente más importante: la confianza de quien entra al terreno convencido de que está preparado para competir.</p><p>Y la confianza, esa sí, ha decidido innumerables partidos a lo largo de la historia.</p><p>Por eso, cuando un bateador acomoda una vez más sus guantes, un pitcher vuelve a dibujar discretamente sobre el montículo, <b>Fernando Valenzuela</b> levanta los ojos al cielo, <b>Benjamín Gil</b> evita pisar la raya de cal, <b>Sergio Romo</b> acomoda su mechón de cabello, <b>Roberto Osuna</b> repite su inconfundible ritmo con las manos, <b>Elly De La Cruz</b> deja ondear su paliacate, <b>Edwin Díaz</b> entra al sonido de las trompetas o un equipo entero guarda silencio para no romper un juego sin hit ni carrera, no estamos viendo simples extravagancias.</p><p>Estamos contemplando <b>el lenguaje invisible del beisbol</b>, ese que nunca aparecerá en el reglamento ni podrá medirse con estadísticas, pero que ha acompañado al Rey de los Deportes desde hace más de un siglo y seguirá viviendo mientras exista un niño que tome por primera vez un guante, una pelota y un bate para comenzar a escribir su propia historia.</p><p>@salvadorcosio1</p><p><a href="mailto:opinionsalcosga23@gmail.com" rel="">opinionsalcosga23@gmail.com</a> </p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://sdpnoticias-sdpnoticias-prod.cdn.arcpublishing.com/resizer/qRDwY2jq0SksrOfGug_oQaBuABw=/cloudfront-us-east-1.images.arcpublishing.com/sdpnoticias/IDK7TNJW5ZCGNPO2NWWXTWTSTY.jpg"><media:description type="plain"><![CDATA[De Etchohuaquila al Olimpo: Fernando Valenzuela]]></media:description><media:credit role="author" scheme="urn:ebu">CRISTIAN DE MARCHENA</media:credit></media:content></item><item><title><![CDATA[México se quedó a un paso, ¿jugamos como nunca y perdimos como siempre?]]></title><link>https://www.sdpnoticias.com/opinion/mexico-se-quedo-a-un-paso-jugamos-como-nunca-y-perdimos-como-siempre//</link><guid isPermaLink="true">https://www.sdpnoticias.com/opinion/mexico-se-quedo-a-un-paso-jugamos-como-nunca-y-perdimos-como-siempre//</guid><dc:creator><![CDATA[Emmanuel  Gómez Hernández ]]></dc:creator><description><![CDATA[Emmanuel Gómez reflexiona sobre el partido Inglaterra-México, y por qué el conjunto inglés volvió a demostrar que las grandes selecciones necesitan muy poco para marcar la diferencia.]]></description><pubDate>Mon, 06 Jul 2026 10:00:00 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>El <b>futbol</b> suele tener una lógica que no siempre coincide con las estadísticas. <b>México fue mejor</b> durante gran parte del partido <b>frente a Inglaterra</b>, controló la posesión, generó <b>más oportunidades</b> y jugó con personalidad. Sin embargo, el pase a la siguiente ronda terminó en manos del conjunto inglés, que volvió a demostrar por qué las <b>grandes selecciones</b> necesitan muy poco para marcar la diferencia.</p><p>Basta revisar los números para entender el desarrollo del encuentro. México registró 21 remates por solo 6 de Inglaterra, tuvo 66% de posesión, completó 465 pases con una precisión del 92%, mientras que los ingleses realizaron 261 pases con un 83% de efectividad. Además, el Tri generó 12 tiros de esquina, seis veces más que su rival, un reflejo de la <b>presión constante</b> que ejerció sobre el área inglesa.</p><p>Sobre el papel, el equipo dirigido por <b>Javier Aguirre</b> hizo prácticamente todo para ganar. Sin embargo, el futbol no se decide por la cantidad de disparos o por quién tiene más tiempo el balón, sino por la <b>capacidad</b> de <b>convertir las oportunidades en goles</b>. Ahí estuvo la gran diferencia, <b>Jude Bellingham</b> en menos de dos minutos marcó un <b>doblete</b> para poner a la selección mexicana en un marcador en contra dos a cero, un escenario que nunca había estado la selección. </p><p>Lo llamativo es que este partido rompió con la tendencia que ambos equipos habían mostrado durante el Mundial. <b>México llegó</b> a esta instancia como una de las <b>selecciones más sólidas</b> del torneo: había ganado sus cuatro encuentros anteriores, mantenía el arco en cero y se había consolidado como una de las mejores defensas de la Copa del Mundo. El equipo mostraba equilibrio, intensidad y una idea de juego clara, algo que hacía muchos años no se veía en una selección mexicana.</p><p><b>Inglaterra</b>, por su parte, <b>había avanzado con más dificultades</b>. Aunque cuenta con una de las plantillas más talentosas del torneo, varios de sus partidos fueron cerrados y dependió, una vez más, de la calidad individual de jugadores como Harry Kane y Jude Bellingham para resolver momentos complicados.</p><p>Frente a México, los ingleses hicieron lo que caracteriza a las selecciones acostumbradas a competir por títulos: <b>aprovecharon sus oportunidades</b>. Mientras <b>el Tri necesitó una gran cantidad de llegadas</b> para mantenerse con vida en el partido, Inglaterra fue contundente en los momentos decisivos y administró la ventaja con inteligencia.</p><p>Más allá de la eliminación, el <b>balance del Mundial</b> deja aspectos positivos para la Selección Mexicana. Después de varios años de incertidumbre, el <b>equipo recuperó una identidad futbolística</b>. Se mostró <b>competitivo</b> frente a rivales de alto nivel, defendió con orden durante casi todo el torneo y encontró una base de jugadores que ilusiona de cara al próximo ciclo mundialista.</p><p>Sin embargo, este partido también dejó una <b>lección importante</b>. El <b>futbol de élite</b> exige algo más que buen funcionamiento colectivo. Para competir con las grandes potencias es indispensable <b>convertir el dominio en resultados</b>. México fue superior en prácticamente todos los indicadores estadísticos, pero Inglaterra fue superior en el único que define los partidos: <b>el marcador</b>.</p><p>El <b>Mundial</b> termina con una <b>sensación agridulce</b>. Hay <b>frustración</b> porque el Tri tuvo argumentos suficientes para avanzar, pero también hay motivos para creer que este equipo puede competir de tú a tú contra cualquiera. Si logra añadir la contundencia que le faltó frente a Inglaterra, la distancia con las <b>potencias</b> será cada vez menor.</p><p>Durante décadas, el <b>futbol mexicano</b> cargó con una frase que parecía una condena: “jugamos como nunca y perdimos como siempre”. </p><p>En mi opinión, quizá este Mundial nos obliga a replantearla. Sí, México quedó eliminado, pero también volvió a <b>competir de tú a tú con una potencia</b>. Volvió a emocionar y, sobre todo, volvió a <b>unir a un país</b> que durante unas semanas dejó de lado sus diferencias para vestir los mismos colores. Esa es la verdadera victoria que deja esta Selección. </p><p>Ojalá que esa <b>unión</b> no desaparezca con el silbatazo final, porque si los <b>mexicanos</b> somos capaces de <b>mantener</b> fuera de la cancha la <b>misma confianza</b>, solidaridad y esperanza que mostramos dentro de ella, entonces este Mundial habrá significado mucho más que un resultado. </p><p>Tal vez no jugamos como nunca ni perdimos como siempre; simplemente demostramos que estamos cada vez <b>más cerca de ganar</b> como <b>siempre hemos soñado</b>.</p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://sdpnoticias-sdpnoticias-prod.cdn.arcpublishing.com/resizer/2YADFeA1Amh1ixxQAdiP2PjnBao=/cloudfront-us-east-1.images.arcpublishing.com/sdpnoticias/3JX56BLZHBC6NKYNQBN4XJPQCY.jpg"><media:description type="plain"><![CDATA[Harry Kane. Selección de Inglaterra]]></media:description><media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Eduardo Verdugo</media:credit></media:content></item><item><title><![CDATA[Se acabó el sueño, pero volvió la esperanza]]></title><link>https://www.sdpnoticias.com/opinion/se-acabo-el-sueno-pero-volvio-la-esperanza//</link><guid isPermaLink="true">https://www.sdpnoticias.com/opinion/se-acabo-el-sueno-pero-volvio-la-esperanza//</guid><dc:creator><![CDATA[Rodrigo Menéndez Cámara]]></dc:creator><description></description><pubDate>Mon, 06 Jul 2026 04:20:31 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>Se acabó el <a href="https://www.quintopartido.com/opinion/mundial-epico-manchado-por-el-favoritismo-de-la-fifa-e-infantino-a-argentina-y-messi/" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://www.quintopartido.com/opinion/mundial-epico-manchado-por-el-favoritismo-de-la-fifa-e-infantino-a-argentina-y-messi/"><u><b>Mundial</b></u></a><b> </b>para <b>México</b>. <b>Inglaterra </b>nos eliminó en los octavos de final y, como ocurre cada cuatro años, la tristeza vuelve a instalarse en millones de hogares. Pero esta vez la derrota sabe diferente.</p><p>No porque perder duela menos, sino porque esta selección consiguió algo que parecía imposible: hacer que un país entero <i>volviera a creer</i>.</p><p>Nadie apostaba por ellos. Llegaron con críticas, con dudas, con una afición cansada de promesas incumplidas y de generaciones que nunca terminaron de dar el paso definitivo. Sin embargo, partido a partido fueron construyendo algo mucho más importante que un buen torneo: recuperaron la <b>ilusión </b>de los mexicanos.</p><p>Durante unos días dejamos de hablar de política, de inseguridad, de economía y de la polarización que divide al país. Nos reunimos con amigos, con la familia, en restaurantes, plazas y salas. Volvimos a abrazarnos por un gol y a sufrir juntos cada minuto. Eso también vale.</p><p>El marcador dirá que Inglaterra ganó el partido y avanzó a los cuartos de final. La historia registrará únicamente el resultado. Pero las estadísticas nunca podrán medir el sentimiento de un país que volvió a emocionarse con once jugadores que jamás dejaron de competir.</p><p>Porque el futbol tiene esa extraña capacidad de recordarnos que todavía somos capaces de caminar hacia un mismo lado. Aunque sea durante noventa minutos.</p><p>Esta selección no levantó la Copa del Mundo, pero levantó el <b>ánimo </b>de millones de personas. Nos recordó que la esperanza también se entrena, que el orgullo no siempre depende de una victoria y que hay derrotas que dignifican.</p><p>Ahora vendrán, como siempre, los análisis, las críticas y la búsqueda de culpables. Es parte del juego. Pero sería injusto olvidar que este grupo hizo mucho más de lo que cualquiera esperaba. México perdió un partido.</p><p>Los mexicanos recuperamos, aunque fuera por unas semanas, la ilusión de creer que sí era posible.</p><p>Y quizá ese sea el verdadero triunfo de esta generación.</p><p>Porque los sueños terminan. La <b>esperanza</b>, si se cuida, puede durar mucho más que un Mundial.</p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://sdpnoticias-sdpnoticias-prod.cdn.arcpublishing.com/resizer/F0C4vYr59kNkMQWn8PIfQTmbp2g=/cloudfront-us-east-1.images.arcpublishing.com/sdpnoticias/FVAOUWA7QZE53NFG2ITWUDSZPU.jpg"><media:description type="plain"><![CDATA[Aficionados de la Selección Mexicana lamentan la derrota de 3-2 contra la Selección de Inglaterra]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[Somos México contra Inglaterra, soñando con el ¿y si sí?...]]></title><link>https://www.sdpnoticias.com/opinion/somos-mexico-contra-inglaterra-sonando-con-el-y-si-si//</link><guid isPermaLink="true">https://www.sdpnoticias.com/opinion/somos-mexico-contra-inglaterra-sonando-con-el-y-si-si//</guid><dc:creator><![CDATA[Janny Barrera]]></dc:creator><description><![CDATA[Este es nuestro momento. El Tri está en la cancha dando todo, y nosotros, desde las gradas, desde las calles, desde el alma, estamos con ellos. ]]></description><pubDate>Sun, 05 Jul 2026 17:47:15 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>Hay momentos en la vida de un país que se sienten diferentes. Este <b>Mundial 2026</b> es uno de ellos. Ser co-anfitriones junto a <b>Canadá</b> y <b>Estados Unidos</b> no es solo organizar partidos, es tener la oportunidad de vivir la Copa del Mundo en nuestra propia casa, con nuestra gente, con nuestro calor y con la esperanza de que esta vez sí, esta vez el <b>Tri</b> levante la copa que tanto hemos soñado.</p><p>Lo sentimos en la piel. Cada vez que suena el himno, cada vez que la afición llena el <b>Estadio Ciudad de México</b>, nos recorremos un escalofrío. Porque no es cualquier torneo. Es el nuestro. Es la tercera vez que México recibe al mundo, y todos cargamos con esa ilusión profunda de que esta generación, este equipo, esta oportunidad única, sea la que nos dé la gloria que tanto merecemos, con la que tantas veces hemos soñado.</p><p>Miro a este plantel y veo el reflejo de lo que somos, apasionados, entregados, dejando todo para lograr nuestros objetivos. Tenemos de todo en este mundial; Hay experiencia en las espaldas de <b>Guillermo Ochoa</b>, que está viviendo su sexto Mundial, un récord que pocos en el mundo pueden presumir. Hay frescura y pasión en el joven <b>Gilberto Mora</b>, de solo 17 años de edad, es el mexicano más joven en pisar un Mundial. Hay goles y jerarquía en <b>Santiago Giménez</b>, <b>Raúl Jiménez </b>y <b>Julián Quiñones</b>. Hay garra en <b>Edson Álvarez</b>, que sigue siendo el motor y el corazón del medio campo. </p><p>¡Uffff!, y cómo no sentir un orgullo especial, ese que nos hace la <i>piel chinita</i> y que sentimos que se nos desborda la emoción, cuando veo a nuestros dos sonorenses defendiendo la portería con todo el corazón de su tierra: <b>César Montes</b>, de Hermosillo, que incluso ha llevado el gafete de capitán en este torneo, y <b>Johan Vásquez</b>, de Navojoa. Dos muchachos de <b>Sonora </b>que están levantando el muro del Tri y que nos recuerdan que este equipo también lleva el acento del norte, la fuerza del desierto y el orgullo de un estado que hoy está de moda.</p><p>Esta selección tiene un promedio de 28 años de edad, más de la mitad de sus jugadores compitiendo en <b>Europa </b>y una mezcla perfecta entre veteranos y talento fresco. Ya clasificaron a octavos de final con paso firme y hoy, 5 de julio, vuelven a pisar el Estadio Ciudad de México para enfrentar a <b>Inglaterra</b>. La ilusión está intacta. La creemos posible. La queremos con todo, el ¿y si sí?, retumba en todos los rincones de nuestra querida tierra. </p><p>Porque ganarlo aquí, en casa, sería algo más que un título. Sería cerrar un ciclo de casi <b>cien años de intentos</b>, de casi llegadas y de corazones rotos. Sería para nuestros hijos, para nuestros padres, para toda esa gente que ha creído en el Tri incluso en los momentos más difíciles. Queremos ganarlo. Lo deseamos con una fuerza que se siente en el pecho. No es solo futbol. Es identidad. Es historia. Es la oportunidad que la vida nos está dando de vivir algo que muchos creían imposible.</p><p>Y mientras soñamos con eso, también tenemos que ser conscientes de cómo vivimos esta fiesta. La pasión mexicana es hermosa, pero también puede ser desbordada. Por eso hoy más que nunca me sumo a la petición que nos hacen los tres niveles de gobierno, la <b>FIFA</b>, incluso nuestra presidenta <b>Claudia Sheinbaum Pardo</b> de que celebremos con el alma, pero también con la cabeza. Que vivamos cada partido con toda la intensidad del mundo, pero sin violencia, sin excesos que empañen lo que estamos construyendo.</p><p>Queremos un festejo con saldo blanco, un Mundial que sea <b>recordado por los goles del Tri y por la madurez de su gente</b>. Que el mundo vea a México apasionado, sí, pero también respetuoso y unido, cuídate porque tu familia te espera en casa, porque queremos que sigas disfrutando de este maravilloso mundial que todavía nos tiene sorpresas y la jugada final el próximo 19 de julio en <b>Estados Unidos</b>.</p><p>Este es nuestro momento. El Tri está en la cancha dando todo, y nosotros, desde las gradas, desde las calles, desde el alma, estamos con ellos. Porque ganarlo en casa no sería solo un sueño cumplido… sería la historia que siempre quisimos contar. <b>¡Vamos México! </b>Que esta Copa sea la nuestra. Con todo el corazón. Con toda la fuerza. Con todo el deseo que nos quema por dentro. Abrazo tricolor de pasión por el futbol.</p><p>@cpjannybarrera </p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://sdpnoticias-sdpnoticias-prod.cdn.arcpublishing.com/resizer/YbJaVZ_XkwW-5pofKG36ufvKmSI=/cloudfront-us-east-1.images.arcpublishing.com/sdpnoticias/QKZXD6372JG5DPSZSTMWZNJ3MM.jpg"><media:description type="plain"><![CDATA[Estadio Ciudad de México, sede del Mundial 2026]]></media:description><media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Cuartoscuro </media:credit></media:content></item><item><title><![CDATA[Cuando Pogacar aplaude, el mundo entiende quién es Isaac del Toro]]></title><link>https://www.sdpnoticias.com/opinion/cuando-pogacar-aplaude-el-mundo-entiende-quien-es-isaac-del-toro//</link><guid isPermaLink="true">https://www.sdpnoticias.com/opinion/cuando-pogacar-aplaude-el-mundo-entiende-quien-es-isaac-del-toro//</guid><dc:creator><![CDATA[Rolando Arreola]]></dc:creator><description><![CDATA[El ciclista mexicano ya no es solamente una promesa; empieza a consolidarse como una realidad del máximo nivel.]]></description><pubDate>Sun, 05 Jul 2026 16:45:53 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>Hay victorias que entregan una etapa y otras que anuncian la llegada de una nueva figura al ciclismo mundial. La conseguida por <b>Isaac del Toro</b> en Barcelona pertenece a la segunda categoría. En apenas su primer <b>Tour de Francia</b>, el mexicano no solo levantó los brazos entre los mejores corredores del planeta, sino que confirmó que su nombre ya forma parte de la conversación entre las grandes estrellas de este deporte.</p><p>La segunda etapa, entre <b>Tarragona </b>y<b> Barcelona</b> sobre 168.5 kilómetros y 2,500 metros de desnivel positivo, fue una auténtica prueba de resistencia. El intenso calor y el histórico circuito del Castillo de Montjuïc fueron eliminando aspirantes vuelta tras vuelta. Cuando restaban 12 kilómetros para la meta, apenas cuarenta corredores sobrevivían en el grupo principal. Allí estaban los mejores del mundo: <b>Jonas Vingegaard</b>, <b>Tadej Pogacar</b>, <b>Remco Evenepoel</b>, <b>Juan Ayuso</b>, <b>Matteo Jorgenson</b>, <b>Richard Carapaz</b>… y, con absoluta naturalidad, <b>Isaac del Toro</b>.</p><p>El UAE Team Emirates XRG volvió a demostrar por qué es el equipo más poderoso del pelotón. <b>Brandon McNulty</b> marcó un ritmo demoledor que fue seleccionando el grupo hasta dejar únicamente a los hombres llamados a disputar el Tour. El trabajo colectivo encontró su <b>recompensa con un extraordinario 1-2</b>, donde Isaac del Toro cruzó primero la meta mientras Tadej Pogacar celebraba la victoria con la misma emoción que si hubiera sido propia.</p><p>Esa imagen dice mucho más que cualquier resultado. Pogacar, tetracampeón del Tour, entiende que el triunfo de un compañero fortalece al equipo. Del Toro, por su parte, respondió con la humildad que lo caracteriza: dedicó la <b>victoria a su familia </b>y a todos los<b> integrantes del UAE</b> que construyeron el éxito. “Estoy aquí para disfrutar este Tour”, declaró el mexicano, dejando claro que, aun ganando, mantiene los pies firmemente sobre la tierra.</p><p>Las palabras que <b>Mauro Gianetti</b> pronunció antes de la salida de la etapa, hoy cobran un significado especial. El director del UAE afirmó que Isaac del Toro era un privilegio para el equipo por su <b>profesionalismo</b>, su <b>disciplina</b> para entrenar, su enorme <b>disposición para aprender</b> y, sobre todo, por su <b>humildad</b>. También reveló que fue el propio Isaac quien pidió disputar este Tour para ayudar a Pogacar y seguir acumulando experiencia con el objetivo de luchar algún día por el maillot amarillo. Lo sucedido en Barcelona demuestra que ese futuro parece estar llegando mucho antes de lo esperado.</p><p>La clasificación general mantiene la batalla completamente abierta. Jonas Vingegaard conserva el liderato; Tadej Pogacar es segundo a seis segundos; <b>Remco Evenepoel</b> marcha tercero a quince; e Isaac del Toro asciende al cuarto lugar, a dieciséis segundos, enfundándose además el maillot blanco como mejor joven del <b>Tour de Francia 2026</b>, superando a <b>Juan Ayuso</b> y al francés <b>Paul Seixas</b>. Las diferencias son mínimas y los grandes favoritos permanecen separados por menos de un minuto.</p><p>Lo más valioso para <b>México </b>no es únicamente la victoria de etapa. Es comprobar que un ciclista mexicano puede endurecer la carrera, responder a los ataques de los mejores escaladores del mundo, ganar un final explosivo y convertirse en pieza fundamental del equipo que domina el ciclismo internacional. Isaac del Toro ya no es solamente una promesa; empieza a <b>consolidarse como una realidad del máximo nivel</b>.</p><p>Este lunes llegará una nueva prueba con la etapa entre <b>Granollers </b>y<b> Les Angles</b>, de 195.9 kilómetros y 3,850 metros de desnivel positivo. La montaña comenzará a revelar quiénes tienen piernas para conquistar <b>París</b>. Mientras tanto, Barcelona ya quedó en la historia: fue la ciudad donde el Tour de Francia, después de más de tres décadas de espera, volvió a hablar con <b>acento mexicano</b>. Y lo hizo gracias a un joven de <b>Ensenada</b> que sigue demostrando que el futuro del ciclismo también viste los colores de México.</p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://sdpnoticias-sdpnoticias-prod.cdn.arcpublishing.com/resizer/7pzCnmo0IElqPrpfmqtS0rTXZB0=/cloudfront-us-east-1.images.arcpublishing.com/sdpnoticias/TDGY7ZGBEJBNDPHA76XLVI6NDI.jpeg"><media:description type="plain"><![CDATA[Isaac del Toro en el Tour de Francia 2026. Imagen @LeTour]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[Hoy existe en México: ¿Y si sí?]]></title><link>https://www.sdpnoticias.com/opinion/hoy-existe-en-mexico-y-si-si//</link><guid isPermaLink="true">https://www.sdpnoticias.com/opinion/hoy-existe-en-mexico-y-si-si//</guid><dc:creator><![CDATA[Pablo Mier y Terán]]></dc:creator><description><![CDATA[En la vida diaria de México, el conformismo y el pesimismo son rivales silenciosos y el “¿Y sí sí?" la disciplina de atreverse: pensar “podemos”, intentarlo y aprender incluso del golpe.]]></description><pubDate>Sun, 05 Jul 2026 13:30:37 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p><u>TU DECIDES</u>: </p><p>Hay veces en las que el <b>futbol</b> deja de ser solo futbol. No por el marcador, sino por lo que despierta. Por eso, más que hablar del juego, conviene hablar ahora de la <b>idea</b>: <i>¿Y si sí? </i></p><p>La respuesta que hoy existe en <b>México</b> se apoya en algo claro: en este <b>Mundial </b>hemos ganado cuatro partidos, anotado ocho goles y no hemos recibido uno solo. Además, se ve que el equipo juega bien. Con el corazón en la mano.</p><p>Si México gana: no sería “otro triunfo”.</p><p>A veces el tamaño del rival cambia el tamaño de la historia. <b>Inglaterra</b> es un umbral mental, la cuna del balompié, una potencia histórica y un nombre que pesa. </p><p>Al ganar quedamos entre los mejores ocho equipos del mundo. Y después, ya no serían “toda clase de posibilidades”, sino una ruta concreta: ganar dos juegos más para llegar a la final. Ahí es donde un campeonato deja de ser idea y se vuelve realidad… si el equipo insiste.</p><p>Y entonces las frases cambian:</p><p>- “Ahora sí…”</p><p>- “¿Y si sí?”</p><p>- “Ya estamos para grandes cosas”.</p><h2>Si México pierde: la prueba es el tono</h2><p>El <i>¿y si sí?</i> no elimina el dolor. Solo cambia su significado. Si algo no sale, el aficionado no tiene por qué caer en el cero absoluto. Puede quedar el reconocimiento: “nos hicieron creer”, “estuvimos cerca”, “se compitió”.</p><p>Porque hay una diferencia enorme entre perder y <b>sentirse hecho para perder</b>.</p><h2>El remate: también es atemporal</h2><p>Este mensaje sirve antes y después del juego, porque no depende del árbitro ni del minuto: depende de nosotros. En la vida diaria de México, el <b>conformismo</b> y el <b>pesimismo</b> son rivales silenciosos y el <i>¿Y sí sí?</i> la disciplina de atreverse: pensar “podemos”, intentarlo, y aprender incluso del golpe.</p><p>Nota: Con ideas y conceptos de mi buen amigo Ramón Muñoz. </p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://sdpnoticias-sdpnoticias-prod.cdn.arcpublishing.com/resizer/XCoiW0CX-UTZ16fm_g8I0TALLnQ=/cloudfront-us-east-1.images.arcpublishing.com/sdpnoticias/IW2QZNBNLJHZLEPOKYPWCL7BHA.jpg"><media:description type="plain"><![CDATA[Festejos por la Selección Mexicana de futbol]]></media:description><media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Graciela López / Cuartoscuro</media:credit></media:content></item><item><title><![CDATA[En lenguaje invisible del beisbol (Parte I)]]></title><link>https://www.sdpnoticias.com/opinion/en-lenguaje-invisible-del-beisbol-parte-i//</link><guid isPermaLink="true">https://www.sdpnoticias.com/opinion/en-lenguaje-invisible-del-beisbol-parte-i//</guid><dc:creator><![CDATA[Salvador Cosío Gaona]]></dc:creator><description><![CDATA[Rituales, rutinas y supersticiones que también juegan cada partido...]]></description><pubDate>Sun, 05 Jul 2026 10:00:00 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>Hay <b>deportes</b> que se disputan exclusivamente con el cuerpo. El <b>beisbol</b>, además, <b>se juega con la mente</b>, con la memoria, con la paciencia y, para muchos de sus protagonistas, también con un conjunto de <b>rituales</b> que nunca aparecen en el reglamento, pero que forman parte inseparable de su cultura.</p><p>Quien observa un partido por primera vez puede pensar que algunos movimientos son simples manías o extravagancias. Sin embargo, detrás de ellos suele <b>esconderse una historia</b>. Una actuación memorable que alguien decidió repetir exactamente igual. Una promesa hecha antes de un <b>encuentro decisivo</b>. Una oración aprendida en casa. Un <b>recuerdo familiar</b>. Una enseñanza de un viejo manager. O, simplemente, la necesidad profundamente humana de encontrar un punto de equilibrio en un deporte donde el <b>fracaso</b> acompaña incluso a los <b>mejores</b>.</p><p>Pocas disciplinas enseñan tanto sobre la incertidumbre como el beisbol. Un bateador que conecta tres imparables en diez turnos será considerado una estrella. Un <b>pitcher</b> dominante puede perder por un solo <b>lanzamiento equivocado</b>. Un extraordinario <b>jardinero</b> puede ver cómo una pelota apenas le rebasa el guante. El margen entre la gloria y la frustración suele medirse en centímetros o en fracciones de segundo. Quizá por ello tantos peloteros buscan refugio en pequeñas rutinas que les permiten entrar mentalmente al juego.</p><p>La <b>psicología deportiva</b> ofrece una explicación razonable. Repetir ciertos movimientos antes de ejecutar una acción ayuda a <b>disminuir la ansiedad</b>, mejora la concentración y coloca al deportista en un estado mental favorable para competir. Pero junto a esa explicación científica también convive otra realidad: la superstición. Y el beisbol, probablemente más que cualquier otro deporte, ha aprendido a convivir con ambas.</p><p>Así aparecen escenas que millones de aficionados identifican de inmediato.</p><p><b>Shohei Ohtani</b>, antes de muchos de sus turnos, utiliza el bate para medir cuidadosamente la distancia respecto al plato, acomoda los pies con precisión milimétrica y realiza una secuencia de movimientos que parecen formar parte de una ceremonia personal. Nadie podría asegurar dónde termina la técnica y dónde comienza el ritual.</p><p>Durante años, <b>Jesús “Jesse” Castillo</b>, uno de los bateadores más queridos del beisbol mexicano, acostumbró blandir repetidamente el bat por encima de la cabeza antes de adoptar su postura definitiva en la caja de bateo. Aquellos movimientos parecían más un diálogo consigo mismo que una simple preparación física.</p><p>Los aficionados veteranos de Charros de Jalisco aún recuerdan a <b>Donald Anderson</b>, formidable primera base y cuarto bat, quien antes de cada turno repetía exactamente la misma secuencia de movimientos mientras pronunciaba una peculiar cuenta en voz alta. Nadie podía explicar el origen de aquella costumbre, pero él jamás dejó de practicarla. Quizá no garantizaba un imparable, pero seguramente le ayudaba a convencerse de que estaba listo para conseguirlo.</p><p>En las Grandes Ligas abundan ejemplos igualmente fascinantes. <b>Nomar Garciaparra</b> convirtió el acomodo de sus guantes, mangas y uniforme en una coreografía perfectamente sincronizada que repetía lanzamiento tras lanzamiento. <b>Wade Boggs</b> hizo célebre la costumbre de comer pollo antes de cada juego y seguir una rutina prácticamente inalterable durante toda su carrera. <b>Turk Wendell</b> llevó sus rituales a un nivel extraordinario, con hábitos que hoy forman parte del folclor del beisbol profesional.</p><p>Y uno no puede dejar de preguntarse si detrás de la aparente serenidad de <b>Shohei Ohtani</b> no existirán también pequeñas ceremonias íntimas que nunca conoceremos. Porque incluso el pelotero más talentoso del planeta sigue enfrentándose al mismo desafío que cualquier novato: dominar la incertidumbre.</p><p>Los rituales no pertenecen únicamente a los bateadores. Los pitchers suelen desarrollar los suyos con igual intensidad. Algunos pisan el montículo siempre con el mismo pie; otros acomodan la gorra, ajustan el cinturón o acarician repetidamente la pelota antes de iniciar el movimiento. Hay quienes elevan la mirada al cielo después de cada entrada, quienes besan un escapulario, quienes se persignan antes del primer lanzamiento o quienes pronuncian una breve oración que nadie alcanza a escuchar desde las tribunas.</p><p>Con frecuencia esas costumbres dejan de ser un asunto estrictamente personal. Los compañeros aprenden a respetarlas. El <b>clubhouse</b> entero procura no interrumpirlas. Incluso la afición termina esperándolas con la misma naturalidad con la que espera un cuadrangular o una gran atrapada. El ritual termina convirtiéndose en parte de la identidad del pelotero.</p><p>Lo más interesante es que muchas de esas conductas nacieron sin ninguna intención de convertirse en tradición. Bastó una buena actuación para que el jugador decidiera repetir exactamente la misma rutina al día siguiente. Después vino otra buena jornada. Luego otra. Y así, casi sin darse cuenta, un gesto cotidiano terminó transformándose en una cábala.</p><p>El beisbol está lleno de esas pequeñas historias que nunca aparecen en el box score. No producen carreras, no suman ponches ni elevan el promedio de bateo. Sin embargo, ayudan a comprender la dimensión profundamente humana de un deporte donde la mente juega un papel tan importante como el brazo o el bat.</p><p>Tal vez por eso las estadísticas jamás podrán explicar completamente este juego. Detrás de cada lanzamiento también existen emociones, recuerdos, creencias, hábitos y pequeñas ceremonias que acompañan silenciosamente a quienes pisan el diamante.</p><p>Y es precisamente ahí donde comienza el verdadero lenguaje invisible del beisbol.</p><p>En la segunda parte recorreremos ese fascinante universo de cábalas colectivas, celebraciones, <b>gestos emblemáticos</b> y supersticiones que han trascendido a los propios jugadores para convertirse en parte del alma del Rey de los Deportes.</p><p>@salvadorcosio1</p><p>opinionsalcosga23@gmail.com</p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://sdpnoticias-sdpnoticias-prod.cdn.arcpublishing.com/resizer/7HS3vh39LwsFMmvt2btg5hddN40=/cloudfront-us-east-1.images.arcpublishing.com/sdpnoticias/HVKQGHPCRBFUDKEUMRMH4EQXJQ.jpg"><media:description type="plain"><![CDATA[Shohei Ohtani]]></media:description><media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Brynn Anderson</media:credit></media:content></item><item><title><![CDATA[Barcelona escuchó el primer bramido del Torito]]></title><link>https://www.sdpnoticias.com/opinion/barcelona-escucho-el-primer-bramido-del-torito//</link><guid isPermaLink="true">https://www.sdpnoticias.com/opinion/barcelona-escucho-el-primer-bramido-del-torito//</guid><dc:creator><![CDATA[Rolando Arreola]]></dc:creator><description><![CDATA[El Tour de Francia ya echó a andar. Y desde las montañas de Baja California hasta las calles de Barcelona se escuchó el primer bramido de Isaac del Toro.]]></description><pubDate>Sat, 04 Jul 2026 20:21:07 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>Hay días que no se olvidan. Días en los que el <b>deporte</b> deja de ser únicamente una competencia para convertirse en un <b>espectáculo</b> capaz de emocionar a un país entero. Así amaneció Barcelona para recibir el <b>Tour de Francia 2026</b>. Bajo un sol implacable de 31 grados, con ráfagas de viento recorriendo las avenidas y cerca de 850 mil almas volcadas sobre las calles de la ciudad, la <b>Grande Boucle</b> volvió a escribir una página destinada a permanecer en la memoria del ciclismo.</p><p>Veintitrés equipos desafiaron el reloj en una contrarreloj por equipos de 19.6 kilómetros con final en la legendaria montaña de Montjuïc, muy cerca del Estadio Olímpico. Era el estreno de un <b>nuevo reglamento</b> donde cada ciclista peleaba también por su propio tiempo. Ya no bastaba la fortaleza colectiva; ahora también contaba el valor individual. Y en ese escenario apareció un mexicano dispuesto a desafiar la historia: <a href="https://www.sdpnoticias.com/deportes/quien-es-isaac-del-toro-el-joven-mexicano-que-esta-causando-sensacion-en-el-mundo-del-ciclismo/" target="_blank" rel="" title="https://www.sdpnoticias.com/deportes/quien-es-isaac-del-toro-el-joven-mexicano-que-esta-causando-sensacion-en-el-mundo-del-ciclismo/">Isaac del Toro Romero</a>.</p><p>La batalla comenzó con una demostración de poder del Netcompany INEOS Cycling Team. Ex campeón del mundo de la especialidad, <b>Filippo Ganna</b>, detuvo el reloj en 21 minutos y 55 segundos, una marca que parecía imposible de superar. Detrás iban cayendo uno a uno los grandes nombres del ciclismo mundial. Paul Seixas cedía terreno, Juan Ayuso mantenía vivo al Lidl-Trek, <b>Remco Evenepoel</b> enseñaba su clase y el <b>Tour comenzaba a separar</b> a quienes soñaban con vestir de amarillo de quienes simplemente aspiraban a sobrevivir.</p><p>Pero entonces apareció el ejército de Jonas Vingegaard. Con Davide Piganzoli y Matteo Jorgenson realizando un lanzamiento perfecto hacia la cima de Montjuïc, el danés encontró el instante preciso para golpear. La sincronía fue impecable, la velocidad demoledora y el cronómetro confirmó la obra maestra: 21 minutos y 47 segundos. El rey del día había tomado el trono de la clasificación general.</p><p>Quedaba, sin embargo, el último acto. El poderoso <b>UAE Team Emirates </b>XRG llegaba al último punto de cronometraje con trece segundos de desventaja. Parecía demasiado. Fue entonces cuando el joven mexicano decidió asumir la responsabilidad. <b>Isaac del Toro</b> tomó la punta llevando a su líder Pogacar con una determinación que sólo poseen quienes no conocen el miedo. Su pedaleo rompió el ritmo de la persecución, aceleró la marcha y durante varios instantes dio la impresión de que incluso <b>Tadej Pogacar</b> sufría para mantenerse a su rueda. No alcanzó para derrotar a Vingegaard, pero sí para llevar al UAE al tercer escalón del podio y enviar un mensaje al resto del pelotón: este Tour también hablará español… con acento mexicano.</p><p>La primera clasificación general deja un tablero fascinante. Vingegaard viste el primer maillot amarillo; Filippo Ganna confirma que sigue siendo de lo mejor en la contrareloj; Pogacar permanece al acecho; Ayuso y Evenepoel estan completamente vivos, mientras Isaac del Toro, sexto de la general a sólo 26 segundos, demuestra que pertenece definitivamente al reducido grupo de corredores llamados a marcar una época.</p><p>Lo más valioso para <b>México</b> no fue únicamente el tiempo conseguido. Fue la imagen. Ver al muchacho de Ensenada tirando del mejor equipo del mundo, guiando al campeón del Tour y obligando a los gigantes del ciclismo a mirar constantemente por encima del hombro. Hace apenas unos años era un sueño imaginar a un mexicano entre los protagonistas de la Grande Boucle; hoy ese sueño rueda vestido con los colores del UAE Team Emirates XRG.</p><p>Este domingo el Tour continuará entre Tarragona y Barcelona, con 168.5 kilómetros y más de 2,500 metros de desnivel, un terreno quebrado donde comenzarán a aparecer las primeras emboscadas. Apenas es el segundo capítulo de una historia que recorrerá Francia hasta París.</p><p>Y mientras el mundo celebra el primer golpe de Vingegaard, en México la ilusión apenas comienza. Porque el Tour ya echó a andar… y desde las montañas de Baja California hasta las calles de Barcelona se escuchó el primer bramido de un joven que llegó para desafiar a los gigantes.</p><p>El Torito ya afila la cornamenta.</p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://sdpnoticias-sdpnoticias-prod.cdn.arcpublishing.com/resizer/4JMyuTnF1La_6z5NAb5vMMRWTzo=/cloudfront-us-east-1.images.arcpublishing.com/sdpnoticias/UOSNOHVORJHLROVHAIGXCZC6B4.jpg"><media:description type="plain"><![CDATA[Isaac del Toro]]></media:description><media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Stefano Sirotti</media:credit></media:content></item><item><title><![CDATA[Herederos del diamante]]></title><link>https://www.sdpnoticias.com/opinion/herederos-del-diamante//</link><guid isPermaLink="true">https://www.sdpnoticias.com/opinion/herederos-del-diamante//</guid><dc:creator><![CDATA[Salvador Cosío Gaona]]></dc:creator><description><![CDATA[En opinión de Salvador Cosío, el beisbol se juega en el campo, pero muchas veces comienza en la familia.]]></description><pubDate>Sat, 04 Jul 2026 10:00:00 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>Hay deportes que se aprenden. El <b>beisbol</b>, con frecuencia, también <b>se hereda</b>.</p><p>No necesariamente el talento, porque éste jamás admite atajos. Tampoco el éxito, que siempre exige conquistarse. Lo que suele transmitirse de una <b>generación</b> a otra es algo mucho más profundo: la <b>pasión por el juego</b>, el respeto al uniforme, la disciplina, el hábito del <b>trabajo cotidiano</b> y una forma muy particular de entender la vida.</p><p>Por eso el beisbol ha construido auténticas <b>dinastías</b>. Padres, hijos, hermanos y familias enteras han convertido un apellido en parte de la <b>historia del diamante</b>. Sin embargo, ninguna de esas historias habla de privilegios. Todas hablan de preparación, sacrificio y perseverancia. Un apellido puede abrir <b>expectativas</b>, pero jamás conecta un hit, lanza un strike o gana un campeonato.</p><p>Las Grandes Ligas ofrecen ejemplos extraordinarios. Los Boone, Bell, DiMaggio, Griffey, Ripken, Brett, Alou, Alomar, Molina, Guerrero, Tatís, Bichette, Biggio y Gurriel demuestran que el beisbol suele comenzar mucho antes del <b>profesionalismo</b>, en el patio de una <b>casa</b>, en un <b>campo de barrio</b> o en una liga infantil. Resulta imposible olvidar a Ken Griffey padre e hijo compartiendo el mismo jardín con Seattle; a Vladimir Guerrero Jr. honrando el legado de su padre; a Fernando Tatís Jr. construyendo una <b>carrera brillante</b> bajo el peso de un apellido ilustre; o a los hermanos Bengie, José y Yadier Molina elevando el prestigio del receptor puertorriqueño hasta convertirlo en referencia mundial.</p><p>En México también abundan las <b>historias familiares</b> que han enriquecido nuestro beisbol. Durante muchos años, los hermanos <b>Adrián y Édgar González </b>representaron el mayor ejemplo de una <b>familia mexicana</b> triunfando en las <b>Grandes Ligas</b>. Adrián alcanzó una dimensión extraordinaria y Édgar también logró instalarse en el máximo escenario del beisbol, demostrando que un mismo apellido podía sostenerse gracias al talento de dos peloteros distintos.</p><p>Más recientemente, los hermanos <b>Luis y Ramón Urías</b> han consolidado carreras propias sin vivir uno a la sombra del otro. Cada cual ha encontrado su espacio, confirmando que incluso dentro de una misma familia el talento adquiere matices diferentes y que el éxito siempre termina siendo una conquista individual.</p><p>Otro apellido que continúa escribiendo una historia importante es <b>Osuna</b>. Roberto <b>irrumpió muy joven</b> en las Grandes Ligas hasta convertirse en uno de los cerradores mexicanos más destacados de todos los tiempos. Su hermano <b>Alejandro Osuna</b> ha sabido aprovechar el ejemplo recibido en casa, el aprendizaje junto a su padre y la oportunidad que encontró con los Charros de Jalisco para impulsar una trayectoria que hoy también lo ha llevado al mejor beisbol del mundo. Roberto abrió una brecha; Alejandro ha demostrado que posee condiciones suficientes para recorrer su propio camino.</p><p>Los hermanos <b>Tirso y Julián Ornelas</b> representan otro caso alentador. Ambos continúan fortaleciendo un apellido que empieza a ganar un lugar relevante dentro del beisbol mexicano, recordándonos que las historias familiares siguen escribiéndose y que cada generación aporta un capítulo distinto.</p><p>Esa continuidad también puede apreciarse en <b>Mateo Gil</b>, hijo de <b>Benjamín Gil</b>, uno de los <b>managers mexicanos más exitosos de las últimas décadas</b>. Mateo aún recorre la etapa de formación, pero ya muestra fundamentos, inteligencia para jugar y condiciones que invitan al optimismo. Quienes han convivido con él destacan además un trato cordial, <b>respetuoso y sencillo</b>. Ojalá conserve siempre esas virtudes. Del padre parece haber heredado la pasión por el beisbol, el conocimiento del juego y el espíritu competitivo; ahora tendrá la oportunidad de distinguirse también por un estilo propio, caracterizado por la mesura, la cercanía y la calidad humana. Ésa será su mejor manera de enriquecer el legado recibido.</p><p>La herencia del beisbol tampoco termina en los peloteros. También alcanza a quienes han dedicado su vida a fortalecer organizaciones y mantener vivo este deporte desde la dirigencia.</p><p>Ahí está <b>Antonio Toledo Ortiz</b>, quien ha sabido dar continuidad y nuevo impulso a la obra iniciada por su padre, <b>don Antonio Toledo Corro</b>, consolidando a los Venados de Mazatlán como una de las organizaciones más respetadas del beisbol mexicano. Más que administrar una tradición, ha contribuido a fortalecerla y proyectarla hacia el futuro.</p><p>Algo semejante ocurre con <b>Linda Valenzuela</b> y <b>Fernando Valenzuela</b>, quienes continúan preservando el legado deportivo y humano del inolvidable <b>Fernando Valenzuela</b> dentro de la organización de los Tigres de Quintana Roo, demostrando que la herencia beisbolera también puede mantenerse desde la dirección, la administración y la promoción del juego.</p><p>Si ampliamos todavía más la mirada encontraremos familias empresariales que durante décadas han sostenido buena parte del crecimiento del beisbol mexicano. Los <b>Toledo</b> en Mazatlán, los <b>Ley</b> en Culiacán, los <b>Mazón</b> en Hermosillo, los <b>Maiz</b> y los <b>González</b> en Monterrey, los <b>Uribe</b> en Tijuana y muchas otras han entendido que el beisbol no sólo se juega sobre el terreno; también se construye mediante instituciones sólidas, academias, estadios, inversión y una visión de largo plazo que permita formar nuevas generaciones.</p><p>Pero quizá la <b>herencia más valiosa</b> no aparece en los libros de récords ni en las estadísticas. Se encuentra en esos <b>miles de hogares</b> donde <b>un padre enseña a tomar un guante</b>, un abuelo explica por primera vez cómo sujetar una pelota, un hermano mayor corrige el swing y una madre acompaña, con paciencia infinita, los entrenamientos y los viajes de un <b>pequeño pelotero</b>. Antes de pertenecer a un club, el futuro jugador pertenece a una familia que le transmite amor por el juego y respeto por sus <b>valores</b>.</p><p>Por eso el beisbol no hereda únicamente jugadores. Hereda ambientes, principios, disciplina, respeto por el uniforme y una manera de entender el deporte que convierte el esfuerzo cotidiano en una <b>forma de vida</b>. Esa cultura familiar termina siendo, muchas veces, el primer y más importante semillero del beisbol.</p><p>Quizá por ello este deporte enseña mejor que ningún otro que el fracaso forma parte del camino hacia el éxito. <b>Un gran bateador</b> sabe que fallará más veces de las que conectará un imparable, y aun así puede terminar en el Salón de la Fama. Esa capacidad para levantarse después del ponche, volver a entrenar y seguir creyendo también suele aprenderse en casa.</p><p>Cuando los años pasan, los <b>récords</b> terminan siendo superados y los campeonatos encuentran nuevos dueños, lo que verdaderamente permanece es el ejemplo. El padre que entregó el primer guante, el abuelo que despertó la ilusión, el hermano que enseñó a lanzar, el <b>entrenador</b> que inculcó disciplina y el directivo o empresario que comprendió que fortalecer una organización también es una forma de <b>servir al beisbol</b>.</p><p>Un apellido puede abrir una conversación, despertar admiración e inspirar a nuevas generaciones, pero nunca jugará un partido. Cada pelotero vuelve a empezar desde el primer lanzamiento, y ésa es quizá la mayor enseñanza del beisbol: honrar el legado recibido mientras se construye uno propio.</p><p>Porque los apellidos pueden heredarse.</p><p>La pasión también.</p><p><b>La gloria, como siempre, seguirá siendo una conquista personal.</b></p><p>@salvadorcosio1</p><p>Bambinazos61@gmail.com</p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://sdpnoticias-sdpnoticias-prod.cdn.arcpublishing.com/resizer/riUjAUjUCBKX4Ygkr-Jv_LgUIWM=/cloudfront-us-east-1.images.arcpublishing.com/sdpnoticias/CZYL3JSSUBC5VFGHZ5CT4THLC4.png"><media:description type="plain"><![CDATA[Beisbol. Foto: Cuartoscuro]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[Barcelona espera al “Torito”: Isaac del Toro ante un Tour de Francia que cambiará la historia desde el primer día]]></title><link>https://www.sdpnoticias.com/opinion/barcelona-espera-al-torito-isaac-del-toro-ante-un-tour-de-francia-que-cambiara-la-historia-desde-el-primer-dia//</link><guid isPermaLink="true">https://www.sdpnoticias.com/opinion/barcelona-espera-al-torito-isaac-del-toro-ante-un-tour-de-francia-que-cambiara-la-historia-desde-el-primer-dia//</guid><dc:creator><![CDATA[Rolando Arreola]]></dc:creator><description><![CDATA[Con la gran novedad en el reglamento, para México, el Tour de Francia comienza con una ilusión enorme. Isaac del Toro encarna una generación que ha demostrado que puede competir de tú a tú con los mejores del planeta. ]]></description><pubDate>Fri, 03 Jul 2026 12:42:09 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p><b>Barcelona</b> respira <b>Tour de Francia</b>. La ciudad mediterránea luce sus mejores galas para recibir a la <b>carrera más importante del ciclismo mundial</b> y, con ella, el regreso de un <b>mexicano</b> a la máxima competencia después de casi tres décadas. Todas las miradas de nuestro país estarán puestas sobre <a href="https://www.sdpnoticias.com/deportes/quien-es-isaac-del-toro-el-joven-mexicano-que-esta-causando-sensacion-en-el-mundo-del-ciclismo/" target="_blank" rel="" title="https://www.sdpnoticias.com/deportes/quien-es-isaac-del-toro-el-joven-mexicano-que-esta-causando-sensacion-en-el-mundo-del-ciclismo/">Isaac del Toro</a> Romero, el joven de Ensenada que llega convertido en una de las <b>piezas fundamentales</b> del poderoso <b>UAE Team Emirates XRG</b>.</p><p>No será un inicio cualquiera. La edición 2026 arrancará con una <b>contrarreloj por equipos</b> de 19.6 kilómetros que concluirá en <b>Montjüic</b> muy cerca del estadio Olímpico Luis Companys, un escenario emblemático para abrir una carrera que promete marcar una nueva época.</p><p>La <b>gran novedad</b> está en el <b>reglamento</b>. Aunque la salida será por equipos, el <b>cronómetro</b> dejará de premiar únicamente el <b>trabajo colectivo</b>. A partir de este año, cada corredor registrará su propio tiempo al cruzar la línea de meta, independientemente de cuántos compañeros lleguen con él. Es una transformación profunda en una disciplina que durante décadas obligó a los <b>líderes</b> a sacrificar parte de su <b>rendimiento</b> para <b>proteger</b> a los hombres más débiles de la formación.</p><p>La <b>modificación a la regla</b>, para este Tour, <b>libera a los grandes favoritos</b>. Los corredores llamados a disputar la clasificación general podrán explotar toda su capacidad física en los kilómetros finales sin depender del ritmo del tercer o cuarto compañero, como ocurre bajo el reglamento tradicional. El <b>trabajo colectivo</b> seguirá siendo indispensable, pero ahora el <b>talento individual</b> tendrá un peso <b>mucho mayor</b>.</p><p><b>Isaac del Toro </b>ya sabe lo que significa competir bajo este formato. Hace apenas unas semanas conquistó el Tour Auvergne-Rhone-Alpes precisamente con esta modalidad de contrarreloj por equipos, demostrando que <b>posee la potencia</b>, la inteligencia táctica y la capacidad para aprovechar este nuevo reglamento. Esa experiencia podría convertirse en una ventaja importante desde la primera jornada del Tour.</p><p>Para el UAE Team Emirates XRG la <b>estrategia</b> será clara: <b>proteger</b> desde el inicio a <b>Tadej Pogacar</b>, principal candidato a conquistar su quinto Tour de Francia, sin dejar de <b>aprovechar la fortaleza</b> de <b>corredores</b> como Isaac del Toro, cuya explosividad puede marcar diferencias importantes en una jornada donde cada segundo contará para la clasificación individual.</p><p>La prueba exigirá una <b>sincronización</b> casi perfecta. Los relevos deberán ejecutarse con precisión, la <b>velocidad</b> será constante por encima de los 60 kilómetros por hora y el mínimo error puede representar segundos irrecuperables. Sin embargo, en los últimos kilómetros aparecerá un elemento inédito: cada corredor administrará su esfuerzo pensando en su propio tiempo, convirtiendo una prueba colectiva en una <b>batalla individual</b> dentro del trabajo de equipo.</p><p>Barcelona ofrecerá el escenario ideal. Los <b>pronósticos</b> anuncian un día completamente soleado, sin probabilidad de lluvia, <b>condiciones perfectas</b> para que las mejores escuadras del planeta desplieguen toda su potencia sobre un recorrido rápido y técnico que culminará con la exigente ascensión hacia Montjuïc.</p><p>Para México, el Tour comienza con una <b>ilusión enorme</b>. Isaac del Toro no solo representa el regreso de nuestro país al escaparate más importante del ciclismo mundial; también encarna una generación que ha demostrado que puede competir de tú a tú con los mejores del planeta. Mañana iniciará la batalla por el maillot amarillo, pero también el <b>sueño de millones de mexicanos</b> que volverán a ver su bandera rodar entre los gigantes del Tour de Francia.</p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://sdpnoticias-sdpnoticias-prod.cdn.arcpublishing.com/resizer/4JMyuTnF1La_6z5NAb5vMMRWTzo=/cloudfront-us-east-1.images.arcpublishing.com/sdpnoticias/UOSNOHVORJHLROVHAIGXCZC6B4.jpg"><media:description type="plain"><![CDATA[Isaac del Toro]]></media:description><media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Stefano Sirotti</media:credit></media:content></item><item><title><![CDATA[No es el deporte, es la afición. El futbol no debe ser la excusa para el desquicio]]></title><link>https://www.sdpnoticias.com/opinion/no-es-el-deporte-es-la-aficion-el-futbol-no-debe-ser-la-excusa-para-el-desquicio//</link><guid isPermaLink="true">https://www.sdpnoticias.com/opinion/no-es-el-deporte-es-la-aficion-el-futbol-no-debe-ser-la-excusa-para-el-desquicio//</guid><dc:creator><![CDATA[José Domingo Agustín Cureño Jiménez]]></dc:creator><description><![CDATA[José Cureño pide no caer en actos de destrozos al festejar los triunfos de la Selección Nacional, porque eso es lo que mancha la bola, lo que va más allá de lo bello y trascendental del deporte más popular en el planeta.]]></description><pubDate>Thu, 02 Jul 2026 17:41:13 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>¿Cuántas veces hemos visto a la <b>ciudadanía escandalizada</b> y hasta indignada por la manifestación de diversos <b>movimientos sociales</b> (que a menudo luchan por causas consideradas legítimas) porque en sus marchas o plantones se daña el inmobiliario de las ciudades, o porque generan <b>tránsito vehicular pesado</b> por el cierre de avenidas y calles, o se dejan toneladas de basura durante sus protestas? ¿Y por qué no nos <b>horrorizamos</b> cuando en aras de “<b>festejar</b>” los triunfos de futbol de nuestra selección mexicana de soccer ocurren atrocidades similares? Es decir, porque en algunos casos justificamos el frenesí social y en otras ocasiones lo repudiamos cuando más deberíamos ser empáticos por las causas que le originan.</p><p>Muchas y muchos señalan que debemos tener <b>derecho a festejar</b>, cuestión en la que estoy absolutamente de acuerdo, y más cuando vivimos sujetos a una sociedad que busca <b>capitalizar</b> y constreñir nuestra felicidad al instrumentalizarla como una mercancía al querer indicarnos cómo, cuándo y dónde debemos celebrar de forma (políticamente) correcta; sin embargo, eso tampoco significa <i>per se </i>que sea un pase en automático para el descontrol y libertinaje. Antes de que se me señale de <b>anticuado y aburrido</b>, aunque muy probablemente lo sea, debo ser enfático: no podemos envolvernos en el disfraz de la alegría para convertirnos en una horda de seres irracionales entregados a nuestras pulsiones y pasiones.</p><p>En ese mismo sentido, también es importante <b>desestigmatizar al futbol</b>, puesto que, desde la perspectiva de la discriminación deportiva se le objeta al balompié el ser un deporte para el populo y que por eso es de cierta manera —normal— que ante los desmanes y muertes ocurridas en los <b>festejos obtenidos por México</b> en este Mundial de soccer sean comunes, ya que son realizados por personas de escasos recursos o de <b>educación limitada</b> desde su punto de vista clasista, razón que me parece absurda porque es basada en un prejuicio de clase, por ende, señalo categóricamente que no es culpa del <i>football</i> en sí lo suscitado, sino de la afición que independientemente de su nivel socioeconómico o académico al conmemorar una victoria deportiva de nivel nacional se mimetiza en una masa fuera de control.</p><p>Con este texto no pretendo darles, mis estimadas y estimados lectores, clases de ética ni mucho menos de <b>buenas costumbres</b> en lo concerniente a cómo se debe celebrar un logro deportivo, pero no caigamos en falsos discursos de superioridad deportiva ni en una <b>doble moral</b> que <b>sataniza y criminaliza</b> a unos y a otros los expía y blanquea de todo mal por los destrozos y fallecidos, porque eso precisamente es lo que mancha la bola, lo que va más allá de lo bello y trascendental del deporte más popular en el planeta. Disfrutemos ordenadamente y racionalmente de esta Copa del Mundo que al momento ya nos obsequió una <b>eliminatoria de ensueño</b> y el tan anhelado <b>quinto partido</b>, porque es una lástima que se ensucie y opaque lo logrado por unos cuantos desquiciados. ¡Nos leemos pronto! </p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://sdpnoticias-sdpnoticias-prod.cdn.arcpublishing.com/resizer/5mZDNacYse9NfpqPuYTvYpRVzg0=/cloudfront-us-east-1.images.arcpublishing.com/sdpnoticias/EV7SCTHH5NCDXC7UPSZGMLRLAM.png"><media:description type="plain"><![CDATA[Festejos por el triunfo de la Selección Mexicana en el Mundial 2026. Foto con IA de José Cureño]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[México avanza al quinto partido... hay que celebrar con calma]]></title><link>https://www.sdpnoticias.com/opinion/mexico-avanza-al-quinto-partido-hay-que-celebrar-con-calma//</link><guid isPermaLink="true">https://www.sdpnoticias.com/opinion/mexico-avanza-al-quinto-partido-hay-que-celebrar-con-calma//</guid><dc:creator><![CDATA[Manuel Ibarra]]></dc:creator><description><![CDATA[Ante una multitud de más de un millón de personas celebrando en el Ángel de la Independencia y cientos de miles más alrededor del país, no hay poder que valga, por lo que nos corresponde a nosotros mismos evitar incidentes ]]></description><pubDate>Thu, 02 Jul 2026 10:03:00 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>Con una muy buena actuación de varios de los elemnentos de la<b> Selección Mexicana</b>, <b>Javier Aguirre </b>rompió su maldición en mundiales y logró llegar al famoso “<i>quinto partido</i>”, nombre que, por cierto, bautiza a este portal.</p><p>Sin embargo, ante el aumento de equipos producto de las mentes maestras de la <b>FIFA </b>y su presidente <b>Gianni Infantino</b>, el quinto partido ya no es el llegar a cuartos de final, sino a octavos. Por lo mismo, hay que celebrar, <i>pero con calma</i>.</p><p>Más allá de la posibilidad real de poder dar un<i> salto de calidad</i> ante <b>Inglaterra </b>en casa, cómo mexicanos debemos comenzar a aprender cómo llevar a cabo una celebración masiva sin que existan pérdidas humanas que lamentar.</p><p>Con la confirmación de dos muertos por asfixia y uno por presunta sobredosis, tenemos que reflexionar que más allá de los triunfos sobre una cancha de futbol, las vidas humanas son lo más valioso que tenemos en nuestro país.</p><p>Ante una multitud de más de un millón de personas celebrando en el <b>Ángel de la Independencia</b> y cientos de miles más alrededor del país, no hay poder que valga, por lo que nos corresponde a nosotros mismos evitar estos lamentables incidentes que empañan la fiesta deportiva.</p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://sdpnoticias-sdpnoticias-prod.cdn.arcpublishing.com/resizer/84wvFMVMCR4GHeByidItbD5W4pk=/cloudfront-us-east-1.images.arcpublishing.com/sdpnoticias/VI4TOXAJDBDXLDKYJ3XINYOQYY.jpg"><media:description type="plain"><![CDATA[Miles de aficionados acudieron al Ángel de la Independencia a disfrutar del partido de la Selección Mexicana contra el equipo de Ecuador.]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[La maquinaria humana que mueve el sueño de Isaac del Toro]]></title><link>https://www.sdpnoticias.com/opinion/la-maquinaria-humana-que-mueve-el-sueno-de-isaac-del-toro//</link><guid isPermaLink="true">https://www.sdpnoticias.com/opinion/la-maquinaria-humana-que-mueve-el-sueno-de-isaac-del-toro//</guid><dc:creator><![CDATA[Rolando Arreola]]></dc:creator><description><![CDATA[Después de más de 30 años, México vuelve a tener representación en el Tour de Francia, gracias a Isaac del Toro, en medio de una gran maquinaria humana que hace de la competencia una de las operaciones deportivas más complejas del planeta.]]></description><pubDate>Wed, 01 Jul 2026 13:16:01 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>Cuando el <b>Tour de Francia</b> parta de <b>Barcelona</b> con una espectacular <b>contrarreloj por equipos</b>, los aficionados veremos a los <b>mejores ciclistas</b> del mundo rodar con una <b>precisión admirable</b>. </p><p>Sin embargo, el Tour de Francia es mucho más que los 184 corredores que toman la salida. Detrás de cada pedalazo se mueve una <b>gigantesca maquinaria humana</b> que convierte a esta competencia en una de las operaciones deportivas más complejas del planeta.</p><p>Después de más de treinta años, <b>México</b> vuelve a tener <b>representación</b> en la <b>máxima carrera del ciclismo</b> gracias a <a href="https://www.sdpnoticias.com/deportes/quien-es-isaac-del-toro-el-joven-mexicano-que-esta-causando-sensacion-en-el-mundo-del-ciclismo/" target="_blank" rel="" title="https://www.sdpnoticias.com/deportes/quien-es-isaac-del-toro-el-joven-mexicano-que-esta-causando-sensacion-en-el-mundo-del-ciclismo/">Isaac del Toro Romero</a>. El joven bajacaliforniano formará parte del poderoso <b>UAE Team Emirates XRG</b>, una escuadra que, como todas las del <b>WorldTour</b>, desplaza una auténtica ciudad sobre ruedas desde Barcelona hasta los Campos Elíseos de París.</p><p>Aunque cada equipo compite con solo ocho ciclistas, alrededor de ellos trabajan entre 45 y 70 personas. Directores deportivos, mecánicos, médicos, fisioterapeutas, masajistas, nutriólogos, cocineros, choferes, personal de <b>logística y comunicación</b> laboran prácticamente las veinticuatro horas para que cada corredor solo tenga una misión: pedalear al máximo de sus posibilidades.</p><p>La logística es impresionante. Cada equipo moviliza entre ocho y doce vehículos, incluyendo automóviles de carrera, autobús de corredores, camiones taller y unidades de apoyo. En ellos viajan alrededor de treinta bicicletas, más de ciento cincuenta ruedas, cientos de refacciones y todo el equipo necesario para enfrentar cualquier imprevisto durante las tres semanas de competencia.</p><p>Uno de los datos que mejor refleja la <b>magnitud del Tour</b> es el <b>consumo de hidratación</b>. Un solo corredor puede utilizar hasta quince ánforas durante una etapa de montaña o bajo altas temperaturas. Eso significa que cada escuadra prepara diariamente entre 120 y 180 botes con <b>agua, electrolitos y carbohidratos</b>, además de cientos de geles, barras energéticas y alimentos especialmente diseñados para sostener el enorme desgaste físico.</p><p>Cuando termina una etapa, el trabajo apenas comienza. Mientras los ciclistas se recuperan, los mecánicos revisan bicicleta por bicicleta, los fisioterapeutas atienden los músculos castigados, los cocineros preparan la alimentación del día siguiente y los directores deportivos estudian el recorrido, el viento y la estrategia. Horas después, toda esa estructura vuelve a ponerse en marcha rumbo a la siguiente ciudad.</p><p>En medio de esa <b>extraordinaria organización</b> viajará <b>Isaac del Toro</b>. Cada ataque, cada <b>cambio de bicicleta</b>, cada abastecimiento recibido y cada ascenso a los grandes puertos será el resultado del <b>esfuerzo coordinado</b> de decenas de profesionales que trabajan lejos de las cámaras, pero que resultan indispensables para aspirar al éxito.</p><p>El Tour de Francia no se gana únicamente con las piernas de un campeón. También se conquista gracias al trabajo silencioso de una <b>maquinaria humana</b> perfectamente sincronizada que recorre más de 3,300 kilómetros llevando consigo la ilusión de cada equipo.</p><p>Y dentro de esa inmensa caravana también viajará el <b>sueño de todo un país</b>. Ojalá que cuando el Tour llegue a París, la <b>bandera de México</b> acompañe a Isaac del Toro en el podio de los <b>Campos Elíseos</b>, como recompensa al talento de un gran ciclista y al esfuerzo colectivo de quienes hacen posible la carrera más grande del mundo.</p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://sdpnoticias-sdpnoticias-prod.cdn.arcpublishing.com/resizer/hi098pyk40XDSqy9Do_E-J3CQ8c=/cloudfront-us-east-1.images.arcpublishing.com/sdpnoticias/DVWRZLXSJVC67PFU3XNO3WWST4.jpg"><media:description type="plain"><![CDATA[Isaac del Toro está listo para debutar en el Tour de Francia]]></media:description><media:credit role="author" scheme="urn:ebu">ESPECIAL</media:credit></media:content></item><item><title><![CDATA[El beisbol mexicano: talento sí… ¿y el liderazgo?]]></title><link>https://www.sdpnoticias.com/opinion/el-beisbol-mexicano-talento-si-y-el-liderazgo//</link><guid isPermaLink="true">https://www.sdpnoticias.com/opinion/el-beisbol-mexicano-talento-si-y-el-liderazgo//</guid><dc:creator><![CDATA[Salvador Cosío Gaona]]></dc:creator><description><![CDATA[México tiene talento. Lo ha demostrado una y otra vez. La verdadera pregunta es qué nos hace falta para transformar ese talento en una estructura permanente de desarrollo y proyección internacional]]></description><pubDate>Wed, 01 Jul 2026 11:12:03 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>México no tiene un problema de <b>talento beisbolero</b>. Por el contrario, pocas naciones pueden presumir una historia tan rica, una tradición tan profunda y una capacidad tan constante para formar peloteros de calidad. Lo que históricamente nos ha faltado no es talento. Nos han faltado mayor coordinación, continuidad, una visión compartida y, sobre todo, un liderazgo capaz de convertir todos esos esfuerzos en un verdadero proyecto nacional.</p><p>Durante décadas hemos demostrado ser una auténtica <b>fábrica de lanzadores</b>. Fernando Valenzuela, Teodoro Higuera, Aurelio López, Sid Monge, Esteban Loaiza, Joakim Soria, Sergio Romo, Yovani Gallardo, José Urquidy, Andrés Muñoz, Javier Assad y muchos otros son prueba de ello. También hemos producido magníficos jugadores de cuadro. Aurelio Rodríguez, Jorge Orta, Vinicio Castilla, Benjamín Gil, Juan Gabriel Castro, Ramiro Peña, Isaac Paredes, Luis y Ramón Urías, entre otros, acreditan una escuela que privilegia la técnica, la inteligencia y el dominio de los fundamentos. Hemos formado excelentes receptores como Jaime Corella, Gabriel Gutiérrez, Manny Rodríguez y Alejandro Kirk, mientras Adrián González, Alex Verdugo, Joey Meneses, Rowdy Téllez y otros peloteros han demostrado que México también puede producir figuras de gran nivel en distintas posiciones.</p><p>Sin embargo, no podemos dejar de advertir una realidad que invita a la reflexión. México posee una dimensión territorial, demográfica y económica muy superior a la de otras naciones profundamente beisboleras y, aun así, países como República Dominicana, Venezuela, Puerto Rico e incluso Panamá han logrado proyectar proporcionalmente un mayor número de peloteros hacia las Grandes Ligas y consolidar una presencia más constante entre la<b> élite mundial</b>. Ello no disminuye nuestros méritos; por el contrario, confirma el enorme potencial que todavía tenemos por desarrollar. La pregunta, entonces, ya no es si México tiene talento. Lo ha demostrado una y otra vez. La verdadera pregunta es qué nos hace falta para transformar ese talento en una estructura permanente de desarrollo y proyección internacional.</p><p>Nuestro país cuenta con dos ligas profesionales de enorme prestigio, clubes cada vez más sólidos, academias, ligas infantiles y juveniles, empresarios comprometidos, cronistas especializados, patrocinadores, buscadores de talento y una afición extraordinariamente fiel. Existen esfuerzos valiosos en prácticamente todos los frentes, pero con demasiada frecuencia avanzan de manera paralela. Hace falta una visión compartida que permita sumar capacidades, definir objetivos comunes y trabajar con una perspectiva de largo plazo.</p><p>La Fernandomanía representó una oportunidad histórica para proyectar al béisbol mexicano como nunca antes. Fernando Valenzuela abrió puertas, cambió percepciones y despertó admiración en todo el mundo. Su legado deportivo es inmenso y sigue siendo motivo de orgullo nacional. Sin embargo, aquel fenómeno extraordinario no terminó convirtiéndose en una plataforma institucional permanente que articulara una estrategia de largo alcance para el desarrollo integral del béisbol mexicano. No era una responsabilidad que pudiera recaer exclusivamente sobre un pelotero, por extraordinario que fuera. Requería instituciones fuertes, planeación, continuidad y una voluntad colectiva que trascendiera generaciones.</p><p>Hoy México necesita precisamente eso: un liderazgo que convoque, una visión que unifique y una estrategia que trascienda personas y administraciones. Ese liderazgo puede surgir de una alianza inteligente entre las ligas profesionales, la Federación, los clubes, la iniciativa privada, las academias, las universidades, los gobiernos que crean en el deporte y los propios peloteros. Lo importante no es quién encabece el esfuerzo, sino que exista una ruta clara, objetivos compartidos y un compromiso sostenido.</p><p>Sería injusto afirmar que no ha existido compromiso. El béisbol mexicano ha crecido gracias a la visión y perseverancia de numerosos empresarios, dirigentes y organizaciones que durante décadas han invertido recursos, tiempo y prestigio para mantener vivo este deporte. Ahí están, entre muchos otros, el impulso de Alfredo Harp Helú, Carlos Bremer y, en distintos momentos, Carlos Slim; el liderazgo de la familia Maiz y de la familia González en Monterrey; el esfuerzo de la familia Uribe en Tijuana, de la familia Toledo en Mazatlán, de la familia Ley en Culiacán, de la familia Murillo en Mexicali, de la familia Mazón en Hermosillo y de los grupos empresariales y directivos que han fortalecido el béisbol jalisciense hasta consolidar nuevamente a Charros de Jalisco como una de las organizaciones más sólidas y atractivas del país. A ello debe añadirse la labor silenciosa pero invaluable de las peñas y asociaciones de aficionados, que durante años han mantenido viva la pasión por este deporte, así como el apoyo que algunos gobiernos estatales y municipales han brindado mediante infraestructura, promoción y respaldo institucional. Todo ello ha sido valioso y merece reconocimiento. Sin embargo, la suma de esfuerzos, por importante que sea, todavía no ha logrado convertirse en una auténtica política pública nacional que articule capacidades, coordine objetivos y proyecte al béisbol mexicano con la dimensión internacional que su historia, su talento y su afición justifican.</p><p>También es momento de fortalecer nuestra cultura beisbolera. Debemos impulsar con mayor decisión el Salón de la Fama del Beisbol Mexicano, seguir promoviendo el reconocimiento de nuestras leyendas, consolidar los salones de la fama de cada organización profesional y preservar el legado de quienes construyeron este deporte. Un país que honra a sus grandes figuras inspira a las nuevas generaciones. Un béisbol que cuida su memoria fortalece su identidad y construye mejor su futuro.</p><p>México ya demostró que sabe formar peloteros de clase mundial. El siguiente desafío no consiste únicamente en producir más pitchers, receptores o jugadores de cuadro. El verdadero reto es construir un modelo nacional capaz de potenciar todo ese talento, desarrollar más jardineros de élite, más bateadores de poder y consolidar una estructura que coloque al béisbol mexicano en el sitio que su historia, su tradición y su afición merecen.</p><p>Porque el talento nunca ha sido nuestro problema.</p><p>La <b>desarticulación </b>sí.</p><p>Y el día que logremos unir talento, experiencia, inversión, infraestructura, formación, afición y liderazgo alrededor de un mismo proyecto, el beisbol mexicano dejará de ser una potencia con enorme potencial para convertirse, definitivamente, en una de las grandes referencias del béisbol mundial.</p><p><i>X</i>: @salvadorcosio1 | Correo: Opinionsalcosga23@gmail.com</p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://sdpnoticias-sdpnoticias-prod.cdn.arcpublishing.com/resizer/Htz77Kufc1ScPOw8HwFSy7MJhKs=/cloudfront-us-east-1.images.arcpublishing.com/sdpnoticias/NRWEM6M3NFEHHFVFIUHDBWCI4I.jpg"><media:description type="plain"><![CDATA[México ganó a Gran Bretaña en su debut en el Clásico Mundial de Beisbol 2026]]></media:description><media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Carlos Ramirez</media:credit></media:content></item><item><title><![CDATA[Cuando despiertas al gigante mexicano]]></title><link>https://www.sdpnoticias.com/opinion/cuando-despiertas-al-gigante-mexicano//</link><guid isPermaLink="true">https://www.sdpnoticias.com/opinion/cuando-despiertas-al-gigante-mexicano//</guid><dc:creator><![CDATA[Felipe J. Pérez]]></dc:creator><description><![CDATA[En la cancha no aparecieron los discursos ni las conferencias de prensa. Apareció un México intenso, comprometido y orgulloso de portar el águila en el pecho.]]></description><pubDate>Wed, 01 Jul 2026 10:57:17 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>Hay algo que el <b>futbol</b> no siempre puede medir con estadísticas, posesión de balón o el valor de mercado de una plantilla: el <b>orgullo</b>. Y si hay una <b>selección</b> que históricamente ha respondido cuando su orgullo es golpeado, esa es <b>México</b>.</p><p><b>Sebastián Beccacece</b> decidió jugar un partido antes de que rodara el balón. Sus declaraciones, asegurando que el <b>Tricolor</b> no tenía la <b>capacidad futbolística</b> para competir con <b>Ecuador</b> y justificando su superioridad por contar con más jugadores en el futbol europeo, fueron un error de cálculo. Quizá pensó que se trataba de una estrategia psicológica; terminó convirtiéndose en el <b>combustible perfecto</b> para un equipo mexicano que muchas veces necesita una chispa para mostrar su mejor versión.</p><p>Porque al <b>mexicano</b> podrán cuestionarle muchas cosas, pero hay una que nunca acepta: que <b>menosprecien su capacidad</b>.</p><p>En la cancha no aparecieron los discursos ni las conferencias de prensa. Apareció un <b>México intenso</b>, comprometido y orgulloso de portar el águila en el pecho. Un equipo que dejó claro que la historia no se escribe con declaraciones, sino con goles, entrega y carácter.</p><p>El futbol volvió a demostrar que los nombres de las ligas donde juegan los futbolistas no ganan partidos. La jerarquía se construye durante los noventa minutos y, esta vez, México fue ampliamente superior.</p><p>Los <b>ecuatorianos</b> llegaron convencidos de que estaban <b>un escalón arriba</b>. Se <b>fueron eliminados</b> y con la <b>dura lección</b> de que nunca conviene <b>subestimar al rival</b>, mucho menos cuando ese rival viste de verde, blanco y rojo.</p><p>El desenlace fue contundente. <b>México avanzó</b> y Ecuador regresó a casa. Beccacece, quien horas antes aseguraba que su equipo estaba “en otro nivel”, terminó reconociendo la superioridad del Tricolor.</p><p>Así son los mexicanos. Cuando los provocan, cuando intentan hacerlos menos, responden de la mejor manera posible: luchando hasta el último minuto.</p><p>Como <b>auténticos aztecas</b>, los jugadores mexicanos salieron a la cancha a <b>defender</b> mucho más que un boleto a la siguiente ronda. <b>Defendieron el orgullo de un país entero </b>y demostraron que el águila del escudo no solo representa una nación; representa la capacidad de levantarse, volar más alto y callar bocas cuando más importa.</p><p>Porque los mexicanos no se rajan. Y cuando los hacen enojar, suelen escribir sus mejores historias. Esta fue una de ellas.</p><p>X: @pipemx </p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://sdpnoticias-sdpnoticias-prod.cdn.arcpublishing.com/resizer/XYeGgaykW4ABR8ozwbCEiI5h4z4=/cloudfront-us-east-1.images.arcpublishing.com/sdpnoticias/FUTWEOYOCZD55GYD6TZ2JPXKSE.jpg"><media:description type="plain"><![CDATA[La Selección Mexicana vence a su similar de Ecuador en el Mundial 2026]]></media:description><media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Ricardo Mazalán</media:credit></media:content></item><item><title><![CDATA[México vs. Ecuador: ¿De dónde sale tanto hate?]]></title><link>https://www.sdpnoticias.com/opinion/mexico-vs-ecuador-de-donde-sale-tanto-hate//</link><guid isPermaLink="true">https://www.sdpnoticias.com/opinion/mexico-vs-ecuador-de-donde-sale-tanto-hate//</guid><dc:creator><![CDATA[Ricardo Pedraza]]></dc:creator><description><![CDATA[Ricardo Pedraza reflexiona sobre las molestias que hay entre los ecuatorianos por la dificultad que tienen con la venta de boletos para el partido de su selección con su similar de México en el Mundial 2026.]]></description><pubDate>Mon, 29 Jun 2026 18:12:01 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>No sé si los <b>mexicanos</b> o los <b>ecuatorianos</b> somos o son los <b>resentidos</b>, pero en la red <b>X</b> hay un <i>tira tira</i> que me ha salido en mi algoritmo, que esta bastante <b>fuera de control</b>.</p><p>Gente de los medios de <b>Ecuador</b> reportan que <b>no hay entradas</b> para los ecuatorianos y que por mandato debería de haber entradas para ellos <b>culpando</b> a la <b>Femexfut</b>. Esta afirmación la hacen sin conocer bien <b>cómo funcionan lo de las entradas en el Mundial</b>. </p><p><b>Todas las entradas</b>, todas, son <b>administradas por la FIFA</b>. Cada federación tiene <b>derecho a una cantidad de entradas</b> que ellos repartirán según su conveniencia. La Federación de Futbol de Ecuador debió haberse manifestado explicando que ellos tienen los boletos pero al parecer ese “odio” hacia México les conviene de cierta manera.</p><p>Otro tema sobre los visados de los ciudadanos ecuatorianos para ingresar a México. Eso existe desde el 2021 donde se les <b>solicita la visa</b> para <b>entrar a México</b> pues como todos sabemos México es el “hub” de los indocumentados para Centro y Sudamérica. Ha exenciones de la obtención de la visa que es cuando los ecuatorianos tienen una visa vigente para entrar a Estados Unidos, Europa, Japón e Inglaterra. Imagino que es ahí donde los migrantes viajan para establecerse. La visa se impuso por otras razones y no por <b>la “invasión” de Ecuador</b> a la <b>embajada mexicana</b> en Quito.</p><p>Hay un tuit de un <b>José Alberto Molestina</b> (que en el apellido lleva su oficio), en el que <b>culpa a México</b> de que <b>no haya boletos</b> y que los que hay están muy caros. </p><p>Sería bueno explicarle a don Molestina que los boletos no solo están caros para los ecuatorianos, también para los mexicanos o para cualquier nacionalidad que quiera ir al juego. Serán más los mexicanos que vayan al juego, seguramente,<b> el juego es en México</b>. Si quieren pintar un poco de amarillo a la marea verde que habrá en el Azteca pues tendrían que <b>invertirle</b> un poco.</p><p>Me llegan mensajes de amigos ecuatorianos que toman a manera de <b>burla</b> la <b>intromisión del gobierno ecuatoriano</b> en la embajada mexicana y dicen que harán lo mismo en el Azteca. Creo que son dos temas completamente distintos y si todavía lo recuerdan, créame que una gran mayoría de los mexicanos irán al estadio no tienen idea de eso.</p><p>Hablando de futbol, muchos comentaristas hablan del valor de las plantillas, solo hay que observar que ese valor “tan diferente” se los dan 3 jugadores que valen 230 millones de dólares. El portero de la Selección Ecuatoriana vale casi 100 veces menos que el jugador mejor valuado de Ecuador, así que es una comparación un poco floja.</p><p>Esperemos que durante el desarrollo del partido se dediquen a <b>jugar futbol</b> y que todos recordemos que el futbol es de resultados. Los ecuatorianos argumentan que le ganaron a <b>Alemania</b> pero al parecer no recuerdan que no pudieron con Curazao, equipo que regularmente no llega a instancias finales de las eliminatorias de Concacaf.</p><p>México trae el flow de las victorias que yo espero que lo mantengan y aprovechen la localía, la altura y el apoyo de la afición. Para los ecuatorianos les deseo que disfruten el juego y que el martes tengan un <b>buen regreso a casa</b>.</p><p>Habría que recordarles a los sudamericanos que en México dejamos de ver cualquier cosa relacionada con Gómez Bolaños desde el siglo pasado y que las generaciones actuales no tienen idea de quiénes son esos personajes.</p><p>¡Ánimo! y... ¡vamos México!</p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://sdpnoticias-sdpnoticias-prod.cdn.arcpublishing.com/resizer/5bMNlolvhOj5F-u9vdoS9nc6Nfk=/cloudfront-us-east-1.images.arcpublishing.com/sdpnoticias/YIJ5ZL6NHRHZVKG3V4ZHUAPFJ4.jpg"><media:description type="plain"><![CDATA[Ecuador-México en el Mundial 2026]]></media:description><media:credit role="author" scheme="urn:ebu">especial  </media:credit></media:content></item><item><title><![CDATA[Las constelaciones del beisbol (II)]]></title><link>https://www.sdpnoticias.com/opinion/las-constelaciones-del-beisbol-ii//</link><guid isPermaLink="true">https://www.sdpnoticias.com/opinion/las-constelaciones-del-beisbol-ii//</guid><dc:creator><![CDATA[Salvador Cosío Gaona]]></dc:creator><description></description><pubDate>Mon, 29 Jun 2026 10:00:00 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<h2>México: una constelación propia</h2><p>En la <a href="https://www.quintopartido.com/opinion/las-constelaciones-del-beisbol-i/" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://www.quintopartido.com/opinion/las-constelaciones-del-beisbol-i/"><u><b>primera entrega</b></u></a> de esta serie recorrimos las grandes escuelas beisboleras del mundo. Estados Unidos, República Dominicana, Puerto Rico, Venezuela, Cuba, Panamá y Japón construyeron constelaciones que han dado identidad al beisbol universal. Pero si existe un país cuya historia merece un capítulo propio, ése es <b>México</b>. Porque nuestra riqueza beisbolera no puede medirse únicamente por el número de peloteros que llegaron a las <b>Grandes Ligas</b>, sino también por la dimensión de quienes engrandecieron este deporte dentro de nuestras fronteras y ayudaron a convertirlo en una auténtica pasión nacional.</p><p>Todo comenzó cuando <b>Melo Almada</b> abrió una puerta que parecía imposible de cruzar. Después llegó <b>Beto Ávila</b> para demostrar que un mexicano podía conquistar un campeonato de bateo en las Grandes Ligas. Más tarde apareció <b>Fernando Valenzuela </b>y cambió para siempre la percepción del pelotero mexicano con la inolvidable <i>Fernandomanía</i>, un fenómeno deportivo, cultural y social que colocó a México en el centro del universo beisbolero y abrió el camino para las generaciones que vendrían detrás.</p><p>Aquellos pioneros encontraron dignos <b>continuadores</b>. Aurelio Rodríguez convirtió la tercera base en una referencia defensiva; Jorge Orta brilló por su consistencia ofensiva; Vinicio Castilla se consolidó como uno de los mejores antesalistas de su época; Erubiel Durazo, Karim García y Adrián González aportaron poder y prestigio al bate mexicano; Juan Gabriel Castro, Benjamín Gil, Ramiro Peña, Daniel Castro, Luis y Ramón Urías, Isaac Paredes y otros grandes jugadores de cuadro demostraron que el talento nacional podía competir al más alto nivel, mientras Alejandro Kirk, Joey Meneses, Rowdy Téllez y la nueva generación mantienen viva esa presencia en el mejor beisbol del mundo.</p><p>Desde el montículo también se ha construido una tradición que merece reconocimiento. Fernando Valenzuela fue el gran referente, pero junto a él escribieron páginas memorables Aurelio López, Teodoro Higuera, Sid Monge, Ismael Valdez, Esteban Loaiza, Óliver Pérez, Joakim Soria, Sergio Romo, Yovani Gallardo, Fernando Salas, Luis Cessa, José Urquidy, Giovanny Gallegos, Roberto Osuna, Andrés Muñoz, Javier Assad y Patrick Sandoval, lanzadores de estilos distintos que confirmaron que México sabe producir <b>pitcheo de élite</b>. Detrás de ellos asoman nuevas esperanzas como Marcelo Mayer, Brandon Valenzuela, Tirso Ornelas y otros jóvenes que alimentan la ilusión de seguir ampliando la presencia mexicana en el béisbol de Grandes Ligas.</p><p>Pero las constelaciones no se forman únicamente con quienes llegaron a las Grandes Ligas. También brillan quienes, por decisión propia, por las circunstancias de su época, por la escasa presencia de visores, por la falta de representantes o simplemente porque el destino les negó esa oportunidad, jamás vistieron un uniforme ligamayorista y, aun así, se convirtieron en leyendas. Ningún ejemplo resulta más contundente que <b>Héctor Espino</b>, para muchos el mejor bateador mexicano de todos los tiempos. A su lado aparecen <b>Jaime Corella</b>, considerado por numerosos especialistas el mejor receptor que ha producido nuestro beisbol; <b>Gabriel Gutiérrez</b> y <b>Manny Rodríguez</b>, extraordinarios conductores de pitcheo; Agustín Murillo, paradigma de entrega y liderazgo; Amadeo Zazueta, Roberto Castellón, Ramón “La Pulpa” Ríos, Jesús “Chuyito” López, Jaime López “Mr. Hit”, Luis “Rayo” Arredondo y tantos otros que construyeron <b>carreras extraordinarias </b>sin necesidad de la validación de las Grandes Ligas. La grandeza no siempre depende del escenario; muchas veces depende de la huella que se deja en la memoria de los aficionados.</p><p>Sin embargo, esta constelación no puede limitarse al recuerdo. También debe convertirse en un compromiso. México necesita seguir formando y proyectando peloteros hacia el máximo nivel internacional, pero al mismo tiempo reconocer con mayor fuerza a quienes construyeron nuestra historia. Existe una deuda permanente con Fernando Valenzuela, cuyo legado trasciende cualquier estadística y merece seguir difundiéndose como uno de los <i>mayores orgullos</i> del <b>deporte mexicano</b>. Del mismo modo, el Salón de la Fama del Beisbol Mexicano debe fortalecerse cada vez más como el gran custodio de nuestra memoria deportiva, y cada organización profesional tendría que consolidar su propio Salón de la Fama, preservando el legado de quienes dieron identidad a sus colores. Charros de Jalisco ha comenzado a recorrer ese camino, y organizaciones como Sultanes de Monterrey, Diablos Rojos del México, Toros de Tijuana y muchas otras pueden contribuir decisivamente a consolidar esa <b>cultura de reconocimiento</b>.</p><p>Pero el crecimiento del beisbol mexicano no depende únicamente de sus peloteros. También descansa en la visión de <b>directivos </b>comprometidos, <b>empresarios </b>que invierten y arriesgan su patrimonio para fortalecer las franquicias, managers, coaches, buscadores de talento, ligas infantiles y juveniles, cronistas, anotadores, patrocinadores, peñas y asociaciones de aficionados, así como en los <b>gobiernos </b>que comprenden que invertir en infraestructura deportiva significa invertir en salud, educación, identidad y cohesión social. Todos forman parte de la misma constelación y todos merecen reconocimiento por mantener viva la llama de este deporte.</p><p>Ha llegado el momento de unir más esfuerzos. De impulsar con mayor decisión a nuestros talentos, de fortalecer nuestras ligas, de proyectar internacionalmente a nuestras organizaciones y de consolidar franquicias con identidad y prestigio mundial, como hoy buscan hacerlo Charros de Jalisco y otras instituciones históricas del beisbol nacional. Tenemos historia, talento, afición, empresarios comprometidos y una tradición centenaria. Lo que hace falta es seguir caminando en la misma dirección.</p><p>Porque las estadísticas registran carreras, imparables, cuadrangulares, ponches o victorias.</p><p>La historia registra algo mucho más importante: a quienes hicieron posible que el béisbol mexicano creciera generación tras generación.</p><p>Las estrellas iluminan temporadas.</p><p>Las leyendas iluminan generaciones.</p><p>Y la constelación del beisbol mexicano seguirá brillando mientras seamos capaces de honrar a quienes nos trajeron hasta aquí, fortalecer nuestras instituciones, reconocer a nuestros héroes y abrirles el camino a quienes escribirán las <i>próximas páginas</i> de esta extraordinaria historia.</p><p><i>X</i>: @salvadorcosio1 | Correo: Opinionsalcosga23@gmail.com</p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://sdpnoticias-sdpnoticias-prod.cdn.arcpublishing.com/resizer/aPodv57MQwqrbg0OkZGsDAVZf3g=/cloudfront-us-east-1.images.arcpublishing.com/sdpnoticias/2JLDR7XXRVEQJJNDUDTHRXMRPU.jpg"><media:description type="plain"><![CDATA[Explota Randy Arozarena contra Cal Raleigh en Clásico Mundial de Beisbol]]></media:description><media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Carlos Ramirez</media:credit></media:content></item></channel></rss>